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ARTÍCULO: «Credulidad informativa: la verdadera pandemia. «

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on mayo 1, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/907943490/Credulidad-informativa-la-verdadera-pandemia-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Aquello que se desconoce, ni se puede temer, amar, querer u odiar.

Aquello que se teme no necesita ser odiado.

Aquello que se ama no necesita ser querido.

 

Aquello que se conoce, sí se puede temer, amar, querer u odiar.

Aquello que se teme sí necesita ser odiado.

Aquello que se ama sí necesita ser querido.

 

La Tierra sufrió una invasión extraterrestre el 30 de octubre de 1938, y el hombre pisó la luna el 16 de julio de 1969. Los yanquis fueron las víctimas de los extraterrestres y los héroes del alunizaje. La falsedad de la invasión quedó demostrada a las pocas horas, pues se trataba de la –ahora – famosa narración radiofónica de Orson Welles, adaptando la novela “La guerra de los mundos” de H.G. Wells. La falsedad de la llegada del hombre a la luna quedó demostrada a los muchos años, pues se trató de un montaje del director de cine Stanley Kubrick a petición del Gobierno de EEUU y la NASA, con fines políticos de propaganda para dar un “jaque mate” en una de las partidas del juego de ajedrez que el mundo conoció como: “Guerra fría”.

Lo de Orson Wells nadie lo niega, fue un engaño radiofónico que cuajó porque en esa época la radio era un medio de comunicación casi desconocido y los radioyentes no dominaban las malas artes del medio. ¿Qué hubiera pasado si la emisora de radio y Orson Wells no lo hubieran reconocido? Pues lo mismo que al que se hubiera creído la novela que lo inspiró: le hubieran tomado por extraviado mental severo, ya que la novela y la radio no son soportes para hacer crédula a la mayoría… PORQUE NO SE VE. ¿Pero y si Welles y Wells hubieran contado sus historias en un programa de televisión actual, diciendo que es un hecho real y con imágenes en falso directo? Hubiera pasado como con lo de Kubrick, que sigue negado por muchos, los primeros el propio Gobierno de EEUU y la NASA, por supuesto. Negar lo que vemos con los ojos es imposible, y en 1969 la TV. era una extensión más de nuestra vista, por lo que la manipulación informativa era muy fácil. ¿Pero en 2020…? ¿Cómo puede cualquier mente medianamente amueblada no descojonarse ante el alunizaje? (*)

Por desgracia el dogmatismo ha suplido al intelecto y la estupidez mental a la percepción sensitiva. El mejor ejemplo es la actual pandemia por congojavirus. Los mass media son los poseedores de la verdad, oficial o extraoficial –pues la inmensa mayoría mienten, unos para favorecer al Gobierno y otros a la oposición – y los ciudadanos bailan al son que les marcan, sin reflexionar por sí mismos, cosa por desgracia demasiado habitual desde siempre. No estamos en un estado de excepción, camuflado de alarma, por una pandemia, sino por el afán subyugador de las élites mundiales y sus esbirros locales… y, sobre todo, por la pusilanimidad del pueblo. El congojavirus no es lo que nos venden, menos mal, y eso queda demostrado en el pírrico número de fallecidos que ha provocado, que es similar al que hubiera existido por gripe común y otras dolencias respiratorias e inmunodeficientes. La única duda razonable es por qué, en lo que va de año, han muerto en España un 34% más de personas de las que fallecieron el año pasado, porcentaje dado por el Hospital Carlos III, que hace estas estadísticas anuales. El grupo de riesgo es EXACTAMENTE EL MISMO que la gripe, por lo que el único cuidado a tener es aislar a ese grupo de riesgo… que precisamente no fueron aislados hasta cuando ya era tarde… más de la mitad de fallecidos han sido en residencias o en sus domicilios. Fallecidos, por cierto, que podían haber sido muchísimos menos todos los años, si se tomaran las medidas de control lógicas de un virus que se sabe como se transmite, y es muy fácil de paliar para la asepsia de los grupos de riesgo.

Nadie que no sea de este grupo de riesgo ha de estar en cuarentena, y ni mucho menos privado de libertad. La inmunidad de grupo se encargaría de acabar con el virus en pocas semanas… como pasa todos los años con la gripe común. Lo que hay que investigar es cómo se ha contagiado tan rápido una pequeña parte de la población de riesgo, y la gran mayoría no (hay casi 10 millones de personas mayores de 65 años en Espena); y si se han contagiado por qué no les ha acarreado el desenlace mortal. ¿Son los vacunados los más afectados ,por lo que se ha inoculado el congojavirus por ahí? Es una hipótesis de las muchas que cualquier mente con intelecto debe plantear, pero este trabajo corresponde a las autoridades y a los expertos en virología, dos grupos de personas que todos sabemos no tienen criterio propio y hablan siguiendo la consigna de sus amos.

Por esto han de ser los mass media los encargados de contactar con expertos independientes y valientes, cosa que no han hecho ni harán, salvo medios muy pequeños sin a penas trascendencia. Son ellos los que han de informar al pueblo y no mantener la versión oficial, pues para eso NO HACE FALTA SU TRABAJO y basta con un único medio y no 1.001 «mareadores» de la misma perdiz. Hay tantos culpables en esta brutal ruina económica y sociopolítica mundial provocada y mantenida sin justificación alguna, que muchas de las víctimas también son culpables, por cretinos colaboracionistas y feligreses de la mayor religión o secta de la historia: el Estado, especialmente el comunista, como el que tenemos en Espena y como el que creó este virus.

¿Vamos a creer en invasiones alienígenas, llegadas a la luna y pandemias mundiales, o vamos a dejar de pensar con el mando a distancia de la TV. y usar el cerebro, aunque sea por una vez y sin que sirva de precedente?

(*) No es porque sea un vídeo mío, es la mejor prueba que he visto demostrando el falso alunizaje:

https://cesarbakken.net/2018/08/03/video-alunizar-o-alucinar-la-falsa-llegada-a-la-luna/

 

 

 

ARTÍCULO: ”El príncipe” vs. “El principito”. Pandemia vs. panacea.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on abril 29, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/libros/265906869/El-principe-vs-El-principito-Pandemia-vs-panacea-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Es curioso que 2 de las mejores obras breves de la literatura universal se llamen prácticamente igual, siendo tan distintas y teniendo más de 4 siglos de diferencia. Todos las conocéis (otra cosa es haberlas leído, cosa que os recomiendo fervorosamente) y de ellas lo que más ha trascendido es que una es “mala” y la otra es “buena”, atendiendo a criterios de bondad humana, altruismo y esas memeces; no a calidades literarias. Además, como una es un tratado sociopolítico y la otra una novela corta de ficción, no se pueden comparar. Pero aquí estoy yo para hacerlo, ya que querer es poder y como quiero pues ahí voy. Pero antes permitidme hacer una analogía con pandemia y panacea, que si bien no se parecen tanto léxicamente como las otras 2, sí que soportan la misma relación de confrontación del bien y del mal. ¿Pero realmente lo bueno es la panacea?

“El Príncipe “ es la obra cumbre descriptiva del quehacer político, es su decálogo perfecto. Cualquiera que aspire a ser gobernante, bajo el régimen político y la ideología que sea, ha de seguir este libro y lo tendrá hecho. Aunque, en este caso, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? pues Maquiavelo reconoce que para escribirlo bebió de las fuentes de la historiografía y de la filosofía política, de las cuales y tras muchos debates con amigos expertos en ello, escribió esta magnífica obra. O sea, que el mal ya existía antes de su etiología… ¡cómo en el caso del congojavirus!

“El principito” es la obra cumbre del humanismo, entendido como la doctrina máxima de los valores humanos. Desarrolla, con exquisita sensibilidad y metáforas sublimes, las buenas virtudes que todo hombre ha de tener a la hora de vivir e interactuar con sus semejantes, y ejemplifica el rechazo a todas las malas artes y mezquindades humanas que dominan el mundo y la mayoría de las mentes, por más que nadie sea buen juez de sí mismo y todos nos atribuyamos la bondad casi absoluta y denostemos a buena parte del resto de los humanos. O sea, que el bien ya existía antes de su etiología… ¡cómo en el caso del remedio contra el congojavirus!

Hasta aquí estaremos todos de acuerdo sobre las 2 obras literarias. Donde ya empieza la polémica es en la interpretación REAL que hacen los lectores y en la vida REAL de los 2 escritores. Maquiavelo fue un humanista, por lo tanto le pegaría más haber escrito la otra obra. Y Saint-Exupéry fue un aristócrata belicista y militar francés, por lo que le pega más la otra. ¿Por qué sucedió lo contrario…? Pues porque para conocer a un autor no hay que centrarse sólo en su obra y, paradójicamente, encima estos 2 autores han sido sacados de su obra por el lector, siendo uno satanizado y otro santificado. La peor parte se la llevó el florentino, pues el adjetivo “maquiavélico” y el sustantivo “maquiavelismo” dicen mucho y bien de “El príncipe”, y seguramente un par de obras más de él, pero no del resto de su obra ni de su vida. Por otro lado, el francés llevó una vida alejada totalmente de los valores que muestra en “El principito”, y fue conde a los 4 años de edad (al heredar el título por fallecimiento de su padre), se casó con una multimillonaria y murió como piloto del ejército combatiendo contra “El Eje” en la II Guerra Mundial.

Resulta muy aleccionador que esta obra antimaterialista fuera escrita en una mansión de lujo (no es redundancia, pues hay mansiones venidas a menos) en Estados Unidos. Una obra pacifista cuyo autor, nada más escribirla, volvió voluntariamente a Europa para combatir… y que Maquiavelo escribiera su obra dirigida a la poderosa familia Medici, para conseguir que le redimieran del exilio –previa cárcel – que le supuso el regreso de esta familia al poder en Florencia donde él había hecho trabajo y fortuna… Vamos, que Maquiavelo se inspiró en sí mismo, siguiendo la enseñanzas de su genial obra, para conseguir el favor de los gobernantes, y Saint- Exupéry pasó totalmente de sí mismo e hizo todo lo contario a las enseñanzas de su obra magna, a penas le puso el punto y final al manuscrito, y durante toda su existencia previa al libro.

Como está sucediendo con el congojavirus, una falsa pandemia al haber magnificado un virus que actúa como el de la gripe, pero que es inoculado de manera más rápida y al mismo grupo de riesgo que el otro, lo cual lo convierte en un virus muy fácilmente controlable y, sobre todo, que no ha de matar más que el de la gripe. El trasfondo trágico y grotesco es que la gripe tampoco mataría a tantas personas, si fuera tratada como lo que es: un virus que se contagia siguiendo unos parámetros unívocos que son menospreciados por la sociedad, como sucede con el congojavirus, pero en este caso por exceso de celo y conspiraciones e intereses económicos y políticos internacionales.

De aquí sacamos la enseñanza de que hay que tratar todo por separado y con perspectiva y rigor absoluto. Yo leí ambas obras hace más de 20 años. La del francés la he releído muchas veces, y la releo. ¡Hasta tengo un tatuaje de la última ilustración del libro!. La del florentino no la he vuelto a releer, salvo ligeras hojeadas y ojeadas. ¿Esto indica que me gusta más una obra que otra? Para la opinión general, que peca de simplista y equivocada, así debería ser, pero no es la realidad. El gran tratado sociopolítico no me enseñó nada que no supiera yo a la edad en que lo leí (20 años aproximadamente), mientras que la novela corta sí me enseñó percepciones nuevas sobre asuntos que yo sí conocía pero alguno de los cuales o bien no identificaba como tales, o bien no los procesaba de esa manera. Porque esta obra es expresiva y metafórica, y la otra es explicativa e historiográfica.

Concluyo con otra analogía. El líquido que más bebo es el agua, pero no es el que más me gusta salvo en los momentos de ejercicio sudoroso, donde se torna en ambrosía. En cambio el vino, la cerveza, las infusiones y los licores son los líquidos que más me gustan. El agua es “El príncipe” y lo otro es “El principito”. Los 2 son imprescindibles para mí, y su contraste marcan la esencia que asumo ha de tener todo ser humano con intelecto: tener sed tanto de lo imprescindible para vivir como de aquello que hacemos imprescindible en nuestra vida. Y como Maquiavelo ya no es asesor de ningún político, no le echo en cara nada y alabo que haya demostrado como fue, es y será el modus operandi de los gobernantes. Y como Saint-Exupery ya no es un aristócrata belicista, no le echo nada en cara porque su estupenda e inmortal obra no aboga por nada de lo que él fue y sí por todo lo que yo valoro de un ser humano.

Por eso la política es tan aburrida para un politólogo y no político como yo, mientras que la literatura es tan apasionante para un escritor y lector como yo. Por eso no hay que tragarse jamás el discurso de un político, ni mucho menos perdonar sus errores, horrores, mentiras y contradicciones. Porque para eso ya está la literatura, algo inicuo para nuestra vida, ya que no es imprescindible para vivir, pese a que algunos la hagamos imprescindible para nuestra vida.

La conclusión de esto, siguiendo con la primera analogía que planteé, es que ni el congojavirus es tan malo, ni las soluciones que han dado contra él son buenas, de hecho nos están causando 1.000 veces más estragos socioeconómicos de lo que jamás soñó un virus desde la gripe de 1918 (que también fue provocada). Y en un mundo donde la salud depende de la economía, no hace falta ser Marañón para darse cuenta de que no se pueden matar moscas a cañonazos, pese a que nos digan que es la mejor manera. Está claro que usar cañones es mucho más rentable que usar matamoscas.

 

 

 

ARTÍCULO: «¿Planeta Azul o Planeta Zoo?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 27, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/caza-y-naturaleza/870006218/Planeta-Azul-o-Planeta-Zoo-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Habitamos una gran canica azul, debido a la composición de la hidrosfera y la atmósfera, y –sobre todo – a las fotografías realizadas por los astronautas. Dado que el hombre es el factor principal de la ecuación: desconfía.

Voy a centrarme en la geosfera, precisamente lo que no aporta ese color azul… pero dota a nuestro planeta de su peor cualidad: ser un planeta zoo. Y lo es por la intervención directa e imprescindible del hombre, ese animal que transforma los ecosistemas y somete al resto de especies animales… especialmente a la suya propia. Subyugación que ha llegado a su paroxismo con el congojavirus. Este control mundial absoluto de la población es un totalitarismo que deja en púberes a Lenin, Stalin, Mao y compañía. La inmensa mayoría de los seres humanos son una suerte de animales de zoo y/o animales de compañía. Y lo mejor es que la mayor parte de esta inmensa mayoría desconocen que lo son. Porque para adquirir esta sapiencia hay que tener una estructura mental desarrollada, un intelecto por encima de la media y sobre todo una sensibilidad vital surgida de la libertad experimentada, no experimental. No es este un mero juego de palabras, sino 2 parámetros imprescindibles para construir el axioma vital de cualquier hombre. No parece tan difícil llegar a este grado de conocimiento, pero si lo tildo de sapiencia es, precisamente, porque lo es; y empieza a ser casi imposible, por cierto.

Todos los humanos tenemos mascotas o conocidos que las tienen. Todos hemos ido a un zoo, un circo o, cuanto menos, los conocemos y los legitimamos expresamente con nuestro aporte económico e impositivo y tácitamente con nuestra aquiescencia. Vemos normal y necesario sacar a un animal de su hábitat o directamente desnaturalizarlo. Sí, las mascotas son animales desnaturalizados a través de siglos de ingeniería social que empezó con el secuestro de unos cuantos y siguió con su reproducción masiva en cautividad. Los ejemplos más claros son gatos y perros domésticos, sobre todo los primeros, que al ser muchos de ellos todavía callejeros, son sistemática y legalmente secuestrados por bienhechores; y sometidos a las más certeras torturas de confinamiento desnaturalizador, que van desde su encierro en una caja durante meses, para aclimatarse a la cárcel de su bienhechor, hasta su castración o esterilización.

Pero el ser humano, debido a su cualidad de animal racional y de ser superior, ha optimizado todo este proceso de sometimiento animal y lo ha fagocitado haciendo de sus semejantes una especie animal más cercana a la mascota que al hombre. La paradoja es que ellos mismos tienen mascotas de otras especies. El plan perfecto: víctima y victimario en la misma persona.

Y aunque seamos una suerte de mascota, somos más bien cobayas de laboratorio y animales de tiro y carga. Sí, somos esclavos de nosotros mismos pero con la asunción de un rol de mascota, es decir, de agradecimiento a nuestro amo, pues es el ser omnipotente, omnisciente y redentor al cual debemos no sólo nuestra vida sino nuestra aparente felicidad, al igual que hace la mascota con su amo que le alimenta y le acaricia. El Estado es nuestro amo, pero sin llegar a definiciones complejas tipo Leviatán hobbesiano, sino a términos pueriles al alcance de todos, como el Gran hermano orwelliano. Necesitamos someternos a un fuerte poder protector, al igual que muchos necesitan someter a animales, domesticarlos y convertirse en su leviatán de andar por casa. “Introduzca su contraseña para proteger su seguridad” esta perla esclavizante y redundante me la suelta mi móvil todos los días. Y yo… introduzco la contraseña… porque si no, me quedo sin móvil. A ellos les da igual si yo creo estar seguro y protegido, lo que les importa es mi sumisión, y la tienen.

Esta dicotomía humana de ser víctima y victimario está nutrida colosalmente por una pírrica moral y una nula autoestima. Son victimarios creyendo hacer un bien –y de hecho aman a esos animales – y son víctimas creyendo recibir un bien –y de hecho aman a esos totalitaristas, les votan, les pagan impuestos, les idolatran, aspiran a ser como ellos y les aplauden –. No ha sido labor de un día este proceso deshumanizador. Abarca desde el primer cavernícola que aprendió a golpear a un coetáneo con un palo, hasta la última rueda de prensa que dé un Presidente de desGobierno, a colación del congojavirus.

“Persona humana” ya no es una tautología, sino un oxímoron. Traducido a los legos en retórica: somos una hediondez que merece extinguirse.

De momento, como esto no sucederá hasta dentro de miles de años, mi consuelo es saber que soy mortal y que algún día dejaré de introducir mi contraseña para proteger mi seguridad y de hacer el resto de obligaciones que el Leviatán me ofrece como un derecho, y hasta una virtud personal, para tenerme cada vez más enjaulado, física, moral y mentalmente.

Menos mal que, pese a todo, se puede vivir felizmente tras la asunción de todo lo que he desarrollado. Definitivamente, como ser único, individual e irrepetible que somos los humanos que asumimos nuestra condición servil, podemos intentar vivir al margen del sistema, para no perpetuarlo y, sobre todo, para gozar de esa libertad personal de actos y pensamientos que escapan del control del Estado. La cadena puede ser lo suficientemente larga como para creernos libres, si no aceptas sus reglas del juego; reglas que por ser tan conocidas no necesito relatar. Los libertos tenían todos marcas de latigazos en la chepa y de grilletes en las muñecas. Es mejor vivir con eso, pero en libertad aparente, que seguir esclavizado con manicura y una espalda bronceada en vacaciones.

 

ARTÍCULO: «Inmigrante español en Espena».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 25, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/668937427/Inmigrante-espanol-en-Espena-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Nací en España hace 45 años e inmigré a Espena hace más de una década, concretamente el 11M de 2004. Fue una inmigración forzosa y muy suigéneris, pues la orografía de este nuevo país es exactamente la misma que la del anterior, y sus coordenadas ídem. Pero como quiera que un país no se rige sólo por estos parámetros, sino por otros no aleatorios y más importantes como los sociopolíticos y económicos, hace 16 años que habito en este nuevo país. Echo de menos España, lugar al que nunca podré volver. Aún así corrí mejor suerte –creo – que los 200 compatriotas que murieron el mismo día que emigré. Ellos cambiaron de dimensión y yo, pese a ser un obrero madrileño y viajar como ellos también en trenes de cercanías, no fui destrozado corporalmente por bombas gubernamentales.

Es un lugar curioso Espena, sus habitantes bien lo sabemos. Actualmente nos sentimos más integrados que nunca en el Planeta, pues somos parte de la paranoia que han denominado: pandemia mundial por el COVID-19. De hecho, somos un país tan especial que encabezamos casi todas las estadísticas negativas a este respecto, o positivas según se mire: ¿es peor ser el mejor en algo malo, o es mejor ser el peor en algo bueno? Porque, a fecha de este artículo, nadie es capaz de decir si esta pandemia es más mala que buena, pues como todo en la vida –provocado o fortuito – beneficia y perjudica a partes iguales y a distintas partes, pese a que los perdedores somos siempre los mismos, la parte paupérrima. Bueno, vamos a ver el lado positivo, el vaso medio lleno, y a decir que los que ganamos menos somos siempre los mismos… aunque, ahora que lo pienso, este artículo no está financiado por nadie, ni vigilado por alguien que me impida decir que cuando un vaso está lleno de cicuta, no hay que beberlo, y si te obligan a ello, antes hay que decir que está medio vació, pese a que te llamen pesimista.

Los espenoles sufrimos la mayor privación de libertad mundial. Ojo, no es cuestión baladí esta, mira que hay países dictatoriales, teocracias, tercermundistas, en guerra… encabezar esta lista es motivo de orgullo espenol y de sonrojo español. Para muestra el botón de nuestros desgobernantes, que dicen estar orgullosos de su gestión y más orgullosos todavía de nosotros, sus súbditos, a los cuales nos alaban constantemente y nos agasajan con adjetivos como: valientes, comprometidos, solidarios y etc. Y mis compatriotas, henchidos ante tales piropos, devuelven este afecto aplaudiendo desde sus celdas de colmenas que ellos llaman “su casa”, pese a que no son de ellos y soportan impuestos ajenos a ellas y anejos a “ellos”, sus desgobernantes y las élites hermanadas.

Pocos espenoles añoran España porque ahora cada vez más compatriotas son inmigrantes de otras partes del Planeta con las cuales España no comparte ni cultura, ni tradiciones, ni inquietudes, ni valores. Bueno… otra vez estoy viendo el vaso medio vació. Lo veré medio lleno para asumir que si soy espenol sí comparto algo con mis compatriotas: odio y/o maltrato al idioma español, a la religión católica, a la historia REAL de España, a la bandera rojigualda y a todas las tradiciones dotadas de valores no viciados. Entre los 5 millones de extranjeros legalizados aquí y los más millones todavía de espenoles hijos de estos, y los millones de inmigrantes ilegales y refugiados, este país es cojonudo. Somos un crisol de culturas enfrentadas, que en cualquier otra parte del mundo se llevan a hostias, salvo aquí. El secreto es el comunismo, que es capaz de amistar a separatistas catalanes con etarras que antes los mataban, a moros con hispanoamericanos católicos, a anticomunistas de Europa del este con comunistas de la antigua España, a ultracapitalistas con anarquistas, a la Iglesia Católica Espenola con los comunistas y moros que los masacraron en España; al colectivo no heterosexual con los moros que los mataron y los siguen matando fuera de Espena, a las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (al servicio de todos los espenoles) con los inmigrantes españoles, a las feministas con los inmigrantes misóginos… y un sin fin de antagonismos e irracionalidades más y puede que mejores aún. Y aún siendo este un dato curioso, el más llamativo es que el congojavirus ha logrado que los únicos extranjeros IMPRESCINDIBLES para mi país, los turistas, han sido vetados. “Turist go home. Refuggies welcome” ¿Sólo yo me acuerdo de este mantra comunista espenol de hace muchos años? ¡Por fin han logrado su objetivo! Y, encima, sigue siendo España quien los mantiene, los españoles siguen siendo el pueblo expoliado y esclavizado por la escoria espenola, habitantes de un país con millones de parados, que no cesa de recibir inmigrantes.

Algunos espenoles nos empecinamos en ser españoles, pese a que nuestra derrota es colosal y nuestro campo de concentración demasiado cómodo para ser identificado por la mayoría. Pero los que conocemos algo de historia universal, sabemos que las minorías han sido siempre las que han revertido las situaciones de represión, y España ha sido baluarte mundial en esto… así que aconsejo a todos los espenoles que vigilen su chepa… puede haber un español detrás, y no somos los cobardes e interesados económicamente que han emigrado a otros países, nosotros hemos emigrado a Espena, somos sometidos, no medrosos. Un cobarde es siempre dócil, un sometido no tiene porque serlo, y de hecho no lo es, por eso se rebela y somete al victimario.

Pero no me hagáis caso, que yo estoy loco. Y por suerte soy mortal, tanto para satisfacer mi pesimismo o mi optimismo, y el de los demás… si alguna vez vuelven a abrir los bares, tenéis todos una ronda de cicuta pagada por mí. ¡Salud!

PD: ¡Feliz Ramadán 2020 a todos los espenoles! No sólo va a ser el Presidente del desGobierno quien pueda felicitar el acontecimiento más importante del país. Faltaría más, yo soy espenoooool, espenooooool, espenooooool…

 

ARTÍCULO: «Reprobado general a los estudiantes».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on abril 23, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/240737264/Reprobado-general-a-los-estudiantes-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Cualquiera de nosotros suspendería todos los exámenes de Bachillerato y bastantes de la ESO. Es más, los que tenemos titulaciones académicas suspenderíamos ahora todos los exámenes que aprobamos para que nos dieran ese trozo de papel, previo pago de tasas (más dinero para el montón que ya habíamos pagado al Estado por “educarnos”). O sea, que nos deberían retirar inmediatamente los diplomas, doctorados y etc. derivados de esos conocimientos académicos que YA NO TENEMOS. ¿O sí los tenemos? Yo, por lo menos, sí que los tengo y los amplio. Estoy mucho más formado en “mis estudios” de lo que lo estaba cuando los aprobé, y actualmente suspendería… ¡menuda paradoja!

Por eso me descojono ante tantas rasgaduras de vestimentas por el aprobado general que el desGobierno de Espena va a conceder. ¿Qué más da? Cualquiera que vea el programa curricular de la ESO o Bachillerato sabe que es paupérrimo y que basta con tener un mínimo de capacidad memorística, y la disciplina de introducir datos en el melón, para aprobar y hasta con sobresaliente si se es un alumno modélico, un pelota de toda la vida.

Esto demuestra que la titulitis es nefasta y, según en qué sectores, mortal. Y que un profesor es más peligroso que un mono con una cuchilla, si imparte clase dictando un libro, como hacían en mi época –ocaso del XX y albores del XXI – la inmensa mayoría (y los pocos que no, solían decir una sarta de gilipolleces dignas de todo menosprecio por el alumnado ilustrado, pues eran conocimientos tendenciosos, partidistas, adulterados, programados, teledirigidos y de una incultura tan abrumadora que causaban pavor al oírlos y pudor al aceptarlos.). Por eso hay tantos titulados académicos, porque es muy fácil aprobar: no hace falta saber nada de la materia en cuestión, sino decir lo que el evaluador quiera que digas. Amén de las instituciones privadas donde con pagar basta, es colosal eso de ser cliente y no alumno. Sin conocerlas, intuyo que el grado más elevado de esperpento son las universidades de Estados Unidos donde dan “becas deportivas”, que traducido consiste en que todo buen deportista irá aprobando cursos. ¡Messi y Sergio Ramos podrían se doctores universitarios de haber estudiado en “yanquilandia” y de haber sido el jurgol un deporte universitario! Claro, que para colosal lo de Espena, donde su Presidente y el líder de la oposición son doctorados fraudulentos.

El eterno galimatías, a este respecto, es quién puede ser el docente de los profesores, para enseñarles a educar bien. La única respuesta parece ser asumir que los profesores de hoy son los alumnos de ayer. Bajo esta premisa todo está perdido… ¿o todo está por ganar? Os lo explico pasando de animales humanos al resto, que pueden ser adiestrados para 1.001 tareas humanizadas, pero si no les das su recompensa no harán jamás esa tarea. Y si esa recompensa se la das por otros motivos, jamás repetirá ese acto humanizado. Aquí está el quid de la cuestión: todo lo que hacemos tiene una motivación, un interés inherente que vicia nuestra conducta, que corrompe nuestro intelecto y nos convierte en esbirros y esclavos del sistema. Las titulaciones son la mejor marca de ganado que denota que ese titulado universitario será un profesional como el Sistema manda: dócil, dúctil y manipulable. De ahí que en tantas y tantas profesiones predominen los advenedizos y el intrusismo laboral. Normal y necesario. Y, cuidado, que esto no significa que la persona no titulada sea lega. Yo soy ejemplo de ello, pues jamás he trabajado gracias a mis titulaciones (incluido el irrisorio CAP que pagué… perdón, que obtuve… para ser profesor de Geografía e Historia).

Pese a que el profesional docente esté muy formado en la materia que desarrolla, y tenga el don de la pedagogía, la sociedad lo corromperá y, con sus enseñanzas, este docente deformará a los futuros profesionales en formación… Ante ello, el alumno ha de aceptar la “teoría del chicle”: se mastica pero no se traga. Bajo esta premisa estamos pasando la pelota a nuestro terreno, donde realmente se juega el partido del desarrollo del conocimiento. La sapiencia no es una pista de tenis, sino un frontón. Podemos jugar siendo sólo 1, no con la obligación de ser 2, que es la imposición de aceptar las reglas del juego del otro… y del árbitro. Lo mejor de esto es que cuando se sumen jugadores, el juego será más divertido y regido por las mismas normas; pero si no se suma nadie, tú puedes seguir jugando y los espectadores mirando igual, como si fuera un partido de tenis, pero sin marearse ni dejar que los que jueguen mareen la perdiz… ni que el leviatán nos arbitre.

Si dejamos de ser un animal no humano que hace lo que sea a cambio de comida, seremos un ser humano real, y no esta suerte de pazguato enajenado, pero totalmente socializado, que son ahora la mayoría. Otra arma (o herramienta para el que no sepa que está en guerra) es asumir nuestra condición mortal y saber que pase lo que pase y pese a quien pese, de la vida nadie va a salir vivo, por lo tanto hay que perseguir temerariamente nuestra sensatez, los que la tengamos identificada; y no dejarlo todo para esa vida posterior buena que prometen todas las religiones y sectas. De momento, vamos a vivir con dignidad y coraje en esta dimensión conocida. Luego… Dios dirá.

 

 

 

ARTÍCULO: «Bulos, bots y burros»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on abril 22, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/sociedad/914412828/Bulos-bots-y-burros-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Está en el candelero el asunto referente a bulos y bots, pero sin mentar a los burros. Qué no cunda el pánico, aquí estoy yo para sacar esto último a colación y darle visibilidad mediática para las decenas –dudo mucho de que sean centenas siquiera, pero no tengo datos, salvo mi intuición – que leéis mis artículos. Ojo que no es baladí que indique la intrascendencia mediática que tienen estas burradas y rebuznos que analizo.

A ver, damas y caballeros (si hay algún niño en la sala, que cierre la puerta por fuera), el trasfondo y la génesis de los bulos y los bots es su eco mediático, no lo que se intente colar como cierto, siendo falso (y viceversa), o se intente dotar de apoyo humano, sin humanos. Hemos llegado a tal grado de alienación que ahora el debate es cuántos se creen las noticias y si esos crédulos son humanos o un programa informático de suplantación de personalidad. El debate ya no es la veracidad, sino la trascendencia mediática. O sea, que si yo digo, por ejemplo (y aclaro que es un invento, que NO ES VERDAD): “Una prueba de ADN demuestra que la Princesa Lehorror es hija del Che Pa Blenin”. Imaginad que esta falacia –hasta que se demuestre lo contrario – la publica una agencia internacional de noticias y se hacen eco las tv. y la prensa más seguida. ¡Menuda se liaría! Ya imagino a “Zarzuela” y “Moncloa” desmintiéndolo, y a la oposición pidiendo explicaciones inmediatas, dimisiones y de más martingalas. Y el seguimiento público sería colosal. El vulgo chapotearía cual marrano en lodo de cochiquera, a base de miles de “memes”, cientos de miles de tuits y millones de retuits (y en el resto de redes sociales, igual).

Bien… a ninguno de vosotros se os escapa que este titular, al ser un invento mío recién leído en este artículo, no os genera la necesidad de hacer ninguna mamarrachada en redes sociales, porque sabéis que es mentira y ya está, no genera honda expansiva. Es más inocuo que el zapatillazo de una madre.

¿Entonces, por qué las falacias o verdades sabidas por todos sólo importan cuando son aceptadas o rechazadas por mucha gente? ¿Por qué importan más las consecuencias de algo, que ese “algo”? Demostrar que la Tierra es redonda y que no somos el centro del Universo, sino parte de una pírrica galaxia dentro de él, costó la vida a muchísima gente; y al final fue aceptado no porque la ciencia y el sentido común lo impusieran, sino porque la mayoría lo aceptó. ¡Y fijaos que, aún así, llevamos años con la teoría de que la Tierra es plana, y tiene ya millones de seguidores! ¿Cuánto queda para que la Tierra sea plana oficialmente? Pues hasta que sean mayoría los que dicen eso. Ni más ni menos, que no es poco… Si esa mayoría de “terraplanistas” son humanos o bots, o mitad y mitad (o como los queramos distribuir) nada importa. La veracidad no depende de la verdad, sino de la opinión pública.

Triste, muy triste para los que conocemos alguna mentira y la demostramos; o decimos alguna verdad y es censurada. Nuestro esfuerzo es inane y estamos inermes ante ello, y ante ellos… la maldita opinión pública; máxime en esta época de analfabetismo compartido en el que todos quieren ser los mejores, acaparar todos los “me gusta” (eso que ellos llaman likes), tener cuantos más seguidores mejor (eso que ellos llaman followers) y sentirse la Tierra antes de la Edad Moderna: el centro del Universo. El geocentrismo no es ni malo ni bueno, es MENTIRA. Así de simple. Vamos a dejar ya de empezar la casa por el tejado y de dar tanta importancia a bulos y bots . Qué el intelecto jamás dependa de lo espurio. Que la verdad oficial y la opinión generalizada dejen ya de ir a misa. Aberraciones como la Memoria Histórica o el 11M, son pruebas palpables de que no hay mayor bulo que la verdad oficial y la opinión pública, ni mejores bots que los humanos que comulgan con ella.

Por cierto, tampoco os fiéis siempre de la disidencia, pues el geocentrismo era mentira y fue derrocado por el heliocentrismo, que también es mentira. Algo menos malo es mejor que algo malo, pero no es suficiente, por lo menos para mí. Si no anhelamos la excelencia estamos abocados a la mediocridad perpetua.

ARTÍCULO: «Adoro a Pablo Iglesias Turrión».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on abril 20, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/27433593/Adoro-a-Pablo-Iglesias-Turrion-Por-Cesar-Bakken.html

 

Al igual que si un amigo te dice que tu pareja te la está pegando. Al igual que si un amigo –no tiene que ser necesariamente el mismo de antes… pese a ser complicado, podemos tener más de un amigo –te dice que tu empresa te estafa. Al igual que 1.001 paralelismos entre “lo que deseamos que sea” “ y lo que es en realidad”, son imprescindibles para una vida cuerda; el Che pa Blemos es imprescindible para la sociopolítica espenola. ¡Absolutamente imprescindible! Por eso me encanta.

Como politólogo y alma intelectual inquieta desde que tengo uso de razón, siempre he disentido en cuestiones sociopolíticas con la mayoría de mis coetáneos. Como nací sólo 7 meses antes del fallecimiento de Francisco Franco, no sabré jamás si hubiera abrazado o golpeado al franquismo… pero intuyo que sé lo que hubiera hecho, de haber tenido mis conocimientos actuales, muy contrastados, de lo que fue España de 1936 a 1975 (la historia del franquismo hay que analizarla 3 años antes de su instauración como Régimen).

He bregado con todo tipo de personas y personajes, al respecto de la sociopolítica y la historiografía. Pero ninguna mina tan fructífera como la comunista, de los cuales he soportado, hasta con amistad muy estrecha e incluso relaciones de pareja, a profesores y catedráticos universitarios, abogados, artistas famosos, multimillonarios de todo pelo, profesionales exitosos en su sector, etc. ¡Hasta conocí a los organizadores del 15 M, pues acordamos que les hiciera un documental sobre su origen (premeditado pero oculto) que fue una marcha de indignados entre Cibeles y Sol, que terminó en acampada ilegal y botellón masivo durante meses, consentida por el PP, curioso dato. Por supuesto, en cuanto vi el percal de la marcha, que no eran sino los comunistas y guarros de toda la vida, haciendo el gilipollas por la calle y recaudando dinero de “donaciones solidarias”, paré de grabar y les mandé a tomar vientos. Vamos, que de comunismo hispano sé algo y por eso lo repudio. Pero no ha sido hasta la irrupción de Podemos cuando ese algo se ha sublimado, pues hasta ese día me costaba mucho convencer a los incrédulos de la maldad inherente al comunismo.

Hasta el grotesco advenimiento de Podemos había que argumentar con conocimientos históricos, sociopolíticos, filosóficos y económicos. Citar hechos, datos, personajes históricos, pensadores y demás mandangas que requerían un mínimo intelecto en mi interlocutor, que jamás poseían (no olvidéis que algunos eran catedráticos o historiadores, no meros violentos drogados “antisistema”, así que fijaos en la gravedad del asunto). El uso de la dialéctica y hasta de la genial y efectiva mayéutica socrática era imposible con esta gentuza dogmatizada, pues te soltaban sus soflamas marxistas y era muy difícil sacarles de esa utópica, infundada , criminal, psicótica, mentirosa y estúpida postura; pero al ser pseudo ideología se ponían a despotricar y argumentar vehementemente y no les podías bajar de la burra, por mucha razón y empeño que tuvieras en el intento.

Ha sido gracias al Che pa Blemos que el comunismo se ha mostrado a todos como es, sin ningún tapujo. Cualquiera pude verlo – y actualizarlo a diario – ¡No hace falta saber nada del tema, anterior a los últimos 6 años! ¡No es necesario tener estudios en ello, ni experiencia vital, ni haber leído! Han infantilizado tanto “su lucha”, que hasta el más extraviado mental severo no puede negar que vivir en un chalet campestre de lujo, siendo protegido 24h. al día por las Débiles del orden, es incompatible con un comunista que, además, llegó al poder a base de decir: “Los políticos han de vivir en los barrios obreros” o “me emociono cada vez que veo como agreden a un policía”. O cuando le ven jurando lealtad al Rey Bribón felón, siendo republicano y habiendo pedido, reiteradamente, aplicar la guillotina al Rey como medida de recorte económico. O al contemplar como baila la conga con la secta-lobby LGTBIZQHY… y reconoce estar financiado por Irán (país donde ejecutan a los homosexuales). Se le llena la boca de democracia cuando reconoce estar financiado por dictaduras bolivarianas, especialmente Venezuela. Se pasó 4 años atacando sin piedad al PSOE, por ser “casta” y ser “los de la cal viva” y ahora codesgobiernan con ellos… y un sinfín de desmanes más que son vox populi.

Estas necedades comunistas espenolas nos han facilitado enormemente la labor a politólogos y analistas políticos, y deja bien claro que poseer títulos o ejercer ciertas profesiones, no habilita a nadie a tener razón ni raciocinio. No olvidemos que muchos de estos cretinos de Podemos son licenciados , analistas, docentes y tertulianos. ¡Tela! Mi adorado Pablo Iglesias Turrión ha conseguido lo que 168 años de barbarie comunista no habían logrado: dejar claro que el comunista hispano ya no puede ser blanqueado por ignorante. Ahora todo el mundo sabe qué es esto. Ahora, por fin, ya podemos desenmascarar a tanto hipócrita buenista, señalarles como los totalitaristas que son e ir a por ellos a degüello; e inhabilitar a tanto extraviado mental severo que, aún todavía, no se da cuenta de nada o pretende lucrarse con su impostura. Menuda coincidencia cruel del destino comunista que Pablo Iglesias fundara el PSOE en 1879, y Pablo Iglesias fundara Podemos en 2014. El fundador y el destructor del comunismo hispano se llaman igual (sí, socialismo y comunismo son lo mismo, pero esto es motivo de otro artículo).

Gracias al Che pa Blemos, cualquier comunista actual demuestra su absoluta estupidez y descrédito y es, por lo tanto, susceptible de ser marginado intelectualmente y represaliado social y judicialmente por sus actos. Ninguno puede sostener ya sus torticeras y viles teorías, que tantos réditos les han dado a lo largo de los años. Han pegado sus últimos coletazos (inspirados, sin duda, en la coleta que reposa en la chepa de Pablenin) defendiendo su postura con acusaciones del tipo:”alerta antifascista”, “desenterrar a Franco”, “feminismo” (su abanderamiento de esta causa y hasta cambiar su nombre por “Unidas Podemos”, ha sido tan esperpéntico que parece hecho a posta para generar risa o llanto –dependiendo del humor personal del momento –) defensa de la secta –lobby no heterosexual, aferrarse a patéticos artistas afines que con su populismo no hacen sino ponerles todavía más en ridículo, y, en fin, una sarta de necedades con las que están enterrando cada vez más su dignidad, su nulo intelecto y su valoración pública.

Así que ya sabéis: a cualquier rojo que todavía quiera usar la dialéctica para convenceros de su bondad, justicia social, superioridad moral e intelectual y sapiencia… podéis destruirlo tan sólo con enseñarles unos pequeños esbozos de prensa, ya no hace falta más. Eso sí, ni se os ocurra quedaros en eso para el resto de vuestra vida. Cultivad el intelecto, cuanto más mejor, pues nos va la vida en ello, y tenemos que demostrar, con hechos y palabras, que somos el lado útil de la sociedad.

 

 

 

ARTÍCULO: «Las sandalias de San Pedro, ¿anhelo o temor de verlas?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 18, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/995877460/Las-sandalias-de-San-Pedro-anhelo-o-temor-de-verlas-Por-Cesar-Bakken.html

 

Alguien de vida disoluta y propensa a la autodestrucción acelerada, dijo un día: “ahora me cuido más y he dejado los vicios. He estado enfermo, y cuando le ves las sandalias a San Pedro, hay que tener cuidado”. Este es un ejemplo más que parece el triunfo del miedo a la muerte sobre el previo desprecio a la vida. Digo que parece, porque es casi imposible que alguien cambie ciertos hábitos autodestructivos o no recaiga en ellos. En cualquier caso, sabiendo que la dama de negro nos abrazará tarde o temprano, es lógico tomarse la vida como un lugar de tránsito donde hay que vivir lo mejor posible, aún bajo el auspicio de estar caminando siempre sobre el alambre.

Soy un férreo defensor del derecho de todo ser humano a autodestruirse o cuidarse obsesivamente para retrasar todo lo posible su inevitable cita con la dama de la guadaña. Una libertad sujeta al libre albedrío, pero con una excepción tan enorme que prácticamente la anula. Dicha excepción es la denostada vida en sociedad y el ultrajado bien común. Toda acción humana que sea un efecto con consecuencias para terceras personas, ha de ser regulada, medida , vigilada y custodiada por el Estado. Sí, un ácrata como yo, cree en el Estado como vigía de la acracia. ¡Menuda paradoja! ¿O tal vez no? Veámoslo.

Dejo a un lado, aunque sin marginarlas, cuestiones religiosas y morales, y me centro en el mero estatismo. Todo hombre de bien que vive en sociedad ha de ser un estadista (y los que tengan descendencia, unos padres responsables, además). Por desgracia casi nadie lo es, bien por egoísmo, maldad o mera ignorancia. Desde que nace el hombre adquiere un vínculo ineludible con sus coetáneos y con los que le sobrevivirán, vínculo que le dota de obligaciones que han de ser soportadas y respetadas. La mayor de ellas es que su forma de vida no afecte negativamente al colectivo y tampoco su forma de muerte. Sobre la primera hay mucha legislación y jurisprudencia, y usos sociales, y dichos, y refranes, y normas no escritas… pero sobre el segundo no hay a penas nada, y lo que tenemos es sutil o dogmático. Alguien que pierde la vida es muy diferente de alguien que se gana la muerte, por eso debería estar legislado, ya que donde no llega el sentido común, ha de llegar la coacción.

Si San Pedro pudiera alternar sus sandalias con unas botas de punta de acero, podría dar la patada a todo aquel no apto para cruzar su puerta, y devolverlo a lo mundano a que expíe sus cuitas. Pero como esto escapa de nuestra razón, mejor prevenir con acciones en vida, como son las compañías de seguros y la legislación (especialmente el establecimiento de indemnizaciones), en el apartado de velar por la seguridad económica de la sociedad y protegerla de las personas con costumbres encaminadas a la mortandad. De ahí, por ejemplo, los seguros de vida, coche, vivienda y decesos; todos orientados a que sea el fiambre quien cargue con los gastos de su vida o del fin de ella. Si es obligatorio usar casco al ir en moto, no es para evitar que el motorista se casque el melón, sino para evitar todos los ingentes gastos que eso supone al Estado, y por ende al común social. El motorista, siempre que no esté en la moto, puede romperse la almendra como mejor guste, pero ahí el porcentaje de riesgo es ínfimo y, además, escapa al control del sentido común social. El suicidio está prohibido, y no sólo por creencias religiosas, sino por ley; pero la obligación a vivir no puede ser vigilada al 100%. Cristo dijo: “mi reino no es de este mundo”, pero los humanos no podemos decir: “mi vida no es de este mundo”, porque sí que lo es, y mucho. Hay que aplicar el “quien la hace, la paga”. Podría desarrollar esto enormemente, pero no es un artículo el lugar para hacerlo, y creo que ya ha quedado clara mi exposición de ideas y puedo terminar haciendo un paralelismo con el congojavirus en Espena, y el nefasto tratamiento que le han dado tanto el desGobierno como los ciudadanos.

El paisanaje espenol es actualmente demasiado analfabeto, egoísta, cretino y psicópata como para comportarse debidamente. Hay 1.001 ejemplos sobre el contagio masivo de este virus (al igual que el de su hermano mayor, la gripe –sí, ese virus que ha desaparecido de repente –) por culpa de la nula higiene y civismo de la mayoría de habitantes de Espena (no confundir con españoles, que todavía quedamos unos pocos, pese a no tener la poción mágica de la aldea gala, por desgracia). El desGobierno espenol es doblemente culpable, pues si bien el vulgo tiene licencia para ser un montón de escombros, un Gobierno jamás puede serlo… ni por acción, omisión o negligencia. Y no voy a decir por qué éste, y los precedentes desde hace 45 años –y antes de 1936 –, tanto en los “reinos de taifas” como en el Central, lo son. Ahí están la historiografía y las hemerotecas. Y por si hacían falta, las noticias de actualidad.

Sólo pretendo explicar que la vida del ser humano en sociedad no puede ser una carga para nadie, y su muerte, tampoco. Dejar un joven y bonito cadáver es cosa de extraviados mentales politóxicos, pero millonarios, que no suponen una carga para el común social, así que pueden suicidarse cuando y como quieran, pero en soledad. Aunque como todos sabemos que siempre pagamos justos por pecadores, ese control estatal de nuestra vida se ha vuelto expolio, y para prevenir los desmanes de unos pocos, todos hemos de contratar seguros, pagar impuestos injustos (el de sucesiones es “mi favorito”), excesivos y etc. El bien común, cuya defensa es tan loable en los parámetros que he indicado, se convierte en el lucrativo bien individual de élites y castas sempiternas e inevitables, y advenedizos de todo pelo, ya que las ficticias oposiciones a ser opresor están siempre convocadas y a ellas se presentan la mayoría de espenoles, si no de facto, de anhelo, que para el caso es lo mismo; pues ese anhelo se torna en consentimiento y complicidad tácita o expresa. Quien más y quien menos es un plutócrata en potencia… si no fíjense en el fenómeno llamado Loterías… que, por cierto, son del Estado y son un pedazo de impuesto más, JAJAJAJAJAJAJAJA… y JA.

 

 

ARTÍCULO: «Libertad de expresión sólo bajo previa obligación de conocimiento: Orwell fue un bulo»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on abril 16, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/357513390/Libertad-de-expresion-solo-bajo-previa-obligacion-de-conocimiento-Orwell-fue-un-bulo-Por-Cesar-Bakken.html

 

Casi nadie atisba que los derechos van acompañados de obligaciones, al igual que toda tesis tiene su antítesis, o toda acción tiene su reacción. El problema de la manida libertad de expresión es que la obligación que tiene está pervertida, por lo tanto invalida ese derecho, ya que consiste en obligación previa de conocimiento sobre lo que se habla, la cual se tergiversa al consistir en comulgar con ideas que nada tienen que ver con el conocimiento real sobre lo que expresan, sino con la aquiescencia con los poderes fácticos que la establecen o con una mayoría social que se arroga el dominio de la razón. En cualquiera de los 2 casos: muerte del intelecto y asunción de una verdad universal torticera por el mero hecho de ser expresada bajo estas 2 circunstancias.

Cualquier espenol sabe que una de las expresiones más vulgares y carpetovetónicas es: “¡No tienes ni puta idea!”. ¿A quién no le han dicho esto alguna vez que ha ejercido su derecho a expresarse libremente? ¡Esta represión es libertad de expresión también! Por lo tanto, algo que se anula así mismo no funciona bien o, sencillamente, no existe. Por eso soy férreo defensor de que este derecho tan manido NO EXISTE (ni se le espera), pues está viciado de origen, desde el momento en que expresa dogmatismos y consignas, bien oficiales (si son gubernamentales) bien oficiosas si son revolucionarias. ¿Pero qué ocurre con los disidentes, con los que estamos entre Pinto y Valdemoro? Precisamente somos los únicos capacitados a ejercer la libertad de expresión, pues no pretendemos ganar cuotas de poder Y usamos la obligación previa de poseer conocimiento imparcial sobre lo que expresamos, complementado con la obligación de no censurar a nadie arbitrariamente. Somos la excepción que confirma la regla, lo cual no anula la regla, así que todo mal…

El asunto está en el candelero por el aburrido tema de las “noticias falsas” que el Gobierno comunista espenol censura ahora con la excusa del congojavirus, asegurando que son bulos al arrogarse la posesión de la verdad absoluta. ¡Ay, la censura! ese sustantivo que es uno de los mantras ancestrales “antifascistas”, del actual desGobierno y de su sempiterna lucha en pos de la libertad… que ahora queda claro –para el obtuso que no lo supiera – que es mera lucha liberticida.

Si todos los borreguitos que llevan toda su vida atacando a la censura y defendiendo el derecho de libertad de expresión, tuvieran el mínimo intelecto exigible a un ser humano, sabrían que, precisamente, la censura es la forma más sublime de la libertad de expresión, ocurrida por denostar la imprescindible obligación previa de conocimiento. Ahora, con las “noticias falsas”, los antiguos libérrimos se tornan en liberticidas que ejercen su derecho a censura, a imponer su verdad a los demás.

La verdad no puede ser censurada, solo puede ser ocultada, que no es lo mismo. Porque lo que se oculta es algo que EXISTE, y por lo tanto es susceptible de ser encontrada y comunicada. En el caso del congojavirus, mi opinión es disidente tanto con las gubernamentales, las opositoras y las “conspiranoicas”. Pero a mí NADIE me censura, porque sencillamente mi opinión está oculta, entendida como algo que no trasciende en la opinión pública. Y lo que ejerzo es libertad de expresión previo conocimiento de causa, sin censurar a nada ni a nadie. Aquí radica la verdad: en la tolerancia a lo que no es impuesto sino expuesto de manera motivada y argumentada; de tal manera que se torna irrefutable, aunque susceptible de fobias y filias, claro está.

El problema de fondo es que ahora la libertad de expresión se está desarrollando con todo su esplendor y los censurados creen ser víctimas, cuando antes eran victimarios, porque jamás asumieron que el conocimiento era el parámetro fundamental de esta ecuación; que sin exposición argumentada, nada sirve. Que suene la flauta, es decir, que esas víctimas actuales defendieran verdades reales por mero azar o inercia, no les habilita para sentirse ahora ultrajados. Echar por tierra una argumentación errónea de alguien no es censura, sino sentido común y ejercicio intelectual y dialéctico necesarios. Pero muchos lo confundieron con “ejercicio del derecho a la libertad de expresarse”. Si hubieran sabido, como yo desde que tengo uso de razón, que ese ejercicio es inicuo y consigue el efecto contrario: aumentar la represión; si lo hubieran sabido no se asombrarían ahora.

Muchos le están borrando el nombre a Orwell, de tanto usarlo a colación de su pueril –aunque certera – novela: “1984”. Su Ministerio de la Verdad está más en boga que nunca. ¿Cuántos de estos nuevos anti-censura y defensores de libertad, saben que Orwell fue comunista, y miliciano en la última Guerra Civil española, con el único deseo de “matar fascistas” (SIC)? Tiene multitud de documentos escritos –artículos periodísticos y obra literaria – a este respecto, especialmente su libro: “Homenaje a Cataluña”. ¿Cómo pudo, una década más tarde a todo esto, volverse anticomunista? Sencillamente porque Orwell tampoco tuvo el raciocinio suficiente para entender lo que, de manera tan simple, he expuesto yo.

Verdad sólo hay una, pero sobre hechos, no sobre pensamientos. Y como quiera que los hechos no deben supeditarse a los pensamientos ni a la ideología, tenemos montada una paradoja de dimensión tan magna que, si fuera material, taparía el sol. El adoctrinamiento está instaurado de manera tan colosal que el ÚNICO DATO que yo uso para saber que alguien puede tener algo de verdad, es que ese alguien sea casi desconocido y que su opinión sea un cero a la izquierda en la ecuación de la vida comunitaria. Ojo, no hace falta decir que los imbéciles, y por lo tanto denostados por todos, no son parte de este dato que yo uso. No hacía falta decirlo, pero lo he dicho… por algo será. El colofón del disparate son los que se jactan de ser “medios independientes” teniendo millones de seguidores y dependiendo de políticos y publicidad.

Eso sí, una suerte de obligación posterior de conocimiento puede ser una fórmula para dotar de verdad retroactiva a la libertad de expresión. Pero eso ya es asunto para otra disertación, que ya he divagado suficiente en este artículo y no hay que abusar.

 

 

ARTÍCULO: «NEUROCOMUNISMO»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 14, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/847618528/Neurocomunismo-Por-Cesar-Bakken.html

 

La humanidad lleva padeciendo el comunismo desde épocas inmemoriales. Debido a que esta psicopatía humana tan compartida se arroga la defensa de la moral (buena), el interés general (bueno), la justicia social (buena), y el filantropismo (bueno); todo aquel que no defienda esta defensa, valga de repugnancia, se torna enemigo del pueblo, de la vida, del bien común y del amor.

Es la ideología perfecta, pues todo lo que hace mal (que es casi todo) lo achaca a agentes externos o, directamente, al “fascismo” que todo lo domina, pese a que no gobierne en ninguna parte y, cuando lo hizo, fue pulverizado de inmediato. ¿Quién en su sano juicio no ha sido comunista alguna vez? ¡Todos lo hemos sido! Sino de facto, de pensamiento. Porque NADIE está en su sano juicio para cuestiones sociopolíticas e ideológicas en los albores de la adolescencia. Lo que nos ha de preocupar, y mucho, son los comunistas que han resistido al paso de la adolescencia, esos son muy peligrosos (no por valor, hombría, conocimientos, raciocinio, intelecto, gallardía y etc. circunstancias afines a un verdadero revolucionario; sino que son peligrosos porque son psicópatas fieles seguidores del “neurocomunismo”.

La neurosis es una enfermedad funcional del sistema nervioso, caracterizada principalmente por la inestabilidad emocional. Fijaos si el neurocomunismo es grave que hasta va más allá de esta definición y es emocionalmente muy estable. ¡Es la psicopatía perfecta! ¡la estabilidad mental del tarado, que al rodearse de más tarados, da vigor y rigor a su enfermedad y carácter de verdad absoluta! Si 2 opinan algo contrario a 1, ese 1 será discriminado. La mayoría, manda. ¿Quién de vosotros no ha sufrido a un neurocomunista? Nada como el empirismo para estos asuntos tan racionalistas. Y no es una paradoja. El neurocomunismo es tan burdo y falaz, que combatirlo no necesita ser teorizado ni razonado. Basta con no ser un extraviado mental severo, o un psicópata perverso para ello. La historia y los hechos son tozudos a la par que reales… ¿entonces por qué hay tantísima gente que sigue siendo comunista, y tantos regímenes que ídem? ¿Por qué ,precisamente, el país más capitalista del mundo –China, a quien Dios confunda y, una pena que ya no se rijan por las enseñanzas de Confucio– es comunista? Espena es el país más importante para mí, porque nací y vivo en él. No por asuntos históricos, folclóricos, familiares, identitarios o meramente afectivos: hay que ser pragmáticos en esto, y la defensa del bien común es una suma de bienes individuales que han de desarrollarse , con sensatez, en el lugar donde estamos arraigados. Por eso me preocupa el neurocomunismo de aquí, no el de fuera de aquí. El gran problema de esto es que, como esta secta es internacional, no podemos evitar –y debemos involucrarnos de hecho – hacer paralelismos internacionales con nuestro padecimiento nacional para tratar de comprender mejor a la bestia, pero siempre desde la perspectiva nacional, no al revés. En cualquier caso, como son todos iguales, tampoco es muy difícil el asunto… ¿o no son todos iguales?.

No, pese a su afán internacionalista, que no es más que un afán mesiánico y una megalomanía galopantes, el comunismo se desarrolla de maneras radicalmente diferentes y hasta opuestas en todos y cada uno de los países. Su grado más devastador son los genocidios y crímenes diarios que cometen, cometieron y cometerán entre ellos mismos. El cainismo es amor fraternal comparado con ellos. Sólo su aspecto de enfermedad neuronal los une, de ahí la importancia de tratarlo como lo que es: una enfermedad mental. Y sin ser yo especialista en estos temas, Dios me libre de bregar a diario con más chalados de los que la socialización me impone, mi raciocinio sí me da para saber que las enfermedades mentales hay que tratarlas, no fomentarlas ni humanizarlas; y NI MUCHOS MENOS INSTITUCIONALIZARLAS. Tenemos que establecer el nexus idearum, por el cual en cuanto nos topemos con un comunista, inmediatamente lo veamos como un enfermo mental. De aquí la importancia de que mi neologismo (muy sencillo, por cierto, y por lo tanto sin mérito alguno) sea interiorizado, porque del mismo modo que no podemos razonar con un niño, como si fuera un adulto, y ni muchos menos tratarles como tal, no podemos enfrentar a un rojo como un ser intelectualmente dotado y emocionalmente estable. No, ni mucho menos. Como enfermos mentales que son, tenemos que ser muy sutiles con ellos y, en la medida de lo posible, hacerles el vacío, ningunearles y repeler sus ataques con mucho temple y con poca dialéctica: porque es imposible razonar con ellos. Y, lo más importante de todo, no perder nuestra cordura, no caer en su infantilismo y psicopatía, y tratar de no perder los nervios salvo para repeler ataques físicos directos. No puedes maltratar a un niño que te insulta, pero sí puedes repeler con violencia proporcionada a ese mismo niño si te agrede.

Difícil solución tiene el neurocomunismo. Nos esperan años de lucha, al igual que las tuvieron nuestros ascendientes y las tendrán nuestros descendientes. El problemón que se vislumbra es que hace décadas, la solución militar era la mejor autodefensa y la única solución, como bien demostró “el bando nacional” que tras años de tratar de vencer con el intelecto, y hartos de ver como la violencia injustificada y bárbara de estos extraviados mentales era su único argumento, tuvieron que dar un golpe sobre la mesa, un magnífico y bendito golpe. Pero los tiempos han cambiado tanto que ya no podremos defendernos de esa justa manera, salvo casos muy aislados, y de hecho ellos mismos, pese a su neurosis, saben que su mejor arma es la memocracia (gobierno de y para memos), que les avala en todo lo inimaginable y más.