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RELATOS esperpénticos y kafkianos (VII): «Si te ligas a 4 tías, a la vez, lo normal es llevarse, mínimo, un bofetón».

Posted in Relatos on marzo 2, 2022 by César Bakken Tristán
«La gallina ciega» Don Francisco de Goya y Lucientes.

Ya sabéis que nosotros, los guapos, tenemos más problemas que ventajas cuando vamos a una fiesta beoda (la ironía de llamarme guapo, es homenaje a la tremenda peli “Yo hice a Roque III” donde Esteso se lo dice a un escombro humano que está con un pibón). Para muestra el botón de este relato, que ya he contado alguna vez no sé si, también, por mi BLOG; pero que siempre me agrada re-escribir; es que no me gusta la putatele ni trabajar a cambio de dinero y, por lo tanto, tengo mucho tiempo libre…

El final del relato es un tanto patético, pues acabó con el protagonista (yo) abofeteado inopinadamente por una bella dama, previo polvo rápido en un balcón a la vista de mucha gente (sin saberlo hasta que me lo dijeron) con una mora-belga que era la que menos me gustaba de las 4 mozas que tuve pendientes de mí, pero estuvo más lista que las otras 3, para pescarme, y a mí es que, realmente, más o menos me la sudaba el asunto.

Es la última vez que tomé vodka, y no porque no me guste ese brebaje, sino porque no se ha terciado más. Hace mucho que soy de vino y birra, no de alcoholes más duros… pero los adoro, reivindico y defiendo, pero es que ya no se me tercia… pero prometo volver a los licores duros, que no se enfade nadie por esto… yo soy de los que llama a alcohólicos anónimos para decirles : “Rajaaaaoss, que sois unos rajaaaaaooooossss”

Fui con 2 eruditos amigos de facultad a la casa de dos titis en el centro de Madrid (una la belga-iraní que me acabé follando “por error”, y otra belga no iraní que estaba de toma pan y moja). Llevamos una botella de vodka (de buena marca pero no hago publicidad ni aunque me paguen) y 2 litros de naranja dulce carbonatada.  Entre los 5 nos soplamos el brebaje en poco menos de una hora… durante una grata conversación en gabacho, inglés y español.  A la belga buenorra le dije: “jem fer L’Amour Avec Toi” que viene a significar: “te voy a dar con tó lo gordo” Pero se lo dije cantando (yo canto bien, ojo que te la cojo) pues es de una canción de mi amigo Luis (Aute) aquí podéis oír el tema Y ella accedió con una enorme sonrisa lasciva, y nos largamos a la fiesta que unos brasileños sarasas daban en su estudio de danza, sito junto a la madrileña Plaza del Ángel. Centro total de Madrid.

Molaba el sitio: , grande, muy diáfano y de parquet, pues era un estudio de baile y tal… y tenían la fiesta bien montada, con un DJ. y varios bafles enormes con pie de bafle y todo. Nuestra entrada fue gloriosa, pues Alejandro (uno de mis 2 amigos) estaba despechado por el amor no correspondido de una amiga mía gabacha que luego fue su mujer, y hasta hoy. Empezó a beberse todo menos el agua de la escobilla y se tropezó con un bafle, que no pereció gracias a que yo estaba al quite. Bajé a por una botella de vodka, pues yo siempre llevo cosas a las fiestas a escote, y he hecho tantas… y echado a tanto gorrón… pero eso es otra historia.

Cuando volví de la compra etílica noté que la borrachera de mi amigo iba fenomenalmente. Entre el otro y yo empezamos a cuidarle, sin poder evitar que siguiera trasegando a lo bestia: ni con mucha sed se bebe tanto como él esa noche. Cosas del despecho. Las belgas de antes tenían una amiga del mismo país, que físicamente era la mujer que todo hombre desea a su lado. Preciosa es poco lo que era esa rubia y va la tía y se me lapa… y empezamos a hablar en español /inglés porque yo de gabacho sólo sé lo de la canción de antes, y alguna canción más como el himno de Francia, que no precedía citar para ligar… Estaba yo con la mosca detrás de al oreja, porque las tías tan buenas nunca me gustaron. A ver… no soy maricón ni gilipollas, pero este tipo de tías traen muchos más problemas que beneficios, ya estuve antes con un par así. Así que ya tenía a 2 titis “comiendo de mi mano” porque esa noche estaba yo espléndido y estupendo (como Don Latino de Híspalis) y mi locuacidad, alegría y jovialidad las dejó prendadas del menda. Pero apareció la mujer patria, una morenaza que – casualmente – era de mi ciudad casi natal, Ciudad Real. Así que atendí más al producto nacional que al belga-iraní; a la par que evitaba que mi beodísimo amigo se partiera la crisma o se la partiera a alguien por accidente, pues es un tío grande y pesado.

Por fin, mi otro amigo decidió llevárselo a casa (vivía muy cerca la esponja humana),

momento en el que mi sicalipsis se desenfrenó e iba, como en las pelis de Ozores, de flor en flor, decantándome por la manchega y la belga del principio, pues la iraní era la que menos me gustaba y la otra no me interesaba por lo de ser tan pibón.  Muchas risas, vaciles y etc. Pero yo algo agobiado porque notaba que las 4 estaban al quite unas de otras, y a la mínima que una se iba al baño o así… atacaba la otra.  

Y parece ser que Alá le comió terreno a Don Quijote, pues justo cuando la manchega se ausentó un momento… el Dj puso un tema lento y la belga-iraní estuvo rápida y me sacó a bailar; para empezar a morrearme al instante. A mí cuando me dicen “olé” toco las palmas. Así que me olvidé de las otras 3 y me enrollé con esta… elegimos un balcón que creíamos discreto… pero qué va… la mano de mi colega, al volver de acompañara al otro, me devolvió a la realidad, golpeándome – a modo de llamada – en la espalda: “Oye, sé que te da igual, pero estáis follando delante de todos, se os ve como en un escaparate”.  

Con algo de pudor y cierto recochineo de los presentes, nos vestimos y volvimos a la fiesta… y al cruzarme con la manchega, vi que su cara no era sólo de pocos amigos, sino de odiar a muerte a dichos amigos… al pasar junto a ella… me soltó un bofetón colosal, que me comí por completo, tanto por inopinado como por merecido. Había sido yo un calienta bragas total con el oprobio de liarme con otra delante de ella y de todos, vaya…

Decidí irme ya de la fiesta, pues me daba cierto pudor saber que los que me miraban sabían “lo que habían visto”, y las 2 rubias estaban igual de moscas que la manchega… y no quería más bofetones, pues este fue el segundo de mi vida y no iba a tolerar recibir otro sin responderlo…

Pero no me arrepiento de lo ocurrido, pues en esa época no quería yo nada serio con las féminas… y con cualquiera de las otras 3 lo hubiera tenido, seguro. La belga -iraní me hizo un favor del copón, realmente, y por primera vez en mi vida y sin que sirva de precedente, le doy las gracias a los hijos de Alá.

RELATOS esperpénticos y kafkianos (VI): «tuve que disculparme por hacer reír a una mujer maltratada».

Posted in Relatos on marzo 1, 2022 by César Bakken Tristán
«El pelele». Don Francisco de Goya y Lucientes.

Entre 2007-8 viajé 5 veces a Gran Canaria. En mi penúltimo viaje me sucedió una anécdota que es digna de ser relatada, o juzgad por vosotros mismos: varios neonazis isleños me “obligaron” a disculparme con una mujer maltratada (neonazis autodenominados, no es que lo diga yo, me lo dijeron ellos).

¿A qué promete el relato?

No ahondaré en mis tremendas experiencias de Gran Canaria, eso lo haré en futuros relatos, pues al ir yo “de la mano” de la familia que sojuzga la isla y parte del Mundo (Santana Cazorla) y ser amigo íntimo de uno de ellos, Santiago Santana Trujillo (juro que cuando nos hicimos amigos no sabía que era multimuchimillonario), tengo muchas histerias que contar, sí, no historias; histerias.

Voy a lo de los neonazis:

Estábamos en un bareto tipo “irlandés”(no sé la zona exacta, pero no era ni Las Palmas ni Maspalomas) en un centro demencial, en donde había – obviamente – otras tiendas. Yo iba con el multimuchimillonario y mogollón de tropa más, desconocidos para mí. Sobre todo gente de la Cruz Roja (¡qué cruz, Señor!) y un par de neonazis isleños, uno de ellos hijo de un madero jubileta (creo) que estaba allí. Bueno… pues en la taberna esta todos a gritos y golpes en la mesa para arreglar el mundo… y yo me alejo, obviamente. Y doy con los 2 neonazis que se habían separado también del grupo de los gritos. Y empiezan con sus mierdas de Europa blanca y etc. Todavía más aburridos que los de la qué cruz Roja. Así que me doy un voltio y descubro una tienda casi aledaña al  garito, dentro del centro demencial, donde vendían birra.

Había una chica atendiendo (Laura) y yo pillaba birras y me las bebía paseando cerca o sentado en un banco, mientras me asomaba al garito irlandés y comprobaba que seguían los gritos.

Bueno… pues como mi carácter es afable, inteligente y divertido, la chica (mujer más bien, pues tendría mi edad treintañera)  se descojonaba con mi conversación. Éramos los únicos en la tienda súper mini mercado. Y estuve un buen rato alternado con ella y visitando la taberna de la discusión perpetua. 

Bueno… pues como creo que ya tenía novia por entonces (esto no lo recuerdo exactamente), no sé si era mi ex Laura (aquí podéis conocerla) o mi actual mujer; no quería ligar, si hubiera querido hubiéramos follado allí mismo, os lo garantizo, nosotros “los guapos” somos así… donde ponemos el ojo metemos la polla.

Tras un par de latas de birra con la jocosa Laura (a mi costa, se lo pasó de lujo esa tía esa noche) volvimos a Maspalomas, a una de las mil casas que mi amigo tiene. Y la sorpresa y motivo de este relato, vino por la mañana, cuando el multimuchimillonario me dijo que le acaba de llamar el madero jubileta quejándose de mí y amenazándome de muerte.

Bueno… yo que soy medio faquir, a fuer de haberme criado entre navajas… pues no me produjo impacto alguno esto; y menos que los neonazis (uno era hijo de puta e hijo del madero)  me “exigían” ir al centro demencial ese, a dar explicaciones por mi conducta terrible y dañina que no supieron explicar y a pedir disculpas a Laura.

Bueno… siempre recojo el guante, y cuanto más sucio sea, mejor, porque estoy loco. Pero no hagáis estas cosas sin la supervisión de un adulto.

Mi amigo estaba algo mosca, porque los del tlf. se habían mostrado muy violentos y amenazantes. Jajajjajaja. ¡Violentos del mundo, venid a mí, que os doy cobijo! Qué buenas hostias se les dan a estos hijos de puta. Patente de corso total. Gran excusa para un loco como yo, muy peligroso en autodefensa, nos ponen los ultraviolentos que nos amenazan. Odio la violencia, pero cuando ella viene a mí, la amo.

Al bajar del cochazo de mi amigo, el cuadro era despollante… unos 20 notas, con cara de perro… esperándonos… Me hicieron especial gracia los 2 neonazis y el padre madero de uno de ellos, con los brazos cruzados y mirada desafiante hacia mí. Ahí todo fuertotes ellos… de los que más me gustan a mí, porque hacen más ruido al caer. Y yo, todavía sin saber de qué se me acusaba, pensando cómo matarles a los 3 (no herirles, matarles, que es muy fácil) en menos de 20 segundos.  Pero como no me agredieron , salvaron sus patéticas vidas.

Resulta que mi delito era que un notas (no me dijeron quien fue) me vio en la tienda de las birras, con Laura, haciéndola reír. Ya está. Ese fue mi delito. Este notas anónimo se lo dijo al marido maltratador de Laura, y éste se puso celoso y como averiguaron que yo era parte del grupo de la taberna irlandesa… pues acudió el celoso maltratador al madero, para quejarse de que su mujer estaba pasando un buen rato conmigo.

Cuando me dijeron eso, tuve una duda muy severa: Liarme a hostias con todos, me la suda que fueran 20, o reírme mientras me disculpaba con Laura… ¡Resulta que lo que querían era mi disculpa pública delante de la pobre mujer maltratada!. ¡Disculparme por haberla ofendido! Eso es lo que me dijeron… JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJA.

Qué buen rato pasé… lo garantizo, pese a que no me haga gracia que una mujer sea maltratada y , encima, exhibida por los paletos del pueblo.  Obviamente, no me disculpé ante Laura, porque yo no había hecho nada para eso y, además, todo era un acto de fascistas psicópatas del cual yo no iba a formar parte. Le dije, más o menos, que ella sabía perfectamente que la noche anterior habíamos pasado un rato divertido, gracias a mi buen humor y a que soy un bufón, a la vista de quien quisiera verlo, sin tener NADA QUE OCULTAR; y que ella se reía conmigo, porque soy un tipo muy inteligente y divertido. Pero eso “ (…) parece que les molesta a estos imbéciles de los cuales te aconsejo huyas inmediatamente, la vida es muy bonita y no has de vivirla acojonada por estos cabrones” (SIC).  “Te pido perdón por lo de anoche (no pude evitar reírme) porque estos locos me obligan a que te lo diga y yo no he venido a Gran Canaria a matar canarios” (SIC). Y ya girado a ellos y al marido maltratador: “No sabéis la suerte que tenéis ahora mismo. Me voy a coger una cerveza, como las de anoche y a perderos de vista para siempre”. Oye… y me hicieron pasillo. Ni uno me dijo ni mu´.

Hijos de la gran puta. A esos 20 tendría que haberlos matado. Gente así no puede estar entre nosotros. Pero qué cobardes son… que entre 20 no pudieron con un tipo desarmado como yo, por entonces. Como mi agravio era más falso que un moro bueno, hasta los que lo provocaron se dieron cuenta… pero resulta que el madero y el marido maltratador tenían negocios juntos, y como el marido se cabreó conmigo por hacer feliz a su mujer un par de horas… se montó este circo. El madero le dijo a mi amigo que se jugaba mucho dinero ese día.  Mi amigo no sabía que Laura estaba con un maltratador… la pobre no me miró ni a los ojos esa mañana, estaba literalmente acojonada… hijos de puta.  Pero el imbécil de mi amigo, con el tiempo, supo que este era un maltratador, pues ella le denunció y hasta el padre del neonazi se lo dijo…

Qué pena no poder ajusticiar a los malvados. Así va el mundo. Y son ellos los que manejan la economía y el uso legítimo de la fuerza.

Pero conmigo, una vez más, no pudieron. Ni podrán, apostillo.

RELATOS esperpénticos y kafkianos (V): “La boticaria de Arnedillo me dejó al raso”

Posted in Relatos on febrero 28, 2022 by César Bakken Tristán
«El grito». Munch.

Fue en 2007 o por ahí. Festival de cine de Arnedo (dicen que es muy conocido, a mí me la suda). Fui en una furgona desde Hediondo Puente de Bellacos (poco antes de empezar yo a ¿vivir? ahí) con una banda de góspel y mi otrora gran amigo Gonzalo Escarpa – presentaba el evento, a cambio de pasta – y su novia de entonces y azote del intelecto, Ajo, una micropoetisa y etc. de gilipolleces. A esta la conocí años antes, en una nochevieja en Tánger… pero eso lo narraré en otro relato (lo apunto, que si no me-se olvida, como decía mi querida abuela materna).

Yo sin alojamiento, como siempre. Jamás hice reservas ni mierdas de esas hasta que mi actual mujer se empeñó en eso, cada vez que salíamos de la guarida.  Yo tenía la sana costumbre de ligarme a una tía, en la ciudad donde estuviera, y hacer noche en su morada, sin cobrarle nada… así soy de generoso como gigoló. Pero esa noche de Arnedo, rocé el larguero y me quedé sin gol y en la puta calle. Hace fresquito en ese pueblo, de madrugada, en invierno. Pero como yo estoy loco, todo bien. No hagan esto si la supervisión de un adulto.

En teoría me iba a alojar con mi ex amigo Escarpa, los 2 en la habitación de hotel que le pagaban los del Festival. Pero se apuntó su nueva novia (la Ajo de los cojones) y me quedé sin alojamiento. Eso ni lo habíamos hablado, y como querían follar, pues yo no quería estar ahí presente, obvio. Con este colega he follado varias veces… en la misma casa y con mujeres diferentes, cada uno en su habitación (mis habitaciones, por cierto, que eran mis casas de alquiler). Una vez, en Córdoba, me dijo que él y su novia de entonces (Silvina Mangano, una “famosa” cantante) estaban acojonados – en plan coña – oyéndome follar con mi ligue de un tiempo, la buenísima y guapísima poeta Leyla Ouf aquí podéis ver un corto mío, inspirado en un poemario inédito suyo este corto me reportó, inopinadamente, 600 euros, que me permitieron vivir 2 meses sin currar por pasta, en Córdoba y hacer otros documentales sin remunerar, en mi (casi) sempiterna autoproducción; los productores son unos hijos de la gran puta, mejor lejos, o cerca para darles de hostias.

Cuando acabó el Festival, nos fuimos a la gala de borrachera y papeo cutre pagada por los organizadores (una empresa de zapatos, ojo que te la cojo). Afilé mis ojos para ligarme a una titi y quedarme, de paso, en su keli. Elegí a una rubia buenorra que resultó ser la boticaria de Arnedillo (el pueblo cercano a Arnedo, pero versión canija, de ahí el diminutivo). Y como las boticarias están forradas, pues resolví quedarme con ella, que tendría buen catre. Pero tenía que llevarme y devolverme en automóvil, para irme a la mañana siguiente a Madrid con los negratas que había venido. Eso era un hándicap.  El caso es que todo iba viento en popa con ella, nos dimos unos morreos y tal… pero yo estaba a 69 cosas a la vez. A parte de hacer de relaciones públicas y atender a mis “conocidos” de la farándula, estaba tratando de localizar a un antiguo gran amigo de universidad, que era de Arnedo. Pregunté por los bares y casi doy con él… pero sólo sabía su nombre de pila. Aún así, uno de los organizadores me pasó “de estrangis” su tlf. y hablé con él entre beso y beso a la boticaria y garbeo y garbeo. Y esa media hora larga que pasé al tlf. fue fatal para mi alojamiento y acojimiento en cama con hembra placentera.

Toda esta hiperactividad me pasó factura, pues la rubia me dio calabazas, alegando, con toda la razón del mundo: “No quiero liarme con un artista, porque sois todos iguales y tú te olvidarás de mí mañana mismo. No me quiero enamorar de ti”.

Lo del enamoramiento, tras un par de horas de conocernos, me pareció excesivo… pero ya sabéis que de los “guapos” como yo se enamoran en seguida…

Divisé a una morenaza a la que ya le había echado el ojo antes… y le dije a la boticaria que se fuera a enamorarse de otro. Creí ligarme a la morenaza… y como ya había pasado la media noche, le solté lo del alojamiento. Y me dijo que me fuera a su casa, de hecho me lo exigía. “joder – pensé – esto si es triunfar rápidamente y con un pibón”. Pero siempre viene alguien para joder los buenos momentos. En este caso un petimetre entusiasta con sombrero y todo… que resultó ser el paganini del Festival y (aquí viene lo malo) el marido de la morenaza. “¡Claro, Bakken, quédate en nuestra casa, en el sofá cama, todo un honor que te quedes con nosotros!”. Obviamente, rechacé la oferta, todavía me quedaba una hora y pico para ligarme a otra tía con casa y sin marido con sobrero.

Pero fallé y ni follé ni tuve cobijo. No había más tías libres y/o que me gustaran.

Así que, cuando todos se fueron a su olivo (sí, les acabo de llamar mochuelos) yo me quedé en la fría madrugada invernal/infernal de Arnedo… con todos los garitos cerrados y hasta los gatos metidos en casas…

Me fui al castillo (pedazo de idea… pues está en tó lo alto, como todo castillo que se precie, y allí la rasca se multiplica) y luego vagabundeé por el pueblo. Atisbé unas escaleras metálicas de la parte de atrás de algún edificio, y me acurruqué en ellas para tratar de sobar un rato… pero claro, eso estaba helado, por ser metálico y estar construido en Arnedo. Seguí deambulando hasta que vi un banco de madera en una especie de parque… y ahí me tumbé, pues la madera es “menos fresquita”. Me metí la cartera en los huevos, por si me dormía y algún amigo de lo ajeno pasaba por allí. Me despertó el sol y ciertos comentarios  de lugareños, del tipo: “¡Mira este, quién será! Vámonos de aquí”  Cuando amaneció me puse la gorra a modo de antifaz y a seguir sobando.

Pero tenía que madrugar, ya que a las 8:30h. había quedado con los negratas para volver a Madrid en su furgo. Antes de la cita me dio tiempo a tomar una infusión caliente y un bollo en una cafetería. Pero al llegar al punto de encuentro con la furgo… la vi alejarse… qué hijos de puta, se habían levantado antes y salieron anticipadamente. Les dije adiós con la mano y me senté en un rellano, frente al hotel donde estaba mi colega. Le puse un sms (creedme, el guasap no existe desde siempre) para que supiera que estaba ahí, pues él me dijo que ni de coña madrugaba para volver a Madrid.

Al venir a verme y saber que había pasado la noche al raso, dijo: “Estás loco”. Nada que yo no supiera.

Al final los de la organización (no el del sombrero) nos llevaron en coche a Logroño y nos pagaron el bus a Madrid. Yo conocía Logroño de unas horas gloriosas en al calle Laurel. ¡Viva el vino!

RELATOS esperpénticos y kafkianos (IV): «Me fui de Córdoba por falta de sueño, no de sueños».

Posted in Relatos on febrero 27, 2022 by César Bakken Tristán
«La chiquita piconera» Julio Romero de Torres.

 Año 2006, Córdoba (España). Yo currando de “Jefe de tó” como dijo mi verdadero jefe a la de (no sé qué era eso, si una gestoría o un organismo oficial… no me fijo en nada legal) que nos preparó el contrato para trabajar yo de encargado, camarero y gestor cultural de una mítica taberna/pub en Córdoba (“La espiga”) ya derruida (era un edificio de 3 plantas, aquí podéis conocerla). Apostillo que mi contrato fue el mínimo legal posible, el 90% lo cobraba en negro… no por decisión mía, sino de quien me contrata… es la historia de mi vida laboral remunerada, sólo tengo cotizados 4 años habiendo currado muchísimo más.

Sólo estuve 2 meses, pues mi salud física no aguantó más por algo que ahora explicaré, pero os aseguro que fueron 2 meses tan intensos que se tornaron en más de 2 años, bastantes más, de cualquier vida normal. Anteriormente estuve más de año y medio seguido viviendo en Córdoba y trabajando como gestor cultural en ese mismo lugar y de tabernero en otro mágico lugar que tampoco existe ya, y era del mismo dueño/gran amigo mío de La Espiga. No entro en las mil situaciones maravillosas, que para muchos serían infernales, ojo que te la cojo, que viví tan sólo en esos 2 meses; me centraré en un ejemplo de lo kafkiano y valleinclinesco, que son el marco de esta serie de relatos.

5 años antes me tiré 3 meses en Eivissa, currando de ayudante de cocina de un hotel de 5 estrellas y durmiendo 4 horas – de media – al día. Yo era todavía más toro (aunque igual de polienfermo físico, pero yo soy de los que obvia las limitaciones corporales… hasta que sobrepaso mi límite, que está altísimo, en cotas que nunca han alcanzado los falsos proyectos espaciales, que son todos). El caso es que, aquellas 4 horas al día eran de descanso total, en condiciones paupérrimas de alojamiento… pero sin ruido, que es lo principal para dormir, porque la luz la puedes paliar con antifaz.

Lo que provocó mi salida de Córdoba fue el ruido, algo tan simple como eso.

Yo acababa mi jornada laboral (6 días semanales, descansando cuando los católicos pese a ser yo agnóstico) sobre las 4 de la mañana… y el ruido en Córdoba empezaba poco antes de las 7… pese a vivir yo en la judería, la mejor zona de la ciudad – la menos urbana – y una de las mejores del mundo que conozco. Como mucho 3 horas de descanso al día. Probé con tapones… y eso era casi peor, porque por lo menos a mí, meterme una pelota de frontón hasta la trompa de Eustaquio, como que no me iba bien: me atronaba la vida desde dentro de mí. Me disturbaba mi engranaje…

El primer mes viví en la buhardilla del local, un lugar precario pero entrañable y bohemio. Y lo compartí con mi novia que venía a verme desde Madrid, y al final se lo dejé a colegas puntuales que ídem. Mi fidelidad a esta novia hizo que me perdiera más de 3 veintenas de polvos (mínimo uno al día, de media) y, tal vez, una relación fructífera de haberse iniciado…con una mujer llamada Pilar, que estaba loca por mí y era “magisma” por dentro, por fuera y en plan profesional (era bióloga)… yo ligaba tanto, sin pretenderlo, que esto era lo normal en mi vida; y cuando lo pretendía, pues imaginad, una Babilonia era aquello; pero echaba el freno cuando alguna mujer me hacía “Tilín” de verdad. Y se apeaban todas las demás. Recuerdo a una rubia descerebrada que estaba cañón y estuvo en mi casa de 2005, donde le pinté algunas uñas de los pies, en mi sofá… pero se fue a follar con mi amigo que me traje de compañero de piso, porque él le daba farlopa…adquirida con mi dinero… pero eso es otra historia. Esa tía, Laura, me escribió una nota en una enorme tarjeta postal (de metro  y medio) que me dedicaron los clientes y mis empleados el día que me fui, como despedida en un fiesta sorpresa que me prepararon: “Para el encargado más buenorro e inteligente”. “Esa rubia te pone las tetas en la boca” Eso no lo ponía en la postal, sino que lo decía mi novia, porque era verdad.

Viendo que era imposible vivir ahí, empecé a buscar piso y, en el ínterin me quedé en un cuarto de mi antigua casa unos días, yo sólo… pues me dieron las llaves los actuales inquilinos, que la cogieron al irme yo meses antes. Pero estos inquilinos (entre ellos la hija de mi amigo/jefe y ex compañera de curro, que me tiraba los trastos descomunalmente y estaba muy buena… pero ahí sí que no quería meterme ni loco) eran jóvenes y liaron unas del copón en el piso… que llegó a oídos de mi casero y les echó… y con ellos a mí. Ahí sí pude dormir algo, 2 o 3 días.

Al mes siguiente encontré un preciosísimo estudio (perdón por la expresión cursi mariquita, pero es que lo era) en la Plaza de Abades, un lugar extraordinario de la Judería… en ese mes, 1001 historias que contar sólo de ese sitio y toda la gente que pasó por él, como en el otro. El caso es que antes de las 7 de la mañana, la resonancia de las estrechas calles hacía imposible vivir allí. Simplemente los tacones de una mujer parecían martillazos junto a mi almohada.

Una mañana decidí irme a un hostal silencioso para dormir todo lo que pudiera hasta que tuviera que abrir el garito, que era sobre las 19h. Cosa rara eso de tener un alquiler y tener que buscar alojamiento. Pues nada… recorrí mogollón y todos completos. La oferta hotelera de Córdoba es escasa y la demanda la desborda.  Ya resignado a pasar otro día más de vigilia, con lo que eso acarreaba de recrudecimiento de mis enfermedades óseo-articulares– musculares (soy lisiado oficial, con carnet de Papá Estado, pero sin paga alguna porque yo paso de ser paniaguado y ni me dejan serlo, que tampoco soy gilipollas del todo a estas alturas de mi vida), pero recordé que el año y medio anterior iba con frecuencia al cine de la Filmoteca de Córdoba (análogo a los famosos Doré de Madrid), una sala vacía, pues ponían pelis buenas, no comerciales y a horarios intempestivos. 1 euro me costaba cada peli. “¡Allí puedo dormir, por lo menos 2 horas!, al arrorró de la peli y la oscuridad. Y allí que me fui, ilusionado, porque la sesión empezaba a las 11h.

Ponían un bodrio lamentable que jamás hubiera visto… pero como yo iba a dormir, pillé la entrada. “La niña de tus ojos”, con eso os lo digo todo. Al aproximarme a la sala de proyección, oí algo que jamás había oído… ruido de gente. Al entrar el ruido se tornó en jolgorio, algarabía… “¿qué coño era eso?” El cine estaba casi lleno… y de ancianos. Hui a la taquilla para preguntar qué pasaba. Resulta que era el día del jubilado, o algo así, y una de las actividades  programas para cientos de ellos era ver esa peli y gratis…  Entré y me puse todo lo alejado que pude de ellos, con la esperanza de que al empezar la peli cesara el jolgorio y pudiera echar una merecida cabezadita… pero qué va, eran peor que niños. No paraban de jugar, de gritar, de “putearse” entre ellos… tuve que largarme de allí a los 10 minutos, porque una cosa era no poder dormir y otra la tortura de soportar tamaño bodrio de peli.

Así que tuve que abandonar Córdoba, por no poder dormir debido a mi horario laboral. Vaya tela, ¿eh?

RELATOS esperpénticos y kafkianos (III): “una médico no quería verme la minga, pero sí tocármela”.

Posted in Relatos on febrero 26, 2022 by César Bakken Tristán
«Clase de anatomía» Rembrandt.

Una vez quise ser marinero profesional y me he quedado en “marinero de agua dulce” e incluso “marinero en tierra”, porque he navegado bastante por las costas eivissencas y vivido en varios veleros, que me quiten lo “navegao”.

Este relato narra mi revisión médica, exigida para el examen de “competencia marinera”. Es la última revisión que me he hecho – porque era obligatoria – y ya hace 20 años… paso de esas mariconadas, estamos todos enfermos y siempre te sacarán algo que limitará tu vida. Grosso modo, pasé la revisión con nota, si hurgan más me sacan de todo, como a todos.

Lo curioso de esta revisión es que la doctora me dijo:

  • Quédese en calzoncillos y túmbese en esa camilla.
  • Perdone, pero yo no uso ropa interior…

Era verano, además, y en esas fechas si que no me toca los huevos gayumbo alguno. Mi higiene es exquisita, pues no uso papel higiénico sino agua y jabón, y me pongo en remojo muchas veces al día, en incursiones breves, no soy de cantar en la ducha media hora, ni crear Londres de baño. Y si estoy en zona de mar o río… pues soy anfibio total.

Disipadas las dudas sobre mi higiene corporal, que surgen cada vez que digo que no suelo usar ropa interior, sigo:

Junto a la enfermera, la médico se quedó algo contrariada, no así mi novia de entonces (vino conmigo), que – obviamente – estaba bien informada de eso.

  • A mi me da igual estar desnudo, pero si les molesta, denme una bata o algo de eso que se ponen los pacientes en estos lares.

Dudaron las galenas y, tras atisbar en rededor me dieron una sábana de esas de gasa, transparente, que usan para las camillas. Me envolví las vergüenzas, cual momia, y me tumbé en la camilla. Y aquí viene lo esperpéntico y kafkiano. Tras mirarme las partes desnudas de cuerpo, y hacer mediciones, auscultaciones y otras astracanadas, la doctora retiró lo que me tapaba la virilidad (se me veía todo el material, de todas maneras, lo cual daba un rollo estraño de sensualidad de ropa interior transparente) y empezó a tocarme los cojones y el nabo, tal cual – creo que para palpar posibles hernias o yo qué sé, tampoco me dijo el por qué ­– pero yo sí tenía algo que decir:

  • Joder, ¿porqué qué me has dicho que me tape si me ibas a desnudar después?

Miró a la enfermera, dubitativa:

  • Es el protocolo, quedarse en ropa interior… es la primera vez que me ocurre esto y no sé… supongo que…
  • No te preocupes, a mí me da igual – dije echándole un capote para que no entrara en lo absurdo que era el asunto – pero lo mejor es que le digas a todos que se desnuden y ya está, que no pasa nada. Esto es una clínica, no un bar.

Yo soy nudista, y eso de estar desnudo nunca me ha importado, obviamente, salvo por higiene y protección capilar no entiendo como se puede estar vestido en entornos naturales, pero que cada uno haga lo que le dé la gana, por supuesto. Pero si me iban a bajar el calzoncillo… ¿a qué viene eso de que me digan que me lo deje puesto? ¿le iba el fetichismo de gayumbos a esta doctora o le molaba el rollo stripper o desnudar al paciente y dejarle sólo el sombrero puesto…? Es que no lo llego a entender, pero por si acaso no pregunté. Oír ciertas respuestas no merece la pena, y menos por un pene.

3 lustros después, me hicieron una colonoscopia, obligada por motivos de posible nefasta herencia familiar cancerígena.  ¿Creéis que me dijeron que me quedase en ropa interior, para meterme un tubito/cable por el ano y tuvieron que perforarme el calzoncillo a esa altura, para no ver mis vergüenzas?

Obviamente no. Pero lo curioso de esta prueba es que me dijeron que me tumbase de lado en una camilla y me bajara el pantalón sólo para dejar el culo a la vista. Es decir, todo lo contrario que la otra vez… No me dejaron ni quitarme las zapatillas. ¡Menuda asepsia! ¿eh? Fue en el Marañón. Lo normal es que te desnudes, te pongas una bata de enfermo y al lío… pero qué va… esto es la satanidad pública,  ahí con mi ropa y las zapatillas: propofol en vena, en segundo y medio a roncar; y a meter la delgadísima anaconda por donde sólo deberían salir cosas.

Tanto por exceso, como por defecto, los galenos nunca aciertan. Vaya panda.

En otro relato narraré mi operación de fimosis, en la que también estuve en quirófano vestido y sólo con los pantalones bajados… un poco más y sólo me abren la bragueta los hijos de puta matasanos. Esa operación es apoteósica y la he contado en monólogos improvisados que tuvieron una acogida espectacular… a ver si mi hipermnesia se porta bien cuando la escriba, pues me la hicieron hace 36 años.

RELATOS esperpénticos y kafkianos (II): “Me fui sin pagar de un sacamuelas”.

Posted in Relatos on febrero 25, 2022 by César Bakken Tristán
«Saturno devorando a su hijo» Don Francisco de Goya y Lucientes.

Fue en una clínica del madrileño distrito de Retiro, una de esas franquicias tremebundas que parecen más un pequeño hospital que una clínica de piños. Fui a que me hicieran un empaste, poca cosa, vaya; pero yo intuí que algo raro pasaría, pues cuando fui a que me dieran presupuesto para el arreglo de mi supuesta dentadura dañada, me hicieron uno de más de 2 mil pavos… en el cual incluían necedades como cobrarme por la endodoncia y reconstrucción de 2 molares y, a la vez, por su extracción… jajaja. “Caballero, aquí tiene el presupuesto de construcción de su casa y de su demolición posterior”.

¿Cómo se puede ser tan gilipollas? ¡ah! Que no son gilipollas los galenos, sino que pasan absolutamente del paciente y lo necesitan como fuente de ingresos: la enfermedad o su tratamiento son secundarios. De hecho, mis terribles problemas dentales comenzaron a mis 25 años, por hacer caso a un amigo y hacerme un seguro dental para la extracción de una muela del juicio, que me la hicieron tan rematadamente mal, que necesité 16 puntos y 3 visitas de urgencias a sendas clínicas dentales tremebundas asociadas a la primera. ¡4 intervenciones para la extracción de un molar! ¡16 puntos en total! (casi tantos como los paupérrimos 18 puntos que anotó el F.C. Barçalunya en toda una primera parte de un partido de baloncesto, la Final de Copa de 2022… qué encima ganaron… imaginad la calidad del rival… la peor anotación de la historia, en una primera parte…y campeones).

Los mejores 4 puntos que me dieron fue porque, a pocos días de los 4 que sumaron 12, noté como una telilla en la encía… ¡y era un trozo de tela que sobresalía de ella! El sacamuelas había olvidado ahí un trozo de tela de la que usan para no sé qué pollas, creo que para limpiar al herida abierta. Y nada… a abrirla, sacar la tela olvidada y coserla, otra vez. En los segundos 4 puntos, los que sumaron 8, la historia es como de película de terror: me masacraron la muela en Leganés, y yo vivía en Retiro (para recochineo en la Calle 12 de Octubre – como el hospital –). Me tenía que poner gasas por doquier, porque eso no paraba de sangrar, y tuve que ir a una dirección de la central de la clínica, a tomar por culo, para que me vieran el estropicio. Iba, literalmente echando sangre por la boca sin parar. En el metro iba empapando pañuelos de papel de toda la sangre que rezumaba mi boca, en un torrente que las gasas apiñadas en el hueco donde estaba el molar, no podían contener ni de coña.

Al llegar a la clínica, las de recepción fliparon y, dejando todo lo que tenían entre manos, me pasaron a una consulta -quirófano, donde una dentista y una enfermera por poco se desmallan al abrir yo la boca y ser eso como un geiser de películas gore de serie Z.

  • ¡Ay, dios mío! Nunca he visto esto – dijo la asustada dentista, taponando como podía mi sanguinolento géiser – llama al doctor Fulanito.

Y el Doctor Fulanito, ya mayor y curtido en carnicerías bucales múltiples, sin inmutarse hizo 4 maniobras y me cosió el géiser. Buen comienzo de tortura bucal tuve, vive Dios, y de ahí hasta el infinito de la ignominia y más allá.

Retomo el título del relato y lo acabo tumbado en el sillón de tortura de la consulta, para que me empastaran un premolar. Eso parecía el pasillo aledaño (daño no me hicieron, por la tremebunda anestesia de caballo que ponen ahora los hijos de puta que no quieren perder un segundo y ya no ponen esa dosis lenta y de poca carga anestésica, y casi inocua, que obligaba a esperar 10 minutos hasta que hacía efecto. Qué va, ahora según te jeringan te hurgan) al camarote de los Hermanos Marx: no dejaban de pasar tías – no vi un solo hombre, salvo pacientes – a preguntar cosas administrativas, y médicas, a la dentista que me hurgaba sin parar. Ninguna iba embozalada y me hablaban pegadas a mi buzón… muy aséptico no es que fuera. Al acabar, pues a soltar la mosca en la planta de abajo, en recepción. Con una sonrisa profident, la nena de recepción me saca una factura de casi 100 pavos, cuando el empaste eran 60, que ya tenía yo sobre la mesa.

La recepcionista insistía en que la cuantía era mayor, y yo que no, enseñando el presupuesto y mi cita para ese día, que dejaba claro: “empaste de tal piño, 60 napos”. Como el efecto de la anestesia para solípedo dura muchas horas, yo no podía hablar bien y hasta se me caía algo de baba, fijo. Pero ante la tozudez de la moza, tuve que hablar:

  • Habé, mia el pefupueho ehte. Ehenta euos. Cóbate y ya tá – dije en idioma de anestesiado bucal.
  • No, caballero, son (casi 100).
  • ¡Qué no!
  • ¡Qué sí!
  • ¡Me cagon Dioh! Coba ehto o me pio sin pagá  – dije ofreciéndole, de nuevo, los 60 machacantes.

Llamó a la directora, gerente o lo que fuera la zorra malfollá jefa de la clínica de los horrores, que bajó a aclarar el malentendido.

  • Tiene que abonar (casi 100 pavos) porque le han puesto (no sé qué) a parte del empaste.
  • Eho no ehtá en el peupueho – dije mostrando el papel de antes.
  • Cierto, caballero. Llama a la doctora Menganita – le dijo a la recepcionista.

Bajó la doctora y dijo que me había puesto (no sé qué), efectivamente.

  • Pueh a mí no me ha diho ná.
  • ¿No ha informado al paciente?
  • No, se me pasó.
  • Cao, oño, si ehtabah to ato habando con otas tíah
  • Pues su obligación era informar, previamente, al paciente – dijo la jefa en tono de reproche – Sea como sea, tiene que abonar (casi 100 euros).
  • Y una poha, o te joe. Pago lo pehupuehao.
  • ¡Qué no!
  • ¡Qué hí!

Y ante lo pesada y exigente que se puso, me guardé mi pasta.

  • Que os fohen, no pao ná. Ma salio baato el empahe.
  • ¡Oiga! No puede irse sin abonar el importe de la intervención.
  • ¿Qué no? Mia como me pio, giipollah.
  • ¡Pues pase ahora mismo a otra consulta, para que le quitemos lo que le hemos implantado!

Hay empecé a descojonarme y a limpiarme la babilla que caía, de mi boca dormida, al hacerlo.  Y ella no paraba de gritar, señalando a una consulta, que entrara inmediatamente en ella, mientras yo caminaba, lentamente, por el enorme hall, hacía la puerta. Y la tarada gritando y llamando a gritos a una especie de “seguridad” para que no me dejaran salir. Y yo ríe que te ríe, señalándola con el dedo a ella y luego a mi sien en el gesto de que ella estaba como las maracas de Machín.

Durante años estuvieron mandándome cartas a la casa de mis caseros, en Hediondo Puente de Bellacos, para que pagara, con amenazas de multas de la hostia y no sé qué consecuencias civiles y hasta penales, si no pagaba. Pero eso, a un tío insolvente y sin cuenta bancaria como yo, se la trae floja.

RELATOS esperpénticos y kafkianos (I): “Desi y su «simpa´´ frustrado”

Posted in Relatos on febrero 24, 2022 by César Bakken Tristán
«El aquelarre». Don Francisco de Goya y Lucientes.

Comienzo una serie de relatos (casi todos autobiográficos) sobre lo delirante y molona que era la vida antes de la PLANdemia. Momentos esperpénticos y kafkianos bastante divertidos o, cuanto menos, no muy usuales en la rutina que es la vida de la mayoría del orbe. Más adelante los desarrollaré a conciencia literaria, a fin de publicarlos en un libro… si un editor vuelve a arriesgarse, porque mis últimos 4 libros ya estaban en imprenta y se anuló su publicación a última hora por presiones tanto de autores varios al editor, como de editores que al googlearme vieron que no les convenía publicar a un ácrata como yo. El talento es lo de menos a la hora de publicar, creedme (aunque el que sea lo sabe… cuanta bazofia hay). Las editoriales son: “Amargord” (en 2 de sus colecciones para blanquear farlopa – pero eso es otra historia –), “Ruleta rusa” y “SND”. Las que ni siquiera confiaron en mí y no imprimieron mi libro para lanzarlo, son decenas y decenas. Pero estos 4 libros pasaron “rozando el larguero de la publicación” jajajaja. Aprovecho para hacer una llamada a cualquier con pasta. Yo me encargo del trabajo de edición, si alguien me financia.

Algunas de las historias de estas series ya las he esbozado en artículos y relatos de este mismo BLOG

I. Mi amante Desi y su amiga, en un “simpa” frustrado.

Conocí a Desi hace 15 años, en un garito de Madrid donde a los pocos meses me intentaron dar una paliza inopinada – por lo injustificada – entre mogollón de hijos de puta (aquí tenéis la noticia). Iba yo con mi otrora enorme colega el follador infiel expoliador del tenis y nos ligamos a Desi y su amiga, en un periquete, y nos fuimos con ellas a su casa, en Parla. Ellas de guía en su coche y nosotros siguiéndolas eligiendo a cuál nos íbamos a tirar. Pero antes de seguir con la sicalipsis, cuento la historia porque esta serie de relatos no va de sicalipsis, y quien no quiera seguir leyendo, puede parar cuando ponga yo la imagen de los 2 rombos.

Estaban Desi y una amiga (no la del folleteo de dentro de unas líneas) en un chiringuito de playa tomándola cuando tuvieron la feliz idea de irse sin pagar (vulgo “simpa”). Cuando el camarero no estaba al loro, fueron raudas hacia el coche y arrancaron para salir de ahí a toda pastilla. Pero hete que el coche estaba sobre arena y se atoró allí haciendo el suficiente ruido y polvareda como para que el camarero fuera hacia el coche y las mirara con cara de póker. Encima, fue él quien tuvo que ayudarlas a sacar el coche, ante la enorme vergüenza de ellas. Por supuesto, abonaron el importe de sus consumiciones.

Al llegar a casa de Desi, tras tomarnos la última, nos distribuimos en 2 parejas. A mi “me tocó” ella. Estaba buena la rubia, pero la otra me molaba más. El caso es que Desi cedió su dormitorio a mi colega y  su amiga, y nosotros nos acomodamos en el sofá cama. Como era un estudio rectangular y con la única separación de una estantería entre sofá y cama… pues eso era como una discreta y ordenada bacanal. Desi y yo folleteamos un par de veces, como mandan los cánones en 2 personas que se acaban de conocer ex profeso para eso. A la mañana siguiente, mi colega se había ido temprano, pues al estar casado no podía quedarse más tiempo (sin comentarios. Muchas veces nos pasó lo mismo) y Desi tenía que irse al curro no muy tarde. Echamos un polvo mañanero, pero la muy puta se corrió muy rápido y se fue a la ducha “porque ya se me ha hecho tarde” y me dejó a mí en estado trípode, cosa que no pasó desapercibido para su amiga, que al verme en semejante estado, con la otra en la ducha, acabó lo que la otra empezó, pero manualmente.

En otro de nuestros encuentros, ya éramos sólo los 3. Desi y yo ya gozamos de y en la cama y la otra al sofá. Al dormirse “la mía” me fui “con la otra”… pero estaba ya dormida y dijo que no le apetecía el tema que me había prometido (me dijo que cuando Desi se durmiera, fuera con ella), así que todos a dormir y aquí paz y después gloria.

La tercera, y última vez, que estuve en su casa, me llamó ella para que fuera. Estaban las 2 y como a mí los tríos no me van (no porque no tenga gasolina suficiente, sino porque no me agrada tanto follón de folleteo) les convencí para ir con un amigo mío, con el que estaba yo tomando unas birras en Leganés. Dijeron que no, que a la amiga no le apetecía que fuera otro, así que me fui al tren, dejando a mi colega triste y compungido… Pero justo antes de subirme al cacharro público, en uno de esos impredecibles cambios de humor femeninos, me llamaron diciendo que sí, que fuéramos los 2. A mí me vino de perilla, pues mi colega tenía buga. Paramos en una tienda “no sé qué exprés” creo que de Hipercor o algo así. Pillé 12 birras, e hice cola un buen rato… hasta que al ir a pagarlas me dijo el empleado que al ser más de las 22h. no me las podía vender, ya que no podían vender alcohol a esas horas.

-¿Y eso? ¡Pero si empecé a hacer cola antes de las 22h, me has visto varias veces con las birras y no me has dicho nada!  Tú eres gilipollas. Pues no me cobres, pero me las llevo. Me fui hacia la puerta con las birras para llevármelas sin pagar, enfilando hacia un segurrata de 2 patas con la típica cara de perro que a mí tanta gracia me hace. Pero me paré antes del encontronazo… pues ese día no estaba sólo y mi colega es una de las personas que huye siempre de todo tipo de líos. Es capaz de dejarse timar para no tener problemas… y cómo me estaba esperando en la puerta, dentro del coche mal estacionado… le di las birras al segurrata de 2 patas. “Toma, haz algo y haz de reponedor”.

Compramos las birras en un bar cercano a casa de Desi… por supuesto mi amigo se empeñó en pagar, ya habréis intuido, por lo de antes, que era muy gilipollas en estos asuntos.

Desi nos recibió a lo putón total: sin ropa interior y con un vestidito ceñido, casi transparente, que dejaba ver casi todo lo erógeno de una mujer. Y como ella estaba tan buenorra, a mí me encantó el recibimiento (por cierto, iba totalmente rasurada, cosa que en esa época me pasaba muy a menudo pese a que prefiero vello en esa parte de las bellezas, pero me amoldo…) La otra iba más recatada. Mi colega me dijo, al día siguiente, que se quedó flipado con el recibimiento de la Desi y que estaba buenísima: “Ya, pues si llegas a ver que cuando, nada más llegar, fui al baño, se metió conmigo y se me tiró al cuello, flipas. Estaba más salida que una mona esa noche. Te la podrías haber tirado tú también, fijo, que a mí me da igual”.

El caso es que mi colega no triunfó – era torpe para el ligoteo, ¡con lo fácil que es, copón! – y acabó yéndose a las pocas horas, cuando ya la jocosa y amena reunión tocaba a retozar.

A la mañana siguiente teníamos planeado pasar el día y la noche juntos (obviamente no haciendo turismo por esa mierda de ciudad dormitorio de chabolas verticales que es Parla) sino bebiendo, comiendo, riendo y follando en el estudio, pero me llamó la zorra de mi ex novia la de este relato diciéndome que teníamos que vernos esa misma tarde a primera hora, en Atocha, para que me entregara unos importantes trabajos de infografía que me había hecho antes de mandarla a la mierda, por zorra infiel. No podía ser otro día, pues ella me odiaba por haberla dejado y de la manera que lo hice “mandándole a un psicólogo” (comillas porque tuvo que ir para “superar” todas las verdades que yo le dije de lo que era ella en realidad y lo engañado que me tuvo a mí y a su novio). Así que me despedí de Desi y de un día muy molón y prometedor, y me fui a Atocha… pero claro… mi ex seguía siendo una zorra irrespetuosa, egoísta a tope que jamás ha pensado en nadie salvo en ella misma y sus múltiples intereses, no sólo económicos, que es lo que más le motiva en la vida. Me llamó y anuló la cita “porque me ha surgido otra cosa”. Le volví a recordar lo que era y me quedé sin el trabajo que tenía que entregarme y sin Desi… porque a Parla iba a volver la madre del topo, es decir: topota madre.

RELATO- artículo: A quien madruga… un moro le despierta.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on febrero 21, 2022 by César Bakken Tristán
El menda lerenda, con su sobrina detrás, dando zanahorias a mis vecinos.

Puedo entender, y hasta aplaudir, que Dios (entendido como el Cristiano, que es de donde viene el refrán) no ayude a un agnóstico como yo, aunque madrugue. Pero de ahí a que Alá me joda despertándome a las 6:45h. y dándome toques de atención a las 3h. media un abismo.

Resulta que en mi nuevo piso de mi gaseosa (vulgo casera) tengo vecinos moros arriba. Tener vecinos es algo de lo que hay que huir, sobre todo de los de arriba. Me tiré 14 años en un ático de Hediondo Puente de Bellacos, que sólo lindaba con dos vecinos abajo;  2 años en el último piso de 2 casas de Córdoba, y 4 en casas de campo de Eivissa y Ciudad Real; y en los hoteles siempre exijo la habitación de la última planta, tanto por las vistas, subir y bajar más escaleras (yo no cojo el ascensor, para hacer todo el ejercicio posible) como, sobre todo, no tener gente arriba (para un misántropo como yo no existe la gente, sino la gentuza… pero me parecía un poco fuerte decir ese término, que ya queda dicho…)

Si fuera propietario de un circo, al mudarme a la sierra de Madrid me hubieran crecido los enanos y la mujer barbuda se hubiera tornado lampiña.

Resulta que en este pequeño edificio (3 plantas, 12 pisos) hay un enorme local que llevaba cerrado décadas… pues justo al llegar yo, ese mismo día, empezaron las reformas en él. Desde las 7:30h. radiales, taladros, martillazos… cuyos obreros son mis vecinos de arriba, para más inri… supongo que el del móvil o no curra o llega tarde.  Imaginad el ruido porque la acústica de un edifico de 1978 no sabe lo que son los aislantes de pared, así que toda vibración en cualquier parte del edificio se distribuye generosamente para joder a todo quisque, como Dios manda. Aprovecho para seguir con los hijos de Alá que tengo encima (y debajo… esto está lleno de moros y (casi) todos con 3-4 hijos, no hace falta Nostradamus para saber que el futuro de Espena es rezar 5 veces al día a la meca. Yo aprovecho ahora a beber más vino que nunca, porque dentro de poco estará prohibido. Eso sí, podremos fumar porros hasta ser tan gilipollas como ellos, tomar te y casarnos con 4 mujeres a la espera de las vírgenes que nos esperan en la otra dimensión. Pero yo ni fumo, ni tomo te ni quiero estar ya con tantas mujeres a la vez.

miles de moros rezando en la madrileña plaza del Reina Sofía. ¿alguno de esos será paisano mío?

El caso es que, por primera vez en mi vida y poniendo a la física al borde de la metafísica, la alarma del móvil del vecino de arriba retumba más que el mío propio (os lo aseguro) tanto en el comedor, como en el dormitorio aledaño y el baño aledaño a éste. Y lo hace durante, mínimo, 2 horas seguidas, a partir de las 6:45h. todos los días.

Como mi gaseosa también alquila a los moros (amén de decenas de propiedades más… tuve que conocer a esta dama 15 años antes, para dar un buen braguetazo… aunque no sé si es guapa… porque jamás la he visto sin bozal, pero no parece fea… y qué más da eso cuando hay tanto dinero de por medio, dice aquel…) le conté la situación, a fin de no tener que hacer yo de Cid en su etapa de combatir al moro, no en la de combatir al cristiano (para el que no sepa que el Cid fue un hijo de puta colosal, le recomiendo mi vídeo al respecto aquí puede verlo), aunque yo tengo problemas con el ser humano en general, sin atender a religión, raza, ideología, género, clase social…pero como estos que me joden ahora son moros, pues por eso hago mención a su especial condición.

Me dijo que el móvil del moro estaba roto y no podía apagarlo (vete a saber qué significa eso) y que lo iba a cambiar. Y, efectivamente, lo ha cambiado. Pero mi único Dios es Murphy, por una de sus leyes que nunca falla: “ninguna situación es tan mala como parece, puede empeorar”. Ahora el móvil no sólo vibra y retumba igual que antes, sino que lo hace con el tono musical de alarma, cosa que antes no hacía… si lo sé cierro mi puta boca.

Hoy, a las 6:45h. (y si suena a las 3h. lo haré antes) iré a otra de las habitaciones, para ver si el moro que vive ahí arriba no hace lo mismo que su compi de religión, que diga, de piso… y mudar el dormitorio allí para que cumpla su función y deje de ser “despertatorio”o “vigiliatorio”, porque ya si el ruido del móvil del otro puto moro llega hasta esos lares, pues me tendré que buscar un trabajo u ocupación, para el cual necesite levantarle a las 6:45h. como muy tarde. Obviamente, de ser así, el moro pondrá su móvil 4 horas antes de esa hora, lo tengo más que claro: Murphy es mi pastor.

Para echar un poco de sal a la herida, frente a casa hay una ¿maderería? (no sé cómo se llama una gran parcela donde le dan a la motosierra para trocear troncos que luego venden como leña… ¿leñería? Tal vez se llame así donde hacen tanto ruido, pero sólo a veces y, siempre, con el sol ya bien alto, y yo bien harto. Sólo falta que mis 2 vecinos solípedos se pongan a trotar y relinchar de madrugada, y que su dueño ponga un gallinero con varios gallos tenores en él.

Pero bueno… no me preocupo demasiado. A mis casi 47 años tengo la suerte de que la vida la tengo por detrás y queda menos para salir de este mundo de locos, oligofrénicos, psicópatas e hijos de puta. Esperemos que la ley de Murphy no aplique en la otra dimensión… estoy convencido de que debe de haber vida después de esta muerte que es la vida en la Tierra.

Como, gracias al moro, tengo mucho sueño… no recuerdo justo el libro donde un personaje decía: “Tal vez la Tierra sea el infierno de otro Planeta”

ARTÍCULO- relato: Culés enfermos de madriditis agudísima y «la cura» del lesbianismo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on febrero 16, 2022 by César Bakken Tristán

Las portadas de los mass mierda culés y separratas «Mundo Deprimido» y «Spork«(este neologísmo «made in Bakken» requiere ser bilingue de Anglés – la cabeza de turco del crimen satánico de las nenas de Alcaser – porque «pork» significa «cerdo» en esa jerigonza sajona).

Pues nada (como no se cansa de decir el mar a los que se ahogan), resulta que a los culés lo que nos ocupa, preocupa e interesa es el Real de Madrid y, por supuesto, la independencia de esa pútrida tierra en la que han convertido Cataluña, ahora Qatarlunya. Desde 2012 el «cant del barça» (asi llamában antes a nuestro «himne») es: «in, inde, independeécia» gritado a coro, por decenas de miles de oligofrénicos llenos de odio, en el minuto 17 segundo 14 de ambas partes del partido (por la mitad) de jurgol. Para los sensatos, es decir, los que no padezcan mi enfermedad de saber algo de jurgol y ser politólogo, decir que 1714 es una de las fechas fetiches (adoro las cacofonías, sí, ¿qué pasa? «caballero, caballero, no diga cacoloquesea y póngase la mascarilla«) de los iletrados separratas, porque dicen, los muy gilipollas, que con el advenimiento de Felipe V (de Anjou para los amigos), el primer Bribón de la península ibérica (¿quién le iba a decir a la perrodista republicana, abortista y asesina de su hermana, que sería familia política de éste? Las vueltas que da la vida… qué mareo, coño) España sojuzgó a Cataluña. Y nada, pues que en eso siguen estos de la butifarra por cerebro.

(Don Rafael, deje de leer inmediatamente. Contenido sicalíptico / erótico festivo totalmente prescindible solo relacionado con el artículo en su parte final y tampoco es que aporte mucho, la verdad…)

Tuve una amiga/amante, casi novia, en Córdoba, que era lesbiana. Para los que no tengan claro que soy un tío, porque igual mis fotos podrían ser de una tía muy fea y operada, les aclaro que sí soy un tío y que tengo tranca desatada y testosterona para donar. A esta mujer me la ligué nada más vernos (así soy – era – yo con las titis) y me la follé al día siguiente… no pude hacerlo el mismo día, como acostumbro, pues estaba yo currando de tabernero y está feo eso de tirarse a una cliente nada más verla y en la taberna, que había niños… amén de otras amigas amantes mías que se ponían «celosas» por estas tontás… Obviamente, si la hubiera conocido cuando era profesor, debería habérmela tirado delante de toda la clase, que ahora es eso lo que los satánicos enseñan a los nenes en el cole. Terrible, sí.

Bueno, pues cuando me la tiré no sabía que era lesbiana… obvio. Sin haber sido adoctrinado como los nenes de ahora yo sabía que ser hetoresexual era eso que hacíamos en la cama Lola y el menda lerenda. Pero me dijo: «Hasta que te he conocido creía que el pene era un órgano sólo para el disfrute del hombre». Claro… sólo había estado con un tío, torpe como yo haciendo malabares con los pies, y se pasó a la otra acera… hasta que «el tito Bakken» le dio caña y, literalmente, le ponía los ojos en blanco mientras gritaba: «¡Ay! Sésar, ¡Ay! Seeeeeeeesaaaaaaaaarrrrr…» jajajaja

El caso (tu culo para mi aparato) es que se enamoró de mí, lo cual es normal porque soy un tipo acojonante… jajajaja… pero yo no quería nada serio ni sirio y le aconsejé que se liara con un notas catalufo del que me había hablado, que estaba colado por ella… pero como no era yo, pues no se la había podido ligar. Aquí viene el motivo de meter a Lola en el artículo, en adelante, Lela. Yo no sabía que el jodido catalufo era separrata, por eso eché a los perros a esta linda mujer (me sacaba unos 10 años, tendría 40 en 2005 que era cuando follábamos sin parar y hacíamos otras cosas, que como cantaba Krahe «no todo va a ser follar, habrá que comprar el pan». Vi una foto de ella, con 20 años, y la madre que me parió que pedazo de bombón rubio… ¿cómo no hubo ningún tío que se la ligara y la sacara de ser lesbiana? Porque digan lo que digan no es lo mismo un dildo que una tranca de carne y hueso (ya… tiene el mismo hueso que los plátanos… pero así es la expresión).

De hecho, 4 años antes pude «heterosexualizar» a otra bollera, una compañera de piso en Madrid, junto al parque de El Retiro. Vivía yo con mi novia de entonces, una mexicana mestiza (os juro que cuando cambié de novia – blanca, como la gente de bien, jajajjaa esto sí es broma, no soy racista, soy segregacionista – me chocó brutalmente retomar los colores rosados de los órganos erógenos) y vino la tortillera para alquilar una habitación. Se enamoró de mí al instante, de verdad… que yo antes era guapo y muy interesante en las distancias cortas, tengo lo que más les gusta a las mujeres: gran cocinero y amo de casa, amante descomunal, cultura e intelecto superior a la media – lo cual no significa que yo sea listo, sino que indica que la mayoría son mú tontos – , un sentido del humor a prueba de dramas (siempre hago reír a la peña. Se rién conmigo, no de mi…) y unos cojones que tapan el sol y eso a las titis les mola, sentirse «protegidas» por un cabronazo descomunal como puedo ser yo, que a veces me da un miedo el tío del espejo… menos mal que me llevo bien con él.

Y, encima, Nuria (así se llama la chupachichis) era editora y yo escritor… la pareja perfecta: «quiero que seas mi escritor de referencia» me dijo al leer mi relato: «El tío más feo del mundo» premiado en 1999 en un concurso de los comunistas del Ayuntamiento de Getafe. Escribí ese relato sentado en el banco de un parque (N del T) del suburbio llamado Leganés. Y, para más inri, la tía va y se pone a currar en el edificio de Chamberí del que yo era conserje rockero (dentro de muchos años, cuando mi padre se vaya a otra dimensión que espero que sea dentro de esos muchos años, escribiré sobre mi etapa de portero rockero… Bukowski es un beato y pusilánime a mi lado, con eso lo digo todo… Y lo de mi padre es porque él me consiguió el curro, al ser administrativo de los dueños del edificio, y trabajar en una de sus oficinas. Si se entera de lo que hacía su hijo ahí, le da un soponcio).

El caso es que esta tía, aprovechando que estábamos un día los 2 solos en casa, se me presentó con unas mallas – mi ex mexicana se llama Mayra y la decían «Maya» (N del T, otra vez, jeje) – cortas de ciclista y me pidió opinión sobre qué tal le quedaban. Si habéis visto alguna peli del gran Antonio Ozores como actor (fuimos conocidos, aporto esta foto como prueba… hay más, pero sólo tengo esta a mano)

lo de «Ozoresmaniacos» es porque la pancarta la pinté, precisamente el la portería de marras, con un buen amigo, y no nos cabía «maniáticos» así que lo dejamos así, que mola más, por cierto.

A lo que iba, a la bollera que se me quería follar: se puso en plan pose de actriz de esas pelis de Mariano Ozores (el director, hermano del otro. Sale en otras fotos que no tengo aquí), junto al quicio de una puerta y sacándome a mí de quicio al enseñarme su coño que previamente ella había tenido la delicaleza de dejarlo bien marcado al pasarse el dedo y meter la tela de la malla dentro de los labios superiores, que literalmente mordían la tela y eran un perfecto ejemplo de anatomía sexual femenina. No contenta con eso, llevaba un top con los pezones reivindicándose cual manifa comunista para pedir más dinero por algo. Y aquí es donde entra Antonio Ozores… yo en plan… «síiiiiii, no te queda mal, no…» jajajajaja. Si no llego a ser fiel todavía me la estaría follando.

Curiosamente, en esa misma casa, un pibón mexicano amigo de mi ex novia hizo algo que pasará a los anales de la provocación (y anales no tiene nada que ver con el griego, que conste). Yo tenía un julajop (o como se escriba ese círculo que se hace girar a movimientos de cintura) para hacer ejercicio abdominal, a parte del gilipollas. Y estando un día esta nenaza en mi cuarto y su amiga en la ducha… pues se puso a jugar con el julajop. Y se le subió a las tetas (lo hizo aposta me confesó después) y ahí girando la mierda de plástico sobre sus enormes tetas con 2 pezones que parecían misiles. Y yo, con cualquier excusa, salí del cuarto. Obvio. Quien huye de la tentación evita (Perón no) el pecado. Al igual que en uno de los vídeoclips que dirigí, una de las actrices me llevó a un cuarto sin nadie, para que viera si me gustaba el vestido que había elegido para la grabación… era una mulata descomunalmente buenorra. El vestido era del tamaño de un pañuelo y no llevaba nada más debajo. Se metió las manos por dentro y empezó a apretarse los pezones, diciéndome: «Espera, que así me queda mejor». Y al sacar las manos, los pezones casi rompen la tela, buen género era, sin duda. Y se le veían los pelos del coño cuando alzaba los brazos. «¿Te gusta cómo me queda?» Yo, otra vez, Ozores total. Pero tenía novia (la post mexicana) y me tuve que ir de allí, sin hacer lo que cualquier celtíbero hubiera hecho.

Y hablando de pezones, Lela tenía que ponerse un «cubre pezones» porque los tenía tan tochos que se le marcaban a lo bestia y todo Dios le miraba. Lo de lela es porque el catalufo que os dije con el que la emperejé, la volvió a ella separrata, jajajjjaa. Manda cojones. Se fue a vivir con él a Barcelona y seguimos en contacto, obvio, porque la tía estaba enamorada de mí hasta las trancas. Pero cuando empezó a ver mis post del BLOG contra los fascistas separratas, empezó a distanciarse de mí. Me decía que no toleraba que me metiera con ellos, que eran sus amigos y pata tín y patatán… imaginadme a mí, amigo de una fascista-comunista cordobesa, otrora buena gente apolítica… como que no, ¿verdad?

Termino diciendo que a la bollera Nuria, como no me la follé y se enamoró de mí «por tu talento y porque eres muy guapo» eso me dijo… se despechó y no fui su escritor ni pollas en vinagre. Y me echó en cara que dejara la casa compartida para irme a hacer mi primer Camino de Santiago. Me dijo que yo era un egoista y que no pensaba en la gente que dejaba atrás con mi marcha (SIC). ¡Pero coño, si me voy sólo unas semanas y tú y yo sólo somos amigos! Pues nada, que la tía creía que estábamos casados y con nietos. Y me presentó a José María Rodero (hijo) que era fan mío, por mis relatos… pero como no me la follé, pues no prosperé en la literatura. Cosas de la vida.

En ese primer camino no llegúe a Santiago de Compostela. Tras ligarme a una camarera en Astorga (precioso pueblo, huele a salchichas de cerdo) me desvié a unas aldeas de hipipollas (Matavenero y Poi Bueno) y luego me crucé con un autocar en cuyo letrero ponía «Bilbao», y como no conocia esa bella ciudad, llena de hijos de puta, por desgracia, paré el autocar y me subí. Eso sí… 8 horas tardó el hijo de puta en llevarme de la frontera entre León y Galicia, a Bilbao… resulta que pasaba por toda Castilla y León antes. 2 pelis me dio tiempo a ver… «El coleccionista de huesos» y «Memorias de Africa». Llegúe a bilbo de noche y sin alojamiento. Pero como mi alcoholismo es lo que más cuido, lo primero que hice fue entrar en un bar. Y trasegando pregunté, así de pasada como quien no quiere la cosa, si conocían algún hostal barato para una sabandija como yo. Y justo había una vieja que alquilaba habitaciones (ilegalísimamente) encima del garito. Me alquiló un enorme cuarto, pero sin baño, desde el cual veía una montaña cojonuda y parte del antiguo estadio de San Mamón (sí, he quitado el «és»). Y me quedé 4 días. Pero la puta vieja me dejó un día al raso, pues le dije que me iba a conocer San Sabastían, pero al ir a pillar el tren vi un cartel de «Plenzia» que es la playa de Vizcaya… y para allá que me fui caminando un buen rato por la ría del Nervión… y al volver la jodida vieja había echado un cerrojo de cual yo no tenía la llave, porque creía que no estaba allí esa noche… y tuve que irme, de madrugada, al casco viejo a dormir en una pensión donde van las putas a follar. El mismo casco viejo donde el día anterior estuve silvando el cara al sol, con la esperanza de que me hicieran los coros. Pero ningún etarra me los hizo. Son muy suyos estos cabrones… muy tradicionalistas…

ARTÍCULO- relato: La propiedad privada existe y abulta de la hostia.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on enero 19, 2022 by César Bakken Tristán

Sólo los que cometemos la imprudencia de mudarnos de casa, y no sólo de gayumbos (por cierto, yo los uso menos que uno que se está duchando, no soy de tapar mis vergüenzas y sí de higienizarlas casi compulsivamente) sabemos que la propiedad privada existe… ¡y de qué manera!  ¿Cómo es posible que hagamos de nuestra casa un tetris? La casa de mis caseros es una puta mierda de 40 metros cuadrados, o redondos qué se yo ya, que se me nubla la vista con tanta caja. 27 metros de terraza al sol, sí… pero donde está “la chicha” de la mudanza son en los 40 metros. ¡Pero cómo pueden caber tantas cosas en este espacio enano y, encima, estar cómodos. Qué hasta puedo fregar el suelo, os lo juro por Arturo, todavía queda espacio… pero… ¿cuántas cajas tendré que hacer para la mudanza? ¿medio millón?

Añoro los tiempos en los que mis mudanzas eran un par de maletones y un mochilón, poco más… Añoro los tiempos en los que no tenía nada, salvo mi vida en lontananza. Ahora que ya mi vida baja la cuesta que todos bajamos algún día, me abruma ver la cantidad de cachivaches que tengo, y eso que creía no tener ninguno salvo “4 libros”.

¡La madre qué me parió! Qué risas estará teniendo al ver a su hijo hacer el gilipollas de esta manera. Desde el cielo se deben de estar descojonando bien de mí, mis queridos ancestros desaparecidos de esta Dimensión.  Ellos que, mejor que nadie, saben que lo mío es una mochilica y poco más… pero qué va… en 14 años apostado en un mismo agujero urbano… ¡la de cosas que Diógenes desecharía! Pero yo no soy Diógenes, está más que claro.

La última mudanza “medio seria” que hice fue tras vivir 1 glorioso año en el campo manchego (Santa Quiteria, en Cabañeros, Ciudad Real). Recuerdo que una mujer que luego se enrolló con el alemán ese que nos vuelve locos, fue al “show” de mis regalos de cachivaches a los vecinos, pues me fui casi con lo puesto, pero acumulé la hostia de chorradas en 1 año. Estábamos al sol de la casa de campo que alquilé ese año. La gente cogiendo esto y aquello y lo de más allá. Si yo usara reloj, seguro que alguno me lo habría quitado, pensando que era parte de mis regalos materiales. Hice un fiestón el día anterior, y vinieron varios amigos de otras latitudes y todo. Me quedaba un poco de “Martirio blanco” y un poco de “Fantasma de limón” y, esa mañana, mientras regalaba mis enseres, me tomaba yo un martirio con fantasma de limón, en un vaso de plástico duro, tipo taza de acampedo. Y esta entrañable mujer que se lio con el alemán (Teresona se llamaba, una bestia parda, decíamos que ella era “El marido” de su marido, imaginad. Su marido, por cierto, uno de los mejores amigos que he tenido y que en gloria esté, era un vaquero, de pastorear vacas, no de pistola en película). Pues esta entrañable mujer, aferrada a unos rollos de papel higiénico – hasta eso se llevó – cogió mi vaso de plástico con el brebaje… lo vació en el terruño y se lo echó a la saca.

Y yo, con esa cara de gilipollas que tengo, atónito. Encontré un vaso de plástico todavía más precario, de esos de restaaños infantiles, y traté de que La Teresona no se acercara a él.

Qué buenos tiempos, cojones. Qué buena vida había antes y cuanta buena gente. De momento, sigo rellenando cajas, sigo desentrañando este Tetris que es nuestra vida y analizando cómo coño meteré todo esto en un camión.

No tenía ni idea de que fuera tan obtejoteniente.