A la espera de que alguna editorial quiera publicarlo en papel (del de antes, no higiénico o mojado como – parece ser – se publica mucho ahora) publico mi nuevo ensayo breve. Os transcribo su prefacio para que veáis si os interesa su lectura.

Prefacio
El análisis sociopolítico de mi ensayo se centra en España, sin obviar sus periferias y la historiografía internacional aneja a nuestra Patria hispana.
Este libro pretende ser un manifiesto de cabecera, un formato de bolsillo ameno pero incisivo, manejable y que pueda estar siempre cómodamente al alcance del lector, por tamaño físico e importancia intelectual, académica o informativa. Una oda a la dialéctica desde la retórica consciente individual. Un manual de supervivencia sociopolítica que enarbola términos – y conceptos – eternos, universales e indivisibles con nuestra psique civilizada, civilizadora y sin ínfulas mesiánicas, adanistas ni megalómanas.
No en vano, tamaña barbarie mental actual necesita de un contrapunto o, por lo menos, una bordada. No pretendo modificar los pensamientos del lector ni, mucho menos, adoctrinarlo. Es un mero ejercicio dialéctico desde la retórica individual que, como emisor, tengo el placer de compartir con vosotros, mis receptores. El mensaje es diáfano, pero no exento de cierta opacidad o, más bien, encriptación; por la cual mi intención llegará a quien yo espero que lo haga. Pero, tal vez, quien sabe ya porque yo sólo sé qué yo qué sé… tal vez, insisto, llegue a quienes yo jamás atisbé que llegaría y – espero y deseo – sea para bien.
De cualquier modo, pretendo que leáis esta obra como algo intrínseco a vuestro ser, sin anhelar serlo yo, pero que os resuene como si, más que leer, estuvierais escribiendo vosotros, a tiempo real, vuestro pensamiento sociopolítico actual. Espero lograr captar vuestra atención tanto como aquel libro que todos habéis leído, o aquel texto, o aquel escrito… tanto como si al terminar de leer este libro, tuvieseis ganas no sólo de releerlo, sino de comentarlo conmigo o con vuestros seres queridos; y de prestarlo. Prestar un libro es una de las acciones más bellas de este mundo, porque supone un vínculo emocional (e intelectual) denodado y desinteresado: es dar algo sin recibir nada; entregar un objeto material por el mero afán de compartir, de que no seamos tan prescindibles para la literatura como para no ser ya capaces de coger un libro entre las manos y dejar de hablar por un rato, hasta por el móvil, y pensar que esa voz mental que oyes al leer no es sólo la tuya, sino un coro de todos los que, como tú, leyeron este libro.
Quién sabe si algún día yo mismo leeré algún texto vuestro, porque todo lector es un escritor en potencia y viceversa. No obstante, los que no me conozcáis tenéis mis datos de contacto en este mismo soporte. Estaré encantado de ejercer la dialéctica con vosotros, llegado el caso.