Desde su tétrico advenimiento,en el VII, esta teocracia cainita, fraticida, belicosa, misógina e invasora no ha evolucionado un ápice, sino aumentado en su barbarie, a través de su delirante socialización. ¿Qué puede salir mal al haberla acogido en Occidente, sobre todo en ExUropa (antigua Europa)? Todo es poco y mucho es nada. Pasen y lean, que es gratis.

El error de pensar que el peligro sarraceno es el yihadismo
nos ha llevado a la situación actual, a introducir 1.001 caballos de Troya en cada uno de los municipios de ExUropa. Si bien es cierto que la radicalización de los llamados «lobos solitarios» se están cobrando muchas víctimas, no lo es menos el hecho de que los principales crímenes yihadistas han sido atentados de falsa bandera de los genocidas occidentales, más blancos que la leche de cabra. Resultan especialmente lacerantes las burdas masacres 11S y 11M y 7J (orden cronológico y por número de asesinados).
El peligro real sarraceno es que son una subcultura medieval, y los sarracenos de a pie son la grey del mayor totalitarismo de la historia: la teocracia islámica. Son pastueños antropoides del Imán de turno, sin libre albedrío: los esclavos y siervos perfectos. Con permitirles rezar 5 veces al día, alejar a perros y cerdos de su entorno y ser torturados 1 mes en el Ramadán; el Estado puede hacer con ellos lo que sea y utilizarlos como sea. Son una ENORME secta que lo parasita e infecta todo. El que no se una a ellos, será exterminado por ellos, salvo un porcentaje de la población oriunda de los países invadidos, necesaria para trabajar y sustentar a todos estos hijos de Alá y a sus sátrapas dictadores y acólitos.

Lo peor está siempre por acontecer
y hasta el occidental más subnormal se está dando cuenta de que el afianzamiento de la cultura sarracena está ocasionando un aumento de la criminalidad, la inseguridad y la mezquindad social. La «Mezquina» (neologismo mío de Mezquita) es el almacén de los 1.001 caballos de Troya, pero sus integrantes hace mucho que no están dentro de ellos y, en el colmo de la ignominia, cada mujer maltratada, y con trapos en cara y cuerpo, es una llegua de Troya que alberga – mínimo – 5 sarracenos/as gracias a la verga moruna polígama; la cual, cada vez más, también hace incursiones en mujeres blancas mentalmente desquiciadas (y no me refiero a las violaciones).
Homero no daría crédito hoy en día
porque sus 2 transcripciones que recogen «la fábula ancestral» de la guerra de Troya (la iliada y la odisea) no contemplan que los troyanos abran las puertas de sus murallas a los aqueos, les den paguitas, alojamientos y ayudas sociales de todo tipo; y que vayan financiando, durante décadas, a los nuevos «aqueítos» nacidos del vientre de las aqueas acogidas «refugiados bienvenidos». Tampoco escribió Homero que estos aqueos y los aqueitos cometieran multitud de crímenes y fueran, encima, recompensados por ello. Y ni mucho menos contempló traer aqueitos directamente de sus fábricas de origen, para aumentar exponencialmente la producción en la Troya invadida.

Nos queda 1 lustro, como mucho, para revertir la situación
por lo menos en Espena (antigua España). Para ello hemos de identificar bien al principal enemigo, que no es más que el gobierno de cada municipio, provincia, comunidad y el Central. Tenemos que acabar con los carpinteros que construyen los caballos de Troya (lEs polítiquEs), y con las ayudas económicas que hacen parir a las yeguas de Troya (funcionariEs paniaguadEs). Y, sobre todo, hemos de erradicar a los que protegen las carpinterías, transportan los caballos y velan por la cebada de las yeguas (los «caballero, caballero»), pues sin ellos los políticos globalistas tienen menos peligro que una cuchara en un tiroteo.

APOSTILLA
El nauseabundo corolario de todo esto es como nuestro particular caballo de Troya advino en 1953 (invasión silenciosa yanqui, con sus bases militares), se metió en los establos en 1954 (obligada entrada en la ONU), corrió lozano en 1969 (Juan Carlos I nombrado sucesor de Franco) y convirtió a España en un enorme picadero en 1978 (pistoletazo de salida para el narcoEstado pederasta español globalista).
La Agenda 2030 viene de muy atrás, pero lo que no supieron ver nuestros ancestros, lo vemos sus descendientes. Combatir a esta Hidra internacional no es sólo por nuestra supervivencia, sino para honrar la memoria de ellos, porque nuestros ascendientes viven en nuestra memoria y, por lo menos yo, siempre defenderé sus vidas espirituales: y las vidas físicas de nuestros descendientes.