
Ya sabéis que nosotros, los guapos, tenemos más problemas que ventajas cuando vamos a una fiesta beoda (la ironía de llamarme guapo, es homenaje a la tremenda peli “Yo hice a Roque III” donde Esteso se lo dice a un escombro humano que está con un pibón). Para muestra el botón de este relato, que ya he contado alguna vez no sé si, también, por mi BLOG; pero que siempre me agrada re-escribir; es que no me gusta la putatele ni trabajar a cambio de dinero y, por lo tanto, tengo mucho tiempo libre…
El final del relato es un tanto patético, pues acabó con el protagonista (yo) abofeteado inopinadamente por una bella dama, previo polvo rápido en un balcón a la vista de mucha gente (sin saberlo hasta que me lo dijeron) con una mora-belga que era la que menos me gustaba de las 4 mozas que tuve pendientes de mí, pero estuvo más lista que las otras 3, para pescarme, y a mí es que, realmente, más o menos me la sudaba el asunto.
Es la última vez que tomé vodka, y no porque no me guste ese brebaje, sino porque no se ha terciado más. Hace mucho que soy de vino y birra, no de alcoholes más duros… pero los adoro, reivindico y defiendo, pero es que ya no se me tercia… pero prometo volver a los licores duros, que no se enfade nadie por esto… yo soy de los que llama a alcohólicos anónimos para decirles : “Rajaaaaoss, que sois unos rajaaaaaooooossss”
Fui con 2 eruditos amigos de facultad a la casa de dos titis en el centro de Madrid (una la belga-iraní que me acabé follando “por error”, y otra belga no iraní que estaba de toma pan y moja). Llevamos una botella de vodka (de buena marca pero no hago publicidad ni aunque me paguen) y 2 litros de naranja dulce carbonatada. Entre los 5 nos soplamos el brebaje en poco menos de una hora… durante una grata conversación en gabacho, inglés y español. A la belga buenorra le dije: “jem fer L’Amour Avec Toi” que viene a significar: “te voy a dar con tó lo gordo” Pero se lo dije cantando (yo canto bien, ojo que te la cojo) pues es de una canción de mi amigo Luis (Aute) aquí podéis oír el tema Y ella accedió con una enorme sonrisa lasciva, y nos largamos a la fiesta que unos brasileños sarasas daban en su estudio de danza, sito junto a la madrileña Plaza del Ángel. Centro total de Madrid.
Molaba el sitio: , grande, muy diáfano y de parquet, pues era un estudio de baile y tal… y tenían la fiesta bien montada, con un DJ. y varios bafles enormes con pie de bafle y todo. Nuestra entrada fue gloriosa, pues Alejandro (uno de mis 2 amigos) estaba despechado por el amor no correspondido de una amiga mía gabacha que luego fue su mujer, y hasta hoy. Empezó a beberse todo menos el agua de la escobilla y se tropezó con un bafle, que no pereció gracias a que yo estaba al quite. Bajé a por una botella de vodka, pues yo siempre llevo cosas a las fiestas a escote, y he hecho tantas… y echado a tanto gorrón… pero eso es otra historia.
Cuando volví de la compra etílica noté que la borrachera de mi amigo iba fenomenalmente. Entre el otro y yo empezamos a cuidarle, sin poder evitar que siguiera trasegando a lo bestia: ni con mucha sed se bebe tanto como él esa noche. Cosas del despecho. Las belgas de antes tenían una amiga del mismo país, que físicamente era la mujer que todo hombre desea a su lado. Preciosa es poco lo que era esa rubia y va la tía y se me lapa… y empezamos a hablar en español /inglés porque yo de gabacho sólo sé lo de la canción de antes, y alguna canción más como el himno de Francia, que no precedía citar para ligar… Estaba yo con la mosca detrás de al oreja, porque las tías tan buenas nunca me gustaron. A ver… no soy maricón ni gilipollas, pero este tipo de tías traen muchos más problemas que beneficios, ya estuve antes con un par así. Así que ya tenía a 2 titis “comiendo de mi mano” porque esa noche estaba yo espléndido y estupendo (como Don Latino de Híspalis) y mi locuacidad, alegría y jovialidad las dejó prendadas del menda. Pero apareció la mujer patria, una morenaza que – casualmente – era de mi ciudad casi natal, Ciudad Real. Así que atendí más al producto nacional que al belga-iraní; a la par que evitaba que mi beodísimo amigo se partiera la crisma o se la partiera a alguien por accidente, pues es un tío grande y pesado.
Por fin, mi otro amigo decidió llevárselo a casa (vivía muy cerca la esponja humana),
momento en el que mi sicalipsis se desenfrenó e iba, como en las pelis de Ozores, de flor en flor, decantándome por la manchega y la belga del principio, pues la iraní era la que menos me gustaba y la otra no me interesaba por lo de ser tan pibón. Muchas risas, vaciles y etc. Pero yo algo agobiado porque notaba que las 4 estaban al quite unas de otras, y a la mínima que una se iba al baño o así… atacaba la otra.

Y parece ser que Alá le comió terreno a Don Quijote, pues justo cuando la manchega se ausentó un momento… el Dj puso un tema lento y la belga-iraní estuvo rápida y me sacó a bailar; para empezar a morrearme al instante. A mí cuando me dicen “olé” toco las palmas. Así que me olvidé de las otras 3 y me enrollé con esta… elegimos un balcón que creíamos discreto… pero qué va… la mano de mi colega, al volver de acompañara al otro, me devolvió a la realidad, golpeándome – a modo de llamada – en la espalda: “Oye, sé que te da igual, pero estáis follando delante de todos, se os ve como en un escaparate”.
Con algo de pudor y cierto recochineo de los presentes, nos vestimos y volvimos a la fiesta… y al cruzarme con la manchega, vi que su cara no era sólo de pocos amigos, sino de odiar a muerte a dichos amigos… al pasar junto a ella… me soltó un bofetón colosal, que me comí por completo, tanto por inopinado como por merecido. Había sido yo un calienta bragas total con el oprobio de liarme con otra delante de ella y de todos, vaya…
Decidí irme ya de la fiesta, pues me daba cierto pudor saber que los que me miraban sabían “lo que habían visto”, y las 2 rubias estaban igual de moscas que la manchega… y no quería más bofetones, pues este fue el segundo de mi vida y no iba a tolerar recibir otro sin responderlo…
Pero no me arrepiento de lo ocurrido, pues en esa época no quería yo nada serio con las féminas… y con cualquiera de las otras 3 lo hubiera tenido, seguro. La belga -iraní me hizo un favor del copón, realmente, y por primera vez en mi vida y sin que sirva de precedente, le doy las gracias a los hijos de Alá.














