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ARTÍCULO: El calamar asesino que casi pudo conmigo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on enero 1, 2021 by César Bakken Tristán
Yo, agrediendo a mi hermana, y ella agrediéndome a mí… no sé quien empezó la pelea. Al final del artículo se ve como acabó la trifulca…

Queridos niños, en este año recién estrenado que ya ha nacido jodido de facto, al ser mundano, me importa un huevo lo que les ocurra a los humanos, a los de ahora. Por eso, ahondando en mi locura que espero un día sea la vuestra, me imbuyo en mis recuerdos, y en mi personal manera de contarlos que sé es de vuestro agrado. Vosotros sí que no sois tontos, hacedme caso.

Paro de rimar, aviso de antemano.

Escribo esto de milagro, ya que, con 10 o menos años, un calamar estuvo a punto de frustrar esta prolífica carrera de escritor que llevo. Lo siento, donde dije digo, digo Diego y no he parado de rimar, qué se le va a hacer, leed otra cosa, mariposa, y pelillos a la mar. El puto calamar, encima no era tal, sino que era una rodaja de lo que fue en vida, y que casi acaba con la mía, en justa venganza natural. ¿Pero quién coño creemos ser, como para comer a un ser que otrora buceaba en el mar, sin meterse con los humanos, que somos animales de secano? Eso sí, el calamar es un hijo de puta, un depredador más (fijaos en su pico) y un cabronazo que echa tinta a sus presas o a sus depredadores, vamos, que va armado y no está cautivo y desarmado. Pero, aún muerto y troceado… tiene más peligro que un ajuste de cuentas de gitanos.  El trozo de calamar que me intentó matar, estaba en un plato de un bar de Ciudad Real. ¿Cómo sospechar que algo así, esa mierdecilla insignificante iba a acabar con un mozalbete tan impresionante como somos todos los nenes, aunque no fuéramos regordetes?¡Anatema!

Encima, para más sorna, el trozo de calamar asesino me lo dio la persona de la que más me podía fiar: mi madre. ¿Cómo desconfiar de algo que te da tu madre? Ojo, el síndrome de Munchausen está cada vez más acuciante. Ahí lo dejo, queridos niños, pero no dejéis de informaros de qué coño es eso. Junto al trozo de calamar asesino, yo y mi madre, un policía armado (un gris, para el que no lo haya pillado)… pero era “uno di noi” (uno de los nuestros, dice la camorra), mi tío Higinio, un gran hombre que habitó esta Tierra. Él fue el primero que me enseñó una pelota de goma de los maderos… todavía lo recuerdo… ¡joder cómo pesaba eso y qué poco botaba: nada! Vota idiota. Ese mismo día del ataque del calamar, me preguntó: “¿Qué, a qué te vas por ahí con la litrona y tus amigos?”. Mi contacto con las litronas (botellas de cristal con un litro de birra inside que se chupa, a modo de biberón) era recogerlas en los parques de Leganés, por supuesto sin ninguna medida de higiene ni esas mariconadas de ahora, llevarlas a los frutos secos (tiendas llamadas así porque, entre otras muchas cosas, vendían frutos secos, no secados por los de la tienda, ojo) y que me dieran unas pesetas porque eran cascos retornables. No hay mejor manera de explicar la economía mundial que esta: un agricultor siembra cebada, la cosecha y la vende. El que la compra la fermenta y hace un líquido con ella, y lo mete en un recipiente de vidrio que otro chalado fabricó por su cuenta, con un horno y varios elementos químicos como aliados. El macarra de turno, pagó cien pesetas (o así) por esa botella con la birra dentro de ella, y se fue a un puto parque. El parque, por supuesto, público, y como tal pagado por todos los que nunca por allí han pasado. Se sopló esa botella y la dejó allí tirada. Entonces, niños como yo que sabíamos que ese cilindro de vidrio vacío tenía valor (económico, no del que importa, claro) cogíamos esos objetos y los devolvíamos a su punto de origen: los frutos secos. Y el de la tienda nos daba dinero que, inmediatamente, le devolvíamos, a cambio de unos frutos secos. Vamos… por si no os ha quedado claro, queridos niños, que la economía es comer y jiñar, no es nada más.

Sigo y termino con lo del calamar, por si alguno me lo ibais a preguntar. Me disperso, lo sé, lo asumo y no lo siento. Cuando mi madre me dio el trozo de calamar, yo, por supuesto, me lo comí. Fijaos que tontería, en esta época de enorme emergencia sanitaria… qué frivolidad hablar de un puto calamar. Pero es que es verdad… a mí me pudo matar y este virus tan mortal, de momento, no me ha hecho ná (ni a vosotros, porque lo que no existe no puede hacer ná, pero cómo os mola haceros las víctimas y sentiros protegidos por quien os maltrata… Síndrome de Estocolmo, queridos niños, mirad también qué es esto). El que cocinó el calamar no se preocupó de quitarle la piel, es decir,  lo troceó sin más… vamos, que le daba igual trocear un cacho de cuero que un calamar, total… él quiere que le pagues por algo, lo que tú hagas con ese algo, no es problema suyo. Pues me lo comí… porque, encima, me dieron pan. ¡Cojones qué yo sabía que el pan se comía, y, por lo tanto, con él me comí el trozo de calamar!. Pero, hete ahí que la piel de un calamar y el esófago humano, se llevan a hostias. Y eso pasó, una gloriosa pelea entre mi esófago, cautivo y desarmado, y el trozo de calamar. ¡No me jodáis que en “20 mil leguas de viaje submarino” luchan contra un calamar gigante y lo vencen… y yo iba a perecer por un trozo de calamar enano, encima! Y el esófago le dijo a mi traquea que eso de respirar está sobrevalorado, y que cuando hay un calamar de por medio, un poco de respeto ¡animalismo al canto! Vamos, que me estaba ahogando. No sé si le di una coz a mi madre, como último gesto gallardo de mi paso por la Tierra, o me vio ella morado, el caso es que me metió varios dedos de una de sus manos (tenía 2, estaba muy bien hecha ella) en la boca, hasta la garganta y, con ellos, me sacó el puto calamar asesino hijo de la gran puta mar, que me estaba derrotando y de qué manera tan ridícula, coño.

Supongo que nobleza obliga a una madre a salvar la vida que parió. Pero, para otra ocasión, queridos niños, recordad que estáis indefensos ante los adultos. A veces ellos ni se dan cuenta de lo que hacen, porque también fueron niños desatendidos y así, ad aeternum.

PD: mirad cómo coño se limpia un calamar, antes de servirlo y, encima, pagar por ello. Cuidado que es un vídeo de Arguiñano, con contenido homófobo. No me hago responsable de ello, soy un irresponsable y, si coméis calamares no limpiados por vosotros, troceadlos por Dios por la patria y el Rey, murieron nuestros padres, por Dios por la Patria y el Rey, moriremos nosotros también (esto no lo dice Arguiñano, lo decían los carlistas… la madre que me parió… quiero decir, la madre que me salvó de morir por un puto cacho de calamar):

La foto de cabecera del artículo era un montaje sensacionalista para intentar cobrar una paguita del Estado, por maltrato, pero no ha cuajado, ya en esa época mi hermana y yo nos llevábamos bien y hasta fumábamos juntos…

ARTÍCULO: La gran inocentada que es la puta vida.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on diciembre 28, 2020 by César Bakken Tristán

Las inocentadas no son solamente hoy, sino 365 días al año, o 366 si es bisiesto. Queridos niños, tened mucho cuidado con los adultos, que nunca están de broma, pues hoy celebran vuestro asesinato, y se hacen bromas por ello. Ya sabéis que los psicópatas no tienen empatía. Resulta que hace 2020 años, un Rey llamado Herodes ordenó matar a los queridos niños de Belén menores de 2 años, porque 1 de ellos podría ser Jesús de Nazaret, quien le podría arrebatar el trono de Rey, según las profecías que son algo así como lo que Aramís Fuster, la Bruja Lola o Rappel dicen, pero en plan más serio porque les hacía caso más gente.

Bien… pese a lo apócrifo o no de esta historia de la matanza de nenes en Belén, el caso es que en Espena y EspenoAmérica se sigue celebrando este día. ¿Celebrar el asesinato de niños? Bueno… luego dicen que si los pederastas, pedófilos y satánicos que abusan y matan nenes a día de hoy (neonatos incluidos y nonatos como el crimen del aborto no “justificado”) sólo los vemos los conspiranoicos y negacionistas. Los mismos que vemos que los Papas, desde Juan Pablo II (“te quiere todo el mundo”) son recibidos en loor de multitudes en países comunistas y más al de ahora, abiertamente anticatólico, peronista reconocido y barra brava (ultra de jurgol en Argentina) de Boca.

Bien… asumiendo que Iglesia y Catolicismo se parecen como un huevo a una castaña, yo respetaré siempre a un buen católico, pero jamás a la curia ni a todos los “trabajadores” en nómica de Cristo, es decir: desde el cura de una pedanía al Papa. ETA lo fundó la Iglesia católica de Vascongadas y el separratismo qatarlán nació de igual manera; y qué decir de la cárcel concordataria de Zamora, que albergaba a curas comunistas… y esto sólo en la antigua España, imaginad lo que pasa en Espena. La religión no es un oficio, ni una ideología, sino una devoción y una forma de estar en el mundo para hermanar a los humanos, no para masacrarlos que es para lo que se usa. Por eso soy ácrata, porque no acepto ninguna autoridad ni civil ni religiosa. Y por eso soy agnóstico (con a, no con g líquida que no tienen nada que ver, lo mío es filosófico) ya que sé que hay una energía metafísica que está por encima nuestro, llámalo Dios o 5G, pero es así porque yo la he vivido, no es que crea en ella… es que la he experimentado y como racionalista y empirista que soy – entre otras muchas cosas –, no me ha pasado desapercibido, ni me pasa ni me pasará y sé que ningún hombre le puede dar nombre.  Precisamente cualquier persona de bien sabe que la religión es algo bueno y no algo malo,  como es el caso de los hijos de Alá –a quien Dios confunda –, donde sus criminales dogmas de fe son ley civil… “bendita Sharia”, y así les va y así nos va a nosotros por estar sometidos mitad a ellos y mitad a los chinos (esos que creen en dragones y le dedican el próximo año a la rata, tal cual, no es metáfora escatológica).

Vamos a ver si nos damos cuenta de donde vivimos. Que si llevamos toda la vida haciendo o soportando bromas para celebrar la matanza de niños… ¿qué esperamos de este mundo hispano en el que vivimos? Pues lo que tenemos: congojavirus, analfabetismo, sadismo, otra invasión mora, expolio y etc. todo ello enmascarado bajo un halo de estupidez e hipocresía tan grandes que eclipsará al sol cualquier día de estos, y entonces sí que viviremos en las tinieblas del averno más mundano… Porque aquí nadie respeta a nada ni a nadie. Todos denostan la cordura y se entregan al misticismo, al “paganismo místico” al “ilustrismo iletrado” “al analfabetismo ilustrado”…

No obstante, haciendo de tripas corazón, hoy es el único día del año en el que soy enteramente feliz, porque sé que lo que digan los Mass mierda “es broma”. Hoy sé que todo va bien, porque todo es mentira.

Menos mal que soy mortal.

ARTÍCULO: País de gilipollas.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on diciembre 26, 2020 by César Bakken Tristán

Gloriosa la portada de Vozpópuli (la foto de la cabecera de este artículo). “Corolario” magno, que pongo entre comillado porque, en este caso, lo asemejo a colorado, mal escrito, ya que el que no se sonroje ante tamañas afrentas, ha de ser muy gilipollas, demasiado hasta para un espenol, que ya es decir…

Primero, lo del abogado comunista. Hace meses, se inventan un acoso sexual para despedirlo “con deshonor” y escarnio. Cualquiera no gilipollas sabía que era una denuncia falsa… no hecha por la vecina del cuarto que odia al padre de sus hijos, no… sino por todo un vicepresidente del Gobierno espenol y ministro de una gilipollez como la copa de un pino. Obviamente, todo falso hasta reconocido por el más tonto de Espena (curiosamente título que ostenta el Che Pa Blenin, el mismo de la denuncia falsa) y, ahora, llevado a los Tribunales. Bueno, queridos niños, pues todo, absolutamente todo lo demás que recoge este Mass mierda, es tan mentira como lo otro pero con el apabullante agravante de que nos afecta a todos, no sólo a un puto abogado comunista (que se joda, por cierto).

Y me niego a analizar esas noticias, hablan por sí solas en sus titulares. No hace falta que nadie os hable de la vacuna (record médico, ¡bravo por sacarla así de rápido! Zeus se habrá agotado de tanto ayudaros) sobre una enfermedad causada por un virus que no existe (reconocido por la Organización Mafiosa de la Salud y todos los “Misterios” de Sanidad de los países genocidas mundiales, o sea  – casi- todos, al no haber sido aislado y secuenciado). De la segunda cepa sobre un virus que no existe, ídem y descojone máxime… ¡es que ya no saben qué estupideces inventar! El liberticidio de Abuso (mi adorada muñeca diabólica Chucky de porcelana), por el virus inexistente, re-ídem. El gerontocidio de primavera, viendo los motivos económicos –y sádicos y satánicos – requete-ídem. Y la destrucción del turismo… ¿Ya nadie se acuerda de todos estos años donde los comunistas espenoles defendían “Turistas fuera, refugiados bienvenidos”. ¿A alguien le asombra la destrucción del turismo y la hostelería, con la excusa del falso virus?

Pues eso, queridos niños, pese a que estéis rodeados de adultos gilipollas, pérfidos, pedófilos y psicópatas, os alimenten como el culo, os inoculen 1.001 venenos de Farmafia; os hayan llenado la vida de miedo y odio a vuestros semejantes, os hayan embozalado y os destrocen la cabeza con el adoctrinamiento escolar, la industria del entretenimiento, y las redes sociales… pese a eso confío en vosotros para darle la vuelta a esta absurda tortilla. Bueno, la verdad es que no confío y estáis más que sentenciados, pero era por dar algo de ánimos en este inanimado y deprimente mundo.

Menos mal que soy mortal.

ARTÍCULO: El absurdo navideño del Rey y las tetas de una profesora

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 25, 2020 by César Bakken Tristán

¿En qué Planeta vive el Jefe del Estado espenol? Os juro por (poned la deidad que más confianza os dé cuando se jura en su nombre) que ni me acordaba de que en nochegüena el Rey lanza su rebuzno, su absurdo de Navidad… eso que llaman discurso navideño. A mí, lo que diga el marido de una perrodista republicana, divorciada y abortista y asesina de su hermana, y denodado hijo de un italiano corrupto, borracho y mataelefantes… y cuñado de un delincuente fiscal exjugador de balonmano de un equipo que odia a España, y cuñado de un cocainómano, y hermano de una corrupta delincuente fiscal y de otra que es más simple que el mecanismo de un biberón… pues oye… ¿qué coño me importa a mí lo que diga alguien así?

Lo que me provoca el Rey de Espena es preocupación. Porque si alguien con semejante currículum es el Jefe del Estado, el primero de los espenoles… agárrate que vienen curvas, o mejor no te agarres y, con un poco de suerte, en la siguiente curva te vas a hacer puñetas ya, a ver cómo son las sandalias de San Pedro, y a otra cosa, mariposa. Iba a decir “te vas a tomar por culo” pero me he acordado de una profesora del cole, que nos enseñó el significado de “irse a hacer puñetas”. Esta profesora también nos dio un día una lección de lo que es importante y lo que nos distrae de lo importante. Estaba hablando de algo importante y, al gesticular abriendo los brazos como un Cristo crucificado, se le desabrochó un botón de la blusa (sí, antes decíamos cosas como “blusa”) y se le veían las tetas, sujetas con un sujetador de tetas blanco. Pronto perdimos el hilo de su discurso, y nos centramos en las tetas y en que, seguramente, se le saldría alguna, porque no paraba de gesticular (era una mujer vehemente). Notó que estábamos algo alterados y con esa risa tonta de quien está viendo algo que ni de coña debería estar viendo, en este caso las tetas de su profesora. Preguntó qué pasaba, a qué venía ese revuelo, y la empollona de turno, a la sazón delegada de la clase, le informó.

La profesora no daba crédito a nuestra estupidez e, inmediatamente, se desabrochó toda la blusa para que pudiéramos verle las tetas bien, diciendo algo así: “¿es qué nunca habéis visto esto, pues seguro que todos habéis mamado de unas. Vamos a preocuparnos de lo importante y a no distraernos” Y siguió, de esa guisa, con la clase, que por supuesto no recuerdo de qué iba, pues con 10 años o así ya hace mucho que pasó y demasiado que me acuerdo de lo otro. Eso sí, en cuestiones tetiles había otra profesora gloriosa, a la que llamábamos “La pesetera” (porque un día vio una peseta en el suelo y se agachó a por ella diciendo: “Pa mi”). Esta mujer fue la que inició a todos los alumnos de mi clase en el desaforado morbo o deseo sexual por las mujeres mayores que nosotros. Nos enseñó de todo y nos tocó de todo esta voluptuosa mujer, por cierto pésima profesora pues nos enseñaba inglés y sabía menos inglés que yo, estaba siempre con el diccionario español/inglés… 4 momentos gloriosos de lo que los gilipollas llamarían ahora “Abuso o agresión sexual” y en esa época era: “Cómo mola esta profe”.

Momento 1: se quitó la chaqueta en clase y se quedó con una camiseta cuasi transparente varias tallas más pequeñas que la suya. Como tenía enormes pechos e iba sin sujetador y marcaba tremebundos pezones, eso era un espectáculo maravilloso, tanto que se percató y se volvió a poner la chaqueta, y bien abrochada.

Momento 2: En un examen donde a mí me pegaron a la pizarra (nos separaban para no copiarnos) se apoyó con su brazo derecho en la pizarra, en ángulo de 90 grados con su body, mirando el examen de mi compañero de la izquierda. Con ese gesto yo tenía, casi pegado a mi cara, su enorme seno derecho, por supuesto iba sin sujetador, que se le veía a través de la manga del vestido, al hacer ese gesto de apoyarse. Entero, perfecto y glorioso con un pezón como la nariz de un payaso… y me miraba por encima del hombro, sonriendo al saber lo que yo estaba viendo, o mejor; lo que ella me estaba enseñando. Y lo repitió varias veces, por si las dudas.

Momento 3: haciendo todos “la tarea” en nuestras mesitas… ella sentada en la suya, que no tenía tabla frontal, ergo veíamos sus piernas. Iba con falda y, poco a poco, se la iba subiendo, hasta que nos mostró el chocho, pues iba sin bragas. Yo estaba justo alineado con sus piernas, o sea, que no veía nada si no asomaba mi gaita, para lo cual tiraba el boli y tal, y al recogerlo veía la oscura y velluda cueva del tesoro, que mis compañeros con mejor perspectiva me decían que estaban viendo. Creo que se me cayó el boli 74 veces, qué torpe era.

Momento 4: hacíamos cola para salir de clase y bajar ordenadamente las escaleras y en fila. Estábamos jugando a pasarnos el estuche de una compañera y “La pesetera” lo confiscó, entre risas y preguntando: “¿Qué lleváis ahí dentro, condones?” y nos tocaba la minga fingiendo no sé qué de que nos come un bicho… eso lo hacía mucho, que no tiene nada que ver con lo que hace el Rey, los políticos y sus secuaces: tocarnos los cojones.

Si alguien pensaba que iba a hablar del tonto este, pudiendo hablar de tetas, es que todavía no me conoce, ni conoce las prioridades de la vida interesante, entre las cuales jamás puede estar hablar de un monarca bribón.

ARTÍCULO: El día que “maté” a un ratón de campo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on diciembre 24, 2020 by César Bakken Tristán
«La santa» (Cabañeros)

Queridos niños, muchas veces cometemos imprudencias que jamás atisbamos como tal, y por eso las cometemos, porque en este mundo tenemos mucho más poder devastador del que imaginamos. Os cuento el día en el que yo “maté” a un ratón al que veneraba, en la casa de campo que alquilé un año –junto a un amigo que casi nunca estaba – en Cabañeros (una maravillosa pedanía llamada Santa Quiteria, “la santa”). Pura vida es este relato, os advierto por si lo que os mola es la muerte y esas atrocidades con las que nos bombardean a diario, dejad de leer esto. Hay ratón muerto al final de la historia, sí. Pero la historia no va de matar ratones.

En esta casa de campo, que no era más que un apéndice del campo, una excusa de piedra y ladrillo visto para vivir, no para vacilar de ella, menuda mierda de casa era, pero precisamente por eso me gustaba, y qué grande era y tenía un enorme terreno interior lleno de árboles frutales, rosales y esas aberraciones… y hasta una vaquerizas y establos. Y una pedazo de chimenea que es el mejor hogar donde he estado y quemado cosas. Un día vi cagarrutas negras en los cajones que a duras penas se podían llamar muebles, y que estaban en una habitación que más a duras penas todavía podía llamarse cocina. Y me dije: “Habemus ratón”. Como no tenía puto gato el ratón pululaba a sus anchas, pese a mi presencia. Yo le dejaba comida por si le entraba hambre o pereza de comer bichos y esas mierdas que comen los roedores.  Nos llevábamos muy bien. Era blanco, pues con el tiempo ya lo veía y él a mí, y nos guiñábamos el ojo. Recuerdo un día que me visitaron muchos familiares, entre ellos mi madre y varías titas, que se pusieron pañuelos en la cabeza y empezaron a limpiar la casa de campo para intentar que no fuera eso: una casa de campo. Yo las dejé, total, al día siguiente sabía que mi casa volvería a ser lo que era y debía ser: un apéndice del campo. Una de mis titas descubrió las cagaditas del ratón, y me lo dijo. Me hice el sueco y, por supuesto, aseguré que pondría trampas para acabar con ese pequeño hijo de puta.

El caso es que, sin imaginármelo, lo maté. En el baño de la casa (por llamar de esa manera a ese habitáculo con un inodoro) había una bañera, por supuesto inutilizada. Ahí había que asearse en el enorme patio de tierra y vida, a golpe de manguera, como Dios manda. Pues en la puta bañera tenía yo el cubo de fregar, la fregona y el cepillo de barrer. No es que los usara mucho, pues quien coño en su sano juicio se va a poner a fregar y barrer el campo… pero ahí estaban. La puta fregona apoyada en la bañera. Me fui unos días de la casa (iba y venía, como el Guadiana de esa misma tierra manchega) y al volver, me quedé desolado contemplando al ratón tieso y patas arriba en el interior de la bañera.  Deduje que subió por el palo de la fregona y cayó a la bañera y luego no pudo salir, porque estos ataúdes blancos para ratones resbalan de la hostia y el pobre no pudo volver a la vida, que era todo lo que rodeaba a la puta bañera inutilizada. ¡Pobre ratón! le había matado un ser humano inconsciente que jamás pensó que un palo de fregona fuera la mejor trampa de ratones del mundo.  ¿Cuántas barbaridades inconsciente de este tipo no cometeremos? ¿Cuántas barbaridades conscientes sí cometeremos, ya que somos el animal más perverso sobre la Tierra?

Me quedé un buen rato contemplando al pobre ratón muerto por mi culpa. Yo que sacaba a las moscas con la mano, que adoraba a todos los bichos de la zona, salvo a la mayoría de humanos. Había matado a un pequeño ser maravilloso, que había sobrevivido a los halcones, gatos y resto de depredadores suyos… y precisamente lo mató uno que no era su depredador. Bueno, el ratón también tuvo su culpa por gilipollas, pero entre el cerebro de un ratón y el mío, me quedo con el mío y asumo mis culpas y mi responsabilidad en este “ratonicidio”.

ARTÍCULO: ¿Facha o genocida? ¿Qué soy, a parte de gilipollas?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 24, 2020 by César Bakken Tristán
Un peligroso facha, haciendo el gilipollas delante de su banderón de España que mangó del Instituto… (segunda vez que pongo esta foto)

Recuerdo que hace menos de 1 año yo era un facha. Joder, cuantos momentos de amor he vivido por el terrible delito –culpa mía, por supuesto, mea o jiña culpa – de llevar algo en el body con los colores rojo-gualdo-rojo. A veces tuve problemas igual de severos, por llevar más colores de la cuenta, que es la bandera de Aragón que luce el escudo del Barçalunya, pero esa es otra historia porque, en esos casos, yo era un separrata y los que intentaban (ojo con el verbo que pongo) romper mi bonita cara y todo lo que hay debajo, eran los “fachas” de verdad. ¡Qué nostalgia de ser facha, coño! Eso sí, ahora me han ascendido, y soy genocida. Eso mola más todavía. ¡Y ahora no es por llevar nada que me identifique como el hijo de puta que dicen que soy! Ahora es por no llevar bozal. Joder… qué precaria se ha vuelto mi maldad.

A mis 17 años, en Leganés no era muy normal ver a un tipo con la bandera del país que pisaba, cosida en prendas de vestir. Salvo los maderos, porque van armados hasta los dientes, nadie podía lucir una bandera de España. Claro, al percatarme de eso, lo primero que hice fue comprarme un parche de dicha bandera y pedirle a mi madre que me la cosiera en la cazadora. ¡La de aventuras maravillosas que sabía me iban a acontecer por el tremendo oprobio de llevar la bandera del país que piso, no pisoteo, bueno… ya me entendéis, que no se enfade ningún patriota! Tras semanas de ir con mi banderita no me pasaba nada, joder, pensé que la sensatez se había instaurado o algo así, en Leganés y Madrid en general. Hasta me metía en baretos de guarros, con la excusa de no sé qué pollas, porque lo que quería era que todos vieran mi bomber Alpha con la banderita de marras. Y nada, qué no había manera de que me hostiaran. Miradas indiscretas, cuchicheos y etc. pero nada más. Por suerte, en un gran pub del barrio, una noche sí pude gozar plenamente. Mogollón de guarros, más feos que el miedo y más drogados que (poded a alguien que se drogue mucho) se percataron de lo de mi bandera. Y claro… eran 30 o más y yo, que estaba solico, era el peligro. De toda la vida se sabe eso: 30 mastodontes armados son los buenos y el que va sólo y desarmado es el malo. Cosas que pasan. Uno de estos guarros era un aparente buen tipo y le decía a los demás que me dejaran en paz, porque yo podía lucir lo que me diera la gana. Pero sus consejos se perdían en el odio que mi banderita les provocaba. Había uno que me hacía especial gracia, porque navaja en mano decía: “¡Rájalo, sácalo a la calle y rájalo!”.Claro… yo que veía que las 2 únicas navajas sacadas eran la suya y la de otro… pues le decía que era él el que me tenía que rajar, o que le diera la navaja a otro, pero que no alentara mi “rajamiento” siendo él el portador de una de las 2 navajas que se veían. Nada, que no me rajaron, mi gozo en un pozo. Y mira que me pegaba a él, y le gritaba: “¡qué me tienes que rajar tú!”. La música estaba alta, no es que yo le gritara al pobre retrasado mental severo, porque sí. Algunos, me instaban a que llevara la bandera de la república (así la llamaban ya por entonces, en 1992 y yo les explicaba que la que llevaba era la de la Primera República, pero sin el escudo, que si entonces les valía o qué.  Y que si se referían a la de la II República, es que esa no me gusta, y les explicaba que mi abuelo materno luchó en la última guerra civil española, del bando republicano. Pero porque le tocó en esa zona, y que ya él había cumplido con la obligación republicana de mi familia. Vamos, el descojone. Todos rodeándome y yo despollándome. Pero es que ya sabéis, queridos niños no me canso de decíroslo, que yo estoy loco. No hagáis estas cosas en casa y, ni mucho menos, cuando os supervise un adulto.

Al final llegamos a un acuerdo los 30 santos varones y yo, el puto genocida. Me quitaron la bandera con una de las navajas que me tenía que haber rajado. Realmente ya no me apetecía seguir con mi despolle, tenía ganas de seguir privando birra y de intentar ligar con algún mujerón, y para seros sinceros, sospeché que 30 tipos armados me iban a dar la del pulpo y bueno… que no era plan. Eso sí, les obligué a tener cuidado en su descosido, y que no me rajaran la chupa. Total… sabía donde comprar más banderitas de esas y no eran nada caras, así que al día siguiente pues me puse otra. jajaja. Cómo somos los criminales, tenemos un arsenal.  Eso sí, los que medio me conocéis sabéis que no tengo un pelo de tonto, porque soy calvo desde los 20 años. En ese gran pub, yo me había emborrachado muchas veces, digamos que era “mi casa”. Cuando digo que estaba sólo no es así del todo. Estaba con más de 10 amigos e infinidad de conocidos, a los cuales no quería “meter en mis asuntos” porque el de la banderita era yo, no ellos. Los dueños del pub eran unos cabronazos de marca mayor, con bates de béisbol tras la barra y etc. Y estaban conmigo. De hecho, pese a que el sitio era enorme y estaba petado, alguien les dijo lo que había pasado. Y el capo del pub me soltó, literalmente: “Me cago en Dios, habernos avisado y los reventamos”. Yo lo sabía, ya había visto en acción a estos maromos y eran tipos muy duros para las peleas, por eso no les avisé… es mucho más divertida la vida sin reventar a nadie.

No obstante, al llegar a mi casa y colgar mi chupa, vi un asqueroso gapazo seco en la espalda. O sea, uno de esos cerdos, uno de esos guarros cobardes tan pacíficos ellos, me había escupido por la espalda. Mientras lavaba la chaqueta en la ducha, supe que si hubiera pillado al que me escupió o si alguien me hubiera dicho que me habían escupido por la espalda… no estaría ahora en el baño limpiado, sino en un hospital, malherido, en la comisaría o en la calle, muerto. Pero no en mi casa limpiando el asqueroso gapo de un cobarde que, yendo con 29 más, ni tuvo los cojones de enfrentarme de cara.

Ya os contaré otras muchas historias molonas que me han pasado, a este respecto. Hay gente que ha vivido la vida, y lo sigue haciendo y por eso puedo contar estas cosillas.

¡Bon Nadal a tothom!

ARTÍCULO: “Apártate que me tiznas, dijo Diógenes de Sinope”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 23, 2020 by César Bakken Tristán
Diógenes en su mansión, con invitados a no comer…

Queridos niños, conforme crezcáis os daréis cuenta de que, básicamente, el mundo es un lugar de estupidez compartida. El título de mi artículo es apócrifo, pero… es verdad, ¿por qué no van a ser verdad las mentiras que decimos? Usad siempre la lógica, para todo, absolutamente para todo. Diógenes, antes del síndrome que todos conocéis, fue una persona vivita y no sé si coleando. Resulta que este señor decidió vivir con la menor cantidad posible de cosas. Sólo lo imprescindible le acompañaba, es decir: una tinaja como techo que todos necesitamos para protegerlos de los elementos, algo de comida y bebida y… ya está. ¿Qué más menos hace falta para alguien que sólo quiere nada? Bien… aún así, resulta que los adultos, esos seres de los que tenéis que protegeros, queridos niños, mancillan esta noble y respetable virtud de Diógenes y crean un “síndrome” que es todo lo contrario a lo que era y hacía Diógenes. Resulta que acumular “basura” (comillas porque a saber qué es basura y qué no lo es) es algo malo y enfermizo… y le ponen el nombre de alguien que no acumulaba nada. Dicen, los muy gilipollas, que como Diógenes sólo vivía con lo que él consideraba imprescindible, los que acumulan de todo consideran ese todo como imprescindible y, por lo tanto, no se desprenden de ello. Bien… es como el maltratador que dice que pega por amor. Exactamente lo mismo. Pues esa forma de amar que tienes, te la metes por el culo, que prefiero vivir en perpetuo desamor que ser amado de esta manera.

Vosotros no sois tontos, queridos niños, porque estáis leyendo esto, no porque compréis en MediaMark (glorioso eslogan el suyo, corolario perfecto de una sociedad finiquitada) y sabéis que lo de Diógenes de Sinope era TODO LO CONTRARIO a lo que nos han vendido con el puto síndrome. Hacer de la virtud un defecto es un vicio que manejan perfectamente los imbéciles.

Dicen que Diógenes de Sinope le dijo al Magno Alejandro: “Aparta que me estás tapando el sol” El título de este artículo no lo dijo Diógenes, sino que se lo dijo una sartén a un cazo. ¿Pero qué más da ya? Si sois tan gilipollas como para ser memócratas, perfectamente eso lo dijo Diógenes, no sé si al cazo o al Magno Alejandro, pero que lo dijo, por mis cojones que lo dijo…

Menos mal que soy mortal. Poneos bien el bozal.

ARTÍCULO: “No es fiera Vallecas para domar”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 23, 2020 by César Bakken Tristán

Este es un eslogan (uno más entre 1.001) que se puede ver en el barrio donde sobrevivio, Hediondo Puente de Bellacos. En este caso lo luce una amable señora, a la cual le hice la foto de cabecera de este artículo. Está posando, por cierto. Es en un Gastamenos, en el cual el único ser humano soy yo, pues el resto van embozalados ¿qué les pasará?, me pregunto, para tener que ir embozalados… pobrecicos míos, que malo es estar malo.

Mientras esperaba para comprar algo parecido a pechuga de pollo, vi a esta señora con este bozal “diferente” y este lema delirante. Estaba hablando con otra, por supuesto a 2 metros –casi exactos – de distancia. Y me introduje en su distancia con un respetuoso “Perdonen” para leer de cerca lo que me había parecido leer de lejos, que es el eslogan del bozal.  Queridos niños, como hoy no estamos en clase de lenguaje, no voy a explicaros por qué está mal redactada esa frase. Voy a hablaros de su trasfondo y su supuesto y erróneo significado.

En este barrio de mierda y de mierdas está asumido que somos los mayores y mejores revolucionarios sobre la Tierra. Es un hecho contrastado y contrastable que Vallecas (suele escribirse con k) es tierra irredenta, una especie de aldea gala. Vamos, que los que vivimos aquí tenemos los cojones más grandes y nobles del orbe. Bueno… tras el despolle sobre este concepto que tiene, de sí misma, la gentuza que habita este barrio, vamos a analizar la foto y el momento de hacerla.

Como veis, esta señora que vive en un lugar que no es una fiera para ser domada, está haciendo cola para comprar trozos de cerdos asesinados y lleva bozal, para  no morder, como todas las fieras. Yo estuve dentro de una jaula de leones y tigres de un circo en Eivissa. Por supuesto sin las fieras dentro, no soy gilipollas. Estaba grabando mi documental sobre ese circo, aún así, miraba de reojo a la parte de la jaula por donde entran las fieras… por si alguien o algo abría la rejilla del remolque-cárcel donde viven las fieras y que comunica directamente con la jaula dentro de la carpa.  Durante un tiempo tuve en mi cartera (por llamar de esa manera a un trozo de plástico rodeado de celo) la tarjeta de visita de un domador de leones. Tal cual. Ponía su nombre, un dibujo con leones, sus datos de contacto y su oficio: “Domador de leones”. Bueno… con esta tarjeta yo he ligado bastante y he vacilado mucho más. Con tan sólo decir: “¿Quién de los presentes tiene una tarjeta de un domador de leones?” ya era el amo de la fiesta, tras enseñarla. Le doy las gracias a (no recuerdo el nombre y no tengo la tarjeta conmigo, pero no la perdí, estará por algún lado). Este hombre me dijo que ya le habían grabado otras veces y que “los periodistas” (así me llamó, pero es que no era español y no sabía expresarse bien en la lengua de Cervantes y el Che pa Blenin) nunca cumplían su palabra y no le enviaban el documental. Por supuesto, la primera copia en dvd de mi docu fue para este señor. Su hija era domadora de otras bestias, que no fieras. Una llama, un elefante, un pony, un ñu y no sé que otras hostias raras. Me decía la chica (era mona, no de hembra del mono sino de tía buena) que amaba  a los animales y que su vida estaba dedicada a ellos. Yo, como estaba viendo que sus amores estaban metidos en jaulas, me dije: “hay amores que matan”. Luego había otra tía que amaestraba gatos, y encima vivía con ellos en un trailer.  Con esta hablé en inglés, no por manías raras sino porque sólo sabía hablar en esa deleznable lengua. La tía se dedicaba a hacer un show con gatos. En plan: Mira qué guay es un gato haciendo que es un ser humano. Siéntate en un silla y tal. Luego había prodigios gatunos que cualquiera que sepa lo que es un gato no se asombra por ello, en plan: Salta 10 metros y entra por un aro, y cae de pie. Bueno… interesantísimo asunto, como veis. La que sí estaba requetebuena era la trapecista, una italiana que sería la madre de todos nuestros hijos y la perfecta divorciada cuando, por el paso de los años, perdiera su tremebundo atractivo físico.

Recuerdo que la jaula de los leones y un tigre no era precisamente Alcatraz. Yo la tocaba, con cuidado de que no me hicieran una caricia sus presos, insisto: Hay amores que matan. Y no la veía del todo sólida y , ni mucho menos, para contener a esas bestias. Vamos, que parecía que si le daban con el rabo (la cola, no lo otro, que también) rompían la jaula y se iban a dar una vuelta por mi isla bonita. Aún así, supuse que de hacer eso, al primero que matarían es a su victimario, y como pesaría más de 80 kg. creo que hasta que se lo comieran me daría tiempo a motarme en mi bici y salir de allí. Sí, queridos niños soy el único director y productor audiovisual que iba en bici. Por eso estaba yo tan tranquilo a 20 cm. de 2 leones y un tigre. Pero yo estoy loco, así que no hagáis esto en casa.

Vuelvo a la foto del Gastamenos. ¿Qué más puedo decir? Miradla bien. El entorno, los cartelitos, todo… ¿de verdad alguien puede creer que esta mujer embozalada crea que es una fiera indómita? Por cierto, el bozal tiene referencias al puto jurgol, pero no saco esa parte en la foto, hasta ahí podríamos llegar. “Todavía hay clases, conserje” (Cassen dixit en la enorme peli “Atraco a las 3”). Su interlocutora era del Real de Madrid, pero primero del Rayo Chabacano, me dijo henchida.  Yo le dije que yo era del Barçalunya y que odio al Rayo Chabacano. Pero ellas a lo suyo… eran fieras indómitas. Mientras la pollera trajinaba mi trozo de supuesto pollo, seguí hablando con estas 2. Y les dije: “joder, pues los bozales son para las fieras, normal que los llevéis” Y la del bozal me decía, orgullosa, que ese bozal se vende “en no sé donde coño” y que hay muchos. Que se lo vio al segurrata del Gastamenos (lo llamó por su nombre, como si un segurrata pudiera ser tu amigo) y él le dijo donde lo podía comprar. A todo esto, yo iba sin bozal, como sabéis… y creo que estas mujeres ni se dieron cuenta. Si cerebro (por llamar de alguna manera a lo tienen debajo del pelo) estaba muy okupado. Sí, con ka.

ARTÍCULO: “Tuve congojavirus hace 25 años”

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 22, 2020 by César Bakken Tristán

Tal cual, queridos niños, tuve “el bicho” y me libré por chiripa de irme con el barbas. Realmente lo he tenido muchas más veces, porque tengo enfermedades crónicas con una sintomatología tan molona que parece que te mueres… ahí está la clave de todo: discernir entre lo que sientes y lo que tienes. Esta es una historia de hospital. Cuidado con eso. Es para mayores de 7 años.

Fue en Ciudad Real capital (la ciudad de mis padres. Bueno, si fuera de ellos ya la habrían vendido. Ya me entendéis con eso del gentilicio y tal) un 10 de octubre de hace 25 o más años. Sé la fecha porque es el restaaños de mi abuela paterna y lo celebrábamos siempre en su casa. Sí, éramos muchos más de 6 y en un espacio en el que, creedme, no era fácil estar tanta gente junta sin hacer castellers.  El secreto para estas reuniones era el cariño, el afecto, las risas y comer (bien) y beber (mejor) como si no hubiera mañana. Eran tiempos en los que la gente vivía, pese a que ya supiéramos donde estaba el cementerio.

La casa de mis abuelos maternos distaba de la de los paternos en toda la distancia que hay en Ciudad Real. Eran puntos equidistantes. Pero yo los circundaba, alegremente.  La noche de autos, bueno, la tarde en este caso porque la noche me pilló en el hospital. La tarde de autos yo caminaba tan ufano y grotesco como siempre lo hago. Iba de una punta de la ciudad a la otra, porque en ambos lados estaban “mi casa”. Encima eran casas parecidas: casas bajas y barrios pobrísimos. El caso es que tras pasar por la catedral (con esto no quiero involucrar a Dios, es que es donde me pasó) empecé a sentirme algo peor de lo normal. Digo esto porque yo sufro 24 horas al día, ya que lo sueños que recuerdo son de dolor también. Imaginad lo que es “sentirse algo peor de lo normal”. Bueno… pues seguí raudo hacia mi cita familiar, pero qué va… que mi body decía: “¿A dónde vas, alma de cántaro?”. Cerca de la casa de mis abuelos paternos, el lugar de la party, hay un hospital /ambulatorio. Entre ir a ver a mi querida familia y sus vituallas, o que me salvaran la vida, elegí lo segundo. Fallo mío. Son cosas que pasan.

En urgencias mi dolor se relajó, pues resulta que yo no estaba tan enfermo como creía, ya que a un enfermo no es normal que le pidan el DNI, le pregunten qué le pasa, y le hagan esperar en una sala, para ser atendido después. Vamos… qué moribundo, lo que se dice moribundo… no lo estaba. Pero ojo, queridos niños, que mis síntomas eran reales aunque yo no supiera la causa. Con los años he aprendido que eran (son) porque mi espondilitis anquilosante y mi artrosis vertebral provocan contracciones de los músculos serratos, que a su vez le tocan los cojones al diafragma y este le dice a mis pulmones que eso de respirar está sobrevalorado. Luego le añadimos mi rinitis crónica y, casi siempre, aguda, que impide que entre aire por mi porra… y bueno… pues que si no respiras vas y la palmas. Es como tener un Ferrary sin gasolina y una bici. ¿Qué eliges conducir?

El caso es que buena parte de mi familia creía que mi no presencia (no confundir con ausencia, yo jamás me ausento) era por cosas de mi vida libérrima. Que estaría borracho por ahí, con alguna fulana y etc. de elucubraciones que me molan, por cierto. Qué mejor manera de vivir la vida que viviéndola.  Pero no. Ese día (ya noche a estas alturas del cuento) yo estaba en urgencias del hospital. Tras la primera inspección médica, y constatar que no era un zombi, me hicieron esperar “para no sé qué pruebas”. Y salí a buscar una cabina de tlf. y llamar a mi familia, para excusar mi tardanza. Nunca he querido ser la reina de la fiesta. Contestó mi tía Juani (la mujer de un tío mío paterno, vete a saber qué somos “oficialmente”, ¿concuñados del suegro del hijo de mi abuelo? a saber, el caso es que nos queremos, que no es poco) y me dio caña telefónica (algo así como el jarabe democrático del hijo de la gran puta del Che Pa Blenin) por mi ausencia y, por ende, mi tardanza en unirme a la cuchipanda familiar. Mi intención era hablar con mi madre, pero como sabía que ella estaría aferrada a labores domésticas y culinarias gloriosas, junto a mis tías y otras mujeres de mis tíos; pues le dije a mi tía que yo quería hablar con mi hermana. Es un vínculo muy directo entre mi madre y yo, qué duda cabe, elegí bien. Y, entre el jolgorio de la celebración, le di a entender que le dijera a nuestra madre que se pusiera al teléfono. A mi madre le expliqué lo que pasaba, que no era nada, pero tenía que saberlo. Precisamente la llamé para que todos supieran que si no estaba ahí no es que yo estuviera pasándolo mejor en otra parte… ni peor (bueno, un poco peor sí), era porque estaba en el puto hospital porque no podía respirar y me iba cayendo por los rincones, literalmente.

Hete aquí que mi tío Rafa, un hermano de mi padre y ¿cuñado? de mi madre… bueno, que mi tío Rafa era peluquero del hospital /ambulatorio ergo tenía  patente de corso. Y oye, que allí se plantaron los 2: madre y tito.  No hacía falta tamaño despliegue de medios, pero se agradece, qué coño, claro que se agradece ser querido y ver las muestras de esa querencia.  Qué ahora nos quieren hacer tan inhumanos… no te jode, hijos de la gran puta, ¿por qué una madre no va a estar junto a su hijo, cuando les salgan de los cojones a ambos? ¿Por qué un tito no va a estar junto a su sobrino, cuando les salgan de los cojones a ambos?

Por cierto, la galena que me tocó en urgencias estaba buena y era, además, maja. Era lo que no son los galenos. Como ella sabía que yo no era un zombi, me preguntó por mis sensaciones (al final las sensaciones son lo que nos dominan, por eso hay que conocerlas a la perfección) y acabamos hablando “de nuestras cosas”.  Cuando llegaron mi madre y mi tito, casi nos interrumpieron… jajajaja para que veáis, queridos niños, como puede ser (y es) de maravillosa la vida. Se trata de quererse, no de odiarse. Se trata de que una madre y su cuñado con enchufe en un hospital/ambulatorio, puedan ver a su hijo y a su sobrino, porque ya tardaba mucho en llegar a la cuchipanda familiar. Familia. Se trata de eso. El que no quiera ser querido, que no lo sea. El que no quiera querer, que no quiera. Pero dejadnos en paz a los que queremos querer y ser queridos.

Hogaño (guiño a un amigo) tengo muchos más dolores y síntomas mortales que los de esta historia. Pero ahora sé por qué son, y me jodo. Ya está, es así de sencillo. Ahora no iré a urgencias, sino a un supermercado. Precisamente ahora sufriré las consecuencias de no estar muerto y de no ser un zombi. Ya sabéis que voy sin bozal. Represión total hacia mí y olvido de mis enfermedades, a los embozalados les da igual eso… si fuera con muletas (debería usar una , por cierto) me partirían con ellas la cabeza, por ir sin bozal.

Eso sí, me encantaría poder ir a una cabina telefónica y hablar con mi madre.  Eso ya no podrá ser en esta dimensión… pero sé, con total certeza, que los que me atacan a diario jamás hablaron con mi madre. Esa es mi victoria.

ARTÍCULO: El día que brindé con Bruce Springsteen.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 21, 2020 by César Bakken Tristán

Madrid. 1999. 20.000  espectadores (yo entre ellos) en la Peineta, donde ahora pegan patadas a una puta pelota, sin público, jajajaja. Cuando estuve era el concierto de Bruce Springsteen, con aforo reducido por no sé qué pollas, pero me la suda porque yo estaba ahí, que es lo que me importa. Ojalá no hubiera habido nadie más.  Fue un colosal concierto, pero una mierda si lo comparamos con la colosal estupidez humana de hacer el concierto ahí.

En esa época, la Peineta era uno de los confines de Madrid… y el confín es lo que tiene: que más allá no hay nada o lo que hay no es habitable. No confundir con confinamiento, pese a ser términos, y sobre todo conceptos, primos hermanos.  Allí no había aparcamiento, salvo para 1.200 coches que divididos por 20mil capullos… no salen las cuentas para aparcar. Y el transporte público para ir allí era, sencillamente, irrisorio. Bueno, pues fuimos. Aparcamos a tomar por el culo, en el arcén de la (ni puta idea de la carretera, me la suda, todos los caminos conducen a Roma, por eso me da igual el nombre del camino, lo importante es caminar). Ese estadio era una isla en medio del desierto. Por no haber no había ni edificios aledaños y sin edificios no hay tiendas, y sin tiendas no hay priva. Aún así, yo no me iba a quedar sin privar antes de un concierto. Hasta ahí podíamos llegar. No sé por qué, no llevamos vituallas en el coche, para hacer lo que cualquiera ha de hacer: botellón (siendo yo un maestro de eso, por cierto, pero un mal día lo tiene cualquiera).

Mientras mis compinches de concierto eran parte de una enorme cola debido a las estrictas medidas de seguridad, yo me fui desierto a través en busca de priva,  “talmente” como el que se sacrifica por sus amigos moribundos para ir a buscar agua “en un pozo que estoy seguro habrá en lontananza”. Ando muy deprisa, más rápido que muchos que corren, así que sé que estaba muy lejos el lugar donde encontré birras. Encima en vasos de litro (llamados “minis”, Dios y/o Satán sabrán el por qué) y de plástico. “No me jodas que no tenéis latas o litronas” recuerdo que le dije al del bar del farwest… pues no, y los tercios eran retornables… así que toda mi peripecia fue para volver con un litro de birra y otro de calimocho. “No hace falta que me des bolsa” le dije, descojonado, al del bar.

De vuelta fui haciendo equilibrios para que al llegar a la puta cola quedara algo de líquido en los plásticos. La única ventaja de eso fue que estuve obligado a darle tragos para que no rebosaran. No hay mal que por bien no venga. Pero, queridos niños, os aseguro que caminar varios kilómetros, de prisa y desierto a través, con 2 vasos de litro, de plástico y llenos de líquido; es una experiencia cuasi-religiosa.

Conciertazo, pese a que el escenario era como el que hubieran puesto los Porretas o grupos de ese tipo. En las fiestas de cualquier pueblo hay más derroche de medios. Pero la banda, colosal. Se habían juntado los de la E Street band, con su capo el Springsteen. Imaginad el resultado. Muy buena música.

Al salir, ya noche cerrada,  estaban los puestos de clandestinos (y algún capullo legal que pagaba impuestos) de bocatas y birras. “A buenas horas mangas verdes” –le dije al del puesto donde pillé otros minis –. Y tras darle un mini a mis colegas y darle yo un buchito al que sujetaba… acaeció la magia, llego el paroxismo y el momento de mojar las bragas: un enorme autobús algo más pequeño que un trasatlántico, salió del estadio. Me giré (por favor, redoble de tambores) por instinto y vi a la mole sobre ruedas, pasó a un par de metros de mi lisiado body. Iba despacio, para no hacer tortilla de fans, porque era el bus del Boss… cuidado, en ese bus no aceptan abono transporte. Y ahí estaba yo con mi mini y mi cara de gilipollas mirando al bus… y dentro Bruce Springsteen (desde entonces le llamo Bruci) sujetando otro gran vaso. Me miró, le miré. Levanté mi vasazo en el universal gesto de brindar. Y él hizo lo mismo y nos miramos 4 segundos a los ojos, en un lento paneo que alejaba nuestras miradas, que ninguno de los 2 retiró hasta que la propia inercia lo hizo.

Amigos… lo que se dice amigos, no somos Bruci y yo. Pero coño, no todo el mundo puede decir que ha brindado con Springsteen en medio del desierto.

Os enlazo el que para mí es su mejor tema. Empieza en el 3´19´´, por si os queréis saltar la previa donde este tipo lee un discurso (ni siquiera saben decirlo de manera improvisada, porque no sale de ellos, sino que le obligan a ello… es un multimillonario hablado de cosas “obreras”) comunista, en Argentina. Este gran cantante (ser músico es algo más) jamás sabrá que brindó conmigo.  No sabemos a quien estamos mirando cuando miramos a alguien. Nos perdemos tantas cosas buenas…

Bueno, mi tema favorito de este es otro, pero me lo quería guardar para mí. El egotismo está bien, pero en este caso no me lo guardo. Ahí va:

La épica del directo mola mucho… pero la versión de estudio es mucho mejor tema, en este caso: