
Acabo de leer estas líneas en “La importancia de llamarse Ernesto” (1895):
(…)
ARCHIBALDO. – (…). No debes olvidar que esta misma semana un pariente tuyo muy cercano ha estado a punto de morirse de una pulmonía fulminante en París.
JUAN. – Sí; pero tú mismo me dijiste que las pulmonías fulminantes no son hereditarias.
ARCHIBALDO. – No lo eran antes, desde luego. Pero ahora me atrevo a asegurar que lo son. La ciencia progresa de un modo maravilloso.
JUAN. – (Cogiendo el plato de los pastelillos) ¡Otro disparate! ¡No dices más que disparates!
(…)
Queridos niños, sé que a vosotros no os he de explicar las analogías de este extracto de la comedia teatral de Oscar Wilde, con la Plandemia. Pero a los adultos sí.
Primera: La OMS cambió la definición de “pandemia” para que cualquier gilipollez de (supuesta) enfermedad, que se produjera en varios países a la vez, fuera motivo de alarma mundial y protocolos pandémicos. Su mortandad no importa ya. Es decir, que la caries es una pandemia, por ejemplo.
Segunda: El sistema inmunológico ya no funciona en el ser humano.
Tercera: Métodos agresivos para la salud humana, como el bozal, el arresto domiciliario, el hidrogel, los guantes de látex y etc. se han tornado métodos imprescindibles –y obligatorios en Espena – para nuestra salud.
Cuarto: Las vacunas, auténticos matarratas y –en este caso –creadas en tiempo record, hito en la historia de la medicina… y del esoterismo, pues algunas ya estaban patentadas antes de declarar la pandemia mundial.
Quinto: la gripe, la neumonía y etc. de afecciones respiratorias que hasta hace 1 años eran mortales, ya no existen.
Sexto: los gerifaltes mundiales ya previeron esta plandemia, con su “evento 201”.
Séptimo: el virus que causa la COVID-19 no ha sido aislado ni secuenciado, es decir: no existe. (este punto es el más importante de todos, pero si lo pongo el primero, no puedo comentar nada más de esta puta plandemia. “Oro parece plata no es, ¿qué es?”.
Oscar Wilde, por favor, deja de reírte de nosotros. Ya sé que la plandemia es mucho mejor que la mejor de las comedias, pero no tiene ni puta gracia. ¿Cómo dices? ¡Ah! qué desde el más allá se ve todo con más humor porque la psicopatía y el analfabetismo humano ya no afectan… No lo dudo, no lo dudo…
¡Qué razón tenías al poner en boca de ARCHIVALDO: “La ciencia progresa de un modo maravilloso”!
Avanzamos como los cangrejos y a la velocidad del rayo.