La película yanqui, «Early warning» ya nos avisó en 1981, de la mano de su director y guionista: David R. Elliott. Os dejo una de sus secuencias iniciales, quizás la más clara – en la historia del audiovisual – mostrando los satánicos planes del NOM. ¿Predictiva o indicativa? ¿Denuncia – rechazo o anuncio – fomento? Jamás lo sabremos (a no ser que este director «muriera» al poco de hacer la peli. No encuentro información sobre él).
A espera de ver la peli entera (mis adoradas cacofonías), ya sólo esta secuencia que os enlazo, es más que significativa. Os paso, también, la película completa en V.O. (se pueden activar los subtítulos y la traducción simultánea a espenol).
Delicioso cortometraje mudo, de ciencia-ficción. El ingenio del cine de la época, con esos efectos especiales mitad atrezo teatral mitad cortes de cámara a lo «stop motion», nos muestra la obsesión de los astrónomos de la época por alcanzar la luna y otros astros; algo que plasmó como nadie Jules Verne, en sus impecables novelas.
Méliès dirige y protagoniza este film, que haría las delicias de los espectadores de la época, donde la luna viene a «Mahoma» ya que este no va a la montaña. El astrónomo se ve superado por su propio objeto de estudio y anhelo, que entra en su observatorio planteando 1.001 situaciónes disparatadas, selenitas humanizados y hadas incluídas.
¿Entonces la saga Ocean´s, la estimable Baby Driver, Italian job? Por supuesto, pero sobre todo el más grande, con sus dos más grandes, las dos primeras: Reservoir Dogs y, sobre todo, Pulp Fiction. De hecho, la cinta arranca parodiando la primera escena en la cafeta de Pulp Fiction con un protagonista que se llama, «casualmente», grandísimo Keatel, Señor Lobo. Rememoramos, adaptado el momento a los más peques de la queli, el glorioso instante en el café restaurante donde Pumpkin (Tim Roth) y Conejito/Chochito (Amanda Plummer) intentarán dar un siempre recordable palo. Y, obvio, toques del mejor Soderbergh, no el funesto director de la siniestra y fraudulenta Contagio. Tan falsariamente (pre)covidicia. Pura programación predictiva.
Los “malos” devienen “buenos”
DreamWoorks principió con Shrek, ora ogro ora príncipe, a darle nueva vida a los malos malosos de toda la vida, reubicándoles como protas y dándole la vuelta a la tortilla, pintándolos como los buenos del cuento. Ya sea porque la fórmula les funcionó bien o porque en este estudio made in SKG (Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg, David Geffen) han realizado una clara apuesta – biopolítica, obvio – por convertirse en La Factoría de Villanos Recauchutados (con permiso de Gru y los sin par minions de Illumination, otro estudio, por cierto, bajo el control de Universal), continuando a la sazón posteriormente, tras el principesco ogro con Kung Fu Panda, Bebé jefazo, Abominable o, la mejor, Monstruos contra Aliens.
Y agréguese un característico dato que la distingue sobre manera de la su gran rival, Pixar: apropiación debida e indebida de la animación clásica. En la forma y en el fondo: Los músicos de Bremen o Don Gato y su Pandilla, en lontananza, rasgos faciales mediante. O La vuelta al mundo de WillyFog o, más recientemente, las aventuras del estupendo anime Lupin III. E hibridando clasicismo y (post)modernidad: por un lado, los cuerpos son moldeados en 3D pero los ojos y algunas partes de las facciones del rostro se cincelan en dos dimensiones.
¿Y el Señor mierda?
Además del Señor Lobo, por nuestra historia también pululan Señor Tiburón, Señor Serpiente, Señorita Tarántula y Señor Piraña (¿recuerdan el insuperable bautismo iniciático de Reservoir Dogs?). Al igual que ocurre con el Señor Lobo, cada miembro del equipo posee una especialidad delictiva y una personalidad suficientemente delimitada para ser relevantes actores de diversas tramas de cada vez más perfeccionados atracos.
Contando, desde luego, casi todos los miembros del gang, excelentes guionistas mediante, con un deleitoso e impagable toque macarra, huyendo en todo momento de todo pestífero moralismo, preñada la historia de guiños y citas y alusiones a películas noventeras, muchísima diversión y una acción presurosa para desbocar, en definitiva, en el hecho moral (repito, no moralista) de que nuestros malotes acaben acaeciendo (simuladamente) buenos. Apretada síntesis sin spoiler: pasar por buenos y así dar un nuevo golpe (bastante laberíntico, la verdad). Asaltos a lo GTA (Grand Theft Auto) y…luego ya se verá: el tránsito de la «maldad» a la «bondad».
¿Certero hiato entre Rousseau y Hobbes, terciando Locke?
Los tipos malos, basada en los personajes de los magníficos libros de Aaron Blabey, realiza un ejercicio razonablemente sarcástico y cínico e irónico, a fuer de paródico, y vuelve a oponer (de manera más bien sencilla, claro) las simuladamente opuestas antropologías filosóficas de Hobbes y Rousseau, con Locke en lontananza, como en El señor de las moscas, novela y peli, en esa eterna disputa y desentrañamiento por establecer si la bondad o la maldad es lo que define el fondo más hadal de la naturaleza humana. O ambas, hibridadas.
El malo (y el bueno), ¿nace o se hace? Ser humano, ángel (“buen salvaje”) y demonio (un puto lobo), nuestros protas se enfrentan al curioso, curiosísimo dilema entre sobrevenir malosos y el fructuoso deleite que suscita hacer el bien. Ambos, actos banales, en definitiva, el bien y el mal. Tan Arendt. En fin.
Hace mucho que no soy docente audiovisual, y sé que jamás lo volveré a ser, ni dar conferencias ni mucho menos volver a ganarme la vida en el mundo creativo, que está dominado por la corrupción, la estupidez y los intereses económicos. Así que aprovecho mi BLOG para hacer, de alguna manera, lo que debería seguir haciendo de manera profesional, en un mundo normal.
Anoche vi la peli, de 1979, “When a Stranger Calls” o “Llama un extraño”, en espenol. Es un ejemplo perfecto para explicaros que el guion es lo más importante, pues en esta película no existe guion, salvo una concatenación de diálogos y situaciones que les ocurren a los protagonistas de la cinta. Es el peor guion que he visto, y mira que los he visto malísimos a miles.
Usaré una analogía con la música orquestal, para hacer más didáctica mi chapa. Al igual que en una partitura está toda la obra musical, en el guion (literario más el técnico) está la peli. No hace falta rodarla ni visionarla, para “verla”, leyendo la partitura o el guion, cualquier experto en la materia ve la peli y oye la música.
Fijaos en este vídeo minuto mío, en el cual destrozo parte del adagio de “El concierto de Aranjuez” y mirad luego el virtuosismo de Paco de Lucía, con la misma composición:
Mi corto está bien, pues no pretende ser un concierto, al igual que si lo de Paco de Lucía fuera una peli sería nefasta. Cada cosa tiene su sitio en la creatividad, esto es palmario. Como lo mío es una coña (vulgo comedia audiovisual), puede gustar más o menos, pero es una obra coherente con su género creativo. Otra cosa es que me cojan como flautista para sustituir a la guitarra solista en el Concierto de Aranjuez… eso sería terrible, por mucho que a mí me guste tocar el adagio (completo) con mi flauta dulce. Gusto y criterio son enemigos acérrimos, cuando no van de la mano con coherencia. Esto es taxativo al 100%.
De hecho, “Llama un extraño” es tan mala porque no es una comedia (da igual que te guste o no esa comedia, pero este género audiovisual sí soporta la ausencia de guion,al igual que el cine de animación de comedia, o que esté escrito con los pies), pero el género de esta peli es Thriller/terror /suspense. Aquí no se permite currar sin guion aunque para muchos esta sea una peli de culto… “para gusto los colores” puede decir alguno. ¡NO! Releed el párrafo anterior si creéis eso.
“Lama un extraño” nos muestra una serie de situaciones INVEROSÍMILES, donde por arte de magia (eufemismo de “por la falta de talento del guionista”) los personajes aparecen en el lugar adecuado para que la trama se desarrolle sobre ruedas y sin sentido alguno; al más puro estilo Hitchcock, otro que tal baila y al que, salvo en “Psicosis”, le podéis aplicar lo mismo que para la peli de marras, aunque Hitchcock era conocedor de la carestía de sus guiones y su tramas eran sencillísimas, sin las pretensiones de la peli que uso como ejemplo en este artículo. El tito Alfred se divertía dirigiendo actores y con el uso virtuoso de la cámara, no pretendía nada más… por lo cual su cine lo tolero, pese a que no me guste en absoluto, pero tiene cierta coherencia narrativa y excelencia visual, que no es poco.
«Llama a un extraño» y el cine del rechoncho director inglés, son ejemplos perfectos de que casi todas las películas tienen argumentos buenos o aceptables, interesantes vaya… que son desarrollados patéticamente el el guión… vamos, que muchas no soportan ni hacer su sinópsis.
La credibilidad y la verosimilitud devienen cuestiones claves para distinguir un guion bueno de uno malo. Casi todas las películas son (y deben serlo) increíbles, para recrear situaciones imposibles de darse en la vida real o imposibles de hilvanar en un guion, por muy bueno que sea. Pero la trama y, sobre todo, su desarrollo; jamás han de ser inverosímiles (hay exceltes pelís, como: «La huella» o «El golpe» que la cagan colosalmente a este respecto, en un momento de la peli… que para mí las desvirtúan en su totalidad, pese a que disfruté y disfrute viéndolas. Pero explicar esto es largo, lo haré en otro artículo) Es decir, por muy fantástica que sea la trama, 100% increíble… ha de ser verosímil. Por ejemplo: en una peli de súper héroes no puedes, de golpe y porrazo, otorgar a un súper héroe unos poderes que no tiene, para salir de un apuro de la narración. Si Batman no vuela por sí sólo, no puedes ponerle a volar sin el uso de sus juguetitos, por ejemplo, por mucho que el personaje solo pueda solventar un nudo de guion de esa manera inverosímil.
Me gustaría seguir con esta chapa, pero a modo de conferencia multidisciplinar, con proyector incluido, pero de momento no puede ser. Si alguien quiere contratarme, a tal efecto, o contactarme con alguien o algo que quiera, podéis dejármelo en los comentarios a este artículo, que yo encantado de reengancharme a una mis profesiones.
Os recomiendo, encarecidamente, ver la película. Entenderéis perfectamente lo que acabo de explicaros, creo, de una manera tan sencilla como didáctica. De momento, os dejo con una secuencia que he encontrado en Jewtube. Una secuencia del inicio de la peli, que nos da la falsa esperanza del virtuosismo de la misma, pues es una secuencia buena y augura una peli tremenda… pero nada más lejos de la triste realidad, según avanza la cinta. Alcanza cotas tan grotescas y patéticas el guión, que os resultará difícil verla entera, os lo aseguro.
¡NOTICIÓN! Una buena película de 2020… ¡y no sale nadie potando! (¿os habéis dado cuenta de que en la inmensa mayoria de pelis y series de este siglo, los personajes vomitan y otras escatologías?) ¡Y tampoco salen desnudos ni, por añadido, escenas de sexo… ¡una de las pocas pelis que hay sin relación sentimental / sexual entre los personajes, algo a lo que obligan en la mayoría! Recuerdo a Mariano Ozores diciéndome: «todas esas secuencias sexuales, que no vienen a cuento en mis guiones, eran por obligación del productor. Cada ciertos minutos de metraje teníamos que meterlas. O Recuerdo a mi antiguo coleguilla Ernesto Martín (ahora no sé qué coño es, porque parece un zombie del NOM y la industria cinematográfica, o directamente un gilipollas. Discutí con él porque le encantó este cortometraje mío y como agradecimiento quiso «robarme» a la protagonista del mismo y darme una patada en los cojones a mí… y el que conozca mi carácter, pues ya se imagina el resto) y profesor del único curso de cine que he recibido – el resto los he impartido – cuya ópera prima fue la inefable y nauseabunda «El chocolate del loro» (reconocida basura por él mismo, ojo que te la cojo) donde el productor, el indocto tiburón Enrique Cerezo, le obligó a meter escenas de sexo. O a mi antigua colegilla, Marta Larralde, cuyo personaje tiene escenas de desnudo absurdo en la floja peli «León y Olvido»… y le obligaron a rodar una secuencia masturbándose en la cama, que no venía a cuento de nada en la trama… y que ni siquiera apareció en la peli… o sea, era para las posteriores pajas del director a costa de la guapa actriz gallega…
Comedia de acción macabra (esa es la acertada categoría que le doy yo, que una vez fui crítico de cine, hasta que tuve que dejarlo del profundo dolor que me daba ver las pelis a criticar, y eso que se supone eran de las buenas, de «las independientes» y «de autor». Hediondas y propagandísticas películas son el 80% de las que hay, y casi el 100% de este siglo, en el cine mundial, salvo las producciones de «Bollywood» – el cine hindú, el más prolífico de todos – y de parte del tercer mundo, que no visiono desde el siglo pasado y, por lo tanto, no puedo criticar.
En «The hunt» (la caza) se nos muestra una macabra sátira a las satánicas élites, mostrándolas como lo que son, pero jugando con la ambiguedad de no saber si los satánicos (que son los que controlan la industria cinematográfica, hasta de lo que grabas con tu móvil…) se ríen de ellos mismos , y por ende nos dejan claro su abrumador dominio sobre nosotros, o es una patada en los cojones que les da el director y productor Craig Zobel. El final de la peli, que no desvelo, deja claro que sí es una patada… ¿o no? juzgad vosotros.
El caso es que la trama son varios satánicos multimillonarios (valga la redundancia) que deciden secuestrar a varios «frikis» de internet, varios conspiranoicos (SIC) que les critican por las redes y blogs como el mío; para ajustarles las cuentas por sus difamaciones, ya que ellos dicen que todo de lo que les acusan es falso y, por eso, lo quieren hacer realidad con ellos, en el aspecto concreto de que los frikis afirman que una de las diversiones reales de estos cabronazos es cazar a seres humanos, por mera diversión. Pero con la prota se equivocan… ella no es una de esas frikis que denominan ellos (escoria y basura les llaman, algo así… es que la vi doblada)
Por descuido al buscar la carátula de la peli, he visto varias críticas internacionales sobre ella… ¡y es que no se enteran de nada los críticos, coño, ni los que la ensalzan ni los que la denostan! O están cogidos por los cojones y han de escribir esas tonterías que escriben.
Inevitable despedirme sin comentar, por analogía tanto de título como de trama, las magistrales cintas: «The deer hunter» y «The night of the hunter»… pero es que si digo algo más de estas obras de arte, la peli que he criticado ahora es puta basura, y no es plan… Yo debería haber nacido 50 años antes, mínimo… pero eso ya no tiene remedio. A parte de haber gozado más de la vida y del buen cine de mi época, no estaría vivo ahora viviendo esto que llaman vida y no lo es…
Cinta de animación codirigida por el germano Richard Claus y el peruano José Zelada, Ainbo, la guerrera del Amazonas, grosso modo, apretada síntesis: Ainbo es una pequeña guerrera del Amazonas cuyo potencial todavía tiene que desplegarse y que ha sido escogida por los espíritus para salvar del inicuo “hombre blanco» el bosque húmedo tropical más grande del mundo y uno de los puntos con mayor biodiversidad del planeta.
El “impío” hombre blanco que todo lo jode, dizque
Para comenzar, «salvar» Cándamo, su exigua y grata y salaz aldea. Ainbo cuenta con la ayuda de un armadillo y un tapir, dos «espíritus» guía encarnados, al estilo de Pumba y Timón de El Rey León, en esta dizque épica gesta, evocándose en todo instante el anticristiano y cameronianoAvatar. Y apunten axial clave: vencer al Yacuruna, el demonio que se apropia del alma de los seres queridos. Sacrosanta y perdida paternidad en lontananza. Y la maternidad, entonces, en forma de florido y floreado arbusto,
Ainbo ciñe su abracadabrante discurso a un etéreo y difuso poder de la naturaleza y su privativo vínculo con los indígenas, una ligazón que el hombre blanco, siempre impío, parece ser, habría olvidado por completo en aras de una avidez bosada por el oro y los materiales preciosos (y otro recursos plurales) por los que es capaz de triturar con todo lo que halle a su desalmado paso.
Ainbo, tres cosmovisiones liberticidas solapándose
Ainbo, en definitiva, mixtura dos ideologías esencialmente liberticidas: falso y anticientífico ecologismo y delirante y vacuo feminismo: feminazi o femibolche, escojan o hibriden. Todo ello rubricado con un barniz harto, hartísimo empalagoso, también asaz liberticida: vaporosa espiritualidad new age para urbanitas meapilas. «Seremos la jungla y yo», afirma nuestra heroica y “amazónica” valquiria. Tan Pachamama, tan absurda hipótesis Gaia, tan panteísta.
Cambio climático, pamema y falacia de ribetes apocalípticos. Acusando absurda e injustificadamente al ser humano (preferentemente blanco, heterosexual, cristiano…) y su «pérfida» criatura, el dióxido de carbono, de todos los males que acaecen desde que el mundo es mundo. La Tierra, gran agraviada por él. Los calentólogos, mentirosos tenaces. El calentón güebal, otro espantadizo trampantojo (cual espectrales virus o ucranianas guerras) para atemorizarnos más y mejor.
La libertad, casi ida
En otras palabras, otra acción biopolítica, revestida de cine (eso sí, con prodigioso hechizo visual mediante), conducente a restringir cada vez más nuestras sagradas libertades naturales y nuestro bienestar. Ya sea con pretextos sanitarios, bélicos o calentorros. No se llama cambio climático, pues. Se llama genocida geoingeniería, militar y deliberada manipulación del clima planetario. En fin.https://www.youtube.com/watch?v=TO3Zw15GKyw
Abrumadora película de 1969, dirigida por Alfonso Paso (que no paso de Alfonso) e interpretada magistralmente por Emilio Gutiérrez Caba (que no cava Emilio Gutiérrez). Ese personaje que no pronuncia la pe… ya me gustaría a mí ver a (poner cualquier actor o atriz) hacerlo: no hay güevos.
López Vázquez, y el resto del elenco, magistrales, pero manteniendo su mismo registro interpretativo, es decir: haciendo de ellos mismos. Personajes adecuados al actor y no al revés, como debería de ser. Marlon Brando sólo hubo 1 y yo jamás le conocí. Sólo haber podido dirigirle y darle un papel de un guión mio hubiera satisfecho mi vida en esta dimensión: así «de tanto» amo yo al buen cine, eso que escasea más que las buenas personas.
Os dejo una secuencia de este peliculón, de esta pedazo de comedia muy bien dirigida y fotografiada. Una obra de arte que merece la pena ver ahora más que nunca, pues el cine y el audiovisual están repletos de mierda, ponzoña, publicidad y violencia gratuita. ¡QUÉ BUEN CINE SE HACÍA CUANDO ESTABA FRANCO! ¿verdad qué sí, Don Rafael?
¡Me cago en mi puta madre! (recuerdo que es una expresión que uso mucho, sin tener nada que ver con mi madre, que es la persona que más quise y querré en mi vida – y, creo, la que más me quiso cuando estaba en esta dimensión –) el propietario del vídeo de Jewtube no deja que lo enlace en el BLOG. Pues que le den por el culo, a él y a los judíos masones de Jewtube. Poniendo en jewtube el título de este peliculón podéis disfrutar de varias secuencias. Yo la tengo pirateada. JÓDETE DERECHOS DE AUTOR.
Producción triple: Suecia, Noruega y Dinamarca. Prevalece la huella sueca. Su cumbre, de momento, Premios del Cine Europeo. Nominada a mejor película de animación. Y dirigida por la siempre estimable Linda Hambäck (Gordon y Paddy, 2017; Canciones para peques y animalitos, 2014).
La formación de una familia: ¿Deseo? ¿Capricho?
Una gorila, tan Blade Runner, más humano que los humanos. Adopta, ¿inesperadamente? , en un orfanato, a una cría, Jonna. Una nueva vida para esta niña con esta nueva «madre». Ambas satisfacen sus más íntimos deseos/caprichos: ser madre, tener madre. “Por supuesto, no te voy a dejar sola”. Pero justo cuando se encuentran mejor, aparece Tord, siniestro jefazo del gobierno local, anhelando pelotazo pecuniario con un parque acuático, y amenazándolas explícitamente con devolver a Jonna al orfanato.
Sencilla, sencillísima cinta, virando a flojita, muy flojita. Basada en una novela infantil de la excelente Frida Nilsson. Sencillez en forma y fondo, singularmente pausada y “calmosa”, nos contagia infantil inocencia y amor por la vida. La estrella de los simios nos habla, ante todo, sobre los ¿inducidos? prejuicios, la familia y la sobadísima y manipulada “diversidad”.
La triada maldita
Como en todo el cine contemporáneo, la inaguantable y eterna ingeniería social de siempre, existe un deliberado propósito en la cinta por mostrar personajes de diferentes razas y pelajes, «mestizaje» de especies mediante. Dinamitando la dualidad de la metafísica tradicional. En esta ocasión, animalizar a los hombres, humanizar a los animales.
Ya saben, tantas veces comentado, la triada maldita: reducción poblacional, sustitución étnica, mutación antropológica, hacia el transhumanismo/posthumanidad, las estrellas y más allá, PLAN-DEMIAS mediante…
…Por lo demás, casi nada, simpática y bienintencionada cinta. El infierno, como (casi) siempre, pavimentado con las mejores intenciones. En fin.https://www.youtube.com/watch?v=GN7pX_NFqRg
Buscando a la mágica Doremi, indisimulado y sólido homenaje a la indeleble y prodigiosa serie clásica Magical Doremi. Cuatro gloriosos lustros fascinando a niños y, sobre todo, mayores. Peculiar revival de la serie Doremi. Singular y ambivalente efecto nostalgia, pues.
Tres buenas amigas
Historia co-dirigida por los brillantes Haruka Katamani y Junichi Sato, nos narra la historia de tres mujeres asaz disímiles que vieron Magical Doremi cuando eran unas crías. Sora Nagase es una estudiante cuyos padres quieren que sea profesora, Mira Yoshizuke trabaja en una reputada megacorporación, y Reika Kawatani trabaja a tiempo parcial mientras ahorra para poder estudiar una carrera artística. Produce la cinta la siempre interesante Hiromi Seki: Digimon y Zatch Bell!
Las tres unidas por la citada e imborrable serie. Comienza la amistad, sororidad como prefiere el falsario y liberticida y tiránico feminismo mainstream (eso sí, los personajes femeninos, afortunadamente, pueden tener perspectivas más allá del «y comieron perdices»). Las tres protas antedichas, cuando eran enanas, fueron fans de Doremi y el resto de ¿macbethianas? brujitas de plurales y chillones colores, y las tres se enfrentan a los retos de un mundo (el de los adultos) tan descorazonado y descorazonador.
Y nutrido de tantas opresiones. Sobre todo, microopresiones cotidianas. Ciñéndose a tres: trabajo, educación y familia, triada que deviene en tantas ocasiones infierno en la tierra. Tres ineludibles angustias existenciales que le sirven a este sólido anime para delinear un sugerente óleo del Tokyo contemporáneo. Tres mujeres, pues, que rememoran la mejor (y seguramente única) patria existente: la infancia. Tan Rilke. Derrochando amor, generosidad, buenos sentimientos. Y la posibilidad de que algún tipo de «magia» (blanca) benefactora pudiese existir. Y recordándonos, al fin, que las series de la más tierna infancia siguen siendo vitales para dar sentido a tantas cosas de hoy.
Eternamente joven, tan difícil envejecer sin sentido
Preñada – como homenaje que es – de muchas referencias a la serie original, como tramas, personajes e incluso algunos de sus lugares icónicos, Buscando a la mágica Doremi es una deliciosa – con ribetes muy amargos -cavilación, técnicamente muy currada, sobre cómo las historias que nos formaron/forjaron siendo unos críos pueden echarnos un cable cuando llegamos a adultos. Casi siempre para bien…
…Y, por supuesto, eterno Alphaville. “Es muy difícil envejecer sin una causa”. Caballos desgastados, pues, sin sentido por estos lares. En fin.
Razonable y equilibrada traslación a la pantalla de la estupenda novela infantil germana, El viaje del pequeño Peter a la luna. Gerdt von Bassewit, magno autor. Más de un siglo, 1905, año de creación literaria. Y la primera película de animación del siempre solvente director alemán – de origen iraní – Ali Samadi Ahadi deviene una buena, por momentos estupenda adaptación. Aterriza en nuestra patria común, España, gracias a la magnífica distribuidora Flins & Pinículas (Dragon Rider; Amundsen; La abeja maya, los juegos de la miel; Alfie, el pequeño hombre lobo…).
Espaciales y espaciales singladuras
Atolondrado, burtoniano y algo ebrio celuloide, nos encontramos con Peter. Ambiciona ser astronauta como su padre. Y lo consigue. Pero antes se nos proporciona el porqué: un hada intentando evitar que los humanos corten un árbol, lo envía por “error” a la Luna con algunos de los insectos que lo habitan y la pata de otro de ellos. Viaje exterior e iniciático, pues.
Viajar a la Luna, operación de rescate y rescates, fraternos y no, auxiliando a un sin par escarabajo verde a recuperar la citada pata perdida, todo ello con la colaboración del Hombre de la Arena. En comandita, deambularán a través de la Vía Láctea. Eso sí, el cobardón y descuajeringado escarabajo tendrá que encontrar al Elegido. Y cobardeando se perderá.
Singular miríada de personajes
Y en tal singladura espacial se toparán, ubérrimos personajes, con el Hada Nocturna, vegano y desnortado ente, combatirán también al impío Hombre Luna, siempre custodiado por su eléctrica y «electrizada» chorba. Por el espacio exterior veremos criaturas legendarias, carreras espaciales, narcolépticos personales al estilo del inmortal Conejo Blanco de Alicia en el país de las maravillas, además de tropezarse con criaturas de morado matiz, calculado y conseguido híbrido entre los ditirámbicos Minions y los fascinantes Oompa-Loompas de Charlie y la fábrica de chocolate.
Narración bastante – y faustamente – caótica y atropellada y anárquica, Lunáticos deviene por momentos difusa y enmarañada cinta sin hallar un senderear claro y razonable. Posee luminiscentes destellos, cierto, pero raudamente se desvanecen. Apuntar sin dar.
Estéticamente, lujo
Eso sí, visualmente, un prodigio: la magistral y hechizante manufactura de sus imágenes, su diseño y sus lujosos detalles y filiaciones fílmicas son lo más reseñable de una película que se disfruta sobre todo con la mirada. La virtud en la mirada, pues. Y “pequeños pasos para el escarabajo, grandes pasos para la escarabajidad”.Y la fraudulenta y estafadora NASA, como siempre, yéndose de rositas. En fin.