
Quienes siguen este estupendo blog de don César Bakken, posiblemente hayan observado que, con frecuencia notable, se vienen presentando unos interesantes artículos (tanto sobre temas de actualidad como intemporales), así como unas estupendas recomendaciones musicales y cinematográficas. El motivo principal es proponer un buen material cultural al lector para que pueda «tonificar» su espíritu.
Vivimos una época aciaga para cualquier manifestación artística digna de ese nombre. A día de hoy los pseudo movimientos «kulturales», que abrumadoramente dominan el ámbito artístico, imponen su mal gusto, un sectarismo liberticida brutal y una dinámica nada edificante: vivir a costa del erario público mediante el «trinque» de la subvención de marras oportuna.
Pero unido a ese tétrico panorama «kultural» se encuentra el político, y si el primero es nauseabundo, el segundo es sencillamente criminal. La atroz realidad impone, igual que a los antiguos cristianos, vivir en las «catacumbas», en una clandestinidad inexcusable, a todo bien nacido. Basta leer los titulares de los medios sodomizados lucrativamente por el poder político, u oír a los sanguinarios sacamantecas que ostentan el poder para sentir arcadas ante tanta ignominia.
Como los mensajes gubernamentales son auténticas máquinas de destrucción neuronal hay que protegerse por dos vías complementarias: la primera, como siempre, tratar de minimizar el riesgo y los daños, y la mejor fórmula es prevenir cualquier contacto con dichas agresiones a nuestra inteligencia, y, en muchos casos, contra nuestra propia lengua. El segundo mecanismo de protección es recibir los estímulos defensivos que los buenos artículos, la buena música y el buen cine nos ofrecen para mantener en forma nuestra alma, en esa titánica lucha diaria, a la espera de empresas más nobles.

Pero no todos los artículos, el cine o la música valen, hay que rodearse de «buenos amigos» que nos acompañen en la desigual pelea y nos den calor durante este gélido invierno del pensamiento único y la criminal agenda globalista. Es muy difícil encontrar buen material entre las obras, más o menos recientes, que, mayoritariamente, han surgido a raíz del dinero público y del sectarismo ideológico, por ello es necesario acudir a las fuentes del talento donde la calidad y el ingenio nos brindan agua fresca y clara (y este blog, humildemente, la ofrece con generosidad )
Nuestra sociedad consumista, y comunista (¡vaya sanguinario maridaje!), ha pervertido las artes y la cultura hasta convertirlas en otro producto de consumo más con el que ocasionar la ruina, y la devastación, en nuestras mentes (por supuesto la económica, también, la están ejecutando con milimétrica precisión). No esperen en las recomendaciones que aquí se hacen ningún bodrio intrascendente, ni vacuas modernidades, van a encontrar buen cine, buenos artículos y buena música que ofrecen un regalo visual, lector, sonoro y verbal notables. Estas interesantes propuestas ofrecen la sobresaliente virtud de mantener en forma nuestras zaheridas mentes.
Porque la supuesta oferta «kultural», y mediática, generalista no ennoblece el espíritu, simplemente lo degrada y lo embrutece. Desde luego que es necesario saber por donde «anda el enemigo», y por ello, con sumo cuidado y de vez en cuando, hay que estar al tanto de los acontecimientos. En ese sentido esos intrépidos titanes del acontecer diario, César Bakken y Luys Coleto, nos ofrecen un material de primer nivel con artículos selectos de rabiosa actualidad que desenmascararan la mendacidad y la hipocresía reinante por doquier.
Estimado lector, algún día, al azar, realice esta sencilla prueba para detectar el MAL: dedique hora y media de su tiempo a leer, ver u oír cualquier medio paragubernamental y anote sus sensaciones y el efecto que le ha producido esa experiencia en su ánimo; y otro día lea, escuche y visione los estupendos contenidos de este blog (con alguna reserva hacia cierto Autor «maldito» todo sea dicho), y sencillamente,… compare. Y si, todavía, alberga alguna duda busque un medio, blog y demás custodias tecnológicas modernas donde los Autores ofrezcan una «interlocutación» (término creado por cierta semianalfabeta y siniestra ministra) tan intensa, y directa, con los lectores.
Así que ante el dilema que planteaba en el título de este artículo, manifiesto con contundencia que la buena música, las buenas lecturas y el buen cine, no son un entretenimiento. Ahora, y desde hace demasiado tiempo, son un extenuado soplo de LIBERTAD y una NECESIDAD.