Archivo de clifford el perro rojo

Cine. LUYS COLETO y CÉSAR BAKKEN TRISTÁN: “Clifford, el gran perro rojo”.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags on diciembre 11, 2021 by César Bakken Tristán

Comparto, ex aequo, con Luys Coleto la crítica de la peli Clifford, el gran perro rojo”. Se empeño él… no leí su crítica al hacer la mía. Primero pondré la suya, que intuyo es positiva (la leeré tras la publicación de este artículo… para que no me influya en mi crítica absolutamente negativa).

Clifford, El gran perro rojo es el nombre de una serie de libros creada por Scholastic y de un programa televisivo basado en esta serie. La serie se trata de un perro gigante rojo llamado Clifford, y de las aventuras que vive junto a su dueña Emily Elizabeth. La serie fue transmitida en Discovery Kids en Latinoamérica y PBS Kidsy Amazon Prime Video en Estados Unidos del 2003- 2006.

Clifford, el gran perro rojo, nos recuerda el orgullo de ser raro y diferente. Por Luys Coleto.

Poderosa adaptación de la serie de libros infantiles creada por Norman Bridwell para la editorial Scholastic. Clifford, el gran perro rojo, película dirigida por Walt Becker (Alvin y las ardillas: Fiesta sobre ruedas) y con el guion de Jay Scherick (Baywatch: Los vigilantes de la playa), nos narra la historia de Emily Elizabeth (Darby Camp) una estudiante de secundaria que conoce a un cuidador de animales mágicos (John Cleese) que le obsequia con un enanito cachorro rojo.

Lo más importante en la vida: buena gente a tu alrededor

Pero tal cachorro, súbitamente, se agiganta. Tres metros, aproximadamente. Tal Godzilla, pues. Y  mientras su ajetreada madre (Sienna Guillory) se halla fuera por asuntos de negocios, Emily y su extravagante y alocado y vehemente tío Casey (Jack Whitehall) se embarcan en una aventura que recorre, “mordiendo”, la Gran Manzana neoyorquina. Central Park, clave.

Clifford, el encarnado y simpático chucho, enseñará al mundo cómo amar a lo grande, nunca mejor dicho. A sentirse orgulloso de las diferencias, también a lo grande, entretenida comedia mediante. Clifford mide tres metros, lo dicho, pero nos acaba mostrando que ser diferente no importa, al contrario más bien, y que lo importante es tener buena gente que pulule a tu alrededor, empeño tan arduo, diríase casi imposible. Clifford, fausta argamasa de gente muy distinta: buen mensaje (prenavideño) de amistad y de aceptación hacia la peña realmente distinta.

Como Larita Vida cuando duerme dibujo rápido

Ingeniería genética, NO: ET y Frankenweenie

Clifford, el gran perro rojo, en definitiva, dos almas perdidas y errantes (Emily y Clifford) buscando razonable lugar en el mundo y sólida familia. Elogio de las beneméritas rarezas, «grandes y fuertes», la cinta nos regala momentos memorables. A saber. Clifford y su «bautismo». O Clifford encorajinado con una paloma. O los inolvidables Owen, un chavea chino, y un despistado chucho carlino, fieles acompañantes de nuestro entrañable trío de la bencina.

Amable historia, Clifford, entre Okja y las dos geniales entregas de Paddington. Y todo el metraje recordándonos dueto de colosales clásicos de «raros»: E.T., de Spielberg y Frankenweenie, de Tim Burton. Dos inmarcesibles  pelis, en nuestro caso, para dar poderosa cera a la siniestra industria de la ingeniería genéticaLyfepro, diana. En fin.

Crítica de César Bakken Tristán:

¿Por qué, John Cleese? En el ocaso de tu vida, en esta Dimensión, destrozar toda tu carrera por culpa de un perrazo? Este genial actor, archiconocido sobre todo por ser miembro de los incomparables Monty Python, es el narrador y personaje secundario hilo conductor de esta peli.

Cualquiera que vea el tráiler, salvo Don Luys, no sería capaz de ver esta peli. Yo sí lo he sido, porque tengo muchas tragaderas y porque nobleza obligaba a la petición de mi gran amigo (Don Rafael… nunca olvide usted “Pieles” y sea indulgente conmigo, que yo no quería ver esta, de verdad. La otra no la vi, se lo juro). Les endoso mi crítica para que hagan el favor de no ver la peli:

Un cachorro abandonado se convierte en un Mamut perruno porque le cae una lágrima de su futura dueña (nena ñoña insoportable de 12 años) que, harta de estar puteada y ninguneada en el cole, le dice esto al perro: “ojalá fuéramos grandes y fuertes. El mundo no podría dañarnos” (en el trailer está mal traducido y dicen: olajá fueras grande y fuerte y nadie pudiera hacerte daño). Esto sucede en el minuto 26. Antes, la peli era un coñazo pero con expectativas de no ser insoportable.

El mamut perruno hace cosas de cachorro, pero con ese tamaño pues… yo qué sé… ¿resulta gracioso? No sé… mea en un árbol y empapa a los protas, llena de babas a todo quisque, destroza todo (mucho más que meter a un elefante en una cacharrería) y hasta hace que la prota se pegue a su ojete, subiendo a un perro de tamaño normal para que lo huela.

Sin colmillos y trompa, ese es el perrazo.

Bueno, para darle emoción hay un gran laboratorio de experimentos genéticos con ovejas que quiere trincar al perro para no sé qué pollas de experimento malvadísimo, qué ríete tú del KOBIZ. Los maderos se pasan una hora de peli sin aparecer en pantalla, al más puro estilo maderos espenoles con los inmigrantes ilegales y resto de delincuentes de Espena… total, ¿qué problema hay brother? Take it easy… Pero cuando el malvado del laboratorio les soborna, van a la caza del perrazo. Lo cazan. Los buenos lo liberan. El perro se queda como mascota. Sí, aceptamos Mamut como animal de compañía.

Les pido perdón por hablarles de esta peli, pero todo tiene un lado bueno. En mi caso veo en este perrazo y sus absurdas e intrascendentes andanzas una metáfora con los perros urbanos que destrozan la vida de toda la peña mientras sus amos se ríen.

No sé qué más decir, de verdad, no la vean. Se lo repito. No hagan caso a lo que les haya dicho Don Luys. Ahora leeré su crítica, la que ya han leído ustedes. Sí, por primera vez llamo a mis lectores de usted, la ocasión la merece…

Qué listo fue el Señor Coleto al no mandarme el enlace de esta peli antes de nuestro último encuentro físico… pero me vengaré. Seré cruel, tal vez en demasía. Don Luys, si está leyendo esto recuerde a Richard Harris en “Un hombre llamado caballo” Sí… precisamente esa secuencia que está usted pensando, parecida a lo que don Rafael le suele decir de los pulgares… pero más a mi estilo… jajajjaajajajajajaja