Archive for the ARTÍCULO-INSULTO Category

ARTÍCULO: «¡Llevar bozal estará prohibido!»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on julio 2, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/politica/39240516/Llevar-bozal-estara-prohibido-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

El paisanaje espenol es fiel reflejo del orbe, por la información que nos llega de él, pero teniendo la suerte de ser espenol y –sobre todo – vivir en Espena, podemos hacer el mayor estudio sociológico y antropológico de la historia. Siempre que puedo (que es siempre que quiero pues no dejo de hacer experimentos a este respecto, ya que estoy vivo y coleo por la urbe, a la sazón capital del Reino de la periodista republicana) lo hago. Voy:

Ayer me embistieron seguratas y maderos con vocación de juristas y médicos. Por cierto, tras unas embestidas y antes de las siguientes, estuve durante horas deambulando junto a toros y vacas sueltas que, curiosamente, no embisten. En la macabra Renfe de Atocha un segurata innovó unas teorías que merecen ser contadas y que vaticinan el título de mi artículo. Me dijo que según el Real Decreto (intuyo que se refería al que decretó el Estado de excepción comunista disfrazado de alarma) yo no puedo acceder sin bozal ni a trenes ni autobuses. Que como enfermo respiratorio sólo puedo estar sin bozal en el interior de la estación. ¡Y se quedó tan ancho! ¡Es centinela de leyes que ni conoce! Menudo hijo de puta… no sabe lo que son las órdenes ministeriales de Sanidad y Trabajo que regulan el uso del bozal y donde y por quien… impresionante. Pero lo mejor no fue eso… sino que al ver uno de mis informes médicos eximentes de ser perro bípedo (esto es muy bueno, coged algo de beber, poneos cómodos y seguid leyendo) descubrió que el rinólogo escribió: “no puede usar mascarilla” bajo una línea que dice: “Tratamiento, otras recomendaciones”. Y rebuznó algo antológico, un monumento a la espenolidad: “aquí pone que se recomienda, no que se obliga, o sea que sí puede llevar mascarilla si quiere, caballero”. ¡Este tipejo, esta sabandija de rostro semioculto por suerte para mis ojos, no sabe lo que es un informe médico ni un tratamiento!. El pobre extraviado mental severo cree que los médico obligan o prohíben… Imaginad un diabético ejecutado por saltarse la prohibición médica de tomar azúcar. ¡Es la hostia! Si por este tarado con licencia para aporrear fuera, todos los que lleváis bozal deberíais presentar un informe médico donde se os exima de la obligación de no llevarlo. Es decir, si los médicos hicieran lo que este enano mental plantea, ni el Tato se libraba de la Gestapo del congojavirus. ¿Imagináis la salivación gozosa que este panorama provoca en las débiles del orden y armadas? ¡Poder aplicar su sadismo a todos, A TODOS, no sólo a los 4 enfermos como yo que vamos sin bozal!

Ya por la tarde, en la Estación Sur de Autobuses, el asunto se sublimó y llegó a un paroxismo que me hizo confundir severamente el amor y el odio, y aunarlos y disfrutarlos esquizofrénicamente. Llego a la taquilla de una empresa de autobuses y cuando saludo a la dependienta parapetada como en los bancos de los años 80, me agrede el ladrido de un panchito disfrazado de segurata (o viceversa, ya no estoy seguro de estas cosas). “Caballero, la mascarilla”. “No puedo usarla por enfermedad respiratoria”. “Todo el mundo tiene que llevarla” “No, ahora te enseño los informes, espera”. Sigo con la taquillera y aparecen 2 maderos muy fornidos, con 743 armas al cinto y con la ropa ceñida que tanto les gusta, dejando ver unos tatuajes muy sexys… son exactamente iguales a los “montamanes” que yo quemaba de pequeño, salvo por los tattus. “¡Caballero, la mascarilla!”. “Perdona –le digo a la mujer parapetada y me giro a los pitufos hormonados – no puedo llevarla por enfermedad, como dice la ley” “¡Anda, a mí no me haces caso y a la policía sí!” grita un ahora envalentonado segurata disfrazado de panchito (insisto en mi confusión). “No les hago caso ni a ti ni a ellos, sólo os respondo como dicta la ley. No incumplo ninguna ley”. “Lo que diga el miembro de seguridad es lo más importante y usted no le ha hecho caso” ladra un cachas aferrado a su pistola enfundada. “Me lo ha dicho cuando estaba hablando con esta señora y le he dicho que ahora le enseño los informes”. “¡No puede ir sin mascarilla!” “Sí que puedo, como le he dicho al segurata” “¡No puede, nadie puede ir sin ella!”.

Aquí el inútil mental se puso al nivel del segurata de Atocha, lo cual me preocupó, porque estos esbirros del comunismo sí que han de saber por cojones la ley por la cual están habilitados a matarte. Le explico lo de la enfermedad, me pide un “documento acreditativo de ello” así lo llamó, lo juro por Arturo. Se lo doy y le digo: “toma este y ve leyendo, mientras yo sigo con la taquillera. ¿Puedo o seguimos haciendo esperar a todo el mundo?” Me autoriza, pues a estos psicópatas les encanta ordenar y, para él, autorizar mi petición era dar una orden, por eso se lo pedí así. Acabo mis gestiones de ventanilla y, sin moverme de allí pues tu espalda ha de estar siempre cubierta en estos casos donde hay un panchito disfrazado de segurata a tu izquierda y dos montamanes con tattus en frente y varios más a pocos metros… y el madero sigue leyendo un puto folio con 4 líneas., está claro que leer no es lo suyo. “Enséñeme su documento nacional de identidad”. Se lo enseño, pero el tipejo confunde enseñar con dar, pues lo coge y lo contrasta durante más de un minuto con el nombre del paciente del papel, mientras le recuerdo la ley vigente que me exime del uso del bozal. Al comprobar que no puede joderme por ahí, lo intenta por otros lados. “¿De dónde viene? ¿A dónde se dirige?” Como no quería acabar en comisaría –hace mucho que no me llevan allí y ni ganas de volver – respondo. “Vengo de Cercedilla, me he bajado en Atocha (iba con mi bici de montaña)”. “¡Eso es mentira!” “(…) todo es mentira, todo es mentira menos tú, uuuhhh uhhhh, y si lo fueras te lo suplico, miénteme, todo es mentira menos tuuuuuuuu (…) canto en mi quijotera estas estrofas de mi amigo Luis (Aute) mientras él sigue rebuznando provocaciones para hacerme decir o hacer algo que le valga para aporrearme, dispararme o detenerme –o las 3 cosas –. Y mientras Luis sigue con su concierto privado para mí, mi voz le repite, una y otra vez, que la ley me ampara, que no estoy haciendo nada ilegal y que hay gente en la cola esperando. El tarugo azul empieza a doblar metódica y lentamente mi informe, hasta que lo hace uno con mi DNI. Luis sigue cantando y yo con lo de la ley y la cola. Su compañero se da cuenta de que no me van a poder hostiar y se gira a un pobre hombre a unos 15 metros de mí y le grita brutalmente: “¡Caballero, la mascarilla ha de cubrir toda la nariz!” El pobre hombre agacha la cabeza y se sube el bozal hasta las cejas. Yo me río, sigo mirando al mendrugo armado, que me da por fin lo que es mío y me largo de allí sonriendo al panchito de la porra con esa sonrisa que muestra los dientes cerrados y los ojos pestañeantes. Esa sonrisa que ya nadie tiene por culpa del bozal. Ni sonrisa ni expresión facial alguna. Pobres… pronto les pondrán el burka.

Salgo y una maraña de taxistas fuman impunemente en la puerta donde no se pude fumar. Eso sí, todos con la mascarilla en la barbilla y los que no fuman puesta. Me alejo de su nube tóxica y me pongo el ridículo casco salvamultas de la bici. Cambio a Luis por Leoncavallo y recordando el final de la magistral “Pagliacci” interpretada por Plácido Domingo, en mi cabeza suena: “(…) la commedia è finita” (la comedia acabó) ti-rii-ririiiiiiii-riiiiiiiiiii- ti-riri-ri-ri riiiiiiiiiiiiii”. Plácido Domingo acaba de matar a su esposa y al amante de ella. Pedaleo mientras río con la analogía de lo que las femirrojas le han hecho al tenor y lo que hizo en su personaje de esta soberbia ópera. ¿Sabrán algo de esto los esbirros del comunismo? Me refiero a la ópera, a la sensibilidad, al intelecto…

Mientras pedaleo por el puto asfalto Luis y Domingo son atropellados y ya sólo pienso en “¡Caballero, caballero, caballero!” y en que mi vida, y la vuestra si sois sensatos y sensibles, está en sus manos.

Menos mal que soy mortal.

 

ARTÍCULO: «No llevar bozal no es delito».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on julio 1, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/politica/991080327/No-llevar-bozal-no-es-delito-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

El delito (absurdo y atroz, eso sí) es no llevar bozal si no tienes enfermedades respiratorias. En cualquier lugar civilizado, con la presunción de inocencia legitimada, todo el que no llevara bozal no sería un presunto delincuente sino un enfermo respiratorio. Pero en Espena… ¡ay! el espenol… ese animal cargado de odio y animadversión hacia el prójimo, actualmente santificados por el Gobierno comunista que habilita todas las maldades sobre la tierra contra el ser humano honrado y trabajador; todas las prohibiciones posibles, todos los crímenes imaginables… ¿cómo no va a estar más henchido que nunca el espenol psicópata, si ahora le pagan más y le beatifican por ejercer su psicopatía?

Somos un inmundo país en el que delincuentes de todo pelo son sostenidos por el Estado (entiéndase por los impuestos de los que no delinquimos y estamos sometidos y expoliados)… ¿cómo vamos a imaginar que si alguien no lleva bozal es porque no puede? ¡No! ¡No lo usa porque es un delincuente al infringir la arbitraria y atroz antepenúltima ley estatal (antes de que te des cuenta ya te han calzado otras 2, de ahí “antepenúltima”). Últimamente me estoy negando a enseñar mis justificantes médicos a los 1.001 esbirros y lacayos del sistema que me los piden al día. No me sale de los cojones, así de sencillo. Primero esgrimo que si tengo cara de delincuente o mentiroso. Luego que por qué es tan mal pensado, prepotente y vil ante mí. Y ya, para terminar, que si me cree tan gilipollas como para arriesgarme a un multón y ser hasta detenido y hasta apaleado… por no ponerme el puto bozal que lleva todo el mundo. ¿Por qué en lugar de ayudarme, como enfermo que soy, me atacan? Por lo que he comentado en otros artículos: la cobardía más común del ser humano es intentar cebarse con el débil, con la oveja negra. Pero, en esta ocasión, para una vez que la injusta ley está de parte del débil… la verdad es que me lo estoy pasando muy bien (pese a la frustración, el agotamiento mental, la desazón y el cabreo que me causan). A veces les vacilo, a veces les sigo el juego, a veces acelero el paso y tienen que ir tras de mí, a veces me río en su cara, a veces les insulto si se muestran agresivos (y les amenazo, todos tenemos un límite), a veces les doy una pequeña lección de Derecho, a veces de medicina, ética y moral y etc. Y si tengo tiempo y ganas, les obligo a que se lean los 5 folios de informes que tengo. “¡Ahora te jodes y lo lees, que es lo que te exige esa ley que dices querer cumplir!” Y cuando no me piden el DNI, que ha sido siempre salvo una vez: “Y no me pides el DNI? ¿Cómo sabes que estos papeles son míos? ¿No te da vergüenza hacer tan mal un trabajo tan simple?¿No confías en mi palabra y te tragas las de unos papeles?” Hoy a una esbirra la he dicho que me ha infectado los papeles con sus manos sin guantes. Me ha espetado que “ya no son obligatorios” “¿Lo ves? ¿ves la mentira de toda esta paranoia a la que sirves? –la he gritado entre risas y cabreo – ¿por qué ya no es obligatorio llevar guantes? ¿ya no es la misma enfermedad o qué? ¡piensa cojones, piensa! igual así prosperas un día en la vida, coño”.Me divierto con ellos y por supuesto ellas, que son peores que ellos, MUCHO PEORES, porque de momento no pueden detenerme como hacen –es un ejemplo entre 1.001 reales y actuales – con los falsos maltratadores de mujeres. ¿Hasta cuándo durará esto, es decir, hasta cuando primero no me hostiarán y detendrán, y transcurridos 3 días de calabozo me pedirán los informes médicos…? Todo se andará. Pero, de momento, como grita Papillón al final de su odisea de presidiario, y tras su última y audaz fuga (ya de anciano): “¡Hey you, bastards! I am still here!” (¡Hey!, cabrones… ¡sigo aquí!). Esto es en la buenísima peli con Steve McQueen y Dustin Hoffman. El libro no lo acabé, me pareció un coñazo.

Recuerdo una fiesta de Derecho de la UCM celebrada en un disco-pub de Madrid hace 25 años. La entrada incluía barra libre de birra y 2 copas. Fui a la barra con la idea de pedir birra hasta para lavarme las manos… y me dice un camarero que ya no hay birra, que sólo era un barril, no barra libre. Encima se me puso chulo el idota al recordarle que no era eso lo que ponía el cartel… teniendo yo la razón y siendo estudiante de Derecho… le vacilé a mi antojo (sabiéndome con la razón, pero sin cebarme mucho –que igual es demasiado para según quien –) y pedí ver al encargado. Me dijeron que les acompañase arriba, a un despacho. Cogí un tercio vacío y me lo guardé a escondidas en el bolsillo del vaquero y subí con ellos. Nunca he sido gilipollas para estas cosas de las palizas que te pueden dar. Hablé con el encargado en un lujoso despacho y entendió mi reclamación. Le obligué a que bajara a ver el cartel promocional de la fiesta, sito en la puerta. Efectivamente, ponía lo que yo decía, no el camarero. Fue a la barra y ordenó, con mucha autoridad, que “a este caballero le ponéis las cervezas que quiera toda la noche”. Tuve que matizarle: “De la marca que me dé la gana y de botella –pues no pone marca ni si es de barril o botella en el cartel, y no sólo para mí, sino para los 2 amigos y las 2 amigas con los que vengo”. Aceptó, por supuesto. Y le añadí: “Y ya veremos cómo va toda la fiesta, la música y tal, que si algo no me cuadra les digo a todos que ejerzan su derecho de la barra libre de birra y te arruino el negocio”. Y no hubo mayor problema. ¡La ley estaba de mi parte! FALTARÍA MÁS QUE NOS SODOMICEN HASTA EN ESTOS CASOS.

Eso sí, mis amigos me decían que no la liara y acatara lo de no tener las birras que habíamos pagado con la entrada… pero bien que se beneficiaron de mi protesta. Los 2 hombres son actualmente enemigos míos, ambos muy forrados de pasta, en buena parte pública. Normal: la gente sin cojones, los pusilánimes, son luego los que se benefician del corrupto sistema pues son lamepollas y embaucadores profesionales. A estos 2 ya les daré caña públicamente denunciando sus corrupciones y los atroces secretos personales de innumerables infidelidades a sus mujeres que comenten por sistema, ya que son inmorales, depravados y sátrapas a tope. De momento, que sigan robando tan afablemente y torturando a sus esposas e hijos, que sigan engordando la madeja de mierda que es su vida, ovillo con el que luego jugaré yo a mi antojo, como buen gato que soy (apodo de madrileño, ya sabéis).

 

 

 

ARTÍCULO: «Maltrato psicópata de los del bozal».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on junio 30, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de Espala»: https://elcorreodeespana.com/opinion/798113826/Maltrato-psicopata-de-los-del-bozal-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Los beligerantes y pendencieros inteligentes, ya sean de bien o de mal, tienen un axioma grabado a fuego en su mollera: “no hay rival débil”. Es decir, jamás puedes subestimar a nadie, de ahí que los pendencieros cobardes, los psicópatas que disfrazan su enfermedad mental con 1.001 ideologías y motivos torticeros seguidos en tropel, ataquen por la espalda, siempre en mayoría, o en la cobarde distancia. Tal vez os cuente más anécdotas de mi dilatada experiencia con esta nauseabunda gentuza, porque no hay nada como la experiencia personal para explicar cualquier asunto. Hoy os explico el maltrato al que soy sistemáticamente sometido desde hace décadas pero acrecentado estos meses, por mi condición de enfermo físico (en este caso del sistema respiratorio). Seré “bre”, que como el gran poema de mi amigo Óscar Aguado, significa ser brevísimo; y no analizaré el aberrante desconocimiento de salubridad que ostentan los que usan bozal.

El congojavirus es la actual (mala) madre de todas las afecciones respiratorias, eso nos han inculcado y va a misa cada segundo del día, y en todo el planeta. Pero resulta que mucho antes de la invención de esta falsa pandemia, de este falso virus, en el mundo ya había enfermedades respiratorias… cuyos afectados, junto a una inmunodeficiencia enorme y una avanzada edad, son precisamente las víctimas mortales de este virus gripal –como lo llevan siendo toda la vida – pero el vulgo acaba de descubrirlo hace pocos meses. Por ello, el bozal obligatorio no podemos llevarlo los que padecemos según qué enfermedades, como en mi caso una rinitis crónica y aguda y el tabique nasal (y resto de nariz) destrozado por una criminal operación quirúrgica, una septoplastia cerrada que un grupo de médicos psicópatas de la sanidad pública me hicieron hace 23 años. No voy a entrar en más detalles, que los hay, por los que yo no puedo usar bozal, al igual que no puedo estar junto a alguien que fume o en ambientes contaminados, 2 circunstancias absolutamente legales y protegidas, por cierto.

Por desgracia he de coger transporte público e ir a hospitales, tiendas y supermercados, todos lugares de obligado uso de bozal, salvo para los médicamente eximidos, que ya vivimos puteados las 24 horas del día y así hasta el día del merecido descanso eterno que es la muerte para los enfermos. El 100% de la gente que veo en estos lugares llevan bozal, ¡el 100%! ¿por qué yo soy víctima de una persecución brutal, vejatoria, inmoral y muy violenta, entonces? ¿tan peligroso soy, siendo el único… o es por ser el único que soy presa fácil y el ENEMIGO COMÚN. ¿Qué trabajo seria llevar el puto bozal en la barbilla y subirlo cuando sea menester, cómo hacen muchos sin enfermedades respiratorias para evitar los multones y, sobre todo, esos enfrentamientos constantes con “autoridades” y “ciudadanos”? Porque yo, cada vez que no estoy en mi mierda de casa de alquiler, hipercara, tengo que enfrentarme a todos ellos, a cada paso que doy y, depende las formas de maltrato que empleen, responder de una u otra manera, desde la sumisa condescendencia que enseña mis 2 informes médicos eximentes –2 mejor que 1– o mi irredenta valentía que se enfrenta a los psicópatas de turno, muchos de los cuales adoptan esa cobarde posición que relato al inicio del artículo. Ser la oveja negra es malo para ella, pero ser la abeja negra es malo para el que la ataca… y bien lo saben los victimarios.

Pese a que la ley “me protege y me legitima” a seguir siendo un enfermo, humillarme médicamente pese a haber sido ellos los causantes de mi enfermedad, y otorgarme “el privilegio” de no poder usar bozal, la psicopatía humana está muy por encima de la ley y del sentido común (el menos común de los sentidos y, en este caso, el sentido humano más desarrollado: poder hacer daño a sus semejantes y al resto de animales, bajo es auspicio de la ley. Una ley que, en este caso, no les acoge… ¿pero cuántos de estos cabrones analfabetos se preocupan de eso? Ellos creen tener a la ley de su parte y ojos que no ven…). Con el congojavirus el poder psicopático se ha magnificado, pues ha puesto como objetivo a los enfermos, la gente teóricamente más débil del orbe. Por eso, aunque la ley nos exima del bozal, muchísimos hosteleros, seguratas, maderos, ciudadanos de a pie (clientes hosteleros o usuarios de transporte público) saltan como alimañas a por la presa fácil. ¿Qué más les da a ellos la puta ley? Como a ellos les putean otros, están henchidos de poder putear ahora ellos, y el motivo es lo de menos. El beneficio de la duda está a su favor… y antes de saber la obviedad de que quien no lleva bozal es por estar enfermo, se tiran a por él. Y aunque les enseñes el informe médico, a muchos les da igual, porque su sed de sangre ni sabe ni supo leer y, ni mucho menos, pensar. A mí me han atacado gente fumando, junto al motor en machar de un vehículo contaminante… ¿qué pollas sabrán ellos de lo que son las enfermedades respiratorias y sus causas? Pero como se les permite fumar e inhalar gases tóxicos… pueden atacarte a ti como agente infeccioso respiratorio JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

Pero a donde no llega el sentido común ni la JUSTICIA REAL, llegan los cojones y saber que jamás me he achantado, pudiendo haber muerto varias veces por eso. Y que si sigo aquí, obviamente con cicatrices, pero aquí muy vivito –pese a ser polienfermo – y todavía más coleando, es porque hay personas irredentas (no confundir con irreductibles ni putos superhéroes, de estos está el cementerio pleno) que sabemos nuestra condición de mortales y asumimos que si morimos antes de tiempo, lo haremos matando. Y esa sensación se transmite a los cobardes hijos de puta del abuso de poder por bandera, pues como dije antes: el psicópata es el mayor de los cobardes y sabe que no hay rival débil, máxime cuando ve que sólo uno se enfrenta a todos, en este caso la estupidez de no llevar bozal. Yo he visto el miedo en la cara de más de un psicópata que ha huido de mi compañía… y no es sólo un miedo hacia mí, sino hacia él, hacia su vida que sabe perfectamente está siendo ejercida de manera cruel, despótica y bajo la obligación de hacer el mal por un salario. Una pena estar absolutamente solo en esta guerra, ser la única víctima entre tanto victimario, por lo menos en mi entorno vital, que os aseguro abarca muchísimo territorio y se topa con decenas de miles de personas desconocidas casi a diario.

No existen los pueblos sometidos, sino el pueblo, que por definición debería ser: conjunto de personas oprimidas por una minoría de ellas, pero en el que todos son potenciales opresores, salvo uno: el malo que hay que perseguir y erradicar, el que jamás ha oprimido.

ARTÍCULO: «Forjando hombres y mujeres con cojones»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on junio 26, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN : «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/495397437/Forjando-hombres-y-mujeres-con-cojnes-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Pasé 10 años en el colegio “El Salvador” de Leganés (2 de párvulos y 8 de EGB, entre 1979-89). Actualmente, ni una sola hora de esos 10 años sería posible de vivir ahí ni en ningún centro de enseñanza. Estaría clausurado y sus docentes encarcelados. Eran tiempos en los que los profesores daban palizas a los alumnos, y los alumnos ídem entre ellos. Tiempos de bardeos, mariposas y machetes en el patio de recreo, vallado con alambre de espino. Tiempos en los que un adolescente tripitidor y pendenciero te decía, calada tras calada de cigarro: “no probéis esto en vuestra puta vida. Yo estoy enganchado y es mi ruina. Vigila por si viene el profe y avisa o te mato” y un profesor, Don Rafael, se hincaba copas de coñac en clase, y cigarro tras cigarro, diciendo: “No probéis esto jamás”.

Tiempos en los que no sabías a quien tenías que pegar primero, si al del machete oculto en la pierna o al de la mariposa en el bolsillo… Tiempos en los que 30 tíos podían rodear a 3 chicas con las tetas florecidas para meterlas mano en el recreo. No era abuso, era vida, al igual que cuando ellas nos lo hacían a nosotros sobre todo en los autocares de las excursiones. ¿Quién podía quejarse de esos apretones genitales que nos hacían las chicas, con la excusa de: “¡a la que le guste fulanito que vaya a su asiento!”? ¡Habría que ser gilipollas para no dejarse meter mano! Recuerdo a una compañera en un autocar de excursión, con 11 o 12 años que nos parecían 30, sujetando la mano de Paco Nuño en su seno derecho, sin dejar que él la quitara, oprimiéndola con su mano al velado grito de : “Déjame o vas al profesor” Y Paco Nuño sin poder quitar la mano de tan fabuloso lugar. Yo no la metía mano porque nuestros padres eran amigos y éramos vecinos de bloques. Eso sí, Paco Nuño y el resto no sabían que yo, en mi habitación, ya conocí perfectamente los secretos corporales de esta impresionante y bellísima chica, y ella de mí… por eso me decían que si era maricón, por no meterla mano ni a ella ni a Silvia, su compañera de asiento. “Maricón, sí…” les contestaba riendo. Y pensaba: “No sabéis lo peludo y suave que tiene el coño esta tía” Patricia P.S se llama.

Tiempos de saber el nombre y los 2 apellidos de tus amigos/compañeros. Tiempos donde un profesor nos sentaba a más de cien en la escalera de entrada del colegio, castigados tras haber dado 10 vueltas corriendo al patio como parte del castigo… y nos echaba una reprimenda muy seria adornada con perlas adorables como esta: “os voy a dar tal hostia que vuestros dientes van a salir diciendo maricón el último”… jamás he sufrido tanta contención de la risa, del tipo morderse el labio y algún dedo para evitarla… y aún así algún compañero (Tomás se llamaba), no podía aguantarla y recibía la consabida somanta de hostias del profesor, Don Pascual, para más señas.

Tiempos donde yo apostaba con Tomás, Fernando Molano y más elementos sobre quien ganaría la liga de jurgol, si mi equipo el FCB o el suyo. Y cuando perdía la apuesta – el FCB no ganaba una mierda entonces – en vez de pagarles los duros prometidos les pagaba con cartas porno de póker que le había mangado al padre de un amigo… y encima ganaba dinero. 52 cartas a un duro por carta y 2 duros si la carta contenía entrepierna.. Tiempos donde a una profesora se le desabrochaba un botón de la camisa y veíamos sus tetas bien sujetadas, y ante las risas mitad vergüenza mitad escándalo, ella nos preguntaba de qué coño nos reíamos, y la delegada de clase le decía el motivo; y la profesora se desabrochaba la camisa por entero y nos enseñaba sus enormes pechos, bien sujetos, diciendo: “¿Es que nunca habéis visto unas tetas? Pues aquí tenéis 2. De algo así habéis mamado todos, idiotas. Vamos a seguir con la clase, que es lo importante”. Tiempos donde una profesora, la Señorita Sagrario, nos decía: “Lo mejor del mundo es ser mujer casada con marido que trabaje. Todo el día en casa, haciendo lo que me dé la gana. ¿Quién quiere pasar el día trabajando fuera? Es de locos. Yo en un par de años dejo el trabajo, terminamos de pagar el piso y a vivir de mi marido y disfrutar de la vida. Las feministas están locas”.

Tiempos donde otra profesora, “La pesetera” (mote surgido tras agacharse a coger una peseta del suelo y decir: “Pa mí”) nos daba clase de inglés, con el diccionario en la mano, y menos conocimiento de inglés que nosotros con 11 años. La misma profesora que me enseñó sus enorme tetas, de pezones estratosférico e inhiestos, su entrepierna bella y velluda y me tocaba “la pilila” con sutiles excusas que yo aceptaba encantado. Tiempos donde era más fácil ver a un alumno siendo pateado en el suelo por un profesor (sí, pateado), que ver condescendencia. Tiempos en los que el recreo era toda una lucha por la vida y conservar el bocata o los bollos un prodigio de gallardía.

Tiempos en que jugábamos a destrozarnos con la escusa de “churro, media manga, mangaentera” o “el pelotazo” genial versión del jurgol consistente en liarse a pelotazos entre nosotros y a patadas y puñetazos, eso sí, con la puta pelota de por medio, éramos hombres de honor. El más chungo, que parecía tener 40 años, me dio una gran patada por la espalda, sin el balón cerca, me encaré a él recriminando no la patada, sino la ausencia del balón que la justificaba… y me intentó dar un cabezazo, ya que me sacaba 2 palmos. Lo esquivé y le dí un puntapié en la espinilla. Pasó el balón entre nosotros, y seguimos “jugando” (Messi no hubiera acabado uno de esos “partidos”). Tiempos donde a mí me partieron la porra en el patio, accidentalmente, y fui chorreando sangre a mansalva, arrastrado por la mano de una profesora muy asustada, que gritaba: “¡cuánta sangre, por Dios!” y yo la decía: “Tranquila, que tengo más”. Y todos los alumnos haciéndonos pasillo, y en la escalera de camino a un baño, mi hermana mirándome con cara de susto y yo diciendo, escupiendo sangre: “Esto no es ná”. Tiempos, en definitiva, donde se forjaban hombres y mujeres con cojones. Donde la docencia realmente enseñaba cosas útiles y nosotros, los alumnos, teníamos una vida plena y repleta de situaciones muy trascendentales cada media hora… y no nos quejábamos ni teníamos móviles, psicólogos ni mierdas alienantes y dictatoriales como ahora.

Tiempos donde la vida sí que merecía ser vivida. Tiempos que no volverán jamás porque esta sociedad de pusilánimes adoctrinados cree que esa no es manera de vivir…

ARTÍCULO: «No hay mayor criminal que el ser humano corriente».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on junio 25, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/121205266/No-hay-mayor-criminal-que-el-ser-humano-corriente-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

No hay mayor criminal que el ser humano corriente. Los ejércitos, las milicias, las turbas, los sindicatos, las chirigotas, los clubes deportivos y demás aberraciones; estuvieron, están y estarán formadas por ellos. Como bien decía el buen escritor, pero mediocre poeta, Bukowski en “el genio de la multitud” (la excepción que confirma la regla de su condición poética):

“(…) Cuidado con el hombre corriente (…) es un genio al odiar . Es lo suficientemente genial al odiar como para matarte, como para matar a cualquiera”.

Cualquier animal humano mínimamente racional puede descubrir desde muy pequeño que la perversidad humana es algo presente y latente por doquier. Su único conflicto es decidir en qué parte vivir: víctima o victimario. Y cada cuanto tiempo cambiar de bando. Desde el hostelero o dependiente que te engaña con la comida al médico negligente y psicópata, pasando –cómo no – por los jefes de todos ellos: los políticos (y sus leales esbirros y hacedores de sueños: los maderos y militares). Los abogados que defienden a culpables, los conductores temerarios, los banqueros que estafan a los currantes, los docentes que engañan y adoctrinan a golpe de material curricular, el publicista afín al empresario torticero, la telefonista panchita, el camello que corta la droga con yeso, los padres que enchufan a sus hijos a un móvil o una tablet, etc. etc. En definitiva, un macabro juego bajo el sempiterno auspicio de la psicopatía, el engaño y el culto a la violencia y el dinero. Un juego en el que todos somos parte y en el que nadie se libra de ser victima (de ser victimario, sensu stricto, algunos todavía nos libramos, pese a estar fichados como yo).

Podría ponerme erudito y hablaros de historiografía, de filosofía, de sociopolítica, de antropología… Datos, muchos datos irrefutables para sostener mi aserto. Pero… ¿para qué si el congojavirus nos ha dejado claro lo mundano y vulgar de todo esto, del hombre corriente de Bukowski? Os hablo a vosotros, parias de la tierra, a los que fuisteis, sois y seréis como yo. ¿Quién sino vosotros sois los que encerráis animales entre 4 paredes, los castráis y los sacáis a mear y cagar a la vía pública? Vosotros sois los que murmuráis constantemente sobre el vecino, los que delatáis – virtual o físicamente –al que se sale de la norma dictatorial de los gerifaltes mundiales. Sois los que hacéis ricos a los bancos y, valga la redundancia, a los ricos. Porque anheláis ser como ellos. ¡Deseáis tan fervorosamente un látigo que hacéis lo que sea para ganarlo!

Un mundo donde las puertas de los pobres tienen cerrojos es un mundo que no funciona. Un mundo donde las loterías son la única esperanza de vida digna, es un mundo que no funciona. Y si no lo hace es por vuestra culpa, seres humanos corrientes. Creéis que vuestros enemigos son los Pedro Sandez o los Amancio Ortega de turno, mientras no dejáis de votar ni de comprar en grandes superficies. Mientras tanto, tenéis que ponerle cadena hasta a una puta bicicleta. Vosotros, los obreros, el “pueblo elegido” por los comunistas millonarios para serlo. Vosotros, los emprendedores, el “pueblo elegido” por los ultracapitalistas para serlo. Lobos con piel de cordero que, encima, decís hacerlo todo por nuestro bien, igual que cuando le cortáis los cojones al gato. Vuestras palabras son epitafios.

No hay nada que hacer como especie. No diré que merecemos la extinción, porque yo he visto cómo se comportan el resto de especies animales, exactamente igual que nosotros o peor; que ya es decir. Hasta las vegetales hacen lo mismo. Pero hay que tener un mínimo de sensibilidad e intelecto, y de capacidad de observación y comparación para asumir esto. Y vosotros sólo veis la tele, las redes sociales y películas donde se humanizan a todos los seres vivos, incluido el hombre. Vosotros adoptáis cualquier religión para que os habilite al ejercicio de vuestra psicopatía favorita y os conceda el perdón terreno y eterno por ello. Y algunos no llegáis ni a eso, y ejercéis vuestra violencia desde el ateismo. Y tanto creyentes como ateos os hermanáis en la paranoia del trabajo remunerado: ese fin que justifica todos los medios.

Hobbes dejó para la historia que el hombre es un lobo para el hombre. Se le olvidó añadir que el lobo es un hombre para el lobo. Este es el quid de la cuestión que explica el por qué de tanto desmán sobre la tierra. Sólo un gran meteorito o una implosión liberará al Universo de esta lacra que fue, es y será, la Tierra. Mientras tanto, y anhelándolo con toda la fuerza que el pensamiento desarrolla dentro de un cuerpo inerme pero poderoso, os deseo todo el bien sobre la Tierra (que para el que no lo pille, a estas alturas del artículo, es todo el mal).

La esencia de todo siempre acaba aflorando, como las raíces de ese plátano de sombra, en Hediondo Puente de Bellacos, que acompañan este artículo.

Menos mal que somos mortales.

 

ARTÍCULO- VÍDEO: «Correos (y Telégrafos) con Orgullo»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on junio 20, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/807275880/Correos-y-Telegrafos-con-Orgullo-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

¿Os imagináis a esos padres orgullosos de sus hijos, o viceversa, por su orientación sexual? Esa emoción, ese gesto henchido gritando a los 4 vientos: “¡mi hijo es todo un machote! ¡mi hija se tira a medio barrio! ¡mi hijo es un gay enorme! ¡mi hija es una lesbiana estupenda! ¡mi hijo echa 6 polvos sin sacarla! ¡mi hija es frígida!”

¿Cómo hemos podido llegar a este nivel moral e intelectual? ¿Por qué ese niño que se toca la pilila, asombrado de tener ese apéndice ahí, es ahora un adulto que hace lo mismo y hace de eso un motivo de orgullo?

Cada vez estoy más convencido de que los muros de los manicomios son para que no entremos los de fuera. Pero mientras dure este circo que es la vida en sociedad, (y habitemos el otro lado del muro) no podemos callarnos cuando estos sátrapas extraviados mentales severos nos dan por donde amargan los pepinos. La penúltima sodomización: Correos y Telégrafos S.A. Empresa 100% pública y, por lo tanto, impúdica. Jamás nuestro dinero, fruto de nuestro esfuerzo y trabajo, ha valido para tan poco útil y sensato, y para tanto desquicio y latrocinio. No hay que pagar impuestos. ¡Pásalo! y, ya de paso, pasen y vean:

https://www.youtube.com/watch?v=vtQ8NEB7CHw

 

 

 

ARTÍCULO- VÍDEO:»Somos propiedad privada del comunismo»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on junio 19, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN «El Correo de España»:https://elcorreodeespana.com/opinion/382817145/Somos-propiedad-privada-del-comunismo-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Los enemigos de la propiedad privada, los iluminados, los filántropos y altruistas, la vanguardia cultural mundial, la bondad redentora, el azote de los criminales, los combatientes antifascistas… los comunistas, en definitiva, no son sino todo aquello contra lo que dicen luchar. Esto lo sabe cualquiera que tenga 2 dedos de frente y lleve más de una década viviendo (ya a los 11 años cualquiera puede darse cuenta de esto, pues los postulados ideológicos comunistas son así de pueriles).

En este vídeo analizo la tétrica realidad de que toda la humanidad es la propiedad privada de los que dicen querer abolirla. ¡Ríanse ustedes de los esclavistas! o, mejor aún, estudien cómo, donde, por qué y por quienes, empezó el esclavismo; y por supuesto analicen el actual.

Son entrañables los comunistas, psicópatas que deberían estar inhabilitados para la vida en sociedad… pero en esta sociedad muerta (sociedead) ¿cómo no van a ser ellos quienes dominen medio mundo, de facto, y el mundo entero de ideológica y moralmente? ¡Ay! esos comunistas multimillonarios, esos pijuarros…

Todos somos trabajadores, de una manera u otra, y los comunistas dicen defendernos y poseernos… “por nuestro bien y contra el capitalismo”. ¡Somos su propiedad privada! Esta es una de las mayores paradojas de la historia humana.

Uso como muestra a un grupo de tarados españoles, unos que se hacen llamar Frente Obrero, una panda de borregos comunistas bienintencionados (por lo menos estos no son malintencionados de inicio, como otros muchos grupos comunistas… son unos pobres mentecatos idealistas).

Pasen y vean:

https://www.youtube.com/watch?v=GvylZ7rbZUU

 

 

 

ARTÍCULO: «El color de la piel humana sí que importa»

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on junio 18, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN: «El Correo de España»: https://elcorreodeespana.com/opinion/393833559/El-color-de-la-piel-humana-si-que-importa-Por-Cesar-Bakken-Tristan-El-color-de-la-piel-humana-si-que-importa-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Sin ánimo de ser antropólogo, sociólogo ni biólogo, desde que tengo uso de razón hay un asunto que me ha provocado curiosidad e hilaridad a partes iguales: el racismo y la pigmentación de la piel humana. La naturaleza es sabia y pone en el lugar terrestre adecuado a las especies animales, atendiendo a criterios tan sutiles como el clima y las necesidades físicas de cada animal, por mucho que no sepamos si fue antes el huevo o la gallina (esto significa que la relación causa-efecto no es exacta, pero sí certera).

No hay que ser Darwin para fijarse en que las partes del planeta más expuestas al sol están habitadas por animales humanos de piel oscura, y que según nos alejamos de la influencia del sol la pigmentación se va aclarando, yendo del negro tizón al blanco pálido (un centroafricano y un finés, por ejemplo). Todos necesitamos el sol corporal para metabolizar vitaminas imprescindibles, como la D, de ahí que el finés tenga la tez blanca total para absorber al máximo los escasos rayos solares que recibe al año, y el africano lo mismo, pero al revés; es decir, ha de proteger su cuerpo con su epidermis negra para no darse un empacho de sol. Ya está, no hay más. De verdad que no somos tan complejos los humanos a este respecto del color de la piel. Pero saltarse este protocolo inexcusable trae funestas consecuencias para la salud, como son las quemaduras graves y el cáncer de piel para los blancos que van a zonas cálidas o tropicales, y las carencias para metabolizar de los de piel oscura que van a lugares fríos. Ahora bien… la sociología está muy por encima de la antropología y la biología. Por eso desde ella podemos explicar este fenómeno absurdo y tétrico que es cambiar nuestro hábitat climático por otros en los que sólo jodemos nuestra salud física, y por ende, mental.

Pero como sarna con gusto no pica, pues nada, sigamos trayendo osos polares y pingüinos a los zoos de clima templado o tropical. Y hagamos intercambios entre lapones y cameruneses, para que conozcan mundo… ese sinónimo de camposanto. ¡Ay! bendita globalización y bendita televisión que ha unificado en estupidez a los animales humanos de la Tierra. Africanos hacinados en urbes occidentales y nórdicos tostados y asfixiados en climas tropicales. ¿De verdad hemos de hacer del mundo un lugar tan pequeño y ridículo como para que no podamos estar viviendo en la zona que mejor se adecua a nuestro físico?

Estuve en Senegal 15 días, no de turismo –atrocidad contemplativa, invasora y globalizadora cuando el viajero no quiere aprender ni ver otras culturas, sino vivir unos días echando cacahuetes a los habitantes de esas zonas donde no tienen ellos su casa – sino haciendo un documental precisamente sobre la inmigración ilegal de cayuco (“Barsakh” podéis ver extractos en mi blog y os enlazo el trailer). La recorrí de punta a punta , me detuvieron y todo (Senegal es el único país en el que estoy “fichado”) y casi me come una piara de cerdos salvajes… y, para lo que interesa a este artículo, puedo decir que los negros que habitaban allí estaban lozanos y sanos como el que más. Pero la socialización globalizadora… ¡ay! les hacía jugarse la vida para vivir como nosotros, esas ratas humanas que somos los urbanitas. Su anhelo era y es tétrico: ganar dinero rápido para volver a su país y vivir como potentados, o afincarse en Europa y vivir como nosotros.

¿Cuándo y por qué hemos olvidado que somos animales humanos y no ciudadanos?

Ya me enseñó Alex Haley, el negrata que escribió el imprescindible libro “Raíces”, que el calificativo “de color” lo inventaron los esclavos africanos negros como algo peyorativo hacia los mulatos, pues ellos seguían considerándose negros y odiaban a esa nueva raza surgida del apareamiento y el conchabe entre blancos y negros. “Persona de color” todavía sigue siendo usado, y eso que lleva siendo un insulto desde hace casi 3 siglos. Bueno, ahora se usa más el insulto “afroamericano y subsahariano”… pero a diferencia de lo que los negros esclavos en América del norte inventaron, este insulto lo han inventado los blancos y mulatos… ¡los blancos y mulatos que dicen ser antirracistas!.

¡Ay!, soberana ignorancia, cuánto daño haces y todo el camino que te queda por recorrer todavía. ¡Cuánto asombro y diversión te queda por depararnos!

Finalizo con un chiste que inventé a mis diecipocos años, y que me ha traído muchos enemigos al contarlo, gentuza sin sentido del humor (ni negro ni blanco) y llenas de odio hacia todo y hacia todos (es un chiste que necesita un interlocutor. Es decir, yo pregunto –sin que sepan que es un chiste – y él responde, pica en el anzuelo, y se crea el clímax. Lo transcribo haciendo yo de interlocutor, por lo que pierde la gracia. Pero podéis probar a contarlo como lo ideé, y veréis el efecto que causa… risas y/o lágrimas garantizadas):

 

YO: ¿Sabes cuál es el animal que más se parece al hombre?

Él: ¿El perro?

YO: No.

Él: ¿el mono?

YO: No.

(así hasta que se canse de decir animales, o te canses tú de oírlos)

Él: ¿Cuál es, entonces?

YO: ¡El negro!

ÉL: ¡joder, qué bestia eres! ¡Qué racista!

YO(condescendiente y “arrepentido”): Perdona, es broma, sólo es una broma.

ÉL (todavía circunspecto): Pues vaya bromas que haces.

YO: ¡Es broma porque casi no se parece al hombre!

 

https://www.youtube.com/watch?v=_d_XxeSlzaY