Archivo de René Laband

ARTÍCULO: fallece Juan Tamariz.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on agosto 19, 2026 by César Bakken Tristán

En la otra Dimensión están de enhorabuena. En esta, gracias a la tecnología audiovisual, seguimos con la misma enhorabuena de tener a Juan Tamariz, más allá de nuestra filia a los trucos de magia de cerca. Esta vez no, Tamariz, tu excelente «misdirección»(desvío de la atención del espectador) no te ha salido bien: seguimos viéndote, te hemos pillado el truco de tu fallecimiento.

Conocí a Tamariz a finales de los 80. Yo era un adolescente aficionado a la magia y él uno de los mejores magos mundiales en magia de cerca. Muchos premios le avalan, a tal efecto. Mi hipermnesia recuerda, nítidamente, nuestros 2 encuentros. Ambos fueron en su tienda (creo que en la madrileña Goya, porque sé que cambiaron de sede) «Tamarizland». Era un lugar mágico , pero con truco, claro. Vendían accesorios y literatura de magia; y realizaban cursillos y espectáculos de magia.

Yo pululaba por allí como cliente, a partir de un programa de TVEspantosa donde salían Tamariz – como maestro de ceremonias – y otros magos. Allí dio la dirección de su establecimiento y/o de un cursillo de magia que yo, por supuesto, adquirí (bueno, con el truco de usar el dinero de mis padres… lo mío era magia vocacional…).
El caso es que, desde Leganés, me plantaba, a menudo, en el centro de Madrid ex professo para ir a la tienda. Allí todos eran mayores que yo, cosa fácil pues yo era un púber. De manera gratuita (no me gustan los cursillos, salvo si los imparto yo), e improvisada, yo hacía trucos con otros magos. En 2 ocasiones coincidí con Tamariz, que pese a mi corta edad era más bajito que yo. Ambas veces se mostró preocupado por el mal estacionamiento de su coche, y miraba por una ventana, a tal efecto. Hacíamos trucos y comentábamos asuntos exclusivamente de magia de cerca. Hasta me atreví a enseñarle alguna técnica de cartomagia… y no me echó del local…



Tamariz no fue el mejor cartomago.

Lo decía él, que el mejor era René Lavand. Y no por el enorme mérito de ser manco y excelente cartomago. Sino, según Tamariz, porque no hacía sólo trucos, sino que contaba historias y cuentos fenomenales, con la excusa del magnífico truco.

Tamariz fue el mejor cartomago (y, tal vez, numismago).

Eso lo digo yo. Porque la técnica se aprende a base de ensayos y un talento innato. Pero Tamariz es el mejor porque con la excusa del truco te hacía un casi improvisado monólogo de humor blanco y colosal. Y eso sí que era el don que le hacía único y le hará irrepetible. Su interactuación con el espectador, con ese humor desternillante, es incomparable.

APOSTILLA

En una de mis visitas a la tienda había un mago con su maletín abierto encima del mostrador. Dentro de él, maravillosos artilugios de magia de cerca. La dependienta era Ana Tamariz, a la sazón hija del finado. Es 5 años mayor que yo. En esa época (no la he vuelto a ver en persona) era una chica maja, a los ojos de un púber: pizpireta, risueña y con aspecto lozano desenfadado, con unas mallas de colores y todo.

Mientras yo ojeaba la estantería de libros, el mago le pregunta que si se conocen de algo, que le suena mucho su cara. Ella dice que no lo recuerda, pero le dice que igual de algún asunto mágico, pues ella es la hija de su padre. En ese momento… ¡zas! el mago se emociona y, eufórico, espeta: «¡claro! ¡es por eso! ¡en cuanto te he visto he pensado que eras su hija, porque sois clavaditos!»

Es una de las mayores torpezas (o descortesías) que he presenciado. Comparar, físicamente, a Ana con su padre… ya que Tamariz era más feo que pegar a un padre a las 4 de la mañana con un calcetín sudado de 4 semanas. Su cara era un poema. Su gesto risueño se tornó taciturno, hasta que el mago se piró. Al instante, yo le devolví la sonrisa con alguna de mis chorradas, para quitar hierro al oprobio. Y, de manera sutil para que no atisbara sicalípticas intenciones, le dejé claro que no se parecía en nada a su padre. Recuperó la sonrisa, que es la misma con la que se le ve en fotos y vídeos, a día de hoy.