La vacuna que están asumiendo casi todos los ilegítimos y despóticos gobiernos es la denominada de ARN mensajero. A la sazón, circularía por el feraz torrente sanguíneo hasta encontrar un receptor de enzima denominado ACE2. Dicha enzima se halla primordialmente en los órganos genitales. En testículos y ovarios. En menor cantidad, en la mielina de las neuronas.
Castrados
Y no olviden, clavo, el uso de un péptido derivado de la GnRH (hormona liberadora de Gonadotropina, siglas en inglés) para la inmunocastración de mamíferos, Patente WO1998027111A1 mediante. El procedimiento está patentado para todos los mamíferos.
Y se acabarán las razonables erecciones. Incluso, el cinco contra uno. Con el matarratas no se empalmará ni el Tato. Efectivamente, si leen con atención la patente se trata de una castración temporal. Por eso, se vacunará a todo cristo cada medio añito. De momento, contra la presunta covid-19. Más tarde contra la fantasmal covid-21. Y llegado el caso, según el último truño cinematográfico de Bay, Inmune (Songbird) contra la covid-23, pura programación predictiva mixturada con la ventana de Overton. Y así hasta el infinito. Y más allá. Y olvídate de por vida de descendencia alguna. O de ponerte palote.
Células reprogramadas, estériles e imbéciles perdidos
Y recordemos que el ARN mensajero atraviesa la célula y reinscribe en ella, modificándolo, todo el código genético celular. La célula ya no serviría, en ese sentido para lo que la misma naturaleza la creó. Desde ese momento, la célula «reprogramada» serviría tan solo para aquello para lo que la FARMAFIA de Gates – tan amante de las genocidas despoblaciones – diseñó el ARN. Teóricamente, «inmunidad» contra inexistentes virus. En la práctica, agenda genocida.
Casi el 100% de los hombres chutados van a quedar estériles a corto y medio plazo. Si son niños pequeños, nunca van a desarrollar características sexuales secundarias. Serán niños específicamente andróginos, quedando por el camino, infecundas, casi la mitad de las crías. El daño neuronal, etérea mielina, por otro lado, trastornará al lóbulo frontal, responsable de los procesos cognitivos más complejos, las denominadas funciones ejecutivas.
Transgénicas vacunas, conclusión: castrados, esterilizados e idiotas perdidos. Descojonados, sin descendencia y lobotomizados, aún más. En fin.
Horas después de un atentado de la banda asesina Eta que mató a dos militares y a un guardia civil en Pasajes, Mikel Zabalza, conductor de autobuses en San Sebastián, fue detenido por la Guardia Civil la madrugada del 26 de noviembre de 1985. Junto a Mikel fueron detenidos, por los pikolos, su pareja, Idoia Aierbe, el primo de Mikel, Manuel Vizcay, mientras que en la localidad navarra de Orbaiceta también fueron apresados dos hermanos de Mikel, Patxi y Aitor, y en Renteria se detuvo a Ion Arretxe. Cuatro de ellos – Zabalza, Vizcay, Arretxe y Aierbe – fueron conducidos al narcocuartel de Inchaurrondo. La siniestra figura de Rodríguez Galindo, siempre en lontananza.
¿Qué dice la falsaria versión oficial?
Rememoremos. Mikel Zabalza fue trasladado por los tenientes de la Guardia Civil, Arturo Espejo y Gonzalo Pérez, y por el guardia Fernando Castañeda, a las proximidades del río Bidasoa para localizar un «zulo» donde habría armas pertenecientes a Eta. En un momento dado, Mikel Zabalza, que llevaba las manos esposadas a la espalda, y que no sabía nadar, dato crucial, agredió a los agentes y se arrojó al río, ahogándose en su intento de huir de los guardias civiles.
Diseñando la versión oficial
De hecho la falsaria versión oficial se prepara minuciosa y exhaustivamente. Tras la muerte de Zabalza, con la plena anuencia del entonces máximo responsable del narcocuartel, Enrique Rodríguez Galindo, y de miembros de la cúpula del Ministerio del Interior socialista, se prepararon y falsificaron pruebas para eludir la actuación de los tribunales.
Dichas (falsas) pruebas se prepararon en un reunión realizada en el mismo cuartel y en la que participaron, los siguientes miembros de la Guardia Civil: Enrique Dorado Villalobos, Felipe Bayo Leal, Francisco Hermida Bouza, Francisco Javier Millán Pérez, Fabián Dorado Villalobos, Francisco Javier Olivar, José Rancaño Fernández, Gonzalo Pérez García, Arturo Espejo Valero, Fernando Castañeda Vals, Aníbal Rodríguez Chinea, Alfonso Vicaría Hevia, Alejandro Iglesias Blanco, Fidel del Hoyo Cepeda, un cabo de apellido Balbás y el abogado del ministerio del Interior, Jorge Argote.
Y para hacer verosímil esta patrañera versión, un guardia civil, que a la sazón era ATS, Eduardo Gómez Pastrana inyecta con una jeringuilla agua procedente del río Bidasoa en el pulmón de Zabalza. El cadáver de éste permanecería varios días custodiado por agentes de la Malamérita en una bañera del cuartel llena con agua del Bidasoa. Veinte días después su cadáver fue arrojado al río donde fue «localizado» por miembros de la Malamérita, en un lugar que ya había sido rastreado amplia y reiteradamente, con anterioridad, por multitud de miembros de la Cruz Roja. Entre otros.
¿Y qué sucedió en realidad?
El sargento Pedro Gómez Nieto, en un informe dirigido al por entonces jefe de la Agrupación Operativa del Cesid, Juan Alberto Perote, confirmó que la muerte se produjo mientras el detenido era interrogado.
Gómez Nieto afirmaba en dicho informe que «se lo han cargado a la primera. Le han puesto una bolsa de plástico. Gómez Nieto, también procesado por los salvajes asesinatos de Lasa y Zabala, revela que “en el interrogatorio participaron los tenientes Arturo Espejo, y Gonzalo Pérez García, así como Fabián Dorado Villalobos y tres guardias más”. ¿Enrique Dorado Villalobos sumergió la cabeza del detenido en el agua? ¿Felipe Bayo Leal, Luis Sandoval y Francisco Javier Millán Pérez lo torturaron, mientras, por el método conocido como «la bañera»?
Gómez Nieto explica en tal informe que cuando Zabalza dejó de respirar se montó un gran alboroto. El criminal Galindo (condenado por el secuestro, torturas y asesinato de José Antonio Lasa Aróstegui y José Ignacio Zabala Artano) se encaró a los tenientes Espejo y Pérez García, espetándoles: “¿Sabéis lo que habéis hecho? Me habéis hundido”.
Según el informe dirigido a los servicios secretos, Zabalza fue “crucificado” a una puerta, con sus tobillos y muñecas inmovilizadas con argollas. La puerta fue inclinada repetidas veces sobre la bañera, hasta introducir cada vez más en ella la cabeza del detenido.
Tras la muerte de Zabalza nadie sabía qué hacer con el cuerpo y, según narra Gómez Nieto, “el cadáver se dejó en una charca y después en el Bidasoa”. Previa preparación de la versión oficial de la que ya les hablé anteriormente.
Hágase justicia, aunque caiga el mundo
Magistral documental recién estrenado Non dago Mikel? (¿Dónde está Mikel? ). Retrata el siniestro pacto de silencio, otro de tantos. Cero condenados. Participantes en su detención, condecorados y ascendidos. Hasta hoy. Y la familia, sin justicia, treinta y cinco años después.
Tantos crímenes impunes. Como los casi 400 de la vil banda asesina Eta (y agreguen 226 asesinados si, como resulta más que probable, los etarras cometieran las matanzas del Hotel Corona de Aragón y el avión del monte Oiz). O como el de Mikel. O el de Josu Muguruza, 100% CESID.
Y lo dicho, Fiat iustitia, et pereat mundus. En fin.
Regreso a las pantallas patrias de la tremebunda y simpaticona familia cavernícola, Los Croods. Con unos enamoradísimos Eep y Chico, se tropiezan con deleitoso lugar tras conseguir sobrevivir en el inhospitalario mundo que se hallaba allende la curiosa covacha. Por allí hormiguean los Masmejor, una familia mucho más «evolucionada» y sofisticada, protohipster y top cool, que pondrá en serio riesgo la relación entre nuestra pareja protagonista.
Guion extremadamente flojo
Con un guion bastante más enclenque que el magnífico de la primera parte, sin apenas esbozar sonrisas, esta segunda parte de Los Croods funciona bastante peor que la primera. Diálogos y situaciones y puesta en escena son bastante pobres y forzados. Y se nota – y mucho – que los directores y guionistas no son los mismos que en la primera parte. Joel Crawford no encamina mal del todo el producto a un nivel puramente estético y visual, pero desde luego la diferencia con Chris Sanders (director de Cómo entregar a tu dragón o Lilo y Stich, entre otras) y Kirk DeMicco (Space Chimps) es francamente palmaria.
Y temáticamente, una animación cada día más echada a perder. No tan solo la esta segunda parte nuestra comentada familia. Una animación cada vez más «ideologizado», pues. Primero el inicial maniqueísmo. Cavernícolas bárbaros versus cavernícolas postmodernos. Y enfoque de los temas adultos – muros trumpistas, el clasismo, los falsos progres o las políticas del miedo – cuanto menos discutible. Y, la guinda del pastel, un feminismo que, definitivamente, ha perdido definitiva e irreversiblemente el sentido de la realidad.
Cuando el feminismo y la ideología de género mataron el cine
Uno de los dobladores – el director de la portentosa Tarde para la ira, Raúl Arévalo- lo tiene suficientemente claro. Diríase cristalino. Arévalo como Phil MásMejor -Peter Dinklage en inglés -, indicó en la rueda de prensa de presentación de la película que el principal mensaje es «el de las mujeres al poder, cuando las mujeres toman las riendas es cuando empiezan a funcionar bien”.
Sin revelar las tripas del argumento, diré a los lectores de cesarbakken.net que en la peli las mujeres de la tribu son las que solucionarán las cosas ante la desidia y el infantilismo de hombres profundamente afeminados. Y con su tendencia a la jactancia y a la estupidez. «La sororidad y el empoderamiento solucionarán las cosas», palabras de Anna Castillo, la otra dobladora. La actriz afirmó que “me encanta que por primera vez en una película de dibujos, bueno, quizás no la primera, pero sí de una forma tan limpia y tan clara, son las tías las que salvan a los hombres. Por ejemplo, una de mis películas favoritas es Mulán. Y ella salva al chico y a China, pero estando enamorada, ocultando que es una mujer… siempre hay cositas que no están bien y que en este caso sí”.
El antes y después, el punto de no retorno, la secuencia de las princesas Disney en la estimable Ralph rompe Internet (sin olvidar la dolorosa puñalada trapera de la segunda parte de Los Increíbles). Sororidad y empoderamiento, fraseología de control mental, Programación Neuro Lingüística mediante. Traduzcan adecuadamente tal toxicidad léxica: odio antimasculino, sin más. Qué sopor. Infinito tedio. La ideología (tan falsaria, antihumana y criminal en el caso que nos ocupa), aniquilando el cine. Pues nada, tiren millas, edecanes de las productoras. En estos tiempos de falsa pandemia, además de plandemia, ya no nos queda ni el cine. En fin.
Desenterremos números claves. Instituto Nacional de Estadística. Repitamos, otra vez. Dos unidades temporales para el cotejo. Entre el 1 de mayo de 2017 y el 30 de abril de 2018 fallecieron 431.127 personas. En cambio, entre el 1 de mayo de 2019 y el 30 de abril de 2020 murieron 424.462. Hace dos años, 6.565 muertos más.
Entre mayo y agosto del año de la “terrible pandemia”, menos muertos que nunca
Ahora veamos los segundos cuatrimestres de los últimos cuatro años, desde mayo hasta agosto, ambos meses incluidos. También INE. En 2017, entre los cuatro meses que van desde mayo hasta agosto, ambos incluidos, 144.930 defunciones. Un año después, 130.783. El pasado año, 2019, durante ese tercio de año, 130.334. ¿Y este annus horribilis? ¿Qué aconteció durante esos cuatro meses a mitad de año? Pues bien, desde el 1 de mayo hasta el 31 de agosto, 128.947 fallecidos.
2020, menos muertos que nunca
Ahora pasemos al número de defunciones incorporadas al Índice Nacional de Defunciones. Hasta el 17 de diciembre de este año, 2020. 366.163 muertes registradas. Los tres años anteriores: 2017, 422.142. 2018, 427.967. 2019, 418.556. Es cierto que todavía restan por documentar los postreros catorce días de 2020. Y también es real que » la incorporación de fallecidos al Índice de defunciones tiene un decalaje temporal. Recordando a la sazón que “aunque los datos se actualizan cada mes, no todas las defunciones que se producen en un mes dado pueden ser incorporadas al mes siguiente; algunas lo hacen más tarde»…
…Pero ni con esas. O embuten como pueden 50.000 muertos – 100.000, mejor- o nos quedamos por muy por debajo de las cifras de fallecidos de los últimos años. Y cuando 2020 sea revisado rigurosamente con todos los dígitos, ya perfectamente confirmado el número total de muertes, se verá lo sabido: un año muy semejante a todos los anteriores. Sin más. Salvo tres semanas transcurridas entre marzo y abril.
La pregunta del millón, ¿el exceso de mortalidad de marzo y abril?
Revisen INE, MoMo o el citado Índice de defunciones. Tres semanas decisivas, las dos finales de marzo y la primera de abril. ¿El celebérrimo virus actuando preferentemente durante esas tres semanas? Obviamente, no. Esencialmente porque el tal Sars-Cov-2 jamás mató a nadie, ya que dicho virus (como el resto de los coronavirus) no existe al no haberse, todavía hoy, aislado ni secuenciado con un mínimo de seriedad científica.
Y lo de siempre. Sin olvidar las autopsias (cuando se pudo hacer alguna) donde no aparecían virus de ninguna clase. O los manipuladísimos certificados de defunción. Mucha pasta en juego si borroneabas covid como causa del óbito. Igualito que con las fraudulentas pruebas diagnósticas (PCR, serológicas, antígenos). Follow the money, follow the power, pues.
Gripe atrasada, gerontocidio de Estado, letal iatrogenia
Uno. Para comenzar un espectacular incremento de casos de gripe. Invierno retrasado a inicios de la primavera de 2020. Los procesos gripales mayoritarios se dieron en marzo y abril, en vez de producirse durante los dos primeros meses del año. Y el efecto nocebo empeorando preocupantemente la situación.
Dos. Lo jamás confesado, claro: gerontocidio, deliberado asesinato de ancianos. Todas las administraciones, nacionales y regionales, pringadas. Y todos los partidos, Vox incluido (al apoyar al Pp en tres autonomías), ídem de lienzo. Gerontocidio de dos tipos, grosso modo: por omisión y por acción, entremezclados ambos tan a menudo.
– Gerontocidio por acción. La morfina mata. Y muchísimos ancianos recibieron cloruro mórfico. Y a un anciano con graves dolencias previas, la morfina le mata. O lo remata.
– Gerontocidio por omisión. Los ancianos no fueron atendidos en los hospitales. Se les instigaba a quedarse en casa. En los geriátricos, lo mismo. Nada de ir al hospital. Y en los morideros de ancianos (los llaman residencias), estrictísima aplicación de los protocolos de puertas cerradas. No atender es dejar morir. Y dejar morir es matar. Y todo ello explicado por la aplicación de la eugenésica/eutanásica ética utilitarista: salvar lo sano y lo joven. Dejar morir a los viejos, puta carga, suculento ahorro en pensiones.
Tres. El impresionante y eterno asunto de la iatrogenia, vinculada a los mafiosos y totalitarios sistemas sanitarios actuales. Y tan relacionada con la citada eutanasia de Estado (por supuesto, no es casual que en España se haya legalizado recientemente).
Los tratamientos utilizados, en el mejor de los casos, resultaron ineficaces. En muchos casos, agravaron toda la turbamulta de dolencias previas. Y, en bastantes, el tratamiento dio la puntilla al enfermo. Aceleraron lo previsto. Y eso por no hablar de los contraproducentes respiradores. Y, sin olvidar otro impresionante asunto: los errores médicos, en Usa por ejemplo, ya se han convertido en la tercera causa de muerte por detrás de los medicamentos con 250.000 muertes al año. En España se calculan entre 25.000 y 35000 pacientes muertos cada año por frecuentes “errores” de los matasanos.
Otras probables causas
Cuatro. Y, por supuesto, factores coadyuvantes, el impresionante poro abierto de la etiología. El polisorbato-80 contenido en las vacunas gripales administradas a mayores de 65 años. El posible – probable- mecanismo de acción del cadmio y la ferritina como productores de casos graves (las trombosis y las “tormentas” inflamatorias) adjudicados a la supuesta covid-19. Sintomalogía de la presunta covid-19 producida por las radiaciones electromagnéticas (5G, vuelta de tuerca al horror electromagnético circundante). Y no olvidemos a nuestra soldadesca, fumigando sin parar los morideros de ancianos. Y, claro, sus rociadas tóxicas desde los cielos, avioncitos o drones mediante, meses antes de comenzar el secuestro domiciliario de mitad de marzo.
Embusteros covidiotas de todos los partidos
Pues tenemos a los mentirosos gallifantes. De todos los partidos. Al día de hoy 50.000, según el gobierno. 80.000, según la derechita, la cobarde y la «valiente». ¿Y esos 30.000 de más? Pues el INE lo aclaró recientemente. La derechita – y ahora el INE – incluye el absurdo, elástico y falsario membrete “sintomatología” covid. Con tamaña arbitrariedad contable lo raro no es que sean 80.000. Lo extraño es que los 400.000 muertos de este año no sean todos covid.
Y, por cierto, una curiosidad que me continúa lacerando. A los covidiotas de todos los partidos. Ya que se creen la genocida Trola Oficial, una pregunta. ¿No les merece el menor respeto, ya que nunca hablan de ellos, los otros más de 300.000 muertos originados por otras causas? Parece ser que no. Nunca hablaron de ellos.
Falsa pandemia, además de plandemia
Pues lo dicho. Burda y vil pantomima mundial de genocidas eugenésicos. Terroristas desinformativos. Un mundo gris volteando a negro presidido por el mal. Los esclavos, acojonados y zombis, regalando su libertad. Telecreyentes abducidos por las nuevas tecnologías, con el dodotis cagado, dimitiendo de su humanidad.
Covidiotas – en tantos casos, porque lo dice su partido o el medio desinformativo que sigue- dejando de pensar y de amar. Sin cuestionar a la ilegítima autoridad, derechos y libertades definitivamente triturados sin disimulo alguno. El bozal como paradigma de sumisión psicológica. Como cobayas que somos, todos siendo parte de un remedo, a escala mundial, del fiero experimento Universo 25.
Y, desde luego, ni pandemia ni nada. Falsa pandemia. Y, desde luego, plandemia. En fin.
Los punkarras navarros, Lendakaris muertos, excelso Miedo A Un Planeta Plano vol. 1. El crooner Martin Sánchez, del que recientemente les hablé. Con sus memorables Radio Norte, Estado de excepción y Yo soy la ley. Y ahora glorioso hip-hop: Dennys Aka Chaos, siempre Dkc Visual. Y dedicando sus hipnóticos temazos a todo ser humano que se «siente jodido por este sistema opresor manejado por elitistas, sionistas, masones, jesuitas, familias reales, sectas religiosas y sus gobiernos títeres».
Quítate esa mierda de la cara y ponte a respirar
Todos sus temas ponen los pelos de punta. Qué decir de su top Me jode. Siempre denunciando este teatrillo de mentirosos. Un mundo gris virando a negro gobernado por el mal. Los acojonados esclavos regalando su libertad. Telecreyentes renunciando a su humanidad. Covidiotas dejando de pensar y de amar. Sin cuestionar a la ilegítima autoridad, corolario: derechos y libertades definitivamente abatidos sin rebozo. El bozal como paradigma de sumisión (“quítate esa mierda de la cara y ponte a respirar”). El terrorismo mediático atentando con impunidad.
Olé tu pollón
Y Dennys Aka Chos pulverizando con rabia, honor y grandeza el timo más grande jamás entrevisto. El programado asesinato de ancianos de marzo y abril. Todo grande, bro. Salvajes canciones que hablan de lucha, resistencia, valentía, gritos, quejas. Y amor a los tuyos, los críos mentalmente violados, no deseando su esclavitud. Olé tus cojones, grande, repito. Y dedicando todos sus temas » a quien defiende la verdad y lucha por defender la libertad, sin quitarnos quitar las ganas de ser libres, ni deshumanizarnos con su propaganda del miedo».
Con mucha gente reacia a chutarse el matarratas de Pfizer o Moderna, desde enero más terror desinformativo. Más acojonavirus, intentando torcer la voluntad de los más renuentes. “Intentan hacer creer con el telediario que pueden obligarte a vacunarte. Entonces sacan información absolutamente inquietante para que te asustes”.
Asesinados, jodidos mentalmente y estériles
Posee Ortega la rocosa certidumbre de que “todo este montaje es ficticio, todo es miedo artificial, tiene un propósito y ese propósito es la vacuna”. Sin más. Por supuesto que lo inoculado deviene experimento poblacional. «No es una vacuna, es un suero que te meten con una sustancia desconocida y le llaman vacuna porque lo que quieren es que la gente se pinche eso y se confíe”. Las consecuencias, según Ortega, tan palmarias.
“Lo que va a pasar con esto que llaman vacuna es, primero, que va a morir mucha gente, segundo que va a haber muchas secuelas neurológicas, y tercero que va a haber una esterilización masiva. El objetivo final es reducir la población». Recuerden que la vacuna de ARN mensajero fluye por la cascada sanguínea hasta toparse con un receptor de enzima ACE2 y la consiguiente secuencia de su gen (ubicado en el «brazo corto» del cromosoma X). Resumiendo, su máxima expresión enzimática se produciría en los órganos genitales. En testículo, y en menor medida, ovario.
El letrado lo sintetiza con brillantez. «El 95% de los señores que se olviden de sus testículos y el 45 % de las señoras que se olviden de sus ovarios”. Y bazofia vacunera, derrapes legales. “La imposición de la vacuna obligatoria en estas condiciones, con el covid-19, puede ser constitutiva de tres delitos: de prevaricación, contra la salud pública y un delito contra el derecho de las libertades públicas”.
¿Se puede violar la ley tan impunemente?
Y realiza una serie de afirmaciones. Jurídicas, por ejemplo. “En caso de conflicto jurídico prevalece el interés del individuo sobre el interés de la sociedad y sobre el interés de la ciencia. No pueden obligarme ni a llevar una mascarilla, ni a tomarme la temperatura ni nada de nada. Cuando hay conflicto entre la ley interna y un convenio internacional, el Tribunal Supremo le ha dado prevalencia a los convenios internacionales. El convenio internacional tiene una jerarquía superior a la Constitución”.
Y denuncia la arbitrariedad, también jurídica, de los bozales. “La denuncia de las mascarillas, todos los boletines de denuncias que he visto tienen una carencia básica y es que no citan la norma que recoge esa conducta como una falta administrativa, norma con rango de ley con arreglo al artículo 25 de la Constitución. Tiene que llevar una norma con rango de ley, y si no, no vale”.
El telediario terrorista, pura basura
Y Ortega tiene claro que no se puede negar tan alegremente el trabajo a alguien que no se vacune. “Si te viene un empleador y te dice que no te contrata porque no te has vacunado tendrá que enfrentarse con las consecuencias legales porque el derecho al trabajo está recogido en la Constitución«.
Y no se olvida Ortega de los terroristas mass-mierda. “También las mentiras de los medios de comunicación dependientes del gobierno son un delito. Voy a preparar una querella al telediario, porque le tengo muchas ganas a estos facinerosos, estos son unos delincuentes de la peor calaña. Son pura basura. Mienten a manos llenas y a dos carrillos, sin escrúpulos, sin vergüenza, sin decencia, sobre el número de víctimas y todo eso. Las tasas de muertes por año desde abril cayeron estrepitosamente a niveles inferiores a los de enero y febrero de 2020. No hay ninguna crisis sanitaria, no existe”.
Ningún gallifante se «vacunará»
Y por supuesto, recuerda Ortega, que los satánicos gallifantes jamás se «vacunarán». Tan obvio. Teatrillos televisados con un puto suero. O agua destilada. O cualquier placebo. Y a correr. Y a proseguir su abyecto y crudelísimo terrorismo. En fin.
Los telecreyentes van a ser masacrados. Con su ineludible y sumisa aceptación. Y ya solo quedan escasos días para borrarse de la macabra lista. El tiempo se agota.
A tiempo
Estar o no en tal lista mortuoria deviene libérrima y personalísima elección. Salvo los imposibilitados por caprichosa decisión de la naturaleza, la genética o la suerte, la gran masa de los abducidos lo son estricta y exclusivamente por pastueña comodidad, alucinante indolencia o irracional y suicida filiación ideológica. Los programados covidiotas morirán – o enfermarán gravísimamente – habiendo podido evitarlo. La responsabilidad siempre recayó en ellos.
El pontevedrés Martin Sánchez, actor, cantante y crooner del XXI, debuta musicalmente en el alborear de los gloriosos noventa. Formó parte de varias bandas de rockabilly, pop y rock & roll. Recuerden la potencia de los indelebles Los Bandidos o los peculiarísimos Secret Feelings. Siempre actuó como cantante, guitarrista y compositor principal. Más tarde, paso de gigante, el grupo Cold Ground. Ese suelo frío, ese homenaje a uno de los grandísimos, sin parangón posible, Tom Waits. Y el memento a Leolo, una de las mejores películas de la historia.
Martin, homenajeando a los más grandes
Martin, siempre recordando, con música y estética, la Yanquilandia cincuentera. Swing, rock y clásicos adaptados al español. Dean Martin, Sinatra, Johnny Cash, Elvis, pero sin perder de vista memorables referentes más contemporáneos como Willy Deville, Richard Hawley o Chris Isaak, con el que justísimamente se le ha llegado a confrontar en más de una ocasión. Eterna Ruta 66.
Aproximándose los dos miles, nuevos proyectos. Propios y ajenos, decide finalmente gatear en solitario, asumiendo ya irreversibles maneras de genuino crooner. Es entonces cuando comienza a rodearse de algunos de los mejores músicos, fundando en San Sebastián La Dolce Vita, su habitual banda de acompañamiento, inicialmente integrada por alumnos y licenciados de la interesante escuela superior de jazz Musikene, sita en la capital guipuzcoana.
Putos maderos, esbirros de la opresiva ley
Yo soy la ley, elegante y sutil temazo, musica y letra, prodigiosos serrucheos de guitarra. Y ese saxo desgarrado y desgarrador, dándolo todo, a tumba abierta. Denunciando la totalitaria ley, el despreciable poder, los mass-mierda al servicio de los oscuros amos. Los bozales, armas psicológicas para someternos. El mundo, lugar demencial. Y los maderos, obedientes perrazos. Maderos, limpiando los vertederos de la ciudad. Maderos, “ángeles” castigadores. Maderos, la única efectiva “medicina” contra tu voluntad…
…Y el resto de los rockeros (o punkarras), salvo contadísimas excepciones, callados como putas. Covidiotas perdidos. Pero Martin, con su música, nos recuerda que se muere, hasta el hálito postrero, viviendo. Y como nos recuerda en otros dos grandes temas – Radio Norte y Estado de excepción – tal vez nos hallemos en la estación termini de una época basada en el oscurantismo y la neurosis colectiva. Y podamos columbrar cierta luz al final del túnel. Difícil, pero ojalá. Eso sí, venceremos. En fin.
A corto o medio plazo, lo harán. Y quien no quiera verlo está jodidamente ciego. Deviene consuetudinario hecho. Nos están envenenando la comida que comemos (turbador CODEX ALIMENTARIUS de la Organización Mafiosa de la Salud). La fluorada agua que bebemos. Y el aire que respiramos, por ejemplo, mediante porquería venenosa fumigada por milicos. Eso sin contar con las tóxicas radiaciones electromagnéticas. La inmensa mayoría de los productos que nos venden como comestibles, por ejemplo, son verdaderas armas de destrucción masiva. Satanás es el pastor, nosotros los borregos. Y hablemos de los esbirros del Mal. Y antes de comenzar recordemos el célebre whatsapp de Ken Frazier, presidente ejecutivo de Merck&Co., 100% FARMAFIA. “Merck toma distancia; no quiere participar en un posible genocidio”.
Vacunas, perfectas para un genocidio
Como parte del plan del control de la natalidad por parte de las elites, en los inicios del siglo pasado, dieron comienzo a turbadora carrera para experimentar con todo tipo de armas químicas y biológicas en seres humanos. Con o sin su consentimiento. Vacunas, poro abierto.
Y brotan las vacunas, inspiradas en la falaz concepción científica de los estafadores Jenner y Pasteur. En nuestra patria, el farsante Balmis. Y germinan dichas mierdas, las absurdas vacunas. Con razonable higiene y potabilidad del agua, negocio vacunero, chapado. Cuatro ejemplos, tos ferina, difteria, polio y sarampión fueron prácticamente eliminados antes de la introducción de sus respectivas vacunas. Eso sí, perfectas herramientas como armas de guerra. Y de control poblacional. Y, desde luego, reducción. La vacunación siempre pone en bandeja de plata los genocidios selectivos, pues permite sin apenas dificultad aniquilar a cohortes poblacionales de determinada edad, raza, etnia, religión, orientación sexual o clase social. Genocidio a su gusto, las vacunas siempre prestas.
Eugenesia, genocidio
El movimiento pro-eugenesia comenzó en Estados Unidos a través de la generosa financiación de las fundaciones Rockefeller, Ford (fachada “filantrópica” de la CIA) y Carnegie, y cuyo genuino propósito era rediseñar socialmente a la humanidad para extirpar de la faz de la Tierra a todos aquellos que ellos estimasen como “indeseables”. Los nazis y los bolches, digamos, tuvieron buenos maestros “democráticos”. Tan ejecutores como ellos.
Y tras la II G. M. la eugenesia atraía sobre sí un repelente tufillo racial y genocida. Pero renació, mafia sanitaria mediante, bajó el cordial subterfugio de la biología molecular y el estudio minucioso del ADN. El objetivo, ídem: modificar el comportamiento humano alterando químicamente la forma en la que el cerebro funciona. La eugenesia pasó a llamarse genética y los estados comenzaron a derogar las leyes que permitían la esterilización masiva. En principio…
Militares y médicos, siempre detrás del horror
Los militares, especialmente el servicio de inteligencia militar y también servicios secretos civiles utilizan a seres humanos normales, a cualquiera, como conejillos de indias (¿recuerdan nuestra Operación Mengele del siniestro CESID? ¿Y la «colza»?). Las colosales mentiras de las esterilizadoras vacunas y su vínculo con el control mental. Las técnicas de control mental más utilizadas, sencillo de comprender. Todo tan MK ULTRA, señero paradigma: drogas, hipnosis, condicionamiento por trauma, tortura psicológica, micro-chipeo, electro-shocks, campos electromagnéticos.
Y siempre pululando los tres cerditos, sin los cuales no podemos entender nuestras actuales sociedades: el Informe Global 2000 del gobierno yanqui setentero, ampliando y dando continuidad a lo escrito en el Informe Rockefeller y el Informe Kissinger NSSM-200. Tres escritos que diseñan nuestro genocidio. Y siempre lo mismo: pufos víricos y farsas climáticas, siempre genocidas y calcándose: supuesta superpoblación, pobreza, sobre-explotación de recursos, extinción de ecosistemas, incremento de precios, desastres naturales e inestabilidad política. Blablabla. Todo trola, obvio.
Guinea pig hold by researcher hand in lab
Todos somos ratas de laboratorio
Solía hacerse utilizando pacientes psiquiátricos en manicomios. Y aún se hace. Solía ser hecho, y aún se hace, con prisioneros. Y utilizan con hartísima frecuencia antenas de radiofrecuencia, extendidas por todo el orbe occidental, emitiendo diferentes frecuencias que utilizan para crear estados de agresión o depresión o lo que deseen cuando realizan tales experimentos. Armas psicotrónicas, recuerden.
Y mienten hasta la evidencia, tan servicios secretos. Y tan “verificadores”, tipo newtrola o malditos. Porque es absolutamente cierto que los móviles, un ejemplo de cientos, causan tumores cerebrales. Pero métase usted con la mafia de las telecos. U otro necesario recordatorio, por ejemplo: toda la gente que se cascó la vacuna de la gripe porcina se halla controlada mentalmente. Ellos también un microchip. Otra vez, sencillo de entender.
Vacunas, mierda experimentadora
En los artículos que he ido publicando sobre las vacunas alguno ya se habrá dado cuenta del hecho de que las vacunas contienen algunos de los mismos compuestos con los que Usa y otras naciones han estado experimentando contra su propia población durante el último siglo. Con sus armas químicas y bacteriológicas.
Las vacunas, idénticos ingredientes. ADN foráneo, ARN y proteínas que pueden provocar alergias y enfermedades autoinmunes de bacterias, hongos, levaduras, suero fetal bovino, tejido renal de mono, metales altamente nocivos como el mercurio y aluminio, GMS (Glutamato monosódico) conservantes de cadáveres, formaldehído y formol entre otros. Y, desde luego, durante decenios, con células cultivadas a partir de fetos humanos. Eso por no hablar de la epidemia de parásitos, con su origen en las vacunas, que debido a la (inducida) escasísima calidad de nuestros sistemas inmunes pueden penetrar en nuestro organismo, instalarse allí y producir toxinas que nos enferman gravemente.
Industria farmacéutica, poderosa mafia
Y cuáles son las principales instituciones pseudocientíficas que promueven este genocidio. En Yanquilandia, por ejemplo. Instituto de Medicina (IOM), la Academia Americana de Pediatría (AAP), la Asociación Médica Americana (AMA), la Organización Mafiosa de la Salud (OMS), los Institutos Nacionales de Salud (NIH) , La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés): todas estas instituciones financiadas por grandes poderes, familias e intereses eugenistas se preocupan por la salud de tus hijos apoyando firmemente la “seguridad” y los “beneficios” de las vacunas. Curioso, ¿no?
Y FARMAFIA, de paso, acrecentando drásticamente sus métodos de coacción, coerción y presión por medio de las llamadas “asociaciones científicas” e “independientes” asociaciones de pacientes que ellos mismos han creado y/o financian para así dirigirlas contra cualquiera que se salga del mentiroso discurso oficial que acaba siendo perseguido e infamado por estos grupos. Y asesinado, llegado el caso.
Los medicamentos – y las vacunas como suculenta parte del colosal negocio de FARMAFIA – matan. Mafia Sanitaria. Aproximadamente, crimen organizado. Con sus mentiras a cuestas, tan siderales, pregunta tan actual. ¿Cómo es que fabrican vacunas para virus que no existen? Otra, ¿cómo es que la gente se está muriendo de enfermedades causadas por virus cuya existencia continúa aún sin demostrarse?
Nuestra vida está en juego
Obviamente, la vida infinitamente mejor sin mierdas vacuneras. Y sin bazofias sanitarias. Los niños vacunados tienen un 120% más de asma. Un 146% más de autismo. Un 185% más de trastornos neurológicos. E infinitud de deterioros derivados. Y eso lo saben a la perfección padres con hijos vacunados y sin vacunar. Y ahora, toca decidir. Nuestra vida está en juego. Y no es metáfora. Ni mucho menos hipérbole. En fin.
Brotando desatinado y reciente estudio de la Universidad de Harvard, inadecuada serie para los críos. Y se acusa a Peppa – y en parte a su hermano George – de «síndrome de superioridad, comportamiento inapropiado e imposición de su voluntad, ignorando la opinión del otro». También de ser grosera, extremadamente competitiva e intolerante. Adoleciendo, además, su comportamiento, de continuas faltas de respeto. Concluyen que Peppa es arrogante y orgullosa.
Peppa versus Dora
Compendiando. El estudio dirigido por el psicólogo Marc Wildemberg mencionó que quienes ven el programa ochenta minutos o más al día, incrementan en un pequeño porcentaje las probabilidades de desarrollar problemas de comportamiento y adaptación a la sociedad.
Abundando, también, en que un pequeño porcentaje no tenían capacidad de ponerse en el lugar de los demás, carecían de la habilidad necesaria para entender que los demás tienen necesidades, deseos y creencias que pueden ser diferentes a las de uno mismo. Y el contra-modelo de Peppa, según Wildemberg, ¡¡¡Dora, la exploradora!!!
Peppa, überfrau
Cuántas gansadas en tan poco tiempo: dinero universitario derrochado en mentecatos y falaces estudios, un clásico que no muere. ¿Peppa Pig? Aparte de excelente serie, representa la versión femenina del superhombre (Übermensch, ultrahombre, más correcto) propuesto por Nietzsche. Alguien que es capaz de construir sus propias reglas morales. Peppa va a contracorriente, jamás se adapta ni se adaptará a los arbitrarios y caprichosos convencionalismos de la injusta sociedad que le rodea.
Peppa es superior, lo sabe y, de hecho, se subleva contra toda una tradición mesocrática. Para Peppa las grandes personas no son los santos, sino los héroes, aquellos que luchan sin límites para conseguir sus objetivos. En fin.