Noticia de «Cozpópuli» una más en la inmensidad de este tipo de noticias sobre estos satánicos pedófilos y necrófilos comunistas que jamás sacian su sed de lucro, extorsión y expolio. Precisamente ellos, que podrían seguir viviendo a todo tren sólo con lo que robaron en el Banco de España… si tuvieran conciencia social y hubieran repartido el botín robado a todos nuestros ancestros… pero qué va, donde esté una mansión que se quite una casa humilde.
Este tema de la memoria democrática, otrora histórica, ya me toca los cojones tanto que, una de 2: o me vuelvo maricón o me rebelo. Precisamente YO que sobre este tema tengo información privilegiada, pues mi tía segunda (Concha Tristán) fue la última mujer condenada a muerte por el Franquismo… y posteriormente indultada, rehabilitada y muy bien remunerada con pensión vitalicia, eso no lo dicen los rojos, ni eso ni que ella –como el resto de los ajusticiados en septiembre de 1975 – eran culpables de asesinatos -homicidios. Un ácrata como yo no va a exonerar ni santificar a los que mataron estos asesinos, porque para mí las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado son otros criminales sólo que eligieron otro bando. ¡Pero coño! resulta que a ambos bandos de psicópatas profesionales y amateurs les pagamos los de siempre: el erario.
A los terroristas, les «indemnizamos» y los de las Fuerzas son funcionarios. Es que no se puede ser más imbécil que un erario, que un currela que no se beneficia de nada y beneficia a todos con el sudor de su frente. Precisamente entrevisté a la directora de no sé qué pollas de Memoria Histórica roja en Madrid (Comisionado de la Memoria histórica del Ayuntamiento de Madrid), Paca Sauquillo (conocida mía por ser la abogada defensora de mi tía segunda terrorista). Entrevisté a mi tía y a varios terroristas más. Curiosamente, tras tanta entrevista y convivencia me di cuenta de que todos eran unos farsantes, a la par que psicópatas. Todos se habían lucrado del erario, habían salido indemnes de sus atroces crímenes y pedían más… siempre piden más y jamás se sacian, como vemos ahora con El Valle de los Caídos.
Ahora pretenden, por enésima vez, esquilmar al erario en pos de «su justicia». Todos a trincar de nosotros, todos llorando a familiares que ni conocieron… pero como están muertos… a ver si cuela… «Reparación» llaman a esto. Este atroz término lo aprendí cuando me entrevisté con el director de un nauseabundo documental: «Septiembre del 75» que pretendía (y lo consiguió) sacar pasta de nosotros como «reparación» por la ejecución del terrorista del FRAP; Humberto Baena, el 27 de septiembre de 1975, uno de los colegas de mi tía y del resto que entrevisté. En mis entrevistas con uno de los peores (o mejores según se mire) terroristas del FRAP, Manuel Blanco Chivite, me dejó claro que Baena no fue el ejecutor material del atentado por el que murió. ¿Fue Chivite? Yo creo que sí, pero eso no me lo confesó. Y me da igual, porque en una célula terrorista tan culpable es el que aprieta el gatillo como el que lo planifica o colabora en ello.
Casi hago una película sobre estos últimos fusilados, justamente, por el Franquismo, pero me la jodió el productor rojo y multimillonario a base de subvenciones fraudulentas, de la misma, justo cuando ya estaba todo listo para finiquitar el plan de rodaje. Todo por la pasta, una vez más. Pero ese productor (Pedro Costa) está muerto y requetemuerto, y yo vivo y requetevivo. ¿Quién preferís ser, queridos niños?
Ya hablaré de estos asuntos, más detenidamente, para sonrojo de los rojos. De momento, espero que hayáis aprendido que todo el que pide algo oculta.
Malditos rojos, causa de todos los males humanos sobre la Tierra. Y todavía hay gente que ni atisba este axioma tan simple y, por desgracia, lógicoy sempiterno.
Los 3 protagonistas de esta historia: el sombrero de Toni, la navaja de mi abuelo y el menda lerenda, que necesita un afeitado urgente, todo sea dicho, y pensaba afeitarme esta misma mañana, pero sin rasurarme –no lo hago desde hace 2 décadas – pero me he hecho la foto antes, porque me apetecía escribir este relato, para olvidarme un poco de que vivo secuestrado por Papá Estado, en Hediondo Puente de Bellacos y en plena y creciente PLANDEMIA tras 14 meses ya desde la implementación de este espanto.
Queridos niños, si os pregunto qué es peor llevar en un control de acceso de aeropuerto, si una navaja o un sombrero, ¿qué respondéis? Es decir, ¿llevando cual de esos objetos tendrás más problemas al acceder al recinto? Una vez más, debido a vuestra corta edad, erráis y tenéis una rara confianza en el sentido común de los adultos. La respuesta es: el sombrero.
Añado, para que sigáis desconfiando aún más de los adultos, que los aeropuertos son el de Dakar (Senegal) y el de Eivissa (Espena). ¿Puede pensarse que en África sea más “peligroso” un aeropuerto que en la turística Eivissa? Pues todotitísimo lo contrario. Ahí va mi anécdota en Senegal que me llevó a “hacer surf” sobre una cinta transportadora de maletas, navaja en mano; y otra que casi me lleva a partirle la cara a varios siervos del sistema, por culpa de una zorra empoderada, sombrero no en mano.
Hace 2 años uno de los controles de acceso del aeropuerto de Eivissa inauguró un estúpido sistema de acceso de equipajes consistente en cubetas fijas a la cinta a modo de delirante trenecito infantil y la obligación de meter cada bulto por separado. Metí mi maleta en uno y una bolsa con un sombrero en la de atrás. Al pasar el ridículo arco detector de metales, recogí la maleta y ,debido al ajetreo y a que siempre meto todo en la misma cubeta, no esperé a la obra con el sombrero. Pero me percaté tras caminar 5 metros, dejé la maleta con mi parienta y volví a por mi bolsa. Me lo acababa de regalar un amigo, como recuerdo de mi amigo Toni –su hermano – reciente y tristemente fallecido (aquí podéis conocer a mi amigo Toni).
Mientras tanto, hace 13 años, en el control de acceso del aeropuerto de Dakar (camino del Casamance) me percato de que no he facturado mi pequeña navaja (7cm. de hoja), regalo de mi abuelo paterno, que siempre llevaba en el bolsillo. Bueno… rodeado de negros armados hasta los dientes y que sólo hablaban francés (y, supongo, wolof y mandinga u otros dialectos del país) no era buena idea sacar la navaja y explicarles lo del olvido, en español e inglés bananero. El caso es que, con cuidado y con toda la comunicación no verbal que puede hacer, les intenté explicar que era un “souvenir” “regalo de mi abuelo” y que se me había olvidado meterla en la maleta facturada. Ya os garantizo que en Espena esto, mínimo, te supone perder la navaja y, a lo mejor, recibir hostias por un tubo. Yo no quería perderla, porque es verdad que es un regalo y, además, quería llevarla conmigo, qué coño.
A todo esto, en Eivissa, vuelvo tras mis pasos para coger la bolsa con el sombrero, pero hete mi sorpresa que en unos segundos la cubeta se ha ido a la zona de los esbirros. Le digo a una empleada que “aquella” bolsa es mía, que me la dé, por favor, que hay un sombrero dentro. Ella va, lógicamente, hacia el lugar, coge la bolsa e, ilógicamente, en vez de dármela, mira dentro de ella y me suelta: “¿Cómo es el sombrero?”. Me pilla tan de sorpresa la pregunta, que no sé qué coño decir, pues hacía unos segundos esa misma imbécil me había visto entrar con 2 cubetas, sacar la maleta y olvidar la bolsa, y no había más cubetas delante, por supuesto, o sea, que a qué coño venía no darme inmediatamente el sombrero de mi amigo.
El negrazo del control de acceso de Dakar entendió mi planteamiento de que no me iba a desprender de la navaja y de que quería, de alguna manera, meterla en mi maleta que estaría dios donde coño sabe esperando ser metida en la bodega del aeroplano (era de hélices). Llama a varios negros más, los cuales me hacen gestos de que les siga. “Bueno – pienso – al final se va a liar”. Me llevan por unos pasillos y me dejan al albor de una negraza descomunal, pero juro que era mujer, vestida paramilitarmente, con gafas de sol, gorra, armada como Suarsenaguer en “Comando” y con un detector fálico de metales. “¿A qué me lo mete por el culo?”. pensé. Pues no, pero pasó rozando el larguero… me lo restregó por todo el cuerpo, abrió un portón y contemplé que estaba en la zona de las cintas transportadoras de equipajes. Me hizo el gesto de entrar… y entré. Ahí no había suelo, sólo cintas moviéndose, así que me subí a una y, haciendo surf, divisé mi maleta en lontananza.
Mientras tanto, a la idiota de Eivissa le decía qué era un sombrero y punto, y que me lo diera inmediatamente. Y va y me suelta: “¿De qué color es?”. Y yo, como había dejado mi paciencia en la maleta que custodiaba mi parienta, pues ya exploté: “¡Qué me des mi puto sombrero, hostias!”. Aquí ya aparece otro siervo del aeropuerto (empleado, no madero ni segurrata) y me pide calma y respeto. “¿Qué dices tú? ¡Dejadme en paz y dadme mi sombrero!” La cretina, seguramente envalentonada por la presencia de su compañero de estupidez y por la cercanía de los esbirros armados, se acerca, bolsa en mano, me la ofrece y cuando voy a cogerla la echa hacia atrás, e insiste en que le diga el color. “¡Qué me des el puto sombrero! ¡deja de tocarme los cojones! Además, soy daltónico, yo qué pollas sé de qué color es, es mío y punto, dámelo ya”. Ambos cretinos se tomaron lo de mi daltonismo (que es cierto, por suerte para mí, pues me niego a ver el mundo como el resto de hijos de puta que lo habitan) como una burla y empezaron a reprochármelo. Y el sombrero, en las zarpas de la enajenada.
Surfeando llegué a mi maleta e introduje la navaja. Volví a los dominios de la negraza paramilitar, le di las gracias en francés y volví al control de acceso. Allí me esperaban, ya “al otro lado del espejo” mi novia de entonces y mi socio con los que estaba grabando mi documental sobre los cayucos, cuyo trailer podéis ver aquí, y estaban algo intranquilos imaginando que a esas horas ya estaría yo como plato principal y delicatessen de una merienda de negros. Pero no, todo bien, gente muy amable, eficiente y sensata los de ese aeropuerto, por lo menos ese día.
Y en Eivissa, yo insultando a diestro y siniestro y reclamando mi sombrero y haciendo el gesto de saltarme la puta mesa tras la cinta transportadora y cogerlo por mi cuenta. Menos mal que mi parienta decidió intervenir, porque me conoce y sabe que salto, le pego un guantazo a la tipa esta y media hostia al otro (no tenía más) y cojo el sombrero de mi amigo cuya memoria estaban mancillando con tamaño esperpento al no querer devolvérmelo. Pues eso, pan con queso, que mi parienta les describió la forma y les dijo el color del sombrero y, a regañadientes, me lo dieron, tras lo cual me intentan charlear, dirigiéndose a mi parienta: “el protocolo es así y nos ha faltado al respeto”. “¿qué protocolo, gilipollas, si me acabáis de ver con la maleta y el sombrero y nadie lo ha reclamado. ¡Si han pasado 4 segundos desde que lo dejé ahí y fui a por él” Y como ya tenía mi sombrero, me seguí despachando a gusto con estos extraviados mentales severos.
Ya veis, queridos niños, es más arriesgado entrar con un sombrero en un aeropuerto Europeo que con una navaja en uno africano. ¡Ni os imagináis la de aventuras molonas que viviríais si hubierais nacido en 1975, como yo! Ahora estáis sentenciados a vivir encerrados, embozalados y mirando una pantalla. Así que, por lo menos, os aporto estas experiencias de cuando había vida humana sobre la Tierra. Jamás sabréis la vida que os estáis perdiendo. Al igual que jamás imaginé yo que podría echar tanto de menos mi vida de hace 14 meses y sumando.
La foto de cabecera es un pantallazo mío del Canal de Jewtube «César Vidal». Icónica foto de la tortura liberticida que sufrimos. Jewtube («Jew», significa judío, y como esta empresa de alojamiento de vídeos –Youtube – es 100% propiedad judía, pues eso: Jewtube). Imprescindible vídeo antiplandemia y pro-vida humana, donde un cristiano evangelista (César Vidal) recoge las sabias palabras de un rabino, residente en el país más plandémico del mundo: Israel. Y Jewtube lo censura… ¡menuda paranoia de mundo! ¡Menuda chaladura el Nuevo Orden Mundial!
Pero siempre hay lugares de libertad, como en este caso el servicio de alojamiento de vídeos: «superocho».
Os enlazo este vídeo, completo (15 minutos. ¿tendréis 15 minutos libres, en vuestra ajetreadísima vida, para salvar vuestra ídem y no vacunaros, quitaros el puto bozal y combatir el globalismo satánico que asola el orbe? 31 razones, a falta de 1, que ya con 1 es más que suficiente para salirse del redil covidiota… a ver si de entre las 31 cogéis siquiera esa 1 que os haga espabilar y volver a vivir como seres libres, dejar de ser esclavos y cobayas humanas al servicio de las élites satánicas genocidas mundiales. 31 verdades como puños… en la jeta de los covidiotas):
Queridos niños, a lo largo y ancho de toda la vida que os queda por delante (bueno, si acabamos con la plandemia, que si no ésto es todo lo que habréis vivido, sanseacabó) conoceréis a mucho imbécil, demasiados para cualquier alma noble. Os voy a contar uno de los 1.001 altercados que he tenido con los seguratas del transporte público: uno de hace 15 años en el Metro Full de Madrid (Metro Sur lo denominan los que no saben llamar a las cosas por su nombre). Entré en la estación Julián Besteiro (*) de Zarzaquemada, Leganés, donde sólo había una chica – el otro lado de los tornos – y el segurata en mi lado; y cuando iba a picar mi billete –me he colado un millón de veces en el transporte público, porque ese servicio ya lo pagamos con los impuestos – la chica me grita, desesperada y sollozante:
– ¡Por favor, por favor! no entres todavía – exclamó alargando su brazo hacia mí – ¿puedes hacerme un favor?
– Depende de lo que sea, dime – dije algo extrañado de su actitud y de la impasibilidad del segurata.
– Sácame un billete sencillo, por favor – dijo, sollozante, tendiéndome la mano abierta con monedas.
– ¿Por qué? puedes sacarlo en esa máquina –dije señalando una máquina expendedora de billetes, situada tras ella.
– No funciona y éste no me deja salir – dijo señalando al segurata – llevo aquí mucho tiempo y no puedo salir.
(Aclaro que, por lo menos en esa época, si venías de la línea normal de metro de Madrid, podías entrar al Metro Full saliendo del otro con el billete de Madrid, pero como esta línea es diferente, tenías que sacar otro billete para poder salir por los tornos, luego. De ahí que hubiera máquinas de billetes en la parte interior de los tornos. Era muy normal que gente con el Abono B1 no pudiera salir luego y tuviera que sacar un billete en la estación de fin de su trayecto por el asqueroso, maloliente, ruidoso y carísimo Metro de Madrid).
– Pues sal y sacas tú el billete aquí fuera –dije lógicamente.
Y aquí rebuznó el psicópata:
– No se puede salir sin el título válido de transporte.
– ¡Qué la máquina está rota y no puedo sacarlo! –gritó la chica desesperada – llevo aquí una hora y no me deja salir. Sácamelo tú, por favor. Ya no aguanto más.
– Claro, dame –dije cogiendo las monedas y atando cabos de la jugada que estaba presenciando. Añado que ese día iba con un enorme trípode profesional de aluminio para cámaras de vídeo, a devolvérselo a quienes me lo habían prestado. Lo llevaba sin funda y sobre el hombro a modo de enorme palo de troglodita. Este dato es clave para el desenlace de este disparate. Le saqué el billete mientras interpelaba al segurata.
– ¿Pero por qué no dejas salir a la chica, si la máquina está rota, y saca el billete y lo pica luego como si fuera a entrar?
– No se puede entrar ni salir sin título válido de transporte –repitió el loro.
– A ver –dije ya con el billete – ¿no puedes amoldarte a lo que pasa y dejar el puto reglamento ese e improvisar un poco por el bien del usuario?
– Nadie puede salir sin…
– Vale, vale, qué te calles –dije ya empezando a cabrearme – y dándole el billete a la chica.
– Muchas gracias –dijo la chica secándose las lágrimas y saliendo, por fin, de su reclusión.
Esos pocos segundos entre sacar el billete y dárselo a la mujer hicieron que se encendiera mi bombilla de autodefensa y me encaré abiertamente, y sin vuelta atrás, con el segurata.
– ¿Me estás diciendo que por culpa de una máquina rota has tenido encerrada ahí a esta chica? ¿Me lo estás diciendo en serio?
– Sí, no me dejaba salir – contestó ella sin ser preguntada. Le hice un gesto, amable, de que se callara. Y subí el tono de mi bonita voz.
– ¿De verdad eres tan gilipollas cómo para hacerle eso a un ser humano que quiere pagar el puto billete?
– Sin título de transporte… –repitió su sempiterna frase el tarado, momento en el que, para interrumpirle, decidí blandir el enorme trípode metálico, a modo de espada de Conan el Bárbaro.
– Me cago en Dios, ¿cómo puedes ser tan imbécil? Es que te voy a reventar – dije yendo hacia él con el trípode–espada, momento en el que él salió corriendo hacia un ascensor. La chica intentó pararme, diciendo alguna sensatez de la que yo, por supuesto, hice caso omiso y me fui a por el segurata, blandiendo el trípode con ambas manos, gritándole que le iba a reventar la cabeza (la acústica del hall hacía que mis gritos quedaran muy molones). Pero, por suerte para todos, se metió en el ascensor y cerró la puerta. “¡Pero serás gilipollas como para hacerle eso a un ser humano!” le grité mientras desaparecía de mi vista y yo “enfundaba” mi espada, que no era otra cosa que dejarla en el suelo.
(*) el único sociata que no fue 100% criminal, sino sólo 50%, que no es poco para seguir siendo un criminal miembro histórico del PSOE, el partido más criminal de Occidente.
Posted in ARTÍCULO-INSULTO on abril 9, 2021 by César Bakken Tristán
Llevo 42 años de vida consciente sobre la Tierra porque mi primer recuerdo es a los 4 años, el primer día de clase en 1º de párvulos, en el colegio El Salvador, de Leganés (aquí podéis ver el breve resumen, ya publicado, de mis 10 años de “educación” allí) . Estábamos todos los mocosos esperando a entrar, aferrados a la mano de nuestra madre –en mi caso, supongo que el del resto sería igual o muy similar – y todos llorando, una escandalera atroz e incomprensible para mí. Yo no lloraba, por supuesto, iba de la mano de mi madre y sabía que me tenía que quedar en ese lugar, con todos esos llorones, unas horas. ¿Por qué iba a mostrar congoja si era mi madre quien me llevaba a ese sitio? Claro, con los años comprobé que hay tanto hijo de puta, que no me extraña que lloren y hagan llorar a los demás.
Cualquiera que no sea un desalmado o un retrasado mental severo, sabe que la vida es una perpetua y tenaz autodefensa. Sabe que le van a llover hostias por doquier, a nada que se salga del redil. El problema es que el redil no es unívoco, sino poliédrico. A Los ácratas como yo (os recuerdo, queridos niños, que somos totalmente opuestos a los anarquistas y, ni os cuento, a los “anarkas” que son los más liberticidas y totalitaristas del orbe) nos intentan agredir todos y a todas horas. Os pongo un ejemplo simple, tan simple como todos los que participaron en él, que fueron (por orden alfabético) 4 grupos antropomorfos: Maderos, , perrodistas, políticos (y sus simpatizantes) y rojos. Los hechos acaecidos el miércoles en Hediondo Puente de Bellacos. 4 grupos espectrales humanos coadyuvantes con la PLANDEMIA. Pero… y aquí está lo atroz, enfrentados entre ellos. Vamos a ver… vamos a ver si me entero analizando a este aparente grupo heterogéneo:
Lo que hacen los humanos, no lo hacen los marranos…
1/ Maderos. Estaban ahí para proteger a los otros 3 grupos. Aunque parezca paradójico, ese mismo madero embozalado –de la ya famosa foto – pateado por los rojos embozalados tiene el “deber” de protegerlos también a ellos. Es decir, si el capullo de Santiago (y cierra, Espena) Abascal se lía a tiros con ellos (va armado, legalmente) los maderos han de reducir / abatir a Santiaguito. Y ya fuera del asqueroso mitin, los maderos llevan 14 meses protegiendo a los rojos, al ser los garantes de la PLANDEMIA y al ser los rojos covidiotas. Madero… cría cuervos…
2/Perrodistas. Los había por doquier, de medios –supuestamente –enfrentados entre ellos, ergo había perrodistas enemistados con otros compis de ¿profesión? Pero todos ellos aliados con los otros 3 grupos, al ser los más covidiotas de todos y los máximos responsables de la PLANDEMIA, al ser los que manejan al vulgo con sus falacias y barbaridades contra natura.
3/ políticos (y sus simpatizantes). VOX, ¿qué decir de VOX? Eligen el único lugar de Madrid en el que no deberían haber iniciado su puta campaña electoral. Y TODA LA RESPONSABILIDAD de lo ocurrido es del que nunca ha trabajado y se ha pasado media vida en el PP, haciendo fortuna económica. ¿Qué es la libertad de expresión para este farsante? ¿provocar? Un ejemplo para los tontos: es abominable la dictadura islámica que rige los países ídem, pero si yo me planto en la zona más concurrida de Riad (capital de A-Rabia Saudita) con una ristra de chorizos al cuello, una cruz cristiana a modo de bordón y una camiseta con la frase: FUCK ISLAM; pues hasta luego, Lucas… ¿Mi acto da virtud a mis asesinos? En absoluto. Siguen siendo igual de criminales, genocidas, yihadistas y etc. Pero mi suicidio sólo denota mi estupidez y mis ganas de provocar donde sólo se puede luchar de otra manera, pero jamás así.
Santiago (y cierra, Espena) Abascal, rodeado/protegido de perrodistas, simpatizantes y maderos; todos embozalados.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que estos sionistas de VOX, estos globalistas genocidas como el resto de partidos políticos de Europa, si quieren que Hediondo Puente de Bellacos deje de ser el feudo de rojos liberticidas, ultraviolentos y analfabetos… lo último que han de hacer es lo que hicieron el miércoles. Eso sí, “y cierra, Espena” sabe de sobra que con el Gobierno del PP, lejos de mejorar esto, la cosa ha empeorado en esta zona del mundo olvidada de la mano de Dios y entregada a horcajadas a Satán, así que… por lo menos dio la nota y aplicó el “difama, que algo queda”. Eso sí, qué fácil es llegar en coche escoltado a este barrio y estar un ratín armado y con guardaespaldas ídem y protegido por maderos, ¿eh Santi? Eso es trampa, y lo sabes. Así cualquiera, machote. Ven un día tú solo y desarmado, con un megáfono. Ese día tendrás todos mis respetos o, cuanto menos, me comprometo a llevarte flores al cementerio.
Por cierto, estos de VOX son amigos de todos los maderos y buena parte de perrodistas (y, en realidad, de todos los perrodistas y de los rojos, por ser todos covidiotas).
4/ Rojos. Estos son los antisistema que viven de puta madre en el sistema. Y como el sistema les lleva diciendo 14 meses que han de ser covidiotas, pues ellos, los mayores de todos. Muchos están a sueldo de Papá Estado. O sea, que son amigos de los otros 3 grupos, pero como son tan cortitos –pero tanto – esa memocracia que dicen defender (siguiendo el discurso de sus políticos de ahora y de siempre) es para ellos masacrar al que no piense como ellos… pero como ellos no piensan… todos somos su objetivo, obvio. En este caso, fueron el mayor número de asistentes al mitin de VOX… jajajajajaja ¿Pero es que no pueden pararse a pensar aunque sea 10 segundos? ¡Para qué van a este mitin si ellos son rojos! Y con sus eternos, criminales y cansinos eslóganes en pancartas y vociferando… ¡Fascistas! O sea… ellos embozalados, sufriendo la mayor represión humana de la historia, el mayor desprecio por la libertad, el mayor expolio y etc. y su enemigo son los capullos de VOX. Y se enfrentan a los maderos por eso. ¿Por qué no fueron directamente a por Santiago (y cierra, Espena) Abascal? Masacran, precisamente, a sus aliados covidiotas.
Por lo menos me quedo con el consuelo de que se enfrentaron a los tétricos maderos siervos de Soros (como son ellos, por cierto) y me autoengaño creyendo que no van embozalados y que pelean para liberarnos del globalismo satánico que defienden los maderos. Algo es algo.
Fotograma de «La vaquilla».
Imaginad el papelón de los “4 ácratas” que somos en Europa, enfrentados a todos. Por supuesto no me entero de eventos satánicos como el del miércoles, pero imaginad que hubiera pasado por casualidad, ya que salgo a diario… me intentaría dar los 4 grupos. Eso, realmente, es desolador; pero como es REAL, no puedo hacer lo que el avestruz, ni salir corriendo como los maricones. Así que, vuelvo a recordaros a aquel general yanqui que totalmente rodeado por el enemigo, alentó a su diezmada tropa, al grito de : ¡ahora no se nos pueden escapar!
Y os añado una secuencia de la mítica “La vaquilla” de Berlanga, donde los protagonistas republicanos están de vuelta a sus líneas y se meten en un campo minado. “Me cago en mi padre, estamos en un campo minado” dice el sargento (Alfredo Landa). “¿Y ahora qué hacemos?” le pregunta un soldado. “Ahora no queda otra que echarle cojones” Y empieza a caminar…
Si hay algo que, más o menos, admiro actualmente de la etnia gitana, es que imponen su ley en tiempos de plandemia y, por lo tanto, merecen todos mis respetos y ojalá los payos fuéramos como ellos. Gloriosos vídeos de los gitanos “ahostiando” a maderos que les quieren obligar a embozalarse. En Hediondo Puente de Bellacos hay un güevo de gitanos, me uniría a ellos para esta causa, sin duda alguna.
El caso es que una vez, en Córdoba, me vi rodeado de gitanos agresivos… porque yo había golpeado a uno de ellos… jajajajaja con el resto al lado… ¿quién dijo miedo? Yo jamás he ido por la vida –ni iré – agrediendo a nadie, soy antiviolencia total, pero autodefensa absuluta. El que vive en sociedad y se acojona, está condenado a una vida de servidumbre y a recibir más palos que una estera, tanto de “medios oficiales” con de “ciudadanos”. A mí esta decena de gitanos me respetaron y acabaron siendo mis colegas (uno de ellos hasta amigo), eran buena gente, salvo al que golpeé. Queridos niños, os aconsejo encarecidamente que os alejéis de la sociedad, pero si no podéis hacerlo que os enfrentéis vehementemente a ella y marquéis vuestro territorio que no es, ni más ni menos, vuestro derecho a ser libres y a no ser expoliados, ni vilipendiados o maltratados por nada ni nadie. Y nunca olvidéis que la libertad se ejerce y se defiende, no se pide y se abandona.
La parte de la barra, de la taberna La Magdalena
Yo curraba de tabernero en Córdoba, en la Taberna más bonita del mundo, “La Magdalena” y no me hace falta verlas todas para afirmar esto. El día de la pequeña reyerta estaba encargado de toda la terraza, aledaña con la de un puesto de caracoles que se ponen en Córdoba en primavera. Todos los del puesto eran gitanos, de 3 generaciones además. El abuelo, lógicamente, era el patriarca. Venían a comer a nuestra taberna, y alguno a tomar copichuelas, pues en el puesto de caracoles no daban de eso. Al estar literalmente pegados, el pacto era que sus clientes que ocuparan nuestras mesas consumieran, mínimo, nuestra bebida. Pero, claro, como donde hay confianza da asco y como en la Taberna éramos sólo 3 y ellos 10… pues nos querían torear todo el rato. La cosa es que entre esos 3 estaba yo, y a mí no me torea ni mi padre. Conmigo, por las buenas, lo que quieras, por las malas, más todavía.
Parte de uno de los varios comedores
Esa noche de la bronca yo estaba hasta la polla de echar clientes de ellos de nuestras mesas. Y uno de sus camareros de terraza, un gitano analfabeto y petimetre veinteañero, no dejaba de tocarme los cojones sirviendo sus birras en nuestras mesas. Le di varios avisos… y que si quieres arroz Catalina… por eso tuve que poner disciplina y cuando pasó cerca de mí, yendo a su jodido chiringo, le hice una zancadilla (realmente fue una patada lateral a un tobillo. Roja directa en jurgol y 7 partidos de sanción). Se incorporó rápidamente y me espetó: “¡me has dado una patada!”. “Claro, gilipollas, para ver si te rompías la cabeza”. Bueno… para qué queremos más… cuanto “ofendidito” hay por ahí. A los pocos segundos llega todo el clan a donde estaba el menda lerenda, el patriarca a la cabeza: “¿Has pegado a mi nieto y le has dicho que le ibas a romper la cabeza?”. “Sí” le contesto. Me rodean por doquier y los clientes empiezan a ponerse nerviosos (la gente se altera hasta por el pedo de una mosca… normal que con la plandemia estén todos acojonados porque lo dice la puta tele y los maderos controlan que seamos siervos del globalismo). El patriarca empieza con lo típico de que “ a mi sangre no la tocas” o algo así igual de molón. “Tu nieto no respeta a nuestra Taberna. ¿Qué quieres que haga? que os lleve yo los vasos de caracoles al chiringo y todo?” Bueno, tras unas cuantas gilipolleces más, yo sin achantarme, por supuesto, no te jode… ¿qué sabrían esos gitanos de toda la vida que tenía yo por detrás a mis 30 años de entonces? Si lo hubieran sabido ni se acercan…porque además la razón era mía.
El puesto de caracoles, pegado a la Taberna
Salió mi jefe, amigo y dueño de la Taberna –que era el cocinero – porque le avisan de la bronca. No sé quien fue el maricón que le avisó, a mí no me hacía falta… rodeado de 10 gitanos… ¡no se me podían escapar! Igual se quemaron las croquetas por esta gilipollez. Mi jefe era amigo de hacía muchos años de la mayoría de ellos y se hinchaba a caracoles a diario, y como al que le di la patada era odiado hasta por los propios del clan… pues la cosa no fue a mayores. Eso sí, cuando se calmaron les repetí que en nuestras mesas sólo caracoles. “¿Os queda claro o os lo tengo que decir como antes?”(no pongo “u os lo” porque hablando se dice con o). Esa misma noche, cuando cerraron, uno de ellos (el amigo que os digo, Rafa) se tomó unos cubatas y me dijo que yo había hecho muy bien y que ese niñato era un gilipollas. El resto de semanas, y hasta meses, todos muy amables conmigo, hasta el de la patada.
Lo que os digo, queridos niños, qué nadie jamás y bajo ninguna circunstancia os pise, sea quien sea y cuantos sean. Eso sí, tampoco os paséis de frenada, si matáis al gitanillo por lo que os he dicho que hacía, el resto del clan tiene todo el derecho moral de hacer lo mismo con vosotros. Mesura y cordura, ojo con eso, siempre.
Termino con otra anécdota por el mismo motivo, pero con unos payos gilipollas. 2 parejas de heteros treintañeros sentados en una de nuestras mesas. Les tomo nota, pero me dicen que se lo han de pensar. Como una se va hacia los caracoles, les advierto que esta mesa es de la Taberna y que no pueden estar sin consumir. Dicen que vale. Al rato les veo con la mesa llena de caracoles y cervezas del chiringuito. “¿Qué vais a tomar?”. “Nada” me dice uno. Haciendo un acto de contrición, por deferencia a mi jefe, les repito lo de las normas y les insto a que me pidan consumiciones. El del “nada”, me lo repite, y en plan chulesco: “ya tenemos de todo”. Bueno… imaginad, queridos niños. Les grito… “¡Pues fuera de aquí ahora mismo y os lleváis todo esto al puesto de caracoles o a la puta plaza, pero fuera de mi mesa ya!”. Se levanta el chulito y se me pone medio en guardia… jajaja ¡se me puso en guardia de pelea! y los 3 acompañantes le paran y, otra vez, mi jefe, dejando que se quemen las croquetas porque también conocía a este patán y le avisaron. El notas me quería currar, jajajajaja y yo con la bandeja de latón en la mano queriéndole hacer sonar un “gong” en su melón. “¡Fuera de aquí!” les grito pasando absolutamente de mi jefe. Nos ha jodido, a ver si voy a tener que agachar las orejas. Gracias a los 3 comensales medio sensatos, cogen todo y dejan la mesa. Y va mi Jefe y me dice: “César, que este es campeón de taicuondo ( taekwondo) ten cuidado” Y yo, descojonado. ¿Pero qué ha de temer un macarra de Leganés de un cordobés? sea lo que quiera ser dicho cordobés… además, que un federado en artes marciales está catalogado como “arma” jajajaja, es en serio, y no puede liarse en reyertas porque le cae una sentencia penal cojonuda, va a la cárcel y pierde su licencia de deportista hostiador ultraviolento. Pero eso se lo dije a mi jefe después, pues si hubiera sabido que este notas era eso… le hubiera hecho sonar el gong, sabiendo que ni se podría defender, si es que se levantaba del suelo, claro.
Cuando imbécil hay y, por desgracia, cuántas hostias de autodefensa nos quedan por dar.
Queridos niños, ni caso a los adultos. Si alguien pensaba que iba a hablar sobre esta piara (Vox, maderos, pijuarros) es que todavía no me conocéis. Putos embozalados todos y cada uno de ellos. Ahora que todos llevan la marca de la bestia (el bozal) se les reconoce enseguida. Os quería compartir esta foto:
Y, tras ella, el final de una extraordinaria película que lleva el nombre de una de esas de arriba, pero en gabacho: «Papillón».
Me descojono de todos y cada uno de los embozalados. Como sabéis me enseño Rafael López contándome lo que dijo un general yanqui, con sus tropas mermadísimas y totalmente rodeados por el enemigo: «Ahora no ses nos pueden escapar». Y, precisamente, ahora que tenemos tan claro diferenciar a buenos y malos… todo embozalado es mi enemigo, vuestro enemigo, queridos niños. Así que, ni políticos, ni radicales, ni nada de nada: o sin bozal o con bozal, esa es la única cuestión importante ahora. Qué les follen al 100% de los que estaban hoy en esos altercados, desde Santiago (y cierra, Espena) Abascal al último capullo revolucionario con zapatillas de marca. Vosotros ved este vídeo, y si podéis la peli entera, y sabréis lo que es la libertad y a quien hay que odiar y a quien no. (esta doblada, lo siento, no la he encontrado en VOS).
La pongo en VO, porque este inglés lo entiendo hasta yo, y no tiene nada que ver con el puto doblaje ni el sonido ambiente que se capta:
Todo el que haya ido a un viaje de fin de curso de instituto (con 16-17 años) sabe que es una excusa para emborracharse como si no hubiera mañana y para intentar perder la virginidad, bien con alguna compañera molona o alguna lugareña solícita.
Os hablo del que hicimos, en los 90, de Madrid a Blanes (Gerona). La noche del pub y las hostias ya me percaté de que esa zona de pubs de Blanes no era precisamente un parque infantil, porque cuando hicimos un corro con los profesores para acordar un punto de encuentro posterior y volver todos al autocar, varios machacas de pubs cercanos nos dijeron que disolviéramos el corrillo inmediatamente “porque aquí la gente si ve un corrillo cree que es una pelea y se meten en ella”. Muchos años después, un conocido que era ultra del FCB y conocía perfectamente Blanes, me dijo que esa zona de pubs era demencial y llena de droga y ultraviolencia y eso se lo parecía hasta a él… que era un hooligan, pero con 2 dedos de frente.
Unos 10 nos metimos en un pub, aleatoriamente elegido, una verdadera boca de lobo, pues era un sótano al que se accedía tras unas largas escaleras. Era de música rockera y punk, y estaba lleno de melenudos, que eran más guarros que heavys, por lo que ocurrió después. Sórdido lugar, pero a esa edad y con ganas de beber y ligar, todo agujero es trinchera, como sucede en caso de guerra. El camarero que nos atendió era un mastodonte rapado con pinta de acabar de matar a los dueños del pub y esperar a que nos fuéramos para poder enterrarlos en algún lugar oscuro del local, o tal vez trocearlos y sacarlos, a modo de tapita, a sus clientes; que tenían más pinta de zombis que de humanos (eran los 90, ojo, sin Plandemia, cuando había diferencia entre zombis y humanos).
Pedimos bebidas alcohólicas hasta que uno mis compañero, abstemio y mojigato, pidió, tal cual: “Un vaso de leche del tiempo”. Yo que estaba a su lado, no daba crédito. Pedir eso a ese y ahí. En esa época había mejunjes alcohólicos como “Leche de pantera” “ agua de Valencia” y etc. que podían hacer la petición del tonto de mi amigo como un cóctel desconocido. Y así se lo hizo saber el camarero, que le dijo qué ingredientes llevaba. Y mi compi, erre que erre: “Un vaso de leche del tiempo”. Y yo le decía que pidiera una birra, o que no pidiera nada y dejara de tocar los cojones al camarero. Se los tocaba sin conocimiento de causa, pero se los tocaba. El camarero creía que le estábamos vacilando. Así que, para calmarle, tuve que explicarle que mi amigo era gilipollas y que no tomaba alcohol, que no le hiciera caso. Y me llevé de la barra a mi compi diciéndole que se callara de una puta vez o dejara de decir gilipolleces.
Bueno, fin del posible conflicto. Nos fuimos a un jurgolín, que por suerte estaba a un lado del local. Delante de mí controlaba las escaleras de entrada y a los clientes. Nunca me cansaré de deciros, queridos niños, que jamás hay que dar la espalda a nadie ni en ningún lugar. Eran una buena colección de macarras, vaya que sí. Pero con no “molestarles” un grupo de niñatos y niñatas como éramos nosotros no corría peligro alguno. Pero hete aquí que me percato de la entrada de 4 o 5 skin heads, perfectamente vestidos, sin que les faltara ningún complemento: botas militares de punta de acero, vaqueros ajustados y bombers Alpha. Fue cuestión de 5 segundos verles, y que empezara la lluvia de hostias entre los recién llegados y los clientes. El camarero saltó la barra con un bate de béisbol. 5 segundos dan para mucho, si no probad a contarlos o ved una jugada de Baloncesto…
Aunque siempre he odiado la violencia y la odiaré, por entonces me divertían estas cosas entre 2 bandos violentos enfrentados, no entre unos cobardes masacrando a inocentes. Así que esta pelea, los taburetes y tercios volando, las hostias resonando, el bate atizando y etc. me divirtió. No obstante agarré a todos los compis que pude, que algunos querían irse del pub, atravesando la batalla campal (vaya ideas, joder qué tonta puede ser la gente, luego que si les pegan…) y les puse tras el jurgolín, apoyados a la pared. Ahí no había peligro y se podía ver el show sin dejar te beber. Por supuesto, al irse por pies los agresores (ese día les tocó a ellos, el anterior sería al revés en un pub diferente, os aseguro que entre los ultraviolentos no hay inocentes: todos culpables, porque ninguno usa la autodefensa, sino que agreden. Salvo honrosas excepciones) nos piramos de ese antro. Que tampoco es plan de jugarse el tipo de esa manera tan dantesca y, ni mucho menos, nosotros 10 hubiéramos sido parte de los 300 espartanos, así que lo mejor es evitar el riesgo de altercado cuando sabes que no podrás defenderte de él. Menudos compañeros de batalla tenía yo ese día… «un vaso de leche del tiempo», ¡Ay! Señor, Señor…
Esta mole flotante («Ever Given» un buque portacontededores y objetos personales de la tripulación, como el neceser y regalos para la novia), dejó de flotar y encalló el 23 de marzo. El motivo oficial: un golpe de viento. Obviamente, yo sé que esto es más falso que las lágrimas de Rociito (no he visto nada de este asunto, pero me consta que lloró, en la puta tele, a cambio de muchos puñados de dólares… y gracias al analfabetismo espenol que financia estas aberraciones). Yo sé la verdad de lo ocurrido, porque tengo en nómina a los mejores perrodistas de investigación y a miembros de los servicios secretos (de cerdo, qué ricos, aunque prefiero la presa ibérica, si hablamos sólo de este bendito animal no humano, pero más inteligente que la mayoría de los otros) de todos los países del mundo menos Tanzania, que allí hasta asesinan a su presidente, por ser antiPlandemia y no me interesan como fuentes de información.
Esta mole de 400 metros de eslora (largo) y 60 de manga (ancho) y más de 200 mil toneladas de peso… viró bruscamente debido a que el Lobo del cuento de los 3 cerditos, estaba lavándose los huevos en el Canal de Suez, el barco le salpicó en el hocico, a su paso, el lobo se mosqueo y sopló y sopló. Que se lo digan a los 3 cerditos la capacidad pulmonar y de soplido de este cabrón que les derribaba sus casitas…
Imágenes de archivo del lobo. No han trascendido las del otro día. Los animalistas lo han impedido.Y los gallos siguen violando gallinEs, ojo que te la cojo.
Tras 6 días de cortar el principal lugar de tránsito comercial del mundo y ocasionar unas pérdidas multimillonarias (sobre todo por el transporte de petróleo) esta heroica excavadora, que hace 3 meses curraba en mi barrio arreglando una avería de cañerías y estaba de vacaciones en Oriente Medio, obró el milagro y desencalló el barco.
No es un fotomontaje, os lo juro por Arturo.
Pues nada, como le dijo el mar a uno que se estaba ahogando. Este es el mundo que tenemos. Las élites satánicas ya han tenido 6 días de jolgorio viendo como se arruinaba aún más la economía mundial y ellos aumentaban su fortuna con la desgracia ajena. Y el vulgo, embozalado perdido, a tragar. Jodido lobo, la que ha liado, total por un salpicón de agua coño. ¡Qué carácter más insoportable!
Queridos niños de Cádiz capital, lleváis más de 4 años de enhorabuena, porque el sacamantecas alcalde de la ciudad ya no ejercer de profesor de instituto (dice que esa es su profesión, para recordar lo majo que es no robando el 100% de lo que le paga el erario, como alcalde).
Imaginad que os da clase alguien que, con 2 cojones más cuadrados que la espalda de Sansón, reconoce que tardó unos 10 minutos en darse cuenta que no eran 6 comensales, sino 7. A esto, ya de por sí despollante, se une el agravante de que estaba con 6 más. Kichi ha dejado claras muestras de su retraso mental severo, ¿pero los otros 6? ¿Quienes son estos mentecatos? Además… el asunto estaba más que claro… no hace falta usar la calculadora del puto móvil… si ya eran 6 a la mesa… llega otro y ya son 7, y si llegan 2 más pues ya son 9 y así exponencialmente. ¿Cómo no se dieron cuenta estos 6 de que se sentó el otro y que, por lo tanto, ya inclumplián la PROPIA NORMATIVA QUE ELLOS, como políticos han instaurado por la PLANDEMIA?
¿Y los currelas del bar, cuando fueron a poner priva a estos mentecatos? ¿tampoco ninguno se dio cuenta de que 1 mesa preparada para 6 –por taxativo imperativo legal – a la que se le pone otra silla, ya suma 7 comensales? Sé que entre la falta de oxígeno por el bozal y los efluvios tóxicos de la freidora… puede cometerse este error, así que guay que Kichi –el amigo del pueblo – pague la multa. Bueno, diga que va a pagarla. Por decir, yo digo AHORA MISMO que me comprometo a pagar yo la multa y 10 comilonas más de estos 7 de la foto, a base de marisco, y champán; mariconadas las justas.
Si os queréis reír un rato, aquí os pongo el tuiter de limón y fresa que este analfabeto publicó.
¿Hasta dónde llega y qué tamaño tiene la paciencia del espenol covidiota para saber que «sus políticos» se pasan por el forro de los cojones el liberticida, absurdo, sonrojante y atroz «protocolo COVID». ¿Sólo ver que ellos –y el resto de élites – no respetan nada de esto… no os hace pensar que vivís sojuzgados por una PLANDEMIA más grande que las Torres Gemelas de Nueva York? ¡Ah, que estas fueron derrumbadas por las élites satánicas que han hecho la plandemia y fueron el pistolezado de salida, en 2001, a toda esta aberración humana sobre la Tierra!
Por cierto, no quiero acabar este artículo-insulto sin mandar todo mi apoyo a mi querida muñeca diabólica Chuky de porcelana «Díaz ABUSO» que ya está mejor de la tos…