Archivo de josé María Forqué

RAFAEL LÓPEZ: CINE e historia. «Embajadores en el infierno».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on enero 19, 2025 by César Bakken Tristán

Tuve conocimiento de lo que se narra en esta película hace muy poco, fue el año pasado en un interesante programa de “El gato al agua” del gran José Javier Esparza en El Toro TV. El relato de los sufrimientos, torturas y quebrantos, a los que – durante 11 largos años – se vieron sometidos los Divisionarios Azules apresados por el Ejército Rojo en la II Guerra Mundial; es el hilo argumental de esta película del año 1956. La dirige, con mano maestra, el mañico José Maria Forqué, director que ya había recibido mi atención, en este magnifico blog de don César, ¡y por partida doble!, con “Atraco a las tres” y “Vacaciones para Ivette”.

Dista mucho esta cinta de la simpatía y alegría que desbordan las otras dos obras maestras antes mencionadas, porque “Embajadores en el infierno” no admite la más mínima sonrisa (bueno tal vez alguna, pero muy tenue, como se verá después). Los desdichados Divisionarios Azules prisioneros de Stalin fueron objeto de un encarnizamiento que no sufrieron ni siquiera los nazis capturados por el Ejército Rojo. La película nos mostrará, entre otras muchas desventuras y adversidades, como todos los prisioneros del resto de nacionalidades fueron liberados con anterioridad a los nuestros (algo que está atestiguado) y que sólo la muerte de Stalin permitió que nuestros compatriotas fuesen liberados de su cautivero.

La película fue rodada solo dos años después del retorno de los Divisionarios. Tiene como base un relato escrito por Torcuato Luca de Tena, quien entrevistó al capital Palacios, un santanderino que sí pudo volver a casa, después de su terrible experiencia en los gulags soviéticos.

La siniestra rabia de Stalin hacia los españoles sólo se puede entender porque fueron Franco y los españoles el único país que derrotó a la Unión Soviética, y éso jamás lo perdonó el criminal líder ruso.

Participan en esta amena cinta buena parte de la flor y nata de los actores patrios de aquellos esplendorosos años, liderados por el luso Antonio Vilar. Conocí a este actor gracias al visionado de las películas del gran Rafael Gil, ya que fue un habitual suyo: “La calle sin sol”, “Reina Santa” y “Una mujer cualquiera” (que yo recuerde ahora) y es muy de mi agrado, realizando un papel muy lucido, al interpretar al capitán Abrados, el protagonista principal de la cinta. De las pocas cosas que sí me han hecho sacar una sonrisa es ver a entrañables actores, cuya mayor parte de su filmografía han sido intrascendentes comedias del desarrollismo de los 60 y 70, haciendo de terribles comisarios políticos rusos con una estética enternecedora. Por citar sólo a uno, interviene en la película Valeriano Andrés, presencia frecuente en la filmografía de otro ilustre mañico Paco Martínez Soria.

Hay varias escenas que merecen ser resaltadas, en especial tres, todas ellas rodadas con gran vigor narrativo y visual: la primera es la encuesta que les hacen a los presos sobre su filiación política, religiosa, etc., al llegar a la ergástula soviética (es partir del minuto 8). La segunda el alegato del capitán Abrados en el juicio al que se le somete (a partir del minuto 44). La tercera la emotiva escena final, cuando ya están en el barco de regreso a España, y escuchan por la radio a sus familiares.

Esa escena final con la llegada del barco al puerto de Barcelona son imágenes reales, excepto en la que se muestran a los actores en primeros planos.

Es una cinta que no languidece en ningún momento y cuyo metraje de 95 minutos es una de las mejores inversiones en cuanto a ver buen cine y, de paso, aprender algo de historia.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: Vacaciones para Ivette

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , , , on febrero 5, 2021 by César Bakken Tristán

Dejo atrás teutónicas y apocalípticas visiones expresionistas para adentrarme en el delicioso fondo de armario del cine franquista de los años 60 con la muy notable película «Vacaciones para Ivette».  Es una cinta del año 1964, que por desgracia sólo he visionado en una ocasión pero que dejó grata huella en mi por su naturalidad y ausencia de pretensiones pseudoartisticas, factores ambos que constituyen, por si mismos, un bálsamo ante tanta torpeza y desatinos cinematográficos modernos. 

Narra esta película la historia de un intercambio entre un niño español que va a París y una joven francesa que, por un percance de su hermano pequeño sustituye a éste y, viaja a Madrid. Se encuentran ambas familias con la ausencia de uno de sus miembros y el encuentro con uno nuevo que, temporalmente, afectará, en poco, o mucho, su día a día. Antes de entrar en valoraciones personales indicar que el director de esta cinta es el estupendo José María Forque quien llevo a la pantalla grande una buena parte de lo mejor que se hizo en aquellos años, y cuenta con un gran elenco de actores tanto franceses como españoles, destacando, entre los patrios, rostros habituales de aquella dorada época del cine español, como José Luis López Vázquez, Gracita Morales, Guadalupe Muñoz Sampedro y Luchy Soto.

El choque cultural siempre ha sido un elemento tremendamente eficaz en la creación artística porque de forma sencilla permite abordar las contradicciones, y similitudes ¿porque no?, de personajes y lugares «distintos».  En aquella España más castiza, vigorosa y noble que la actual se miraba, erróneamente, al resto de Europa con un halo absolutamente inmerecido, pero de todos es sabido que el peor enemigo de un español es otro español. 

Aparecen muchas, e interesantes, escenas en esta película, siendo sus diálogos solventes en los muy ajustados 90 minutos de duración. Lamentablemente no les puedo facilitar un enlace donde visionar esta entrañable historia, cuyo contenido no es que se puede, es que se debe ver en Familia. Ya como despedida les detallare dos sencillas escenas que me gustaron mucho (y que quede bien claro lo difícil de la elección): la primera es una en la que el niño español que viaja a París se queda dormido mientras estaba leyendo y la madre francesa le quita con cuidado las gafas y le da un cariñoso beso en la frente, tal como, a buen seguro, quisiera haber podido hacer su Madre. La segunda es en el cumpleaños de la joven francesa que se produce durante su estancia en Madrid,  para fecha tan señalada realizan una conferencia telefónica y el Padre de la chica, que toca el trombón en una banda, le toca la música «del cumpleaños feliz» entre la emoción contenida, cuando no las lágrimas, de ambos. 

Aunque resulte ser escaso bagaje, les adjunto un enlace donde ver una pequeña muestra de la película. 


P.D.: ¡Qué buen cine se hacía en tiempos de Franco! (César Bakken dixit el 7 de octubre del 2020)