
Como no puede ser de otra manera en este mundo de oligofrénicos, la ex ministra anticatólica, comunista pijuarra, Isabel Celaá, es la Embajadora de Espena en El Vaticano. Ella, que se educó en colegios católicos y que metió a sus hijas en coles ídem… destruyó la educación de religión católica – entre otros muchos destrozos – cuando fue ministra de Adoctrinamiento. Pues nada, ahora vuelve a su infancia y a sus inicios maternales y se torna beata y mensajera de Cristo. ¿O no?
Obviamente, NO.

Al igual que a Celaá, le sobra una a, al Ano se sobra el Vatic.