Archive for the ARTÍCULO-INSULTO Category

ARTÍCULO: Estado español, ¿por qué me has abandonado?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on enero 9, 2026 by César Bakken Tristán

Los que denominan a España «Estado español», no sólo sojuzgan a los españoles, sino que los expolian y – hozando en la ignorancia e iniquidad más espantosas – gozan de todo lo que España construyó para eso que, despectivamente, llaman «Estado español». El feudalismo ha vuelto para quedarse.

No voy a nutriros (o aburriros) con asuntos historiográficos, politológicos, líricos, sociológicos ni filosóficos, no: voy a hablaros desde el mero, y muchas veces bendito, sentido común de cualquier loable analfabeto ancestral, con el corolario del mismo sentido común perverso de los actuales analfabetos que han destruido a España y, dentro de muy poco, al Estado Español. Os hablaré del sentido antropológico del espíritu de tribu, hacedor de pueblos y éstos de países.

Todos mis ascendientes han habitado la actual parte española de la Península ibérica.

Mis descendientes no habitarán nada, porque decidí no traer hijos a este mundo y, menos, a este país; ya que mi familia era muy pobre y mis padres mera clase media baja, que antes era casi la clase alta de ahora (y tengo 50 y ningún años, imaginaos a qué ritmo va nuestra destrucción), sé que mis hijos serían unos parias, y eso jamás, porque sin mucho dinero ya no hay vida en esta zona del mundo. Y porque mi moral y espiritualidad jamás tolerarán que mi afortunado intelecto, gallardía, laboriosidad y ac(p)titudes para ser millonario dominen mi vida (cosa que siempre acontece a costa de los demás. Mi Dios no me puso en esta Dimensión para maltratar a gente noble e inocente; sino para combatir a los hijos de puta que sí lo hacen).
Este país está sojuzgado por los españoles que lo odian y los invasores que se lucran de los paniaguados odiadores y, por ende, de nuestro expolio y sometimiento. Mis ascendientes – junto a los del resto de españoles – contribuyeron, con su trabajo y servidumbre al Estado, a construir todo lo que es este país. Toda la infraestructura que ellos hicieron posible construir es ahora usurpada por los odiadores e invasores, que jamás hicieron nada para levantarla. Es más, a los que lo hicieron, ni les dejan descansar en paz (impuesto de sucesiones, funerarios, donaciones y etc.) porque somos un país dirigido por necrófilos nigromantes que no sólo gozan matando, sino rematando.
En este sentido, permitidme la excepción que confirma la regla de no hablaros hoy de nada historiográfico, para mostraros el botón del uso que llevan décadas haciendo de la figura de Francisco Franco.

Cualquier antropólogo diletante sabe que los países no surgen de la nada, sino de una comunidad de intereses de sus habitantes. Ganas me dan de hablaros, entre 1.001 cosas más, del Russoniano Contrato Social, pero no; fiel a mi promesa os preguntaré que, ¿en qué cabeza no psicótica, oligofrénica, expoliadora y paniaguada cabe qué?:

  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí tengamos muchos menos derechos que los que no tiene ni a sus padres.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí no tengamos ningún derecho, comparados con los invasores inmigrantes legales (nacionalizados o no) y con sus descendientes, invasores de segunda generación.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí sirvamos, desde nuestra absoluta ruina y miseria económicosocial, a los invasores inmigrantes ilegales.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí tengamos la obligación de pagar por todo, trabajando sin parar; mientras que los españoles, que además odian a España, expoliadores paniaguados y los inmigrantes – muchísimos ya nacionalizados o hijos de ídem – cobran por todo nuestro trabajo.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí seamos llamados «fascistas», encima, y seamos perseguidos no sólo económicamente, sino socialmente.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí seamos llamados racistas y xenófobos por los reales (y contrastables) racistas y xenófobos.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí aceptemos, de toda la vida, a una pequeña parte de inmigrantes, a los necesarios laboriosos que se integran y maridan perfectamente con nosotros.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí no seamos apoyados por los inmigrantes del punto anterior.
  • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí estemos depauperados gracias a otros españoles, muchos de todas sus generaciones aquí: los maderos, picolerdos y milicos; que hacen posible toda la satrapía de odiadores e invasores.
    APOSTILLA
    • Los españoles de todas nuestras generaciones aquí ya no somos ni españoles, sino esclavos del Estado Español.

ARTÍCULO: Boñigo Errejón, al paredón.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on enero 7, 2026 by César Bakken Tristán

No es en prisión (que rima también con Boñigo Errejón) sino en un cadalso donde deberían llevar a este antropoide, a este psicótico indocto, paniaguado comunista, sicario de Satán y violador de mujeres igual de imbéciles que él (porque ninguna mujer de verdad se arrimaría a semejante despojo humano – físico y, sobre todo, mental). Este psicópata pijuarro es responsable DIRECTO del suicidio de miles de hombres y del encarcelamiento de decenas de miles, todos inocentes acusados de falsos delitos sexuales y víctimas de divorcios torticeros.; del destrozo de cientos de miles de familias y vidas masculinas y de menores de edad (hijos).

¿Cuántos rojos de mierda no han sido ya procesados (o mínimo han tenido que abandonar sus cargos paniaguados expoliadores del erario) por recibir falsas denuncias que ellos han implementado con sus nauseabundas leyes? El más mediático, Boñigo, pero ya irán cayendo uno a uno; es cuestión de tiempo. ¿No se dieron cuenta de que por mucho poder político y económico que ostenten, la polla la siguen teniendo entre las piernas y, por lo tanto, están al albur de cualquier chalada que, sin motivo alguno, les quiera denunciar? ¡Ojo! que muchísimos de estos sí son culpables, por babosos y pederastas. Pero no el subnormal este de Boñigo (en este caso, en otros no denunciados todavía, no lo sé). Pero la torticera ley es igual para todos, imbécil, que no se puede ser más imbécil que un comunista que legisla contra todos los hombres.

APOSTILLA

Os recuerdo la única vez que me han querido hacer lo mismo. Hace mucho. Una amiga que tuvo un cruce de cables al ser rechazada por mí como pareja. Me escribió un correo-e diciéndome algo así de que me iba a denunciar en comisaría por mi «terrorismo machista», algo así dijo (tengo todo guardado pero no sé bien donde, hace más de 10 años.
Mi respuesta, taxativa y, más o menos mi hipermnesia recuerda: «Perfecto, Susana. Tienes todo el derecho a una falsa denuncia. Como poco iré al calabozo unos días. Como mucho, a la cárcel. En cualquiera de los 2 casos, como me conoces perfectamente, cuando salga libre te encontraré y te mataré. Sabes que lo haré».
Mano de santo. Me pidió perdón denodado y prometió desaparecer de mi vida para siempre. Cosa que hizo y tanta paz lleve como descanso me dejó. ¡Y eso que éramos buenos amigos y jamás fuimos pareja como para que se despechara! Imaginad lo que puede haceros una enemiga o una despechada real… pues eso, os puede hacer, mínimo, lo que a Boñigo.

REAPOSTILLA

Hermana, yo si creo tus mentiras.

ARTÍCULO: los yanquis subliman las bromas de los Santos Inocentes, a costa de la exVenezuela de Maburro y los bolibastardos «hispanos».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on enero 3, 2026 by César Bakken Tristán

Hoy nos desayunamos con una inocentada atrasada: la captura del subnormal psicótico de Nicolás Maburro, a manos de las huestes sionistas camufladas de democracia liberal yanqui. A España ya le gastaron esa broma en 1898. Y todavía nos reímos. ¿Pero qué es la vida sin risa… en una parte del mundo donde se hacen bromas por el asesinato de bebés, en pos de matar a Jesucristo…?

Cualquiera que no sea un descerebrado pastueño sabe que la libertad sociopolítica es tener unos cuantos eslabones más en la cadena con la que nacemos y, sobre todo, quitárselos al prójimo. En nuestro advenimiento Dimensional nos cortan el cordón umbilical que nos aferraba al mejor lugar donde viviremos jamás, y nos ponen la cadena, bajo la premisa de quitar o añadir eslabones según coadyuvemos con el sátrapa, con el amo de las cadenas, que no su fabricante; porque esos son esclavos que ganan un par de eslabones a cambio de cortar la cadena de sus amos ya que el amo de las cadenas es una hidra de Lerna sublimada que ha decapitado a Hércules.
La caída del Imperio Romano es una anécdota comparada con la caída de España, porque finiquitando el XIX el mundo ya hozaba en el globalismo donde ahora zozobramos los sensatos; y España era la única «reserva espiritual» de Occidente, el parapeto entre la barbarie y la bondad humanas. Y caímos no por la maldad yanqui, sino por la colaboración de los demonios españoles que fingían no serlos.
Al igual que actualmente el lugar más inseguro para un ser humano es el vientre de su madre, el lugar más inseguro para vivir es Accidente (antiguo Occidente). Pero como Oriente es peor todavía… hemos de elegir entre recibir o quitarnos eslabones de esa cadena que suplió al cordón umbilical.
Fijaos cómo no será de cretino este país, otrora cuna espiritual y civilizadora mundial, que el desastre mundial del 98, con génesis hispana, lo celebramos cuan 28 de diciembre y nos vanagloriamos de la llamada «generación del 98», con miles de libros fingiendo ser culturalmente positivo el fin del mundo conocido.
Luego, en 1914 (el año del nacimiento de mi abuela paterna, que sigue con vida… ojo que te la cojo) se inventaron la 1ª Guerra Mundial, para acabar con los últimos rastros civilizadores, el imperio Austrohúngaro y Alemania (grosso modo). De la 2ª parte de esta guerra no hace falta que os hable, ahí están las películas para que veamos la maravilla que fue. Pero en su ínterin van un puñado de españoles fascistas asintomáticos y derrocan a la cabeza de la Hidra sita en España. Y los yanquis loan a ese Hércules carpetovetónico… hasta que en los 50 deciden que lo de Corea ya no es suficiente y que, joder, mejor dominarlo todo, volver al 1898, que se les había ya olvidado entre tanto frente bélico generado por ellos y su alter ego: Israel y su hijo, el sionismo; y su padre, el judío.
Pero tamaño es el despiste del amo de las cadenas que España resistió bajo tamaño peso (engordó, de hecho) y tienen que recurrir a los descendientes de los traidores del 98, para asesinar a lo que quedaba de España, en las postrimería del 73.

Y ahora, lo de Inmaduro, Maburro o como queramos llamar a este subnormal bolibastardo hispano. Pues si os doy mi opinión, me alegro, pero mucho. Porque el amo de las cadenas nos acaba de dar un eslabón más.

APOSTILLA

Como ser almado (y armado) y espiritual que soy, no siento el peso de mis cadenas; pero no obvio que las tengo y que esto es un valle de lágrimas que puede anegarte o en el que puedes nadar, que es lo que yo hago. De vosotros depende hacer que las cadenas os hundan o que sean flotador.


ARTICULO: el caos de RENFE me evoca caos peores y en el mar. De aquellos polvos estos lodos.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 31, 2025 by César Bakken Tristán

Algunos pasajeros asaltan pacíficamente la cafetería de un AVE-riado Alicante-León. La eterna historia de este país tercermundista. Pero en 2006 yo sufrí (y gocé) un caos mucho mayor: un viaje Madrid-Eivissa de casi 2 días. Digo lo del gozo, porque un pícaro vivaracho como yo siempre obtiene situaciones rocambolescas y delirantes, en situaciones así. Curiosamente, me estoy releyendo «Lazarillo de Tormes».


Antiguamente, ir por tierra y mar, de Leganés a Eivissa, era casi 1 día de viaje. Había que salir a las 7 de la mañana (coger el cercanías a la Estación Ful de Autobluses, allí un autocaos de 9 horas de trayecto a Denia y, desde allí, esperar a las 22h. para coger un asco-ferry que llegaba a las 2 de la mañana a la isla, de la extinta naviera ascomar (iscomar). Pero ese verano el ferry que venía de la isla no pudo atracar en Denia, por un fallo técnico y, tras maniobrar varias veces, infructuosamente, salió de puerto rumbo a Valencia; ante la atónita mirada de los que iban a desembarcar y los que hacíamos cola para lo contrario.

Yo viajaba solo, como casi siempre que iba a vivir a mi isla. Y no tenía novia esos meses. Con mucho equipaje (cámaras de vídeo, de fotos, trípode, focos y ordenador incluídos; pues ya me dedicaba al adiovisual), de ahí que fuera en barco, y también porque los billetes de vuelta duraban 1 año. Imaginad el caos que provocó esta extraña avería naviera. Gente que debía bajar en Denia, con todo lo que eso conlleva, llevadas 130km (millas nauticas no sé cuantas) y nosotros sin saber qué cojones hacer, pues sólo había 1 barco al día, como mucho, y el trayecto lo hacía el que acababa de largarse a Valencia.
Atisbé a una mujer que parecía aún más macarra que yo y la abordé. Ella iba con coche, así que tras comprobar las opciones decidimos ir juntos (y con una joven belga, también desconocida, que no se enteraba de nada porque no sabía español y, a penas, inglés) a Valencia; pues nos dijeron que a las 00h. o 1h. salía un barco de esa misma compañía, para Eivissa capital (10h. de trayecto) y nos reubicaban en él, pero el transporte a Valencia, a buscase la vida, como en todo.

Tengo un documental delirante de todo el proceso, desde el atraque fallido, nuestro motín a bordo y ya en la isla. Pero me lo censuraron, sólo lo tengo en 1 CD y no sé cómo cojones subirlo. Prometo intentarlo, con el tiempo.



En el camino hacia Valencia, para que todo fuera más divertido aún, el coche de la macarra empezó a echar humo en la autovía, tanto en el interior como por el capot. Pero humo a saco, en plan ninot. ¡Traed madera, es la guerra, traed más madera! Nos hicimos a un lado para detener la bomba de humo con ruedas. Lo primero que hice fue sacar mi equipaje del maletero, y nos alejamos del coche, que parecía a punto de explotar. Bueno, fue lo segundo que hice, lo primero pasar de los gritos de la conductora y la belga, que decían que no me arrimara al coche. No,no,no… mis cámaras son como mis hijos, no los iba a abandonar.
Menos mal que ya había móviles y la macarra logró asistencia en carretera. Dijeron que el coche estaba finiquitado por no sé qué motivos. Logramos que el seguro nos pusiera un tequi, que nos llevó al puerto de Valencia (enorme, por cierto) justo a tiempo de no perder el ferry, pero por los pelos de un calvo como yo. Cuando abordamos, ya estaban todos los pasajeros dentro, todos en la parte aledaña a cafetería, pues a esas horas no estaba la cubierta habilitada. Ni que decir tiene que la macarra y yo sí que salimos a cubierta, a fumar y/o tomar el aire (yo lo del aire, ella lo de fumar).
Al entrar, nos dijeron que, debido a los motivos excepcionales y provocados por la naviera, iban a abrir la cafetería, para que pudiéramos papear/beber algo. Y cual fue mi sombro, y de la macarra, cuando vimos que la gente pagaba (y mucho) por la mierda de comida que les daban. Lógicamente, nosotros dijimos que iba a pagar Rita, y pedimos lo que tenía menos mala pinta y unas birras. Dijeron que a esas horas no servían alcohol. Pero en un periquete logré que a nosotros nos pusieran mahou roja y que ni se les ocurriera decirnos que pagásemos.
Llamamos al capitán, pues nos estaba atendiendo otro cargo inferior. Le obligamos a venir y como yo estaba ya grabando todo con mi cámara pequeña, el capitán se puso nervioso «ante la prensa» y cedió a todo lo que le impuse, a cambio de no emitir las imágenes que luego, por supuesto, emití. Yo le llamaba «Capitán Pescanova» porque era clavadito al del anuncio, gorra incluida.
Nos dijeron que las 10 horas de viaje las podíamos pasar sentados en las butacas de los salones… y qué va. Yo les dije que quería un camarote, grande y en proa (por las bonitas vistas cuando amaneciera. Ya había viajado, también gratis, en estos camarotes de proa, a lo Di Caprio pero no en cubierta). La macarra ídem. Decían que eso no estaba incluido en nuestro billete y que de camarotes, nada. «Ya, ni la avería en Denia, no te jode, capitán Pescanova. No se a estos, pero a mí me das el camarote que te he dicho». Así que claudicaron y, de paso, los pusilánimes se aprovecharon de nuestra gallardía y solicitaron camarotes.
Yo estaba reventado del largo y accidentado viaje, cargando con tantísimo equipaje, así que elegí un camarote para 4, le saqué otra birra al camarero, agua embotellada (y un dulce, para el desayuno) y me piré desoyendo los, más o menos, deseos de algunas féminas para seguir conversando conmigo. De eso nada, a la cama que luego, en Eivissa, ya me tocaba más paliza física hasta llegar al hostal de una amiga, en Sant Antoni.

APOSTILLA

No claudiquéis ante la satrapía, cuando tenéis todo el derecho a defenderos de ella, como en mi caso que pagué un billete de ida y vuelta, en un barco inutilizado. Todo me salió gratis, pero muchos pasajeros compartieron, y pagaron, taxis a Valencia; o se hacinaron en coches, pagando la gasofa. Luego pagaban la cena y la bebida no alcohólica, y a pasar 10 horas derrengados en una butaca… ¡anda ya! España necesita más macarras y lazarillos y menos pusilámines pastueños.

REAPOSTILLA

me quedé todo el verano en la isla, pero tuve que volver, al no encontrar suficiente trabajo audiovisual en ella. A la macarra la vi bastantes veces, tenía un bar y todo, en el puerto de Eivissa. Pero como soy gilipollas, volví con la novia que había dejado de tener y, tras pasar con ella unas muy gratas semanas naturistas deambulando en bici y tienda de campaña por la isla, volvimos a Madrid.

ARTÍCULO: El derecho, torcido, a vivienda.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 30, 2025 by César Bakken Tristán

Si los satánicos agendistas 2030 me garantizaran que todos no tendremos nada «y seremos felices» como anuncian, sería el más fervoroso seguidor de la Agenda. Pero insisto, todos, no sólo los 4 parias que actualmente no tenemos nada y, por lo menos en mi caso, no somos felices ni atisbamos su advenimiento.

Hasta el más insensato ya se rasga las vestiduras o se sonroja (depende de si es víctima o victimario) por la precariedad de la vivienda. Pero… como a todo hay quien gane, yo gano a todos los actuales vilipendiados. Y donde digo yo, no sólo digo Goyo sino todos los que alguna vez se han parado a pensar, ese deporte de riesgo, ese actual delito oficioso.

La foto de cabecera es un zulo real (con perdón) que visité hace 5 años, cuando costaba 50 mil pavos que podía pagar a toca teja. Hay que sumarle unos 10 mil napos más, de impuestos. Digamos que, sin hipoteca, hay que pagar 145 mil euros por este zulo, sito pegado – literalmente – a una carretera nacional y a pocos metros de 2 negocios hosteleros diurno y nocturno respectivamente; para asegurarte el agradable ruido de los clientes, nunca suficientemente estimado y estimados. En este caso, 4.800 pavos cuesta el metro cuadrado en un pueblo como Cercedilla.

Un aumento de 85 mil pavos en 5 años.
Estamos mejor que queremos, ¿a qué sí? Pero resulta que ya hace 25 años los precios, en Madrid y Eivissa, eran todavía «mejores»( en mis alquileres de Córdoba, Granada y Cabañeros sí tuve suerte en plan barato), pero mi juventud, gallardía y entusiasmo vital me los ocultaban. Empecé a compartir piso algo tarde, a los 24 años. Antes – y durante – tenía cobertura tanto en casa de mis padres (chabola vertical en el suburbio Leganés) como de familiares/amigos y largos periodos vacacionales de hoteles, camping y dormir al raso, directamente.
Cuando he estado soltero pero dispuesto al fornicio desenfrenado, usaba la táctica kamikaze de ir a una ciudad extraña (o Madrid capital), ligarme a una tía y recibir hospedaje en su casa. No era tarea fácil, porque a parte del arte de ligar en una noche con alguien soltera (o con pareja ausente y desconocida para mí) e ignota, súmale que tuviera casa propia o en alquiler. Queridos niños, no intentéis hacer esto en casa y, sino os queda más remedio, hacedlo bajo la supervisión de un adulto.
Sólo una vez me falló esta táctica, pero di en el larguero. Fue en Arnedo (La Rioja, o a saber de dónde dicen ahora que quieren ser ellos), en los fastos de su festival de cine del 2000 y algo (creo que 5 o 6). Acudí por la patilla, en una furgona de «artistas» y, siguiendo mi táctica infalible, me ligué a la farmacéutica de Arnedillo (el pueblo de al lado) que había acudido al estúpido evento, con ágape también por la patilla, para mí. Estaba buena la chica. Rubia y con más complementos incluidos que le hacían muy útil a mi sicalipsis y yo a la suya. Encima tenía una farmaFia. ¿Qué más podía yo pedir? El problemilla es que me tenía que ir con ella, en su coche, al pueblo de al lado y confiar luego en que me devolviera a Arnedo, para el viaje de vuelta en la misma furgoneta de la ida, banda de negratas plastas gospel incluída.
Para cubrirme la chepa, me medio ligué, a la par que a la rubia, a una morena que estaba igual de potente o más. Me dijo que podía quedarme a sobar en su casa. «¡Cojonudo!» me dije, «ya tengo techo garantizado y, tal vez, magreo grato». Y baje la guardia, me confié y lo confieso. Seguí de cachondeo con todo el jolgorio presente y dedicando tal vez menos tiempo del necesario a la farmacéutica. Ella, a parte de farmacéutica, no era gilipollas y se pispó de mis devaneos. No en vano, yo era parte de ese estulto artisteo, aunque no participaba en el Festival de Cine, pero era el amigo íntimo del presentador y otros mentecatos más del evento; y yo mismo era artistilla reconocido y reconocible. Hasta me dio tiempo para investigar el paradero de un antiguo amigo de universidad con el que viví en Eivissa, que recordé era de Arnedo. Y lo localicé con «mis contactos» recién hechos ese día.

La estúpida fiesta daba a su fin cuando el cielo se lleno de ficticios nubarrones en la sala.

Resulta que la buenorra morena era la mujer del notas que patrocinaba el evento. Gente muy maja pero… pareja. Le dijo al marido que yo pasaría la noche en su casa y vaya… como que no me sedujo el plan. Techo seguro, pero polvo desaparecido y mi reputación kamikaze por los suelos. Así que volví a por la rubia. Ya sólo me quedaba esa carta, que era una buena jugada, por cierto. Pero ella, con toda la razón del mundo, me rechazó diciéndome la absoluta verdad: «Ya conozco a la gente como tú, de la farándula (usó ese término, lo juro). Os vais con cualquiera que os guste. A ti no te gusto nada más que para esta noche y mañana te irás para siempre». «¡Joder! cuanta intensidad emocional tiene esta mujer – me dije –». Lancé una rápida ojeada y vi que la peña se estaba ya largando, pues el evento era en un local municipal que ya cerraba. El momento exigía diligencia suma. Traté de volver a magrearme con la rubia, como habíamos hecho las horas previas… pero qué va, ya tenía la tienda del magreo cerrada, al ver mi devenir de ligoteo nocturno con la morena y otras más. Y su casa, más cerrada aún para mí. Pudo ser una bonita historia de amor, qué duda cabe… pero quedó en nada, porque la chica quiso empezar la casa por el tejado. Nunca sabrá el mundo lo que pudo surgir de ahí, si esta mujer no fuera tan precavida con las sabandijas como yo.

Tras el definitivo rechazo de la rubia se me acercó el marido de la morena, para volver a ofrecerme su casa, concretamente un sofá cojonudo, decía. Pero aunque agradecido, yo no podía rebajarme a eso, tenía una reputación que defender. Tantos años de Don Juan kamikaze no podían terminar en un sofá de Arnedo, junto a un pibón que si se le ocurría ponerse tontorrona, me buscaba un lío mayúsculo con el marido; que ya había navegado yo en similares aguas procelosas y ya no quería leche, que tiene nata. La gente desapareció en un instante. Mi amigo el presentador se había traído a su novia de entonces y no cumplió su promesa de alojarme en su habitación de hotel, si no ligaba (él solía hacer lo mismo que yo). Se largó con ella sin llevarme con ellos. Fue todo muy rápido. Pero creí que en Arnedo habría algún pub donde intentar recibir el cariño que yo merecía… y qué va. Era invierno. Ahí no había nada abierto, salvo el viento gélido que soplaba por doquier, y una ligera lluvia. Me fui a hacer turismo nocturno. Como el castillo del pueblo estaba abierto a cualquier patán, lo estuve recorriendo un rato. Pero las horas pasaban, el frío aumentaba y el pueblo estaba desierto. Me refugié en la parte trasera de un edificio, en las escaleras metálicas. Mucho frío. Tenía que moverme para no perder el poco calor corporal que me quedaba.
Había quedado a las 8 de la mañana, con la de la furgoneta, para regresar a Madrid. Mi colega me dijo que él no madrugaría, que volvería en autocar o algo similar. Pero yo sí quería volver en la furgo. No tenía un pavo ni para autocar ni para ná. Lo mejor era regresar al suburbio en la furgo. Decidí irme a una especie de parque, en un paseo, meterme la cartera en los huevos, ceñirme el gorro y sobar tendido en un banco. Por suerte no llovió más.

Amaneció y me levanté, pues nunca me gustó parecer un indigente urbano y ya había gente pululando. Tomé una infusión en un sitio muy raro y fui a la cita con la furgo la cual, por supuesto, salió antes de las 8 y vi como se alejaba… al final un organizador del Festival me llevó en su coche a Logroño (junto a mi amigo y su novia) y nos pagó el autocar a Madrid (con dinero de la organización). Antes de lo de Logroño, esperé a mi amigo frente al hotel, al solecico y sentado en un escalón. Me vio y bajó. «¿Has pasado la noche fuera y con este frío? Qué loco estás, Bakken».

Quería hacer 1 artículo sobre que ya hace 25 años yo pagaba una media de mil euros al mes en mis alquileres compartidos (yo unos 300). Que la precariedad habitacional y la carestía de vivienda ya existe desde hace mucho. Que he llegado a vivir con más de 10 notas en El Retiro (casaza con 2 servicios, eso sí y casi todo tías estudiantes hisponoamericanas que se iban de viaje por Europa y la casa era sólo para mí y mi novia mexicana). Que hasta un picolerdo nos dejó su habitación a esa misma novia y a mí, en Aluche. Que un casero es tu peor enemigo, por lo menos en mi dilatado caso que he pagado varias decenas de alquileres. Pero como todo esto ya es vox pópuli, he preferido centrarme en mi querida rubia de Arnedillo, «la despechá». Me dio su tlf. por cierto. Pero no la llamé esa noche, ni nunca. Don Juan Beodo no podía rebajarse de esa manera…
Ahora que la vida se ha puesto tan ingrata, por lo menos a puretas como yo, que hemos vivido tanto, no nos pueden quitar los recuerdos. Ese mundo pasado siempre me acompañará y al igual que Séneca dijo que la soledad no estar sólo, sino estar vacío; los tipejos como yo sabemos que nuestra memoria (hipermnesia en mi caso) siempre nos tenderá la mano y sonreiremos recordando lo que fuimos. Al igual que dijo Gulliver: «muchas veces, las cosas no son como se ven, sino como se recuerdan» y, añadió el mismo personaje: «no podemos vivir más años, pero sí hacer que los años sean más largos».
Aquellas más de 24h. que pasé entre Leganés y Arnedo, con la excusa del Festival de Cine, no hubieran dado para un relatillo, si me hubiera alquilado una habitación de hotel y hubiera ido allí con dinero. Convertí 1 día en una semana. ¡Y casi me echo una novia buenorra, rubia y con Farmacia! César Bakken Tristán, mancebo… en Arnedillo…

ARTÍCULO: La bendita indigencia.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 29, 2025 by César Bakken Tristán

Cualquiera que se fije en este BLOG (y/o me conozca bien) sabe que su encabezado no es casual: » Qué mejor oficio que el de ser hombre sobre la tierra». Y que, simplemente por ese encabezado, ya no haría falta añadir nada más al título de este artículo. Pero, por si acaso, lo añado.

Son enésimas – a la par que cansinas – las veces que me han preguntado en qué trabajo. Y eternas las veces que respondo: en nada. La gente reacciona con esa sonrisa (y hasta risotada) espontánea ante lo inesperado e incomprensible. ¿Cómo puede una sabandija como yo estar tomando vino (3 euros por copa, de media) y espetar que no gana dinero, que no trabaja…? Pues porque la pregunta esta muy mal formulada, o muy bien hecha si atendemos a los criterios inhumanos del Globalismo internacional que nos sojuzga y le paga el salario a sus esclavos.
Mi trabajo es tan ingente que simplemente enumerarlo me llevaría cientos de folios y tendría que actualizarlo antes de publicar este artículo porque, precisamente, este artículo es parte de mi trabajo no remunerado con el vil metal ahora digital.
Las personas laboriosamente denodadas como yo, y con mi altruismo, gallardía, espiritualidad y entusiasmo vital, no necesitamos que nos den esa palmadita en la chepa que es el salario. «¿De qué vives, entonces?» me suelen preguntar, inquisidoramente, cuando comprueban todo mi bagaje vital presente, pasado y atisbando el futuro que llega a cada palabra nueva que escribo en este artículo.
No les suelo responder (salvo cuando mi interlocutor es un cenutrio excelso) pero con esa callada por respuesta, y viendo el lugar donde me lo están preguntando, asimilan que mi respuesta a esa absurda pregunta enquistada en la pútrida sociedad es: «Viviendo».

Apostillo con lo que debería haber empezado. ¿Ante 1 indigente y un encorbatado, a cual os arrimaríais si estáis obligado a ello y a hablar de sus vidas? Por motivos pecuniarios sé vuestra respuesta. ¿Pero por motivos vitales?

Ahora ensueño cosas que antes viví. Por lo tanto, no es tan difícil volver a la vida racional, intelectual y espiritual; alejada del dinero y sus circunstancias antihumanas. Hablo de seres humanos de verdad, de esos laboriosos hombres de la cita de Gorki, de los que ejercen el mejor oficio sobre la Tierra.

ARTÍCULO: la importancia de la pulsera de España.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 25, 2025 by César Bakken Tristán

En tan tamaños atribulados tiempos (mis adoradas cacofonías) deviene esencial el combate, en autodefensa. Si queremos derrotar a Espena, tenemos que afanarnos en nuestra pasada, y querida, España. Lo primero es la unión, para después ejercer la fuerza, no sólo de la palabra, sino de la acción directa. Y, para unirse, es imprescindible identificar al amigo y al enemigo. La pulsera de España, tan denostada hasta por los algunos patriotas, es fundamental en esta tarea de amalgamar a los enemigos de Espena.

Uno de mis muchos axiomas vitales (ideados por mí, se entiende) es: «cuando la razón pierde su fuerza, aparece la sinrazón de la fuerza». En esas estamos, porque hace décadas que la sinrazón lo domina todo y, ahora, hemos de recuperar – por la fuerza – esa razón, aunque nos llamen descerebrados, fascistas y de más martingalas. Ni que decir tiene que cuando creé mi axioma lo hice en el sentido de no utilizar la violencia, sino la razón. Pero el tiempo ha comprobado que el devenir patrio nos avoca a todo lo contrario.

En mis tiempos mozos no había pulseras (o no se comercializaban como ahora, pues yo jamás las atisbé). Pero sí existían otros abalorios. Yo solía usar pequeñas banderas como las de los uniformes militares y policiales. ¡Cuántos momentos de «felicidad» me ocasionaron, pues me crié en el suburbio pepinero (Leganés), un pozo infecto de guarros y gentes de aún peor vivir, salvo honradas excepciones como mi familia y algunos amigos. Antes de ser mayor de edad ya entraba yo sólo a garitos de guarros psicóticos, a provocar con mi indumentaria. Jamás me tocaron. Salvo una vez en la que, entre más de 20, me descosieron la bandera con una navaja y a punta de otras tantas más… pero tampoco me tocaron un pelo (todavía no era yo calvo además…). Eso sí, todos nos hemos dado de hostias por motivos variopintos, en mi caso ni mucho menos sólo por la bandera.
Con los años y mi evolución vital hacia la acracia patria, la creación artística multidisciplicar y el naturismo cuasi indigente (pero en entornos paradisíacos como Eivissa) dejé de portar nuestra enseña, la cual tenía siempre en el alma, pos supuesto. Pero era contraproducente vivir con ella en un entorno hostil a mi patria: no podía estar todo el día discutiendo y dando lecciones de historia, ética, espiritualidad e intelecto.

Quien con niños se acuesta, meado se levanta.

Pasé unos lustros acomodado en ese entorno hostil, una buena etapa de aprendizaje de la que todavía me queda algún conocido, ningún amigo y un montón de enemigos que fueron pilares de aquella vida. Conforme fui asumiendo la podredumbre de mi entorno, más volví hacia mi bandera patria, como mejor repelente para toda esta gentuza que antes me adoraba. Gente estancada en la idiocia. Paniaguados desalmados. Gentuza que sólo se aprovechó de mi talento, mi amor, mi gallardía, mi vehemencia y mi trabajo denodado y desinteresado.
Empecé a recuperar mi bandera con la excusa del jurgol (tanto en partidos importantes de la Selección de Espena, pues ya nos había conquistado, como del Barçalunya, que se había vuelto separrata de 2 patas). Comprobé que con esa excusa, su ira no advenía. Por un lado estaba bien, pues en su pequeña psique se introducía la bandera de España y hasta muchos celebraban conmigo y la enarbolaban. Pero no era, ni mucho menos, suficiente. Así que volví a las andadas, esta vez con pulseras.
¡Y ,por fin, volví a gozar de aquella «felicidad» adolescente y juvenil! Porque ahora ya no era un tarado jurgolerdo, sino un peligroso fascista que desconcertaba a todos, pues mi oficio, mi carácter, mi SER, era todo lo contrario a lo que ellos denominan «facha».

Termino.

La pulsera de España y/o otros abalorios es lo que empieza nuestra unión. Cuando veo a alguien con estos símbolos sé que «es de los míos» y yo «de los suyos»; para derrotar a la bestia globalista. Cuando la aniquilemos ya habrá tiempo de dirimir asuntos entre nosotros, si es que acontecen disputas. De momento: pulsera, unión, honor y fuerza.

APOSTILLA

Diseñadores de ornamentos rojigualdos: ¿cuándo vais a aprender, de una puta vez, que nuestra enseña es con dos franjas rojas de la mitad del tamaño que la gualda que abrazan? ¡Estoy harto de que casi todas las pulseras sean con las franjas iguales!


ARTÍCULO: Barbarizando la normalidad.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 11, 2025 by César Bakken Tristán

«No sé si ando muy deprisa o corro muy despacio». Escribí este «versoma» en 2010 y, curiosamente, me lo publicó – junto a tropecientos más – el actual dueño del infame restaurante «Garibaldi», cuyo factótum es el Che Pa Blenin. Con este «versoma» expliqué mi asombro ante las circunstancias vitales que asolaban mi país, España: la espectacular corrupción y lapidación intelectual, ética y espiritual que arrasaron el orbe patrio, que no se institucionalizó en el llamado «Régimen del 78» sino en 2011, en la Puerta del Sol, con la mayor aberración que verán nuestros zaheridos ojos: el 15 eme.

Antes de tener mis 50 y ningún años actuales, tuve menos, doy fe. Tuve tantos menos que una vez hasta tuve cero. Mi origen es boliviano (que suena muy parecido a bolivariano), porque me alumbraron en La Paz. Con los años supe discernir que no era una de las capitales de Bolivia, sino un hospital franquista. Empezamos bien, pues en estos lustros de antifranquismo dice muy poco a mi favor haber advenido allí, máxime cuando pegado al paritorio (mis adoradas cacofonías) estaba la ciudad deportiva del actual Real Madrid Estadio.

Pues nada, seguimos para bingo: nacido en un hospital franquista, con el Caudillo vivo y frente al mal llamado «equipo del Régimen». Menos mal que a los pocos días me llevaron al suburbio matritense más comunista, Leganés, y me metieron 10 años en otra panchitada, «El Salvador» (colegio, no país, pero casi, porque de los 4 a los 14 años un edificio así es todo un país para 1 nene).¡Ay! me rompí el tabique nasal, por cierto, y aprendí a manejar machetes, mariposas y a dar hostias como panes de hogaza rodeado de auténticos criminales tanto docentes como alumnos – por llamar de alguna manera a toda esa purria de macarras, entre los cuales yo era figura destacada – y casi me desvirga una profesora y etc. de cosas que ahora abrirían portadas y cerrarían celdas; eran nuestras costumbres… (y escribo «¡Ay!» porque eso duele, doy fe y no os rompáis el tabique nasal sin la supervisión de un adulto).

Para mi redención comunista total, tuve la suerte de que el Ayunta-Miento pepinero instalara un enorme busto del Che Guevara frente a mi casa, en 2001. Ya estaba yo emancipado y asilvestrado por entonces, pero aprecié igual el detallazo. Gran corolario a mi crecimiento y embrutecimiento leganense.



Los cimientos de la actual corrupción, globalismo e idiocia, en 2011, hacedme caso.

Cuando, por equis o por bé, me veía obligado a estar en Madrid capital (y en el suburbio, cuando me quedaba a cero de pasta, cosa que acontecía con más frecuencia de la por mí deseada) me movía en entornos «progres», pues yo me dedicaba «al artisteo», y al igual que todos sabemos ya de quien depende la Fiscalía, conocemos que este entorno es de paniaguados pijuarros y, a veces, solo meros guarros aspirantes al sufijo «pi». Eso sí, siendo solteros y sicalípticos, como era yo casi todos esos años, estar en esos entornos te garantizan una vida sexual más depravada que la del Rey emérito, ¡y sin pagar, sino todo lo contrario, cuasi gigoló! y unas borracheras fenomenales todos los días pares e impares del calendario.
Con toda mi experiencia acumulada a fecha de 2011, no era difícil que mi asombro creciera, negativamente, ante la deriva irracional llamada 15 eme. Comprobé, atónito y espantado, como todo mi entorno – y digo todo, bueno, casi, pero el laboral TODO – se desvanecía en una suerte de estertores intelectuales ignotos para mi y lo que yo loaba como mi entorno. Sufrí propuestas creativas de mis antiguos amigos, del tipo asamblea en la Puerta del Sol para enseñarles que la eme con la a, es ma. Como yo era licenciado en políticas y había cursado 4 años previos de Derecho y 1 mes de perrodismo (Peces Barba me echó de su universidad), algo de cultura general manejaba; pese a haber estado tan mal rodeado tantos lustros. Pero ellos no la tenían y – por lo tanto – hozaban encantados entre tamaña maraña de mezquindad humana.

Y ahí (¡ay! también, porque duele mucho) acabó la historia sociopolítica de este país, otrora cuna espiritual e intelectual civilizadora. La actual plutocracia nepotista y chabacana que nos sojuzga salió de ahí, de la Puerta del Sol, en ese aquelarre organizado por el PPSOE. No es casualidad, sino causalidad, que a los 3 años surgiera Podemos y toda la barbarie que padecemos desde entonces (menos mal que, de manera coetánea y coordinada, crearon el contrapeso necesario llamado VOX, para que no estallara todo).

La vida va muy rápido ahora. Ya nadie sabe lo que es vivir en una alquería, por ejemplo (os conmino a leer «La bendición de la tierra» de otro proscrito actual, Knut Hamsun, que fue premio nobel antes de ser denostado por filonazi). Vemos como tiparracas de todo pelaje, tipo «La fontanera Leire» afloran como hongos y viven como jeques sin haber dado un palo al agua y tener menos meritocracia que un lobo para ser ganadero. Cómo se loa a terroristas de todo pelo y se mantiene la vidorra tanto de ellos como de sus familiares y amigos. Cómo se enriquecen con los invasores y la defenestración de nuestra identidad, cada vez más disipada. Cómo y cuantísimos cómos más de depravación que sin esa destrucción ética, intelectual y espiritual provocada por el 15 eme, no tendrían cabida.

Labor nuestra, de los que hemos vivido ya tantas circunstancias sociopolíticas en tan poco tiempo, es revertir el asunto. El pistoletazo de salida es no depender de la corrupción para vivir. Los que no dependemos de ella vamos a dar un gallardo paso al frente, uno más, pero esta vez contundente, con botas de 7 leguas, incluso. La Revolución del 36 nos queda muy a rebufo, pero su espíritu, adecuado a esta época, no. Hay que recuperar a España, que nunca se fue, sino que fue tapada por todos estos hijos de puta.

APOSTILLA

Vivimos en una plutocracia disfrazada de aristocracia, que no es más que una oclocracia corrupta a la que han puesto este nombre: democracia.

ARTÍCULO: El dinero (no) lo excusa todo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 6, 2025 by César Bakken Tristán

O, mejor, el dinero no excusa nada. Sea como fuera, ninguna de los 2 axiomas vitales suele cumplirse, porque por todos es sabido que «poderoso caballero es don dinero» y, como no dijo Sagasta: «la pasta es la pasta». O, como canta mi amigo Luis (Aute): «(…) no hay más patrón, ni más ley, ni más Dios, ni más rey que el maldito dinero (…)». O el actual lema de la Guardia Civil: «Todo por la pasta».

Como mis 4 lectores no sois oligofrénicos, os estaréis preguntando qué pinta esa foto de cabecera, bajo esa entradilla y titular. El más osado de vosotros pensará que voy a hablar del hobby de Ábalos, del negocio primigenio de la familia política de Perro Sandez; de lupanares y locales de lucecitas no navideñas; de meretrices capaces de todo por dinero; o de la prohibición de la prostitución; o del negocio del sexo; o de la trata de mujeres (y hombres) para el esclavismo sexual…
No, esa foto es pertinente tal y donde está.

La he elegido (al contrario que los ejidenses su lugar de nacimiento) ex profeso para desarrollar mis axiomas vitales iniciales. Enseguida os lo explico, pero antes una breve reflexión: A lo largo de estos 50 y ningún años de vida, en esta Dimensión, he tenido todo tipo de relaciones con el dinero, a cambio de los más variopintos, estrambóticos, surrealistas o mundanos trabajos físicos y/o mentales. Pero como todo el que gana dinero sabe lo dañino y nocivo que es, no voy a echar sal en la herida, salvo pediros que hagáis una introspección y os preguntéis algo así:

  • ¿mereció, merece, merecerá la pena?
  • ¿cómo hubieran sido, son y serán mis relaciones sociales si no trabajara a cambio de dinero?
  • si todo lo bueno de la vida no requiere del dinero, ¿por qué lo persigo?
  • si todo lo malo es causado por el dinero, ¿por qué no me aparto de él, y me inmunizo del mal?

Os cuento unas experiencias personales, para que veáis como el dinero puede corromper y llevar a la senda del mal, hasta a un menor de edad como yo. Se puede analogar con la vida del mayor multimillonario que conozcáis.

La primera vez que trabajé a cambio de dinero fue antes de los 10 años. No penséis mal, que vosotros no sois unos degenerados, no me dieron 1 duro por dejarme meter mano por un puto pederasta, pero la cosa si va de sexo y algo de depravación, por la edad de los implicados. En mis primeros años de la EGB apostaba con algunos compañeros sobre fútbol. Yo soy del Barçalunya y ellos del Real Madrid Estadio. Era la época en la que solíamos perder siempre contra ellos. La apuesta solía ser de entre 1 y 5 duros. Fui acumulando ingentes pérdidas por culpa de los árbitros, dinero que mis compis me reclamaban y yo siempre aplazaba, porque los 5 duros de la paga de los domingos (sí, 5 duros que me daban para mucho) me los gastaba. Hasta que un día, trasteando en el trastero (mis adoradas cacofonías) de mi mejor amigo – y vecino pared con pared – descubrimos un par de barajas de póker con tías en pelotas. Sus padres las habían escondido en el trastero, pero no hay nada que pueda ocultarse a 2 niños inquietos que recorrían los trasteros, sorteando a las ratas.
Se me encendió la bombilla del negocio. Cogí las barajas para saldar mis deudas. Cada carta 1 duro. Tenía en mi poder 104 cartas, así que no sólo saldé mis deudas, sino que gané mucho dinero (para mi edad y gastos, ya que la casa y manutención corría a cargo de mis padres). Pero 1 día me quedé sin género, y como no sabía donde conseguir más, cerré la empresa.

Pero como ya había «emprendido» me busqué otro negociete para mantener mi nuevo estatus: robar marcas de coches. Cogí 1 destornillador y empecé a recorrer aparcamientos del suburbio donde me crié (Leganés) y empecé a venderlos en el colegio. Eso sí, ya no eran todas a 1 duro. Había categorías y peticiones personales. Llegué a cobrar 50 y 100 calas por marcas «buenas» y difíciles de sacar de los vehículos. Recuerdo mi mejor venta: una de Mercedes Benz, en la parte delantera de una furgoneta. Tenía una espoleta doble y larguísima «anti robo» y tras muchos intentos frustrados, con mis 2 cojoncillos, metí el destornillador por detrás, agarré mango y hierro en cada mano, puse los pies sobre el capó y con todo mi peso y fuerza estuve un buen rato hasta que cedió y rodé por el suelo; pero con mi botín.
Mi codicia subió mucho y vendí centenares de estos objetos, hasta que un tolai le enseñó una de sus compras a sus padres, éstos hablaron con los míos, que descubrieron mi «stock» y tuve que echar el cierre y recibir 1 castigo, o 2.
No volví a «emprender» hasta los 16 años, como «administrativo» de una agencia de viajes (llevaba «el papeleo» es decir, repartía su publicidad. Pagada mil veces mejor que ahora – echo el cambio del valor del dinero y todo – a 1 cala por papel. Empecé bien… buzoneando y poniendo papeles en coches. Pero había demasiadas papeletas para el sector donde había que repartir. Así que empecé tirarlas. Primero unas decenas, luego centenas… hasta que, directamente, antes de entrar a la academia de matemáticas de verano (odio las mates, pese a que sé su tremendo valor, pero que las manejen otros…) pasaba por la agencia, pillaba 1 paquete de 500 y, sin desenvolver, a la basura. Tras la academia, a cobrar «por mi reparto».

EPÍLOGO

Hasta los 30 y pico palos trabajé a cambio de dinero en infinidad de lugares, cientos. Y dejé todos y cada uno de los trabajos (algunos eran muy bien remunerados, hasta millonariamente si trepaba en ellos y hacía de tripas corazón). Aborrecí el dinero desde el primer día que fui mayor de edad, pero lo necesitaba. Hasta que aprendí a vivir sólo con el justo y trabajar lo indispensable para mis objetivos vitales (que como no son materiales son fáciles de conseguir). Llegué a extremos que me hicieron pasar penurias, hambre y sed incluidas. Recuerdo que cuando juntaba el dinero para el autobús a Denia y el ferry a Eivissa, y 100 euros más; me iba a vivir a la isla… imaginaos. Y es sólo 1 ejemplo entre 1.000.
Casi todo el dinero que mi trabajo ha sido en negro (sólo tengo 3´8 años cotizados) y salvo contados meses, llevo más de 3 lustros sin cotizar y, casi, trabajando más y mejor que nunca… pero sin cobrar dinero por ello. Es muy difícil para mí conjugar ética, espiritualidad e intelecto con trabajo remunerado, pero no pierdo la esperanza, como me enseñó la caja de Pandora y, como ella, expulsé de mi vida todo lo demás, todo lo malo.

Pese a mi económicamente paupérrima elección vital, no soy gilipollas, así que no tolero que los paniaguados (ya de los invasores ni os cuento) vivan a mi costa, y de lujo, porque de los impuestos no se libra nadie. Y puestos a robar y expoliar, tomo la decisión de ponerme por delante de ellos porque la vida, actualmente, ya es insostenible sin dinero. Así que vuelvo al mercado. Vuelve el «emprendedor» de menos de 10 años que vivía por encima de las posibilidades de un niño y con su propio dinero.
Pero eso es otra historia, como espetaba siempre el entrañable camarero de la extraordinaria (a nivel artístico, a nivel de producción odio el cine,que es un expolio al erario, por eso lo dejé…): «Irma la dulce».