Y añado que a los activistas del colectivo satánico LGTBIXYQ+ habría que castrarlos. Y a «las chicas de la Cruz Roja», que magrean y adoran a estos salvajes, hacerlo de manera pública. ¿Por qué digo estas barbaridades e ironizo con este brutal asunto? Pues porque esta GENTUZA: rojos, separratas, etarras, progres, femilocas, femirrojas y aliades han traído la BARBARIE a nuestro país. Pero como se lucran de ella, no la sufren y tienen la misma empatía con el mal ajeno que la de un león por el antílope que está despedazando vivo.. pues hay que actuar, y con urgencia, con métodos expeditivos. No podemos seguir permitiendo la tortura femenina, de todo ámbito, no sólo la ablación del clítoris.

Vivimos en un país donde darle un pico, públicamente, a una amiga, en un momento de estulta celebración jurgolerda, es el mayor revuelo mediático y escándalo social. Un país donde cualquier denuncia falsa «por violencia machista» se tolera, fomenta y se encarcela al denunciado. Un país donde muy rara vez los psicópatas que implementan la barbarie sufren sus consecuencias (Boñigo Errejón es el chalado más conocido, a este respecto – y en otros, pero este artículo sólo va de la tortura a las mujeres –).

Cualquiera que haya estado en África – sobre todo – y sudamérica (las zonas donde se practica la bárbara mutilación genital femenina) sabe que – fuera de las zonas turísticas – no es lugar para la cultura occidental y, nunca mejor dicho, prima la ley de la selva o la sabana. Y hasta dentro de esas zonas turísticas, pues en mi estancia de varios días en un hotel de lujo absoluto, en Dakar, la Jefa de personal me ofreció a cualquiera de las mujeres que trabajaban allí, o a todas, las cuales irían a mi lujosa habitación a ejercer la prostitución, pero gratis y obligadas por ella. Del turismo sexual no hablan estos chaladEs… porque muchos lo ejercen, y gratis, con la Oenegé de turno como conseguidora.
¡Hasta la OMS (Organización Mafiosa contra la Salud) reconoce esta barbarie a cientos de mujeres!

Hasta que todos estos desquiciadEs – y los pusilánimes mentecatos que lo consienten pero no lo ejecutan – no sufran en sus carnes, y de manera conjunta absoluta, la barbarie que han introducido en Espena (antigua España) no solucionaremos el enorme problema que padecemos. Han oficializado el Esmal (Islam) y, oficiosamente, la inhumana Sharía. Las mujeres islámicas viven sojuzgadas y torturadas por los sarracenos. Y toda la purria que cito arriba, lo fomenta y aplaude. Y, para más escarnio e incredulidad, con el expolio de nosotros, sus víctimas. ¿Cuántas agresiones sexuales, violencia, atracos y asesinatos van ya, a manos de estos que «vienen a brillar y pagar las pensiones»?

Este país necesita mano dura. A nosotros los cuerdos y gallardos, los mal llamados «fascistas», nos corresponde enfrentarnos a toda esta patulea de oligofréniquEs y paniaguadEs; torturadores pederastas y corruptores de menores, adolescentes y adultos. Los que despenalizan que un adulto se folle a un niño, si este da «su consentimiento». Los que jamás ven a un sarraceno en su puta vida, porque no viven en sus barrios. Y los poquEs que sí lo hacen, lo gozan porque son enfermos mentales con un síndrome de Estocolmo y Munchausen que debería provocar su inmediato ingreso en un frenopático.

APOSTILLA
Especialmente los papis, mamis y abuelis que no luchen contra esto son los principales culpables, porque ellos tienen todavía mucho más a proteger que los que sólo empatizamos con el sufrimiento ajeno, al no ser padres.






