
El apresuradísimo proceso de descristianización ha favorecido, en los postreros decenios, plurales y mutantes mecanismos de transferencia de la ínsita sacralidad humana. La expansión cultural y social de una nueva gnosis estimuló la «inmanentización» de la esperanza escatológica y resultó determinante para que el hombre y la sociedad vampirizaran los semblantes, las faenas y el lugar tradicionalmente reservado a la trascendencia.
De creer en Dios a creer en chorradas
Desde Dios a los proyectos de «naciones» alternativas a España. El Eterno suplantado por la Madre Tierra. El Altísimo hecho Diosa Madre. O, viviéndolo hoy, el Todopoderoso sustituido por la Religión Médica. Muerto Dios, lo sagrado pervive (y pervivirá). Ahora, a través de «religiones» biopolíticas. Incluso más tiránicas que las anteriores. Con sus correspondientes tablas de la ley.

Las Tablas de la Ley de La Iglesia Covidiana
1) Temerás al virus sobre todas las cosas
2) No dudarás de la pandemia
3) Evitarás las fiestas
4) Te alejarás de tu padre y de tu madre
5) No socializarás ni te humanizarás
6) No saludarás estrechando la mano
7) No abrazarás al prójimo
8) No saldrás sin bozal
9) No consentirás incumplimiento alguno a las normas
10) Te lavarás las manos con gel hidro-alcoholico al entrar y salir de casa ajena
Lo esperado
Amén, que así sea, agrego. Han manufacturado una ovejuna generación de degenerados, sin valores, sin principios, sin criterio y sin personalidad alguna bajo la grotesca farsa de la «educación para la ciudadanía» y “progresismos” varios. Han creado una sociedad programada, timorata y nauseabunda bajo la farsa del “contagio” de un «virus» que es dogma de fe. Amén de nuevo y eterna gloria al nuevo Decálogo. En fin.
