
Al menos 4.000 millones de inservibles zampabollos de la chusma serán eliminados para el año 2050 mediante guerras limitadas, epidemias de enfermedades mortales de acción rápida (con el ensayo previo de una falsa pandemia) y recurrente hambre. De conmoción en conmoción, real o falsa, la energía, los alimentos y el agua se mantendrán a raquíticos niveles de subsistencia para los que no pertenezca a la élite genocida (y a parte de sus marionetas) comenzando por las poblaciones blancas de Europa Occidental y América del Norte y extendiéndose después a otras razas.
2050, 1000 millones de habitantes (o menos)
La población canadiense, Europa Occidental y Yanquilandia será diezmada más rápidamente que en otros continentes, hasta que la población mundial alcance un nivel manejable de unos 1.000 millones de personas, de los cuales 500 millones serán chinos y japoneses, etnias/razas singularmente dóciles: regimentadas durante siglos, se hallan extremadamente acostumbradas a obedecer a la autoridad sin rechistar. Modelo chino, pues, en tantos aspectos. Y ya puestos, “sin escasas calendas ha” (juas), Piedras Guías de Georgia, transhumanidad sostenible e inclusiva, pues (rejuas): 500 millones.

De vez en cuando habrá escasez inducida de alimentos y agua y atención médica primaria para recordar a las desnortadas masas que su propia existencia depende de la “buena” voluntad y “magnificencia” y “dadivosidad” del denominado Comité de los 300 (John Coleman). Y de los masónicos 33. Y de los putos chalados del Consejo Druida de los 13 (el linaje satánico número 13, ¿creado con la “semilla” directa de Satán?). Y El Triunvirato, ¿en la cúspide? ¿Se puede ascender algo más en la Pirámide? En fin.