
Fracaso, en primer lugar, de la humanidad; pues tener que hacer este tipo de eventos deviene acojonante paranoia colectiva de una sociedad tan enferma que ni se percibe como tal.
Fracaso, en segundo lugar, del movimiento negacionista. Cada vez somos menos “en la realidad” (vulgo calle) y más en la ciber-realidad, eso que NO SIRVE PARA NADA ya que toda teoría ha de ser puesta en práctica. Muy listo en NOM al darnos “libertad digital” y robarnos toda la libertad real. La mayoría de negacionistas se conforman con poner mensajes en redes sociales o con ver vídeos de los 4 gatos que estamos luchando a pie de calle por los derechos humanos inalienables y que, hoy por hoy, se han tornado morrocotuda entelequia (vulgo cagarruta).
Fracaso, en tercer lugar, de los organizadores de la Manifestación. Porque era una concentración… si ya meten la pata en la génesis, imaginad su desarrollo: picnic autofelación inservible. La protesta, la lucha, estaba alrededor de la Plaza de Colón, donde había mucha más gente pululando embozalada que concurrencia en la protesta antiPLANdemia. Poco más de mil almas éramos. Entre tanto desalmado circundante, estrepitosa derrota la nuestra ayer.
Lo primero que hay que reconocer son las propias carencias (y los errores que su desconocimiento conllevan). Nuestro movimiento está tocado y casi hundido. Hemos sido víctima de los egos y de la estulticia, pues muchos negacionistas creen estar dotados de un halo de virtud e intelecto, por el mero hecho de no ser tan gilipollas como los covidiotas. Y qué va… el demérito del enemigo no es el mérito de su contrapunto.
Este tipo de eventos multimedia, más show que protesta, son ataques de bandera falsa (conscientes o inconscientes, pero lo son). ¿Un ingente despliegue técnico inocuo para el inicuo NOM, de qué sirve? Este tipo de reuniones serán pronto clandestinas, por culpa de que ahora que todavía podemos manifestarnos en las calles, para dar un toque de atención al NOM y captar adeptos o por lo menos hacernos respetar por el uno y los otros, estamos haciendo el tolai cantando, bailando y lanzando soflamas hacia nosotros mismos… eso sí: retransmitido en directo por streaming y polladas al uso. ¡Es a los covidiotas a quienes tenemos que mandar el mensaje! ¡Es a ellos y al NOM a quienes tenemos que mostrar insurrección, para que aflojen o su cobardía haga que depongan las armas!
Lo que estamos haciendo es alimentar a la bestia, pues le estamos mostrando una docilidad que hace que sus fauces no paren de salivar…
Ya ni entro en la BARBARIDAD que ha sido dividir y atomizar el movimiento antiPLANdemia. Ahora se hacen manis/concentraciones por separado. La estupidez humana, de la que no son ajenos la mayoría de negacionistas, ha reafirmado el celebérrimo y efectivísimo: “divide y vencerás”.








