El sempiterno penúltimo crimen de Estado (incendios actuales) es un mero eslabón en la enorme cadena de crímenes de Estado que acumulamos en este ¿país? Una cadena que se ha alargado espantosamente desde 1978. Hace poco fue la riada provocada. Paradójicamente , todo ese agua asesina ahora no apaga el fuego homicida. Contemplen la foto de cabecera:

Lo que llamaron «DANA», causada, como no, por la «Alerta climática» («cambio climático» ya no suena a hecatombe inevitable) fue provocada por la apertura de presas y mantener los cauces, ojos de puentes e imbornales atorados, provocando el desborde inevitable al echar tantísima agua, a la vez, sobre una superficie así. El paisanaje de la zona conoce perfectamente su tierra, por lo cual les prohibieron limpiar. Pero las lluvias (provocadas y no provocadas) no eran suficiente – ni aún así – para ocasionar tamaña catástrofe. Así que, ¡hala! ¡abrid compuertas, simultáneamente, a la 3,2,1!
En los incendios que están arrasando el ¿país? cambiaron la apertura de embalses por cientos de HIJOS DE PUTA incendiarios (no pirómanos, son cosas diametralmente opuestas) contratados por el Estado y las Taifas para incendiar. Al igual que con los cauces y barrancos, los cortafuegos ya no existen, el desbroce menos aún y el ganado ya no limpia los montes. No es que los lugareños se hayan vuelto vagos y gilipollas, es que está prohibido; como todo lo sensato.
Pero hete ahí que en unos cuantos puntos del ¿país? los lugareños le han dicho ¡BASTA! al Estado satánico espenol y, aunque presos ya de las llamas, han logrado salvar sus pueblos y decenas de miles de hectáreas circundantes. Obviamente, todos serán represaliados con multas que les acabarán de arruinar y con cárcel; no vaya a ser que cunda el ejemplo y el pueblo se vuelva disidente y negacionista; se vuelva racional y gallardo.

Evitar estas «catástrofes naturales causadas por la alarma climática» es muy sencillo: una violenta revolución popular contra la satrapía del Estado y sus fuerzas de seguridad. Pero no… ya es muy tarde para eso. Somos un pueblo pastueño y el truño cambiático ha calado. Somos un pueblo paniaguado y mucha más de la mitad de la población depende, indefectiblemente, de Papa Estado (al igual que éste depende de la UE y ésta de los Fondos de Inversión).
No hay nada que hacer. Nuestros antepasados están deseando «charlar» con nosotros, en la otra Dimensión. Nos van a caer hostias por los 4 costados.
APOSTILLA
El poder del sátrapa es tamaño que, en el tema del crimen incendiario, ya reconocen – sin ambages – que los incendios han sido provocados INTENCIONADAMENTE por el hombre. Ya no es por «imprudencia temeraria» o «enfermedad mental (piromanía)». Saben que estamos tan destrozados que van a calzón quitado.
REAPOSTILLA
Efectivamente, amigo «facha»: esto con Franco no pasaba.


















