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RAFAEL LÓPEZ: La calle sin sol. CINE.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on noviembre 12, 2024 by César Bakken Tristán

Voy a utilizar un dicho taurino “no hay quinto malo” con el objeto de despedirme de mis recomendaciones cinematográficas de don Rafael Gil. No es que el mismo sea de aplicación, en sentido estricto, ya que todas las obras presentadas son de una gran calidad, pero guardo un muy buen recuerdo de esta película, en mi segundo abordaje a la obra de este gran director.

En efecto, han sido cinco los títulos que he puesto a su alcance, en este libérrimo blog, todos con el eje común de su incuestionable calidad. Por orden cronológico “El beso de Judas”, “Huella de luz”, “Una mujer cualquiera” y, finalmente, “De Madrid al cielo”. Ya presenté, hace tiempo, la soberbia “La guerra de Dios”, sin embargo, a pesar de esta pléyade de títulos, se han quedado otros tantos en el tintero, sin que ello suponga desmerecimiento respecto de los reseñados. Obras tan interesantes como “La fe” y “El canto del gallo” sobre el tema de la religión, otras sobre el carácter y comportamiento humano tan audaces como “Murió hace quince años”, “El clavo”, “El gran Galeoto”, “La pródiga” o “La gran mentira”, bien podían haber formado parte de este quinteto de grandes obras del director matritense.

Los protagonistas de esta cinta son Amparo Rivelles que ya había trabajado con el director en “Eloísa está debajo de un almendro”, “La fe” y “El clavo” y el portugués Antonio Vilar en “Una mujer cualquiera” y “Reina Santa”, que recuerde así a vuela pluma. Les acompaña un todoterreno y secundario de lujo como es el gran Manolo Morán, amén de otros secundarios habituales del señor Gil, pertenecientes a ese primoroso fondo de armario del cine franquista, como Alberto Romea, Irene Caba Alba, Fernando Fernandez de Córdoba, Ángel de Andrés, José Prada y Mary Delgado. El que no aparece es el maño Fernando Sancho habitualísimo durante toda la filmografía de don Rafael.

La película es en glorioso blanco y negro. Considero que su etapa de color tiene un menor empaque, aunque todavía firme títulos notables como “La duda” y “Nada menos que todo un hombre” ambas con la presencia, nunca mejor dicho, de Analia Gadé como protagonista femenina.

Por cierto hablando del cine en blanco y negro ¿han observado que las películas antiguas, en este formato, tenían una luminosidad, un colorido formidable? Vi, hace unas semanas, una película moderna pero en blanco y negro (incluso recibió algún premio de postín, lo que en estos aciagos equivale más a un demérito que a otra cosa) titulada “The artist”, una cinta totalmente prescindible, con una historia anodina y sin gracia. Sin embargo, me sorprende que en esta época supertecnológica, con unos medios digitales tan brutales sean incapaces de, al menos, mantener el legado de aquel cine que, con unos medios más rudimentarios, conseguía unos resultados de primerísimo nivel. Creo que se debe al talento de los grandes profesionales, dedicados al cine (y en general, en todo), de antaño, porque como decía Emanuel Ungaro (un famoso modisto) “El dinero jamás le ha dado el talento a nadie”.

En fin, volviendo a mi recomendación indicarles que la trama combina, de una manera muy amena, una historia de amor con una intriga sobre el pasado del protagonista, el cual se desvelará a través de un evento que desencadenará un desenlace inesperado. En definitiva plenamente recomendable, al igual que es confiable el enlace que les adjunto, a pesar de las apariencias.

Gracias a don César por haber complementado, como siempre, mis artículos con imagenes que los enriquecen sobresalientemente.

RAFAEL LÓPEZ: De Madrid al cielo. CINE.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on noviembre 7, 2024 by César Bakken Tristán

Continuando con la presentación de entrañables títulos de don Rafael Gil, les invito a visionar “De Madrid al cielo”, una película del año 1952 con Mª de los Ángeles Morales y Gustavo Rojo.

Es una película musical (de las pocas que soporto de este género) pero sin cargar la mano. Normalmente este tipo de cine es muy cortante, porque, una vez se han desarrollado los números musicales y se vuelve a la trama ya ni te acuerdas de la misma. No ocurre así con esta entretenida cinta que aúna momentos de humor con una sencilla historia de una joven que junto a su madre y espabilada hermana tratará de abrirse camino en Madrid como cantante.

Aparecen imprescindibles del director como el gran Manolo Morán, en un papel delicioso y, como es habitual en el señor Gil, no aburre en ningún momento, teniendo un metraje ajustado. Sé que don César no tiene tiempo, ahora, de ver estas películas, pero sí algún seguidor del blog se anima, seguro que no se arrepiente.

En lo que a mi respecta, guardo en estas recomendaciones de don Rafael muchas más cosas que contar de las que escribo, con el objeto de ofrecer una interesante replica a quien comente mis artículos, Hasta ahora ese bagaje quedará en mi memoria hasta que tenga una agradable conversación junto a una chimenea.

RAFAEL LÓPEZ:»Una mujer cualquiera». CINE.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on noviembre 1, 2024 by César Bakken Tristán

Continuo con mi viaje cinematográfico de la mano del gran Rafael Gil con una cinta suya del año 1949 titulada “Una mujer cualquiera”. Es una historia que mezcla, con gran acierto e interés, intriga, desamores y una pequeña trama policiaca.

El elenco de actores cuenta con habituales del director, en aquellos años, ¡ay esos primorosos actores secundarios del cine franquista!, y en los papeles estelares el galán portugues Antonio Vilar, que ya había trabajado con el director en la notable “La calle sin sombra”, y la imponente María Félix, con unos esplendorosos 35 años, que, el año anterior, había protagonizado, a las órdenes del señor Gil, “Mare Nostrum”.

Los diálogos son de calidad y la trama es dinámica e interesante. En fin una cinta que siendo áspera por momentos, en cuanto a las peripecias que sufre nuestra protagonista, no cae ni en un lenguaje barriobajero de cuarta, ni en secuencias sicalípticas innecesarias (de hecho no tiene ninguna). Una forma de hacer cine de otra época, hecho con elegancia y que permite extraer enseñanzas y buenas frases con las que ampliar y mejorar nuestro bagaje léxico.

Visionar estas estupendas historias de don Rafael es siempre un estímulo emocional que nos transporta a otros lugares, a otras vidas, pero siéndonos cercanas y reconocibles. El cine actual tan burdo, tan lleno de trompadas, pornografía, lenguaje palabrotero, seres andróginos e inmorales, lugares y criaturas irreales es de una vacuidad que bascula entre lo ponzoñoso y la inanidad más absoluta.

Mañana es la festividad de Todos los Santos. fecha emblemática para visitar y recordar a nuestros seres queridos que, físicamente, ya no están con nosotros. Es clásica la vinculación de día tan señalado con la inmortal obra de Zorilla “Don Juan Tenorio”. Quien tenga ocasión de ir al teatro es un plan imbatible, pero para aquellos holgazanes, como yo, que nos da pereza abandonar el calor del hogar, les propongo esta película que es una muy digna sustituta.

Me despido, no con un dialogo, o secuencia, de la película propuesta sino con uno de don Juan Tenorio que siempre me ha gustado mucho: “¡cuan gritan esos malditos!, pero mal rayo me parta sí, en concluyendo la carta, no pagan caros sus gritos”.

No desconfíen del enlace, a pesar de las apariencias, y denle al botón de puesta en marcha para deleitarse con una gran película.

https://m.ok.ru/video/917735934554

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Rafael López: «Huella de luz» Cine.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones on octubre 28, 2024 by César Bakken Tristán

Presento en este libérrimo y excelente blog de don César otra película del gran Rafael Gil. Se trata de “Huella de luz” un dignísima comedia ante la cual palidecerían obras consideradas como tal que, a pesar de ser ampliamente exitosas/comerciales, carecen de su talento y calidad.

La historia es bastante sencilla: un hombre de noble corazón y escasos recursos trabaja en una oficina donde su jefe, de forma inesperada, le obsequiará con una estancia en un balneario de postín, con todos los gastos pagados. Allí se hará pasar por una persona de posición y recursos pero sin sobreactuaciones histriónicas que le hagan resultar empalagoso y/o repulsivo. Los dialogos son más que notables y el desenlace una delicia.

No les desentraño más de la historia para que disfruten al máximo del visionado de la cinta. Indicarles que el personaje que más me gusta es el de Juan Espantaleón (el jefe de nuestro protagonista) un secundario de lujo y habitual en la filmografia del director en aquellos años. Respecto a mi escena preferida no albergo ninguna duda en reseñar que me resulta enternecedora (y hasta cercana) esa comida campestre en la que la Madre, de improvisto, acude al balneario y se va a comer al campo con su hijo, habiéndole preparado sus preferidas y humildes viandas.

En fin, sí quieren verla seguro que no se arrepienten.

Les adjunto el enlace que, a pesar de las apariencias, es totalmente confiable. Ustedes denle al boton de puesta en marcha y, durante una hora y diez minutos, sumérjanse en una historia tierna y entrañable que les alegrará el corazón.

https://m.ok.ru/video/1314544355901

RAFAEL LÓPEZ: El beso de Judas.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on octubre 23, 2024 by César Bakken Tristán

Les traigo una recomendación cinematográfica, la cual ya he mentado en alguna ocasión, en este blog, pero, ahora, para convertirla en protagonista de un artículo. Es la película de don Rafael Gil “El beso de Judas”, del año 1954 con Rafael Rivelles como actor protagonista.

La historia, como podrán intuir la mayoría, es sobre Judas Iscariote y los días desde que se encuentra con Jesús. Resulta un enfoque atípico porque habitualmente, como es lógico, viene centrado en la figura del Nazareno. Desde luego nos ofrece una perspectiva fresca, interesante y lúcida.

No viene a cuento pero ¿conocen ustedes a alguien que se llame Judas?, yo no. Había otro apóstol que se llamaba, también, Judas (Judas Tadeo), sin embargo mi protagonista ha fagocitado cualquier posibilidad de llamar a alguien con su nombre (salvo extravagantes).

La película la pueden ver en el enlace adjunto. No se dejen llevar por la primera impresión y desconfíen al ver todo en caracteres cirílicos (es rusa a mi entender). Les aseguro que es confiable, ustedes denle al botón de puesta en marcha y olvídense de lo demás.

https://m.ok.ru/video/373471644250

Me gusta mucho la interpretación de mi tocayo Rafael Rivelles, y más bien poco Francisco Rabal, sobre todo en su parte final, cuando está encadenado, que es totalmente prescindible en todo.

Y como prefiero que utilicen su tiempo en visionar ésta muy recomendable cinta, me despido reseñando la escena más emotiva para mí: hay un ladronzuelo que sale en un par de ocasiones durante la película. Hacia el final de la cinta, roba a Judas la bolsa con las 30 monedas que le habían pagado por delatar a Jesús. La cuestión es que camino del Calvario, Jesús, caído por el peso de la cruz, mira a ese joven. Después el ladronzuelo va a ver a Judas para devolverle la bolsa con las monedas, reconociendo ser el autor del robo y en un acto de redención absoluta le dice “me miró de una manera” (disculpen sí, como es habitual, no soy literal). Sencillamente genial y de una emotividad de muy difícil parangón.

Disfruten con esta perla del primoroso cine franquista.

RAFAEL LÓPEZ: «La tentación»

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on octubre 20, 2024 by César Bakken Tristán

Vuelvo a mi muy querido blog de don César para elucubrar sobre la tentación, aunque debería haber escrito la TENTACIÓN.

En la literatura y en el cine (con mucho más bagaje de conocimiento personal en lo segundo, que en lo primero) se ha tratado, con relativa frecuencia, la influencia de la tentación en la voluntad de la persona. Sí nos atenemos a la cita del gran Oscar Wilde “la mejor forma de resistir una tentación es caer en ella”, poco podría escribir más, porque el genial irlandés dejo el asunto zanjado.

Sin embargo, las cosas no son así y todos lo sabemos. La cuestión es el nivel de resistencia a la tentación y quien ofrece más a la misma. Desde siempre se ha considerado que los eremitas, ésos misántropos dedicados a la filosofía, serían – por su condición de renuncia a todo lo mundano – los individuos más resistentes a la tentación. Personalmente difiero de dicha premisa y les explicaré el motivo: recientemente he visto un pequeño trozo de una prometedora película del gran Rafael Gil titulada “Mare Nostrum” del año 1948 con la imponente María Félix. El mismo director trabajaría de nuevo con la actriz, al año siguiente, en la muy recomendable “Una mujer cualquiera”.

En una escena de la primera película mentada (que trato de adjuntar y dejo a la sapiencia del señor Bakken en estas lides cibernéticas la posibilidad de su visualización)

el enamorado, interpretado por Fernando Rey (un actor que pese a su prestigioso bagaje cinematográfico nunca he conseguido verlo como galán, creo que el estupendo actor valenciano Jorge Mistral hubiese sido más resultón), mantiene un dialogo con María Félix que más o menos viene a ser así:

  • FR: – Yo estaría dispuesto a sacrificarme por usted
  • MF: – Morir no es una prueba de amor
  • FR: – ¿Qué más se puede ofrecer que la vida?
  • MF: – Hay un sacrificio mayor, el honor vale más que la vida, la responsabilidad del lugar que se ocupa.
  • MF: – Sólo me convencería alguien que me ofreciese honra y posición, que descendiera a lo más bajo sin perder la voluntad en mi

(disculpen sí las citas no son literales, vean la escena, es a partir de los 2’40», y cerciórense ustedes mismos).

Realmente la cuestión está muy bien planteada porque dar la vida en un acto supremo de sacrificio, de amor, de orgullo, etc., es algo que siempre se valora. Mientras que perder el prestigio, la autoestima, las más profundas convicciones personales, etc., por una tentación implica una repulsa generalizada, no se considera un acto gallardía, sino de cobardía y ausencia de carácter.

Se le atribuye, normalmente, a la tentación forma de mujer (personalmente, creo que existe por igual para ambos sexos) y dejemos que sea así como hilo argumental para el resto de mi artículo. Para empezar no debemos atender al sujeto tentado que resulta cuasi irrelevante en la ecuación, toda vez que es la potencia tentadora de la fémina en cuestión el factor perturbador de la conciencia de un hombre. Aunque la cabeza coadyuve, no seamos tan necios en pensar que sin una anatomía poderosa las tentaciones iban a ser igual. He pensado en un cuarteto de mujeres que creo dan el perfil, todas ellas hispanas (de un lado u otro del charco) que al fin y al cabo cuando hablan se las entiende perfectamente. Son las exhuberantes María Félix, Rita Hayworth, Elsa Aguirre y Charo López (como para gustos los colores, que cada cual elija a otras, si las considera más atractivas).

En fin ya tenemos el factor esencial de la ecuación un súcubo con la embriagadora forma de una mujer de rompe y rasga. Visto desde la barrera estoy convencido que muchos dirán “ésa, conmigo no podría”, cuestión bien distinta es cuando uno es sujeto activo (en este caso quizás tendría más sentido hablar de sujeto pasivo) y tenemos la tentación delante nuestro. Considero que ese místico eremita que, en el fondo, casi nada tiene que perder, sucumbiría mucho antes que un atribulado padre de familia cuyos vínculos conyugales y familiares le impedirían ceder a la tentación, porque sería incapaz de abandonarse de tal manera que perdiese su condición de pater familias; que, al fin y al cabo, es el vínculo que liga al hombre con la eternidad.

Creo que el tema es interesante y demasiado amplio para que este maño gruñón y holgazán siga divagando. Por supuesto existen muchos otros tipos de tentaciones: dinero, posición, reconocimiento, pero convendrán conmigo que resultan mucho menos atractivos (al menos a mí, no me tientan para escribir sobre ellos)

Seguramente muchos pensarán de otra manera (es lo más natural), pero no estoy aquí para mantener una controversia al respecto: doy mi opinión y el que no esté de acuerdo que utilice los comentarios que generosamente ofrece el cómitre que dirige este libérrimo blog.

RAFAEL LÓPEZ: Censura sí, por favor (pero de la buena).

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on septiembre 3, 2024 by César Bakken Tristán

Realizaba mi primera y, hasta el momento, única incursión en el blog de don Luys Coleto cuando haciendo caso omiso, como es habitual en Él, cambiaba el título que le había propuesto a mi artículo por otro en el que mencionaba la necesidad del (buen) cine. No me causo mayor contrariedad dicha modificación, toda vez que estoy plenamente conforme con el sentido de la misma.

Realizo esta personal remembranza porque, recientemente, ha habido en los basurientos medios generalistas una estéril controversia entre un juez brasileño y el dueño de tuiter. Ya saben “yo no te permito operar en mi cortijo, yo sacaré tus trapos sucios, etc., etc., etc., etc.). En fin, dos seres perfectamente prescindibles sirviendo al mismo amo y cuyo objetivo es tener lobotomizado al vulgo.

En fin, yo lo que quería contarles es sobre la utilidad de la censura (pero de la buena). Les pondré un ejemplo que va como ni pintao: resulta que el cineasta calandino Luis Buñuel, recién aterrizado por tierras mejicanas, andaba buscándose la vida y encontró un Mecenas para el desarrollo de su potencial creativo. El tipo en cuestión no es que fuera un crápula exprimidor de talentos (aunque coadyuvó a colocar a su parienta en buena parte de la filmografía del maño), pero le dijo (más o menos, no se me pongan exquisitos): “Hazme esta película y te financiaré -Los olvidados- ¡ahí es nada! premios de postín y película declarada Patrimonio de la Humanidad.

La película de marras fue “El gran calavera” y las condiciones impuestas es que fuese “comercial”. Desde luego don Luis cumplió el compromiso, lo que le permitió realizar la película que ansiaba. Hago esta reseña porque he visto ambas y la “súper película” con una vez basta, excepto para anatomías resistentes. Sin embargo, “El gran calavera” es una delicia de película que incluyendo muchos detalles “marca de la casa” permite visionados sucesivos, encontrando matices y detalles delicadísimos.

Realizo todo este preámbulo porque han sido innumerables los casos en que la “censura económica” y/o ética/política ha supuesto una notable mejora del producto original. Desde luego no ocurre así con la burda y sectaria incapaz de mejorar nada, pero sí de estropearlo.

Y traigo a colación esta cuestión porque sí alguna vez fuese un megamillonario, de ésos que ha conocido don César, y le fuese a financiar un proyecto artístico le propondría una censura a lo bestia “que lo que hiciese lo pudiesen ver y entender (dentro de lo razonable) mis Hijos”. Sé que es demasiado imaginar para un juntaletras que ha gozado de la generosidad del señor Bakken, siempre indulgente con mis aportaciones al blog y mis “estados emocionales”; pero ¡Redios! que se lo propondría. Cuestión bien distinta es que Él aceptase porque es un ácrata, libérrimo incorregible, pero el NO ya lo tengo ¿verdad?

Como colofón considero que la buena censura es útil para las creaciones artísticas (siempre hay excepciones a toda regla) y los creadores artísticos, limita sus extravagancias, especialmente de aquellos autores que están por encima del bien y del mal, cuyos bodrios no los aguanta ni Dios, pero que tienen a una caterva de serviles (con menos talento que ellos) para hacerles el caldo gordo.

En fin, para un artículo escrito en quince minutos creo ya vale, ¡ahora censúrenme, por favor!

RAFAEL LÓPEZ: Personajes cinematográficos entrañables.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on julio 26, 2024 by César Bakken Tristán

Compensaré mi pálida aportación articulista a este magnífico blog con uno nuevo que, naciendo como un comentario a mi querido cómitre, la infamia de la herramienta cibernética en la que se sustenta este magnífico blog, envió al ostracismo con incuria virtual inmerecida.

Durante las últimas semanas, he ido rumiando una idea: a qué personaje cinematográfico me gustaría conocer, tener a mi lado, parecerme, etc. La cuestión no es baladí ni fácil de acotar, porque empieza uno a hacer una lista y comprueba que lo prolija de la misma la convierte en poco recomendable y diríase que hasta estéril. Así que a base de borrar personajes he ido adelgazando mi lista hasta dejarla en dieciséis. Algunos de los egregios integrantes tienen papeles pequeños pero plenos de matices o diálogos estupendos, mientras otros fagocitan la acción de la película como un tirano.

Empiezo con ese entrañable mayordomo llamado Godfrey en la divertidísima “Al servicio de las damas”, un primor de distinción, humanidad y saber estar. El segundo de la lista es un ilustre, conocido gracias a don César, me refiero al señor Bellvedere en la película “Niñera moderna”, un genio con la humildad de alguien útil que ha vivido con honestidad (en sus propias palabras “nunca he sido ni un parásito, ni un vago”). Cambio de registro y me voy al rudo oeste para depositar mi preferencia en un personaje acorde al ambiente donde se desarrolla la acción de la película, me refiero a Buck Wyatt ese áspero y avezado jefe de caravanas que hallará su reto más exigente al tener que llevar a un grupo de mujeres a través de los más inhóspitos parajes estadounidenses. Esas mujeres, que no podían mirar atrás y que le mostrarán su integridad, calidad y valentía, cambiarán, diametralmente, su percepción respecto de ellas. Por supuesto me refiero a la cinta “Caravana de mujeres». Y para cerrar este bloque retomo a una historia urbanita, de nuevo con la estimulante presencia del actor Clifton Webb y su recreación del gran Waldo Lydecker, ese ácido escritor enamorado de “Laura”.

En estos tiempos aciagos cualquier sujeto dedicado al séptimo arte, y con un mínimo de sensibilidad y talento, podría dar parte de su alma por disponer de los diálogos de estos personajes (y de los que vienen a continuación).

Me centraré, a continuación, en el solar patrio que bien podría haber ocupado el primer lugar de mi comentario. Para empezar hay dos personajes de la estupenda “Atraco a las 3” que merecen estar incluidos en esta lista de elegidos, uno es el señor Galindo, magistralmente interpretado por José Luis López Vázquez y el otro don Felipe, ese tierno director de la oficina bancaria. El castizo humor y forma de ser del primero y la sencillez y humanidad del segundo los convierten en merecedores de esta lista de insignes personajes. También Matías, ese sargento gruñoncete de “Calabuig”. Y, cómo no, mentar a ese noble y dedicado maestro, don Anselmo Oñate “Pichirri”, en la emotiva “Historias de la radio”.

Me despido con una película de Buñuel que, aunque mejicana, emparenta perfectamente con el cine patrio, me refiero a la entrañable “El gran calavera” que aporta dos personajes: Ladislao ese alegre vividor y holgazán, a tiempo completo, que se redime a través de la carpintería; y Juan, el mayordomo fiel, al que le gusta desatender sus quehaceres haciendo solitarios con las cartas mientras se fuma los puros y se bebe el coñac de su amo.

Vienen ahora un par de “Cupidos”: el inolvidable y sediento Michaeleen Flynn de “El hombre tranquilo” y el doctor forense del juzgado Mathew Beemish, interpretado por Ray Collins, en la divertida “El solterón y la menor”. ¡Menudo peligro estar soltero al lado de esta pareja!

Me voy despidiendo con los últimos cuatro de mi lista: Stumpy ese entrañable ayudante del sheriff, interpretado por Walter Brenan, en la emblemática película de don Luys Coleto “Rio Bravo”; Carlo Calucci el director de hotel más versátil y solvente que pueda imaginarse en “¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?”; Schlemmer el subordinado de James Cagney que da taconazos hasta cuando habla por teléfono y que se ve expuesto a todo tipo de extravagancias, atendiendo las ordenes de su jefe, en la hilarante “Uno, dos, tres”.Y, por último, Sir Wilfrid Robarts el orondo abogado de “Testigo de cargo”, interpretado por Charles Laughton, quien, pícaramente, camufla el coñac en el termo del cacao y cuyo acerados diálogos son una delicia.

Tengo que mandar al ostracismo a mi querido capitán Renault de “Casablanca” porque sus sobresalientes virtudes quedan opacadas por ser un mujeriego empedernido. De otro modo hubiese sido parte de un elenco tan sublime.

En fin, todos esos personajes conforman un universo de sensibilidad, gallardía, inteligencia, dignidad, fino humor, elegancia y respeto. Y, sobre todo, no hay en esta pléyade de personajes ni un solo diálogo que pueda ofender a una persona limpia de mente, ni una imagen, en sus actuaciones, que llegue a perturbar la inocencia de un niño.

Rafael López: † En un lugar de España, a 24 de junio del 2024

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on junio 23, 2024 by César Bakken Tristán

Las profesiones modernas solo generan una desoladora dependencia

Querido don César:

Confío que, al recibo de ésta, usted y los suyos se encuentren bien de salud. Nosotros estamos bien, gracias a Dios (en una carta que, tal vez, vea la luz no puedo ser más explícito, aunque el hecho de estar junticos justifique, más que ampliamente, tal catalogación).

Me dirijo, de nuevo, a usted para realizarle algunas reflexiones, hoy que hace diecinueve años que “aterricé” por estos lares. Ya no soy el recien y enérgico cuarentón de entonces, ni en lo fisico, ni en lo emocional, ni en casi nada. Estoy más viejo, más cansado, más ilustrado (en algunas cosas) y, por supuesto, muchísimo más gruñón.

Pero no quiero hablarle sobre cuitas personales sino sobre sociales, porque si en vez de una carta personal hubiese escrito un artículo para su magnífico blog lo hubiese titulado “La arrogancia de las otoñales generaciones”. Tendemos a observar con mirada severa el devenir de las nuevas generaciones (con la excepciones que toda regla impone), y aunque creo que no faltan motivos para ello, una buena parte de esa degradación social es responsabilidad nuestra, ¡sí la de los cuasi cincuentones, cincuentones veros y recién sesentones, como yo!

Trataré de explicarme más ampliamente para intentar que se me entienda mejor. Nuestros Padres y Abuelos eran o son (para los afortunados que aún puedan contar, físicamente, con Éllos) personas recias y austeras que, sin aspavientos, sacaron adelante a sus familias en unas condiciones de gran necesidad. Bajo los ojos de la “modernidad” seguramente este hito les parezca tan insignificante que no sea ni digno de mención, ni mucho menos de alabanza, pero ¡qué equivocados están!

Porque sacar adelante a la familia, en tiempos en los que se carecía de casi todo, fue una labor TITÁNICA, al alcance sólo de personas de una grandísima calidad. En aquellas economías de cuasi subsistencia eran capaces de, con sus manos, “criar” el pan que se llevaban a la boca. Lo he puesto entre comillas, siendo incluso un verbo inapropiado para el sentido literal de la frase, porque el término engloba las infinitas actividades agrícolas, domésticas y ganaderas capaces de proveer el sustento para la prole, en definitiva criar a los hijos. ¿A ver, quién de sus descendientes seriamos capaces de tanto con los medios que tuvieron Éllos?

Nosotros que, gracias a su esfuerzo y sacrificio, pudimos estudiar, obtener relajados y bien remunerados trabajos; nosotros que en nuestras mesas hemos podido tener manjares, ni siquiera soñados por nuestros ancestros; nosotros que nos moriríamos de hambre, en una coyuntura como las que les toco vivir a Éllos; nosotros somos, en definitiva, unos inútiles engreídos.

Sin embargo nuestros Padres y Abuelos (¡bendito amor paternofilial!) nos vieron como la quintaesencia de todo lo bueno, archivos vivos del conocimiento y la sabiduría. Aún recuerdo, y se me se saltan las lágrimas al hacerlo, a una persona muy querida, ya con cierta edad, hacer operaciones matemáticas básicas (sumas y restas para que nos entendamos) con el objeto de no perder la agilidad matemática; o hacer caligrafía para entregarme después el cuaderno y que lo repasase, porque le preocupaba hacer correctamente las operaciones y escribir bien las palabras, especialmente las que tenían “b” y “v”. Cuando esa persona, y por extensión nuestras Madres y Abuelas, sabía de economía doméstica (y, por ende, de la economía en general) más que los iletrados que ufanamente se arrogan, en estos tiempos aciagos, ser la quintaesencia en esa materia. Y eso, por no hablar de tener EDUCACIÓN, SABER ESTAR y RESPETO (que usted ya me entiende al ponerlo en mayúsculas y no le tengo que dar más explicaciones).

Pero no sólo era ese conocimiento sobre el manejo de un hogar mirando las pesetas; era un sinfín de tareas que realizaban con naturalidad y que para nosotros son ya inexpugnables cimas: cultivar el huerto, hacer el matapuerco, sembrar trigo, saber cómo matar y arreglar un conejo o un pollo, etc., etc., etc., etc.. Justo es el castigo por la vanidad con la que hemos vivido durante tantos lustros, porque hoy comprobamos la feroz mueca del destino al observar, nítidamente, que nuestros Hijos vivirán peor y tendrán menos oportunidades que nosotros. Además ésos vigorosos ángeles de la guarda, que nos dieron todo, ya no están para sacarnos las castañas del fuego. Somos esa nefanda generación incapaz de haber mantenido la llama de ésas inmarcesibles sabidurías, ancestrales y eternas, para aprenderlas, utilizarlas y, finalmente, transmitirlas a nuestros seres más queridos.

Actualmente vivimos la era de la superespecialización, intrínsecamente contraria a la de la autonomía y la versatilidad que tenían nuestros mayores. La primera genera esclavitud y servidumbre, las segundas libertad y dignidad. Les pondré un ejemplo: un matarife hoy, con esa feroz y moderna maquinaria industrial, llega a sacrificar cientos de reses durante su jornada laboral; sin embargo antaño, en todas las casas, nuestros mayores disponían de esos conocimientos y con sencillos utensilios y herramientas eran solventes para proveerse su sustento; no estaban profesionalizados ni maldita la falta que les hacía. Las profesiones modernas solo generan una desoladora dependencia.

Tendemos a observar con justificada mirada crítica a los malnacidos de nuestros malgobernantes y a toda su prole de sicarios y demás alimañas paniaguadas; sin embargo, solemos ser indulgentes con nuestra propia soberbia. Porque sí, existe un halo de fatuidad en nuestras generaciones, el cual nos ha llevado a despreciar los primorosos conocimientos y habilidades de nuestros mayores. En el colmo de los despropósitos nuestros hijos sufrirán por nuestros propios engreimientos al llevar el estigma de la inseguridad, la vulnerabilidad y el abandono de la cultura del esfuerzo.

¿Qué cosas, dignas de mención, somos – o sabemos hacer – los de las generaciones otoñales?

La sociedad de nuestros Padres y Abuelos, en su sobriedad, era tremendamente vigorosa, dinámica, limpia y sana. En las actuales sólo hay decadencia, degeneración y ruina (moral, cultural y económica), ¡que luctuoso último medio siglo!

¡Y cómo pagamos la generosidad que nos brindaron nuestros ancestros! Pues con la más áspera ingratitud: aparcándolos en residencias de ancianos (si, ya sé que es por su bien) u ofreciéndoles la profilaxis de la eutanasia.

Me despido con un fuerte abrazo y, como siempre, mis mejores augurios para Usted y los suyos.

RAFAEL LÓPEZ: Carta a don César, 11 de abril del 2024RAFAEL LÓPEZ:

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on abril 13, 2024 by César Bakken Tristán
Estela Castillo Ramírez y César Bakken Tristán. En uno de sus 2 viajes de «tirados» a Eivissa y Formentera. Este fue en bici, el otro andando y autostop. Ambos en tienda de campaña. Foto hecha por mí con cámara analógica con cable de autofoto. Año 2005. Joder sí ha llovido, y qué siga lloviendo y que nadie para la lluvia pero que derriben a los aviones de las estelas químicas.

En un lugar de España, a 11 de abril del 2024

Querido don César:

Cojo, después de un semestre, lápiz y papel para escribirle unas letras.

Confío que usted y los suyos se encuentren bien de salud, o lo mejor que se pueda, teniendo en cuenta que, por usted, conozco la gran distancia entre el poder y el querer en esta materia (en general, en casi todas).

De todas maneras la naturaleza humana dispone de una elasticidad cuasi milagrosa, adaptándose a las mermas físicas y emocionales con notable solvencia. Creo que esa flexibilidad es un tormento para los hijos de perra que, con siniestra profusión, tratan de exterminar a la humanidad (o al menos a la parte de ella que, supuestamente, somos el origen de todos los males).

Pero no quiero apartarme de lo esencial con cuitas públicas, sociales o políticas (un auténtico festín en materias primas), para centrarme en lo privado, por algún momento en lo íntimo.

Hay algo en la naturaleza humana que hace que nos preocupemos de cosas mundanas cuanto “todo va bien en casa”, pero que quedan empequeñecidas cuando ese factor no se da. El peor infierno de todos es el doméstico, muy especialmente cuando los vínculos han sido formados durante lustros.

Entrada a la casa actual, de alquiler, que tiene César. Él vive entre meadas de perr@s. Tras medio lustro… no ha podido evitar esto. Y tras muchas peleas y denuncias, encima… por defender su dignidad antes los cerdos.

El desasosiego que generan ésas desavenencias no es comparable a nada. También está el contrapeso que supone la grandeza de superarlas, casi siempre por el amor, que amalgama lo más noble del individuo, y algunas veces por la costumbre (que, en estos casos, lejos de actuar como un factor negativo lo realiza en positivo).

Le informo que he recurrido a un experimento, medir la gravedad de esas desavenencias en centímetos (algún día se lo explicaré en persona, porque no es asunto para dejar constancia por estos lares). Seguramente no es el mejor sistema, pero es que uno no sabe a donde asirse en momentos de tanta tribulación.

Y, en fin, me voy despidiendo sin haber dicho nada, habiéndolo dicho todo (ésas contradicciones que a usted tanto le gustan), con dos temas de primerisimo nivel. Uno, por supuesto, en español, la estupenda Rocio Durcal con su “Costumbres”, del gran compositor mejicano Juan Gabriel y el otro más acorde a sus filias, de las cuales me estoy convirtiendo en devoto, del grupo Ratt con su guitarrista Warren DeMartini. Es un guitarrista quinto mio y lo he elegido en homenaje a los nacidos en los años de gloria ¡Redios! Es el tema “The morning after”

Querido Amigo, hasta no se cuando, pero con la certerza de que lo tengo muy presente en mi día a día y en mis oraciones (sí no a buenas horas estaría escribiendo ésto, jajaja).