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ARTÍCULO: El derecho, torcido, a vivienda.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 30, 2025 by César Bakken Tristán

Si los satánicos agendistas 2030 me garantizaran que todos no tendremos nada «y seremos felices» como anuncian, sería el más fervoroso seguidor de la Agenda. Pero insisto, todos, no sólo los 4 parias que actualmente no tenemos nada y, por lo menos en mi caso, no somos felices ni atisbamos su advenimiento.

Hasta el más insensato ya se rasga las vestiduras o se sonroja (depende de si es víctima o victimario) por la precariedad de la vivienda. Pero… como a todo hay quien gane, yo gano a todos los actuales vilipendiados. Y donde digo yo, no sólo digo Goyo sino todos los que alguna vez se han parado a pensar, ese deporte de riesgo, ese actual delito oficioso.

La foto de cabecera es un zulo real (con perdón) que visité hace 5 años, cuando costaba 50 mil pavos que podía pagar a toca teja. Hay que sumarle unos 10 mil napos más, de impuestos. Digamos que, sin hipoteca, hay que pagar 145 mil euros por este zulo, sito pegado – literalmente – a una carretera nacional y a pocos metros de 2 negocios hosteleros diurno y nocturno respectivamente; para asegurarte el agradable ruido de los clientes, nunca suficientemente estimado y estimados. En este caso, 4.800 pavos cuesta el metro cuadrado en un pueblo como Cercedilla.

Un aumento de 85 mil pavos en 5 años.
Estamos mejor que queremos, ¿a qué sí? Pero resulta que ya hace 25 años los precios, en Madrid y Eivissa, eran todavía «mejores»( en mis alquileres de Córdoba, Granada y Cabañeros sí tuve suerte en plan barato), pero mi juventud, gallardía y entusiasmo vital me los ocultaban. Empecé a compartir piso algo tarde, a los 24 años. Antes – y durante – tenía cobertura tanto en casa de mis padres (chabola vertical en el suburbio Leganés) como de familiares/amigos y largos periodos vacacionales de hoteles, camping y dormir al raso, directamente.
Cuando he estado soltero pero dispuesto al fornicio desenfrenado, usaba la táctica kamikaze de ir a una ciudad extraña (o Madrid capital), ligarme a una tía y recibir hospedaje en su casa. No era tarea fácil, porque a parte del arte de ligar en una noche con alguien soltera (o con pareja ausente y desconocida para mí) e ignota, súmale que tuviera casa propia o en alquiler. Queridos niños, no intentéis hacer esto en casa y, sino os queda más remedio, hacedlo bajo la supervisión de un adulto.
Sólo una vez me falló esta táctica, pero di en el larguero. Fue en Arnedo (La Rioja, o a saber de dónde dicen ahora que quieren ser ellos), en los fastos de su festival de cine del 2000 y algo (creo que 5 o 6). Acudí por la patilla, en una furgona de «artistas» y, siguiendo mi táctica infalible, me ligué a la farmacéutica de Arnedillo (el pueblo de al lado) que había acudido al estúpido evento, con ágape también por la patilla, para mí. Estaba buena la chica. Rubia y con más complementos incluidos que le hacían muy útil a mi sicalipsis y yo a la suya. Encima tenía una farmaFia. ¿Qué más podía yo pedir? El problemilla es que me tenía que ir con ella, en su coche, al pueblo de al lado y confiar luego en que me devolviera a Arnedo, para el viaje de vuelta en la misma furgoneta de la ida, banda de negratas plastas gospel incluída.
Para cubrirme la chepa, me medio ligué, a la par que a la rubia, a una morena que estaba igual de potente o más. Me dijo que podía quedarme a sobar en su casa. «¡Cojonudo!» me dije, «ya tengo techo garantizado y, tal vez, magreo grato». Y baje la guardia, me confié y lo confieso. Seguí de cachondeo con todo el jolgorio presente y dedicando tal vez menos tiempo del necesario a la farmacéutica. Ella, a parte de farmacéutica, no era gilipollas y se pispó de mis devaneos. No en vano, yo era parte de ese estulto artisteo, aunque no participaba en el Festival de Cine, pero era el amigo íntimo del presentador y otros mentecatos más del evento; y yo mismo era artistilla reconocido y reconocible. Hasta me dio tiempo para investigar el paradero de un antiguo amigo de universidad con el que viví en Eivissa, que recordé era de Arnedo. Y lo localicé con «mis contactos» recién hechos ese día.

La estúpida fiesta daba a su fin cuando el cielo se lleno de ficticios nubarrones en la sala.

Resulta que la buenorra morena era la mujer del notas que patrocinaba el evento. Gente muy maja pero… pareja. Le dijo al marido que yo pasaría la noche en su casa y vaya… como que no me sedujo el plan. Techo seguro, pero polvo desaparecido y mi reputación kamikaze por los suelos. Así que volví a por la rubia. Ya sólo me quedaba esa carta, que era una buena jugada, por cierto. Pero ella, con toda la razón del mundo, me rechazó diciéndome la absoluta verdad: «Ya conozco a la gente como tú, de la farándula (usó ese término, lo juro). Os vais con cualquiera que os guste. A ti no te gusto nada más que para esta noche y mañana te irás para siempre». «¡Joder! cuanta intensidad emocional tiene esta mujer – me dije –». Lancé una rápida ojeada y vi que la peña se estaba ya largando, pues el evento era en un local municipal que ya cerraba. El momento exigía diligencia suma. Traté de volver a magrearme con la rubia, como habíamos hecho las horas previas… pero qué va, ya tenía la tienda del magreo cerrada, al ver mi devenir de ligoteo nocturno con la morena y otras más. Y su casa, más cerrada aún para mí. Pudo ser una bonita historia de amor, qué duda cabe… pero quedó en nada, porque la chica quiso empezar la casa por el tejado. Nunca sabrá el mundo lo que pudo surgir de ahí, si esta mujer no fuera tan precavida con las sabandijas como yo.

Tras el definitivo rechazo de la rubia se me acercó el marido de la morena, para volver a ofrecerme su casa, concretamente un sofá cojonudo, decía. Pero aunque agradecido, yo no podía rebajarme a eso, tenía una reputación que defender. Tantos años de Don Juan kamikaze no podían terminar en un sofá de Arnedo, junto a un pibón que si se le ocurría ponerse tontorrona, me buscaba un lío mayúsculo con el marido; que ya había navegado yo en similares aguas procelosas y ya no quería leche, que tiene nata. La gente desapareció en un instante. Mi amigo el presentador se había traído a su novia de entonces y no cumplió su promesa de alojarme en su habitación de hotel, si no ligaba (él solía hacer lo mismo que yo). Se largó con ella sin llevarme con ellos. Fue todo muy rápido. Pero creí que en Arnedo habría algún pub donde intentar recibir el cariño que yo merecía… y qué va. Era invierno. Ahí no había nada abierto, salvo el viento gélido que soplaba por doquier, y una ligera lluvia. Me fui a hacer turismo nocturno. Como el castillo del pueblo estaba abierto a cualquier patán, lo estuve recorriendo un rato. Pero las horas pasaban, el frío aumentaba y el pueblo estaba desierto. Me refugié en la parte trasera de un edificio, en las escaleras metálicas. Mucho frío. Tenía que moverme para no perder el poco calor corporal que me quedaba.
Había quedado a las 8 de la mañana, con la de la furgoneta, para regresar a Madrid. Mi colega me dijo que él no madrugaría, que volvería en autocar o algo similar. Pero yo sí quería volver en la furgo. No tenía un pavo ni para autocar ni para ná. Lo mejor era regresar al suburbio en la furgo. Decidí irme a una especie de parque, en un paseo, meterme la cartera en los huevos, ceñirme el gorro y sobar tendido en un banco. Por suerte no llovió más.

Amaneció y me levanté, pues nunca me gustó parecer un indigente urbano y ya había gente pululando. Tomé una infusión en un sitio muy raro y fui a la cita con la furgo la cual, por supuesto, salió antes de las 8 y vi como se alejaba… al final un organizador del Festival me llevó en su coche a Logroño (junto a mi amigo y su novia) y nos pagó el autocar a Madrid (con dinero de la organización). Antes de lo de Logroño, esperé a mi amigo frente al hotel, al solecico y sentado en un escalón. Me vio y bajó. «¿Has pasado la noche fuera y con este frío? Qué loco estás, Bakken».

Quería hacer 1 artículo sobre que ya hace 25 años yo pagaba una media de mil euros al mes en mis alquileres compartidos (yo unos 300). Que la precariedad habitacional y la carestía de vivienda ya existe desde hace mucho. Que he llegado a vivir con más de 10 notas en El Retiro (casaza con 2 servicios, eso sí y casi todo tías estudiantes hisponoamericanas que se iban de viaje por Europa y la casa era sólo para mí y mi novia mexicana). Que hasta un picolerdo nos dejó su habitación a esa misma novia y a mí, en Aluche. Que un casero es tu peor enemigo, por lo menos en mi dilatado caso que he pagado varias decenas de alquileres. Pero como todo esto ya es vox pópuli, he preferido centrarme en mi querida rubia de Arnedillo, «la despechá». Me dio su tlf. por cierto. Pero no la llamé esa noche, ni nunca. Don Juan Beodo no podía rebajarse de esa manera…
Ahora que la vida se ha puesto tan ingrata, por lo menos a puretas como yo, que hemos vivido tanto, no nos pueden quitar los recuerdos. Ese mundo pasado siempre me acompañará y al igual que Séneca dijo que la soledad no estar sólo, sino estar vacío; los tipejos como yo sabemos que nuestra memoria (hipermnesia en mi caso) siempre nos tenderá la mano y sonreiremos recordando lo que fuimos. Al igual que dijo Gulliver: «muchas veces, las cosas no son como se ven, sino como se recuerdan» y, añadió el mismo personaje: «no podemos vivir más años, pero sí hacer que los años sean más largos».
Aquellas más de 24h. que pasé entre Leganés y Arnedo, con la excusa del Festival de Cine, no hubieran dado para un relatillo, si me hubiera alquilado una habitación de hotel y hubiera ido allí con dinero. Convertí 1 día en una semana. ¡Y casi me echo una novia buenorra, rubia y con Farmacia! César Bakken Tristán, mancebo… en Arnedillo…

ARTÍCULO: La bendita indigencia.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 29, 2025 by César Bakken Tristán

Cualquiera que se fije en este BLOG (y/o me conozca bien) sabe que su encabezado no es casual: » Qué mejor oficio que el de ser hombre sobre la tierra». Y que, simplemente por ese encabezado, ya no haría falta añadir nada más al título de este artículo. Pero, por si acaso, lo añado.

Son enésimas – a la par que cansinas – las veces que me han preguntado en qué trabajo. Y eternas las veces que respondo: en nada. La gente reacciona con esa sonrisa (y hasta risotada) espontánea ante lo inesperado e incomprensible. ¿Cómo puede una sabandija como yo estar tomando vino (3 euros por copa, de media) y espetar que no gana dinero, que no trabaja…? Pues porque la pregunta esta muy mal formulada, o muy bien hecha si atendemos a los criterios inhumanos del Globalismo internacional que nos sojuzga y le paga el salario a sus esclavos.
Mi trabajo es tan ingente que simplemente enumerarlo me llevaría cientos de folios y tendría que actualizarlo antes de publicar este artículo porque, precisamente, este artículo es parte de mi trabajo no remunerado con el vil metal ahora digital.
Las personas laboriosamente denodadas como yo, y con mi altruismo, gallardía, espiritualidad y entusiasmo vital, no necesitamos que nos den esa palmadita en la chepa que es el salario. «¿De qué vives, entonces?» me suelen preguntar, inquisidoramente, cuando comprueban todo mi bagaje vital presente, pasado y atisbando el futuro que llega a cada palabra nueva que escribo en este artículo.
No les suelo responder (salvo cuando mi interlocutor es un cenutrio excelso) pero con esa callada por respuesta, y viendo el lugar donde me lo están preguntando, asimilan que mi respuesta a esa absurda pregunta enquistada en la pútrida sociedad es: «Viviendo».

Apostillo con lo que debería haber empezado. ¿Ante 1 indigente y un encorbatado, a cual os arrimaríais si estáis obligado a ello y a hablar de sus vidas? Por motivos pecuniarios sé vuestra respuesta. ¿Pero por motivos vitales?

Ahora ensueño cosas que antes viví. Por lo tanto, no es tan difícil volver a la vida racional, intelectual y espiritual; alejada del dinero y sus circunstancias antihumanas. Hablo de seres humanos de verdad, de esos laboriosos hombres de la cita de Gorki, de los que ejercen el mejor oficio sobre la Tierra.

ARTÍCULO: la importancia de la pulsera de España.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on diciembre 25, 2025 by César Bakken Tristán

En tan tamaños atribulados tiempos (mis adoradas cacofonías) deviene esencial el combate, en autodefensa. Si queremos derrotar a Espena, tenemos que afanarnos en nuestra pasada, y querida, España. Lo primero es la unión, para después ejercer la fuerza, no sólo de la palabra, sino de la acción directa. Y, para unirse, es imprescindible identificar al amigo y al enemigo. La pulsera de España, tan denostada hasta por los algunos patriotas, es fundamental en esta tarea de amalgamar a los enemigos de Espena.

Uno de mis muchos axiomas vitales (ideados por mí, se entiende) es: «cuando la razón pierde su fuerza, aparece la sinrazón de la fuerza». En esas estamos, porque hace décadas que la sinrazón lo domina todo y, ahora, hemos de recuperar – por la fuerza – esa razón, aunque nos llamen descerebrados, fascistas y de más martingalas. Ni que decir tiene que cuando creé mi axioma lo hice en el sentido de no utilizar la violencia, sino la razón. Pero el tiempo ha comprobado que el devenir patrio nos avoca a todo lo contrario.

En mis tiempos mozos no había pulseras (o no se comercializaban como ahora, pues yo jamás las atisbé). Pero sí existían otros abalorios. Yo solía usar pequeñas banderas como las de los uniformes militares y policiales. ¡Cuántos momentos de «felicidad» me ocasionaron, pues me crié en el suburbio pepinero (Leganés), un pozo infecto de guarros y gentes de aún peor vivir, salvo honradas excepciones como mi familia y algunos amigos. Antes de ser mayor de edad ya entraba yo sólo a garitos de guarros psicóticos, a provocar con mi indumentaria. Jamás me tocaron. Salvo una vez en la que, entre más de 20, me descosieron la bandera con una navaja y a punta de otras tantas más… pero tampoco me tocaron un pelo (todavía no era yo calvo además…). Eso sí, todos nos hemos dado de hostias por motivos variopintos, en mi caso ni mucho menos sólo por la bandera.
Con los años y mi evolución vital hacia la acracia patria, la creación artística multidisciplicar y el naturismo cuasi indigente (pero en entornos paradisíacos como Eivissa) dejé de portar nuestra enseña, la cual tenía siempre en el alma, pos supuesto. Pero era contraproducente vivir con ella en un entorno hostil a mi patria: no podía estar todo el día discutiendo y dando lecciones de historia, ética, espiritualidad e intelecto.

Quien con niños se acuesta, meado se levanta.

Pasé unos lustros acomodado en ese entorno hostil, una buena etapa de aprendizaje de la que todavía me queda algún conocido, ningún amigo y un montón de enemigos que fueron pilares de aquella vida. Conforme fui asumiendo la podredumbre de mi entorno, más volví hacia mi bandera patria, como mejor repelente para toda esta gentuza que antes me adoraba. Gente estancada en la idiocia. Paniaguados desalmados. Gentuza que sólo se aprovechó de mi talento, mi amor, mi gallardía, mi vehemencia y mi trabajo denodado y desinteresado.
Empecé a recuperar mi bandera con la excusa del jurgol (tanto en partidos importantes de la Selección de Espena, pues ya nos había conquistado, como del Barçalunya, que se había vuelto separrata de 2 patas). Comprobé que con esa excusa, su ira no advenía. Por un lado estaba bien, pues en su pequeña psique se introducía la bandera de España y hasta muchos celebraban conmigo y la enarbolaban. Pero no era, ni mucho menos, suficiente. Así que volví a las andadas, esta vez con pulseras.
¡Y ,por fin, volví a gozar de aquella «felicidad» adolescente y juvenil! Porque ahora ya no era un tarado jurgolerdo, sino un peligroso fascista que desconcertaba a todos, pues mi oficio, mi carácter, mi SER, era todo lo contrario a lo que ellos denominan «facha».

Termino.

La pulsera de España y/o otros abalorios es lo que empieza nuestra unión. Cuando veo a alguien con estos símbolos sé que «es de los míos» y yo «de los suyos»; para derrotar a la bestia globalista. Cuando la aniquilemos ya habrá tiempo de dirimir asuntos entre nosotros, si es que acontecen disputas. De momento: pulsera, unión, honor y fuerza.

APOSTILLA

Diseñadores de ornamentos rojigualdos: ¿cuándo vais a aprender, de una puta vez, que nuestra enseña es con dos franjas rojas de la mitad del tamaño que la gualda que abrazan? ¡Estoy harto de que casi todas las pulseras sean con las franjas iguales!


ARTÍCULO: Barbarizando la normalidad.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 11, 2025 by César Bakken Tristán

«No sé si ando muy deprisa o corro muy despacio». Escribí este «versoma» en 2010 y, curiosamente, me lo publicó – junto a tropecientos más – el actual dueño del infame restaurante «Garibaldi», cuyo factótum es el Che Pa Blenin. Con este «versoma» expliqué mi asombro ante las circunstancias vitales que asolaban mi país, España: la espectacular corrupción y lapidación intelectual, ética y espiritual que arrasaron el orbe patrio, que no se institucionalizó en el llamado «Régimen del 78» sino en 2011, en la Puerta del Sol, con la mayor aberración que verán nuestros zaheridos ojos: el 15 eme.

Antes de tener mis 50 y ningún años actuales, tuve menos, doy fe. Tuve tantos menos que una vez hasta tuve cero. Mi origen es boliviano (que suena muy parecido a bolivariano), porque me alumbraron en La Paz. Con los años supe discernir que no era una de las capitales de Bolivia, sino un hospital franquista. Empezamos bien, pues en estos lustros de antifranquismo dice muy poco a mi favor haber advenido allí, máxime cuando pegado al paritorio (mis adoradas cacofonías) estaba la ciudad deportiva del actual Real Madrid Estadio.

Pues nada, seguimos para bingo: nacido en un hospital franquista, con el Caudillo vivo y frente al mal llamado «equipo del Régimen». Menos mal que a los pocos días me llevaron al suburbio matritense más comunista, Leganés, y me metieron 10 años en otra panchitada, «El Salvador» (colegio, no país, pero casi, porque de los 4 a los 14 años un edificio así es todo un país para 1 nene).¡Ay! me rompí el tabique nasal, por cierto, y aprendí a manejar machetes, mariposas y a dar hostias como panes de hogaza rodeado de auténticos criminales tanto docentes como alumnos – por llamar de alguna manera a toda esa purria de macarras, entre los cuales yo era figura destacada – y casi me desvirga una profesora y etc. de cosas que ahora abrirían portadas y cerrarían celdas; eran nuestras costumbres… (y escribo «¡Ay!» porque eso duele, doy fe y no os rompáis el tabique nasal sin la supervisión de un adulto).

Para mi redención comunista total, tuve la suerte de que el Ayunta-Miento pepinero instalara un enorme busto del Che Guevara frente a mi casa, en 2001. Ya estaba yo emancipado y asilvestrado por entonces, pero aprecié igual el detallazo. Gran corolario a mi crecimiento y embrutecimiento leganense.



Los cimientos de la actual corrupción, globalismo e idiocia, en 2011, hacedme caso.

Cuando, por equis o por bé, me veía obligado a estar en Madrid capital (y en el suburbio, cuando me quedaba a cero de pasta, cosa que acontecía con más frecuencia de la por mí deseada) me movía en entornos «progres», pues yo me dedicaba «al artisteo», y al igual que todos sabemos ya de quien depende la Fiscalía, conocemos que este entorno es de paniaguados pijuarros y, a veces, solo meros guarros aspirantes al sufijo «pi». Eso sí, siendo solteros y sicalípticos, como era yo casi todos esos años, estar en esos entornos te garantizan una vida sexual más depravada que la del Rey emérito, ¡y sin pagar, sino todo lo contrario, cuasi gigoló! y unas borracheras fenomenales todos los días pares e impares del calendario.
Con toda mi experiencia acumulada a fecha de 2011, no era difícil que mi asombro creciera, negativamente, ante la deriva irracional llamada 15 eme. Comprobé, atónito y espantado, como todo mi entorno – y digo todo, bueno, casi, pero el laboral TODO – se desvanecía en una suerte de estertores intelectuales ignotos para mi y lo que yo loaba como mi entorno. Sufrí propuestas creativas de mis antiguos amigos, del tipo asamblea en la Puerta del Sol para enseñarles que la eme con la a, es ma. Como yo era licenciado en políticas y había cursado 4 años previos de Derecho y 1 mes de perrodismo (Peces Barba me echó de su universidad), algo de cultura general manejaba; pese a haber estado tan mal rodeado tantos lustros. Pero ellos no la tenían y – por lo tanto – hozaban encantados entre tamaña maraña de mezquindad humana.

Y ahí (¡ay! también, porque duele mucho) acabó la historia sociopolítica de este país, otrora cuna espiritual e intelectual civilizadora. La actual plutocracia nepotista y chabacana que nos sojuzga salió de ahí, de la Puerta del Sol, en ese aquelarre organizado por el PPSOE. No es casualidad, sino causalidad, que a los 3 años surgiera Podemos y toda la barbarie que padecemos desde entonces (menos mal que, de manera coetánea y coordinada, crearon el contrapeso necesario llamado VOX, para que no estallara todo).

La vida va muy rápido ahora. Ya nadie sabe lo que es vivir en una alquería, por ejemplo (os conmino a leer «La bendición de la tierra» de otro proscrito actual, Knut Hamsun, que fue premio nobel antes de ser denostado por filonazi). Vemos como tiparracas de todo pelaje, tipo «La fontanera Leire» afloran como hongos y viven como jeques sin haber dado un palo al agua y tener menos meritocracia que un lobo para ser ganadero. Cómo se loa a terroristas de todo pelo y se mantiene la vidorra tanto de ellos como de sus familiares y amigos. Cómo se enriquecen con los invasores y la defenestración de nuestra identidad, cada vez más disipada. Cómo y cuantísimos cómos más de depravación que sin esa destrucción ética, intelectual y espiritual provocada por el 15 eme, no tendrían cabida.

Labor nuestra, de los que hemos vivido ya tantas circunstancias sociopolíticas en tan poco tiempo, es revertir el asunto. El pistoletazo de salida es no depender de la corrupción para vivir. Los que no dependemos de ella vamos a dar un gallardo paso al frente, uno más, pero esta vez contundente, con botas de 7 leguas, incluso. La Revolución del 36 nos queda muy a rebufo, pero su espíritu, adecuado a esta época, no. Hay que recuperar a España, que nunca se fue, sino que fue tapada por todos estos hijos de puta.

APOSTILLA

Vivimos en una plutocracia disfrazada de aristocracia, que no es más que una oclocracia corrupta a la que han puesto este nombre: democracia.

ARTÍCULO: El dinero (no) lo excusa todo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on diciembre 6, 2025 by César Bakken Tristán

O, mejor, el dinero no excusa nada. Sea como fuera, ninguna de los 2 axiomas vitales suele cumplirse, porque por todos es sabido que «poderoso caballero es don dinero» y, como no dijo Sagasta: «la pasta es la pasta». O, como canta mi amigo Luis (Aute): «(…) no hay más patrón, ni más ley, ni más Dios, ni más rey que el maldito dinero (…)». O el actual lema de la Guardia Civil: «Todo por la pasta».

Como mis 4 lectores no sois oligofrénicos, os estaréis preguntando qué pinta esa foto de cabecera, bajo esa entradilla y titular. El más osado de vosotros pensará que voy a hablar del hobby de Ábalos, del negocio primigenio de la familia política de Perro Sandez; de lupanares y locales de lucecitas no navideñas; de meretrices capaces de todo por dinero; o de la prohibición de la prostitución; o del negocio del sexo; o de la trata de mujeres (y hombres) para el esclavismo sexual…
No, esa foto es pertinente tal y donde está.

La he elegido (al contrario que los ejidenses su lugar de nacimiento) ex profeso para desarrollar mis axiomas vitales iniciales. Enseguida os lo explico, pero antes una breve reflexión: A lo largo de estos 50 y ningún años de vida, en esta Dimensión, he tenido todo tipo de relaciones con el dinero, a cambio de los más variopintos, estrambóticos, surrealistas o mundanos trabajos físicos y/o mentales. Pero como todo el que gana dinero sabe lo dañino y nocivo que es, no voy a echar sal en la herida, salvo pediros que hagáis una introspección y os preguntéis algo así:

  • ¿mereció, merece, merecerá la pena?
  • ¿cómo hubieran sido, son y serán mis relaciones sociales si no trabajara a cambio de dinero?
  • si todo lo bueno de la vida no requiere del dinero, ¿por qué lo persigo?
  • si todo lo malo es causado por el dinero, ¿por qué no me aparto de él, y me inmunizo del mal?

Os cuento unas experiencias personales, para que veáis como el dinero puede corromper y llevar a la senda del mal, hasta a un menor de edad como yo. Se puede analogar con la vida del mayor multimillonario que conozcáis.

La primera vez que trabajé a cambio de dinero fue antes de los 10 años. No penséis mal, que vosotros no sois unos degenerados, no me dieron 1 duro por dejarme meter mano por un puto pederasta, pero la cosa si va de sexo y algo de depravación, por la edad de los implicados. En mis primeros años de la EGB apostaba con algunos compañeros sobre fútbol. Yo soy del Barçalunya y ellos del Real Madrid Estadio. Era la época en la que solíamos perder siempre contra ellos. La apuesta solía ser de entre 1 y 5 duros. Fui acumulando ingentes pérdidas por culpa de los árbitros, dinero que mis compis me reclamaban y yo siempre aplazaba, porque los 5 duros de la paga de los domingos (sí, 5 duros que me daban para mucho) me los gastaba. Hasta que un día, trasteando en el trastero (mis adoradas cacofonías) de mi mejor amigo – y vecino pared con pared – descubrimos un par de barajas de póker con tías en pelotas. Sus padres las habían escondido en el trastero, pero no hay nada que pueda ocultarse a 2 niños inquietos que recorrían los trasteros, sorteando a las ratas.
Se me encendió la bombilla del negocio. Cogí las barajas para saldar mis deudas. Cada carta 1 duro. Tenía en mi poder 104 cartas, así que no sólo saldé mis deudas, sino que gané mucho dinero (para mi edad y gastos, ya que la casa y manutención corría a cargo de mis padres). Pero 1 día me quedé sin género, y como no sabía donde conseguir más, cerré la empresa.

Pero como ya había «emprendido» me busqué otro negociete para mantener mi nuevo estatus: robar marcas de coches. Cogí 1 destornillador y empecé a recorrer aparcamientos del suburbio donde me crié (Leganés) y empecé a venderlos en el colegio. Eso sí, ya no eran todas a 1 duro. Había categorías y peticiones personales. Llegué a cobrar 50 y 100 calas por marcas «buenas» y difíciles de sacar de los vehículos. Recuerdo mi mejor venta: una de Mercedes Benz, en la parte delantera de una furgoneta. Tenía una espoleta doble y larguísima «anti robo» y tras muchos intentos frustrados, con mis 2 cojoncillos, metí el destornillador por detrás, agarré mango y hierro en cada mano, puse los pies sobre el capó y con todo mi peso y fuerza estuve un buen rato hasta que cedió y rodé por el suelo; pero con mi botín.
Mi codicia subió mucho y vendí centenares de estos objetos, hasta que un tolai le enseñó una de sus compras a sus padres, éstos hablaron con los míos, que descubrieron mi «stock» y tuve que echar el cierre y recibir 1 castigo, o 2.
No volví a «emprender» hasta los 16 años, como «administrativo» de una agencia de viajes (llevaba «el papeleo» es decir, repartía su publicidad. Pagada mil veces mejor que ahora – echo el cambio del valor del dinero y todo – a 1 cala por papel. Empecé bien… buzoneando y poniendo papeles en coches. Pero había demasiadas papeletas para el sector donde había que repartir. Así que empecé tirarlas. Primero unas decenas, luego centenas… hasta que, directamente, antes de entrar a la academia de matemáticas de verano (odio las mates, pese a que sé su tremendo valor, pero que las manejen otros…) pasaba por la agencia, pillaba 1 paquete de 500 y, sin desenvolver, a la basura. Tras la academia, a cobrar «por mi reparto».

EPÍLOGO

Hasta los 30 y pico palos trabajé a cambio de dinero en infinidad de lugares, cientos. Y dejé todos y cada uno de los trabajos (algunos eran muy bien remunerados, hasta millonariamente si trepaba en ellos y hacía de tripas corazón). Aborrecí el dinero desde el primer día que fui mayor de edad, pero lo necesitaba. Hasta que aprendí a vivir sólo con el justo y trabajar lo indispensable para mis objetivos vitales (que como no son materiales son fáciles de conseguir). Llegué a extremos que me hicieron pasar penurias, hambre y sed incluidas. Recuerdo que cuando juntaba el dinero para el autobús a Denia y el ferry a Eivissa, y 100 euros más; me iba a vivir a la isla… imaginaos. Y es sólo 1 ejemplo entre 1.000.
Casi todo el dinero que mi trabajo ha sido en negro (sólo tengo 3´8 años cotizados) y salvo contados meses, llevo más de 3 lustros sin cotizar y, casi, trabajando más y mejor que nunca… pero sin cobrar dinero por ello. Es muy difícil para mí conjugar ética, espiritualidad e intelecto con trabajo remunerado, pero no pierdo la esperanza, como me enseñó la caja de Pandora y, como ella, expulsé de mi vida todo lo demás, todo lo malo.

Pese a mi económicamente paupérrima elección vital, no soy gilipollas, así que no tolero que los paniaguados (ya de los invasores ni os cuento) vivan a mi costa, y de lujo, porque de los impuestos no se libra nadie. Y puestos a robar y expoliar, tomo la decisión de ponerme por delante de ellos porque la vida, actualmente, ya es insostenible sin dinero. Así que vuelvo al mercado. Vuelve el «emprendedor» de menos de 10 años que vivía por encima de las posibilidades de un niño y con su propio dinero.
Pero eso es otra historia, como espetaba siempre el entrañable camarero de la extraordinaria (a nivel artístico, a nivel de producción odio el cine,que es un expolio al erario, por eso lo dejé…): «Irma la dulce».

ARTÍCULO: ¡Ha llegado a su casa, el charcutero!

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on noviembre 15, 2025 by César Bakken Tristán

En estos aciagos tiempos de tribulaciones autoinmunes (cainitas, sociopolíticamente hablando), hay que tener más sentido del humor que nunca, para soportar los pocos lustros de cuasilibertad que nos quedan. Cuando seamos un califato sometido al globalismo sionista internacional, ni humor, ni amor, ni honor tendremos; todo será horror.

Hablo muy en serio en este delirio que expongo:

Busco socios capitalistas para mi nueva empresa de charcutería a domicilio (únicamente con productos porcinos). El formato es como el tapicero y el chatarrero, y nuestra carta de presentación será la misma: recorrer los municipios en furgonetas que pregonen: «¡Ha llegado el charcutero! a la puerta de su casa. Se charcutea a todo tipo de vecinos. ¡El charcutero, oiga, el charcuteeeeeeeeeeeeeeroooo porcino!»

Como primera toma de contacto, y captación de clientes, haremos un buzoneo con una pequeña muestra de 30 gramos de embutidos porcinos. Y haremos repartos gratuitos de puerco curado en las plazas municipales. A los alcaides municipales les obsequiaremos con un lote de productos cárnicos porcinos de primerísima calidad. Especial ahínco tendremos en obsequiar a la sionista Israel Díaz Abuso/Cayuco (y los alcaides peperos) pues ella, como sionista, no come cerdo al igual que sus amigos sarracenos, parte de su jodido Madrid «de todos los acentos».

Antes de ser un califato, agotaremos todos los productos marranos que tengamos. Venderemos a precio normal de charcutería, pero servido en las puertas de las casas. Algunos de nuestros lemas serán:

  • «Del cerdo me gustan has los andares»
  • «Somos los nuevos mozárabes»
  • «Moriscos welcome, sarracenos go home»
  • «Viva el vino, el puerco y el conejo de 2 patas sin burca ni velo»

APOSTILLA

Si la empresa triunfa, abriremos la filial «Telemarrano», que será una entrega a domicilio.

ARTÍCULO: Espena sí paga a traidores (con el expolio a los españoles).

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , , on noviembre 8, 2025 by César Bakken Tristán

Deviene grotesco – a la par que grosero – que seamos un país saqueado por los invasores, sin previa guerra armada pero con un falso «casus belli» originado, precisamente, por nosotros mismos. La esquizofrenia se ha apoderado de todo. ¿O es la iniquidad de la maldad memocrática?

Espena (antigua España) está en sus estertores. Reconocerlo no es odiar a la madre Patria, sino acompañarla, hacer de puente terrenal, en su nuevo tránsito dimensional.
De creerme la historia patria (que ya es mucho decir viendo como se ha tergiversado la historia contemporánea MUNDIAL en estos 50 y ningún años que pululo por el mundano mundo) añoro aquellos tiempos en los que un país saqueaba a otro previa invasión provocada por una guerra, es decir: tenían la suerte de poder defenderse del enemigo. A fuerza de ser gallardo y rival de lo pusilánime, ni acato este estúpido orden mundial por el cual haber nacido en España, de padres españoles con todas sus generaciones aquí, supone o ser un hijo de la gran puta victimario, o un hijo de la gran puta víctima inconsciente – y colaborador necesario con los anteriores –, o un sometido y expoliado con menos poder de decisión que el puerco en la matanza.

Tengo las pelotas tan hinchadas que no me entran los pantalones

Si el odio se materializara, el mío por los espenoles sería el mayor monumento jamás imaginado por cabeza desamueblada alguna. El Everest pasaría desapercibido junto a mi odio. ¿Cómo hemos podido tolerar que, primero los panchitos y ahora, muy especialmente, los sarracenos; nos hayan invadido y nos estén saqueando sin tan siquiera haber tenido derecho al honor de la batalla?

La inmensa mayoría de españoles con todas nuestras generaciones patrias vivimos en la cuasi indigencia material, porque la mayoría de esta inmensa mayoría hozan en la idiocia, amoralidad y falta de espiritualidad. Actualmente, con 1.500 euros per cápita mensual NADIE PUEDE VIVIR EN ESTE PUTO PAÍS OTRORA CUNA DE CIVILIZACIÓN MUNDIAL. Porque todo es una estafa, expolio y escarnio para nosotros, precisamente nosotros… cuando han sido nuestros ancestros quienes han construido el país.

Pongo un simplón ejemplo para los más listos de la clase (que siempre fueron los más tontos, pues acataron las órdenes docentes adoctrinadoras para sacar buenas notas y estar esclavizado. Yo estudié 3 carreras y aprobé siempre con suficiente, sin tomar apuntes, ejerciendo la dialéctica, repitiendo asignaturas y siendo expulsado de una de ellas – perrodismo – y expedientado con inminente riesgo de expulsión en las otras 2: Derecho y Ciencias Políticas. La inquina era la divisa de mis profes): con mucho esfuerzo y laboriosidad te compras 2 casas, una para transitar el trabajo (la primera vivienda es sólo eso para los currelas, una suerte de refugio donde pasar las pocas horas no laborales del día) y otra liviana de veraneo y regocijo puntual. Cuando las tienes casi pagadas y muy bien puestas… la segunda te la okupan y la sigues pagando, gastos del okupa incluídos. Y la primera no puedes terminar de pagarla y te la quita el banco.

APOSTILLA

El ejemplo es real.

EPÍLOcO

Le estamos pagando la vida a los bárbaros que nos han invadido, mientras nosotros no tenemos nada y nos dicen que así seremos felices. Hemos destrozado la herencia ancestral y humillado a nuestros seres queridos fallecidos. Y todo eso advino gracias a los espenoles gerifaltes, a esos hijos de la gran puta que alguna vez hemos votado. No ha sido invasor alguno quien ha destrozado nuestra vida, sino nuestros conciudadanos cuyos ancestros no lograron destruir lo que ellos sí han conseguido.
El día que falleció Francisco Franco no sólo murió un ser humano: murió la Patria. En 50 años, miles de años de evolución española tirados al retrete. Lo peor es que, los muy psicópatas, jamás tirarán de la cadena y nos seguirán cagando encima ad aeternum. En lo que a mí concierne, seguiré empalando con la escobilla a quien se me siente encima.

ARTÍCULO: «el racismo actual es raciocinio».

Posted in ARTÍCULO-INSULTO on noviembre 3, 2025 by César Bakken Tristán

Vaya por delante que yo soy segregacionista (tengo varios artículos, a este respecto) y no racista, pero que antes me juntaría con un racista que con un inmigrante maleante, que son mayoría entre los actuales inmigrantes. Elijo mis compañías y como distribuir mi esfuerzo y los bienes materiales que de él devienen. Por eso odio a los inmigrantes paniaguados, o semi paniaguados. Su puta vida no va a estar soportada con mi dinero, mi esfuerzo y su expolio.

Voy a plantear la estúpida ucronía de que todos los inmigrantes aportan, trabajan, pagan nuestras pensiones y sostienen el PIB. Sigo con la necedad de que no delinquen y ayudan a combatir a la delincuencia. Persisto con que ellas son complacientes con nosotros y ellos con vosotras. Incido en que hacen – con denuedo – todos los trabajos que no queremos (o no sabemos hacer) los oriundos y que lo ejercen pagando, encima. Son una especie de ONG, sin jeta, y abnegados voluntarios en pos del bien común de los españoles autóctonos; de esa purria de fachas que somos los de todas nuestras generaciones en España. ¡Nada más fascista que haber sido parido en España, joder, y por una mujer blanca, habrese visto!

Una vez asumida toda esta mamarrachada, insisto: soy segregacionista y me rodeo de quien me da la gana, no de quien el Sistema estatal me diga que ha de rodearme y, por lo tanto, asediarme. Al igual que yo no me junto con ellos, exijo reciprocidad.

¿Por qué he de pagar con mi vida (pues vivir es trabajar) la de los demás que ni trabajan o trabajan, eso es lo de menos? ¿Por qué yo no tengo – ni tendré – vivienda propia ni bien material con valor económico notable, y he de sufragar la vida de los invasores y sus notables bienes materiales? ¿Por qué ser calificado de racista ha de ser el mayor piropo de intelecto que podemos recibir? ¿En qué nos hemos convertido, o mejor para seguir con mis enunciados: por qué nos hemos convertido en esto? El como ya lo sé, el por qué es lo preocupante.

Como español habitante de Espena (antigua España) tengo la obligación a todo y el derecho a nada. Tengo menos libertad que Segismundo y la obligación de creerme más libre que Nino Bravo. No me sale de los cojones (sigo sin ser un emasculado, ni lo seré jamás de los jamases). No soy un filántropo de invasores. El que quiera serlo, perfecto, libre albedrío ante todo: pero no con mi dinero, con mi esfuerzo y mi expolio.

Apostillo con un ejemplo, a modo de epítome clarificador, y no me extiendo más en esta sencilla reflexión de que si yo aporto divisas cuando voy a otros países, quiera que en el mío acontezca exactamente lo mismo. ¿Cómo que refugiados bienvenidos y turistas idos a vuestra casa?

En 2001 una amiga se fue con su novio a trabajar, temporalmente, a Irlanda. Al llegar les dieron una paga mensual de (no recuerdo, pero creo que eran unas 50 mil calas por testa) sólo por irse a vivir allí. Le pregunté que por qué tenían los irlandeses que pagarles a ellos ese dinero, por haberse ido a vivir a su país. En lugar de aportar divisas, saqueaban por el mero hecho de ser inmigrantes. Ninguno de los 2 entendió la incongruencia de su satrapía. Ni que decir tiene que, pese a que fuimos afables amigos durante lustros posteriores, hace ya mucho que me tildaron de fascista y se alejaron de mi vida (por suerte para mí).
Esa es la mentalidad del guarro paniaguado espenol. Por eso fomentan la sinrazón de la invasión. Porque ellos lo fueron, lo son o lo serán. Y, ante todo, se nutren de dicha invasión. Veremos cuando ,dentro de pocos años, sean los propios invasores los que dirijan el cotarro institucional y dejen fuera a los pijuarros patrios que ahora se lucran de las mafias de inmigración. Ahí sí que van a empezar las hostias y, por lo menos en mi caso, la risa contemplativa. Desde mi pobreza material y mi expolio, me carcajearé viendo a ambos grupos de paniaguados expoliadores matándose.

ARTÍCULO: El hijo de puta de Güili Tolerdo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on octubre 18, 2025 by César Bakken Tristán

Conocí a este psicópata, politóxico, pésimo actor, paniaguado y enajenado, en 2007-8 (sé la fecha porque fue tras la vuelta de mi documental en Senegal y Gran Cagada – antigua Gran Canaria – ). Fueron varios encuentros asquerosos, pero a mí me gusta estar con mis amigos y, sobre todo, con mis enemigos (que son infinitamente más y, por lo tanto, inevitables; ¡son ubicuos, los hijos de puta, porque para mí son todos igual!
Era el propietario de un cochambroso bar «de progres y artistillas», El Pez gordo. Allí estuve bastantes veces y Germán, el único sensato del local y a la sazón uno de los camareros, me dijo: «tú eres el único de este sector que es buena persona. El resto son basura». Por entonces yo me dedicaba al audiovisual, ámbito en el que sigo trabajando, pero alejado de la industria y sin cobrar 1 sólo pavo por mi trabajo.
Pero fue en 2 ocasiones cuando comprobé la escoria humana que es este subnormal, iletrado, indocto guarro y garrulo recalcitrante (mis adoradas cacofonías).
2 acontecieron en el nauseabundo pub «El barco» de la matritense Calle Madera (creo), en la zona de las putas barriobajeras, de esas que no frecuentan los políticos socialistas, puesto que nuestro expolio les permite tirarse a putas de 3.000 para arriba, la hora. Yo tenía que hacer tiempo para coger un tren, a las 6 de la mañana en Agrande.

La primera iba yo con una amiga actriz, con la que trabajé en un corto, en esos días. Él la invitaba a farlopa y copas, porque se la quería tirar. Obviamente, el que se la ligó fui yo. Imaginad la diferencia entre yo y este engendro, tanto a nivel físico, como moral, espiritual e intelectual.

La segunda, estaba en su puto bareto cuando llegó la hora de cerrar y me planteó irme con él a dicho pub. Como tenía tiempo, y me hacía gracia profundizar en ese imbécil y su entorno, acepté la invitación. Y fijaos si el tipo tenía necesidad de compañía que empezó a invitarme a tercios (costaban 4 pavazos, ya en aquellos años). Yo me dejo invitar, no tengo NINGÚN PROBLEMA en ello (aprovecho para dejaros mi BIZUMbao: 69-6666-69-666 the number of de beast). Hubiera sido una noche redonda para mí, de ser yo un asqueroso yonqui como él, pues no paraba de invitarme a farlopa, cada vez que iba a meterse al baño, que era cada 10 minutos; las mismas veces que yo le decía que no me meto mierda, que sólo soy alcohólico y a mucha honra. No transcribiré nuestras conversaciones, porque eran absurdas y no quiero zaherir vuestro intelecto. ¿De qué se puede hablar con un subnormal politóxico millonario gracias a nuestros impuestos?

Pero sí os diré que esa noche me prometió 3 mil euros (SIN YO PEDÍRSELOS) para mi nuevo proyecto de docu en los campamentos saharauis. Decía que apoya a los artistas y a las causas justas. Que le llamara la siguiente semana y me los ingresaba. Por entonces, y sin que sirva de precedente, yo necesitaba tener cuenta bancaria, por suerte llevo Ni que decir tiene que desde ese día no volvió a cogerme el tlf. ( hasta entonces hablábamos, muy de tarde en tarde, sobre todo por sms).

A los 2 años fui a hacer mi documental con un productor maricón (era trucha, pero no gay, porque era muy mala gente y un ladrón al erario) con el que acabé fatal y está vivo porque así yo lo quise, ya que era imposible acabar con él sin que yo terminara en la trena. Me denunció por injurias. Yo era mi propia defensa, al ser delito de faltas. Soy un excelente abogado. En el juicio tuve que parar la vista para advertirle al juez que mi delito – de serlo, que no lo era – era peor, eran calumnias, porque le llamé ladrón, lo cual tenía pena de cárcel. ¡Yo mismo me quise ampliar la posible condena, jajaja!
El juez flipó, echó una bronca descomunal al abogado del maricón, por no saber diferenciar injurias de calumnias y suspendió el juicio. El abogado, que se parecía al actor Dani DeVito, pero togado, me pidió llegar a un acuerdo y no volver a juicio a cambio de que, en mi propio BLOG, rectificara mi acusación. Entre risas, y llamándole Dani DeVito, le dije que lejos de esos haría otro artículo contando este esperpento y reiterando que su defendido era un ladrón (porque lo era y yo tenía las pruebas, y él lo sabía).

APOSTILLA

En el Sahara me dijeron que Tolerdo no se había dejado allí, jamás, ni 20 euros. Iba por la cara, se intentaba follar a todas las sharauis y se emborrachaba y drogaba. Él sí podía tener acceso a alcohol, pese a estar prohibido.

REAPOSTILLA

Maldito PSOE expoliador, mantenedor de parásitos millonarios como este desgraciado. Ahora, encima, mancillando la figura de nuestro mejor estadista y ciudadano español de la historia. ¡VIVA FRANCO Y ARRIBA ESPAÑA!