
Pepón Nieto, el mayor farlopero con el que he pasado una noche, sólo igualado por Willy Tole(r)do, dando lecciones de moral y sociopolítica, a sus 54 palazos. Ejemplo vivo del destrozo mental de la farlopa.
El actor, conocido, más malo de Espena, sólo superado por Leticia Sabater, y no por mucho… ahora chupando pollas (*) comunistas metiéndose con mi adorada muñeca Chucky diabólica, de porcelana: Díaz Abuso. ¡Y eso que es mujer y, por lo tanto, protegida del NOM! Si Pablo Cagado fuera el aspirante legítimo a la presidencia del Gobierno… ni me imagino el despotrique de Pepón.
Precisamente fue así como le conocí. Yo sentado y él tendiéndome la mano con un demasiado efusivo: “¡Soy Pepón!”. Estábamos en Musulmania, concretamente la nochevieja de 2003 o 04, en Tánger. Entró, a saco, con esa euforia farlopera y politóxica tan característica, junto a 3 mujeres (una de las cuales se cruzó bastante en mi vida, posteriormente). Yo le conocía de una infame serie de Gangrena 3, y el tipo era clavadito a su personaje (la mayoría de actores no interpretan). Los 4 farloperos eran amigos de mi anfitrión, el cual era un maricón venido a menos… pues se había vuelto hetero unos meses antes y se había ennoviado con “mi cuñada” (comillas porque corté con su hermana, tras casi 5 años de relación intermitente y cegadora) 20 años menor que él y con la que tuvo un nene muy poco tiempo después.
Yo no sabía a dónde iba cuando me invitaron 4 días a esa parte de Musulmania. Resultó ser a uno de los nidos elitistas españoles sustentados por el erario. Y como ese Dios, a quien invoca Pepón en la foto de cabecera de este artículo-insulto, los cría y ellos se juntan; pues allí me topé con toda esta purria de culturetas expoliadores.

Habitábamos 2 áticos espectaculares que pagaba el erario espenol, pues eran parte del pack de privilegios de “el profesorado expatriado”, que algo así llamaban a los profes que daban clases en institutos españoles de Tánger, especie de “liceos”. 1 millón de calas al mes, sólo de salario por unas horas a la semana (todavía pensábamos en calas, esos años), vivienda de lujo con criadas y con camellos. Mi anfitrión tenía un criado ex profeso para pasarle chocolate, el cual traía en tamaños nunca inferior a un polvorón. Todo el día estaban fumados en esa casa y divagando… la élite cultureta.
“Mi cuñada”es la típica superdotada para los estudios, que jamás ha trabajado en el sector privado y lleva una vida a todo lujo gracias al erario. Sueldazos, becas, viajes, dietas y etc. Todo por ser filóloga clásica y gilipolleces aledañas. Su hermana es arquitecta, profesora y trabajadora en Qatar a costa del sufrimiento del pueblo qatarí y al erario espenol, también. Joder… ¡hasta en Qatar les seguimos pagando, en este caso al ministerio de Cultura, o de quien dependa el Museo Arqueológico!
Pues ahí estaba yo, rodeado de sátrapas y expoliadores de varios ámbitos culturetas; y sobre todo rodeado de humo de hachis y opio, lonchas de farlopa y alcohol. Yo, como alcohólico (que no borracho), no di gracias a ese Dios a quien Pepón si agradece cosas, sino que me alivié de saber que podía escaquearme, gracias a la enormidad del ático, copa en mano. Pero aún así no me libraba de estos gilipollas drogados (mi novia no era politóxica, que conste, por ahí sí que nunca he pasado) y 2 de las 3 recién llegadas me acosaban sexualmente, cosa que me divirtió pues los celos de mi novia eran algo que me sacaban de ese nauseabundo ambiente erótico-festivo – cultureta.
El Pepón este “nos invitó” (comillas porque no hablaba él, sino la farla y resto de tóxicos) a su casa en Madrid, sita en plena Plaza Mayor… ergo de pasta. Ni que decir tiene que a mi novia le dije que el último lugar de la Tierra donde iría sería a esa casa.
¡Qué aburrida y necia es esta élite social! Os lo aseguro al 100%. Agradezco mucho haber estado entre ellos, siendo totalmente ajeno a ellos. La de risas que me he echado, la de vaciles que les he realizado… Y la de descojones que he tenido viendo como se odian entre ellos, por los motivos más mundanos y espurios posibles.
En esa noche se juntaron élites docentes (educación pública), artísticas (interpretación y bellas artes) y periodísticas (putatele); todos siervos de los políticos, que son los jefes de todos estos, por muy testaferros que sean del NOM. Élites que, como bien sabéis, fluctúan de un lado a otro y lo acaban invadiendo todo. Van pasando de un sector al otro, como el que cambia de menú culinario por aquello de ser omnívoro.
Siempre que podáis os recomiendo que os juntéis, 1 rato, con las élites. Sólo entre estos degenerados podéis sentir la importancia que tiene ser, simplemente, un hombre sobre la Tierra.
(*) Es trucha, pero en este caso las comidas fálicas no tienen nada que ver con la condición sexual.