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RAFAEL LÓPEZ: ¿Y usted de qué televisión dice que es?

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on abril 23, 2022 by César Bakken Tristán

La sociedad española está viviendo una pequeña catarsis, ¡de momento!, porque al paso que vamos augura una mucho mayor, e infinitamente más preocupante. Un ejemplo de esta afirmación es un detalle que observé en la manifestación, en Madrid, del domingo 21 de marzo, que había sido convocada en defensa del campo (agricultura, ganadería, pesca caza, tauromaquia, etc.), y en contra de las globalistas y desquiciadas leyes animalistas, amén de las ruinosas condiciones económicas a las que está sometido ése sector, mucho más principal que primario.

Ése día estaba viendo El Toro TV, y habían enviado a una reportera al Paseo de la Castellana para cubrir el evento. Le debieron dar instrucciones para que pulsara el sentir de los manifestantes, y ésa intrépida joven se acercó a un tractor para preguntarles: ¿ustedes por qué están aquí? (o algo así). Realmente mi opinión sobre la pastueña castuza periodística no es muy favorable, pero incluso entre los menos malos les encargan cada estupidez, porque preguntar obviedades lo es. La cuestión es que la persona interpelada le hizo repetir la pregunta, un par de veces, porque no la oía bien con el ruido ambiental, y a la cuarta vez, consultó con el compañero que iba conduciendo el tractor, y le espetó a la reportera: ¿y usted de que televisión dice que es?

Me enterneció la actitud del labrador. Hace años una respuesta así no se hubiese producido, ni con el más resabiado de los hombres del campo, pero, en estos tiempos de tribulación y miserias, el personal se ha vuelto, a base de hostias, muy refractario a dar opiniones a cualquiera, y ha perdido, por decirlo de alguna manera, su inocencia y bondad natural. Entiendo ésta regresión en el carácter de los españoles como una prevención, cuasi una legítima defensa, y eso es algo que me parece necesario, en los tiempos que corren, aunque sea una triste manifestación de evolución-involución. Sí, evolución porque pone de manifiesto que, aunque tarde y a las malas, van aprendiendo qué no se debe ser condescendiente con quién no lo merece (en éste caso la joven no tenía culpa, pero el hartazgo lleva a tratar con dureza a todos, tirios y troyanos); e involución, por lo que supone de cierto maleamiento del personal, desterrando del individuo la natural cordialidad hacia el prójimo.

Al fin y al cabo, éstas actitudes, no dejan de ser la inevitable reacción ante los grotescos, y zafios, manejos de los medios de desinformación y adoctrinamiento, que a base de zaherir a sus, demasiado, pacientes televidentes y lectores, éstos, al final, han acabado por medir y valorar, mucho mejor, a quien brindan sus opiniones.

Los malditos que escribimos en éste blog mostramos nuestras verdades, diría que, sin apenas, pudor, sin embargo, hace cosa de un año, me llamaron por teléfono para realizarme una encuesta de contenido político, y yo le pregunté al encuestador: ¿y a usted quién le paga? Cómo la respuesta no me fue satisfactoria, muy educadamente les dije que buscará a algún papanatas despistado, y sí quería conocer lo que pienso, y mis posicionamientos en materia de política, que visitara el blog. Este comportamiento no lo hubiese tenido hace un lustro, se les aseguro.

El hombre del campo tiene en su naturaleza la naturalidad y la sencillez, aunque también algo de pícara retranca. Para terminar mi artículo les contaré una divertida anécdota que ejemplifica el carácter del ‘hommo rusticus’: resulta que iba un urbanita, de estos a los que le gusta el senderismo, por unas rutas pedestres del Teruel profundo (que lo es todo, la verdad), cuando se encuentra con un pastor, produciéndose el siguiente diálogo:

¿Falta mucho para La Hoz de la Vieja?

– (¡vaya mula que está hecho éste! ¡Ni siquiera saludar sabe!, pensó para sí mismo el pastor, pero a pesar de tan aciago encontronazo, le respondió) ¡ande!, ¡ande! (al mismo tiempo que le hacía gestos, con el brazo, para que continuase por el camino que llevaba)

– (el senderista pensó: ¡qué tío más raro!, éste paleto es más tonto que las azarollas, y volvió a insistir) ¿le preguntaba sí falta mucho para La Hoz de la Vieja?

– (el pastor, ahora, con voz más severa) ¡ANDE!, ¡ANDE! (mientras repetía, aún más enérgicamente, los gestos del brazo para que continuase su camino)

– (el senderista vio que el pastor llevaba un garrote, y ¡además porrudo!, se acordó, al instante, de la mítica frase del presidente estadounidense Teodoro Roosevelt «habla bajo y lleva un buen garrote», y cómo el pastor ya, en ésa segunda ocasión, se había dirigido a él elevando la voz y con un tono muy poco amistoso, decidió seguir el camino que llevaba, por si acaso, mientras se decía ¡Redios!, ¡qué mala suerte!, he debido coger al tonto del pueblo).

– Había andado una veintena de metros, cuando escuchó al pastor, con voz áspera ¡OIGA!

– Se dijo a sí mismo ¿qué querrá éste cabrón ahora?, pero aun así se giró, y entonces el pastor le dijo ¡A ESE PASO, EN VEINTICINCO MINUTOS LLEGARÁ A LA HOZ DE LA VIEJA!

Adiós

P.D.: evocar cosas de tu tierra es lo que tiene, empiezas y no sabes cuándo, ni de qué manera, acabar. Pero como no estoy dispuesto a regalarles más letras, me despido, de la mejor manera que un mañico puede despedirse: con una jota.

Es la gradísima Conchita Pueyo, en una interpretación de primerísimo nivel, y gran sentimiento, “Como los copos de nieve”. Sencillamente ¡SUBLIME!, auténtica gloria para los oídos, condensada en un par de minuticos.

Re-P.D.: siento enturbiar el artículo, pero ojalá, este domingo, Marine Le Pen le de una patada en el tafanario a ése globalitarista cojo de Macron, en las elecciones a Presidente del hexágono.

Requete P.D.: el 20 de abril, el escenario respecto del uso del bozal en los espacios interiores, visto lo que hemos visto y vivido, fue el previsible. Estábamos transitando, mi Esposa, Hija y un servidor, por un centro comercial, cuando nos cruzamos con dos mujeres embozaladas, una de las cuales, al vernos tan joviales y despejados de cara, nos miró, durante un instante, y con gesto desabrido se quitó el bozal, mientras exclamaba “que le den por culo”.

RAFAEL LÓPEZ: Valencia, el valenciano y los toros

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on abril 16, 2022 by César Bakken Tristán

Durante un par de lustros y medio residí en Valencia, la mitad de ellos todavía en tiempos de Franco. Hace, ya, mucho tiempo que no he pisado esa ciudad, y no estoy al tanto de la involución que haya sufrido. No he dicho involución gratuitamente, porque estando en la repugnante órbita pancatalanista, y con unos malgobernantes socialcomunistas y secesionistas, dudo mucho que dicho calificativo no esté, sobradamente, justificado.

Lo primero es indicarles que mi artículo va a ser alambicado, algo nada infrecuente en mí, y aunque la advertencia no les sirva de consuelo, valga la misma para solicitar cierta indulgencia cuando salte de un asunto a otro sin ligazón alguna, igual que ocurre en esas conversaciones informales entre conocidos.

La ciudad de Valencia, y su área metropolitana, acogieron grandes flujos inmigratorios, principalmente, en los años sesenta. Las procedencias más numerosas fueron: maños (mayormente de la cercana Teruel), castellano-manchegos (principalmente de la limítrofe Cuenca) y andaluces. Mi Familia y yo formamos parte, en los estertores de los sesenta, de ése conglomerado humano, siendo yo el único miembro familiar que no haya anclado su vida a aquella tierra. No es que sienta una animadversión hacia la ciudad y sus habitantes, pero nunca fue un traje en el que me sintiera, especialmente, cómodo, y desde que tuve ocasión, con 19 añicos, inicié un periplo vital que me llevó a otros lugares.

Durante mis años académicos en Valencia, jamás escuche otro idioma, entre compañeros y profesores, que no fuera el español. Hasta cierto punto era lógico ya que, la mayoría de nosotros (incluidos los profesores), proveníamos de regiones lingüísticamente españolas, hasta las trancas. Sí es cierto que los alumnos de los pueblos de la Valencia profunda, chapurriaban (es un baturrismo) en valenciano, pero tenían la sana cortesía de utilizarlo solo cuando no había españolhablantes presentes. Porque, además, siendo sincero en Valencia ciudad, incluso entre los nativos, se hablaba, mayoritariamente, en español.

Por entonces, en España, no existía el adoctrinamiento lingüístico que padecemos, en éstos tiempos de mezquindad, ni, tampoco, existía el menor atisbo de la feroz inmigración ilegal marroquí, ni mucho menos africana (tampoco tuve ningún conocido hispanoamericano). Nunca tuve un compañero, o un docente, que no fuera español y que se expresase, correctamente, en español. Ésa universalidad en el habla unía, no perjudicaba, y les puedo asegurar que ese crisol humano, con esa argamasa del español (además de otros factores), conformaba una sociedad más natural, libre, segura y vital, e infinitamente menos desquiciada. Tal vez piensen que me acojo al cualquier tiempo pasado fue mejor, pero reniego de semejante simpleza, porque no digo que fuese idílica digo, sencillamente, que, en la comparanza, era infinitamente mejor que el estercolero humano en que han convertido a España nuestros malgobernantes, durante los últimos nueve lustros.

No es que guarde unos recuerdos especialmente emotivos, de aquellos años, aunque, con la distancia de ocho lustros a las costillas, hay algunos que sí perduran con rotunda tenacidad.

La motivación principal para escribir estas letras ha sido cuasi accidental, y se debe, en exclusiva, a mi afición por los toros. Verán, me gusta estar al día de ese mundo, motivo por el cual, cuando puedo, accedo a una página de internet que se llama Mundotoro. Suelen ofrecer algunos vídeos, muchos menos de lo que yo quisiera, y unos amenos artículos cuya lectura compensa el tiempo que les dedico. La cuestión es que estaba leyendo una noticia sobre la Feria de las Fallas cuando leo «en el coso de la calle Xátiva«, y, automáticamente, me entra la malasangre.

Las Fallas son ampliamente conocidas en España, pero si hay alguien que no esté al tanto, le informo que son unos montajes satírico-críticos hechos con cartón decorado, que se colocan en las calles y plazas de la ciudad para ser quemados en la noche de San José, Cómo es habitual las ferias taurinas se ajustan, cual trajes de torero, a las celebraciones de cada lugar, y las de Valencia coinciden con este evento fallero (en julio se viene realizando, también, una feria de carácter exclusivamente taurino).

España viene aceptando, estúpidamente, el suicidio cultural que supone la discriminación del español. Con todo mi respeto hacia quienes han tenido una lengua materna distinta del español (la forzada catalogación del catalán, o el gallego, como lenguas fetén, equiparables al español, sólo obedece a espurios intereses políticos, y el vascuence no se ni qué hostias es), considero que se debe permitir su uso y aprendizaje voluntario, pero debe ser el español, como elemento cultural vertebrador e integrador, el utilizado fuera del ámbito privado. Puedo admitir, en plano de igualdad, hablas locales, como el eivissenc o el chapurriau, pero sólo a los malditos, y con toda clase se reservas.

He pasado centenares de veces por la calle Játiva. La plaza de toros, sita en esta calle, está pegada a la estación de tren, y muy cerca de la plaza del Caudillo, vamos el centro, centro de Valencia. Para quien no lo sepa Játiva es un pueblo situado en la zona sur de la provincia de Valencia, la cual, al igual que Alicante y Castellón, está trufada de nombres de pueblos que empiezan por ‘Al’, y por ‘Ben’ (la influencia árabe siempre muy presente, igual que en importantes zonas de Teruel). Que sustituyan el Játiva, que entendemos todos, por el ‘Xátiva’ que sólo entienden los lugareños más refractarios y un puñado de sectarios pancatalanistas me parece una infamia (lo digo cómo ejemplo casuístico, porque el problema es muy serio ya que afecta a la educación que se está dando a los jóvenes, desde hace mucho tiempo, en media España).

Personalmente, aunque no me entere de nada, considero muy respetables los usos tradicionales del valenciano cómo, por ejemplo, en el Tribunal de las Aguas para resolver los litigios entre regantes, e incluso los carteles de las Fallas que se escriben exclusivamente en valenciano (son tradiciones y no hay más que hablar).

Cientos de veces, también, he transitado por la plaza del Caudillo, en la que había una imponente estatua ecuestre del general Franco, que éstos siniestros socialcomunistas y peperos se encargaron de quitar, a las primeras de cambio. Además de quitar la estatua, le cambiaron el nombre a la plaza, por uno mucho más democrático, progresista, etc., etc. Sin embargo, la nueva denominación no tuvo ningún predicamento entre los vecinos, que siguieron llamando a la plaza de marras con el destronado nombre (ésa justicia poética permaneció, al menos, mientras viví allí). Ahora imagino que todo será muy distinto, con tantos años de adoctrinamiento, estupidez y mendacidad.

Una vez fui a los toros al coso de la calle Játiva, porque había conseguido una entrada mi Padre, que trabajaba en un hotel muy frecuentado por los toreros. Aún era menor de edad, la localidad estaba en el gallinero, vi cuasi nada por la lejanía, no recuerdo ni la terna, ni la ganadería, ni el pelaje de los bureles, pero sí puedo decir que la tarde fue un auténtico desastre, acabando el ruedo tapizado de almohadillas (aquel epílogo ejemplifica, muy adecuadamente, lo que le ha ocurrido al español en España).

Me lo comentaba no hace mucho, y con gran acierto, el tirano: la eficacísima idea de Dios en la torre de Babel. Las lenguas deben servir para facilitar la comunicación humana, no para proscribirla, y en España, y nuestros hermanos países hispanoamericanos, es el español ése catalizador lingüístico. Podrían argumentar, por ejemplo, que sea yo el primero en renunciar a mis baturrismos, pero ya les anticipo que no pienso hacerlo por tres motivos: el primero, por el implícito legado ancestral inherente a ellos; el segundo, porque su utilización nunca impide la comunicación, diría que la complementa, e incluso la enriquece; y, en tercer lugar, porque ni harto de coñac cambiaría cromos para adquirir absurdos palabros y expresiones admitidos por la RAE, y otros que, sin estarlo, son, o han sido, de uso vulgar como ‘dabuten’, ‘voy al gym’, ‘buen finde’ y demás estúpida jerga de estos tiempos de tribulación.

RAFAEL LÓPEZ: ¿Por qué me tuve que juntar con unos malditos?

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on abril 2, 2022 by César Bakken Tristán

César y Luys son unos tíos más raros que la calentura (baturra expresión), reconózcanlo, me da igual que estén delante (cibernéticamente hablando), ¡vamos no sean tímidos!, que levanten la mano los que piensan lo mismo que yo. De verdad, me ha tocado tener una paciencia de cojones con ésta pareja de malditos, todo lo contrario que con Karen, que es una delicia como Compañera galeote de ésta estarranclada balsa de náufragos, que se mantiene a flote, con gran sacrificio, entre las procelosas aguas mediáticas y cibernéticas.

De no haber tenido tan fúnebre encuentro, yo estaría, ahora, feliz como una perdiz, leyendo el ABC, El Debate (no se para que lo fundaron los disidentes del ABC, sí es más de lo mismo), elDiario.es, El Mundo, El País, la Vanguardia, el Manifiesto Comunista, o las interesantísimas noticias deportivas del Marca o del As, nunca me acuerdo de cual es, pero es ése que lleva unas estupendas fotografías, de unas damiselas ligeras de ropa, en la contraportada (seguro que el señor Bakken, siempre tan al día de las noticias futbolísticas, sabe a qué periódico deportivo me refiero).

Pero en vez de ser un lector ‘espenol‘ estándar, cuasi acorde con mi curriculum vital, me he vuelto un ser de carácter áspero, y totalmente refractario hacia ésos notables medios de comunicación. ¿Y qué leo, pues?, ¡sorpréndanse!, porque soy devoto de dos tíos raros que hablan de conspiraciones globales; de abusos políticos, sanitarios, judiciales y policiales; de que el poder está corrompido, hasta las trancas, y que el Ejército, la Policía y la Guardia Civil son unas siniestras instituciones al servicio de un Estado totalitario y liberticida.

Pero aún hay más (siempre hay más), esas lecturas han alterado, de tal manera, mi percepción de las cosas que, cada vez más, parezco, en algunos aspectos, un ‘replicante‘ de éstos malditos con sus locuelas y febriles teorías (no lo soy, a nivel físico, porque yo soy más joven, más rubio y más barbudo).

A veces, éstos tíos raros que frecuento últimamente, se toman un pequeño descanso, y entonces escriben sobre La dama de las camelias, sobre la última película de animación infantil, o realizan una sublime crítica cinematográfica sobre la penúltima recomendación cinéfila del señor Coleto. Ésos relatos me descolocan porque utilizan una prosa primorosa, totalmente alejada de ésas arrabaleras redacciones político – sociales. Pero infatigables, ante el desaliento, vuelven a la carga con sus aceradas cargas de profundidad, contra una sociedad, enteramente, agusanada que humilla, y expolia, a sus compatriotas: primero, robándoles con impuestos abusivos; segundo, robándoles con impuestos confiscatorios; tercero, robándoles con impuestos requeteduplicados; y en cuarto lugar, con tantos crímenes, corrupciones, traiciones y felonías, que parece cómo sí Dios hubiese perdido la paciencia con nosotros, y no le diese importancia alguna a que estemos en las manos de unos psicópatas globalistas (tanto monta, monta tanto).

Hace un par de años, cuando todavía era puro, habría cogido con tenacillas los contenidos de los artículos de los señores Bakken y Coleto. Al poco de conocerlos, en la intimidad de mis noctámbulos insomnios, susurraba ¡Se han pasao!, ¡Qué lenguaje más soez!, ¡Que azoteas más estarrancladas!, ¡Ven conspiraciones, y miserias, donde sólo hay probidad y filantropía!, ¡qué se habrán creído para escribir lo que escriben! y cosas aún peores, que la censura del tirano me impide expresar.

Pero mientras garabateo estas líneas, a mediados de marzo del 2022, observo con una mezcla de rabia, desasosiego, incredulidad y tribulación que, la mayor parte, de esos incómodos augurios, de ésos cáusticos análisis, de ésos delirantes relatos, son, y eran, verdad, y qué ése par de malditos tenían razón al mostrar las ignominias cometidas por ésta patulea de carnuzos socialcomunistas y globalistas.

Porque éste yugo globalista, totalitario, sanguinario y criminal que atenaza a los españoles, mediante las pútridas actuaciones, y omisiones, de sus siniestros sicarios locales (los institucionales y los que actúan por estar sumisamente apesebrados y corrompidos), han convertido a España en una atroz, y gigantesca, ergástula.

He visto: cómo se zahería a una Familia, que no molestaba ni perjudicaba a nadie, por no llevar el bozal, o querer dar un simple paseo por la calle; cómo el ejército y los cuerpos de seguridad (no merecen que los escriba en mayúsculas) del Estado actuaban como unos burdas meretrices del poder político (andan tan justos de intelecto que, además, les tenían que dictar, como si fueran críos de pecho, lo que debían escribir en sus siniestras denuncias, mientras hostigaban a inermes españoles que sólo piden pan, libertad y justicia); cómo las élites globalistas, a través de, sus viciosos y criminales sicarios locales, han implantado una sanguinaria, y criminal, agenda contra los españoles (a nivel económico, de libertades y derechos, de adoctrinamiento de la sociedad, etc., etc.); cómo nos roban, sin el menor miramiento, hasta esquilmarnos para malfurnir, después, esos dineros entre sus siniestras, voraces y elefantiásicas redes clientelares; cómo ésos emasculados miembros, de los cuerpos de seguridad del Estado, demandan entre sus convecinos sensibilidad para sus demandas salariales, mientras son incapaces de cumplir con su trabajo y su juramento, primero permitiendo los criminales, y espurios, flujos migratorios africanos, y a continuación tolerando los lacerantes delitos que, ésos malnacidos subvencionados, cometen contra los españoles (aunque la mayor parte de la culpa sean de los políticos y sus mandos, éllos también tienen una grave responsabilidad); cómo un poder político socialcomunista, pútrido, e inmisericorde, ha inoculado sus perversiones en todas las instituciones del Estado, medios de adoctrinamiento y siniestras organizaciones gubernamentales, y paragubernamentales (medios de desinformación, asociaciones, fundaciones e instituciones clientelares de todo pelaje y condición, etc., etc.), para ejecutar, a través de ellos, una represión nunca conocida en España, desde los tiempos en que el criminal, y sanguinario, Frente Popular hacía de las suyas en las retaguardias; y veo, todos los malditos días, cómo la avaricia, el egoísmo, la soberbia y la muerte desolan los páramos y eriales patrios, yermos de hombres libres que se rebelen ante esta sanguinaria tiranía de crímenes, hambres y ruinas.

¡Qué Dios bendiga a los malditos del blog!, porque he encontrado más probidad, respeto, y sobre todo lucidez, entre lobos, que entre corderos.

RAFAEL LÓPEZ: Asintomática vida cerebral en la era de la imbecilidad.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on marzo 30, 2022 by César Bakken Tristán

A mis cuasi doce lustros de existencia, siempre he dado por hecho el natural, e indisoluble, vínculo entre síntomas y enfermedad. Pero como mi fuerte no es el mundo de los galenos y sus asuntos, voy a realizar una analogía que sí conozco muy bien, y, salvando las distancias, creo que resulta bastante acertada. Me voy a referir a las averías telefónicas, en concreto ésas que, cuando vas a la casa del cliente, el equipo y la línea funcionan correctamente. Verificas ambos y no observas presencia alguna de ruidos, puedes recibir, y emitir, llamadas sin problemas, en fin un funcionamiento sin ningún tipo de anomalía técnica, y aunque te hartes de hacer pruebas, todas tienen el común denominador de ratificar ese diagnóstico, incluso había un acrónimo, para cuando franqueabas el aviso de la avería, H.P.B. (Hechas Pruebas Bien). En algunas ocasiones a la media hora, de irte del domicilio del cliente, te volvían a pasar el número de teléfono como averiado, y era entonces, probablemente, cuando conseguías detectar una tierra, un mal aislamiento, un cruce en una grapa, o alguna incidencia en el propio terminal, en fin el síntoma técnico que te permitía identificar el problema, y actuar en consecuencia, para resolverlo.

La introducción del concepto de asintomatismo dentro del lenguaje, a raíz de la plandemia, es una de las más siniestras contribuciones del globalismo a la machacona depauperación del intelecto en la, ya muy desmejorada, especie humana. ¡Y hay que ver el éxito obtenido con esa falaz ideica!

Reitero que yo de medicina no se casi nada (sólo de la parte como paciente), pero entiendo que un médico busca detectar los síntomas, para identificar el origen, y el tipo de enfermedad que sufre el paciente. La auscultación, las cada vez más complejas analíticas, y las supersofisticadas pruebas médicas conforman un bagaje informativo, muy completo, con el que puedan detectar, e identificar, la enfermedad, y proponer el tratamiento, cirugía, o terapia, más idóneos para paliarla, corregirla o eliminarla.

Eso era así hasta hace dos años, porque, ahora, el vulgo habla de asintomáticos (incluso en primera persona) con una naturalidad que acojona, dando por buena esa desquiciada asociación entre estar enfermo y no tener síntomas. Digo yo que, si no te pasa nada, estarás sano, o al menos el concepto de salud que habíamos conocido hasta hace poco.

Sé que, en el fondo, van a tener escaso eco éstas reflexiones telefonicomédicas, porque el éxito logrado, por éstos malnacidos globalistas, con la lobotomización de la sociedad española, en éste y otros asuntos, ha sido, grotescamente, mayoritario.

Ampro (es un baturrismo), una vez más, un equipo informático después del, para mí, necesario retiro bloguero, con ocasión de la Cuaresma y la Semana Santa (en atención al tirano le enviaré éste artículo, como felicitación restañera, para que se publique en la fecha que Él considere oportuna), para exponerles dos pequeños detalles del nivel de oligofrenia, sectarismo, e indigencia intelectual, que, con sobreabundancia insultante, se pueden observar, a diario, en las redes suciales, o en los medios de embrutecimiento social (los relatos o hechos, en cuestión, sucedieron hace un par de meses y son de contenido político y social).

Hay una canción de Cecilia, titulada «Dama, dama», que tiene, en parte de su letra, unas estrofas que vienen a decir, más o menos, «es el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro». Esa letra la asocié con la anécdota que les voy a relatar, a continuación, porque ejemplifica el nivel de incoherencia, e imbecilidad, de la castuza política que ha esquilmado España, desde que murió Franco. En este caso, se trata de ésa partida de emasculados, y traidores, del Partido Pútrido, más conocido cómo PP. Resulta que un podemita desorejado (disculpenme por la innecesaria adjetivacion), que debe estar en las Cortes de Aragón o en el Ayuntamiento de Zaragoza (ni lo sé, ni me importa), en una intervención parlamentaria, se estaba dirigiendo a los peperos maños (iba a decir aragoneses, pero cierto carnuzo pancatalanista, que ostenta un cargo público inmerecido, ha profanado, con la concurrencia semántica de su apellido, el término, y trato de evitarlo como a la peste negra), aproximadamente, de la siguiente manera: «ustedes son feroces defensores del trasvase del Ebro en Murcia, mientras que aquí defienden, justamente, lo contrario, por lo menos los de VOX son coherentes, y dicen lo mismo en todos lados».

Esa réplica parlamentaria casi me enterneció al poner de manifiesto que, con las escasísimas células grises operativas de estos malnacidos, y en las restringidísimas décimas de segundo en las que las tienen operativas, obtienen unos puntualísimos, e inauditos, instantes de lucidez. En efecto resulta hipócrita que un partido, que se autoproclama nacional y acusa de populistas a otros, sea, en realidad, el adalid del populismo más chusco, al ahormar sus discursos, al gusto de los papanatas de sus votantes. Sé que éso lo hacen, en mayor o menor medida, casi todos, pero la generalización del pecado nunca lo convertirá en virtud.

En fin, ése estar en todos sitios queriendo ser la reina de la fiesta me hizo evocar la canción de marras. No es que el resto de partidos estén para echar cohetes, pero es que, hasta, los repugnantes socialcomunistas y secesionistas demuestran unos niveles de incoherencia, ligeramente, menos burdos que los peperos del centro centrado reformista de la nada más absoluta, aunque ello no minimice sus criminales intenciones, siempre tan consustanciales a sus siniestras ideologías.

También, hace un par de meses, por los tuiteros lares, vi un vídeo estremecedor: resulta que una joven estadounidense, de unos 15 años más o menos, estaba en clase, con sus compañeros, en presencia de una desorejada política socialcomunista de dicho país, creo que se llama Alejandra Ocasio Cortez, o algo así, aunque es, mayormente, conocida por su acrónimo AOC, que nada tiene que ver con el AOC (Appellation d’origine contrôlée) utilizado en Francia para identificar a los caldos, con la denominación de origen de más alta calidad, en el hexágono. Bueno la cuestión es que ésa joven desquiciada auguraba el fin del mundo en unos pocos meses, por el dichoso dióxido de carbono, que emitimos los humanos, y otras mamarrachadas climáticas. Para evitarlo, ésta criatura antropomorfa exclamaba, con febril vehemencia, que había que comerse a los recién nacidos (tal como lo leen). No había visto nada tan repugnante en mucho tiempo, pero lo más repulsivo fue que mientras ésa desquiciada exhortaba, a sus compañeros de clase, a realizar antropofágicas merendolas con los recién nacidos, la malnacida política de turno, culpable, por su nauseabundo y globalista adoctrinamiento, miraba complacida por el excelente resultado obtenido con su criminal ingeniería social.

Pero aún hay más, porque ésta indigente intelectual, y moral, de Ocasio Cortez se identifica cómo católica. Desconozco quién le ha dado las nociones sobre lo que es el catolicismo, y las enseñanzas del Nazareno, pero alumbro que ha debido ser algún íncubo disfrazado de catequista. No sé si tuvo, o no, comercio carnal con la susodicha, pero sí es evidente que le proporciono una pustulosa, e hipócrita, base dogmática luciferina, potentísimo elemento coadyuvador de sus siniestras, y desquiciadas, estupideces globalistas.

Tanto a la adoctrinadora, como la adoctrinada, y toda la patulea de escorias bípedas que comulgan con semejantes aberraciones, se les deberían de aplicar, con carácter de urgencia, las sanguinarias terapias que promueven con tanto ahínco (en su caso, en vez de asesinar a inocentes, tendrían la benéfica ratio de eliminar alimañas antropomorfas).

Cómo siempre confío en las aportaciones de los lectores para que, a través de sus comentarios, enriquezcan, y discutan, sobre las cuestiones planteadas.

Adiós

P.D.: ¡Redios!, hagan algo positivo y feliciten por su restaños al cómitre de ésta estarranclada balsa de náufragos.

Dejen de vampirizar los contenidos del blog, sin antes haber tenido un mínimo detalle hacia su creador, mantenedor, dinamizador, coadyuvador, fornicador, e incluso CEO (no sé lo que significa el acrónimo de marras, pero me parece tremendamente cursi y gilipollas su uso, un síntoma sintomático de éstos tiempos de tribulación)

RAFAEL LÓPEZ. Entrevista a un Decidido cincuentón: Javier García Isac.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on marzo 16, 2022 by César Bakken Tristán

Cómo, desde que inicié mi actividad de juntaletras otoñal, tengo más temeridad de la que debería, me adentro en la imprudente empresa de entrevistar al gran Javier García Isac. La sola citación de su nombre hace, ya, innecesaria cualquier presentación adicional.

Don Javier, ¿es tan adictiva la radio cómo el napalm?

Me atrevería a decir que incluso más. Es un binomio perfecto… escuchar la radio con un café bien cargado con napalm.

Creo que la tecnología, en contra de sus presupuestos iniciales, ha venido a deteriorar, cuando no destruir, las comunicaciones humanas. Una ‘rara avis’, como usted, que atiende, personalmente, a sus oyentes y seguidores ¿qué opina al respecto?

Forma parte de la deshumanización que estamos viviendo en todos los aspectos. Todo es impersonal, las redes nos esconden detrás de avatares, todo se alquila… en la medida de mis posibilidades, intento no formar parte de ello.

Tengo, en mi íntimo ámbito familiar, personas que sienten cuasi más devoción por usted que por mí mismo, ¿percibe usted ese fervor de sus oyentes?

Jajaja, lo cierto es que recibo mucho cariño, y ese fervor es la gasolina que necesitamos para seguir luchando cada día. Estoy muy agradecido a mis oyentes. Es un inmenso honor tener tantos, y tantos, seguidores, pero, también, es una inmensa responsabilidad no defraudarles.

Una pregunta que seguro le habrán hecho en más de una ocasión ¿a dónde vamos a llegar?

Sí no hacemos nada, a la extinción de España como nación; llevamos 40 años en un proceso de auto destrucción que asumimos con normalidad. España es, en la práctica, un Estado fallido. Vamos directos al comunismo que es a dónde nos quieren conducir, con la cultura de la muerte y su agenda donde “No tendrás nada, pero serás feliz”.

Alguien como usted intuyo que vive en una continua vorágine de eventos, viajes, reuniones, etc., ¿qué opina de esos míticos versos, del gran Fray Luis de León, sobre que el hombre sabio es el que huye del mundanal ruido?

Jajajaja, ya me gustaría; en más ocasiones de las deseables, es lo que me gustaría hacer. Desaparecer en lo que llaman la España vaciada, al margen de todo.

Muchas veces, vivir en la ignorancia te hace ser más feliz que aquellos que están con una sobre información. Sucede que tenemos una obligación moral para con España y aquellas generaciones que hicieron grande esta Nación, motivo por el cual no podemos permanecer al margen de los acontecimientos que nos rodean.

En un mundo de máscaras, artificio y mendacidad, resulta cautivador un rasgo que usted transmite, diría que hasta derrocha: la naturalidad. ¿Es muy caro el precio que hay que pagar por ser así?

Creo que es más caro, a la larga, lo contrario. La naturalidad, o no doblegarme ante pensamientos únicos impuestos, me ha costado varias cosas, sobre todo en el ámbito laboral, pero no doblegarme y mostrarme como soy, me aporta salud mental, tranquilidad y descanso.

Soy lo que ustedes ven, no existe un personaje que tenga que representar un papel, lo que significa que, con mis defectos y virtudes, soy lo que soy. Jajaja.

Utiliza palabras como almibarado, natillero, bizcochable con una intencionalidad muy definida, ¿le dirigen la palabra en las pastelerías cuando va a comprar una tarta?

Jajaja. Con esta pregunta, le confiaré un secreto, no me gusta comprar. En la medida de lo posible, no compro cosas… jajaja, hago encargos para no tener que ir yo… jajaja.

Pero también he de confesar que lo que más me puede gustar es una buena palmera de chocolate.

El sentido de humor se ha convertido en rara mercancía, en éstos tiempos de tribulación. ¿Es la risa el último resquicio para defendernos de la vulgaridad y el sectarismo?

La risa es vital. El sentido del humor, cada día menos presente, especialmente aquel que contenga algo de inteligencia es vital. Se echa de menos a humoristas de verdad, como el gran Tip. Intento transmitir alegría y ser positivo, por muy mal que vayan las cosas.

Intento estar, casi siempre, de buen humor, aunque no siempre lo consigo. Mi Padre era una persona alegre y divertida, y le aseguro que, en muchas ocasiones, no tenía motivos para estarlo, pero era algo innato a él mismo. Creo que me sucede algo parecido.

¿Somos los cincuentones decididos?

¿Cincuentones?, a esto, le contestaré cuando los tenga… jajaja. Bromas aparte, no existe edad para ser Decidido. Conozco viejos de 20 años y jóvenes con 83. La edad es algo físico que nada tiene que ver con la mentalidad.

Hace más de un año entrevisté a mis queridos Compañeros César Bakken y Luys Coleto. Se suele decir que a la tercera va la vencida, además, siguiendo un símil taurino, después de esta entrevista he decidido cortarme la coleta (salvo que encuentre una motivación, y un entrevistado, al excelso nivel de la terna). Usted que realiza frecuentemente entrevistas ¿a quién se la querría hacer?, o, incluso, sí ya le ha entrevistado con anterioridad ¿con quién le gustaría repetir?, porque se dejó preguntas en el tintero.

Desgraciadamente, la mayoría de las personas a las que me gustaría entrevistar han fallecido, y las otras ya las he realizado… quizás me hubiese gustado entrevistar, con más profundidad, a Blas Piñar, o incluso a personajes a los que llegué a conocer personalmente, pero no entrevistar, como Giorgio Almirante, o Monseñor Lefèbvre.

Mire, una persona que sigue viva, y que no he podido entrevistar, sería Jean Marie Lepen.

Por último, le realizaré mis emblemáticas diez preguntas breves, con el requerimiento de que las respuestas, dentro de lo posible, también lo sean.

1. Una virtud.

El honor.

2. Un personaje histórico.

Carlos V.

3. Una comida.

Patatas bravas.

4. Una bebida.

Café con napalm.

5. Un sueño confesable.

Una España mejor.

6. Una canción u obra musical.

Miss Saigon.

7. Una película.

Rambo y la saga de El Padrino.

8. Algo que quiera hacer, o que le gustaría que ocurriese.

Viajar más.

9. Un artista.

Rafael.

10. Un recuerdo especial.

Cercedilla (mi infancia)

Muchísimas gracias, don Javier, por su tiempo y hasta mañana, que compartiremos, aunque sea a 2.000 kilómetros de distancia, un café con napalm.

Y para que no me cuelguen de los pulgares en casa, le transmito un emocionado recuerdo de su Amiga Eloísa.

RAFAEL LÓPEZ. 6 de mayo del 2022: el día del fin del mundo.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on marzo 15, 2022 by César Bakken Tristán

El pasado 13 de marzo, andaba hojeando el ciberespacio tuitero cuando, de repente, me topo con una noticia, evacuada por la NASA, que me hiela la sangre: el 6 de mayo un asteroide, muy borde y muy cabrón, impactará contra la Tierra provocando su destrucción.

Dudo que llegase a ser una destrucción de ésas galácticas, que salen en las películas, en las cuales unas masas enormes quedan desintegradas, por un rayo cósmico potentísimo, no dejando ni el polvo. En todo caso creo que, se aproximaría a ésa, más que probable, lluvia de asteroides que cambió la fisonomía de nuestro planeta, hace 70.000 millones de años. En aquella pretérita ocasión, se produjo la desaparición de muchas especies, entre las cuales se encontraban los dinosaurios, que en contra de cierta mitología, al respeto, los había de todos los tamaños. Las previsiones para el trompazo espacial que se avecina no son tan halagüeñas, porque sugieren una destrucción total, nada de melifluos, y globalistas, cambios climáticos con extinciones parciales de especies y ecosistemas.

De lo que estoy completamente seguro, es que una noticia tan impactante ofrece buenas posibilidades para realizar sesudos análisis, y material suficiente para un enigmático puñado de artículos. Desconozco sí, mis dilectos Compañeros de blog, realizarán mención de tan rocosa noticia, pero yo, además de bromear un poco con ustedes en éste preámbulo, quisiera esbozar uno muy serio, e íntimo (aunque éso será un poco más adelante), no sin antes declarar que quisiera, ese día, tener a mano a los lumbreras, del augurio de marras, para colgarlos de los pulgares ‘ad eternum’. ¡Que ya está bien!, ¡Redios!, que no paran de zaherir a nuestras células grises con noticias apocalípticas de tres al cuarto (plandemia, guerra en Ucrania, etc.). Hay tanto majadero, y tanto malnacido, que al final suspira uno porque venga un misil galáctico a poner orden en las cosas.

Algún tuitero desorejado preconizaba que, ante tamaña, y terrible, perspectiva, había que dedicarse al fornicio más desenfrenado, en las siete semanas y media que distaban para la fecha fatídica. El sujeto en cuestión, movido, tal vez, por la ansiedad que le había generado la noticia, adelantaba que no iba a distinguir, en sus prácticas sicalípticas, entre el pelo y la lana. La vehemencia, de ése saco de hormonas con patas, me ha generado tal desazón que ya no sé si me da más miedo el pedrusco galáctico, o tener un mal encuentro con tipos de semejante condición. Creo que, lo más prudente sería tener a los sujetos, de ésa ralea, a una distancia conveniente, como por ejemplo la que hay, a la hora que escribo estas letras, entre el puñetero asteroide y la Tierra.

¡Ay, que ver!, éstos malandrines globalistas organizando el universo para tratar de colmar sus insaciables, y pútridos, anhelos de dominar el mundo, y esquilmar todo lo que se les viene en gana, para que ahora venga una minúscula escoria cósmica a fastidiarlo todo. ¡Es que carecen de sensibilidad éstas rocas que van aventadas (es un aragonesismo) por el espacio!

Me disculparán que cambie de registro, porque lo, realmente, importante de mi artículo es la sucinta reflexión que voy a tratar de exponer a continuación. Creo que un evento así debe servir para poner en orden nuestras cosas, ésas para las que deberíamos estar preparados, en todo momento, y que, por unas u otras razones, solemos desatender, cuando no olvidar. La vida con asteroide, o no, tiene una limitación temporal, en la que, todos, tenemos que rendir cuentas, y, para mí, es de eso de lo que se trata.

En mi caso parto con la ventaja de que al estar en éstas semanas de la Cuaresma, tiempo especialmente propicio para la meditación y penitencia, estoy tratando de asear, y poner en orden, mí particular casa del Señor. Personalmente, no concibo una mejor época del año litúrgico, que la presente, por la tranquilidad de espíritu que se puede llegar a alcanzar. No me avergüenza, sin embargo, confesarles que, de joven, me generaban profundos desasosiegos, e incluso puntuales momentos de temibles angustias, los augurios de ésta naturaleza, o el pensar en la propia muerte. Aunque siento un gran respeto por tan crucial momento, lo contemplo, ahora, con una perspectiva muy diferente, más serena.

De todos modos, creo en la utilidad de que todos los años viniera un asteroide a jodernos la existencia terrenal, porque ante ésas situaciones sale de cada individuo su esencia, y pensar en ello, siempre, debe servirnos para identificar, y valorar, lo realmente importante, desechando miserias y estupideces.

Para un creyente cuando sientes, humildemente, que tu alma está en comunión con Dios, estas cuestiones cataclísmicas no te generan una zozobra específica, aunque, en mi caso, no las desee, por dos inmejorables razones. De cualquier manera, tal como se está pervirtiendo la sociedad en, prácticamente, todo el orbe, no tengo visos de que nuestro planeta sea un espacio digno, y edificante, para el ser humano, y en eso también hay que pensar. Porque seamos realistas, el mundo es un desastre colosal, y ha sido el hombre, con su egoísmo, soberbia y avaricia su principal coadyuvador. Hay excepciones, por supuesto, que consiguen, en sus individuales áreas de actuación e influencia, crear pequeños paraísos terrenales, pero, estoy convencido de que esas personas nunca temen contingencias astronómicas, ni de otras índoles.

De lo que razonen gnósticos, ateos, apóstatas, agnósticos e incluso los que no creen en nada y centran, sus últimos alientos, en la satisfacción de sus instintos más primitivos, pues no sé lo que bullirá por sus cabezas, ni como lo afrontarían. Si alguien quiere opinar al respecto, pues que aproveche la estupenda opción de comentarios de éste blog (mientras quede tiempo).

Adiós.

P.D.; maldigo al pedrusco espacial, si me priva del entrañable momento de conocer personalmente a los malditos, y tener el privilegio de estrecharles la mano y darles un abrazo.

Re P.D.: quiero, también, anticiparme para felicitar a don César por la, cuasi segura, consecución de los 1.000 artículos.

Como ya le he escrito encendidos elogios, no voy a transitar por territorios ya conocidos, simplemente indicar que sí, hace cosa de un año, estaba por los 300 artículos publicados y ya está a punto de alcanzar cifra tan poderosa, y rotunda, no se debe a que la realidad se haya hecho más interesante, en el último año, sino que César la ha hecho interesante, a través de sus materiales. Porque la verdad es que la realidad es muy mediocre, cuasi insulsa y siempre ignominiosa.

¡FELICIDADES ANTICIPADAS, CÉSAR!, ¡AVE, CÉSAR!

RAFAEL LÓPEZ: La pena de muerte

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on marzo 1, 2022 by César Bakken Tristán

El asunto de la pena de muerte se aborda, desde hace tiempo, desde una perspectiva tremendamente hipócrita y burriciega. Ya les anticipo que ésta carta es un alegato en favor de la pena de muerte en su sana, y natural, concepción.

Por desgracia la pena capital se está tratando, desde hace lustros, pro-victimario, en vez de pro-victima, consiguiendo su estigmatización social, y éso es un error gravisimo. Y me explico para lo cual utilizaré, la mejor ayuda posible, dos buenos ejemplos:

Siempre he considerado, y considero, que una violación es peor incluso que el homicidio, porque implica una muerte en vida, que es mucho peor. Si una alimaña viola a una mujer, ¿que haría un Padre, o un Hermano ante esa agresión, incluso tiempo después de ocurrida?, la respuesta todo el mundo, que no sea un malnacido, un oligofrénico o un sectario, la conoce. Pero incluso, sin ser un familiar, cualquier biennacido actuaría, en caliente, de la misma manera, y no le ocasionaría ningún tipo de remordimiento porque sería un acto incuestionable de legítima defensa en favor de la inerme víctima. Sin embargo nuestras buenistas leyes privilegian al criminal: en primer lugar, no concediendo a la policía discrecionalidad para descerrajarle dos tiros, a ésa inmundicia antropomorfa cuando acuden y el crimen se está cometiendo, o acaba de materializarse. En segundo lugar, y en frío, la aplicación de ésas mismas leyes pro-violador auguran, demasiado pronto siempre, una suelta del mismo a sabiendas de las inclinaciones a la reincidencia de éstos degenerados. El culpable de la primera violación es el malnacido que la atacó en su dignidad más íntima, pero las siguientes víctimas son culpa principal de un sistema penal depravado, malparido por unos malgobernantes sin escrúpulos ni conciencia, que privilegian al criminal.

No son infrecuentes los casos de carnuzos multivioladores que agreden a decenas de mujeres, ésta aberrante realidad pone de manifiesto que todas las víctimas, menos la primera, se hubiesen evitado con la aplicación de una sentencia correcta, y éso justifica, más que ampliamente, la aplicación de la pena de muerte para este tipo de crímenes. A mí ésto de que son enfermos, de las terapias químicas, de los alejamientos (contra su última víctima, tal vez, pero ¿qué hay del resto de sus potenciales futuras víctimas?), etc., etc., me parecen unas estupideces colosales. Y, por supuesto, no se trata de que estén a la sombra el resto de sus días (mínima pena que debería estar vigente en éste país de pusilánimes, y sin ridículas revisiones ¡por supuesto!), sino de que los ejecuten, y que introduzcan sus siniestros, e inmundos, restos en una caja de pino para colocarla a dos metros bajo tierra.

El segundo ejemplo es el de un caso que leí hace tiempo, y que me estremeció profundamente: un carnuzo que violó, mutiló, torturó y asesino a una mujer con una crueldad, y saña, sobrecogedoras. Aquí ni siquiera hace falta el ejemplo parental, o filial, del caso anterior, porque cualquier ser humano, digno de esa categoría, al conocer las atrocidades de ése despojo orgánico actuaría en consecuencia matando a esa alimaña, en caliente, en frío o en templado.

Normalmente se dice ésa estupidez de que no se debe legislar en caliente, pero los casos que he comentado son reales, pasaron hace lustros, y mi indignación sigue, si cabe, más agravada que cuando ocurrieron los crimenes. Las victimas primeras no han sido resarcidas, y las siguientes ni les cuento, por culpa de la falta de previsión de una legislación acomplejada y criminal. Es más dejarán en libertad a las alimañas, que cometieron ésos crímenes, para escarnio de sus victimas, o sus familiares.

Habrán observado que he utilizado el término alimaña con relativa profusión, en ésta carta, y lo he hecho con plena conciencia, porque los que nos hemos criado en la España profunda sabemos que a las alimañas, sencillamente, se les chafa la cabeza, sea con una piedra, con una estaca, con el pie, o con lo que  se tenga a mano, pero no se les deja con vida jamás.

Desgraciadamente el sistema penal español está diseñado para zaherir a los robagallinas y a los que molestan a los poderosos, porque actúan con naturalidad y sentido común, en vez de seguir las desquiciadas normas de conducta que imponen éstos globalistas hijos de perra. Seguro que conocen el caso de un hombre de edad avanzada que, defendiendo su hogar y su vida, le pego un tiro a una alimaña que, armado con una motosierra, entró en su casa para vete tú a saber qué. Resulta que ese buen hombre, que en una legitima defensa de manual, defendió su vida, y su morada, lleva en la trena desde el primer día. Basta ojear cualquier basuriento medio de desinformación para sentir náuseas ante la indulgencia judicial, policial y legislativa que se concede, a diario, a catervas de malnacidos.

Tal vez piensen que son casos poco representativos, pero discrepo, profundamente, de semejante criterio, porque son reales y éso, en sí mismo, justifica la prevención, pero, además, ejemplifican unos comportamientos, y una falta de humanidad, de los victimarios que los hace indignos del divino don de la vida.

No hace falta que les diga la indulgencia que siento hacia los desquiciados terroristas que ponen bombas en un cuartel, o en un centro comercial, o ésos valientes gudaris que asesinan con un tiro en la nuca. Aunque, posiblemente, el más repugnante de todos sea el caso del siniestro carcelero que retuvo en un zulo durante año y medio a su victima, y cuando fueron a realizar indagaciones, para liberarlo, fue tan hijo de perra cómo para callarse e intentar dejar morir de inanición a su victima (afortunadamente la Guardia Civil supo desenmascararle y liberar al prisionero).

El otro día César realizaba un muy atinado comentario sobre la palabra honrra. Para devolverle la cortesía, realizaré una breve divagación: se han dado cuenta de lo siniestra que es la palabra zulo, es sucia, repugnante, no hay frase que no la envilezca, ni pringue, con su presencia. Hay palabras con significados similares cómo la poderosa ergástula, o incluso la palabra cárcel, que permite su uso hasta en canciones de amor.

Cómo cuando se publique está carta, salvo imprevistos, será martes de carnaval, quiero dejarles con un tema musical, para aligerar algo el contenido de esta carta, es el cantante grancanario Braulio, autor (y también interprete en el vídeo adjunto) del tema «En la cárcel de tu piel».

Adiós

P.D.: éste miércoles, 2 de marzo, es Miércoles de Ceniza, fecha de inicio de la Cuaresma, tiempo de reflexión siempre necesario, pero, de un tiempo a esta parte, más que nunca, por la omnipresencia del Mal globalista y su degenerada ingeniería social.

RAFAEL LÓPEZ: La voluntad.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on febrero 28, 2022 by César Bakken Tristán

Una de las palabras que más protagonismo ha adquirido en los últimos tiempos es la voluntad, y por desgracia con muy fúnebres resultados. Pero antes de adentrarme en mis humildes, y siempre algo alambicadas, reflexiones, debo indicar que no pretende ésta carta adentrarse en las procelosas teorías filosóficas que tratan sobre la voluntad, sino referirme a dos usos concretos de dicha palabra. El primero son ésas acciones que solemos asociar a lo que, comúnmente, se considera tener buena voluntad; el segundo, más complejo, es la trascendencia que se le otorga a ésa palabra, en estos tiempos de miseria y estupidez.

Creo que he sido una persona voluntariosa, actitud que no desdeño en quienes, como ha sido mi caso, la tienen por un natural, y sano, interés por ayudar al prójimo. Sin embargo, experiencias personales, o que he conocido de primera mano, me han mostrado que esa buena voluntad resulta, a menudo, profundamente desacertada, y en algunos casos, antagónica y hasta perjudicial.

En Aragón, habitualmente tan cáusticos y secos con nuestro refranero y vocabulario, se dice «haz un favor y tendrás un enemigo». Aunque no venga mucho a cuento de las reflexiones de mi carta, subyace, en ésa demoledora sentencia, una agria enseñanza de que ir con buen fin, puede generar efectos diametralmente opuestos. Porque un voluntarioso suele proyectar, sobre si mismo, capacidades, y conocimientos, de los que, frecuentemente, carece, o al menos no a un nivel suficiente, confiando que, sus acciones coadyuvadoras, tengan la finalidad deseada. Aunque, en ocasiones, se consigue ésa armonía pretendida, la mayor parte de las veces lejos de acertar se producen resultados contradictorios, e incluso dañinos.

Pero el motivo que me ha llevado a escribir ésta carta no ha sido exponer las sencillas reflexiones realizadas hasta el momento, sino discutir sobre la preeminencia que se le está otorgando a la voluntad en esta aciaga, y siniestra, época.

Porque nuestra sociedad (por extensión todas las occidentales) viene sufriendo una febril infantilizacion que traslada, a la mera voluntad, capacidades superiores a las de la propia naturaleza de las cosas. Y aunque de ésto no saben nada, estos malnacidos ateos globalistas, quieren dotar a una benéfica discrecionalidad de la voluntad con cualidades cuasi espirituales.

Uno de las más lacerantes intromisiones de éste tipo de egolatra voluntad que contradice la realidad misma, en éste caso fisiológica, es la relativa al sexo. Se concede una preeminencia a la voluntad al afirmar, burda y grotescamente, que un individuo puede ser lo que el quiere↔desea ser, llegando al paroxismo de identidades combinadas, e incluso animalizar, y cosificar, al hombre.

Ésta degeneración que pretende la negación de la propia identidad del ser humano cómo especie única, por estar dotada de cuerpo y alma, llega al límite al tratar de otorgar carta de espiritualidad a la voluntad, sugiriendo que su materialización generaría una arcadia para el hombre nuevo, al no ver cercenados sus anhelos volitivos. Resulta, del todo punto, siniestro que quienes niegan la existencia del alma pretendan, con sus desquiciadas pretensiones, reemplazar ése don divino con un absurdo, y delirante, pensamiento, gracias al cual el hombre, y el orbe, se perfeccionarian.

Personalmente abomino de ésta superficialidad en el pensamiento, que es propia de mentes flojas (es un aragonesismo). Por supuesto, respeto a quienes, pensando distinto, son consecuentes, a través de sus actos, y manifiestan una ética individual no corrompida, que sí es válida, que sí es sería. Sin embargo, me repugnan los sujetos que careciendo de toda ética, y sin moral alguna, acogen, con perfidia e idiotez, la nada de la voluntad (entendida en el contexto planteado, ya que en otros aspectos si posee rasgos de interés, e incluso de valor).

Como siempre confío en sus comentarios para enriquecer, y discutir, mis planteamientos.

Adiós.

RAFAEL LÓPEZ: 22 de febrero del 2022. El averno es demasiado noble para las alimañas globalistas.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on febrero 22, 2022 by César Bakken Tristán

Hay algo en las celebraciones, y fechas reseñables, que siempre me ha subyugado. No podría precisar qué es, pero tanto en las que se cumplen las expectativas, como en las que resultan muy diferentes a sus augurios, suelen ofrecer realidades muy ilustrativas, tanto para bien como para mal.

Tal vez sea algún tipo de déficit funcional mío tan dado a elucubraciones, y remembranzas, numéricas, geográficas, cronológicas, emocionales, etílicas, astrológicas, y un largo etcétera, pero fruto de ése, tal vez, estúpido análisis me aventuro en un proceso celebracional, en fecha tan redonda, para recordar algunos aspectos de lo que ocurría, hace apenas un año. Se que no es mucho tiempo, pero considero apropiado ceñirme a mi historia con éste libérrimo blog, y resulta, cuando menos, un ejercicio discretamente entretenido.

Antes de continuar debo advertirles que la lectura de este artículo conlleva una dedicación de entre 15 y 20 minutos, según la rapidez e interés que pongan en ello, por lo que agradezco, anticipadamente, el esfuerzo a los temerarios, e intrépidos, visitantes que acometan la fatigosa tarea de llegar hasta el final. Teniendo en cuenta la inmediatez, y frugalidad, de las comunicaciones modernas es posible que algunos lectores, poco avezados, se vean sorprendidos por la extensión del texto, y sientan leves mareos, convulsiones y cosas por el estilo. Les recomiendo sofrológicas terapias para paliar esos incómodos, y pasajeros, vértigos.

¡Vamos al lío, estimados lectores!

Estos son los artículos que acababan de ser publicados, en el blog, el 22 de febrero del 2021:

– Luys Coleto: El genocidio de las vacunas avanza: una enfermera de 28 años fallece cinco días después de recibir la segunda dosis del matarratas transgenico de Pfizer

– Música. Rafael López: «Pescador de hombres»

– Música SIN mariconadas: Zaz «Si jamais j’obluie»

– Luys Coleto: La actual tortura psicológica de toda la población mundial ‘made in CIA’

– Artículo: Mejor un botellón de vermú que un botellazo de lo que sea

– Artículo: Sigue el latrocinio del PSOE-congojavirus

– Cine. Rafael López: «Rebeca»

– Artículo: Diaz ABUSO, pone en su sitio al psicópata Hazel

Por esa fecha el número de visitantes al blog era, aproximadamente, de 92.500.

En cuanto a los Autores:

– Cesar Bakken, había publicado unos 300 artículos.

– Luys Coleto, 70 artículos.

– Rafael López, 50 artículos.

– La reciente, por entonces, sección Música SIN mariconadas presentaba un total de 15 artículos.

Anécdota de la jornada: El lerdo Alberto Garzón, a la sazón malministro de Consumo del malgobierno socialcomunista, criminal, totalitario y liberticida, evacuó, ese día, dos autenticas majaderias que demuestran el paupérrimo nivel académico de esta gentuza del malgobierno, que ofenden, con ésta y otras sandeces, a la lengua española (y a la inteligencia de los pocos españoles, todavía no idiotizados, que quedan), día sí y día también, con sus zafiedades semánticas y del frenopático lenguaje exclusivo, sólo apto para tiorras incultas, transexuales histéricos e inmundicias antropomorfas de las piaras política y mediática. Las perlas en cuestión fueron las siguientes:

«se pone de manifestación»

«la ley que hemos proponido»

¿Y cómo estábamos el 22 de febrero del 2021?

Es más que necesario echar la vista atrás y anclar en la memoria, todas las veces que sea menester, las atribuladas, y no tan lejanas, fechas del primer aniversario del Estado de Alarma impuesto por el malgobierno socialcomunista, en el idus de marzo del 2020.

Las consecuencias que se han derivado de las acciones, e inacciones, de estos carnuzos, que malgobiernan en los diferentes ámbitos de la Administración del Estado, y sus secuaces, han sido brutales y devastadoras. El desbocado avance de su psicópata agenda globalista, y masónica, ha convertido España en un páramo desolador donde, cual jinetes de la Apocalipsis, ésta tiranía liberticida socialcomunista campa a sus anchas acompañada de sus siniestros lugartenientes corrupción, ruina y mendacidad. Pero resulta aún más lacerante, que todas las felonias cometidas por éstos fatuos desquiciados, la endémica, rastrera y emasculada sumisión de las malnacidas sabandijas peperas del centro centrado, y el lanar comportamiento de la mayor parte de la población que, debidamente alienada por los nauseabundos medios de desinformación, ha mostrado sus peores instintos de delación, cobardía y mediocridad.

Dan asco la envilecidas castuzas políticas que malgobiernan España, tanto los degenerados que se sientan en el banco azul, ignominiosamente arropados por sus pútridos mamporreros y sicarios, como los innumerables, y desaprensivos, reinos de Taifas autonómicos, y los sacamantecas ayuntamientos. La progresiva rapiña fiscal que se ha venido, y se está, aplicando, con saña inmisericorde, desde que  murió Franco, ha generado un régimen de pavor tributario, a cada paso más lacerante y criminal. Y, todo ello, con la espuria y corrompida finalidad de sufragar la elefantiasica, siniestra, y apesebrada, estructura política y las infinitas gabelas, y privilegios, de los malnacidos, y repugnantes, politicastros de todo pelaje y condición, que se han manifestado cómo unos entusiastas aprendices del Mal globalista (ni siquiera llegan a ser unos disciplinados siervos de Satanás, porque su carencia de alma, el anhelado botín del Señor el averno, lo tiene completamente desmotivado para llevárselos al inframundo, sitio, por otro lado, demasiado noble para éstas alimañas globalistas). Pero el expolio fiscal también está siendo utilizado, por éstos malnacidos ateos, en atender la insaciable voracidad de sus redes clientelares y sus masónicas agendas: globalista, la principal y vertebradora; pseudosanitaria (con la excusa de la plandemia); filosecesionista, siempre tan rapiñadora (catalana y vascongada principalmente); pseudoclimática y transexual, configurando, con todo ello, una obra de ingeniería social de primer nivel, ¡por desgracia!.

Y todo este caos, en ésta España ya más yacente que doliente, lo están consiguiendo, en buena medida, por un sistemático embrutecimiento de gran parte del vulgo, que manifiesta una dramática ceguera para lo obvio: destrucción de la institución familiar como pilar fundamental de la sociedad (ejecutada a través del divorcio y el favorecimiento de las familias monoparentales y desestructuradas); sanguinaria destrucción de la vida (aborto y eutanasia); paro desbocado; la dignidad, y la libertad, de las personas zaheridas por los propios Cuerpos de seguridad del Estado (vía multas, represión para forzar al uso del bozal o el cumplimiento de los toques de queda, y numerosos, y mezquinos, desmanes más), que han demostrado una siniestra, y vomitiva, sumisión a ése Estado totalitario y liberticida; el ignominioso, y esquilmador, bandolerismo tributario-fiscal, ejecutado, sistemáticamente, por los poderes políticos; y la siniestra deconstrucción de la sociedad a través, entre otros, de los inducidos, y untados, procesos inmigratorios ilegales africanos y las repugnantes políticas globalistas, transexuales y lingüísticas.

Pero no es casualidad que, todo ésto, esté ocurriendo sin rebelión alguna, porque se ha venido realizando, desde hace media centuria, una áspera, y desoladora, lobotomización de la población espenola (César Bakken dixit), con burdos líos de putos y rameras, y toda la bazofia mediatica, y audiovisual, que la borde, y bienpagá, escoria pseudoperiodistica proporciona para tal fin.

Desconozco quién fue la malnacida que engendro, en tan malahora, al heresiarca que  parió ésto del globalismo. Porque ésta repugnante ideica ha conseguido lo imposible: amalgamar a los malnacidos socialcomunistas con los malnacidos ultracapitalistas. Las siniestras élites globalistas han convertido el orbe entero en una gigantesca ergástula, imponiendo una desquiciada agenda para arrancarnos, de cuajo, toda humanidad y privarnos, hasta, de los más elementales derechos y libertades. El ser humano se encuentra en una encrucijada vital, sin parangón en la historia, por culpa de éstos malnacidos, disfrazados burdamente de filántropos, que buscan sodomizarnos a todos, por lo civil, o por lo criminal. Éstas élites ateas que, con sus vulgares instintos de soberbia, egoísmo y avaricia, asustan al miedo, además de ser unos carnuzos, son los causantes del depravado Mal globalista. Creo que Dios debe de andar con serias tribulaciones por el mal desempeño que el hombre ha realizado de los dones que Él nos entregó, así que, para descargarle algo de su pesada carga, pido, con desgarro, ¡Qué vengan los hunos, de una puñetera vez!, que yo me apunto.

Quiero evocar, ahora, un recuerdo personal de hace dos años, en febrero del 2020.

Era Carnaval, fiestas que se celebran con gran intensidad en la ciudad donde resido, Las Palmas de Gran Canaria. No recuerdo que día de la semana era, pero sí que había una calima terrible, la más intensa en muchísimo tiempo. La cuestión es que salía, ya de noche, a realizar unas compras familiares, cuando me cruzo con una pareja, de unos treinta años, primorosamente vestidos como egipcios, de la época en que eran un imperio, y referencia universal a nivel cultural, artístico y científico. Por un exceso de prudencia, del que generalmente suelo pecar, no me atreví a importunarles con el objeto de expresarles mi felicitación por tan excelente trabajo de vestuario, peluquería y maquillaje. Un año después, me sigue apenando no haberlo hecho, porque, en el 2021, se cancelaron dichas fiestas, por la puñetera plandemia del virus chino, y esa imagen del 2020, pocos días antes del inicio del desquiciado, y totalitario, estado de alarma, vuelve a mi mente, de forma recurrente, como si fuese el heraldo de un fúnebre presagio.

También recuerdo que sólo un par de semanas más tarde, el sábado de la víspera al Estado de Alarma, la locura era general, los comercios abarrotados, colas kilométricas, estanterías vacías y la icónica falta de determinados productos. Las condiciones draconianas del principio de la plandemia, con aquel tiránico arresto domiciliario, permiteron, al menos durante un par de meses, ir sin bozal por todas partes, dentro de las severisimas restricciones de movilidad fijadas. Cómo estas corrompidas boñigas bípedas del malgobierno no habían hecho provisión alguna, se justificaban aduciendo que no eran necesarios, ni en interior, ni en exterior. Visto lo que devino después con sus viscosas, y leoninas, represiones y multas, sólo puedo exclamar, con ácida resignación: ¡Qué rigor sanitario!, ¡Qué solventes criterios!

En aquellos primeros meses, el escenario era, realmente, apocalíptico nadie en las calles, ningún coche circulando, locales y tiendas cerrados a cal y canto, sólo se podía salir para ir a la farmacia, o a las tiendas de alimentación. Hay que recordarlo todo porque quién olvide lo que pasó, además de cometer una infamia y un crimen, es un malnacido.

Cómo ya  he mencionado, en el 2021, el malayuntamiento socialcomunista del lugar donde han transcurrido la mayor parte de mis días de los últimos tres lustros, prohibió todo acto relacionado con el Carnaval (en realidad prohíben todo lo que les viene en gana, esa es su naturaleza y, además, se lo encuentran hecho por la rastrera sumisión de un vulgo abotargado), y encargó, a costa del erario público ¡por supuesto!, una voluptuosa campaña de publicidad institucional para recordarnos que, aunque se eliminaban todos los actos relacionados con dichas celebraciones (tan profundamente arraigadas, por estos lares, y en algunos otros de la península cómo en Cádiz y su provincia), no importaba, porque «El carnaval está en el corazón», ¡vaya patulea de hipócritas!

Han sido muchas más las ocasiones, en los dos últimos años, en que el malayuntamiento de marras ha lacerado la inteligencia, y cordura, de sus, demasiado pacientes, administrados con zopencas campañas institucionales. Delirantes eslóganes como los siguientes: «Para estar unidos, no estemos juntos», «Mascarilla, multa u hospital««Orgullosa de ti» (éste último para blanquear a maricones estrafalarios y transexuales desabridos) y otros igual de romos y desquiciados, que son diáfano reflejo de la decadencia, y la putrefacción, de una castuza política corrompida, hasta más no poder, cuyas únicas funciones reconocibles son el desaprensivo, y masivo, saqueo a los siervos contribuyentes para malfurnirlo, después, en sus vaselinizadas redes clientelares, y en la implantación de sus siniestros dogmas socialcomunistas y globalistas.

¿Y qué previsiones puedo realizar para el 22 de febrero del 2022?

Desconozco si realizar augurios, a un año vista, sea cosa fácil. Entiendo que todo depende de la naturaleza de la previsión, y de los datos que se dispongan para realizarla. Puedo decir, ahora que faltan 365 días para el 22/2/22, que, tanto a nivel personal como general, ambas predicciones me parecen muy complejas y arriesgadas.

Normalmente, solemos trasladar nuestros propios deseos a este tipo de proyecciones, pero como soy demasiado viejo como para aventurarme en territorios tan inciertos, simplemente me acogeré a ésa frase atribuida al general estadounidense Patton, refiriéndose a un, no muy estimado, militar británico: «es un necio, quiere que la realidad se adapte a sus planes, cuando lo que hay que hacer es adaptar los planes a la realidad». De esta manera, no efectuaré previsión alguna, y me comprometo a detallarles, llegada la fecha, lo que considere más relevante de lo acontecido.

¡Por fin el 22 de febrero del 2022!

Cuando en noviembre del 2020 inicié mi colaboración, en calidad de juntaletras otoñal, el blog de César presentaba unos escuálidos 50.000 visitantes, arduamente cautivados, por su creador, en el par de lustros que llevaba funcionando. Desde aquel momento y debido al vigor aportado por la sangre fresca de Luys Coleto y un servidor, amén de los renovados, y desatados, bríos creativos del tirano, unidos a las puntuales aportaciones de Karen, se produjo una intratable efervescencia de nuevos, y casi siempre interesantes, materiales que redundaron en una autentica eclosión en el número de visitantes. Así el 22 de febrero del 2021, tal como informaba al principio, ya estábamos en los 92.500 visitantes; llegamos a los 100.000 el 15 de marzo de ese mismo año, y a los 150.000 el 24 de junio. El desenfreno fue, el 7 de noviembre del 2021, cuando alcanzamos los 200.000 visitantes, y para que comprueben el mantenimiento de la febril tendencia, indicarles que el número actual de visitantes es de 234.661.

Si ese incremento de visitantes es, y ha sido, sinónimo de que ésos lectores han analizado las verdades, casi siempre incomodas, que se muestran por estos lares, y éso les ha permitido adquirir una actitud mas critica, certera, y severa de ésta sociedad, putrefacta hasta el mismísimo tuétano, bienvenidos sean. De cualquier manera, y en lo que a mi aportación atañe, aunque no me arrepienta de nada de lo escrito, excepto un artículo (que por supuesto no pienso desvelar públicamente), retocaría, en poco o mucho, los ciento dieciocho restantes. 

Como no quiero ser descortés, con mis dilectos Compañeros de blog, y para dejar constancia, indicar que don César, con fiereza desmedida, ya está por los 900 y pico artículos publicados, el señor Coleto por los 325, y la interesante, y vigorosa, sección «Música sin mariconadas» camina por las 55 entradas.

César, con su inagotable búsqueda de nuevos retos, creó, en octubre del 2021, e incluyó, cómo soporte complementario del blog, una cuenta de Telegram, para dar una mayor visibilidad a los contenidos que aquí se publicaban. Todo lo contrario me ocurrió a mí, ya que, el verano pasado, sufrí una fulminante inhabilitación tecnológica, obligándome a un intermitente retiro cibernético. 

El suertudo del señor Coleto fue agraciado, a mediados de noviembre del año pasado, con sendos artículos publicados contra Él por parte de unos medios digitales socialcomunista y secesionista pancatalanista, miembros, ambos, de la miriada de sectarios, adoctrinadores y lerdos panfletos que tratan de infiltrar majaderías, y la doctrina globalista, por doquier (Don César publicó un excelente artículo al respecto, gracias al cual tuve conocimiento de este, cuasi, jocoso suceso si no fuese porque ejemplifica, a la perfección, la tragedia de la hipocresía, y la indecencia, mediática). Afirmo que ésas mostrencas meretrices dizque periodísticas son unas mentecatas, y unas mastuerzas (y no me extiendo más que no merecen tanto). 

Por la piel de toro, las cosas están mucho pior que hace un año. Nada nuevo bajo el sol, ¡por desgracia!. Relatar los crímenes, y las miserias, de éstas malnacidas alimañas que malgobiernan (en los diversos ámbitos, territorios e instituciones) ésta España esguazada, prostituida y saqueada me produce, desde hace demasiado tiempo, mala gana (es una expresión aragonesa que, al menos, mis íntimos, no maños, conocen). ¡Ojalá se fueran todos a hacer puñetas!

Tengo que agradecer la atención recibida por los lectores que se hayan acercado a mis escritos, con independencia de que, les hayan gustado, incomodado, o dejado indiferentes, y manifestar mi desaliento por la pusilanimidad de la gran mayoría de visitantes del blog, auténticos mirones incapaces de dedicarse al fornicio (literariamente hablando) a través de sus comentarios, opiniones y criticas. Porque para un medio que ofrece seguridad, atención de los propios Autores (especialmente reseñable la inicial en mayúscula y negrita), inexistencia de restricciones métricas para la exposición de las opiniones, nula censura, e incluso privacidad, otorgada por la posible utilización de un alias, resulta que ése voyerismo ramplón, y emasculado, de los visitantes, mutila el vigor de este maravilloso engendro cibernético, que es el blog de don César, el cual no logra alcanzar todas sus potencias, por esa estéril pasividad de sus lectores.

Posiblemente les parezcan excesivas mis apreciaciones, pero difiero profundamente de ésa previsible opinión, y para avalar mi postura les mostraré un par de ejemplos demoledores: Resulta que de los ciento y poco artículos míos publicados, el que más comentarios generó fue el 18 de junio del 2021, en uno de los  viernes de mis recomendaciones cinematográficas, en el que, por primera y única vez, burle dicho criterio sustituyéndolo por una serie de televisión «Vacaciones en el mar». Por oscuras razones, que no alcanzo a alumbrar, ése artículo tuvo la excentricidad de 17 comentarios, creo que tantos como entre todos los demás juntos. El otro ilustrador ejemplo es que, de los materiales publicados por mis Compañeros, ha sido la fiera, y abrumadora, tenacidad comentaril de César y un servidor la que, con mayor o menor acierto, ha complementado, criticado, e incluso bromeado, sobre los artículos en cuestión. Ahí, pueden hacerse una idea del páramo, a efectos de coadyuvación al blog, que suponen sus visitantes, resultando éste hecho aún más lacerante por los notables, y provocadores, materiales que aquí se ofrecen.

El señor Bakken me dijo, en una ocasión no hace mucho, «sí es que ya ni me insultan», y tenía mucha razón porque, cómo muy bien glosa la letra de una famosísima canción, es preferible que te odien a la indiferencia.

¡Busquen!, ¡busquen un medio!, cuyos Autores atiendan, con jovialidad y devoción, los comentarios de los lectores, ya les anticipo que no lo van a encontrar. En los pocos medios convencionales, y covachas virtuales, que no tienen capadas las opciones para comentar lo que allí se publica, comprobarán la imposible tarea de que ésos articulistas mercenarios, de tres al cuarto, den la cara y atiendan, como es debido, las opiniones de los lectores. Porque la caterva de medios apesebrados está habitada por una ponzoñosa grey de papanatas pseudoescritores que confeccionan, al gusto del amo, unos infames artículos, sin que se permita, a los lectores, decirles lo que se merecen (imagino que habrá honrosas excepciones, como en todo, aunque no me venga ninguna a la cabeza, en estos momentos).

Y ya ni les cuento de las denominadas redes sociales, en las que la inmensa mayoría de usuarios encuentra serias dificultades para componer una opinión, o comentario, que alcance las restringidísimas métricas que se permiten, recurriendo, para disimular, a la inclusión de dibujicos, emoticonos, copias y pegas, etc., etc., etc. Ninguna de ésas limitaciones están presentes aquí, y, por ello, me resulta aún más desolador éste desaprovechamiento.

Para ir finalizando, la Real Academia Española de la Lengua -RAE-, además de admitir el galicismo nombrado hace varios párrafos (voyerismo), ha cometido la ignominia de asociar palabras cómo masadaomasía a un origen catalán (no son los únicos casos, ¡por desgracia!, y no hablo del ignominioso asunto de la bandera de Aragón para no extenderme más, y en deferencia a los esforzados lectores que han llegado hasta aquí), cuando en Aragón ya se utilizaban, éstas y otras muchas, con la misma criminal casuística lingüística, desde el pleistoceno. Intuyo que la pervertida influencia de la entidad bancaria pancatalanista (aunque trate de disimularlo) que financia el tinglao digital de dicho organismo, habrá ejercido una poderosa, y ambisiniestra (delicioso neologismo bakkeniano), influencia. Además, esta vergonzosa tendencia, de la RAE, en asumir, e incorporar, palabros del lenguaje exclusivo, o de otras lenguas (especialmente anglicismos), sin el menor interés en realizar una adaptación respetuosa al español, es un síntoma más de la profunda decadencia cultural que acecha a nuestra lengua común, un patrimonio cultural de primerísimo nivel, que está siendo manoseado y prostituido por quiénes, cobrando inmerecidos emolumentos, deberían protegerlo con ferocidad.

Hace un año y medio me subí a un tren, que no había cogido en mi vida, sin comprar billete, y sin saber el destino, ni las estaciones, ni los viajeros con los que me iba a encontrar. Hoy puedo decir que, por unas cosas u otras que no vienen al caso, soy más malo, mas rancio, mas beato, más intolerante, y más gruñón, pero lo más grave, de todo, es que he abrazado, y llevaré mientras viva, el estigma de los malditos. Doy por bien empleados el viaje, los peajes, las estaciones, y el soportar a los Compañeros de compartimento, y, aunque, en este inciático viaje literario, ha habido luces y sombras, afirmo, con rotundidad, que ésta experiencia me ha permitido escribir criticas, opiniones, artículos y relatos, impensables antes de esta aventura. Pero, sobre todo, me ha permitido adquirir (ya hacia el final de mi trayecto) un estilo propio, y ya sólo por éso ha merecido la pena. Y es más, aunque me meta en un charco de cojones, afirmo que sin buscarlo, ni pretenderlo, porque he sido, y soy, muy subsidiario de la calidad escribiente de mis Compañeros, hoy son perfectamente diferenciables los tres estilos (el mío, seguramente, por carecer de ésa personalísima prosa de mis antagonistas), y que ésa variedad enriquece, y vigoriza, al blog.

Por último, a los benditos tripulantes del blog, ésos lúcidos, queridos, y titánicos Compañeros de esta experiencia inolvidable, mis mejores augurios. También manifestar, con humildad, el orgullo que me ha supuesto compartir el esfuerzo de remar en ésta estarranclada balsa de naufragos, y mi ferviente agradecimiento a don César, ése cómitre atípico que mima, en vez de zaherir, a sus galeotes, por dejarme ocupar lugar tan principal en su nave.

Adiós (siempre está bien despedirse correctamente, y ésta forma es tan buena como cualquiera y mejor que la mayoría, porque nunca sabemos cuándo será nuestra hora).

P.D.: cuando observo la exuberancia de artículos publicados, por mis Compañeros de blog, viene a mi mente de manera enternecedora y también, ¿por qué no?, un poco maliciosa, la máxima del señor Bakken Tristán: «importa más la calidad que la cantidad»

Re-P.D.: cuando se publique esta carta, don César intuyo que ya habrá completado la mayor parte de su mudanza, hacia parajes más nobles y recios. Para la ocasión, creo que, no hay palabras más acertadas que las del gran Fray Luis de León:

«¡Qué descansada vida

la del que huye del mundanal ruido,

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!»

RAFAEL LÓPEZ: Tuiter.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on enero 14, 2022 by César Bakken Tristán

Este 8 de enero me dí de alta en tuiter, los inconfesables motivos que cautivaron mi ánimo para cometer semejante tropelía, obviamente, no los voy a desentrañar, aunque ni fueron espurios, ni narcisistas. 

Me presento en tuiter, al igual que hago en éste insigne blog de don César, con mi nombre, apellido y una foto personal. Comprendo que sólo éso ya tiene algo de transgresor, pero juntarme con malditos es lo que tiene. 

La verdad es que un tío que su primer guasap lo envío a los 54, y el primer tuiter a los 58, dice mucho de su catadura tecnológica y cuasi moral. 

Les contaré cómo fue mi virginal pérdida de la inocencia en esto de las redes sociales (no considero mi aportación a este blog en ése entorno porque no tienen nada que ver): Resulta que me lanzo, cuesta abajo y sin frenos, a escribir un tuit, no muy extenso la verdad, el caso es que cuando ya he desarrollado, muy, pero que muy, esquemáticamente, lo que quería contar empiezo a buscar el botón para enviar el mensaje al ciberespacio. Venga a buscar por aquí y por allá pero no hallo botón activo por ningún sitio que me permitiera realizar el envío, hasta que detecto que el icono para ése fin está difuminado e inanimado. 

Devastado por semejante contrariedad sigo buscando las razones de ésa felonía tuitera, repaso el texto para comprobar que no he cometido faltas ortográficas graves (lo mío con las tildes no cuenta), y a base de regirar por la pantalla observo un pequeño disco rojo con un número, también en rojo, que marcaba un número negativo, un menos quinientos y pico, y justo ahí es cuando entro en un ataque de desazón sin precedentes. 

Empiezo a quitar palabras y observar, admirado, cómo el número de marras iba disminuyendo de manera paulatina y eficaz, hasta conseguir que se situaba en un número positivo y, maravillososamente, el botón para enviar el tuit se activaba. 

El problema es que para entonces el texto ya no contaba nada.