(¿Por qué no te vas volando y dejas ya Madrid?)
Este es «Batania-neorrabioso», un vasco cuarentón con pinta de rockero ochentero venido a menos (quizás porque a su edad todavía bebe calimocho).
Inunda las paredes de Madrid de lo que el llama «poesía». Según declaró lo hace porque: «Sabiendo que no me iba a comer un colín decidí pintar mis versos en las paredes. Fue una estrategia para los que no querían leerme o escucharme».
¡Cojonudo! Inunda paredes y contenedores de basura privados de Madrid para que le leamos por cojones. ¿Y si todos hiciésemos lo mismo?
¡Ah! que todos no somos unos guarros incívicos que no respetamos a nuestros vecinos, que no pintamos en barrios obreros (causando un gran gasto público en quitar sus pintadas y cambiar los contenedores de basura) que no queremos imponer nuestras ideas POR LA FUERZA a nuestros vecinos y joderles la vista contemplando algo que no quieren leer. ¿y si los del Opus van y pintan pasajes de la Biblia? ¿o los neonazis líneas del Mein kampf? ¿o los testigos líneas de «Atalaya»? y etc.
Quien quiera escribir poesía, que lo haga en papel (libros, fanzine, folio, papel del báter…) o por internet. Por muy mala que sea, como la de este tipejo.
A mí no me gustan los versos de este imbécil, pero tampoco quiero poner los míos o los de los autores que admiro por las paredes. HAY QUE TENER RESPETO POR TUS CONVECINOS Y, SI NO TE GUSTAN, TE VAS A VIVIR A OTRA PARTE.
Lo peor son 2 cosas: 1/Que un vasco venga a devastar las paredes de Madrid (porque en Vitoria le cortan los cojones si se pone a hacer esto, tanto la Ertzaintza como los abertxales) y que no pague multas (por ser obviamente insolvente, sus pintas lo delatan) y no vaya a la cárcel porque la ley es laxa y pro-guarros. O sea, que ya nos ha costado decenas de miles de euros a los madrileños el idiota este.
2/ Que muchos/as le rían su vandalismo y no le den un sopapo o lo denuncien.
Por mi parte, denunciar nunca, la policía no es mi amiga. Pero cuando le vea pintando (junto a mi casa hay 4 pintadas, espero que vuelva) le voy a dar tamaño sopapo que va a estar temblándole el cuerpo un año y sus pintadas van a parecer escritas en árabe.
