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RAFAEL LÓPEZ. Cuento breve: «Adela y Antonio»

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on enero 17, 2026 by César Bakken Tristán

Fui compañero de Antonio tanto en el instituto como en la universidad. Por aquellos años destacaba por ser un irreverente, osado y sagaz joven que, en las distancias cortas, mutaba en un tipo noble y generoso. Disponía Antonio de una voz primorosa, fino humor y una imponente y atractiva fisonomía que lo convertían en el plan sicalíptico perfecto para las chicas más lanzadas. Le gustaba que fuéramos juntos en toda ocasión pero, especialmente, cuando íbamos a encontrarnos con chicas. Nunca entendí el por qué, ya que le era totalmente innecesaria semejante prevención, por más de que un tipo corriente como yo, con una voz desastrosa y un carácter entre tímido y muy tímido, coadyuvase a destacar aún más su presencia.

Les relataré, a continuación, una anécdota que observé de primera mano y que ejemplifica un rasgo de su carácter por entonces: fue durante nuestra etapa universitaria. A Antonio nunca le fue lo de estudiar, así que recurría a todo tipo de mecanismos ilícitos para ir quitándose asignaturas, como a él le gustaba decir. Tuvo siempre una suerte inmerecida con estos asuntillos porque jamás lo pillaron. Creo que el desparpajo con el que actuaba era su mejor escudo.

Era una mañana de invierno de ésas en las que se agradecen, como en ninguna otra estación del año, esos tibios rayos de sol sobre los semblantes. Siguiendo su rutina, Antonio no había estudiado, ni siquiera se había preparado unas improvisadas chuletas para el examen. Con ese bagaje cualquier otro no se hubiese atrevido a entrar en el aula, pero Antonio no era de amilanarse ante tan hostil coyuntura.

El hecho es que, como no tenía ni idea de las preguntas del examen y mucho menos de las respuestas, requirió a una compañera de clase, que estaba sentada a su lado, para que se las soplase.

La chica en cuestión se llamaba Adela, no es que fuese la más bella de la clase, pero lo compensaba ampliamente con su simpatía natural, lo formal que era y porque tenía la risa más bonita y entrañable que jamás haya conocido. Lo cierto es que la joven sentía una cierta atracción por Antonio, aunque nunca habían llegado a tener más relación que la académica entre dos compañeros de universidad.

Adela, que era estudiosa, andaba frenética respondiendo las procelosas preguntas que les habían puesto, sin levantar, si quiera, la mirada y desoyendo las desesperadas peticiones de Antonio. El tiempo iba transcurriendo y aquello pintaba realmente mal para los especulativos intereses de Antonio, así que, con una desvergüenza sin parangón, en un súbito movimiento felino, le robó el examen de Adela, para copiarse sin el mayor miramiento.

Adela, cuyas mejillas – en el fragor intelectual del examen – habían adquirido un intenso color sonrosado se quedó blanca como la nieve. A pesar de ello, tuvo el coraje de no desenmascarar tamaña afrenta de su compañero, disimulando hasta que, minutos después, Antonio, en otro gesto intrépido, le pudo devolver su examen.

El padre de Adela era mecánico de profesión y le llamaban “el tuercas” porque decían que aflojaba los tornillos con las manos sin necesidad de llaves fijas, ni de tubo. Era un hombre recio, como una columna dórica, que a sus cincuenta y tantos aún conservaba un gran vigor. A pesar de su físico intimidatorio solía ser afable en el trato, salvo que alguien le buscase las cosquillas; entonces era de temer.

Antonio conocía al padre de Adela y consciente de lo que le podía acontecer, evaluó, a la salida del examen, las dos posibilidades que tenía: una era esperar a que Adela le contase a su padre lo ocurrido y éste fuese a buscarlo para romperle, uno a uno, todos los huesos de su anatomía infringiéndole el mayor dolor posible; y la otra, recordando lo dicho en esas películas clásicas estadounidenses sobre juicios en que se menciona que una esposa no puede declarar contra su cónyuge, pedirle la mano a Adela.

No es que Antonio se manejase mal en lo de la defensa personal incluso contra adversarios que le superasen en número, pero una cosa eran esas peleas y otra enfrentar a un Zeus justamente enojado y con manos como palas. En realidad coadyuvó a la determinación que tomó el hecho de que Adela, sin tener el físico de su padre, tenía, como mínimo, el doble de su carácter, así que a la salida del examen se fue presta a buscar a Antonio, lo cogió de la pechera y con una fiera y fulminante mirada no hizo falta que le dijera nada. Antonio sintió, en ese fulguroso instante, algo que no había sentido antes y, entonces, la besó, para después, con esa encantadora sonrisa suya algo pícara, espetarle:

  • Te casarás conmigo ¿verdad?

Tras medio lustro de noviazgo, debidamente supervisado por el padre de la novia, se casaron en un agradable día de primeros de otoño. Adela llevaba un inmaculado vestido blanco con guantes por encima del codo y Antonio un resultón traje de color gris con corbata a juego y nudo clásico. Ahora llevan ya 20 años de casados y son un matrimonio que muestra una gran armonía, probablemente por ser tan distintos. Han tenido tres hijos (dos chicas y un chico) y el abuelo sigue estando pendiente de cualquier reparación en sus bicicletas, motos y artefactos con ruedas de cualquier pelaje.

A excepción de nosotros tres, nadie, hasta ahora, había tenido conocimiento de aquella anécdota que cambió tan significativamente la vida de sus protagonistas.

Por cierto, en aquel examen sacó mejor nota Antonio que Adela.

RAFAEL LÓPEZ: Lustroaniversario (como articulista en este BLOG).

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on noviembre 13, 2025 by César Bakken Tristán

Hoy hace 5 años que tuve el privilegio de ser acogido por Don César, en este magnífico blog suyo.

Ha sido un intervalo temporal y una vinculación personal que han ejercido una notabilísima influencia, no ya desde la perspectiva de un juntaletras invernal (que también), sino en múltiples aspectos vitales. Navegar como galeote, a las ordenes del fiero cómitre, me ha permitido obtener un bagaje insospechado de conocimientos y experiencias, pero, todo ello, asociado a una primorosa comunión, en muchas cosas impensables entonces. De todos modos, lo principal ha sido el descubrimiento de una gran persona: sensible, inteligente, cariñosa y profundamente transgresora.

Antes de entrar en materia y dada la flojísima memoria del vulgo ‘espenol’, debo recordarles que en noviembre del 2020 estábamos en pleno desquiciamiento ‘plandémico’. Ya saben, imposición del bozal, arrestos domiciliarios forzosos, medidas liberticidas a quemarropa, “filantropicas vacunas” que resultaron ser muerte en vena a malsalva y, en fin, todas esas cosas.

De todos modos, quiero alejarme de esas nigérrimas jornadas para conmemorar esta emblemática efeméride personal, dejando, como los buenos licores, un buen sabor de boca. Escribí para la ocasión, hará cosa de un año, un relato muy intimista que pivotaba sobre don Raimundo, un personaje a quien el Señor Bakken Tristán conoce bastante bien.

Sin embargo, desistí de presentar ese relato, en este lustroaniversario, por considerarlo demasiado íntimo, al igual que me ha ocurrido con otro que escribí, unos meses después, con ese mismo objetivo, titulado ¡Maldito viaje!

Por supuesto Don César ha tenido acceso a dichos textos. Para mi, que sus inquietos y lúcidos ojos sean los únicos que tengan la ocasión de leer esos relatos tan personales (nunca afinados del todo, principalmente en lo gramatical, jajaja), me parece el mejor destino para los mismos.

De cualquier manera, creo que en el centenar y medio de mis artículos subyace una imagen muy fiel de mi personalidad, aficiones, filias, fobias, convicciones; incluso intimidades. Es más, estoy convencido de que lo mejor que he escrito, y escribiré jamás, forma parte de esos artículos.

Tengo que confesarles que ha sido el relato ¡Maldito viaje! el que, durante más tiempo, pensaba utilizar para esta ocasión. Partiendo de una hipotética experiencia personal futura, preparé un texto en el que me excedí en mostrar uno de mis recuerdos más íntimos, motivo por el cual he considerado totalmente inadecuada su exposición pública.

Debo decir que, a pesar de ese auto-ostracismo, sólo el mero hecho de haberlo escrito me ha resultado de gran ayuda, porque me ha permitido darme cuenta de aspectos y relevancias que las nostalgias motivadoras del relato me impedían ver y valorar con claridad.

Podría escribir, hasta cansarles, sobre la calidad e intensidad de mi relación con César, un Hombre con una capacidad creativa y comunicativa volcánica, contagiosa, feraz y exigente (pero de esa exigencia que nace de la que Él se impone a si mismo, tanto en sus materiales, como en la atención que brinda a sus quehaceres), noble, de afinado sentido del humor y con un toque de calidez en el trato, ciertamente raros en estos tiempos aciagos y de tribulaciones.

Habiendo muchos factores por los que valoro mi estrecho vinculo con el empedernido creador, y titánico baluarte de este blog, considero que el más principal de todos ha sido: tener su RESPETO.

No es nada gratuito, ni menor, ese aspecto de las relaciones humanas. Es más, lo considero superior a la mayoría de ellos, por su vigencia en cualquier momento y situación. Los afectos y las animadversiones, por ejemplo, son volubles a la intensidad de la relación, además de mudables con el paso del tiempo. Sin embargo el Respeto, una vez obtenido, es roca firme que permanece, con independencia del devenir de la vida.

Digo aún más: el Respeto, lejos de esas rancias aproximaciones que se realizan sobre él, es inigualable piedra clave sobre la que apoyar nuestra conducta y las relaciones con otras personas.

Cuando eramos unos desconocidos existía ese respeto aséptico, formal, frio, que ni dice, ni vale, gran cosa. Ahora, sin embargo, el bueno está infiltrado hasta el mismísimo tuétano y puedo decir que esa evolución ni ha sido fácil siempre, ni muchos menos rápida. Porque este Respeto, que es privilegiado don sólo al alcance de los elegidos, no se adquiere por más de que exista un flujo de entrañables conversaciones telefónicas y un inmenso arsenal de correos electrónicos, guasap y telegram (incluso ha habido emotivas cartas postales). Tampoco porque se hayan producido un buen número de confesiones e intimidades. El Respeto debe forjarse en el compromiso y en cómo nos comportamos ante las desavenencias (que alguna hemos tenido). Por haber tenido esas pruebas y haberlas superado, gracias a esa “materia” intangible prodigiosa, nuestra amical relación ha alcanzado ese primoroso estatus.

El Respeto, para mi – entre otras muchas cosas – es ese formidable aliento por el que alcanzamos compromisos que ni siquiera el aprecio (o desprecio) personal son capaces de materializar. También es que, cuando don César conozca a otro maño gruñón sé que pensará, al menos un instante, en mi. De la misma manera, estoy seguro de que cuando me encuentre con un ácrata irredento y sicalíptico, pensaré en Él. Y también sé que, ambos, cuando en la cercana crucial hora para la inmortal Patria, en la que los ecos de las veras y antañas voces llamen a sus hijos – zaheridos durante lustros – a deshollinar de felonías, expolios e ignominias el solar patrio, nos pondremos en pie y , con voz rotunda, exclamaremos: «¡PRESENTE!»

Sólo ha habido dos momentos en mi vida que he llorado en mi actividad juntaletril. El primero no tengo la menor intención de desvelar, aunque esté publicado en este libérrimo blog. El segundo, aunque mis lagrimas se hayan deslizado por mi cara con menor intensidad, ha sido en este emotivo artículo para el lustroaniversario de mi presencia aquí.

He recibido de Don César paciencia infinita y sobradas muestras para considerar este blog suyo como mi casa. Así la considero, y la consideraré, mientras viva.

Un hogar en el que he vivido mis horas más febriles como juntaletras, aunque últimamente mi ritmo es ya más sereno, acorde a las canas de un invernal sesentón. Este blog es un refugio cómodo, familiar, confiable, dispuesto siempre a atender los requerimientos de los eremitas que se refugian en él. Es guarida virtual cálida en invierno y fresca en el verano, pero en la que su principal activo es la compañía (amén de Don César, Don Luys y Doña Karen).

Siguiendo una de las líneas juntaletriles más comunmente utilizadas por mi, en este ilustre blog, creo que no existe mejor manera de cerrar este artículo/carta/testamento juntaletril, que efectuando una recomendación cinematográfica, actividad que me ha brindado muy gratas horas en esta singladura.

Es una película que ya recomendé el 1 de enero del 2021, casi recién llegado a esta cueva campestre, cobijo de galeotes muy indisciplinados. La cinta es de primerísimo nivel y bien merece una segunda oportunidad. También porque, entonces, no pude ofrecer un enlace para su visionado completo.

Me he decantado por la misma porque, en cierta forma y desde mi punto de vista, tiene una analogía con el periplo vital y emocional de César y mío. Dos personas, inicialmente, con poco en común y con unas vidas muy distintas, pero que, al irse conociendo, van adquiriendo perspectivas más amplias y enriquecedoras, hasta configurar una relación de Respeto eterna.

La película es del año 1942, dirigida por el estupendo George Stevens y se titula, en español, “El asunto del día”. Participan un elenco de primer orden compuesto, en sus papeles protagonistas, por Jean Arthur, Ronald Colman y Cary Grant, quienes realizan unas actuaciones deliciosas y sin desperdicio.

https://m.ok.ru/video/1617647045274

Me despido, afirmando que Don César Bakken Tristán es un hombre con temple (busquen la atinada 6ª acepción del diccionario de la RAE), de rocoso lenguaje, critico acerado y libérrimo, estimulo constante; antagonista temible, estoico corrector de mis errores ortográficos y sintácticos, generoso mecenas y leal Compañero de viaje en esta estarranclada balsa de náufragos cibernética.

Por todo ello,

¡ SALVE CÉSAR !

¡¡ MUCHAS GRACIAS DON CÉSAR !!

RAFAEL LÓPEZ: (cine) «Mare Nostrum».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on septiembre 20, 2025 by César Bakken Tristán

Me despido de esta tetralogía dedicada al gran Rafael Gil, con el título de la cabecera. Tal como me comprometí, completo, con esta cinta del año 1948, la indispensable trilogía del director matritense con la imponente María Félix.

Tengo mucho material para esta última entrega, porque aprovecharé para, además de hablar de la película en cuestión, comentar filias y fobias cinematográficas, del primoroso cine franquista e hispanoamericano de aquellos feraces años 40 y 50.

Sobre la película de hoy indicar que es una trama de espionaje durante la II Guerra Mundial (con éso basta). El protagonista masculino es el sobrevalorado Fernando rey, un tipo que fue habitual del señor Gil y que trabajó a lo bestia durante el franquismo ¡aún me hago cruces de semejante privilegio! Porque me ha resultado siempre bastante insufrible y éso que fue llevado a los altares por la “proguesía democrática del 78”. En fin, no quiero perder más tiempo con este tipo.

Hay actores, por ejemplo Tomás Blanco que hubieran tenido más prestancia en ese papel. El actor bilbaíno se manejaba con gran solvencia en todo tipo de géneros: el drama “La laguna negra”; el bélico “El santuario no se rinde”; incluso en la comedia elegante como en la producción argentina “La cigüeña dijo si”; y ya ejerció de marido de la Félix en “Una mujer cualquiera” de 1949. Eso por no hablar de lo que hubiese supuesto la reconfortante presencia del gran Jorge Mistral, que, al menos, hubiese nivelado la balanza contra la Afrodita mejicana.

Acompaña a la pareja el siempre eficiente Guillermo Marín, y un actor de gran tonelaje físico y artístico (dicho con el mayor de los Respetos): me refiero al entrañable Juan Espantaleón, cuya actuación en “La pródiga” (año 1946), del mismo director (fue un habitual suyo), aún me emociona cada vez que la recuerdo.

Quiero resaltar a esa perversa mujer que, en esta película, lleva al límite y más allá a un hombre. Tiene todo el crédito del mundo, no como las ‘femme fatales’ de ahora que resultan estérilmente creíbles en lo de llevar a la perdición a los hombres, ni siquiera al más desesperado y sicalíptico de los mismos. Aún más, por más contorsionismos e impúdicos exhibicionismos que realicen consiguen activar la testosterona suficiente, en el espectador, como para hacer creíble un mero encuentro sexual o un apasionamiento desenfrenado.

Esta cinta me ha evocado otra, con la misma actriz, en la que ejerce, también, de “mala mujer”. Es en la película de Luis Saslavsky, un director argentino que en 1951 dirigió, “La corona negra”, sobre una novela de Jean Cocteau. Acompaña a la Félix José María Lado, un habitual del primoroso cine franquista de la época (casi siempre haciendo papeles de hombre áspero y rudo), quien ejerce de marido, en segundas nupcias (está más que justificado el arrebato ‘entrepernil’). El hombre saca del arroyo a esa turbadora buscavidas y a un tipo de cuestionable y similar ralea que luego se liarán y conspirarán contra él. Hay una escena demoledora: resulta que está el matrimonio en plena desavenencia conyugal en su domicilio, y María Félix lleva un impoluto y espectacular vestido blanco con unos taconazos de infarto; nada comparable a unas cómodas zapatillas de felpa y un cálido pijama o chándal de cuerpo entero. Ante una presencia así, supone un dulce y justificado sacrificio que esa escultural hembra te asesine, a traición, clavándote unas tijeras en el costillar.

En fin, que María Félix da la perfecta imagen de poder hacer lo que se le antoje, con cualquier hombre ¡y encima dejarlo encantado con ser su felpudo!

Este mismo director realizó, en el año 1941, la notable “Historia de una noche”, la mejor película argentina que he visionado. A pesar de los años, mantiene la frescura con una historia que te atrapa desde el primer instante. Las actuaciones son de primer nivel y la hora y media se pasa en un santiamen. Los diálogos son muy fluidos y de gran calidad. El acento argentino, un habitual lastre en las producciones de aquellas latitudes, está muy contenido, de tal manera que resulta perfectamente tolerable.

El director, desafortunadamente, se embarco en una producción española, del año 1963, con la misma historia. Ni siquiera la estimulante presencia del gran Jorge Mistral pudo compensar esa innecesaria ‘segunda parte’. Ayudo sobremanera al despropósito el pánfilo de Adolfo marsillach, un tipo de cuyo desempeño cinematográfico no puedo tener peor opinión, y éso que se hartó de hacer cine con Franco.

Haciendo mio un antaño y querido modelo de presentación de don César, especialmente en su insigne sección “Música sin mariconadas”, no les presento hoy una película, ¡¡sino tres!!, todas de primerísimo nivel, con el clásico metraje de la hora y media, que harán las delicias de los osados que se atrevan a sustituir el intrascendente y aburrido cine actual por CINE con mayúsculas.

  • Mare Nostrum
  • Historia de una noche
  • La corona negra

https://m.ok.ru/video/3989768637048

https://m.ok.ru/video/7484925020840

¡Hasta dentro de siete semanas!, si Dios quiere, y vean, ¡vean! las buenas películas del formidable fondo de armario del cine franquista e hispanoaméricano de los años 40 y 50.

RAFAEL LÓPEZ: (cine) «La noche del sábado».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on septiembre 15, 2025 by César Bakken Tristán

Cruzo el ecuador de mi tetralogía del gran Rafael Gil, entrando en los mejores títulos de la misma. La que les presento hoy es “La noche del sábado del año 1950, sobre una obra homónima de Jacinto Benavente.

Aquí ya estamos hablando de palabras mayores, con un elenco de primerísimo nivel en el que destaca la imponente presencia de Maria Felix. La acompaña Rafael Durán, un actor muy de mi agrado, indispensable en la filmografía del director matritense en aquellos años. Títulos como “La fe”, “El clavo” y algunos más que mi desmemoria me impiden señalar, muestran ese intenso y feraz vinculo profesional.

La belleza mejicana realizó una trilogía indispensable para el señor Gil: una cinta de 1948 que presentaré en la próxima ocasión; “Una mujer cualquiera” de 1949, que ya tuvo cobijo en este retiro cibernético de primerísimo nivel, y la película de hoy. Tres grandes películas que admiten «revisionados» sin perder la frescura, a la par que permiten encontrar detalles nuevos en cada uno de ellos.

La historia es lo menos relevante, aunque por darles unas pinceladas indicar que es una joven de gran belleza y ambición que por salir de la pobreza se convierte, inicialmente, en musa de un escultor y de ahí irá escalando socialmente. Si no la van a ver ¿para qué darles más detalles?, y si se deleitan con su visionado, prefiero no desentrañar más la historia.

Hay una frase de “Cautivos del mal” de Vincente Minelli (desde mi punto de vista su única película digna de mención) en la que Kirk Douglas dice sobre Lana Turner (después de una desastrosa prueba para una película de la actriz) “da igual que en la prueba haya estado mal, porque cuando está en la pantalla cautiva y los ojos sólo se fijan en ella” (se que no es literal, pero la esencia es esa). A María Felix le ocurre exactamente eso, su presencia cautiva ¡y de que manera!, convirtiendo cualquier aparición suya en garantía para que la película valga la pena verla.

El problemón era para los actores, y fueron pocos los que tuvieron la prestancia como para mantener el tipo ante la Afrodita mejicana, aunque de eso hablaré en la próxima entrega.

https://m.ok.ru/video/1859593243290

RAFAEL LÓPEZ: (cine) «Olvida los tambores». Rafael Gil.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on agosto 30, 2025 by César Bakken Tristán

Comentaba en mi anterior recomendación, del gran Rafael Gil, que iba a realizar una tetralogía significativa de su obra pero con la peculiaridad de utilizar el transgresor criterio de empezar, entre las seleccionadas, por las más recientes en el tiempo, para ir dando pasos cronológicos hacia atrás (no cinematográficamente hablando, porque, en las dos próximas entregas, encontraremos cintas de los años 40 y 50, sin lugar a dudas la etapa más fecunda y poderosa del director matritense).

Hoy les presento una cinta basada en una obra de Ana diosdado (sólo le concedo la mayúscula al nombre porque mis referencias personales, a nivel creativo, son sencillamente malas, pero tal vez disponga de alguna virtud y esté equivocado en mi apreciación). No sé nada de la vida de esta autora, pero los materiales que conozco suyos me han resultado infumables, hipócritas, buenistas y progues.

Quiero destacar la presencia, en la película, del mañico Fernando Sancho, un actor que estuvo a las ordenes del señor Gil durante más de siete lustros. Una dilatadísima colaboración, aunque en esta cinta sólo realice una brevísima aparición haciendo de El mismo (creo que lo llaman “cameo”). Sin embargo encontraremos a don Fernando en todas sus grandes obras y quisiera destacar una moderna en la que tiene un papel estelar. Me refiero a la adaptación cinematográfica de la novela del “fénix de los ingenios”, como se le bautizó en su tiempo, a don Félix Lópe de Vega y Carpio, un autor del Siglo de Oro con una inmensa capacidad creativa, entre cuyas obras se encuentra “El mejor alcalde el rey”. En la película, que adapta dicha novela, don Fernando interpreta a un conde sicalíptico y malvado, pero encantador, en una actuación de primerísimo nivel y sumamente enternecedora.

Después de este sentido homenaje a mi paisano, les relataré que la cinta que presento hoy, es una historia intrascendente, con un final dramático, en torno a unos jóvenes que quieren abrirse paso en el mundo de la música. Todos son muy “liberales”, por no decir progues y por lo tanto gilipollas. La cuestión es que uno de ellos lleva tres años casado (a su manera), pero se encama con su cuñada por despecho al no recibir el respaldo económico, para su proyecto musical, del cuñado que está económicamente bien situado. El desenlace es coherente y dramático.

La cinta me resultó ilustrativa sobre las “bondades” de la progresía tardo y post-franquista. Así en ése “matrimonio tan moderno” la cónyuge le perdona la infidelidad como si no hubiese pasado nada (la escena final en la que se van a la cama juntos, como si no hubiese pasado nada, es muy clarificadora). En fin que esos jóvenes del 75 (desde mi punto de vista con poco en común con los jóvenes de aquellos años) se creen superiores a los “casposos” franquistas intolerantes, y, personalmente, me parecen unos tipos ridículos, pretenciosos y fatuos.

Es una cinta de 1975 y ya marca territorio sobre muchas tendencias, en las formas de vida y comportamiento social, que se impusieron después.

Sinceramente, ¡CON FRANCO VIVÍAMOS MEJOR!

Como en mi anterior recomendación, aunque sea una película floja en el haber del señor Gil, prefiero que vean la cinta y que comenten, en la confiable opción que ofrece este blog, sus opiniones.

https://m.vk.com/video318847339_456239210

RAFAEL LÓPEZ(cine): «La boda del señor cura».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on agosto 25, 2025 by César Bakken Tristán

Cuando se aborda una tarea monográfica sobre algo, o alguien, suele realizarse de una forma cronológica, de manera que pueda observarse la evolución (o involución) del artista y su obra, a través del tiempo.

A fuer de remar en esta estarranclada balsa de náufragos me he aficionado, en ocasiones, a ser un poco transgresor – ¡jamás tanto como el cómitre que la gobierna! -, así que les voy a presentar una tetralogía del gran Rafael Gil que amplia y complementa la pentalogía, sobre el mismo director de cine, ya presentada en octubre y noviembre del año pasado, en este cobijo cibernético de galeotes indisciplinados,

Van a ser cuatro recomendaciones de muy diverso calibre y calidad, dos de ellas de su etapa crepuscular, tan vinculadas a las obras del escritor valenciano Fernando Vizcaíno Casas, y otras dos de su más poderosa y feraz etapa creativa, la de los años 40 y 50, con sendas películas basadas en novelas de Vicente Blasco Ibáñez, también valenciano aunque valga en su haber que su Madre era mañica (bilbilitana, para más señas).

Sólo como recordatorio indicar que las cinco películas seleccionadas que tuvieron cabida en este primoroso rincón digital fueron (esta vez sí, por orden cronológico de publicación):

  • La calle sin sol – 1948
  • De Madrid al cielo – 1952
  • Una mujer cualquiera – 1949
  • Huella de luz – 1942
  • El beso de Judas – 1954

Todas ellas junto a mi preferida, del director matritense, “La guerra de Dios” del año 1953, conforman un fondo de armario ideal con el que adentrarse en su obra.

Las cuatro películas que les voy a presentar configuran un estrafalario contraste (¡me gustan los contrastes!) y complemento de las anteriores, gracias a que esas cintas modernas muestran una descarnada visión de la sociedad post-franquista.

Tenga en cuenta, lector, que las dos cintas de los años 70, que voy a incluir, fueron realizadas cuando nacimos los que somos ya cincuentones y sesentones. Véalas con la perspectiva temporal y no se haga trampas al solitario, porque, en el fondo, comprobará que son muy ilustrativas.

No entraré en cuestiones técnicas de las que nada sé, porque, simplemente, presento películas que me gustan, o disgustan, y punto. Sí es cierto que considero interesante su visionado, ¡al menos una vez!, porque, desde mi punto de vista y para los que nacimos cuando el Caudillo aún era el Jefe del Estado, ofrecen una agria visión de la involución acaecida en España con el advenimiento de la “democracia”. ¡Y son de los años 70, para que contar la degradación, y degeneración, acaecida en los últimos ocho lustros!.

Bueno, vamos al lio que hay mucho material. Hoy les presento “La boda del señor cura”, una cinta del año 1979, sobre una novela homónima de Vizcaíno Casas publicada el mismo año, que cuenta con un potente elenco de actores patrios (el protagonista, José Sancho, es un actor que, siendo popular, no me gusta nada, pero ¡que se le va hacer, no se puede tener todo en la vida!). La historia narra la evolución/involución (¡malditas bodas de plata!) de unos estudiantes falangistas en un colegio jesuita y la de uno de sus profesores.

Prefiero no anticiparles más la trama, porque si no la van a ver ¿para qué? y, si la van a ver, prefiero que saquen sus propias conclusiones y se manifiesten en la opción de Comentarios, que con agrado les atenderé.

https://m.ok.ru/video/1945093737194

RAFAEL LÓPEZ: Contra Feijóo.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on julio 8, 2025 by César Bakken Tristán

Ni yo soy Orígenes de Alejandria, ni el interpelado es Celso. Tampoco ésta es la dispusta, de primerisimo nivel, sobre cuestiones morales y filosóficas del siglo III. Simplemente son unas pocas reflexiones de un español hastiado de tanto fariseismo y mendacidad.

En España llevamos tantos lustros de tirania partitocrática que es cuasi imposible encontrar rescoldos de dignidad individual y colectiva. La pravedad de la sociedad, silenciada por el poder y todas las estructuras políticas, sociales, mediaticas, judiciales, militares, etc., es tan profunda, que parece imposible que volvamos a ser un país que se respete a sí mismo y se haga respetar por los demás. Pero como ahondar en un análisis general ocuparía más espacio del de un artículo convencional, quiero ahorrar a los lectores ese sacrificio para centrarme en unos sucintos detalles sobre Feijóo y su «renovado» Partido Papanata Popular.

Feijóo tiene algo que, de ser costumbre generalizada, me parecería casi un milagro: a veces, dice lo que piensa. En ese sentido no hay nada objetable en el personaje, porque con la grey de malnacidos politicastros hay que saber ver más allá de postureos y cacareos. Resulta muy significativo como ha sabido cauterizar la crisis pepera (forzada por el mismo) en un plis plas. Es un tipo que se maneja a la perfección en esas distancias de las celadas y marca, enseguida, unos territorios en los cuales sus mamporreros adoptan servilmente la posición genupectoral con júbilo e inmediatez.

Como gracias a Dios nunca he votado a ése partido socialdemocráta ramplón y profundamente globalista, que dirije el destinatario de este artículo, ni pertenezco a esa miriada de inútiles integrales que le deben el puesto al amo pepero de turno, me considero con plena libertad para exponer mi punto de vista. El tema de las siniestras y superpobladas redes clientelares, de ésa hidra cleptocrática de dos cabezas que conforman pp-psoe, da, por sí sólo, para demasiado, así que lo miento pero sin desarrollarlo

Pero no se puede acusar a Feijóo de que sea un improvisador, él ha dado sobradas muestras de su criminal ideologia y, a continuación, detallo algunas perlas (sin ningún orden, ni criterio):

  • Muy recientemente se ha mostrado partidario de la educación sexual para los niños de 3 años en adelante.
  • Su política lingüistica tiene calificativos muy poco amables, los menos corrosivos que se me ocurren son: estúpida, siniestra, traidora y profundamente antiespañola.
  • Su política regionalista (me dan arcadas cada vez que oigo el término Autonomía o País refiriéndose a una región) dice muy a las claras el concepto que, éste engendro bípedo con gafas, tiene de España: una disgregación absoluta en reinos de Taifas inservibles para todo, excepto para el lucro de los satrapas regionales y sus sicarios.
  • Su política «sanitaria», en la que se ha mostrado como el más ferviente adalid de la inoculación de fármacos experimentales, de los que nadie se hace responsable y que está causando una criminal inmunodeficiencia en la población y una mortandad camuflada sin precedentes. Por si fuera poco ha sido el más feroz mandarín regional en cuanto a restriciones liberticidas para la población y las empresas; implantación de «pasaportes sanitarios»; obligatoriedad en el uso del bozal en todo contexto y lugar y, todo ello, sin ningún tipo de aval medico-sanitario (estas medidas, con diferentes, pero muy leves, graduaciones, han sido aplicadas por todos los malgobernantes locales, regionales y nacionales de España, TODOS SON CULPABLES Y UNOS CARNUZOS).
  • Su aura de excelente gestor ha sido comprada, y pagada, con gabelas sin fin a la caterva de sumisas meretrices mediaticas. Sin embargo, la tosca realidad demuestra que es justamente todo lo contrario porque, durante los quince años que ha tenido un poder absoluto en Galicia: el endeudamiento de dicha región se ha multiplicado por 4; ha realizado una pésima gestión industrial; sus manejos con las cajas, radicadas en ésa región, tienen un tufo a corrupción que se percibe hasta en las antipodas. Todos estos turbios asuntos hayan sido eficazmente silenciados gracias a una sospechosa ausencia de investigaciones judiciales independientes.

Podría extenderme, y concretar, más, lo sé, pero debo abreviar, porque quiero acordarme «en el postre» de los paniaguados peperos, en especial de sus votantes y de sus medios de des-información.

Siempre he sentido cierta indulgencia hacía los votantes peperos, sistematicamente engañados por sus amos y con una fidelidad a prueba de todo tipo de felonias, traiciones y mentiras. Éso ha sido hasta las últimas elecciones en Andalucia, porque desde ésa noche todos éllos tienen la calificación, para mí, de ser unos perfectos papanatas (que lo disfruten, aunque lo tengamos que sufrir el resto).

Respecto de sus medios de adoctrinamiento social me llama la atención que su comportamiento no dista mucho del de los papanatas votantes peperos, aunque en su «Haber» sí operen interesantes emolumentos via publicidad institucional y vete tú a saber que más cosas. Medios tan echaos a perder como el ABC o el Debate hace muchísimo que ni los toco, para no infectarme con su ponzoña. Otros que, cuan bienpagá, se posicionan según de donde les cae el momio, ni me molesto en nombrarlos.

Dejo para el final a los medios más patriotras, más católicos, los «buenos» porque, en el fondo, son los que más tristeza me dan, ya que, ocasionalmente, los sigo. Me refiero concretamente a El Toro TV y a Decisión Radio. Comprendo las penurías económicas que deben estar pasando, pero no puede haber dignidad, ni legitimidad, donde don €uro compra voluntades. Sigo a don Julio Ariza en su canal de Telegram y recientemente publicó un comentario en el que al final indicaba que se había encontrado con ese especimen viscoso de Feijóo en el Santo Sepulcro ¿inocente comentario?, lo dudo, ¿blanqueamiento de un ser miserable y sin escrupulos que ha dado sobradas muestras de estar diamentralmente alejado de las enseñanzas del Nazareno? creo que mucho. Y me llama la atención porque poco antes había emitido un sublime video de un sacerdote, en una omilia, denunciando a los que se declaran cristianos, porque van a misa, y luego actuan como ateos, votando partidos que defienden el aborto (sino literal, tolerándolo), la pútrida agenda LGTBI, la histérica climática y todo lo referente con la luciferina agenda dos mil treinta. También Decisión Radio muestra detalles de condescencia pepera en su castiza vertiente ayusista.

Addenda 7 de julio del 2025

He eliminado unos muy pocos párrafos porque, después de tres años, carecían de interés, o estaban vencidos. El resto es literal.

He recuperado este artículo porque, hoy, he leido la reelección, por aclamación en el congreso pepero del fin de semana, de ese montón de hipocresía bipeda como mandamás de esa piara de hijos de perra.

En los tres años transcurridos han sido infinitas las felonias, traiciones y mentiras cometidas bajo las ordenes, cuando no directamente, por esta inmundicia malantropomorfa, más feo que un pecado, aunque lo, realmente, repugnante de este miserable ser viscoso son sus hipocresias, ideas y actos. Detallar sus crimenes del último medio lustro me produce fatiga y hasta ‘mala gana

Acababa el artículo de hace tres años con la siguiente exclamación “¡AHORA ES EL MOMENTO DE ESTAR CON DIOS Y CONTRA FEIJÓO!”. Ahora me averguenzo de haber puesto, en la misma frase, a Dios con esta garrapata globalista (por consiguiente continuador del legado sociata) de mirada torva y hechos depravados. Así que rectifico y me despido con un ¡AHORA Y SIEMPRE ES, Y SERÁ, EL MOMENTO DE ESTAR CONTRA FEIJÓO!

RAFAEL LÓPEZ: Cine. «Don Camilo, Monseñor».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , on mayo 26, 2025 by César Bakken Tristán

Afronto mi última cita con este entrañable personaje cinematográfico, y su ‘alter ego” Peppone, con la emoción de haber revivido unos momentos muy agradables con el revisionado de estas grandes películas.

En esta ocasión, nuestros queridos antagonistas han conseguido sendas doradas poltronas en Roma. Don Camilo es, ahora, Monseñor y el señor Botazzi, Senador. En realidad, ambos anhelan los tiempos en que vivían en Brescello y las entrañables disputas que tenían. Así Peppone se duerme durante las áridas jornadas en el Senado y don Camilo tiene que atender, con un inglés sólo apto para el señor Bakken, a tres piadosas yanquis en busca de una audiencia con el Papa. Tiene don Camilo una frase muy divertida después de esa visita useña al exclamar después de hablar tanto inglés, nos limpiaremos un poco la boca”, jajaja, encendiéndose uno de sus habituales puros pequeños.

Afortunadamente para ambos, un asunto local los devolverá al lugar al que pertenecen, permitiéndoles rememorar tantas y gratas horas vividas. La cuestión es que existe un litigio motivado por la construcción de una edificación de viviendas sociales por parte del Ayuntamiento, en un solar en el que se encuentra una sencilla capilla a la Virgen. Don Camilo, siempre anticipándose a los acontecimientos, desbaratará los planes de Peppone para politizar la construcción de dichas viviendas, con un encendido discurso en el que destacará la humilde venida al mundo de Jesucristo en un pesebre. Tal es la vehemencia de don Camilo que Peppone le espeta “oiga, don Camilo, se confunde, que los comunistas somos nosotros, jajaja.

Atesora la cinta innumerables escenas que quedarán guardadas en sus más queridos recuerdos cinematográficos, pero no quiero estropearles el deleite de las sorpresas de su visionado anticipándoselas.

Una película emotiva, tanto es los aspectos trágicos como en los divertidos, que no dejará indiferente a nadie con un mínimo de sensibilidad.

Rodada en 1961, seis años después de mi anterior recomendación “Don Camilo y el honorable Peppone”, cuenta con una imagen y sonidos aceptables, aunque, como en las anteriores, son los diálogos y la trama el plato fuerte de la cinta.

RAFAEL LÓPEZ: CINE. «Don Camilo y el honorable Peppone».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on mayo 18, 2025 by César Bakken Tristán

Continuo con la entrañable revisión de las disputas cinematográficas de estos dos icónicos personajes. Después de tres años de la primera película, y pasando por alto la realizada al año siguiente “El regreso de don Camilo” (para mi la más floja de la pentalogía), se rodó esta cinta en la que no faltarán, tal como ocurría en las anteriores, los desencuentros y las manifestaciones de afecto y honradez entre don Camilo y Peppone, demostrando que, al fin y al cabo, se puede opinar diferente pero ello no limita que el respeto y el bien hacer pongan orden en el caos (léase las relaciones humanas).

Son muchas las pequeñas historias que atesora esta cinta: la turbadora presencia de una secretaria comunista adscrita al alcalde Peppone. Los pollos que cría el cura y que acabarán teniendo unos comensales inesperados. Las remembranzas del primer encuentro entre el partisano Peppone y don Camilo durante la II Guerra Mundial. Y muchas más.

Aunque hay mucho material donde elegir, mis escenas preferidas son dos: la primera es hacia el final de la cinta cuando, para perturbar el discurso final de Peppone antes de la elecciones, don Camilo pone una marcha militar, que le evocará los tiempos en que luchaban juntos frente a los nazis, provocando un cambio radical hacia un encendido discurso patriótico. La otra escena es la última, cuando don Camilo va a despedir a Peppone: el recién elegido diputado ya va en el tren rumbo a ese rimbombante puesto en Roma, cuando don Camilo le muestra que ocupar ese cargo es fruto de un orgullo malo, errado, porque supone abandonar a su esposa, a su familia, a su pueblo “donde es alguien” tal como le espeta y perder esas pequeñas cosas que en el fondo son las únicas que merecen la pena.

En fin, no les enrredo más y les dejo con la estupendísima compañía de estos simpáticos antagonistas.

Me disculparán la mejorable calidad de la imagen, pero es el único enlace que he encontrado para poder ver esta cinta completa. Se compensa esa carencia con unos diálogos, unas situaciones y un relato de primer nivel.

https://m.ok.ru/video/6172023065149

RAFAEL LÓPEZ: Cine. «Don Camilo».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on mayo 8, 2025 by César Bakken Tristán

Hace cuatro años presenté, en este libérrimo blog de don César Bakken, la película “El camarada don Camilo” (al final del artículo les adjunto el enlace), quinta, y última, cinta sobre este personaje, realizada durante un periplo cinematográfico de dos lustros y medio.

Para quienes no conozcan al personaje y puedan situarse un poco, indicar que don Camilo es el cura de un pueblo del norte de Italia que mantiene una sempiterna pelea ideológica (y a ratos también física) con el alcalde comunista del pueblo llamado Giussepe Botazzi, aunque es comúnmente conocido como Peppone.

Así que, al conseguir, recientemente, un enlace donde visionar esta cinta con plenas garantías, retomo al icónico protagonista de esta saga realizando el viaje del final al principio y presentando, hoy, la primera película de la pentalogía dedicada a este personaje. Es una cinta del año 1952, cuyo titulo es el mismo del artículo. No les aburriré con la ficha técnica, ni detallaré la entrañable, emotiva y – a ratos – divertidísima trama, porque prefiero que utilicen su tiempo en ver buen cine, CINE con mayúsculas.

Al decidirme a realizar esta recomendación no sabía si dejarla para el fin de semana, un momento clásico de ver el cine con tranquilidad y en familia, o en los días laborales. Finalmente me he decantado, si don César dispone de tiempo para asear mi artículo, por presentarla en un día laboral, porque creo que hace mucha más falta, dado lo aciago del panorama mediático. Y no me extiendo más al respecto porque enturbiaré el artículo y el deleite que obtendrán con el visionado de esta película.

Enlace para ver el artículo de hace cuatro años, que contiene, a su vez, otro para ver la cinta “El camarada don Camilo”

Enlace para ver “Don Camilo”

https://m.ok.ru/video/198777375313