
Hace poco publiqué una artículo elogiando este mismo tema… pero, en esta ocasión, he de criticar que no obliguen a los espectadores a cerrar los ojos. ¡Hay que ver los jepetos que ponen los y las coristas! De verdad… tratad de no reír a carcajadas con ellos. Os aconsejo verlo sin audio, porque la interpretación es muy buena y el tema – musicalmente – ídem, y os puede distraer de las muecas y gestos ridículos, de enajenados mezcla iluminados de secta chunga, que ponen la inmensa mayoría. Sin desperdicio.
Eso sí, la otra cara de la moneda (cada vez más habitual) es ver música sin oírla, es decir: esas tías y tíos buenorros, que enseñan carne y hacen oscenidades y etc. ¡imposible oír sus berridos y su música de sintetizador! Música para onanistas y exhibicionistas, tal cual, como la cretina Rosalía (aporto fotograma de un video-clip, en la cabecera del artículo, sería muy cruel enlazar el vídeo…)