Archivo de Sean Penn

CINE: «DADDIO». Una peli más de la Agenda 2030 y el satanismo global del Deep State.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, CINE crítica y reflexiones with tags , , on febrero 10, 2025 by César Bakken Tristán

«Una joven toma un taxi desde el aeropuerto JFK y entabla con el taxista una conversación cada vez más personal sobre las relaciones importantes en sus respectivas vidas. (FILMAFFINITY)»
Esta es la sinopsis, más o menos oficial, de este bodrio satanista, elogiado casi unánimemente por la critica internacional, salvo «4 gatos» que despotrican sobre ella, pero que son igual de mierdas que los lamepollas de Satán, pues sólo se quejan del bodrio cinematográfico que es, y no de lo que realmente ES (y por lo que hay que repugnarla).
Si alguien quiere conocer mi opinión, pasen y lean. Fui crítico de cine, por cierto. Algo sé de esto.

Más o menos llevo desde los 14 años viendo una película, de media, al día. Por lo tanto, como tengo 40ytodos años, he visto unas 13mil pelis. Anoche vi 2 seguidas, como suelo hacer muchas veces (de ahí mi gran media). Aunque sólo sea por tanto contraste, puedo opinar de cine. Antes de continuar, matizar el final de mi entradilla: dejé de criticar películas hastiado por los bodrios que veía. Aunque me hubieran pagado 4 millones por peli, en vez de «los 4 duros» que me pagaban (cuando me pagaban… que no era siempre) me hubiera largado igual. Ir al cine se convirtió, para mí, en arrestos de calabozos oscuros con estridentes ruidos y luces – y monigotes humanos – insoportables frente a mí. Lo único bueno era el vino y canapés y entrevistar (y conocer) a toda esta patulea de gilipollas, cuando eran los pases de prensa y las «premieres».

Todo lo siguiente es sólo acto para cinéfilos. El que no lo sea, que no pierda tiempo ni paciencia.

SINOPSIS mía y completa (el que quiera ver este bodrio, que deje de leer mis alaridos).
Nota previa: la sinopsis completa es la trama completa y se entrega a los productores cuando quieres venderles un guion (si hay algún lector productor, que me contacte. Tengo muchos guiones inéditos). En este caso aunaré dicha sinopsis con mi crítica.

Subnota previa: muchos críticos elaboran su crítica usando la sinopsis – y resto de datos – que las distribuidoras les dan en el dossier de la peli, y, literalmente, se duermen durante la proyección o ni entran en la sala.

La prota, Dakota Jonhson, en el papel que «le lanzó a la fama» por pasarse follando toda una película. Anteriormente ya se desnudaba en otras. Yo, por supuesto, no he visto ninguna de sus pelis. Tengo un lema irredento, sobre los pésimos guionistas.: «cuando no sepas que contar, pon a los actores a follar»

Una pibón ataviada con las clásicas botas feministas (esas como de Frankestein) coge un taxi en un aeropuerto neoyorquino, para hacer el mismo trayecto – hacia su casa – que ha realizado decenas de veces, al ser una mujer liberada, y de éxito económico, que viaja mucho. Pero, en esta ocasión, será «el viaje de su vida» pues durante él mantiene una conversación con el taxista, que pretende ser trascendental, erudita, vitalista y humanista; cuando en realidad es mera pornografía, estulticia, nadería, agenda 2030, grosería, idiocia, pro-abortismo, pro-destrucción de la familia y psicopatía.

A nivel estético la película está muy bien cuidada, lógicamente, pues aunque parezca de ínfimo presupuesto por transcurrir casi toda dentro de un taxi, tiene muchos millones detrás (aunque a nivel Jolibud es de hiper-ínfimo presupuesto). Eso siempre se nota. Lo único bueno del cine actual (y buena parte del pasado) es el trabajo de los técnicos, unos auténticos profesionales.

El guion es muy malo, o muy bueno si nos atendemos a los roles de la Agenda 2030. El ritmo narrativo es tedioso, insulso, sólo acto para gilipollas, chalados cinéfilos como yo o pajilleros deseando que el taxista, Sean Penn, cambie la ene por la e, se saque su apellido nuevo y se tire a la pibón escuálida; cosa que no acontece… pero casi… Lo que sí se ve es un pene erecto y desnudos de ella, en su móvil, pero eso lo comento más adelante.

La trama se inicia con la promesa de ser una buena película de autor (autora, en este caso. Su ópera prima, que Dios nos pille confesados con el resto que hará), pues es una apuesta arriesgada de «road movie» con sólo 2 personajes, los cuales inician una conversación nocturna aparentemente criticando a la deshumanizada sociedad actual. Pero era solo el anzuelo.

Al ver que la duración es de casi 100 minutos pensé que el recorrido en taxi sería muy largo, o se inventarían alguna gilipollez para detener el taxi sin bajar de él. Fue lo segundo: un morboso accidente que provocó un enorme atasco en la utopista. Me chocó, por cierto, el mimetismo que el globalismo ha logrado en todo Accidente (antiguo Occidente). Ir por autopistas urbanas de Long Islan, o como coño se llame esa zona yanqui, es exactamente igual que ir por las de Espena.

Lo que empezó como una conversación forzada de ascensor, deviene en algo personal, con la excusa mendaz de la «profundidad de conversación trascendental y filosófica contemporánea». A los pocos minutos ya se están lanzando piropos los 2, sobre cual de ellos es el más intelectual y sensible pensador. Deciden hacer una especie de «partida de póker». Cada uno contará historias profundas personales, desde la enorme diferencia de edad pues ella aparenta ser veinteañera y el sesentón, y votarán quien cuenta las mejores batallitas. Cada uno se entretiene como puede, está claro…

Él odia la tecnología, sobre todo los móviles y las aplicaciones informáticas (Apps) y ella es, precisamente, programadora y porta un móvil «inteligente» en sus manos. Pero esa incongruencia no afecta a su ensimismamiento mutuo y siguen su disoluta cháchara, pues ella se está escribiendo mensajes pornográficos con un hombre y el otro no deja de decirla lo buena que está (no con estas palabras). Mientras filosofean podemos ver los mensajes de güasap, del tipo «ayúdame a correrme» «tengo la polla palpitando» «hazte una foto de tu coñito» «estoy muy mojada» y etc. (fotopolla tiesa incluida y foto tetas pezones erectísimos). El taxista colabora en la grosera sicalípsis gratuita diciendo que conoció a su primera mujer en el taxi. Venía borracha junto a otras 2 amigas ídem, armando jolgorio. Él tenía «la polla tan dura que me palpitaba y pensé que esa noche follaría con alguna o, por lo menos, me daría para un buen recuerdo de paja» (más o menos SIC… no anoté nada). Por supuesto, la futura novia echó la pota en su taxi. La obsesión del satanismo conque en todas las pelis y series actuales los personajes vomiten, es enfermiza y muy desconcertante.

Y aquí viene lo tétrico:

Ella viene de ver a su hermana, que es lesbiana (como no) y con la cual se fugó de niña de su casa «por no sé qué cojones de trauma (pues no lo explica) con su padre que se entrevé era un muy mal padre. De la madre no habla nunca, ojo que esto es importante: la destrucción de la figura materna convencional, de ahí el título de la peli que viene a ser: «PapaDios». El tequi (taxista en madrileño de suburbio) adivina – porque es un tío guay con mucha calle y experiencia en mujeres – que ella es la amante de un hombre de mucha pasta casado y con hijos, al que ella llama «papi». Y así es. La pibón añade que la mujer del matrimonio que ella está destruyendo es fea, «pero adorable y siempre sonríe en las fotos que ha visto». Él está divorciado varias veces y dice que sus mujeres eran tontas pero adorables también, y que siempre elegían sonreír a enfadarse (icono femirrojo de la sumisión de la mujer ante el maltratador). Y que cuando la primera engordó se buscó a una de 19, le puso un piso y todo el día fornicando (patriarcado, vaya). Y 1.001 ejemplos más de la destrucción de la familia heterosexual, sobre todo la tradicional.

Sean «Pene», la directora novata y Dakota, que no puede dejar de hacer de putón ni en una foto. Abróchate, chata, que te vas a acatarrar; mira que Sean va con cazadora…

Pero lo peor acontece cuando ella dice, llorando, que 15 días antes (cuando empezó su visita a su hermana la bollera que de joven tenia novio… o sea… ha dejado el heteropatriarcado, y ahora tiene novia racializada, pues es una india nativa norteamericana, ahí es ná, calamar) estaba embarazada y no se lo había dicho a nadie. Quería abortar «porque no quería tener esa carga dentro» pero tuvo un aborto espontáneo. Aquí viene un detalle satánico aterrador: el tequi asume que ella ha ido de viaje para abortar, asumiendo el espectador que está llorando por la culpa del crimen que es el aborto. Pero ella le dice que el feto «abortó de ella» (sic). Es decir, un aborto espontáneo. Y que estaba encantada por ello, así le había ahorrado el trabajo de abortar. Y nos mezcla el aborto con la regla, ya que «no paraba de sangrar» (la menstruación es otro mantra femirrojo).

Ella se regodea en su psicopatía diciendo que la noche anterior las 3 liberadas se pillaron un pedo del copón y bailaron «la danza de la lluvia», y que ella deseaba que le lloviera para limpiarse y purificarse, ya que por fin se había quitado ese peso de encima (el feto). No llovió, pero dice que, mágicamente, esa noche dejó por fin de sangrar por el coño, que no es la entrada a ninguna matriz para ella, sino un sumidero de pollas, dedos y dildos.

El toque escatológico es cuando el borrico de taxista coge una botella, diciendo: «me estoy meando como un caballo» y se dispone a mear sentado. Ella, como mujer empoderada, le obliga a mear fuera. Menos mal, ya creía que eso iba a degenerar en lluvia dorada.

Sean «Pene» mostrando orgulloso sus bíceps de sesentón trasnochado.

Por fin llegan al destino. Ella paga con tarjeta los 53 dólares del trayecto, y le deja una propina de 500 pavazos (hablan mucho sobre que sólo debería usarse el dinero efectivo y que ya nadie da propinas por no usarlo… y al final, ya veis, nos dan en el hocico con su «ideología», pues ella no lleva efectivo). Se despiden en la puerta, muy emotivamente y dejando entrever que el tequi la va a poner mirando para Cuenca en cuanto empiecen los créditos.

APOSTILLA

Esta fue mi segunda peli de anoche. La primera fue aún peor, pero sin tener casi nada que ver con la propaganda satánica anterior. Era una supuesta comedia desternillante, una «obra de arte» de la Pérfida Albión. «Exquisito humor británico»… y lo que resulto ser, pues eso: una puta mierda en la cual no te ríes, pero sonríes de alivio cuando termina. Algo es algo. «El problema con Jessica» (2024).