Como sucede siempre, y digo siempre, el partido más votado es el PA (Partido Abstencionista).

A veces no es con mayoría absoluta, como siempre es en las Europeas, pero siempre es el partido más (no) votado. Entonces… ¿por qué no se declara la ACRACIA? ¿O la memocracia reconoce que es una plutocracia nacida de una oligarquía antes disfrazada de aristocracia y que, ahora, es una oclocracia a las claras?
Hay personas que no necesitamos ser gobernadas por nadie, y menos por los menos capacitados para ello. Porque otra cosa no… ¿pero qué VOTONTO de este país de oligofrénicos y psicópatas no reconoce en el partido rival a una purria de indoctos ridículos y fascistoides? Haced ese mero ejercicio. ¿De quién se ríen «los fachas»? Pues de «los rojos». Y con todos los motivos pragmáticos, absolutamente irrefutables. Ves a sus líderes políticos y es innegable el chiste. Y, viceversa, ídem (aunque menos, mucho menos, ojo, no se puede comparar a los voxeros o peperos con sus enemigos… fijaos como estará el nivel, es decir: los deméritos de los demás no me dan mérito (no deberían de darlos).
El problemón por el cual jamás cambiará esta situación de que estemos sojuzgados por una minoría mantenida única y exclusivamente por otra minoría aún mayor (maderos, picolerdos y milicos), es que dentro de los que no votamos la inmensa mayoría son igual – o más – gilipollas que los votontos. Cualquiera que tenga toma de Tierra vital y no esté obnubilado por sandeces tipo putatele o putodeportedeélite lo ve. Cualquiera que tenga libre albedrío, intelecto, raciocinio y gallardía.
Malos tiempos no sólo para la lírica, sino para todo el que no sea oveja o pastor. Y que el jipipollas de turno no me diga que, enconces, hay que ser pájaro y voolaaaaaaaaaarrrrrr libre… el cazador es amigo del pastor, GILIPOLLAS.
Apostilla
Yo he sido libre en un país que era una enorme jaula. Ahora que nos han canalizado en pequeñas jaulas ya nadie podrá ser libre. Y nadie es nadie. Ni los que mandan ni los sometidos. Porque los primeros están sojuzgados por ellos mismos y sus intereses espurios siempre sometidos al dinero; y los segundos pues porque no tenemos opción salvo corrompernos y subir al escalafón de los primeros. Eso, simplemente, sería volvernos amorales y perversos y vivir en una jaula un poco más grande y cómoda, puteando a los de las pequeñas e incómodas.

La única solución es una violenta revolución.
¿Pero quién la hace? Yo, desde luego, no pienso unirme a la turba. Me dan igual de asco los unos como los otros. Los sojuzgados y los sojuzgadores. La única solución que veo es volverme eremita o asceta. Siempre lo fui, pero errante. En cualquier caso, siempre está la opción de hacerse anacoreta de cuarto de baño, como el de la película del capullo y rojísimo psicópata Fernando Fernán Gómez. Y que, encima, te pongan a un pibón descomunal como fiel amante enamorada… pero eso es una peli; y al igual que los sueños de Calderón, las películas, pelis son…










