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Cine. LUYS COLETO: La última noche, Spike Lee: la vida que pudimos tener… y no tuvimos.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags , on septiembre 10, 2021 by César Bakken Tristán

Indudablemente, la mejor cinta de Spike Lee, año 2002.  Se olvida de negratas y agravios y victimismos le sale una obra maestra. Abisal viaje sobre lo que pudo ser y no fue, sobre lo tarde que nos damos cuenta de ciertos y cruciales asuntos, sobre la imposibilidad de volver el tiempo atrás y desandar lo (pésimamente) hecho. Postreras 24 horas en libertad de un hombre que está a punto de ir al maco, Lee cuenta también la historia de una heridísima Nueva York post-autotentado del 11-S: zona cero, espectaculares luces que lo iluminan y la espectral atmósfera tanática que lo impregna todo.

¡Jódete tú, lo tenías todo y lo echaste a perder, gilipollas!

Basada en una magnífica novela de David Benioff, y con guión del propio autor, La última noche (también traducida en España como La hora 25) contiene, tal vez lo recuerden, unos de los mejores monólogos de la historia del cine. Que se jodan, lúcido monólogo, sin más. Finalmente, veracidad, que se joda Montgomery Brogan.

Lo último por hacer

De todas formas, La última noche nos ofrece su jaque mate para una secuencia final sencillamente inolvidable. Una nueva vida, ya imposible. Una nueva mujer, una nueva familia, un nuevo lugar donde morar, añorar, olvidar. Inextinguible melancolía…

…Secuencia final, ultimísimo resuello de alguien a punto de morir, ese insignificante pero imperecedero  momento entre lo que fue y lo que podría ser. Asombroso deviene que deviene categórico y desesperanzado plañido por una ciudad (¿o una patria?) que ya no es. Y no será. Y una vida que ya fue. Y que no será. Con la plandemia, vuelta de tuerca. En fin.https://www.youtube.com/watch?v=LUojGQTU424

CINE. Sidney Lumet: del cielo al infierno (de su primera a su última peli)

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, CINE crítica y reflexiones with tags on agosto 6, 2021 by César Bakken Tristán

Parece mentira, a parte de lo que la minga estira, la carrera cinematográfica de uno de los grandes: Sidney Lumet. Hace unos días vi su última «cinta»: «Antes de que el diablo sepa que has muerto». No podía creer que la dirigiera él, pero sí, es de él. Si la senectud es eximente, bueno, pues vale, pero si no, pues al lío.

Parece mentira que un director que empezó con la impresionante e imprescindible «12 hombres sin piedad» acabara su carrera con semejante traspiés.

De Henry (Fonda) a Hoffman (Philip Seymour) y tiro porque me toca.

Parece mentira debutar con un grande como Fonda y acabar con un mierda como Hoffman (dicen que se suicidó, supongo que no pudo soportar sus propias pelis). De su primera peli no diré nada, salvo que la veáis y si ya lo habéis hecho, que lo hagais otra vez, creedme que las buenas pelis son un oasis y ya casi un espejismo. ¡Mi reino por un buen guión!

De la ulti… en fin, como dice Don Luys o «en principio, que es más progresista» como dice Mafalda. A ver… ¿a qué mente perturbada se le ocurre un argumento donde 2 hermanos asesinan a su madre (por dinero) y luego el padre de ellos asesina a uno de ellos, heroinómano, (Hoffman) cuando está moribundo en el hospital? Todo ello aderezado con las tetas de plástico de Marisa Tomei, esa pésima actriz que tuvo que ponerse tetas de Barbi para que los espectadores se fijaran en ella y eso que en «Óscar», («…quita las manos» en Espena) hace un buen papel… pero luego… sin tetas no hay paraíso.

¿Cómo se le ocurre a Lumet empezar una peli con Hoffman sodomizando (o follando a «perrito») a Tomei? De verdad… Sidney o Canberra o Melbourne… ¿por qué tanto dolor? Luego, por si nuestras retinas no lo habían retenido, nos la pone follando con Ethan no sé qué, uno que debutó con la atroz «El club de los poetas muertos» (el prota se suididó. Karma llamando a todas las puertas) y se hizo famoso con estúpidas comedias románticas, que ni son comedias ni románticas… ¿sabrán algo del movimiento artístico romántico estos de Jolibud? Mira que si nuestro Larra se pegó un tiro por nada… El personaje de Ethan no sé qué, es el hermano de Hoffman… las perversidades han de ser familiares, claro. Y el Ethan no sé qué está divorciado, por supuesto. Y ambos matan al camello de Hoffman, y le roban para pagar un chantaje del hermano de la mujer del compinche de estos 2, que muere matando a la madre de ambos… Hay que mostrar el protopio de familia destrozada y psicopática que quiere el NOM. La felicidad humana hace décadas que murió. Palabra del NOM, de adoramos, NOM.

El guionistas se lució. Claro que con ese argumento qué coño iba a hacer el pobre multimillonario (sí, en Jolibud hasta los guionistas, que suelen ser los propios directores, actores, productores… ganan millones). En un alarde de gallardía, decidió recurrir a la trampa de no hacer el guión lineal, es decir, hacerlo a base de saltos en el tiempo (flash back – hacia atrás – y flash forward – adelante – constantes). Imagidad, queridos niños, que os cuento la historia de cómo me hago un huevo frito, mejor 2, vamos a ser ambiciosos con la historia. La trama lineal soy yo en la cocina friendo 2 huevos. Luego me los como. FIN.

Bueno… tal vez es un argumento algo flojo, ¿no? Entonces vamos a aderezarlo en el guión. Lo primero que un guionist@ de mierda ha de hacer es aplicar mi máxima: «Cuando no sepas que contar, pon a los actores a follar». Así que yo, como hizo Lumet, empiezo mi peli de los huevos follando con una Tomei al uso (casi todas las actrices dejan que sus personajes sean tan mezquinos). Podría valer una paja, como en «Algo pasa con Mery», pero si puedes fornicar, mucho mejor para el espectador, qué duda cabe.

Bueno… tras el polvo no puedo ir directamente a la nevera a por los huevos, así que metemos un «flash forward» y se ve un plato con restos de huevos y yo masticando satisfecho. Aquí el espectador se queda descuadrado. Inmediatamente volvemos a las tetas de la que me he follado y le ponemos una frase chunga del tipo: «¡Eres un cerdo, no te aguanto más!». De esta manera ya tenemos al espectador atribulado… pero no lo suficiente para estar turulato, que es el espectador que queremos. «Traed madera» que decía Groucho en el Oeste. Nuestra madera es añadir al grito de la de las tetas de plástico un: «Se lo voy a contar todo a la policía», así el espectador se queda espectante y sabe que hay delito de por medio y, encima, metemos a los maderos, esos siervos del NOM que salen en todas las pelis de ahora.

Pero hace falta más chicha, algo emocional como una llamada telefónica de una madre, por ejemplo, entre los insultos y amenazas de la tetas de plástico y la nevera. El prota pone el manos libres mientras coge los 2 huevos. Pero antes de que los casque, metemos un «Flash back» y vemos a esa madre de joven – a la cual identificamos por la voz – con un nene, en unos columpios y en blanco y negro. En voz en off ponemos a la de la tetas con otros insultos al de los huevos fritos (recordad que ya le hemos visto comérselos) y así lanzamos un tomahok o como se escriba… bueno, que lanzamos un hachazo a la sensibilidad del espectador que cree estar viendo algo emocionalmente molón al mezclar infancia, maternidad y relación sentimental tempestuosa pero con sexo muy satistactorio. Eso sí, os recomiendo que el actor sea un mazas guaperas, no Hoffman.

Cuando el espectador cree que por fin voy a cascar los huevos, qué va, no podemos ejecutar la trama tan rápido. Hacemos otro «flash back» y salgo yo, bien vestido con la de las tetas, pero esta vez tapadas. Tomando unas birras en un bar, por ejemplo, y diciendo algo así: «Si mi hermano descubre lo nuestro nos matará» ¡Hala! con eso basta y volvemos a la cocina. Ahora sí puedo cascar los huevos. Pero al echarlos en la sartén metemos un «flash forward» y sale la madre esa discutiendo con un hombre de su edad, y para que sepamos que es mi padre, que diga: «(poned un nombre) siempre lo ha hecho todo mal porque tú se lo has consentido todo. Lo que le pasa ahora es por tu culpa» Y el tío sale medio llorando y con un cabreo de 3 pares de pelotas. La madre llora desconsolada y para que sepamos que (poned un nombre) es el padre del prota, dice, desconsolada: «¡Pero es tu hijo!». Ahora sí podemos volver al tiempo real de la trama y ver como me como, muy despacio – oscenamente incluso – los 2 huevos fritos.

Pero esto no da para hora y media de peli. Así que tenemos que volver a los «flash» y mostrar lo que nos salga de la minga, pero que siempre salga algún personaje de la trama y sexo y violencia, mucha violencia y sanguinolenta, y alguna pota, que no se nos olviden las potas. Y el espectador ahí hipnotizado. Le has contado la historia de un tío que después de echar un polvo se hace, y se come, 2 huevos fritos. Y ellos (los espectadores) creen que han visto cine.

Eso sí, este peliculón de los huevos jamás os lo producirán, porque tenéis que meter incesto, sexo explícito y sin sentido narrativo, ultraviolencia expresa, infanticidios, parricidios, racismo, lucha contra el racismo, ideología de género, lucha contra la ideología de género, mascotas, lucha contra el maltrato animal, fascismo, comunismo, ilusión, desesperación, pederastia vealda, lucha contra la pederastia, policía, ladrones, dinero, pobreza, escatología… en definitiva, hay que aderezar cada peli con lo que el NOM y el espectador neófito en cine, demanda. Y en mi peli de los huevos sólo hay sexo, escatología y violencia. No da la talla.

Pero Sidney Lumet la hubiera dirigido encantado. La hostia puta.

Cine. LUYS COLETO: Space Jam, Nuevas Leyendas: padre busca a hijo en mundos virtuales.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags on julio 28, 2021 by César Bakken Tristán

En la saga Space jam(1996), primer fragmento, memorable encontronazo contra un equipo de disparatados y atrabiliarios y biliosos alienígenas. El rotundo relato devino, de alguna manera,  el Regreso al futuro de los años noventa o el Dirty Dancing epocal, aunque las únicas coreografías concurrentes las radiografiaba Air a cadencia de mates y  triples. En tal cinta noventera, el prodigioso Jordan se  convertía en impagable auxilio de los portentosos Looney Tunes.

Echar unas canastas, triunfar y recuperar a su hijo y a su familia

Cinco lustros después, el escolta de los Lakers, LeBron James, es quien solicita ayuda a los magistrales cartoons de la Warner Bros para echar unas canastas, triunfar, salvar su mundo y recuperar a su hijo y a su familia. LeBron deberá enfrentarse a un pérfido y megalómano algoritmo con forma humana cuyo exclusivo interés es obtener nombradía y dudosa reputación en el denominado serviverso. En tal y paralelo mundo virtual, abducidos por Al-G Rhythm (Don Cheadle), LeBron y su retoño Dom (Cedric Joe) deberán enfrentarse a un desafío canastero que determinará inexorablemente su inmediato futuro.

Enfrentados por su disparidad de opiniones, la relación padre-hijo, hadal quiebra, dará lugar a heroica epopeya en la que las normas del baloncesto quedan definitivamente eclipsadas, el juego queda presidido por los cánones de los videojuegos y el universo ‘gen z’, mientras saturan  la pantalla y estragan nuestras retinas con la Inteligencia Artificial y la realidad aumentada  a través de estroboscópicas luces de neón, extrañas levitaciones, power ups, trucos «mágicos» y plurales y letales delirios tecnológicos: hacia el transhumanismo y más allá.

Cameos, guiños y lobregueces

Pulula por la cinta abundante panoplia: desde Bugs Bunny y Porky a Coyote y Correcaminos, sin olvidar al más grande: el pato Lucas. Y por supuesto cameo de Michel Jordan. O la aparición, también, de otros grandes baloncestistas: Anthony Davis, Klay Thompson, Damian Lillard. Y, sobre todo, la jugadora Diana Lorena Taurasi,  Phoenix Mercury de la WNBA (la NBA femenina) y UMMC Ekaterinburg, Liga rusa, pues. Cameos aderezados con innumerables guiños: Juego de Tronos,  los personajes de DC Comics, Matrix, Buscando a Nemo y, sobre todo, Harry Potter: de baloncesto a quidditch, toque genial. Y la evangélica parábola lucana( 15, 1-3, 11-32) pululando en el ambiente: el hijo pródigo. Padre misericordioso, mejor expresado.

Y en el bando rival de los malotes, aparte del citado algoritmo con apariencia humana, emergen un hombre de hielo y fuego, una arácnida hembra y un androide capaz de controlar y diferir el tiempo. Hermoseado con prescindible toque vintage, en esta nueva peripecia de Space Jam, Nuevas Leyendas, dirigida a la sazón por Malcolm D. Lee, brota dolorosa sombra: la historia, cinematográficamente hablando, agoniza  bien pronto, la trama no da para dos larguísimas y excesivas horas, además producirse la acre sensación de que algunas secuencias acaecen forzadas. Otras, extremadamente predecibles.

Lo mejor

Y luz: relato, glorioso basket aparte, que retrata una seductora y poderosa historia paterno-filial: un enojo padre-hijo que desemboca en acometida virtual acontecida en entretenida y difusa entelequia tecnológica. Tecnocrática, pues. Y, por supuesto, tal vez todos necesitemos un Dream Team. Pero de verdad. En fin.

CINE. RAFAEL LÓPEZ: Nombres propios de mujer

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones on julio 17, 2021 by César Bakken Tristán

No, queridos lectores, ésto no es un ‘deja vu’ (es un término francés que significa ya lo he visto, o vivido) del pasado martes cuando, bajo la misma cabecera de artículo, aborde canciones cuyo título era un nombre de mujer. Porque hoy me dedicaré al cine, y lo hago con plena conciencia, y sana coincidencia, en esa natural cortesía masculina, de dejar pasar primero a las mujeres, ya que, dicha elegante costumbre, también tiene predicamento en mis píldoras cinematográficas. 

Antes de avanzar en mi artículo debo realizar una advertencia universal para todas las píldoras cinematográficas que vayan apareciendo, semanalmente, en este estupendo blog. En mi primera cita (la semana pasada) les pude facilitar sendos enlaces donde visionar, gratuitamente, las tres películas seleccionadas, ofreciendo con ello un material videografico estupendo para pasar la semana. Esa es, y será, mi intención, durante este viaje cinematográfico, pero el hecho de que, en la píldora de hoy, me he encontrado con un par de problemas para brindarles enlaces, de acceso gratuito, para ver las películas me obliga a ser sincero, y en base a ello informarles que, siempre que pueda localizar un material digno para su visionado (tanto en versión original como doblada al español), se les ofrecere gustosamente, pero tengo muy serias reservas en poder alcanzar ese ambicioso objetivo todos los fines de semana. 

Teniendo en cuenta que «Laura» y «Jennie» ya habían aparecido, en mi cita con el cine, he pensado en otras tres estupendas películas.

Los títulos elegidos son :

– 1939 ↪ «Ninotchka» de Ernst Lubitsch
– 1943 ↪ «Jane Eyre» de Robert Stevenson
– 1964 ↪ «Marnie» de Alfred Hitchcock

De nuevo tres europeos a los mandos de estas estupendas obras, intuyo que, perfectamente reconocibles, para la mayoría de los lectores, pero cuya calidad admite siempre un nuevo visionado. Si por el contrario, es la primera vez que tienen ocasión de verlas atense las alpargatas, porque van a poder tomar una píldora concentrada del mejor cine, grandes tramas, sublimes diálogos, actuaciones estupendas, en fin, una delicia para los sentidos. 

Tenía guardados unos enlaces de las tres películas pero el de «Jane Eyre» lo habían eliminado estos sacamantecas de YouTube, aunque, afortunadamente, he podido encontrar uno alternativo. Sin embargo con «Marnie» no he tenido tanta suerte porque, el enlace disponible tiene una imagen de tan pésima calidad, que me avergonzaria el ofrecerseles. Ello no quita para recomendar la película sin reservas, si tienen posibilidad de acceder a una copia en vídeo, DVD, o emisión televisiva, con buena calidad. 

Podría escribir hasta aburrirles, sobre cada una de ellas, pero un material tri-abrumador tan potente me llevaría a una extensión que convertiría este artículo en un tedioso texto de un juntaletras otoñal. Por ello, prefiero mantener mi filosofía de que lo principal es que vean buen cine, y les dejo hasta mi próxima cita del fin de semana. Por supuesto atenderé, en la opción de comentarios, cualquier sugerencia, u opinión. 

Sí he de indicarles para que elijan, que película ver en cada momento, que «Ninotchka» es una comedia deliciosa con unas pinceladas románticas, «Jane Eyre» es un drama romántico de tomo y lomo, y «Marnie» (en España «Marnie, la ladrona») es un buen retrato psicológico, y afectivo, de una mujer, cuyos traumas infantiles la han conducido a ser una cleptomana, y una frigida.

Advertirles que el enlace de «Ninotchka» tiene un preámbulo ajeno a la película, perfectamente prescindible, que dura 5 minutos y 10 segundos, por lo que, si quieren pasar directamente al inicio de la cinta, omitanlo. Lamentablemente hay un fallo de sonido entre los minutos 36:25 al 38:35, pero tengan paciencia porque merece la pena ese sordo sacrificio con tal de disfrutar de esta inmortal comedia. 

https://m.youtube.com/watch?v=n7VnBz75ujY
https://www.google.es/search?q=jane+eyre+1944&prmd=visn&sxsrf=ALeKk00h-cDwbNbukoJ9u2KAKzpTxUD-bg:1626007462872&source=lnms&tbm=vid&sa=X&ved=2ahUKEwilvOfphdvxAhUPlxQKHZ7xAXsQ_AUoAXoECAIQAQ&biw=480&bih=724&dpr=1.5#fpstate=ive&vld=cid:dc4e4a2d,vid:r3OmOnNj858,st:0

Cine. RAFAEL LÓPEZ: Películas y cuadros

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags on julio 9, 2021 by César Bakken Tristán

Comienzo mis píldoras cinematográficas manteniendo el hilo de cierta reflexión realizada en «Laura», mi última «recomendación clásica», realizada hace un par de semanas. Destacaba entonces la poderosa presencia del cuadro de Laura en el salón de su apartamiento.  En esta transición, a mis novedosas píldoras, he creído oportuno seguir buceando en aquéllas películas cuyas tramas presenten una notoria influencia de un cuadro, o de la inspiración pictorica.

El material que les voy a presentar no se trata de ese tipo de películas autobiográficas sobre pintores, siempre tan tributarias de su vida y obras, como, por ejemplo, mi recomendación de hace mes y medio «El tormento y el éxtasis», sino de historias en las que un cuadro ejercerá en parte, o en todo, una influencia notable en el desarrollo de la narración. 

Las tres obras, de primerísimo nivel, que les presento son:

– 1944 ↪ «La mujer del cuadro» de Fritz Lang
– 1945 ↪ «Perversidad» de Fritz Lang 
– 1948 ↪ «Jennie» de William Dieterle 

Habrán observado que son tres películas realizadas en la misma época, coincidencia que no se limita a su fecha de realización ya que comparten la procedencia europea de sus directores (Fritz Lang era austro-hungaro y Dieterle alemán). En cada una de ellas un cuadro ejercerá una influencia muy diferente, y aunque no quiero extenderme en demasía, les realizaré un sucinto comentario de cada una de estas grandes obras :

Fritz Lang dirigió a Joan Bennett y Edward G. Robinson en esta historia, mucho menos angustiosa la segunda vez que se visiona, porque conocer el desenlace aligera, significativamente, la tensión de la trama. Es una cinta de gran calidad, con buenos diálogos y una imagen más que notable que ofrece nuevos detalles en cada visionado. Colaboran con el dúo protagonista grandes actores como Raymond Masey y Dan Duryea, en una historia que contiene grandes dosis de suspense.

Al año siguiente el mismo director se embarcó en una nueva película con la misma pareja protagonista, aunque, en esta ocasión, la historia tendrá un contenido, y un final, más amargo y trágico. Vuelve a acompañar a Joan Bennett y Edward G. Robinson el solvente Dan Duryea en un papel de buscavidas sin escrúpulos que borda. 

La escena en la que el personaje que interpreta Edward G. Robinson le pinta las uñas de los pies a Joan Bennett memorable. Los diálogos, y la convivencia, con su esposa ofrecen, también, momentos de gran nivel. 

Y, finalmente, «Jennie», o «Retrato de Jennie» según las fuentes (el título original en inglés se ajusta mejor al segundo de ellos), película que fue considerada por Buñuel como una de las mejores que se habían hecho. No discutire el criterio de mi paisano calandino, y si les puedo decir que el elenco de actores, de primer nivel, está encabezado por Jennifer Jones, Joseph Cotten (uno de mis galánes preferidos), y la estupendisima Ethel Barrymore, cuya sola presencia dignifica, mejora y ennoblece, cualquier película. 

El productor, de esta cinta, David O. Selznick, esposo por entonces de Jennifer Jones, contrato al famoso retratista estadounidense (aunque ucraniano de nacimiento) Robert Brackman para que, durante una quincena de sesiones, realizase el cuadro que aparece al final de la pelicula. Dicho obra pictórica fue adquirida, por el propio señor Selznick, al finalizar el rodaje (lo que desconozco es si la colocó en el salón de su casa).

Al igual que las anteriores, posee una buena imagen, sonido y diálogos. En esta ocasión la trama gira sobre la inspiración artística, ofreciendo referencias continuas a los sueños, y los presentimientos, como soporte de la misma. 

Se que va a resultar empresa harto complicada pero pretendo, con estas píldoras, ofrecerles la mayor cantidad de cine posible, ¡buen cine!, ¡grandes películas!, porque lo mejor que se puede hacer por el séptimo arte es ver abundante y de cálidad, así se educa el «paladar» y el cerebro. 

Estamos de enhorabuena porque, para esta primera píldora cinematográfica, les puedo ofrecer sendos enlaces de las tres películas, con lo cuál podrán disponer de un fondo de armario cinefilo, de primerísimo nivel, hasta mi siguiente entrega el fin de semana próximo. Las dos primeras son en versión original subtitulada en español, mientras que «Jennie» esta doblada en español. 


https://archive.org/details/1944-the-woman-in-the-window-la-mujer-del-cuadro-fritz-lang

https://archive.org/details/1945scarletstreetperversidadmalamujerfritzlang

LUYS COLETO: La insoportable levedad del feminismo en el actual cine de animación: Spirit (Indomable).

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags on junio 28, 2021 by César Bakken Tristán

El recordable momento de las antaño princesas, hogaño «empoderadas» hembras, en Rompe Ralph 2. O, también, las segundas partes de Los Croods o Los increíbles. Volteo de tuerca: Raya y el último dragón. Descanse en paz la honorable masculinidad. Lo postrero, Spirit (Indomable), al menos sin cargar – alivio, alacridad, albricias -, en esta ocasión, demasiado las tintas feministas.

Innecesaria película

Celuloide extremadamente moroso de la reciente y deplorable serie televisiva emitida en  Netflix, Spirit: Cabalgando en libertad, que salió adelante, parece ser, tras “advertir de la ¿escasez? de oferta de aventuras para niñas”. Sic. La guionista escogida para tan memorable disparate fue Aury Wallington, quien también escribe la historia de esta cinta. Vasos comunicantes, pues. El asunto hembrista vira hacia el tedio. Infinito.

Nueva peripecia cinematográfica de los estudios DreamWorks Animation, Universal mediante, sendereando abiertamente, en esta ocasión, hacia el 3D. La primera y recordada entrega de Spirit. El córcel indomable (nominada a los Óscar) transcurría, como ésta, en el salvaje Oeste yanqui y relataba amargo combate de fascinante corcel mustang por vivir en libertad, divino tesoro, enfrentándose a todo tipo de peligros.

Leve barruntos del venerable western

Pero, ains,  nuestra comentada cinta actual (¿remake?¿secuela? ¿reboot?), dirigida,¡¡¡por favor!!!, por otra mujer, Elaine Bogan, no acopia apenas nada  de la sólida potencia de aquel. El filme hereda, eso sí, como recordábamos antes, pulcra y agraciada ambientación de western pero todo deviniendo mediocre y desaprovechado, muy despilfarrado: todo acontece cual mundano antojo de una niña que se supone trastornada por un trauma infantil.

La historia deviene como sigue. Fortu, la niña prota, regresa en verano a su pueblo natal, Miradero, donde mora su padre porque, tras el fallecimiento  de su madre – una brava y bizarra amazona de caballares números – no tuvo más remedio que se criarse junto a su yayo y su tía Cora. Aunque en principio, Fortu intuye somnífera estancia canicular, no tardará demasiado en poder considerarlo el verano de su vida, perenne y amicalmente custodiada por unas chavalas de análogas calendas que semejan atroz y desvariado facsímil de las siniestras y “autosuficientes” muñecas Mini Bratz.

Envolturas rescatables

Al menos, perviven en el recuerdo, dos o tres cositas. Poderosos y seductores pliegues en el dibujo. Y una atrayente banda sonora, original de Amie Doherty, que pasa a ser la primera mujer compositora – ¡¡¡ cómo no!!! – de una película de estos célebres estudios de animación, tan Katzenberg/Geffen/Spielberg…

…O, nuevo y piadoso esfuerzo rescatador, la tonada principal de la película, Fearless, interpretada por Eiza González e Isabela Merced. El resto, tupido y necesario velo. De Isis, imagino. En fin.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: «Laura» de Otto Preminger.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on junio 25, 2021 by César Bakken Tristán

¡Qué mejor manera de recuperar el halo cinefilo, de mi cita de los viernes, que con un clásico imperecedero! «Laura» es un películon de Otto Preminger, del año 1944, que cuenta con un elenco de actores de primerísimo nivel: Gene Tierney en un papel muy lucidor en el que muestra un aspecto, realmente, imponente, Dana Andrews, el gran Vincent Price con su esplendida voz y porte, la estimulante presencia de Judith Anderson y, para mi, el más interesante de todos Clifton Webb, en un papel que borda, y por el cual estuvo nominado a los Oscar®. 

La trama de la película gira sobre una mujer que es asesinada por error, y de cómo, paso a paso, iremos descubriendo a todos las personas que rodearon a Laura, en un entramado de complejas relaciones sentimentales. Laura debería haber sido la víctima, pero cuando a mitad de la película aparece entrando en su apartamiento, ajena a lo sucedido, toda la trama se vuelve más interesante, e inquietante. La narración tiene tres fases, la primera es desde la visión de Clifton Webb, que interpreta a su «Pigmalion», que está enamorado hasta las trancas; la segunda es narrada desde la perspectiva del policía que investiga el asesinato y, finalmente, la última parte seran los ojos de Laura los que guían la narrativa. 

Tal vez la sinopsis no sea muy acertada, pero, para quien no conozca esta estupenda película, confío le pueda servir de ayuda. Por supuesto que, quien la haya visto, les puedo garantizar que encontrarán matices, y detalles, nuevos con su visionado. La música les quedará fijada en el recuerdo irremisiblemente, y de los diálogos ni les cuento, porque tiene tal nivel de «joyas verbales» que se debería pagar impuesto de lujo en cada visionado (especialmente acerados, y brillantes, los de Clifton Webb). Estuvo nominada en cinco categorías, a los premios antes citados, obteniendo el de la mejor fotografía de la mano de Joseph LaShelle. Sin llamarme César de nombre, y Bakken de apellido, afirmo que dicho galardón estuvo más que justificado, porque el treslao del susodicho en esta cinta fue, sencillamente, colosal. No se lo que tienen (en realidad si lo sé) estas formidables películas en blanco y negro, del cine clásico, que, visualmente, te «hipnotizan». 

Aunque me he dejado los ojos tratando de encontrar un enlace, para que pudieran visionar esta obra maestra, no lo he conseguido. ¡Redios!, si hasta me he llegado a meter, en una página francesa de temática LGTBI con un montón de «tíos» morreandose, en la confianza de que podría encontrar un material, lo suficientemente contundente, como para que le pudieran hincar el diente. 

Lo único que voy a poder ofrecerles, cómo simbólicas, y pálidas, sombras de la obra original, son tres pequeños cortes, uno de los cuales es un pequeño ‘trailer’ para que se hagan una idea, y puedan escuchar las voces originales de los protagonistas, todas de primer nivel, al igual que lo son las de los actores de doblaje españoles, opinión nada gratuita ya que dispongo de esta película en mi videoteca (o deuvedeteca, para ser más preciso) particular. 

P.D.: ésto de escribir públicamente, si se es como Dios manda, exige de un mínimo de disciplina, no ya para acudir, puntualmente, a la cita que se tenga acordada, o comprometida, ¡qué también!, sino por el hecho de tratar de ampliar nuestros propios conocimientos previos para ofrecer algo «vivo» que también enriquezca al lector. Con ese criterio he estado pensando en qué «buscar» para este artículo, e invariablemente todos los caminos me llevaban al retrato de Laura, una obra pictórica que si no llevase casado, más de seis lustros, presidiria el salón de mi casa (afortunadamente dispongo de cariños, y obras de arte personalisimas, que convierten mi anterior afirmación en una licencia literaria). Sin embargo, les adelanto que, si albergan ese mismo anhelo, disponen de una acreditada solvencia económica y su situación conyugal se lo permite, no podrán materializarlo. Sí que se trató de realizar dicho cuadro, en concreto por parte de Azadia Newman, pintora y esposa de Robert Mamoulian, inicial director de esta película, hasta que Preminguer, que era el productor, lo despidió, mandando al cuadro en ejecución, y a su autora, a hacerle compañía. Para paliar el desaguisado mandó hacer una foto de Gene Tierney, a la que se le agregaron unas ceras para simular las pinceladas. 

En fin, que no existe ningún cuadro de Laura, pero usted, paciente lector, puede enriquecer los Recuerdos de su Vida con los que le proporcione el visionado de está estupenda película, porque los recuerdos tienen la virtualidad de que no se deterioran, ni envejecen, ni, salvo que una enfermedad mental degenerativa los haga pedazos, se los podrán robar, o modificar (y no se pagan impuestos, ¡hasta ahora, claro!). 

LUYS COLETO: Virus inventados, “vacunación” obligatoria, transhumanos controlados cerebralmente: cuando el anime japonés lo clavó.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones on junio 23, 2021 by César Bakken Tristán

Comenzamos a escuchar informaciones de una pandemia masiva, una enfermedad desconocida que estaba arrasando el país. Los detalles fueron vagos al inicio, nada sobre la causa o transmisión de la enfermedad. Solamente que era altamente contagiosa y en la mayoría de los casos, fatal. Antes siquiera de que la gente tuviese tiempo de reaccionar, el gobierno ordenó la vacunación obligatoria «para protegernos», pero eso fue el comienzo de nuestra pesadilla. La enfermedad fue una total invención del gobierno, y la vacuna en realidad era un ciber virus. El virus de la vacuna alteraba nuestras células convirtiéndolas en bio-metal y nos transformaba en máquinas. La vacuna estaba en su fase experimental y nunca había sido probada. El veneno de la vacuna progresaba por todo el cuerpo hasta que finalmente llegaba al cerebro, momento en que nos convertíamos en androides controlados.

El problema de buscar la verdad es encontrarla y no saber qué hacer con ella…

Lo anteriormente leído, tan actual, pertenece a una magnífica obra cinematográfica, Vexille. Anime del bueno, año 2007, dirigido por el egregio Fumihiko Sori (Ping-Pong, Ichi, Ashita no Joe…). Nos cuenta la historia de un Japón, año 2077, donde han transcurrido diez desde que se desvinculase definitivamente de la ONU y pasara a convertirse en un país completamente aislado del resto. Una suerte de campo magnético impide al resto del mundo acceder a este país donde la experimentación nano-bio-tecnológica se halla a la orden del día y sin limitación legal de tipo alguno.

Sin embargo, la ONU sospecha que algo extraño está sucediendo en el país asiático. Debido a ello envían un comando de milikitos de élite para conocer qué está ocurriendo exactamente en la nación del sol naciente. No tardarán en descubrir oscura e inquietante verdad que puede trasladarse al resto del planeta. Y, posible y plausiblemente, acabar con la raza humana. Mientras tanto, los que se niegan a “vacunarse”, son implacablemente perseguidos. Y, por supuesto, el villano que ha planeado todo esto en la sombra, claro, no se “vacuna”….

…Y se la dejo por si les interesa verla. Merece bastante la pena. Así resuelven el aciago misterio. Lo pueden intuir. En fin.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: «Tierra sin pan (Las Hurdes)».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on junio 11, 2021 by César Bakken Tristán

Les presento esta semana un hueso duro de rosigar, que, para más inri, ni siquiera es una película, es el documental de don Luis Buñuel, «Tierra sin pan». Esta obra, del año 1933, generó tal polémica que el gobierno de la República prohibió su exhibición por la mala imagen que daba de España. Antes de eso ya obligó a que Ramón Acin, un artista oscense, conocido anarquista y amigo de Buñuel que había financiado el proyecto, fuese retirado de los rótulos de la cinta en su calidad de Productor. 

Hace poco, una película de dibujos animados (aunque también introduce algunas imágenes del documental original) que ganó el Goya (no se en que categoría), titulada «Buñuel en el laberinto de las tortugas» realizaba una aproximación bastante correcta a lo que fue aquel rodaje. Personalmente, creo que es el complemento perfecto para este documental, que lo visionen antes, o después, ya es asunto suyo, en mi caso fue primero el documental, hace ya mucho tiempo, y hará cosa de un año la película de dibujos en cuestión. 

Me he decidido por incluir está ‘rara avis’ en mi cita cinematográfica de los viernes, porque quería tratar el tema de la censura y la libertad de expresión, y de como, esta pútrida «democracia» se ha convertido, desde hace bastantes lustros, en un feroz régimen censor que ha aplicado, y está aplicando, con singular saña, una sibilina, y mediática, represión contra toda opinión crítica hacia nuestros malgobernantes, los dogmas globalistas y el sistema partitocrático, corrompido hasta las trancas, que padecemos. Pero no contentos con esas felonías se dedican, impúdicamente a un revisionismo malintencionado, maniqueo y falaz del periodo desde la segunda República hasta la muerte de Franco, discurso asumido, integra y vergonzosamente, por ese «homérico» partido de centro-centrado bueno para nada (PP).

Pero no quiero seguir con esta cuestión de la censura sin antes cerrar, debidamente, las cuestiones técnicas, y formales, de la obra recomendada. El documental muestra algunas costumbres populares y, especialmente, las durisimas condiciones de vida de los hurdanos. Buñuel utilizó algunos «atajos» para que el documental fuera más impactante, así que no se le empacho que se le disparase a una cabra para rodar como se despeñaba «casualmente», o inmovilizar a un burro para que no pudiera escapar a la ira de unas abejas azuzadas. Aunque este documental era mudo en origen, le agregaron, a los dos años, una voz de fondo (siempre he oído voz en «off», pero que nos aclare don César, esta cuestión técnica, que para eso sabe de esto, aunque se le de fatal el inglés) (*) en francés, para su exhibición allí (aunque al poco también lo censuraron en el país vecino del norte). El enlace que les propongo cuenta con la voz de Francisco Rabal, en un montaje ya muy posterior (creo que de los sesenta), y en español. 

El documental viene a tener una duración de media hora, el de la peli de dibujos creo que duraba algo más de una hora, aunque, desafortunadamente, no les puedo facilitar un enlace para su visionado. Lo que si les voy a ofrecer, como material complementario, es un capítulo de una serie de programas «divulgativos», que hicieron hace cosa de cuatro, o cinco, lustros, emitidos por Televisión Española, y cuyo hilo argumental era la censura en el cine. En concreto, es el capítulo sobre la censura en la República. 

Recuerdo cuando vi el episodio de marras, por entonces el escenario, y fauna, políticas me resultaban hasta tal punto ajenas, que no hice mayormente caso de semejante muestra de adoctrinamiento, y sectarismo. Sin embargo, el destino, o vete tú a saber porque, ha propiciado que buscando nuevos materiales, con los que «entretenerles» los viernes, me topara con este material televisivo luciferino. La tendenciosidad, de la casi totalidad, de los tipejos que aparecen resulta repugnante, pero los diálogos de la narradora son especialmente «brillantes». Quiero solicitarles su colaboración contingente para que descubran, ustedes mismos, el severo deterioro moral, histórico y ético que se ha producido en España cuando se llegan a producir, y emitir con una divulgación enorme, este tipo de cosas, haciéndolas pasar por trabajos serios y rigurosos. Son sólo unos veintitantos minutos, pero que ilustran perfectamente la mendacidad, e hipocresía, de la cadena privada del malgobierno de turno, que, allanándose a las verdades «oficiales», ha ido degenerando hasta asumir las liberticidas, y criminales, leyes socialcomunistas de memoria «histérica y memocrática». Visionar este «material de deshecho» creo que es una de las mejores píldoras para inmunizarnos contra el totalitarismo liberticida que nos zahiere despiadadamente. 

Creo que, estos capítulos, ya se hicieron en tiempos de Aznar, pero ¿qué se puede esperar de un carnuzo que escupió sobre el legado del 18 de julio, arrodillándose sin pudor, ni rubor, a las siniestras tesis socialcomunistas?. Da igual, su antecesor, ese canoso socialista «bueno y moderado» que va dando charlas, a diestro y siniestro, y fija la ortodoxia de lo que es bueno para España ha sido igual de malo, o ‘pior’. 

No exagero cuando les digo que no he conocido a nadie con la capacidad de admitir la libertad de expresión en su estadio, más descarnado y brutal, de manifestar lo que se quiera, y cómo se quiera, que don César y don Luys. Ese carácter suyo va íntimamente ligado a la ausencia de censura, y eso es algo que yo no comparto, pero que respeto por su coherencia personal. Pero si existe un nexo de unión, entre los tres, es la falta de hipocresía, que va mucho más allá de la concordancia entre lo que se dice (o escribe) y lo que se piensa, y que consiste en una característica personal realmente sobresaliente, en el caso de Luys y César, porque, en el «cuerpo a cuerpo», son tal cual escriben los artículos, pero en una versión muy mejorada, en todo. Por el contrario, en las «distancias cortas», (aunque sean telefónicas, o por correo electrónico) yo suelo opacar la imagen que el personal suele proyectar de mi. Esa naturalidad y sencillez de César y Luys han sido las principales culpables de que, un antagonista como yo, haya sido abducido, y forme parte de la maldita tripulación que naufraga en ésta balsa libérrima.

Resulta reconfortante tratar a dos tipos con esa calidad humana porque vivimos tiempos tenebrosos en los que se constata, a diario, como personajillos de todo pelaje, «dignísimas» personalidades que «fijan el orden del cosmos» y tiparracos de saldo, proyectan una imagen pública buenísta, y políticamente correcta, para luego descubrir, que en su «intimidad», son unos patanes deslenguados, unos hipócritas maleducados o unos soeces arrabaleros, indignos para mantener el más mínimo trato. 

Tal vez los lectores de este artículo piensen, legítimamente, que habita un censor en ciernes en mí, pero, sin renunciar al cargo, creo que es algo un poco más complejo. Por simplificarlo, afirmo que la libertad de expresión no es un «bien supremo» en sí misma, y que cuando entra en colisión con otros aspectos, individualmente, tan importantes, o más, debe ser, digamos, atenuada. Pero quiero recalcar que, siempre, debe ser un proceso individual, fruto del análisis y los principios etico-morales de cada quien, y que lo que es inadmisible es una censura interesada, corrompida, sistematizada, y colectivizada. Otra cuestión a tener en cuenta es la finísima línea que separa la libertad de expresión de las ofensas, y las injurias, tan fina es la línea que se lleva pisoteando, por una grey de malnacidos, desde hace muchos lustros. 

Uno de los aspectos que don César me ha resaltado siempre, ha sido la perversa, coercitiva y perniciosa, influencia que ejerce el interés (principalmente económico, o más bien lucrativo) en esto de la libertad de expresión, y tengo que reconocer que tiene muchísima razón, aunque eso no me desaliente en mi impenitente anhelo de cobrar unos euricos, por mi colaboración en este «mendicante» blog de notables efectos apotropaicos.

En España se censura a lo bestia, y desde los más humildes niveles hasta las entidades, y organizaciones, más complejas. Nos vendieron, triunfantes, la burra ciega de los  conceptos «democrático», «progresista», «libertad de expresión», etc., pero, a pesar de esa infame, e implacable, campaña mediática, la verdad, con infinita dificultad, va abriéndose paso entre quienes no comulgamos con esas ruedas de molino del sectarismo, las «verdades oficiales» y el adoctrinamiento, más burdos. Además de mis «malditos» hay algunos, y muy buenos, historiadores que llevan haciendo una gran labor al respecto, mi preferido es el gran don Fernando Paz, pero también otros, como Pedro Fernández Barbadillo, o Pio Moa, ponen luz ante tanto desatino mediático. 

No lo digo como una queja, sino como un hecho, a mi me han censurado (¡nunca aquí, por supuesto!) y, si se «preocupan» de un don Nadie, como yo, qué cosas no harán. Resulta vomitivo que, hasta los Cuerpos de Seguridad del Estado, «minimicen la desafección hacia el gobierno» como dijo, públicamente, uno de sus emasculados jefes, al principio de la plandemia, haciendo el caldo gordo, en calidad de burdos sicarios liberticidas, al psicópata monclovita y sus criminales secuaces. 

En fin, les dejo paso al material audiovisual y confío que este artículo provoque interesantes comentarios que lo complementen, y mejoren (que de eso se trata). Antes de terminar recomendar, vehementemente, este blog, por las estupendas aportaciones de mis Compañeros que conforman un escudo protector, de primer nivel, contra el sectarismo del mensaje único y de la censura más siniestra. 

https://m.youtube.com/watch?v= qO86FO1bs6g

https://m.youtube.com/watch?v= OmaavE-Bveo

P.D.: ¡Viva Franco! 

(*) Don Rafael, igual los petimetres audiovisuales actuales desacreditan esta explicación que me ha pedido, y aunque no se la debía, se la voy a pagar; del mismo modo que los matasanos actuales dicen que la gripe de toda la vida, y los catarros, son la peor pandemia de la historia (en esto hay que añadir que sí han causado muchos muertos por su falso virus –pues la COVID sí existe y es la mezcla de gerontocidio, desatención médica de población no anciana, asesinato con respiradores pulmonares cuando el problema era la hipoxia y múltiples trombos inducidos por la 5G y, ahora, por sus putas vacunas).

Voz en OFF sí es lo que dices que hizo Paco Rabal, pues es toda locución (término radiofónico y televisivo primo hermano de la voz en OFF) hecha sobre una obra audiovisual terminada, es decir: hablar por encima de imágenes y sonidos que ya no se van a cambiar. Luego está la VO (Voice Over- voz sobre – digo yo que significará esa jerigonza) que es una voz que no sale de la boca de ningún actor, sino que suena «por ahí». Realmente, para mí esto es también un off, pero digamos que se la VO se integra siempre en la narrativa, mientras que la vos en OFF puedes no tener nada que ver con la narrativa y ser un mero comentario de cualquier gilipollas, superpuesto a cualquier obra audiovisual.

Es como la distinción entre música exógena y endógena, es decir: la que suena fuera de la acción de la trama (suele ser la BSO) y la que suena dentro de la trama (que no siempre es parte de la BSO).

Pero a mí no me hagas caso, que a parte de estar loco, estoy repudiado en el mundo cultural espenol y, por lo tanto, lo que yo diga no tiene valor alguno y lo que diga, por ejemplo, el intelectual maricón rojo de J.J. Vázquez, sí (le digo «maricón rojo» porqué el mismo se denominó así a él y a su programa de de la puta tele). Si por mi fuera le hubiera dicho «puto trucha comunista pijuarro» pero… ¿quién soy yo para decir nada de alguien que gana millones de euros al año –buena parte, si no toda – derivada de dinero público? Yo que gano CERO euros al año.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: «El hombre que mato a Liberty Valance»

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags on junio 4, 2021 by César Bakken Tristán

Tengo que anticiparles que un cuasiholgazán como yo, va a abusar, en esta ocasión, de dicho privilegio no realizando ninguna búsqueda en el ciberespacio digital, para contrastar nombres y datos técnicos. 

Les presento esta semana, en mi cita cinematográfica de los viernes una estupenda, y melancólica, película de John Ford «El hombre que mató a Liberty Valance». Es una película del sesenta y tantos, en glorioso blanco y negro, protagonizada, en sus principales papeles, por John Wayne, Lee Marvin,  Vera Miles, Woody Stroode, Andy Devine y James Stewart. La historia gira en torno a un joven, e idealista, abogado que se dirige al oeste, y durante el trayecto, la diligencia en la que viaja, tiene un mal encuentro con unos bandoleros, a raíz del cual es terriblemente zaherido por el jefe de la banda, un tal Liberty Valance. A pesar de sus fuertes convicciones sobre que la ley debe estar por encima de la primitiva violencia del más fuerte, se verá, al final, en una encrucijada en la que no tendrá posibilidad alguna de defender dichos principios políticos, y éticos, en un tribunal de justicia, o en un parlamento, sino que deberá luchar, a lo bruto.

Por supuesto se narran muchísimas más cosas, pero para quien la haya visto veo innecesario aburrirles (prefiero que disfruten de su visionado, si tienen ocasión), y para los que no, ¡que mejor!, que descubrir, todos los matices, e intrahistorias, de esta obra de primerísimo nivel. Es más, si hay algún lector joven (de 20 a 30 años), que está leyendo este artículo, le emplazo a que vea está película (la haya visto con anterioridad, o no) y que deje escritas sus impresiones sobre la película y sobre él mismo, y que lo vuelva a hacer, después de seis lustros. Yo ya no tendré ocasión de conocer el resultado de esta prueba, pero confío que le pueda ser de alguna utilidad, porque cuando tenemos esa edad nos creemos que sabemos todo lo que necesitamos saber, que podemos con todo y que quienes nos quieren van a estar siempre a nuestro lado, y ninguna de las tres cosas son verdad. 

Cada vez que veo esta película me gusta más, y, cada vez, me produce un nivel de tristeza, y melancolía, mayor (debe ser cosa de los años). Y el motivo de esa nostalgia creo que es doble, uno personal y el otro ligado a la historia narrada por Ford que nos muestra a ese idealista abogado que, al final, se lo lleva todo, la chica, una carrera profesional de prestigio, una posición política de campanillas, en fin muchísimo más de lo que hubiera llegado a soñar. Pero hubo un punto de inflexión, una terrible encrucijada, para que todas esas cosas pudieran llegar a suceder, y fue, en ese momento, cuando el perdedor, Tom Donifan (o como se escriba), el personaje interpretado por Wayne, toma una devastadora elección al ser consciente de que, haga lo que haga, todo su proyecto vital se ha ido a hacer puñetas, porque la clave del mismo nunca lo podrá querer como él quisiera. Tengo la sensación de que Vera Miles, deslumbrada por ese joven, e idealista, abogado, que le enseño a leer abriéndola a un mundo de conocimiento y experiencias inimaginables, y que le dio un amor y una vida confortable, cuando vuelve, para dar sepultura a su amor de juventud, siente que con Wayne, a pesar de su rudeza y de una vida más sencilla, habría sido más feliz, porque, de los dos, es el que la quería de verdad. 

Esa flor de cactus sobre el ataúd, el revolver que Wayne ya no llevaba en su mortaja porque, desde aquel maldito día, le era innecesario, nos recuerdan que hay personas en la vida que nos han querido mucho, y han hecho, también, grandes sacrificios por nosotros, y que llega un día en que se nos van, dejándonos esa sensación de no haber pagado, tanto como merecían, su cariño, sabiduría y desvelos. Y piensas en ellos, y realizas una emocionada ofrenda, a su memoria, en forma de una «flor de cactus» evocadora, para decirles que les quieres muchísimo, para preguntarles, y aprender, mil cosas que despreciaste cuando podías, y recordarles que deseas volver a hacer juntos esas cosas cotidianas que tanto añoras, pero esa plegaria sólo te devuelve el despiadado eco de tus propios recuerdos. 

Flor de cactus de César Bakken Tristán. Fruto de su rescate de un cactus (tamaño DNI) atravesado por un pincho para sujetar un ridículo traje de Papa Noel. Quitó el pincho, plantó el cactus y así se ha puesto en 2 años.

Este maño otoñal, y regruñón, lamentablemente no ha sido capaz de encontrar un enlace, ni en versión original, ni doblada al español, donde ofrecerles la posibilidad de ver completa esta cinta, aunque podrán encontrar en Internet unos cuantos «cortes» para que «husmeen», si les parece bien. Reniego de la habitual calificación de esta película como un ‘western’, porque, aunque esté ambientada en esa época, ambiente y lugar, dista, profundamente, en cuanto a su temática. Lo único que tiene de ese género cinematográfico son los fenomenales filetes de vaca, o buey (vete tú a saber), que sirven en el restaurante. 

Y, de despedida, les relatare dos escenas que me gustan, no muy especialmente porque hay tantas, y tan buenas, que es difícil decantarse, pero ahí van: la primera es bastante simpática, resulta que, después de la brutal paliza, llevan a James Stewart (hace el papel del abogado) a un restaurante, del pueblo más cercano del lugar donde había sido asaltado, para reanimarlo. El caso es que le van a dar café pero la dueña detiene a su hija y le echa un tanganazo de whisky fenomenal, entonces como el abogado es abstemio (igualíco que mi querido don Luys), toma un buen trago y todavía algo aturdido, por la tunda que llevaba, le dice a la dueña:

– ¿Es ésto café? 

Piadosamente, le responde la dueña, «sí, sí, beba» («o tómeselo», no recuerdo el literal) 

La otra es cuando, para el entierro de Wayne, vuelve el abogado con su esposa, al lugar donde se desarrolla la acción de la película, y pide al enterrador que le muestre el cadáver, y cuando lo ve, le dice con aire, y tono, áspero :

– ¿Y sus botas?

Como dice los «malditos»: En fin,

P.D.: como premio, por soportar mi vagancia, les compensare con no aburrirles con mis habituales comentarios político-sociales en mi cita «venusiana» con el cine. Además, desde mi última recomendación, ya he cargado demasiado la mano al respecto.