Si de algo sé en la vida es de audiovisual. Es un talento estúpido, pues no es parte del sector primario, pero es lo que mejor se me da, en esta Dimensión. Qué se le va a hacer. Zapatero a tus zapatos.
Esta película es la mejor dirigida que he visto en mi vida, y he visto decenas de miles de películas y he hechos mis pinitos detrás del objetivo y editando imágenes con audio, sé de lo que hablo. «Dr. Zhivago» es la mejor, pero esta es la mejor dirigida, que son cosas muy diferentes. Lo de esta película es un prodigio, para mí sin precedentes. Colosal cine de AUTOR que puede ser vendido como cine comercial, y todos tan contentos. Abarca toda la moral y emociones humanas sobre la Tierra. Y lo narra con una poesía visual sin precedentes. El elenco, magistral, pero detrás de las cámaras es donde estaba lo mejor.
Os recomiendo verla (o reverla los que tengáis el lujo de haberla visto ya), si puede ser en VO y en VOS, pero doblada al español también sirve, porque está bien doblada, que yo la he visto y confiad en mí.
Buscaos las habichuelas para encontrarla (en Jewtube está, a precio de las antiguas pelis de alquiler en videoclub). Yo la he visto de mis maneras piratas que no puedo desvelar por aquí. El siglo pasado la vi en VHS. Me la compré antes de verla, pues ya me olía yo que era una obra magna. Y vaya qué lo es. Cuando la veáis, seguimos hablando y os garantizo que será una conversación maravillosa (si os gusta el cine, sino será una chorrada de palabrería vacua y aburrida a tope) y larga «la vida es larga y dura… tócame la vida».
Igual hay mejores trailers en Jewtube, no me he parado a buscarlos porque tengo la película entera, pero así os hacéis una idea de lo que es esta maravilla que ya, por sí sola, justifica ser humano sobre la Tierra. En serio, a los que nos gusta y sabemos de esto; este tipo de películas ya nos llenan y nos da igual lo que nos suceder tras verla… «ya hemos vivido tras su visionado». Ni me quiero imaginar poder dirigir, algún día, alguna barbaridad así. Tal vez por eso elegí no ser director de cine, porque detrás de estas macro-producciones hay muchos entresijos y yo no quiero eso en mi vida. Pero menos mal que hay gente como Michael Chimino que sí lo quiso y nos dejó esta obra de arte total, para nuestro goce, uso y disfrute.
Seguimos hablando de ella cuando la veáis. Lo prometido es deuda.
Bueno… es demasiado pretencioso el título de este artículo, pero para la gente que sabemos algo del audiovisual (que es como no saber nada) estos 40 segundos de la película “Love story” deberían ser enmarcados y, luego, desenmarcados a partir del segundo 41. Ved primero la secuencia, sobre todo desde el inicio hasta el 1´17´´:
Esta es de las secuencias finales y no os reviento la peli, ya que en su inicio el protagonista masculino (novio de la chica) nos dice que la protagonista femenina (su novia) se fue con el Barbas (pasó a la otra Dimensión). Junto a “Sunset Boulevard” me parece el inicio más gallardo de la historia del cine, contándote ya el final, al principio. Esto a nivel narrativo, ojo que te la cojo, que el cine es 99% escritura (guion) y sólo un 1%, tal vez menos, audiovisual (los cineastas buenos somos como los músicos con la partitura: leyendo el guion técnico y el literario ya vemos la peli, sin que se haya rodado).
Chapa audiovisual totalmente prescindible, impartida por alguien como yo que renunció a hacer cine del que da pasta. El que avisa… es avisador (como nos decía siempre un profesor en mi EGB).
Fui profesor particular, de secundaria, 1 año (remunerado, sin remunerar lo soy desde siempre y hoy en día, ídem) y sólo ejercí como profesor de Geografía e Historia una semana, tiempo más que suficiente para darme cuenta de que ese tipo de enseñanza no era lo que quería hacer en mi longeva vida (sin quererlo, una amiga quiromante me dijo un día, entre copas de Martini con ginebra, que yo pasaría los 80 años. Luego me la llevé casi en brazos a mi lugar de trabajo remunerado en Chamberí, pero eso es otra historia, como dice el mejor personaje de la historia del cine: “Moustache” (bigote, en guiri) de la inconmensurable obra de arte “Irma la dulce”, del mismo director que Sunset Boulevard, por cierto.
Pude currar de profe, en ese mismo colegio de Ciudad Real donde estuve una semana para mis prácticas del CAP, pues tenía enchufe – además de talento docente y una licenciatura bajo donde empieza lo que termina en mi zarpa – pero decidí seguir mi instinto y dedicarme a lo que me gusta: ser hombre sobre la Tierra. Eso sí, de esos pocos días me quedo con unos 15 alumnos que cuando sonaba el estruendoso ruido de la campanilla/timbre del recreo, lejos de irse tras la algarabía de sus compañeros, apilaban sus sillas junto a la mesa del profesor (yo) que no me sentaba en silla alguna, sino sobre la mesa; y me preguntaban, ávidos, por tal y cual cosa que yo había dicho antes. ¡Todavía había esperanza de vida inteligente sobre la Tierra! Aun así, decidí dedicarme a la docencia audiovisual muy mal remunerada, a fuerza de libérrima a independiente.
En esos 40 segundos que os he puesto como excusa para daros la brasa, está toda la comunicación audiovisual explicada, el lenguaje (sí, el audiovisual es un lenguaje, como todo, otra cosa es que el receptor sea analfabeto) audiovisual perfecto. ¿Por qué?
Os pongo en antecedentes: Ese rubio guaperas con cara de haba es el novio de una chica muy guapetona pero que acaba de fallecer, de cáncer, en la habitación de un hospital. Casi como le pasó a mi querida Madre, sólo que a Ella le saqué del hospital cuando Ella quiso, no cuando querían los satánicos galenos. Todavía recuerdo “mi conversación” (comillas porque no fue una conversación, sino amenazas mías de muerte) con la jefa de planta de paliativos del hospital Severo Ochoa, de Leganés. Si no lo habéis hecho nunca “contra la autoridad”, eso de amenazarlos de muerte y darles un par de hostias no muy importantes para que no haya denuncia por lesiones (hay que saber pegar, amigos, y saber cómo y a quién) ya estáis tardando en hacerlo, si alguien os zahiere. ¡Son mortales cómo tú, sangran, como tú… se les puede derrotar, como hacen contigo, o pretenden conmigo!
Esta galena hija de mil putas echó a mi Madre del hospital, porque estaba moribunda. Pero no contaba con que esa Madre tenía un hijo, y con una mala hostia que tiembla el miedo cuando me mira a la cara y se va por donde ha venido, si yo le dejo ir. Pregunté a mi Madre si quería irse a casa o seguir en el centro de exterminio de humanos. Ella eligió quedarse, en su ignorancia y benevolencia con los galenos que Ella creía le estaban ayudando a vivir y no a morir que es lo que hicieron. Y se lo dejé bien claro a la “jefa”: “Mi Madre se irá de aquí cuando ella quiera. ¿Está claro, o está claro? Ya lo sabes”. No había un espejo en el cuartucho de esa satánica, pero de haberlo habido creo que hubiera reflejado una cara de odio y psicopatía jamás vista, ni en los espectaculares cuadros expresionistas de Munch. Era mi cara, por cierto. ¿Cómo negar petición alguna de algo/alguien así?
En estos 40 segundos de marras, el primer plano es para el padre de la recién fallecida. El padre acaba de salir de la habitación y dejado solos al guaperas y a su hija moribunda. El espectador ya sabe que la chica, seguramente, ha pasado a la otra Dimensión, pero el personaje del padre NO. Ahí radica la importancia y engalanamiento de estos tremendos 40 segundos. El espectador ve al padre, taciturno y triste por lo que ya sabe que le pasará a su hija y que sólo el espectador (intuyendo) y el prota saben. ¡Tenemos más información que el propio personaje del padre! Eso es una baza muy a favor del guionista de esta buena película.
Enfoque y desenfoque, tu c**o para mi cipote.
Esta película es de 1970 (y yo 5 años sin estar por aquí, por entonces…). El cine, antes, era un arte y no muy fácil de realizar. El foco es una técnica audiovisual de esa época, donde la iluminación, la profundidad de campo y las ópticas (los objetivos de la cámara) eran cuestiones vitales. El personaje protagonista está fuera de foco (desenfocado) peeeeeeeeeeeeeeeeero… va caminando hacia el personaje enfocado en primer plano (el padre de la fiambre), en un glorioso plano-secuencia fijo. Llega al foco y le da la lúgubre noticia al padre. ¡Magistral!
Desgrano y tu c**o para mi aparato.
Narrativamente se podía haber contado esta secuencia de 1.001 maneras, y todas erráticas. La mejor (y para mí única) manera de contarla es como lo hicieron. Plano fijo con el padre desolado en primer plano y de perfil, para dejar la importancia de la secuencia a la habitación del fondo, de donde sale el protagonista, tras haber visto nosotros que la chica está más “pa llá que pa cá”, pero tampoco sabemos que ha fallecido, pero lo intuimos. El espectador le quiere decir al padre expectante que su hija ha fallecido. Pero sabemos que se lo ha de decir el personaje del guaperas. Por eso le vemos desenfocado, por esa duda tanto de la trama como del espectador que está deseando decirle al padre la mala nueva. Mientras el padre mira a la pared/suelo, con la mirada perdida de un padre que sabe que le van a decir que su hija acaba de morir, se va acercando nuestro heraldo de malas noticias que ya sabemos nosotros o las intuimos de sobra. Y va entrando en foco, poco a poco y sin música, sólo con el magistral sonido ambiental. ¡Si alguien del equipo de rodaje tose lo mato, tal cual!
Oímos los pasos del prota, el ruido sordo del pasillo de los hospitales, siempre llenos de maquinitas pese a ser 1970. El padre no mira nunca al prota, porque el espectador es el protagonista ya, en esta magistral secuencia. Sólo cuando le toca en el hombro, el hombre se da cuenta del heraldo y le mira a la cara, para que le confirme la tragedia consumada. Sólo entonces, cuando le pone la mano encima, nos aunamos con los personajes y compartimos con ellos 2 el dolor del fallecimiento de la mujer. Son 40 segundos que parecen 40 horas. Se crea la tensión narrativa perfecta. Angustia, incluso. Ese espectro que es el prota yendo, o más bien oyendo nosotros por sus pasos, hacia el padre en perfecto escorzo para la espectacular diagonal en punto de fuga infinito (por estar borroso) hacia la habitación donde acaba de morir la protagonista femenina.
A partir del segundo 40 la secuencia se va a la mierda, porque las transiciones no las maneja bien casi nadie, salvo yo (y no me dejan, jejeje). Pero eso es otra historia…
Recuerdo nítidamente (tengo hipermnesia) cuando logré visionar esta película en versión original subtitulada porque el inglés es uno de los pocos idiomas que no domino a la perfección. Fue justo a comienzos de siglo y gracias al advenimiento del DVD, que permitía ver, en alta calidad, las películas y subtituladas hasta en suajili (la gramática suajíli es una de las pocas que no domino, perdón si está mal escrito el sustantivo) y, por supuesto, como hay que verlas, en V.O.(S. si no sabes el idioma). Antes el cine era un arte entrañable, irremplazable, la mayor creación de belleza sobre la Tierra. Aunaba todos los artes y, encima, les daba movimiento, audio y una emotividad incomparable con las otras. A nivel humano, el cine sólo tiene el parangón de la arquitectura.
Hice fiesta (solitaria, como todo lo mejor y peor de cada vida) el día que cogí prestado, de una biblioteca, el dvd de “Dr. Zhivago”. Como nací en 1975, ya era experto en placeres de la vida y en algunos dolores (el mayor de ellos e insuperable no, todavía, y en esa misma casa donde vi la película: el fallecimiento de mi madre en mis brazos 8 años después) pero jamás creí experimentar mayor gozo que poder ver, al fin, mi película favorita en versión original subtitulada. Si alguien quiere saber por qué esta película es, con enorme diferencia, la mejor de la historia y jamás será igualada, estoy dispuesto a explicárselo; pero hace falta mínimo una semana y un curso intensivo y gratuito – proyecciones reiteradas, además – para atisbar algo de por qué el cine fue la mayor obra de arte sobre la Tierra y todos los, aparentemente, insignificantes matices que hacen de una buena película un milagro.
La sensibilidad se puede motivar de muchas maneras, pero suele ser algo individual y hasta psicopático, por qué no, hay gente que disfruta con aberraciones y crímenes colosales (los “caballero-caballero” son el mejor ejemplo, gentuza que vive armada, maltratando a quien le paga… sin que seamos masoquistas, por lo menos yo que les pago no lo soy). Pero en el buen cine – una rara avis actualmente – la sensibilidad es compartida. Es tan difícil, pero tanto, hacer que un sentimiento sea compartido… de ahí la magia de Dr. Zhivago.
El libro en el que se basa no lo leeré jamás y eso que, para mí, la escritura está muy por encima del cine (para esto el cursillo sería de 1 año). Y no lo haré porque, a nivel cinematográfico, esta película es la perfección que os he dicho y no quiero menoscabarla con la lectura, aunque si me pidieran un deseo “artístico o profesional” en la vida sería haber adaptado ese libro de Pasternak que jamás leeré. Un deseo sólo superado por haber podido dirigir a Marlon Brando. Después de esto último ya viviría sólo por inercia o el denuedo de quienes me rodean.
Disfrutad de este vídeo que muestra algunos vericuetos del rodaje, por supuesto en España, el mejor país sobre la faz de la Tierra. Y no… obviamente no he vivido en el resto de países (el turismo no es vivir, recordad siempre eso, y vivir meses o años en otro país tampoco) pero por mera lógica y geografía España es, y será, el mejor lugar del Mundo donde habitar, pese a que ahora sea un estercolero ético y peor que irá. Pero, como dice aquel: “¡qué me quiten lo bailao!” y a los españoles jamás nos podrán quitar el orgullo de vivir en el mejor país sobre la Tierra, mal que les pese a los espenoles. Pues eso… disfrutad de esta enorme película y de la vida, que fue, es y será, maravillosa, el regalo que un Dios nos ha hecho y que muchos humanos se empeñan en devolver o destrozar, que es peor. Y no dejar disfrutar del regalo a los que nos gusta, que es peor aún. “Caballero está prohibido (poned aquí todo lo vital y racional)” oímos a diario en hocico de esos sicarios del NOM, hagas lo que hagas… haz la prueba; haz lo que sea, vital y racional, delante de un “Caballero-caballero” y verás… Eso sí… de momento me dejan seguir dando cursillos culturales como este que os he dicho que daré a quien me pida, sobre la mejor película de la historia.
PD: el final del vídeo, con la hija del pederasta Charles Chaplin rebuznando contra Franco es parte del guion psicopático del cual no se libra ni esto y, me temo, que ni Dios. Pero muy bueno eso de los policías franquistas (estos no eran «caballero-caballero») parando el rodaje por oír cantar el himno de Satán, la Internacional.
Re-PD: esta película es el mayor canto anticomunista jamás hecho… y los comunistas ni se han dado cuenta. ¿qué sabrán de la vida real estos hijos de puta?
Mítica peli de ciencia-ficción o, tal vez, la más realista de la historia. Añado al título lo de “no desnudos”, porque hace poco le regalaron a mi parienta el póster oficioso y comercial de la peli (la foto de cabecera de este artículo) y aparece la actriz vestidita… cuando la secuencia original es la que os muestro abajo, con la lozana y bella – aunque liliputiense, ergo manejable en la cama – dama en pelota picá en una de las mejores secuencias de la historia del cine… y la mancillan los progres gafapasta de ahora, vistiendo a la moza… ¿Qué finalidad tiene el pudor con esta película/obra de arte y la hipersexualización actual de la sociedad, donde a los 4 años enseñan/obligan a los nenes a hacerse pajas?
Fotograma original en el que se basa el póster.
No pillo la intención del Nuevo Orden Mundial… es inescrutable, a fuerza de tan tarados que están.
PD: sí, sé que esta peli es un “remake” pero es que la original – aún siendo buena – no le llega ni a la suela de los zapatos (y la novela que adapta no la he leído). Y no os desvelo lo mejor de la peli, que es el final. Donal Súcerlan (así se pronuncia en el idioma más hablado del mundo, respetémosle) en su tercer mejor papel, tras el de “Los violentos de Kelly” y “Amenaza en la sombra”. En esta última aparece la que para mí es la única buena secuencia erótica de la historia del cine. Tengo una máxima: “Cuando no sepas qué contar, pon a los actores a follar”. Esto es lo que hacen todos los directores de cine… salvo en esta buena peli donde la secuencia erótica es una obra de arte, maximizada por el argumento. Un deleite audiovisual sin parangón. Os recomiendo verla. Eso sí… hay un cortometraje hecho por mí en el que casi se alcanza esta maravilla, y lo hice antes de ver la película. Os pongo la secuencia y mi cortometraje y que Dios me perdone por comparar mi cortometraje con esta magistral secuencia… eso sí.. de haber tenido medios técnicos sí podría codearme con la excelsa secuencia que os digo, o superarla.
La foto de cabecera es un fotograma del final de la insustancial película – aunque entretenida si estás totalmente aburrido y no puedes hacer otra cosa – “Ready player one”, dirigida y producida por este yanqui judío no excesivamente narigudo llamado Steven Spielberg. Como veis, sale un gran dibujo de Satán. Está pintado en la puerta de atrás de la furgoneta “de los buenos” de la peli, por lo tanto, mi duda surge incontrolable: ¿por qué los buenos van en esta furgoneta satánica? Todavía cuando hacen que los malos sean los satánicos… tiene un pase y el “primado negativo” y “la ventana de Overton” entran en lidia… ¿pero que los buenos sean satánicos y, encima menores de edad y adolescentes de razas diferentes? Eso me huele a azufre. Además, la trama de la peli no tiene nada que ver con eso, lo mete a pelo al final de la peli (mis adoradas cacofonías)
Y para rematar la necedad de este director con menos talento que mis pies para hacer malabares, justo después de enseñarnos varias veces a su querido Satán, cuando la furgoneta se detiene y los buenos ganan… lo hacen parados frente a un lugar urbano futurista, medio asolado, con un único negocio a la vista: una farmacia. ¡Venga, Steven, no me jodas, hermoso! Aquí tenéis 2 fotos de la secuencia:
¿Por qué ya no se cortan un pelo en su barbarie?
Recuerdo cuando el satanismo en el cine era cuestión de mera ciencia ficción y superchería. Y cuando intuíamos que podía estar camuflado por ella, costaba un huevo demostrarlo y éramos conspiranoicos y salían los infaustos y sanguinolentos sucesos reales en películas como “Poltergeist” (producida y guionizada por él, ojo que te la cojo), o “La semilla del diablo” y tantas otras.
¿A qué viene esta película satánica de ciencia ficción? ¿Cómo cinéfilo y exdirector audiovisual, qué me he perdido? ¿o es que ya no me entero de nada y veo conspiraciones por todas partes? Las 3 fotos cutres de este artículo las tomé yo con el móvil, viendo la peli de marras. No soporto al yanqui judío, salvo “Tiburón” e “Indiana Jones en el templo maldito”. La vi porque mi amigo y colega Luys Coleto recomendó esa peli… y nobleza me obligaba a verla. Pero de Luys “no me fio mucho ya” en estas lides… porque le encanta la nauseabunda “Pieles” y eso son palabras mayores, jajajaja. Exijo a Coleto que explique a todos los lectores de “El Diestro” el por qué de estas secuencias satánicas y pro- farmafia del chalado de Spielberg. Tal vez tenga una explicación que yo no atisbo. Y queremos saber… como se titulaba aquel execrable programa de laputatele de los 90, en el cual no enseñaban nada, porque nada sabían.
Omicron, buenas partidas con el videojuego de…Gates. Juas. Y, en otros lares, explicando el masónico ojo que todo lo ve, sumatorio de delta y omicron, firma y rúbrica de los fautores de la farsa. Reciente ejemplo, amigacho de Gates, Seth Berkley, director general de GAVI (The Global Vaccine Alliance), explicando que «la vacunación necesita un empuje tecnológico mediante sistemas de identificación digital seguros que puedan almacenar el historial médico de los niños». Y masónicos fautores de todas las farsas, bélicas incluidas. Y vinculando ambas, pues: Shangai, demolición controlada de la economía mediante, su puerto, el más activo del mundo, chapado. Ains, cadenas de suministros de los ciberpoligoneros.
Esclavizar a toda la humanidad
Por aquí también les hablé, cinematográficamente de las dos versiones de Omicron. Amplío el foco de la mejor, la primera, la italiana. 1963, guión y dirección de Ugo Gregoretti. La película de 102 minutos de duración narra cómo un alienígena del planeta Ultra ocupa el cuerpo de un terrícola con el fin de aprender la mejor forma con la que poder invadir nuestro planeta y esclavizar a toda la humanidad (¿ kakunas?).
Durante toda la interesante peli, por momentos muy jocosa, se hallan omnipresentes los hospitales y centros sanitarios donde los miedos y terrores, angustias y zozobras son utilizados para controlar, engañar y manipular al personal. Todo ello subrayado mediante dos explícitos carteles anunciadores de que muestras de forma nítida contundente que los humanos son esclavizados, utilizados por el personal sanitario como auténticas ratas de laboratorio.
Leyes del futuro…¿ presente?
Y otra casual casualidad, juas: la productora encargada de esta película italiana tiene un nombre extremadamente sospechoso, Lux Ultra Vides Film. Nadie da puntada sin hilo, obvio. O el prota leyendo La revolución sexual, del perseguidísimo Wilhelm Reich. Y la cinta, con los aliens conquistando, finalmente, a la humanidad y elaborando toda una serie de abracadabrantes nuevas leyes. Plano final.
Primera ley: Abolición de las fiestas y del descanso nocturno
Segunda ley: Prohibición de amar, de hablar y de pensar. Las cabezas de los que piensen y amen serán cercenadas.
Tercera ley: Abolición de los sentimientos, de la voluntad, de la piedad, de la compasión, de la dignidad y de todas las enfermedades infecciosas de origen prehistórico…
…Si esto son casualidades…y la excelente serie Futurama, “prediciendo”. En fin.
Hay directores de cine que, por su vida privada o sus apariciones en público, sabes que no te van a gustar en absoluto. Son ese tipo de directores que emanan podredumbre en todo lo que hacen y, como no, lo reflejan en su cine. Es el caso de José Luis Garci. Recuerdo cuando me enteré de su existencia, en el programa “Qué grande es el cine” de TVE2 (no sé si ya se llamaba “la 2” por entonces, en ese inicio de idiotizar al espectador, poniendo los nombres de los canales a colación de los números del mando a distancia)
Fui cinéfilo y ahora soy cinéfobo… pudiendo explicar, perfectamente, el por qué. Pero hablaré sólo de esta nauseabunda película, tanto en contenido como en continente. Ya habrá tiempo para atizar a Garci… que, por cierto, consumió todo el presupuesto audiovisual, de 4 años, de la Taifa de Madrid para su película sobre la guerra hispano- británica al gabacho invasor (el PP subvencionando a un rojo pijuarro recalcitrante, vivir para ver).
Tiene buenas tetas Enma Cohen, pero aquí algún mojigato las censura.Sin censura pero, por la postura, son tetas en declive gravitatorio.
En esta segunda película de este junta secuencias (ser director es otra cosa) se abordan algunos de los traumas progres de la época: antifranquismo, ansias de libertinaje, sexo desbordado, homosexualidad, destrucción de la familia y drogadicción beatificada. El marco para justificar esta psicopatía es un infumable programa radiofónico de madrugada donde el presentador – Sacristán – llama, constantemente “inútiles” a su audiencia (curiosamente, la dedicatoria final de la peli es a los programas de radio de la época franquista, porque nos ayudaron a soportar el régimen, o algo así dice este soplapollas y borracho extremo. Los alcohólicos como yo tenemos en los borrachos a nuestros peores enemigos, porque desprestigian nuestra noble forma de vida dedicada al trasiego moderado y responsable).
Fiorella Faltoyano, la exmujer del prota (todavía sin divorciar, no estaba hecha la ley, todavía) enseña tetamen, se supone que de madurita, pese a ser sólo 3 años mayor que «la joven» Cohen. Toman gintónics y fuman, en la cama, después de follar. Él le dice que desde que se separaron ella folla mejor y ella que no grite, para no despertar a los 2 hijos que tienen entre los 2. Pues vale, pues me alegro… momentazos Garci.
El prota no podía ser peor actor: Pepe Sacristán, que desde que le cambió la voz se dedica a hacer el mismo papel. Cuando tenía voz de pito, hacía siempre de pringado, objeto de burla de los personajes femeninos de sus pelis… pero por lo menos eran comedias y no los tostones melodramáticos que hace desde entonces, salvedad de la genial “Vaquilla”, pese a que su personaje es el mismo triste y lamentable deprimido cabreado, pero queda bien para esa peli. En esta cinta su voz está entre Pinto y Valdemoro, o sea, que hace gracia oírse decir gilipolleces dramáticas con vos casi de pito.
Qué mal interpretan todos y cada uno de los actores de la peli. Hecho acentuado por la estupidez de los diálogos que les prepararon y lo mal que coloca la cámara el junta secuencias.
A nivel técnico, es cine clásico de toda la vida (el americano en blanco y negro, que es lo que le gusta a su director), con insoportable atracón de plano/contraplano y plano fijo para absurdos diálogos en la cama, con 2 féminas siempre en tetas y el pecho lata lampiño del enjutísimo Sacristán. Fijaos si el personaje está delgado, que le llaman canijo mil veces y se mofan de su cuerpo escombros, otras tantas. Pero hay un momento cruel, que hasta a mí, que odio a Sacristán (obviamente covidiota y agresivo con los negacionistas) me parece excesivo: el personaje en tetas de supuesta tía buena – es del montón, pero hace de pibón, de fem fatal – se mofa de su micropene… se supone que el del personaje… pero qué va, es que Sacristán tiene el pene de un mandril, el muy gilipollas se pone pantalones ceñidísimos para corroborarlo – como hace Michele Obama, pero al revés – y en “La Vaquilla” no se le ocurre otra cosa que salir en bolas y mostrarnos su entrepierna, ausente de miembro viril. “Hay que cogérsela con pinzas” tal cual. Se cebó Garci con Sacristán… ¿a qué venía eso? Si el hombre tiene la nariz mucho más grande que la polla, no se lo restriegues por la cara…
La secuenia de «La Vaquilla» que os digo. Landa parece decirte: «Tápate esas miserias, cojones»
¿Y a qué viene repetir 50 veces, que no hay que vivir en familia, que hay que divorciarse, que hay que ser homosexual, que hay que follar con todo lo que se meneé y que hay que vivir en libertad y odiando a Franco? De verdad… no he visto trama más estúpida que esta. Para decir estas cosas se hace un panfleto o un partido político comunista, no una película que, por supuesto, pagaron los españoles, para ser insultados por este gilipollas expoliador.
El momento alabanza a Tierno Galván, es ya para echarse a llorar. Sólo echo de menos que los personajes, aparte de sufrir tabaquismo y alcoholismo, se metan unos picos de jaco, como le gustaba a “el viejo profesor” que hiciéramos todos. Normal que Galván fuera bisexual, promiscuo y se enamorara de José Bono, su amante de aquella época… pero eso es otra historia que ya desvelaré en su momento.
Ni se os ocurra ver esta película, ni ninguna de Garci. Y si lo habéis hecho, olvidadla. Yo estoy tratando de olvidar varias.
Por cierto, es su segunda peli. La primera es “Asignatura pendiente” donde el mismo Sacristán se dedica a follar con una de las actrices de esta peli. Esa es la trama de su primera peli: follar con una exnovia o examiga con la que nunca lo hizo. Promete, ¿eh? Menos mal que la ambientó en la Sierra de Albarracín, y se ven imágenes bonitas, como en esta de la radio, donde se ve el Madrid nocturno que a mí tanto me gusta (planos muy feos, terribles incluso, pero a mí me gusta recordar mi ciudad como la he vivido miles y miles de veces).
PD: «porque no podemos pasarnos otros 40 años, hablando de los 40 años» jajajaja Casi acierta Garci… sí que se puede, y doblando la cifra. Puto país de rojos acomplejados.
Rememoremos volandero apunte: Sonic deviene uno de los señeros referentes noventeros en el abisal, frisando lo hadal, asunto de los videojuegos. Desde 1991, primera entrega en Mega Drive. Y, tres decenios después, 2020, Sonic, mascota gamberra y locoide y zascandil, el puerco espín espacial más superferolítico e “imparable” de SEGA, aprehendiendo toda la «esencia» de esta legendaria compañía de videojuegos, arribaba a la gran pantalla. Ahora, en las pantallas españolas, segunda parte.
Carrey lo borda como el malvado
Las payasadas de Jim Carrey…y bastante más
Sonic 2, pues, cinta con Jeff Fowler, de nuevo, dirigiendo. Ubicándonos dos años después de los acontecimientos narrados en la primera parte, con un Sonic que se ha adaptado a su nueva vida y familia, pero que anhela, ansioso, nuevas aventuras. Estas peripecias retornan tan pronto como lo hace su archienemigo, quien además en esta ocasión no se encuentra solo y cuenta con la ayuda de Knuckles, personaje memorable (e icónico) donde los haya. Un hipermalvado encarnado, cómo no, otra vez, por el sin par Jim Carrey, cada vez más desatado, dando vida y forma por segunda vez en la pantalla al villano Eggman, papel que, honestamente, al estilo de El Grinch, le sienta como anillo al dedo, valga la expresión. Esmeraldas del Caos, mejor expresado.
Trepidante cinta, por instantes faustamente vertiginosa, irreverente y saludable humor por doquier (ora facilón ora inteligentísimo) mediante, la trama principal funciona razonablemente bien, poseyendo la peli un arranque prometedor (prólogo con el doctor Robotnik, indeleble…), pero detectándose, en cambio, en el ínterin, un injustificado superávit de personajes (eso no impide que algunos puedan refulgir, como es el caso del citado Knuckles o, también, por ejemplo, de Tails), además de algunas ideícas argumentales, subtramas digamos, que no cuajan en absoluto: memento enlace conyugal, ralentizándose innecesariamente el acontecer de lo contado, reventando del todo el, hasta ese momento, fluido ritmo, además de transformar a esas superfluas subtramas en las principales responsables de que la película se prolongue ininteligiblemente unas excesivas dos horas.
¿Legitimando el transhumanismo?
La peli no ignora ciertas e incontestables verdades humanas, cierto: la necesidad de ser educado por una figura paterna, por ejemplo. ¿Pero vira todo el abigarrado y sugestivo conjunto hacia el letal transhumanismo, hacia la aborrecible granja tecnotrónica de vigilancia y control totales? ¿Todas las alquímicas agendas del sistema (feminismo, elegetebeí, género, aborto, eutanasia, inmigración masiva, climática, carrera espacial, «vacunas»…) se cuecen en la marmita transhumanista, abracadabrante y “mágico” grimorio de todas ellas? Indudablemente.
Sonic 2, cine transhumanista, pues, sin pretenderlo, preparación de lo aciago por venir: hay que establecer y mantener y ahormar un vínculo emocional fuerte y creíble entre humanos y espantajos virtuales(al estilo de las geniales entregas de Paddington). Lo dicho en tantas ocasiones, el moderno Victor Frankenstein (o, mitología mediante, Prometeo o Ícaro) ostenta un encumbrado, encumbradísimo cargo político y/económico, ni siquiera «científico». Preferentemente lo ejerce en la sombra.
“Bienvenidos a la nueva normalidad, es hora de despedirse de la humanidad”, grazna Carrey durante el metraje de nuestra historia. Pues eso, pasen y vean la “nueva” y posthumana subnormalidad. Ya estamos en ella. En fin.
Cocteleando la saga Matrix, Ready Player One y La Bella y la Bestia (al menos, la excelente versión de Disney), briosa, enérgica y poderosamente mixtura el director Mamoru Hosoda (sus anteriores cintas, Summer Wars, 2009; El niño y la bestia, 2015, y Mirai, mi hermana pequeña, 2018: casi perfectas, llevando su ilmitada imaginación a nuevos confines en un festín visualmente deslumbrante. Musical cyberpunk, pues, que nos explica como «salvar» el mundo.
Metaverso “redentor”: de Suzu a Belle
La heroína de Belle entra en la película encima de una voladora ballena jorobada preñada de percebes con cientos de altavoces estéreo adosada a ella. Pero esta heroína, ains, es un avatar cibernético que habita un metaverso llamado U, donde la protagonista, 17 tacos (como la reina del baile – Dancing Queen – de ABBA), reina por medio de un avatar llamado Belle.
En su vida cotidiana, sin embargo, ella es Suzu, una chica extremadamente tímida, rota por la pérdida de su madre en un accidente, delante de sus ojos, cuando era una cría apenas de dos palmos. Con su avatar, todo cambia: Belle va a encontrar en ese mundo virtual a un contrincante, alias La Bestia, también dúplices identidades: en su vida real es un chaval maltratado físicamente por su padre.
Alicia cruzando el espejo, hozando el país de presuntas maravillas, buscando y encontrando (Mt7, 7-11) una mejor versión de nosotros mismos. Aciaga realidad virtual llamada Internet, ese no-espacio que se dilataría hasta el infinito, donde la peña se duplica, triplica o cuadruplica incesantemente para obtener algo que redima sus sórdidas, a fuer de vacuas existencias: suplantar secretos demonios o, por el contrario, expandirlos sin filtro alguno
Sólo existe una sola vida
La libertad de ser otro, dizque, que se personificaría en avatares, contraseñas, nicknames y máscaras (la mascarilla/bozal PLANDÉMICO, otro ejemplo) que interactúan en una presunta utopía/distopía narcisista en un suerte de nuevo y dantesco averno. La denominada “Second Life”, una suerte de (pésima) segunda vida, lenguaje teológico mediante: el apocalíptico sistema global de la Marca de la Bestia (Ap 13, 16-18) detrás del Metaverso. De Zuckerberg. Y más allá del “creador” de feisbuc.
Puta mieda de mundo.
En la tetrología Matrix, tan 101, recordemos, las personas no estaban condicionadas para aceptar su servidumbre, sino que simplemente eran cultivadas en cubas por máquinas, deviniendo pilas del sistema, sin poder elegir opción alguna de participar o no en su realidad alternativa.
Hogaño: muchos ven hacia dónde se dirige todo esto y, sin embargo, abrazan con entusiasmo sus cadenas. Ready Player One, peli de Spielberg clave, pura profecía: programación predictiva, entonces. Una suerte geopolítica del tiránico y depredador Nuevo Orden Mundial tecno-civilizatorio: un infame e invivible espanto. Con gafas inmersivas. O sin ellas.
Realidad virtual, zombilandia, idiocracia
Metaverso, esencialmente una burda manera de imbuir una suerte de pensamiento mágico diseñado para fomentar el aislamiento individual y una infancia prolongada (infantilismo de masas). Metaverso construido exclusivamente con fines de brutal lavado de cerebro y agitprop. Un deletéreo dispositivo de realidad virtual, para convertirse en auténtico zombi. El Metaverso es el orwelliano Gran Hermano enmascarado: la libertad ultrajada por los tiranos de la tecnología.
La subterránea Orden del Mundo (Civilization Ordo) saquea y se enriquece mientras la materia gris de los zombis merma espectacularmente. Mientras tanto, la comunidad virtual que los envuelve deviene palmaria idiocracia. Los zombis experimentan una nueva forma de drogarse y se pierden en un brutal aturdimiento de realidad virtual. El fin de la humanidad, sin belleza (ni interior ni exterior), un mundo de infectas bestias celebrando lo más grotesco de las apariencias y sus múltiples simulacros: el yo (y por ende, la humanidad) ha muerto. Descanse En Paz…
Foucaultiana coda
…Michel Foucault anunció la muerte del hombre: el ser humano se esfumará tal en el limes del mar se difumina un rostro de arena. “L’homme s’effacerait, comme à la limite de la mer un visage de sable” (últimas palabras del espléndido Las palabras y las cosas). En fin.