
Brotando desatinado y reciente estudio de la Universidad de Harvard, inadecuada serie para los críos. Y se acusa a Peppa – y en parte a su hermano George – de «síndrome de superioridad, comportamiento inapropiado e imposición de su voluntad, ignorando la opinión del otro». También de ser grosera, extremadamente competitiva e intolerante. Adoleciendo, además, su comportamiento, de continuas faltas de respeto. Concluyen que Peppa es arrogante y orgullosa.
Peppa versus Dora
Compendiando. El estudio dirigido por el psicólogo Marc Wildemberg mencionó que quienes ven el programa ochenta minutos o más al día, incrementan en un pequeño porcentaje las probabilidades de desarrollar problemas de comportamiento y adaptación a la sociedad.
Abundando, también, en que un pequeño porcentaje no tenían capacidad de ponerse en el lugar de los demás, carecían de la habilidad necesaria para entender que los demás tienen necesidades, deseos y creencias que pueden ser diferentes a las de uno mismo. Y el contra-modelo de Peppa, según Wildemberg, ¡¡¡Dora, la exploradora!!!
Peppa, überfrau
Cuántas gansadas en tan poco tiempo: dinero universitario derrochado en mentecatos y falaces estudios, un clásico que no muere. ¿Peppa Pig? Aparte de excelente serie, representa la versión femenina del superhombre (Übermensch, ultrahombre, más correcto) propuesto por Nietzsche. Alguien que es capaz de construir sus propias reglas morales. Peppa va a contracorriente, jamás se adapta ni se adaptará a los arbitrarios y caprichosos convencionalismos de la injusta sociedad que le rodea.
Peppa es superior, lo sabe y, de hecho, se subleva contra toda una tradición mesocrática. Para Peppa las grandes personas no son los santos, sino los héroes, aquellos que luchan sin límites para conseguir sus objetivos. En fin.
