De nuevo frente a esta entidad gestora del secuestro y maltrato de menores, y sus familias y amigos; la sede de la Comisión Tutelarde Menores, en Madrid.
No vamos a parar, tenemos inercia irredenta frente a la injusticia. Ante la inacción (y la acción) y cooperación de administraciones públicas, entidades privadas y ciudadanos, plantamos cara. El movimiento se demuestra andando, y el amor: amando; y la justicia luchando. Plantamos cara a la psicopatía institucional, a su sempiterno ánimo de lucro a costa de la masacre del ciudadano, en este caso los más indefensos: los menores. Pero estos menores tiene detrás a un nutrido grupo de adultos que dan y darán batalla.
Por lo menos de mí no se van a librar estos satánicos institucionalizados. Estos siervos del globalismo. Estos esbirros del NOM.
Desolador panorama el actual, se mire a donde se mire – y se opine como se opine – pero la vida sigue y hay que aferrarse a ella, pese a “ellos”: en este caso el gran leviatán estatal espenol, concretamente en su faceta de maltratador de familias y, especialmente, menores de edad.
Paranoica obsesión la estatal por controlarnos y maltratarnos a todos, todas y todes (captar la ironía del lenguaje, por favor…) ; y famélica legión de pusilánimes que forman la sociedad de Espena, un país que entre psicópatas globalistas y paisanaje cobarde y/o analfabeto, está más desahuciado que un cordero entre lobos hambrientos.
Ayer hubo una concentración de unas pocas personas valientes afectadas por la satrapía de los Servicios Sociales de atención al menor, sórdida hidra de Lerna que tenemos que decapitar, ¿pero dónde está Hércules cuando se le necesita? Sólo la unión de muchos puede hacer las veces de él y enfrentar a tamaña bestia inmunda. Los convocantes fueron: “Familias del siglo XXI”, “Infancias robadas” y “Asociación vecinal Collado Villalba”.
A 50 metros de la protesta, centenares de menores de un colegio cercano, ajenos a la protesta por sus derechos… icónica y paradigmática imagen de lo que es Espena (y a 100 metros el estadio de Jurgol Bernabéu. Tantísima gente al rededor de la Comisión de Tutela del Menor, y todos indiferentes…)
Si el ejemplo del impune tráfico de menores (vulgo inmigrantes, eufemismo “menas”) no deja duda alguna de que los Estados son entidades satánicas manejadas por seres maléficos supranacionales, tenemos a los Servicios Sociales de Espena, secuestrando y mercadeando con menores de edad, cuanto más jóvenes mejor; arrancándolos de sus familias biológicas vendiéndolos en rifas al mejor postor, contra la voluntad tanto de nenes como de familiares. Todo lo justifican por casos aisladísimos de marginalidad infantil, de desamparo… y lo extrapolan a todas las familias que su sed de mal y negocio estimen necesarias para cubrir sus cuotas y contentar a su enorme y lucrativa red clientelar privada y pública.
Este es mi primer artículo monográfico sobre estos asuntos, acompañado de mi vídeo sobre la protesta de ayer ante las fauces de la Bestia, denominada en este caso: “Comisión de Tutela del Menor”. Posteriormente realizaré entrevistas con familiares afectados y esbirros del sistema de maltrato (si alguno, de estos últimos, accede o si lo hago “off the record”) amén de contar mis experiencias propias tanto de maltrato y secuestro infantil como de trabajador en uno de estos centros de exterminio de familias y fomento de manadas de hienas bípedas.
Fui auxiliar de control de la Residencia Infantil Chamberí, durante 1 mes, pues me negué a renovar contrato en semejante antro de tortura institucionalizada y funcionarios y trabajadores contratados que miran hacia otro lado a cambio de la nómina o, directamente, no se coscan de nada, que así de alelada está esta sociedad vulgosuciedad o sociedead. Pero no sólo de bobos y parásitos se alimenta la Bestia estatal, sino que el entramado engloba a (casi) todos los estamentos sociales y políticos: sanidad, policía, educación, gobiernos, asociaciones y fundaciones “filántropas”, servicios sociales, periodistas y jueces.
Desolador panorama, ¿verdad? No para mí, que vivo ejerciendo mi legítima defensa. Y como el tiempo apremia, ya que (casi) ningún menor debería pasar 1 minuto más secuestrado, vamos al lío, que hay faena y la velocidad se demuestra andando.
Jamás quise ser padre, y lo he logrado, pero de haberlo sido el Estado jamás hubiera secuestrado a mis hijos sin antes matarme, y yo soy de los que mueren matando. A ver si los psicópatas empiezan a sentir miedo de nosotros, la única manera de que nos respeten y no vilipendien nuestros inalienebles derechos. En este asunto… ¿cuándo intervienen los servicios sociales en familias de etnias minoritarias o élites sociales, como la propia Familia Real, la familia más torturadora de sus vástagos? Pues eso, a ponerse las pilas y el cuchillo entre los dientes, que hay muchas vidas inocentes en juego. Nada de miedo, el único miedo es vivir humillado y sojuzgado.
Como tantas veces he repetido, cito a mi amigo Rafael López cuando menta a un general yanqui que, rodeado por el enemigo y con sus tropas diezmadas, arengó a los suyos al grito de : “¡Ahora no se nos pueden escapar!”
Pues eso, nosotros al lío, que estamos rodeados. A por ellos, ellas y elles…