
Queridos niños, os pondré solo un ejemplo histórico (con un porcentaje apócrifo considerable) que todos conocéis, por el cine y la puta tele. Aquí una imagen si que sirve más de 1.000 palabras (*) porque es paradigma comprensible hasta para el más lerdo. Se trata de la batalla de las Termópilas, y la elijo porque es la parte más conocida de las Guerras Médicas (concretamente la segunda) y el nombre de esas guerras, 4 siglos a d C. nos viene como anillo al dedo para explicar la guerra mundial sanitaria actual, sin armas…
Los 300 espartanos, defendiendo el paso de Las Termópilas, con bozales, hidrogel y PCRs. Sin arma alguna ni saber cómo se usan, de haberlas tenido (analogía perfecta de los que someten ahora al orbe, que no desenfundan ni la pipa para ello). 300 espartanos rugiendo como leones al grito de: ¡los que tengan fiebre no pasarán y los que no traigan la cartilla de vacunación y PCR negativo, tampoco. ¡AU, AU, AU! acongojaban a los persas, bastón de PCR alzado.
Los persas, jeringa en mano, yendo a por ellos obviando las terribles amenazas espartanas y mandando a sus cuerpos de élite – los inmortales – como punta de lanza, al grito de: “somos inmortales, no tenemos miedo a vuestro virus, pero os vamos a poner nuestra vacuna, que la vuestra no es la buena”, hasta que su capo, Jerjes I (y V de Alemania), les para porque le ha llegado la prueba serológica, justo en ese momento y traída por un cuervo, y ha dado positivo. Le dice a sus huestes: ¡detened el ataque y levantan un campamento! He de guardar cuarentena, y todo el que haya estado en contacto conmigo, también. Y “por efecto dominó” resulta que las decenas de miles de invasores persas, es decir, todos; tenían que guardar cuarentena preventiva. Al ver que las tropas enemigas reculan y empiezan a levantar un campamento, Leonidas I (y V de Alemania, también) en persona se dirige a la tienda de Jerjes I (y V de Alemania), bozal en boca y siempre guardando metro y medio con todos los persas que le miraban con cara de perro (seguían siendo invasores pero en cuarentena sanitaria, y eran muy responsables con estos asuntos). “Declaro el cierre perimetral de toda Grecia” –le dijo a Jerjes I (y V de Alemania) el cual, sujetando un cuenco con caldito de pollo calentito, que viene muy bien para alguien convaleciente, le espeta: “No esperaba menos de ti, loable rey de Esparta ¿Necesitáis bozales? Tenemos un excedente amplio, a muy buen precio”.

Tras intercambiarse sus recetas sobre el pollo al chilindrón, y decidir que la persa era demasiado picante para el gusto de Esparta, pero que en Atenas igual sí la harían, Leonidas I (y V de Alemania, también) se lleva la receta y vuelve al paso de las Termópilas, donde tras tomarle la temperatura, le dejan pasar. Redacta un salvoconducto por el cual un emisario espartano irá por toda Grecia comunicando que los Persas estarán mínimo 40 días parados y que todos los griegos deberán estar confinados en sus chamizos. Y pasaron los meses, y como siempre había algún espartano o persa con síntomas del virus, pasaron los años y luego los lustros, las décadas, los siglos… y llegamos al 2021, y el paso de las Termópilas sigue infranqueable, pues sigue su cierre perimetral. Allí murió Leonidas I (y V de Alemania, también), pero no por las armas enemigas, sino defendiendo ese paso del congojavirus persa (una variante más) pero sin poder salir por el cierre perimetral declarado por él mismo. Murieron de pena y aburrimiento, al estar ahí encerrados. Y la historia jamás conoció a los que, se supone, fueron los 300 hombres más bravíos que ha visto el sol… resulta que fueron 300 maricones, autoconfinados por un virus que no mataba a nadie, que jamás fue aislado ni secuenciado… Pero esta historia TAN REAL COMO EL SARS COV-2, no la veréis en otro lado, salvo en este BLOG.
(*) Esta es la falacia que más daño ha hecho, hace y hará a la humanidad. Las palabras, para los que gozamos de buena retórica y un aceptable dominio gramatical y de comprensión lectiva, son mil veces más importantes que cualquier imagen. Porque lo plástico es subjetivo y a cada cual le evoca una u otra cosa. Y la imagen es lo más fácil para manipular y engañar al orbe –máxime en estos tiempos de abrumadora tecnología visual – y hacer que generen palabras innecesarias y mal expresadas, e incluso inexistentes. “Las imágenes hablan por sí mismas” ¡Cuántas veces no nos habrán dicho eso los perrodistas! Qué va, las imágenes son una puta mierda. La palabra es un don tan preciado, que casi nadie lo posee. ¡Hala! a ver fotitos de mass mierda, pelis y series de Nesflis… analfabetos integrales. ¡No os perdáis las imágenes falsas de UCIS y hospitales colapsados, de miles de muertos al día por congojavirus! y, sobre todo, no olvidéis que 230 mil maderos y 130 mil militares espenoles (no son más) están sometiendo, maltratando y arruinando a 50 millones de habitantes de Espena, mal contados porque somos muchos más con la inmigración ilegal y la población no censada.
Claro, que en mi caso particular que soy el único que va sin bozal en Madrid… (no he visto a nadie sin bozal y la he recorrido hasta sus límites por ambos puntos cardinales, caminando, en tren o en coche), sabiendo es que esos 50 millones son covidiotas perdidos y, por lo tanto, no hay ni batalla que plantear y, por lo tanto, imposible ganar esta guerra y… «virgencita, virgencita, que me quede como estoy»







