Archivo de Buñuel

RAFAEL LÓPEZ: (cine) El Buñuel mejicano.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on abril 23, 2026 by César Bakken Tristán

Comentaba, en mi anterior recomendación cinematográfica, que yo también he sido un torpe borrego al tener infundadas filias hacia el cine yanqui, ya que, en la mayoría de las ocasiones, era inmerecida.

También he comentado, en más de una ocasión, la formidable utilidad del blog de Don César para vigorizar el espíritu crítico y no seguir las turbias señales de la mediocridad reinante.

Realizo este prefacio porque estos errores también los he cometido con “los de casa”. Me refiero a mi paisano don Luis Buñuel, cuya obra ha sido glorificada a los altares del Séptimo Arte, por tirios y troyanos, y que, desde mi punto de vista, esa sublimación de su figura debe realizarse más mesuradamente. No cuestiono su calidad y originalidad como director, porque, saber, ¡vive Dios! que sabía. La cuestión es que a sus películas más valoradas, esas más personales, les ocurre, salvando las distancias, lo mismo que a “La pasión de Cristo”, es decir “con una vez basta”.

Cintas como “Un perro andaluz”, “Los olvidados”, “La edad de oro”, “Viridiana”, “Belle de jour”, “Nazarín” etc., es decir, las más auténticamente buñuelianas, son difícilmente digeribles para repetir en su visionado (al menos eso es lo que me ocurre a mi). Indudablemente, sus imágenes quedan nítidamente registradas en la retina del espectador para siempre y, por eso mismo, no todo el mundo está dispuesto a auto zaherirse gratuitamente.

Me propongo, en este artículo, realizar un viaje por la parte de la obra del calandino desarrollada en Méjico. El germen del mismo fue la satisfacción que me produjo ver una cinta suya, de esta etapa, desconocida hasta ese momento, “Ensayo de un crimen”, que ya tuvo acogida en este magno blog, hace unas semanas.

Cuando descubrí la película antes mentada, me sorprendí porque pensaba que había visto todas sus cintas mejicanas. Así que el planteamiento ha sido muy sencillo: abordar, íntegramente, todas sus obras y ver las 4 ó 5 que, para mi, todavía eran inéditas. Ya les anticipo que, en total, son 20 los títulos que componen el periplo del de Calanda y que los desconocidos se debían, principalmente, por ser coproducciones con Francia o destinadas al mercado estadounidense.

Antes de continuar, les contaré una anécdota que todavía me hace sacar una sonrisa: buceando en el averno cibernético me encontré que a Buñuel lo califican como director de cine hispano-mejicano, jajaja. No consideren mi risa una falta de respecto hacia el país hermano hispanoamericano, es que la obra de Buñuel es profundamente aragonesa, por ende española. Resulta impensable que, nadie que vive cuatro lustros en otro país, no fagocite parte de su cultura, costumbres, etc., pero de éso a lo otro hay una distancia muy grande.

Haré una cronología y después ampliaré las tres nuevas recomendaciones que les hago hoy (son las que su título aparece en negrita):

  1. Gran Casino. 1947 → No la había visto.
  2. El gran calavera. 1949 → mi favorita y que ya tuvo acogida en el blog hace casi un lustro.
  3. Los olvidados. 1950 → ganadora del Festival de Cannes. Una película que retrata la amoralidad y la maldad de una manera áspera y sin concesiones. Una película muy dura, pero que recomiendo para quien no la conozca.
  4. Susana. 1951 → no la conocía. Trata sobre una mala mujer que consigue (al final no lo consigue, pero poco le falta) corromper a los hombres de una familia (padre e hijo) y al hombre de confianza de la misma. No la recomiendo, me resulto previsible y tediosa.
  5. La hija del engaño. 1951 → No la había visto.
  6. Una mujer sin amor. 1952
  7. Subida al cielo. 1952 → un bodrio.
  8. El bruto. 1953 → es una cinta interesante que retrata la tosca brutalidad en contraposición a la perversa y sibilina. Para quien no la conozca, la recomiendo.
  9. Él. 1953 → trata sobre la terrible influencia de los celos. Si no la conocen, véanla.
  10. La ilusión viaja en tranvía. 1954 → el lenguaje de los personajes acaba de echar a perder lo poco destacabable de esta obra insustancial. No la recomiendo.
  11. Abismos de pasión. 1954 → el imponente Jorge Mistral en una recreación del clásico literario “Cumbres borrascosas”. Sólo por la presencia del galán español, ¡qué década la suya!, ya se justifica su visionado. Es una historia seca y áspera pero totalmente recomendable, aunque requiera de estómagos resistentes para posteriores visionados.
  12. Robison Crusoe. 1954 → es una producción de Óscar Dancigers (su principal mecenas) para el mercado estadounidense. No pude encontrar ninguna copia cuyos diálogos no fuesen en inglés. Es su primera película en color y su duración es contenida, por ello, la recomiendo, pero sólo una vez.
  13. Ensayo de un crimen. 1955 → como he dicho antes, la descubrí hace poco y ya forma parte del blog.
  14. El rio y la muerte. 1955 → ¡al menos una vez!
  15. La muerte en el jardín → 1956 → es una coproducción mejicano-francesa, también de Óscar Dancigers y en color. Es lo mejor que puedo decir. No la recomiendo.
  16. Nazarín. 1959 → también premiada en Cannes. Un trabajo marca de la casa y, por lo tanto, sí hay que verla, pero sólo una vez.
  17. Los ambiciosos. 1959 → es otra coproducción mejicano-francesa. Al final no sé si hice artículo sobre esta cinta, pero estoy seguro que la mencioné, de refilón, cuando trataba la relación de la imponente María Felix con los directores españoles. Si no fuese por la presencia de la actriz mejicana, no la recomendaría, porque los únicos minutos aprovechables de la cinta son los suyos.
  18. La joven. 1960 → me ha costado mucho encontrar una copia con diálogos en español, porque está en ingles y con actores, principalmente, estadounidenses. Tiene algo de interés, pero muy justico. Hagan lo que les parezca mejor.
  19. El ángel exterminador. 1962 → otra obra marca de la casa. Si no la conocen, ¡véanla!
  20. Simón del desierto. 1965 → obra que se quedó a medias por falta de presupuesto y también muy personal del calandino. Si han llegado hasta aquí, por una más que no quede.

Gran Casino está considerada como una obra menor y un fracaso de público y critica. Participan en la cinta muchos rostros conocidos del Buñuel de aquellos años y cuenta con la presencia de dos fulgurantes estrellas de actores-cantantes, de aquellos años, como son Libertad Lamaque y Jorge Negrete. Me ha sorprendido muy agradablemente esta cinta. Es una historia sencilla, muy bien contada y que, siendo un musical, es de esos títulos privilegiados porque la mano de Buñuel consigue que las canciones no supongan un lastre, sino todo lo contrario. Me sorprende que no fuese valorada en su momento porque, a mi, me ha gustado mucho.

La hija del engaño junto a la anterior, ha sido el otro descubrimiento en este viaje. Sin ser una comedia pura y dura, me he podido reír, con algunas de sus escenas, como hacia tiempo.

Una mujer sin amor es la historia de una mujer que se casa, por las apreturas económicas de su familia, con un hombre mayor de agrio carácter. Tienen un hijo y, después de 10 años, conoce a un hombre que le brindará el cariño que nunca ha tenido con su marido y con el que mantendrá un relación extra conyugal de la que nacerá un segundo hijo. Al final, la película narra el conflicto entre los hermanos porque el de la relación ilícita recibirá una cuantiosa herencia de su padre. En fin, relaciones humanas complejas muy bien tratadas por Buñuel para mostrarnos el alma humana y los conflictos morales. Totalmente recomendable.

Como siempre les adjunto los enlaces para poder ver estas películas.

https://m.ok.ru/video/2463462722062

https://m.ok.ru/video/6913163856521

https://m.ok.ru/video/2463462656526

Cine. RAFAEL LÓPEZ: «Tierra sin pan (Las Hurdes)».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on junio 11, 2021 by César Bakken Tristán

Les presento esta semana un hueso duro de rosigar, que, para más inri, ni siquiera es una película, es el documental de don Luis Buñuel, «Tierra sin pan». Esta obra, del año 1933, generó tal polémica que el gobierno de la República prohibió su exhibición por la mala imagen que daba de España. Antes de eso ya obligó a que Ramón Acin, un artista oscense, conocido anarquista y amigo de Buñuel que había financiado el proyecto, fuese retirado de los rótulos de la cinta en su calidad de Productor. 

Hace poco, una película de dibujos animados (aunque también introduce algunas imágenes del documental original) que ganó el Goya (no se en que categoría), titulada «Buñuel en el laberinto de las tortugas» realizaba una aproximación bastante correcta a lo que fue aquel rodaje. Personalmente, creo que es el complemento perfecto para este documental, que lo visionen antes, o después, ya es asunto suyo, en mi caso fue primero el documental, hace ya mucho tiempo, y hará cosa de un año la película de dibujos en cuestión. 

Me he decidido por incluir está ‘rara avis’ en mi cita cinematográfica de los viernes, porque quería tratar el tema de la censura y la libertad de expresión, y de como, esta pútrida «democracia» se ha convertido, desde hace bastantes lustros, en un feroz régimen censor que ha aplicado, y está aplicando, con singular saña, una sibilina, y mediática, represión contra toda opinión crítica hacia nuestros malgobernantes, los dogmas globalistas y el sistema partitocrático, corrompido hasta las trancas, que padecemos. Pero no contentos con esas felonías se dedican, impúdicamente a un revisionismo malintencionado, maniqueo y falaz del periodo desde la segunda República hasta la muerte de Franco, discurso asumido, integra y vergonzosamente, por ese «homérico» partido de centro-centrado bueno para nada (PP).

Pero no quiero seguir con esta cuestión de la censura sin antes cerrar, debidamente, las cuestiones técnicas, y formales, de la obra recomendada. El documental muestra algunas costumbres populares y, especialmente, las durisimas condiciones de vida de los hurdanos. Buñuel utilizó algunos «atajos» para que el documental fuera más impactante, así que no se le empacho que se le disparase a una cabra para rodar como se despeñaba «casualmente», o inmovilizar a un burro para que no pudiera escapar a la ira de unas abejas azuzadas. Aunque este documental era mudo en origen, le agregaron, a los dos años, una voz de fondo (siempre he oído voz en «off», pero que nos aclare don César, esta cuestión técnica, que para eso sabe de esto, aunque se le de fatal el inglés) (*) en francés, para su exhibición allí (aunque al poco también lo censuraron en el país vecino del norte). El enlace que les propongo cuenta con la voz de Francisco Rabal, en un montaje ya muy posterior (creo que de los sesenta), y en español. 

El documental viene a tener una duración de media hora, el de la peli de dibujos creo que duraba algo más de una hora, aunque, desafortunadamente, no les puedo facilitar un enlace para su visionado. Lo que si les voy a ofrecer, como material complementario, es un capítulo de una serie de programas «divulgativos», que hicieron hace cosa de cuatro, o cinco, lustros, emitidos por Televisión Española, y cuyo hilo argumental era la censura en el cine. En concreto, es el capítulo sobre la censura en la República. 

Recuerdo cuando vi el episodio de marras, por entonces el escenario, y fauna, políticas me resultaban hasta tal punto ajenas, que no hice mayormente caso de semejante muestra de adoctrinamiento, y sectarismo. Sin embargo, el destino, o vete tú a saber porque, ha propiciado que buscando nuevos materiales, con los que «entretenerles» los viernes, me topara con este material televisivo luciferino. La tendenciosidad, de la casi totalidad, de los tipejos que aparecen resulta repugnante, pero los diálogos de la narradora son especialmente «brillantes». Quiero solicitarles su colaboración contingente para que descubran, ustedes mismos, el severo deterioro moral, histórico y ético que se ha producido en España cuando se llegan a producir, y emitir con una divulgación enorme, este tipo de cosas, haciéndolas pasar por trabajos serios y rigurosos. Son sólo unos veintitantos minutos, pero que ilustran perfectamente la mendacidad, e hipocresía, de la cadena privada del malgobierno de turno, que, allanándose a las verdades «oficiales», ha ido degenerando hasta asumir las liberticidas, y criminales, leyes socialcomunistas de memoria «histérica y memocrática». Visionar este «material de deshecho» creo que es una de las mejores píldoras para inmunizarnos contra el totalitarismo liberticida que nos zahiere despiadadamente. 

Creo que, estos capítulos, ya se hicieron en tiempos de Aznar, pero ¿qué se puede esperar de un carnuzo que escupió sobre el legado del 18 de julio, arrodillándose sin pudor, ni rubor, a las siniestras tesis socialcomunistas?. Da igual, su antecesor, ese canoso socialista «bueno y moderado» que va dando charlas, a diestro y siniestro, y fija la ortodoxia de lo que es bueno para España ha sido igual de malo, o ‘pior’. 

No exagero cuando les digo que no he conocido a nadie con la capacidad de admitir la libertad de expresión en su estadio, más descarnado y brutal, de manifestar lo que se quiera, y cómo se quiera, que don César y don Luys. Ese carácter suyo va íntimamente ligado a la ausencia de censura, y eso es algo que yo no comparto, pero que respeto por su coherencia personal. Pero si existe un nexo de unión, entre los tres, es la falta de hipocresía, que va mucho más allá de la concordancia entre lo que se dice (o escribe) y lo que se piensa, y que consiste en una característica personal realmente sobresaliente, en el caso de Luys y César, porque, en el «cuerpo a cuerpo», son tal cual escriben los artículos, pero en una versión muy mejorada, en todo. Por el contrario, en las «distancias cortas», (aunque sean telefónicas, o por correo electrónico) yo suelo opacar la imagen que el personal suele proyectar de mi. Esa naturalidad y sencillez de César y Luys han sido las principales culpables de que, un antagonista como yo, haya sido abducido, y forme parte de la maldita tripulación que naufraga en ésta balsa libérrima.

Resulta reconfortante tratar a dos tipos con esa calidad humana porque vivimos tiempos tenebrosos en los que se constata, a diario, como personajillos de todo pelaje, «dignísimas» personalidades que «fijan el orden del cosmos» y tiparracos de saldo, proyectan una imagen pública buenísta, y políticamente correcta, para luego descubrir, que en su «intimidad», son unos patanes deslenguados, unos hipócritas maleducados o unos soeces arrabaleros, indignos para mantener el más mínimo trato. 

Tal vez los lectores de este artículo piensen, legítimamente, que habita un censor en ciernes en mí, pero, sin renunciar al cargo, creo que es algo un poco más complejo. Por simplificarlo, afirmo que la libertad de expresión no es un «bien supremo» en sí misma, y que cuando entra en colisión con otros aspectos, individualmente, tan importantes, o más, debe ser, digamos, atenuada. Pero quiero recalcar que, siempre, debe ser un proceso individual, fruto del análisis y los principios etico-morales de cada quien, y que lo que es inadmisible es una censura interesada, corrompida, sistematizada, y colectivizada. Otra cuestión a tener en cuenta es la finísima línea que separa la libertad de expresión de las ofensas, y las injurias, tan fina es la línea que se lleva pisoteando, por una grey de malnacidos, desde hace muchos lustros. 

Uno de los aspectos que don César me ha resaltado siempre, ha sido la perversa, coercitiva y perniciosa, influencia que ejerce el interés (principalmente económico, o más bien lucrativo) en esto de la libertad de expresión, y tengo que reconocer que tiene muchísima razón, aunque eso no me desaliente en mi impenitente anhelo de cobrar unos euricos, por mi colaboración en este «mendicante» blog de notables efectos apotropaicos.

En España se censura a lo bestia, y desde los más humildes niveles hasta las entidades, y organizaciones, más complejas. Nos vendieron, triunfantes, la burra ciega de los  conceptos «democrático», «progresista», «libertad de expresión», etc., pero, a pesar de esa infame, e implacable, campaña mediática, la verdad, con infinita dificultad, va abriéndose paso entre quienes no comulgamos con esas ruedas de molino del sectarismo, las «verdades oficiales» y el adoctrinamiento, más burdos. Además de mis «malditos» hay algunos, y muy buenos, historiadores que llevan haciendo una gran labor al respecto, mi preferido es el gran don Fernando Paz, pero también otros, como Pedro Fernández Barbadillo, o Pio Moa, ponen luz ante tanto desatino mediático. 

No lo digo como una queja, sino como un hecho, a mi me han censurado (¡nunca aquí, por supuesto!) y, si se «preocupan» de un don Nadie, como yo, qué cosas no harán. Resulta vomitivo que, hasta los Cuerpos de Seguridad del Estado, «minimicen la desafección hacia el gobierno» como dijo, públicamente, uno de sus emasculados jefes, al principio de la plandemia, haciendo el caldo gordo, en calidad de burdos sicarios liberticidas, al psicópata monclovita y sus criminales secuaces. 

En fin, les dejo paso al material audiovisual y confío que este artículo provoque interesantes comentarios que lo complementen, y mejoren (que de eso se trata). Antes de terminar recomendar, vehementemente, este blog, por las estupendas aportaciones de mis Compañeros que conforman un escudo protector, de primer nivel, contra el sectarismo del mensaje único y de la censura más siniestra. 

https://m.youtube.com/watch?v= qO86FO1bs6g

https://m.youtube.com/watch?v= OmaavE-Bveo

P.D.: ¡Viva Franco! 

(*) Don Rafael, igual los petimetres audiovisuales actuales desacreditan esta explicación que me ha pedido, y aunque no se la debía, se la voy a pagar; del mismo modo que los matasanos actuales dicen que la gripe de toda la vida, y los catarros, son la peor pandemia de la historia (en esto hay que añadir que sí han causado muchos muertos por su falso virus –pues la COVID sí existe y es la mezcla de gerontocidio, desatención médica de población no anciana, asesinato con respiradores pulmonares cuando el problema era la hipoxia y múltiples trombos inducidos por la 5G y, ahora, por sus putas vacunas).

Voz en OFF sí es lo que dices que hizo Paco Rabal, pues es toda locución (término radiofónico y televisivo primo hermano de la voz en OFF) hecha sobre una obra audiovisual terminada, es decir: hablar por encima de imágenes y sonidos que ya no se van a cambiar. Luego está la VO (Voice Over- voz sobre – digo yo que significará esa jerigonza) que es una voz que no sale de la boca de ningún actor, sino que suena «por ahí». Realmente, para mí esto es también un off, pero digamos que se la VO se integra siempre en la narrativa, mientras que la vos en OFF puedes no tener nada que ver con la narrativa y ser un mero comentario de cualquier gilipollas, superpuesto a cualquier obra audiovisual.

Es como la distinción entre música exógena y endógena, es decir: la que suena fuera de la acción de la trama (suele ser la BSO) y la que suena dentro de la trama (que no siempre es parte de la BSO).

Pero a mí no me hagas caso, que a parte de estar loco, estoy repudiado en el mundo cultural espenol y, por lo tanto, lo que yo diga no tiene valor alguno y lo que diga, por ejemplo, el intelectual maricón rojo de J.J. Vázquez, sí (le digo «maricón rojo» porqué el mismo se denominó así a él y a su programa de de la puta tele). Si por mi fuera le hubiera dicho «puto trucha comunista pijuarro» pero… ¿quién soy yo para decir nada de alguien que gana millones de euros al año –buena parte, si no toda – derivada de dinero público? Yo que gano CERO euros al año.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: «Los olvidados», de Luis Buñuel.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on marzo 4, 2021 by César Bakken Tristán

Despues de cinco meses, tras haber recomendado su exitosa, a nivel comercial y de público, «El gran calavera», vuelvo a reencontrarme con mi paisano Luis Buñuel, en esta ocasión con una de sus obras más duras titulada «Los olvidados». Hace un par de semanas cuando inicie mi doble paseo cinematográfico de la mano de Alfred Hitchcock, con su película «Rebeca», hacia mención a la «maldad» de la ama de llaves cuestionandola y, en mi fuero interno, recordaba, entre otros, al personaje del Jaibo, de la película que les recomiendo hoy, porque, desde mi punto de vista, ejemplifica, y personifica, ampliamente al Mal, un Mal áspero, brutal, amoral y despiadado.

La naturaleza humana ha demostrado sobradamente cual implacable puede llegar a ser con sus semejantes, y el origen de ese Mal no está, intrínsecamente, ligado al hecho de que el individuo se haya criado en ambientes sordidos y paupérrimos. El Mal presenta múltiples facetas y orígenes y me parece nauseabunda y ridícula la justificación del Mal en el hecho de que las condiciones de vida sean, o hayan sido, de gran penosidad, o por los agravios sufridos. Hoy observo, estupefacto, como una maldad aún más lacerante se ha instalado en buena parte del mundo y me refiero a esa conjunción del Mal con la más burda hipocresía representada en las hordas de malnacidos que, al dictado de sus criminales líderes socialcomunistas, saquean, incendian, destrozan y agreden. Al lado de semejantes alimañas alienadas y sus emasculados, y asquerosos, amos El Jaibo es un ejemplo de bondad y probidad. 

En la antigua Babilonia la responsabilidad por los actos indebidos era mucho más severamente castigada según el estrato social del infractor, agravando a aquellas personas de condición más noble o pudiente bajo el buen criterio de su mayor capacidad para hacer el Mal. Atónito observó a auténticas criaturas antropomorfas, y en algún caso hasta ni eso, a las que les llaman Señorías por el puesto malconseguido que ocupan, que ni se han ganado el derecho a sentarse en un banco en el parque, y que, con demoníaca desvergüenza personifican al Mal mismo a través del terror fiscal y tributario que supone un lacerante expolio a la población; a través de la actividad represora de las Fuerzas de Seguridad del Estado que, dirigidas por psicópatas, zahieren a quienes si cumplimos las leyes, mientras que a esas turbas de malnacidos carta blanca e impunidad. Para no dejar lugar a dudas me refiero a los responsables políticos del malgobierno de España y en las corrompidas, y ruinosas, «cavernas» autonómicas, así como a sus sicarios socialcomunistas y filoterroristas en los dieciocho taifa-parlamentos ¡qué despilfarro y qué inutilidad!.

Visto el panorama mucho más asqueroso que presenta la realidad en España no tengo reparos en presentarles esta película, porque, a pesar de su dureza, resulta infinitamente más ofensiva a la vista, y los sentidos, la patulea infernal que sale diariamente en las noticias. El contenido visual o verbal de la cinta recomendada no ofrece elementos gratuitamente ofensivos, su maldad es de raíz, sin concesiones. No es una cinta para un público infantil y juvenil, es más creo que hace falta, no ya ser mayor de edad, sino una madurez vital y emocional potente para visionarla (yo la vi, por primera vez, con más de 10 lustros a las costillas y no me arrepiento de haberlo hecho a esa edad). 

Es una película del año 1950, que obtuvo la Palma de oro en el Festival de Cannes, tiene una duración de 88 minutos, el guión lo firman el propio Buñuel y, el colaborador habitual en su etapa mejicana, Luis Alcoriza. El elenco de actores son también de aquella nacionalidad a excepción del español Francisco Jambrina que repetía con el director maño tras «El gran calavera».

Por cierto, hace un mes recomendaba Metrópolis de Fritz Lang, obra que junto a la que presentó hoy, «El mago de Oz» y las obras de los hermanos Lumiere conforman la Memoria cinematográfica de la Unesco. 

P.D.: si no la había visto con anterioridad, seguramente quedará impactado en su primer visionado (a mi me ocurrió). No se preocupe póngase las noticias en la televisión y, no tan sorprendentemente, sentirá como es la realidad la que realmente ofende su sensibilidad, y hasta su dignidad, por la presencia y actuaciones de estas criminales sabandijas satánicas. 

Re-P.D.: el título de esta película le va, como anillo al dedo, al estado en el que nos encontramos los españoles de bien.