Archivo de Cárcel de Soto del Real

ARTÍCULO: David Bros, cada vez más maltratado por este país de psicópatas indoctos.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on octubre 11, 2025 by César Bakken Tristán

Su espeluznante caso podéis conocerlo en este enlace, que os llevará a 1.001 enlaces más, sobre la misma aberración ocultada por los perrodistas. Os cuento «el nuevo capítulo» de su maltrato (y, por ende, el mío y, por reende, el potencial de todos vosotros. Cuando Papá Estado quiera, sufriréis como Bros y como yo. Nuestra vida no depende de nosotros, sino de ellos).

Hace 9 días, mi amigo Bros comunicó a una enfermera penitenciaria que había tenido problemas para dormir. Por desgracia, para soportar su injusto maltrato necesita unas pirulas somníferas nocturnas. ¿Qué se le ocurrió a la ayudante de galenos plandémicos genocidas? Pues trasladarle al módulo de Enfermería. Sacarle se su módulo actual, donde tenía amigos y una vida – dentro de lo atroz – buena. Meterle en el departamento de psiquiatría, junto a tarados de verdad, a la espera de que un médico (que nadie sabe donde cojones estará) le visite.
O sea… por decir que pasó una mala noche de insomnio, le masacran aún más. Pero no acaba aquí la cosa, qué va. Cuando el viernes (mi día autorizado para visitarle) 3 de este mes fui a visitarle, me comunicaron lo de su traslado al módulo de enfermería y que no podía visitarle. Tardo 8 horas en ir y volver de la trena, ahí lo dejo como dato para el denuedo que muestro por mi amigo y que seguiré demostrando.
No sé cómo, logré que me dejaran verle en el locutorio, como todos los viernes. Pero ayer… ayer ya no. Pese a tener cita concertada POR ELLOS, NO POR UN MARCIANO, para ayer, a la hora de siempre… ya no podía verle, porque según la psicópata (creo que son androides, me niego a asumir que vivo rodeado por tamaños psicópatas) de las citas, al estar en enfermería ya no puedo visitarle, salvo el domingo; día en el que el transporte público es todavía peor y no puedo ir, salvo pasando 12 o 14 horas en el empeño y tirado en medio de la nada, que es donde está la cárcel de Soto del Real. Ayer pasé 8 horas de mi vida regaladas (y pagando el transporte público) a Papá Estado, y me dejaron como a un puto perro, en la puta calle, campo yermo, en este caso.
Meten a mi amigo entre chalados totales. Le separan de sus amigos actuales con los que llevaba una vida medio digna en su módulo, y evitan que su única visita (yo) le visite, con la importancia moral que mis visitas tienen para él y para cualquier ser humano en sus circunstancias.

El grado de deshumanización de Espena se ve desde Júpiter. Es atroz vivir entre estos hijos de puta a los que, ENCIMA, les pagamos con nuestro expolio para ejercer su psicopatía de «caballero, caballero».
Las cárceles españolas son centros de exterminio de inocentes, salvo para los culpables políticos , y resto de mafiosos, que viven como Dios, en ellas (si es que duermen ahí, que lo dudo y mucho) y algún que otro preso, realmente culpable.

No sé a que se dedica Dios, pues Bros es muy católico. Si este es el Dios que ha de proteger a los católicos, prefiero a un sarraceno de la yihad. Estos, por lo menos, van de cara y les podemos combatir.

APOSTILLA

Ese mismo viernes 3, un matrimonio español de chalados se me coló por la cara, en la fila donde te fichan los psicópatas funcioRRAros, que no funcionarios. Se lo recriminé y el notas se me puso violento. Tuve que disciplinarlo, pero sin hostias físicas, como cabe suponer estando en una puta trena. El carcelero, al atenderme y ficharme para poder acceder a mi visita (te dejan sin nada, y hasta secuestran tu DNI, el cual cada vez me da más vergüenza, pues pone «España») me recriminó según él, lo de «las voces». «Que aquí no podemos dar voces» y no sé qué soplapolleces más me soló el subnormal paniaguado parásito. Claro… está protegido por una pecera, pero le recordé que si es subnormal no es mi problema, que el que había gritado era el imbécil que se había colado, no yo. ¡Es que ya es la hostia! Te insultan, a voces, no puedes partirle la jeta y, encima, el parásito te lo reprocha.
¡En qué zarpas está mi amigo David Bros!