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RAFAEL LÓPEZ: Contra Feijóo.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on julio 8, 2025 by César Bakken Tristán

Ni yo soy Orígenes de Alejandria, ni el interpelado es Celso. Tampoco ésta es la dispusta, de primerisimo nivel, sobre cuestiones morales y filosóficas del siglo III. Simplemente son unas pocas reflexiones de un español hastiado de tanto fariseismo y mendacidad.

En España llevamos tantos lustros de tirania partitocrática que es cuasi imposible encontrar rescoldos de dignidad individual y colectiva. La pravedad de la sociedad, silenciada por el poder y todas las estructuras políticas, sociales, mediaticas, judiciales, militares, etc., es tan profunda, que parece imposible que volvamos a ser un país que se respete a sí mismo y se haga respetar por los demás. Pero como ahondar en un análisis general ocuparía más espacio del de un artículo convencional, quiero ahorrar a los lectores ese sacrificio para centrarme en unos sucintos detalles sobre Feijóo y su «renovado» Partido Papanata Popular.

Feijóo tiene algo que, de ser costumbre generalizada, me parecería casi un milagro: a veces, dice lo que piensa. En ese sentido no hay nada objetable en el personaje, porque con la grey de malnacidos politicastros hay que saber ver más allá de postureos y cacareos. Resulta muy significativo como ha sabido cauterizar la crisis pepera (forzada por el mismo) en un plis plas. Es un tipo que se maneja a la perfección en esas distancias de las celadas y marca, enseguida, unos territorios en los cuales sus mamporreros adoptan servilmente la posición genupectoral con júbilo e inmediatez.

Como gracias a Dios nunca he votado a ése partido socialdemocráta ramplón y profundamente globalista, que dirije el destinatario de este artículo, ni pertenezco a esa miriada de inútiles integrales que le deben el puesto al amo pepero de turno, me considero con plena libertad para exponer mi punto de vista. El tema de las siniestras y superpobladas redes clientelares, de ésa hidra cleptocrática de dos cabezas que conforman pp-psoe, da, por sí sólo, para demasiado, así que lo miento pero sin desarrollarlo

Pero no se puede acusar a Feijóo de que sea un improvisador, él ha dado sobradas muestras de su criminal ideologia y, a continuación, detallo algunas perlas (sin ningún orden, ni criterio):

  • Muy recientemente se ha mostrado partidario de la educación sexual para los niños de 3 años en adelante.
  • Su política lingüistica tiene calificativos muy poco amables, los menos corrosivos que se me ocurren son: estúpida, siniestra, traidora y profundamente antiespañola.
  • Su política regionalista (me dan arcadas cada vez que oigo el término Autonomía o País refiriéndose a una región) dice muy a las claras el concepto que, éste engendro bípedo con gafas, tiene de España: una disgregación absoluta en reinos de Taifas inservibles para todo, excepto para el lucro de los satrapas regionales y sus sicarios.
  • Su política «sanitaria», en la que se ha mostrado como el más ferviente adalid de la inoculación de fármacos experimentales, de los que nadie se hace responsable y que está causando una criminal inmunodeficiencia en la población y una mortandad camuflada sin precedentes. Por si fuera poco ha sido el más feroz mandarín regional en cuanto a restriciones liberticidas para la población y las empresas; implantación de «pasaportes sanitarios»; obligatoriedad en el uso del bozal en todo contexto y lugar y, todo ello, sin ningún tipo de aval medico-sanitario (estas medidas, con diferentes, pero muy leves, graduaciones, han sido aplicadas por todos los malgobernantes locales, regionales y nacionales de España, TODOS SON CULPABLES Y UNOS CARNUZOS).
  • Su aura de excelente gestor ha sido comprada, y pagada, con gabelas sin fin a la caterva de sumisas meretrices mediaticas. Sin embargo, la tosca realidad demuestra que es justamente todo lo contrario porque, durante los quince años que ha tenido un poder absoluto en Galicia: el endeudamiento de dicha región se ha multiplicado por 4; ha realizado una pésima gestión industrial; sus manejos con las cajas, radicadas en ésa región, tienen un tufo a corrupción que se percibe hasta en las antipodas. Todos estos turbios asuntos hayan sido eficazmente silenciados gracias a una sospechosa ausencia de investigaciones judiciales independientes.

Podría extenderme, y concretar, más, lo sé, pero debo abreviar, porque quiero acordarme «en el postre» de los paniaguados peperos, en especial de sus votantes y de sus medios de des-información.

Siempre he sentido cierta indulgencia hacía los votantes peperos, sistematicamente engañados por sus amos y con una fidelidad a prueba de todo tipo de felonias, traiciones y mentiras. Éso ha sido hasta las últimas elecciones en Andalucia, porque desde ésa noche todos éllos tienen la calificación, para mí, de ser unos perfectos papanatas (que lo disfruten, aunque lo tengamos que sufrir el resto).

Respecto de sus medios de adoctrinamiento social me llama la atención que su comportamiento no dista mucho del de los papanatas votantes peperos, aunque en su «Haber» sí operen interesantes emolumentos via publicidad institucional y vete tú a saber que más cosas. Medios tan echaos a perder como el ABC o el Debate hace muchísimo que ni los toco, para no infectarme con su ponzoña. Otros que, cuan bienpagá, se posicionan según de donde les cae el momio, ni me molesto en nombrarlos.

Dejo para el final a los medios más patriotras, más católicos, los «buenos» porque, en el fondo, son los que más tristeza me dan, ya que, ocasionalmente, los sigo. Me refiero concretamente a El Toro TV y a Decisión Radio. Comprendo las penurías económicas que deben estar pasando, pero no puede haber dignidad, ni legitimidad, donde don €uro compra voluntades. Sigo a don Julio Ariza en su canal de Telegram y recientemente publicó un comentario en el que al final indicaba que se había encontrado con ese especimen viscoso de Feijóo en el Santo Sepulcro ¿inocente comentario?, lo dudo, ¿blanqueamiento de un ser miserable y sin escrupulos que ha dado sobradas muestras de estar diamentralmente alejado de las enseñanzas del Nazareno? creo que mucho. Y me llama la atención porque poco antes había emitido un sublime video de un sacerdote, en una omilia, denunciando a los que se declaran cristianos, porque van a misa, y luego actuan como ateos, votando partidos que defienden el aborto (sino literal, tolerándolo), la pútrida agenda LGTBI, la histérica climática y todo lo referente con la luciferina agenda dos mil treinta. También Decisión Radio muestra detalles de condescencia pepera en su castiza vertiente ayusista.

Addenda 7 de julio del 2025

He eliminado unos muy pocos párrafos porque, después de tres años, carecían de interés, o estaban vencidos. El resto es literal.

He recuperado este artículo porque, hoy, he leido la reelección, por aclamación en el congreso pepero del fin de semana, de ese montón de hipocresía bipeda como mandamás de esa piara de hijos de perra.

En los tres años transcurridos han sido infinitas las felonias, traiciones y mentiras cometidas bajo las ordenes, cuando no directamente, por esta inmundicia malantropomorfa, más feo que un pecado, aunque lo, realmente, repugnante de este miserable ser viscoso son sus hipocresias, ideas y actos. Detallar sus crimenes del último medio lustro me produce fatiga y hasta ‘mala gana

Acababa el artículo de hace tres años con la siguiente exclamación “¡AHORA ES EL MOMENTO DE ESTAR CON DIOS Y CONTRA FEIJÓO!”. Ahora me averguenzo de haber puesto, en la misma frase, a Dios con esta garrapata globalista (por consiguiente continuador del legado sociata) de mirada torva y hechos depravados. Así que rectifico y me despido con un ¡AHORA Y SIEMPRE ES, Y SERÁ, EL MOMENTO DE ESTAR CONTRA FEIJÓO!

RAFAEL LÓPEZ: Cine. «Don Camilo, Monseñor».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , on mayo 26, 2025 by César Bakken Tristán

Afronto mi última cita con este entrañable personaje cinematográfico, y su ‘alter ego” Peppone, con la emoción de haber revivido unos momentos muy agradables con el revisionado de estas grandes películas.

En esta ocasión, nuestros queridos antagonistas han conseguido sendas doradas poltronas en Roma. Don Camilo es, ahora, Monseñor y el señor Botazzi, Senador. En realidad, ambos anhelan los tiempos en que vivían en Brescello y las entrañables disputas que tenían. Así Peppone se duerme durante las áridas jornadas en el Senado y don Camilo tiene que atender, con un inglés sólo apto para el señor Bakken, a tres piadosas yanquis en busca de una audiencia con el Papa. Tiene don Camilo una frase muy divertida después de esa visita useña al exclamar después de hablar tanto inglés, nos limpiaremos un poco la boca”, jajaja, encendiéndose uno de sus habituales puros pequeños.

Afortunadamente para ambos, un asunto local los devolverá al lugar al que pertenecen, permitiéndoles rememorar tantas y gratas horas vividas. La cuestión es que existe un litigio motivado por la construcción de una edificación de viviendas sociales por parte del Ayuntamiento, en un solar en el que se encuentra una sencilla capilla a la Virgen. Don Camilo, siempre anticipándose a los acontecimientos, desbaratará los planes de Peppone para politizar la construcción de dichas viviendas, con un encendido discurso en el que destacará la humilde venida al mundo de Jesucristo en un pesebre. Tal es la vehemencia de don Camilo que Peppone le espeta “oiga, don Camilo, se confunde, que los comunistas somos nosotros, jajaja.

Atesora la cinta innumerables escenas que quedarán guardadas en sus más queridos recuerdos cinematográficos, pero no quiero estropearles el deleite de las sorpresas de su visionado anticipándoselas.

Una película emotiva, tanto es los aspectos trágicos como en los divertidos, que no dejará indiferente a nadie con un mínimo de sensibilidad.

Rodada en 1961, seis años después de mi anterior recomendación “Don Camilo y el honorable Peppone”, cuenta con una imagen y sonidos aceptables, aunque, como en las anteriores, son los diálogos y la trama el plato fuerte de la cinta.

RAFAEL LÓPEZ: CINE. «Don Camilo y el honorable Peppone».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on mayo 18, 2025 by César Bakken Tristán

Continuo con la entrañable revisión de las disputas cinematográficas de estos dos icónicos personajes. Después de tres años de la primera película, y pasando por alto la realizada al año siguiente “El regreso de don Camilo” (para mi la más floja de la pentalogía), se rodó esta cinta en la que no faltarán, tal como ocurría en las anteriores, los desencuentros y las manifestaciones de afecto y honradez entre don Camilo y Peppone, demostrando que, al fin y al cabo, se puede opinar diferente pero ello no limita que el respeto y el bien hacer pongan orden en el caos (léase las relaciones humanas).

Son muchas las pequeñas historias que atesora esta cinta: la turbadora presencia de una secretaria comunista adscrita al alcalde Peppone. Los pollos que cría el cura y que acabarán teniendo unos comensales inesperados. Las remembranzas del primer encuentro entre el partisano Peppone y don Camilo durante la II Guerra Mundial. Y muchas más.

Aunque hay mucho material donde elegir, mis escenas preferidas son dos: la primera es hacia el final de la cinta cuando, para perturbar el discurso final de Peppone antes de la elecciones, don Camilo pone una marcha militar, que le evocará los tiempos en que luchaban juntos frente a los nazis, provocando un cambio radical hacia un encendido discurso patriótico. La otra escena es la última, cuando don Camilo va a despedir a Peppone: el recién elegido diputado ya va en el tren rumbo a ese rimbombante puesto en Roma, cuando don Camilo le muestra que ocupar ese cargo es fruto de un orgullo malo, errado, porque supone abandonar a su esposa, a su familia, a su pueblo “donde es alguien” tal como le espeta y perder esas pequeñas cosas que en el fondo son las únicas que merecen la pena.

En fin, no les enrredo más y les dejo con la estupendísima compañía de estos simpáticos antagonistas.

Me disculparán la mejorable calidad de la imagen, pero es el único enlace que he encontrado para poder ver esta cinta completa. Se compensa esa carencia con unos diálogos, unas situaciones y un relato de primer nivel.

https://m.ok.ru/video/6172023065149

RAFAEL LÓPEZ: Cine. «Don Camilo».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on mayo 8, 2025 by César Bakken Tristán

Hace cuatro años presenté, en este libérrimo blog de don César Bakken, la película “El camarada don Camilo” (al final del artículo les adjunto el enlace), quinta, y última, cinta sobre este personaje, realizada durante un periplo cinematográfico de dos lustros y medio.

Para quienes no conozcan al personaje y puedan situarse un poco, indicar que don Camilo es el cura de un pueblo del norte de Italia que mantiene una sempiterna pelea ideológica (y a ratos también física) con el alcalde comunista del pueblo llamado Giussepe Botazzi, aunque es comúnmente conocido como Peppone.

Así que, al conseguir, recientemente, un enlace donde visionar esta cinta con plenas garantías, retomo al icónico protagonista de esta saga realizando el viaje del final al principio y presentando, hoy, la primera película de la pentalogía dedicada a este personaje. Es una cinta del año 1952, cuyo titulo es el mismo del artículo. No les aburriré con la ficha técnica, ni detallaré la entrañable, emotiva y – a ratos – divertidísima trama, porque prefiero que utilicen su tiempo en ver buen cine, CINE con mayúsculas.

Al decidirme a realizar esta recomendación no sabía si dejarla para el fin de semana, un momento clásico de ver el cine con tranquilidad y en familia, o en los días laborales. Finalmente me he decantado, si don César dispone de tiempo para asear mi artículo, por presentarla en un día laboral, porque creo que hace mucha más falta, dado lo aciago del panorama mediático. Y no me extiendo más al respecto porque enturbiaré el artículo y el deleite que obtendrán con el visionado de esta película.

Enlace para ver el artículo de hace cuatro años, que contiene, a su vez, otro para ver la cinta “El camarada don Camilo”

Enlace para ver “Don Camilo”

https://m.ok.ru/video/198777375313

RAFAEL LÓPEZ: Buen cine franquista para la Cuaresma del 2025.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , on abril 8, 2025 by César Bakken Tristán

Fue el propio Caudillo quien dijo que la traición que más le había dolido fue la que le perpetró la Iglesia Católica (lo escribo, todavía, en mayúsculas porque la Iglesia la formamos los católicos y va muchísimo más allá de una jerarquía corrompida hasta el mismísimo tuétano).

Franco, que salvo a la Iglesia del genocidio frentepopulista, vio como el ‘aggiornamento‘ de los “nuevos tiempos”, insuflados por el Concilio Vaticano II, le privaban de una de las razones principales en las que se había venido apoyando su régimen. Floja memoria tuvieron y malpago hicieron esos heresiarcas vestidos con sotanas de postín.

Sus sustitutos actuales se afanan en completar la felonía perpetrada por sus “ancestros”, con la traición última: la desacralización (lo llaman burdamente “resignificación”) del Valle de los Caídos. Por lo visto, no fue bastante la profanación de la tumba del Generalísimo (también la de José Antonio Primo de Rivera); ahora, aunque maldisimulen, quieren derruir, hasta sus cimientos, el más emblemático vestigio arquitectónico, de reconciliación y de fe del franquismo.

Como dice el dicho (no es exactamente literal): “Satanás los cría y ellos solos se juntan”. Existen tres actores en este ignominioso asunto del Valle de los Caídos: el primer actor es el sanguinario y criminal malgobierno sociata y su recua de secuaces, sicarios y mamporreros que, a estas alturas, no necesita más presentación. El segundo actor es la infame y cobarde jerarquía eclesiástica que ha apostatado de la fe para escarnio de los creyentes. Y, por último, no podían faltar esa caterva de inmundicias antropomorfas: los peperos. Porque esos malnacidos, emasculados, falsos, traidores, hipócritas y acomplejados a más no poder, con su “virginal” lideresa isabel diaz ayuso “rompiendo el viento”, son la peor escoria sobre la faz de la Tierra. Esa inane, a tiempo completo, de ayuso ha sido incapaz de declarar Bien de Interés Cultural al Valle de los Caídos, un minimalista gesto, pero de resultados trascendentales, que hubiese impedido las tropelías de los otros dos actores. Pero, ¡cómo esperar un adarme de gallardía en esa piara de hijos de perra peperos!

Sé que es complicada la decisión, pero tengo que confesar que son los dos últimos actores los que me repugnan más, porque, para mi, siempre será más culpable quien, pudiéndolo evitar, hace dejación de su deber.

España, la otrora reserva espiritual de Occidente y quien realizó la mayor gesta evangelizadora en la historia de la humanidad, yace mortecina en cuestión tan esencial, por más que se vayan manteniendo algunas costumbres y tradiciones, en fechas tan trascendentales para los católicos. Días en que rememoramos la muerte del Nazareno en la cruz, ése ‘Romper la Hora’ que sobrecogió al orbe.

La degeneración sistemática de la jerarquía católica, se pone especialmente de manifiesto, en estos días, con una masiva campaña de publicidad, instalada en la vía pública. Tal parece que, la única cruz que le interesa a la conferencia episcopal española es la relacionada con la declaración de la renta.

Se puede no ser católico (ateo, agnóstico, otras confesiones), pero es esencial y exigible el respeto a la fe de nuestros mayores, quienes procuraron por hacérnosla extensiva (por supuesto, también, a sus templos, obras artísticas y lugares de culto). Lo que no es de recibo es que, quienes deberían ser los principales baluartes de la fe, apostaten de forma tan miserable.

La Iglesia, en estos tiempos aciagos y de tribulaciones, está hecha más para la clandestinidad, que para impuros contubernios con poderes terrenales, profundamente luciferinos.

De todos modos, más allá de estas tristísimas cuestiones cotidianas relacionadas con la fe, quiero ofrecerles, para estas semanas de la Cuaresma, dos estupendas películas franquistas de temática religiosa.

Como no podía ser de otra manera, una de las elegidas va a venir de la primorosa mano del gran Rafael Gil, en este caso “La fe”. Es una cinta del año 1947 que, desde mi punto de vista, no está al excelso nivel de otras suyas presentadas, en este libérrimo blog de don César Bakken Tristán, como “La guerra de Dios” o “El beso de Judas”. Sin embargo, el prodigioso talento cinematográfico del señor Gil destaca incluso con sus obras “menores”.

Cuenta esta cinta con dos habituales, de su filmografía de aquellos años, como son Amparo Rivelles y Rafael Durán, amén de una parte del formidable fondo de armario patrio durante el franquismo, entre los que destacan, por su mayor presencia: Julia Caba Alba, Juan Espantaleón y Guillermo Marín.

La otra cinta es la emotiva y conocida “Marcelino, pan y vino” de Ladislao Vadja. Esta película del año 1955 cuenta con primorosos actores patrios como Rafael Rivelles, Juan Calvo, José Marco Davó, Antonio Ferrandis, Joaquín Roa, Juanjo Menéndez, José Nieto y muchos más; teniendo un papel estelar el, entonces, niño Pablo Calvo, quien se hizo popularmente famoso a raíz de su participación en esta película. Como es una historia que no necesita presentación, simplemente indicar que recomiendo su visionado, para quien no la conozca, especialmente por las muy emotivas escenas entre el niño huérfano acogido en el convento y Jesucristo.

Un estupendo programa doble de buen cine franquista con el que mitigar los efectos de las perversas influencias mediáticas actuales y coadyuvar al recogimiento, meditación y defensa de nuestro credo.

https://m.ok.ru/video/1154045905624

P.D.: Que Dios me perdone el pensamiento pero hoy «hubiese matado» por tener a mi alcance unos “Suspiros de Amante” de la querida y añorada Pastelería Albarracín de Teruel.

RAFAEL LÓPEZ: Cine franquista transgresor – Entrega nº 5. “Viridiana”.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina on febrero 28, 2025 by César Bakken Tristán

Afronto el epílogo de esta pentalogía dedicada al cine franquista transgresor, con una película que, desde mi punto de vista, ostenta el puesto de mayor privilegio al respecto. La cinta de Buñuel, fue motivo de disgustos para más de uno porque, aunque no se lo crean, pasó la censura sin apenas correcciones. Sin embargo, cuando ganó el festival de Cannes, y los escudriñantes ojos del Vaticano detectaron las sutiles cargas de profundidad puestas por don Luis, se lió una de cuidado.

De todos modos hablar de esta película y su director, más allá de ciertas puntualizaciones, que iré desarrollando en el artículo, no me parece de interés. Busquen, si lo tienen, en las procelosas aguas del universo cibernético y mediático porque hay muchísimo material, en ellas, sobre ambos.

He querido mostrar con mis recomendaciones de películas franquistas que siendo, o sin serlo, transgresoras en su momento, hoy lo son mucho más debido a la degeneración que ha sufrido la otrora próspera sociedad española. Aprovechando este soporte cinematográfico he dedicado las cuatro entregas precedentes a tratar los que, desde mi opinión, son las cuestiones más principales que afectan a España. Iniciaba este periplo señalando el EXPOLIO FISCAL como principal problema en la deriva económica, política y social observada en el último medio siglo. Continuaba con el caos en la EDUCACIÓN, que cercena el desarrollo formativo de las nuevas generaciones, mutilando sus expectativas futuras, tanto profesionales como vitales. La tercera entrega se la dedique a LAS SINIESTRAS INVASIONES DE SARRACENOS Y NEGROS. Y en la cuarta afrontaba lo que, para mi, es la última ratio para salvar a los españoles y a la patria: LA FAMILIA.

Ante asuntos de tanto calado, he tenido que valorar qué tema podría seleccionar como colofón de esta serie de artículos y he decidido no agregar ninguno. Creo que con los expuestos son más que suficientes y tampoco he encontrado ninguno que estuviese a su nivel. Así que dedicaré esta última entrega a hablar de todo y de nada, que es lo que más me gusta hablar.

Creo que Buñuel sería hoy, incluso, más subversivo que en tiempos de Franco. Hay que tener en cuenta que a pesar del revuelo de “Viridiana”, nueve años más tarde volvió a rodar en España, concretamente la cinta “Tristana”, así que muy represor no se puede decir que fuese el franquismo. La censura de hoy en día es más roma, más ladina; busca y ejecuta una muerte civil por inanición, el exterminio mediático de la disidencia y de las exiguas mentes libres que no se doblegan al poder (político, económico, etc.) ni a los mantras de la corrección ideológica. Para ello cuenta con un sistema terrible, al haber apesebrado a los medios y canales por los cuales se crean y exhiben los contenidos (en el formato que sea), lo que obliga a los pocos creadores independientes que hay, a tener que mostrar sus materiales en la gélida y desolada periferia mediática.

Creo que Buñuel habría sido víctima de la infame censura actual, igual que lo fue durante su idealizada República cuando prohibieron la exhibición de su película “Las Hurdes, tierra sin pan”. Don Luis no se casaba con nadie y la independencia y el espíritu crítico son características del hombre libre, temidas tanto por tirios como por troyanos. Es más, considero que, al igual que Jesucristo en el templo, don Luis se quitaría el cíngulo (o el cinturón, lo que tuviera más a mano) para expulsar a los fariseos que patrimonializan el concepto de cultura y que son meros mercaderes de suculentas subvenciones y de trabajo, generosamente remunerado, por el hecho de ser unos buenos mamporreros o unas buenas meretrices (que de los dos sexos hay en la viña de Satanás).

Tampoco estarían exentos de la justificada critica de don Luis esa jerarquía religiosa abonada al lucro y a ‘gestionar‘ (detesto esa palabra, tan vinculada a los hijos de perra peperos) el primoroso legado católico de cientos de generaciones. Esa curia con parálisis pastoral que acepta, repugnantemente, la ideología globalista, el compadreo con nuestros malgobernantes y que confunde la caridad cristiana con la más hiriente sumisión al Mal.

Porque una iglesia que ha sustituido las pilas con agua bendita por siniestros botes de plástico con gel hidroalcohólico ya marca querencia de por donde va. Igual que callarse como pecadores ante las liberticidas imposiciones durante la plandemia (distanciamiento social, bozales, prohibiciones, etc.). No conozco a ningún cura (lo de párroco creo que les queda grande) que haya dicho a sus feligreses, durante aquellos nigérrimos meses: ¡hermanos, entrad a la casa del Señor para que su mensaje eterno os reconforte! y que de paso, acogiéndose a sagrado, desautorizase cualquier intromisión policial en la casa de Dios. Por si ésto no fuese bastante, la curia está acometiendo la enésima traición a la fe del Nazareno, consistente en una turbia tolerancia respecto de las uniones homosexuales.

Viridiana nos muestra muchas cosas aún más transgresoras hoy que en 1961. Por ejemplo, como la maldad y miseria moral no va vinculada a una clase social. Y lo hace mostrando a esos mendigos que llevan una vida de penuria pero en cuya alma anida el egoísmo, la mentira, la lascivia y la hipocresia. Seres que, cuando tienen la ocasión, se muestran tan depravados y viciosos como el que más.

No lo he leído por ningún sitio, porque Buñuel siempre se declaró como un antifranquista acérrimo, ¿pero acaso, en “Viridiana”, no es Paco Rabal una especie de Franco?: ese hombre fuerte que pone orden en el caos e impide la anarquía y los excesos generados por unos mendigos indignos de cualquier tipo de compasión.

Buñuel sabia imprimir a sus películas de un aura, de una marca indeleble, incluso en sus proyectos menos personales. No es el caso de Viridiana que cuenta con icónicas imágenes, como la de Fernando Rey poniéndose (parcialmente, porque obviamente le es pequeño) el inmaculado zapato blanco de novia de Silvia Pinal. Y que decir de esa Última Cena de los mendigos, burdamente parodiada por unos degenerados en la ceremonia de los juegos olímpicos de París el año pasado.

Esta película la vi el siglo pasado y no pienso volverla a ver, a pesar de recomendarla para quien no la conozca. Para mi, la mayoría de las cintas del calandino son del tipo ¡con una vez, basta! Sus películas no son, especialmente, de mi agrado, de hecho la que más me gusta suya es, seguramente, la menos buñueliana: “El gran calavera”, una obra maestra que encontró hospedaje, hace mucho tiempo, en este magnífico blog de don César.

Sé que el fiero cómitre que gobierna esta estarranclada balsa de náufragos, compuesta por galeotes indisciplinados y eremitas irredentos, se sentirá incomodo con lo que voy a decir a continuación, pero como utilizaré ese prodigioso ungüento que ha cauterizado nuestras desavenencias, a la par que desarrollado y vigorizado nuestro feraz vínculo amical, dudo que la sangre llegue al rio. Me refiero a un bien muy preciado y raro, en estos tiempos aciagos y de tribulaciones: EL RESPETO.

Me atrevo a decir que, sin ser pretendido, ni procedente de imitación alguna (por la edad me refiero ahora a don César), observo algunas facetas comunes, tanto en el carácter como en cuanto a su creatividad, entre los señores Bakken Tristán y Buñuel Portolés. Ambos disponen de una capacidad creativa extraordinaria, autónoma, independiente, descarnada a menudo, selectas a veces enternecedora y con esos sutiles detalles de fino humor, algo socarrón todo sea dicho, tan maño y tan manchego.

Como les separan quince lustros, cada uno es hijo de su ‘destiempo’, aunque tienen en común que son ‘raras avis’ en tiempos marcados (especialmente don César) por la mediocridad y la mentecatería. De hecho los creadores, como Ellos, nacen para ser transgresores en cualquier época, de ahí su bendita “peligrosidad. Sin embargo, hay una diferencia significativa entre ambos: Buñuel tuvo unos Mecenas (su Madre y Ramón Acín) que le permitieron, siendo joven, hacerse con un nombre que aunque por su personalidad creativa le cerrase muchas puertas, también le abriera, con posterioridad, las de otros benefactores (Óscar Dancingers, Gustavo Alastriste, etc.), motivo por el cual pudo desarrollar una amplia carrera cinematográfica.

Don César no ha tenido esa oportunidad y fiel a esa indómita independencia suya no ha querido corromperse. Sus trabajos creativos se han tenido que centrar en videos, cortometrajes y documentales, realizados con recursos muy limitados, pero de resultados brillantes, que, por desgracia, languidecen en un infame ostracismo mediático.

Una faceta creativa suya, de la que soy devoto, son los artículos que publica en su blog, fuente de conocimiento y de referencia, sobre muchos asuntos ignotos para mi. Tengo que destacar su primorosa sintaxis y ortografía, la cual tiene la bondad de aplicar a mis artículos al revisarlos, dotándoles de las correcciones oportunas. También hemos tenido algún desencuentro, especialmente por cuestiones sicalípticas todo sea dicho, ¡faltaría más!

Reconozco que no toda la producción del señor Bakken Tristán me gusta, pero, al igual que Buñuel, tiene un sello personal único. Comprendo, asimismo, que su complejidad creativa se me escapa a menudo, lo que dificulta que valore, adecuadamente, algunos materiales suyos.

Al contrario que don César, Buñuel estaba equivocado en lo referente a la política (con respecto a Franco y su régimen, equivocadísimo del todo), pero siendo aragonés y tozudo me obliga a ser doblemente indulgente con Él, porque yo también lo soy, ¡y mucho! (maño y cabezón).

Dudo que don Luis tuviera ese característico lenguaje rocoso del señor Bakken, y desconozco si sentía algún tipo de predilección por ruidosos metaleros recalcitrantes como don César; porque la única afición musical que se le reconoce a Buñuel era ir a tocar el tambor, a su Calanda natal, durante su emblemática Semana Santa. De todos modos si, en esa trampa que consiste en hacer viajar en el tiempo a las personas, se hubiesen conocido, hubieran discutido muchísimo y a mi me habría gustado estar allí para verlos y oírlos, porque don César es un antagonista temible.

La dignidad personal, la fe verdadera están en la esencia del hombre libre, ése que es capaz de no doblegarse a la mendacidad y el fariseismo que reinan por doquier. Hombres con principios morales, valores éticos y una creatividad pura y salvaje, características que los convierten en indomeñables.

Cuesta encontrar, hoy en día, hombres que acepten con entereza y autocrítica los errores y fracasos. Que se muestren humildes ante los éxitos y venturas. En definitiva: HOMBRES AUTÉNTICOS, LIBÉRRIMOS Y CREATIVAMENTE EXCELSOS. Porque lo habitual, lo cotidiano, es ver como sujetos, con codiciosa y genupectoral sumisión y sin el menor adarme de talento, ni sensibilidad artística, doblan la cerviz ante el poder, ante el dinero, ante las gabelas, ante lo sucio.

Ni César, ni Luis están hechos de esa pútrida materia prima, por éso son tremendamente transgresores.

Sé que, cuando escribo estas líneas, no es el día (ni lo será, tampoco en la fecha en que vea publicado mi artículo en tu magnífico blog) pero como no es la primera vez que me equivoco al respecto, realmente me da igual, así que ¡FELIZ QUINCUAGÉSIMO ‘RESTAAÑOS‘, MALDITO!

Mis invernales impulsos juntaletriles languidecían mortecinos cuando el buen cine franquista vino a rescatarme de esa modorra ¡y de qué manera! Primero con la poderosa filmografía del gran Rafael Gil y después con el estupendo José Luis Sáenz de Heredia. He disfrutado muchísimo, en los últimos meses, con las pentalogías dedicadas a esos grandes directores, las cuales han tenido continuidad con otra dedicada al cine franquista relacionado con el glorioso Alzamiento Nacional, la Guerra Civil y la posguerra y, por último, con la presente cuyo eje vertebrador ha sido el cine franquista transgresor.

Con los dedos de una mano (y me sobrarían dedos) puedo recordar, en mi actividad juntaletril, momentos tan gratos y de tanta plenitud interior.

https://m.ok.ru/video/3966956210833

RAFAEL LÓPEZ: Cine franquista transgresor – Entrega nº 4.– “La gran familia”

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , on febrero 22, 2025 by César Bakken Tristán

Voy acercándome al final del camino, de esta pentalogía dedicada al cine franquista transgresor, y lo hago de la mano del director mañico Fernando Palacios que, en 1962, dirigió “La gran familia”. Creo que la mayoría de lectores, de este magnífico blog de don César Bakken Tristán, habrán visto, en alguna ocasión, esta emblemática película del cine franquista, que tuvo un éxito rotundo en su momento.

Para quien no la conozca indicar que es un relato sobre la familia Alonso, compuesta por el matrimonio, el padre de la esposa y ¡11 hijos! (también el padrino tiene un papel estelar). Es una cinta que, por supuesto, no tuvo ningún problema con la censura, pero que, en estos tiempos nigérrimos, dudo que corriera idéntica suerte.

Ahora un matrimonio con 11 hijos (¡y con menos, también!) es considerado, según su fe, un peligrosísimo fundamentalista católico; mientras que si devienen de la conejil fertilidad de la caterva de uniones sarracenas es algo divino de la muerte. Por supuesto esa feracidad en engendrar mahometanos y más mahometanos es utilizada, por estos siniestros invasores, como un ‘modus vivendi‘, para solazarse a costa del erario público. Los plebeyos, siervos contribuyentes (ya estoy, otra vez, con las redundancias), debemos – lanarmente – atender, a través de los sangrantes impuestos con los que nos crujen, este vicio y latrocinio, por culpa de millones de ‘votontos‘ que eligen a los más inmundos y miserables malgobernantes sobre la faz de la Tierra.

Y qué decir de los estereotipos sobre la mujer que se muestran en la cinta: esa ama de casa (es un personaje que me resulta petulante, porque las mujeres de aquellos años eran más serias), y sus hijas ayudándole en las labores domésticas. Como, académicamente, son más brillantes los hombres que las mujeres (el examen oral sobre el rio Ebro que le hacen a una de las hijas es de traca). Como la proyección natural de la mujer es el casamiento y el cuidado de la familia. Todo eso es visto hoy , por la progresía dominante, como rancio, machista y retrógrado. A las niñas, jóvenes y mujeres, de estos tiempos desquiciados que nos ha tocado malvivir, se las educa, en primer lugar, contra el varón y lo que llaman heteropatriarcado. En segundo lugar, se les muestra la virtud de un “empoderamiento” cuya única finalidad parece ser copiar las actitudes y comportamientos menos edificantes de los hombres.

Si salen vivas de esos adoctrinamientos, observarán como la maternidad es puesta en entredicho en el mejor de los casos, cuando no como algo negativo para su desarrollo vital y profesional. Como el cuidado y dedicación a la familia supone, casi, una ofensa a su dignidad como persona, y un lastre en su reconocimiento social. Como deben aceptar una transexualidad perversa que invade sus espacios íntimos y elimina la feminidad, para sustituirla por un grotesco constructo visceral en el que ser mujer depende de la voluntad del individuo. En fin, los delirios y sinsentidos al respecto, son muchos más, pero no quiero extenderme.

Desde mi punto de vista, la FAMILIA es la institución básica de la sociedad, la que le otorga la tan necesaria estructura primaria y le confiere cohesión. LA FAMILIA ES LA ÚLTIMA RATIO DE TODO LO NOBLE, Y QUE MEREZCA LA PENA, EN ESTE ATRIBULADO MUNDO. Porque ni una sociedad, ni un país, puede subsistir sin esa piedra clave que es la familia, pero incluso el propio individuo necesita a la familia para desarrollarse como persona y adquirir todas sus potencias. Esa importancia es bien conocida por quienes quieren destruir las sociedades, los países y, por supuesto, a los individuos, que, sin un entorno familiar recio, son presas fáciles de los simplistas mantras ideológicos y de las élites que nos malgobiernan.

Contra la familia se han articulado toda una serie de armamentos de muy grueso y siniestro calibre: el aborto, la eutanasia, el divorcio, las uniones de maricones y lesbianas (grotescamente equiparadas, civilmente, a los matrimonios) incluso con la posibilidad de que, en algunos países, puedan adoptar niños; las nuevas tecnologías que deshumanizan y aislan, los hábitos de vida que destruyen los lazos familiares; la educación infantil y juvenil que adoctrina y trata de separar al individuo de un entorno familiar vigoroso, etc.

Vi, hace unas semanas, un video de dos maricones a los que, inexplicablemente, les habían concedido hacerse cargo de un bebé. En primer lugar, no puedo llegar a comprender que taras mentales sufren estos ‘carnuzos’ para que no entiendan que ser un buen padre (fisiológicamente podrían serlo, aunque, vistas las pintas que traían, mejor que no procreen) permite alcanzar los más sublimes anhelos parentales de cuidado y cariño, pero que, indudablemente, la madre tiene un vínculo con el bebé superior, especial y único.

Continuo con lo que les quería contar: quité el sonido para minimizar el cabreo, porque las imágenes ya eran, de por sí, esperpénticas. Uno de esas inmundicias malantropomorfas trataba de darle el pecho a la criatura, por supuesto con un estéril resultado y la “turbación” del maricón. Pero más allá de ese par de engendros depravados y sus delirios “maternales”, subsiste una raíz del Mal mucho más dañina y profunda. En primer lugar, están esos políticos desquiciados que implementan una infernal legislación, coadyuvante de estos infames hechos. Después, las miriadas de asociaciones, y organizaciones apesebradas, que forman la oportuna correa de transmisión, para que se cometan estos crímenes contra unos seres inocentes. Sin embargo aún hay más, porque, los principales culpables, de estos ignominiosos delitos contra criaturas inermes, son esos padres descastados que venden, o abandonan, a sus hijos y para los cuales el averno supone demasiada indulgencia. Y, por último, una estructura pública (jueces, asistentes sociales, etc.), que debería ser independiente y cuidar de estos seres inocentes, pero que está corrompida hasta el tuétano, siendo cómplices, o callando como rameras, ante estas felonías.

Sin ningún ánimo de critica, ni de condicionar la libertad individual y familiar de nadie, les quiero contar algo que, desde hace unos cuantos lustros, me viene resultando tremendamente ilustrativo. Tanto mi Esposa como yo hemos paseado mucho a nuestros Hijos. Coincidió que, cuando eran pequeños, aún vivíamos en el pueblo, y allí dar paseos era una rutina deliciosa. Tanto cuando fueron en el capazo, como en la silla, siempre los llevábamos mirando hacia nosotros; desde nuestra perspectiva siempre lo consideramos lo natural, porque permite estar pendiente de Ellos, ante cualquier eventualidad y porque, para unos padres, no hay mejor visión que la de sus hijos. Pienso (y lo haré siempre) que también para Ellos, les resulta grato y estimulante ver y sentir el cariño de unos padres entregados.

Hoy que la natalidad está por los suelos y cuesta ver a unos padres paseando a su bebé, también suelo fijarme en los homéricos padres que van empujando un carro, o una silla, de bebé, y son casos extraordinarios los que lo hacen como lo hacíamos nosotros. La inmensa mayoría llevan a las criaturas mirando al tendido; incluso les dejan un esmarfon, o una tableta, para “que se entretengan”. Tampoco faltan los casos en que son los propios padres los que copian ese hábito y van observando el artilugio de marras, mientras pasean a sus hijos (todo muy cibernético y digitalizado, la verdad, ¡pero qué triste!).

Desconozco si, psicológica o terapéuticamente, es mejor un sistema u otro, pero no puedo abstraerme a la idea de que ese alejamiento visual y sensorial, en edades tan tiernas, pueda ser bueno para las criaturas, ni para sus padres, en cuanto a la formación de un vínculo familiar poderoso.

Indudablemente cada familia es un mundo y la libertad de los padres está muy por encima de mis posicionamientos personales, así que no acometeré más valoraciones sobre éste u otros asuntos tan íntimos, como son la crianza y educación de los hijos.

Me voy despidiendo, indicando que el señor Palacios filmó tres años más tarde una secuela, titulada “La familia y uno más”, aunque, lamentablemente, no la pudo ver estrenada porque murió joven, con «cuarenta y todos años«. Es una regla universal, con muy pocas excepciones, que “nunca segundas partes fueron buenas”; en este caso, aunque no tiene la frescura y originalidad de la primera, al menos sabe llevar bien el paso.

Demencialmente, muchos años más tarde, decidieron desempolvar a la familia Alonso realizando dos bodrios infumables, cuyo destino más noble sería la hoguera. En el primero de esos esperpentos cinematográficos aún participaron Alberto Closas y José Luis López Vázquez (más les hubiese valido estarse quietos porque les supuso más un demérito, en sus sólidas carreras, que otra cosa). Si esta “resucitación” de la familia Alonso fue pésima, el último engendro de la saga aún lo fue mucho peor. En esta ocasión ya sólo pudieron contar, como única referencia de peso, con la entrañable presencia del señor Galindo de “Atraco a las tres”.

https://m.ok.ru/video/3854765918908

RAFAEL LÓPEZ: Cine franquista transgresor – Entrega nº 3. «Películas españolas antifranquistas, dentro del Franquismo».

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , , , , , , on febrero 11, 2025 by César Bakken Tristán

Cuando trato un tema me gusta realizar un mosaico sobre el mismo, mostrando no sólo las filias, sino también las fobias. Dentro de las últimas, considero útil ver las andanzas del enemigo como infalible mecanismo para reforzar mis convencimientos. Porque convendrán conmigo que, a menudo, es más efectivo, cuando nuestra fe se debilita, obligarse al sacrificio de soportar las mentiras interesadas y los grotescos adoctrinamientos de nuestros malgobernantes y sus secuaces de todo pelaje.

A esa áspera labor dedico este tercer artículo, sobre el cine franquista transgresor, ya que es, precisamente, el cine antifranquista en tiempos de Franco el eje de esta entrega. Porque sí lo hubo, a pesar de la extendida creencia que la censura franquista impedía toda creación cultural disidente. 

Les mostraré algunos de esos directores malditos cuyas películas no fueron del agrado del Régimen, motivo por el cual tuvieron algunos «problemillas» con la censura. Desconozco si los títulos que he visionado son muy representativos, pero sus directores siempre tuvieron – y cultivaron – ese aura de antifranquistas (aunque ello no les impidiese realizar películas en tiempos tan nigérrimos) y, por ello, venerados por los progres y neo frentepopulistas, del último medio siglo.

Las películas en cuestión han sido “Los golfos de Carlos Saura, realizada en 1960, “Nunca pasa nada de Juan Antonio Bardem, del año 1963 y, por último, “El extraño viaje de Fernando Fernán Gómez, del 64. No sé si la muestra seleccionada es suficiente y adecuada, pero teniendo en cuenta que con la llegada del desarrollismo la producción patria decayó notablemente en calidad, al perder el nervio de las décadas anteriores, considero a las cintas elegidas como válidas para el objeto del artículo.

Realizaré, a continuación, una sinopsis de las tres por si no los han visto, así como algún comentario sobre sus directores.

El oscense Carlos Saura es, desde mi punto de vista, un director muy personal, que en estos tiempos resulta ser aún más transgresor que cuando gobernaba el Caudillo. A mi las películas que he visto suyas no me gustan, y comprendo que, durante el régimen del Generalísimo, tuviera problemas con la censura, porque sus temáticas son, digamos, áridas. Su mirada hacia la naturaleza y comportamientos humanos menos amables, y las vidas de personas desfavorecidas socialmente, y sin horizontes, fueron objeto de su atención, y por ello observadas con recelo en su momento. “Los golfos” se enmarca en este último grupo, ya que nos muestra a un puñado de jóvenes sin arraigo familiar alguno, aunque sí amical, que se dedican a pequeños robos y cuyo único horizonte vital será conseguir el dinero para que uno de ellos llegue a ser torero. Los únicos rostros conocidos de la cinta son los actores Manolo Zarzo y José Luis Marín.

“Nunca pasa nada” de Juan Antonio Bardem, al contrario que la anterior, cuenta con un notable elenco de primeras figuras del panorama patrio. Ahí están, ¡nada más y nada menos! que Julia Gutierrez Caba en un actuación primorosa, Rafael Bardem (el padre del director) en un papel pequeño pero realizado con una delicadeza exquisita; Antonio Casas, Maria Luisa Ponte y José Franco (que igual hacía de malvado comisario soviético en “Embajadores en el infierno”, como, en esta cinta, de ajetreado responsable de una revista de variedades), entre otros. La historia es sobre una vedete francesa que, durante un viaje con su compañía, sufre un ataque de apendicitis, motivo por el cual tendrá que ser operada en el pueblo más cercano, trastocando con su presencia la vida social del municipio y en especial del médico que perderá el ‘esme‘ (disculpen es un aragonesismo) por ella. Toca otros temas como la crisis existencial del médico al cumplir 51 años, sin haber – según él – conseguido sus objetivos vitales, la agobiante vida social de un pueblo de provincias, etc.

Por último “El extraño viaje” es una historia de intriga en la que se mezclan el provincianismo y ordinariez de un pueblo de la España profunda con un crimen. La cinta, desde mi punto de vista, es deudora, en algunos detalles, de Viridiana de Buñuel, rodada tres años antes, aunque Fernán Gómez no dispone del talento del calandino.

Me resulta ilustrativo que esas películas sean hoy mucho más transgresoras que en tiempos de Franco. En “Los golfos”, por ejemplo, el afán de unos ladronzuelos para que uno de ellos llegue a ser torero, es un asunto, totalmente, criminalizado a día de hoy. Dudo que Carlos Saura encontrase financiación privada para un proyecto así (pública por descontado que ni un céntimo, con lo triturada que tienen a la tauromaquia las distintas Administraciones). Tal vez si, en vez de querer ser torero, anhelase convertirse en el ganador del concurso de ‘Drag Queen’ del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, podría tener alguna posibilidad.

Y qué decir de “Nunca pasa nada”, donde una mujer decide seguir siendo fiel a su marido, a pesar de sus engaños y de cierta brutalidad de éste. Nada que ver con esas mujeres empoderadas modernas que hubieran denunciado al marido por malos tratos psicológicos, para quedarse con la custodia del hijo, la casa y una pensión, mientras el esposo pasa un educativo periodo en la trena. Tampoco creo que Bardem encontrase financiación para su película ahora.

Para dar satisfacción a los gustos “modernos”, posiblemente, el señor Bardem encontraría recursos si decidiese incluir unas cuantas secuencias tórridas entre el médico y la vedete (no digo lo que don César dice al respecto sobre estas cuestiones sicalípticas en el cine, porque me ruborizo), cuando en la original ni siquiera llegan a darse un beso en la boca.

Quiero resaltar, antes de que se me olvide, la espléndida escena final de esta película: resulta que el médico, después de haberse puesto por enésima vez en ridículo con la francesita, se queda como un estafermo viendo como la joven sube al autobús de su compañía de variedades para irse del pueblo. En ese momento aparece la Esposa quien, en una mezcla de cariño y devoción conyugal, le coge del brazo, iniciando ambos un tranquilo paseo en dirección a su hogar. Durante el mismo pasan por delante de su tienda habitual en el pueblo (que es un covacha de cotorras lenguaraces), donde se encuentra, casualmente, el joven profesor particular del hijo, quien le ha declarado su amor (más platónico que carnal) a la esposa del médico. Pues la Señora, al pasar por allí, ni siquiera mira de soslayo. Realmente es una escena sin diálogos, pero de mucha exquisitez y elegancia, además de una narrativa visual primorosa, por lo que no me duelen prendas en calificarla como de primerísimo nivel.

La tercera seguramente si, aunque no lo sé. La historia trata sobre tres hermanos solterones (dos mujeres y un hombre), en la que la hermana más lista tiene dominados a los otros dos, porque de cabecica se plantaron en los 14 años. Esa mujer beata y de agrio carácter se encapricha de un músico guapete que formaba parte de uno de aquellos grupos que amenizaban las verbenas de los pueblos. El joven ve dinero a ganar y le sigue la corriente, convirtiéndose en su amante pero sin fornicio de por medio. Para atender los caprichos de la solterona se encargará de comprar (e incluso robar) lencería fina y provocativa; también le hará pases de modelos con los elegantes vestidos, que la mujer espera lucir en la noche de París, ya que la malhumorada solterona es tan recatada que considera indecente probárselos ella misma, mientras esté en el pueblo. En fin creo que una historia así probablemente encontrarse financiación, aunque tratarían el asunto mostrando más centímetros cuadrados de piel (en la película no se muestra ni uno solo), y tendrían una acusada sensibilidad hacia el travestismo, muy tibiamente mostrado por el señor Fernán Gómez.

De todos modos reconozco que, más allá de mis gustos, tanto Saura como Bardem no eran unos manirrotos en la materia. Sí querían sabían hacer buen cine. Incluso un tipo menos solvente como Fernán Gómez luciría hoy entre el páramo cinematográfico patrio.

Estas películas no son trabajos fallidos, de hecho destacarían hoy, visto el mostrenco panorama patrio y foráneo. Otra cuestión es que arrimen el ascua a su sardina en demasía (y éso es lo que me desagrada), mostrando la imagen de una España beata, bruta, fea y maldiciente; que, desde luego, no comparto.

Opino que la pantalla grande no se hizo para contar, sólo, historias agradables, épicas y formales. Lo transgresor y lo creativo, si está hecho con calidad (requisito imprescindible en todo tipo de películas), es tan digno como todas ellas. Pero aún diré más: en contra de lo que se suele pensar, fue la censura, al embridar los excesos de estos y otros directores transgresores, la que permitió un resultado de sus obras más afinado, porque tuvieron que esforzarse y poner un punto más de creatividad en sus películas.

Creo que estas cintas no tendrían cabida en las pantallas de hoy en día, que parecen abocadas, estérilmente, a cuatro vías: las insustanciales, las simplistas historias sobre seres con poderes extraordinarios, la revisión de obras del pasado (en las que se trata de suplir el talento de las originales por una sobreabundancia de medios técnicos y efectos especiales) y una cuarta muy vinculada al adoctrinamiento puro y duro, que en la vertiente estadounidense está asociada a la repugnante agenda globalista, y que en la producción patria presenta una común característica: el revisionismo histérico de la Guerra Civil y el franquismo.

Dentro de este último grupo me vienen a la mente dos películas: “La lengua de las mariposas” del año 1999 y “El maestro que prometió el mar” del 2023. La primera escasamente la pude soportar cinco minutos y de la segunda sólo el tráiler, pero ambas tienen un nexo común: que en las fosas comunes y cunetas reposan sólo víctimas inocentes del cruel franquismo, y que todas ellas eran esos estupendos maestros republicanos, sinónimos de cultura, libertad, sensibilidad y de los mayores dones intangibles sobre la faz de la Tierra. Por supuesto las embrutecidas huestes franquistas destruyeron físicamente a esos probos hombres y a su legado. Me repugnan esas malintencionadas y sensibleras interpretaciones ,de lo que fue la realidad, con las que tratan de ponernos anteojeras (es una guarnición para las caballerías) para obviar (y también olvidar) que fue el frente popular quién se dedicó – con mucha más saña y una ausencia total de humanidad – al sanguinario exterminio de su amplísimo concepto de fascistas. Ese régimen liberticida y criminal asesinó a inocentes con sobrecogedora profusión, y en muchos casos siendo menores de edad, simplemente por el hecho de ser católicos, ¡qué no me vengan con historias, redios!

Les recomiendo, si no la han visto, “Rojo y negro” de Carlos Arévalo que fue objeto de mi atención hace cosa de un mes (la tienen disponible en este magnífico blog de don César), donde se muestra el ‘modus operandi’ de las chekas y el amor al prójimo del frente popular en las retaguardias.

Disculpenme porque, como siempre, ‘esbarro’, y me voy de un asunto a otro sin el menor pudor (yo también necesitaría a un editor que embridase mi forma de escribir). Retomando el hilo de mis tres películas antifranquistas en tiempos de Franco, todas ellas muestran una realidad social muy definida y que, hoy, es profundamente transgresora: LA HOMOGENEIDAD DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AQUELLOS PUJANTES AÑOS.

Sí, todos los que salen en esas historias son españoles. No hay ni una sola nota de color en los personajes. No aparece ningún negro, ningún sarraceno, ni siquiera un hispanoamericano. Los hijos de perra sociatas, peperos y separratas jalean, desde hace seis lustros (los pancatalanistas desde antes incluso), las invasiones de sarracenos y negros, que han inoculado su ponzoña multicultural, con el fin de destruir la otrora próspera sociedad española.

Simplemente dejaré un par de detalles que me helaron la sangre hace unas semana. Eran unas noticias de La Gaceta de la Iberoesfera, el único periódico digital digno de ser leído (los de papel son todos basura), en las que se decían que en muchos municipios de España, los españoles ya no somos la primera nacionalidad de sus residentes, ¡ni siquiera la segunda!.

La otra noticia hacia mención a que uno de cada cuatro residentes en España no es español (creo que es una estadística bastante indulgente). La población española esta envejecida, la proporción de nacionales frente a extranjeros la mantenemos los de la explosión demográfica de los 60 y 70, pero es que nosotros ya tenemos más de 50 ó 60 años. Me gustaría saber la ratio de españoles entre los menores de 25 años, a buen seguro que no alcanzan ni a la mitad; igual ocurre con los nacimientos, ya que los hay más de extranjeros que de nacionales.

Les explicaré a continuación mi opinión sobre las invasiones que padecemos. En primer lugar ya hablo de invasores y no de inmigrantes ilegales, porque hay que llamar a las cosas por su nombre. No es una cuestión de personal de bien indocumentado que presenta una simple deficiencia administrativa, son alimañas que nos invaden con siniestros fines e intenciones.

Yo soy una persona sencilla que no entiende mucho de las cosas, pero asemejo la invasión de un país (que es como un casa grande) a como si un intruso entre en tu casa. Lo que se lleva, desde hace demasiado tiempo, es que lejos de manifestar resistencia alguna, hay que abrirle cordialmente las puertas de tu casa y darle de comer opíparamente. Después agasajarlo con lo mejor de tu bodega, comprándole, de paso, el último chisme tecnológico que tú ni siquiera tienes. Y por la noche le facilitas que se acueste con la dulce compañía de tu señora, no vaya a ser que te llame racista.

Pues mi política al respecto de estos seres de luz que nos invaden es la siguiente: para empezar, no son seres humanos, son alimañas, dañinas y destructivas y que, al invadirnos, pierden cualquier tipo de derecho al que quisieran acogerse. Pero como soy una persona piadosa y, seguramente, en sus países de origen no admitirán su retorno (en éso están pensando, cuando el objetivo es precisamente su envío para destruirnos, haciendo limpia en sus cárceles), crearía una ergástula, del tamaño adecuado, donde hiciesen algo tan cristiano como ganarse el pan con el sudor de su frente. Para que no se encontrarán tan solos, les acompañarían los criminales políticos que han coadyuvado a esta traición a la patria, que está provocando tanta indefensión en los sufridos españoles. Pero no sólo los actores principales, también esas focas amaestradas bípedas que votan las desquiciadas leyes que han permitido estas invasiones.

Para atender a unos y otros, que mejor que los padres de las chicas violadas por estos hijos de perra (directos e indirectos), y de los españoles asesinados, acuchillados y asaltados por estas inmundicias invasoras. En los fogones estarían las madres de esas chicas violentadas en su más intima dignidad personal (sí, ya sé que soy un machista redomado por asignarles esa tarea, pero ¡qué le voy a hacer!). Por supuesto, siempre preocupado por la salud de tan excelso grupo antropoide les inocularía, a todos sin excepción, todas las dosis de las vacunas covidiotas. Y si por una de aquellas alguna de esas alimañas sufriera un fallecimiento prematuro por ‘repentinitis’, turbocáncer, ictus, etc., etc., pues ¡una vacante más! para los que quisieran acceder al paraíso español.

Sé que es soñar despierto, pero no digan que no es un bonito sueño. Por si acaso, hay lo dejo.

Cuestión distinta es la de aquellas personas extranjeras que llaman a la puerta, se presentan, ponen de manifiestos sus habilidades (por ejemplo es un excelente fontanero) y, además, se da la circunstancia de que un español, o una empresa española, necesita de sus servicios porque no encuentra personal cualificado español. Pues a esa persona, por el bien de las cañerías del país, le permitiría acceder otorgándole los mismos derechos económicos que a cualquier español; incluso la posibilidad de residir mientras sus servicios fuesen necesarios. Cosa distinta es concederle la nacionalidad, ésa que han prostituido los hijos de Satanás peperos y sociatas en sus sucesivos malgobiernos, porque los requisitos no serían los actuales, sino que exigiría una integración plena, en la que se observe el dominio del idioma común (el español, es que, ahora, hay que explicarlo todo ¡Redios!), y el RESPETO AL PRÓJIMO.

Se menciona habitualmente el problema del invierno demográfico (la falta de nacimientos), pero considero que existe un problema aún mayor: la inversión de la estructura social de España, ya que, en muy pocos años, convertirá a los españoles en extranjeros en su propia patria.

Por no hablar de que ya hay instalada una quinta columna marroquí en nuestro suelo, con el objeto de servir a los intereses del orondo rey alauita en su mendaz, feroz y criminal expansionismo contra Ceuta, Melilla y las Canarias. Los malnacidos que nos malgobiernan, en el colmo de las traiciones y los despropósitos, dan ingentes cantidades de dinero y de recursos a nuestro enemigo del sur y sufraga, generosamente y sin pudor alguno, la manutención y estancia de los invasores.

Normalmente los cursis hablan de ‘deconstrucción’ de la sociedad española; creo que la calificación es mucho más simple, tanto que le sobran tres letras, es sencillamente LA DESTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA.

Por supuesto nada de esta cuestión se trata en las películas mentadas, porque en aquellos primorosos años esa realidad no existía (ni siquiera la más calenturienta de las mentes podría haberla imaginado).

A toda esa caterva de súcubos cibernéticos que, por decir estas cosas, te tachan de racista, xenófobo y no se cuantas estupideces más, les digo que se vayan a hacer puñetas y que, de paso, metan a esos invasores en sus puñeteras casas, ¡Malnacidos!

Hoy me despido sin ofrecerles el enlace de las películas comentadas. No es que me hayan dejado mal sabor de boca, de hecho, comparadas con las que se hace hoy en día, entrarían en la categoría de recomendables, pero me mantengo firme y como no las he  recomendado, por los motivos expuestos, no doy el enlace. De todos modos, si algún lector tiene interés en ver alguna de esas cintas que lo comente, en la libérrima opción de comentarios de este blog, porque no seré tan ingrato como para no ofrecérselo.

Por último hay muchas partes del artículo en las que debería haber puesto comillas, ya que su literalidad no coincide con mi forma de pensar. Como soy un holgazán empedernido (y en este artículo las debería haber utilizado con profusión) he decido obviar esos signos de puntuación para reservarlos, en exclusiva, a los títulos de las películas. De todos modos, estoy convencido de que quienes siguen mis artículos lo entenderán a la perfección.

RAFAEL LÓPEZ. Cine franquista transgresor. Entrega nº 2: “La gran mentira”.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , , , on febrero 8, 2025 by César Bakken Tristán

Dentro de mis muchos defectos está lo alambicado de mis artículos. En una ocasión hasta me dijeron que eran anacolutos (no crean el palabro existe aunque, no por ello, deje de seguir sonándome mal). Porque me suelo enredar en miles de vericuetos y dejo para el final lo más esencial, cuando los lectores ya están fatigados y, seguramente, pasan por alto el apoteosis de mis reflexiones. Sirva como alegato, que mi actividad, y afición, juntaletril se inició siendo ya un otoñal muy tardío que pone más voluntad que ingenio.

Trataré de paliar mis endémicas torpezas articulistas relatándoles, en primer lugar, los datos técnicos de la película que les presento hoy. Su director es el gran Rafael Gil y la filmó en el año 1956; cuenta con Paco Rabal de protagonista, junto a ilustres actores patrios como Manolo Morán, Juan Calvo, Rafael Bardem, José Luis Ozores y Antonio Ozores (los dos últimos en unos papeles muy pequeños). Es una especie de cuento de “La Cenicienta” que sirve como excusa para hablar de cine, del mundo del cine. El guion lo firma otro grande, Vicente Escrivá, habitual del director matritense.

Esta cinta se rodó cuatro años más tarde que “Cautivos del mal”, de Vincente Minnelli, generalizada referencia respecto del intramundo cinematográfico y, para mi, la única que merece la pena de ese director. Aunque pueda decirse que tratan el mismo asunto, la cinta de don Rafael es más castiza, más hispana, más cercana; y muestra, con gran claridad, la ilusión y el artificio que es el cine, pero también su potencial como obra de arte.

Al principio de la película se nos presenta un estreno cinematográfico en Madrid. No son gratuitos los homenajes que el director realiza al estupendo José Luis Sáenz de Heredia, que el año anterior había filmado “Historias de la radio”, ni a Jorge Mistral. Veo unas cuantas similitudes entre los concursos radiofónicos de ambas cintas, monitorizados – en las dos ocasiones – por la inconfundible voz y estilo de Bobby Deglané.

La trama, como se explica mucho mejor en manos del señor Gil, prefiero que vean la película y eso que ganan. De todos modos para que se sitúen un poco, indicar que, en un concurso radiofónico intrascendente, se debe elegir a una chica anónima de entre 10.000 concursantes, para que sea agasajada, durante dos semanas, en la capital de España; con vestidos, estancia en hotel de postín, asistencia a eventos, etc. La ganadora resulta ser una maestra de un pueblo extremeño que está impedida y no puede andar. A partir de ahí empiezan los líos y amoríos con un galán cinematográfico en horas bajas.

El gran Manolo Morán, como siempre, está estupendo; en este caso haciendo de agente artístico de Paco Rabal. Rafael Bardem realiza un delicado trabajo como el tío (y la persona que la atiende) de la chica ganadora, interpretado por la suiza Madeleine Fischer. Juan Calvo, el gruñoncete sargento de “Calabuig” de Luis García Berlanga, está soberbio en su deliciosa, simpática y respetuosa parodia del empresario cinematográfico Cesáreo González, quien fue productor de muchas de las mejores películas de los señores Gil y Sáenz de Heredia. Hay una frase suya muy divertida (es a partir de la hora y dos minutos), a raíz de una reunión para tratar de encontrar un desenlace que permita a la protagonista recuperarse de su carencia física. En dicha reunión, sus asesores van exponiendo sus disparatadas ideas, hasta que uno sugiere que la protagonista vaya a Lourdes para curarse de la parálisis en las piernas, a lo que el productor responde airado -¡qué cree usted! que esto es una película de Escrivá dirigida por Rafael Gil- (en esa sencilla frase el director y el guionista se ríen de los atontaos que, simplistamente, los encasillaban por sus cintas de temática religiosa). Paco Rabal está bien en su papel, aunque creo que fue virtud de los grandes directores con los que trabajó (Buñuel, Gil, Sáenz de Heredia), porque sabían embridar cualquier intento de sobreactuación de los actores bajo sus ordenes.

Comentado lo principal sobre la película, quiero compararla con el cine actual. Por temática y elegancia (nada de desnudos gratuitos ni sicalipsis innecesaria) está muy alejada de los cánones actuales. Dudo que un proyecto así, hoy, viese la luz. La verdad es que hace lustros que no voy al cine, porque ya sólo ver los tráiler, de algunas de las cintas que se estrenan hoy en día, me causa espanto. Vista la producción patria y mayoritariamente extranjera, considero que pagar el dineral que cuesta ir a una sala de cine se ha convertido, definitivamente, en algo inextricable para mi.

Tampoco he visto nunca la “aclamada” ceremonia de los premios Goya. Por artículos de mis queridos don César Bakken y don Luys Coleto he visto algunas imágenes del ponzoñoso evento de marras, en el que pululan todo tipo de engendros andantes con unos “vestuarios” (si pudieran tener ese calificativo) infames. Si el de Fuendetodos (Zaragoza) viera el manoseo grotesco que se hace de Él, les iba a dar de hostias hasta en el carné de identidad. Eso sí, todos son muy rojos y muy pedigüeños “por el bien de la cultura”. TANTO SE PREOCUPAN POR LA CULTURA QUE HAN CONSEGUIDO CONVERTIRLA EN UNA CIÉNAGA.

No faltan al evento de marras los políticos rojos de turno (a los peperos les pasan la mano por el lomo de vez en cuando). Todos ellos son tan defensores de la cultura, tan filántropos, tan generosos que, para que les besen las botas, los tienen hiperdopaos con dinero público, vía espurias subvenciones, en un despilfarro sangrante. Pero no contentos con esa felonía, les quitan el IVA a sus mastuerzas y ruinosas producciones, mientras que al populacho, vil e inculto, nos crujen con todo tipo de impuestos, especialmente sobre los alimentos y los consumos más básicos.

Pero es que el paisanaje del cine actual se lo merece todo, son divinos de la muerte, tan cultos, con un conocimiento tan profundo de nuestra historia, tan antifranquistas todos ellos, en fin …

Nunca he visto una gala de entrega de los Premios Nacionales de Cinematografía, que se realizaban en tiempos de Franco, y que concibo como la antesala noble de los Goyas actuales. Pero me atrevo a aventurar que el saber estar de los intervinientes y, dentro del glamour, la austeridad de dichos eventos eran sinónimo de distinción y buen gusto. Por otro lado también estaba la calidad de actores, directores, guionistas, etc., que dotaba a esos premios de un valor notable y que difícilmente puede tener un parangón, con estos tiempos aciagos y de tribulaciones.

Me voy a ir despidiendo con una referencia que sale al principio de la película: se muestra el aula, donde imparte clase la protagonista, y, en ella, hay un crucifijo presidiéndola. Aun recuerdo, de niño, en el pueblo turolense donde nací, como el aula estaba, también, presidida por un crucifijo, acompañado por una imagen del Caudillo. Era una edificación con dos aulas grandes, una para las chicas y otra para los chicos, aunque dentro de ellas estábamos de todas la edades, pero con una única natura: todos eramos hijos del pueblo. Hijos de labradores, ganaderos, pastores, peones para las labores del campo, zapatero, herrero, que formábamos un espléndido núcleo vital de esa España profunda e intemporal. Da tristeza observar como esos pueblos languidecen hoy, reconvertidos en “cementerios” de pensionistas y melancólica sombra de un pasado feraz y lleno de dinamismo.

España es un Estado (de desecho) aconfesional que ha proscrito el crucifijo de las aulas (de la imagen del Generalísimo, ni les cuento). Sin embargo tenemos que observar, con profundo asco, como se corrompe a los niños con pornografía y todas las aberraciones sexuales imaginables; como se toleran, en los comedores escolares, menús especiales para no herir la sensibilidad religiosa de los sarracenos; como se enseña el Islam sin el más mínimo recato; como se realiza un feroz adoctrinamiento histórico y social (por parte de los hijos de perra sociatas, peperos y separratas) para hacer pasar por virtuoso el régimen cleptómano del 78 y las siniestras y esquilmadoras Autonomias; como, en definitiva, se defenestran los contenidos formativos importantes (Historia, Matemáticas, Lengua, etc.), para abotargarles con siniestros contenidos que los aleccionan sobre las virtudes del multiculturalismo; lo espléndida que es una sexología perversa y malintencionada; y de que para luchar contra el “cambio climático” lo mejor es la extinción de la especie humana .

Por desgracia, LA INEXISTENCIA DE UNA ADECUADA FORMACIÓN A LOS NIÑOS Y JÓVENES DE ESPAÑA, SUSTITUIDA POR UNA INFERNAL ASTRACANADA DE IDEOLOGIA PROGRE, LOS MUTILA PARA DESARROLLAR UN PROYECTO PROFESIONAL Y VITAL DIGNO.

En definitiva, la Educación está echada a perder desde hace medio siglo ¿Qué generaciones saldrán con este pútrido sistema actual? ¿Acaso servirá para formar legiones del “perfecto nuevo hombre” que nos redima de nuestros yugos y servidumbres, mientras hace el caldo gordo a las elites globalistas que nos malgobiernan?

¡Qué disfruten con la película!

https://m.ok.ru/video/1563638631040

RAFAEL LÓPEZ. Cine franquista transgresor. Entrega nº 1: “Don erre que erre”.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , , on febrero 5, 2025 by César Bakken Tristán

Las chorradas que se han evacuado sobre Franco, su régimen y la sociedad de aquellos primorosos años, son materia prima, cuasi inextinguible, para infinidad de comentarios y revisiones sobre la mendacidad e hipocresía de las mismas y de quienes las evacuan.

En estos pútridos diez lustros de “democracia y libertad”, la estupidez inoculada, meticulosamente, en un vulgo emasculado y adocenado ha implantado el dogma de lo libres que somos, de lo bien que vivimos, de cuánto hemos progresado; de que somos la envidia del orbe, etc., etc., etc., ¡para qué seguir!, si ustedes se saben, de sobra, la cantinela.

Sin embargo la realidad es bien distinta, porque si visionamos las películas de los 40, 50, 60 y primeros 70, observaremos en ellas exquisitas actitudes, formas de comportarse, formas de hablar y de vivir que hoy están estigmatizadas, cuando no perseguidas policial y judicialmente. ¡TANTA LIBERTAD, TANTA LIBERTAD! PARA ACABAR VIVIENDO EN UNA ERGÁSTULA BAJO LA BOTA DE UNA TIRANÍA EXPOLIADORA, LIBERTICIDA Y MALCARADA.

En fin, voy a traer a este magnífico blog de don César Bakken perlas del cine franquista, que sin ser políticamente incorrectas (tal vez alguna si) en su momento, o haber tratado asuntos de tanto calado como el glorioso Alzamiento Nacional o la Guerra Civil, hoy ni se podrían realizar, porque hay tanto majadero con capacidad censora por doquier, que dichas obras son, a día de hoy, profundamente transgresoras.

Antes de entrar en materia, quiero realizar un emotivo y justificado recuerdo hacia nuestros Padres y Abuelos, artífices, con su dedicación y sacrificio, de que pudiéramos vivir mejor que Ellos y tener unas expectativas vitales impensables en sus generaciones. Desgraciadamente, sus cuerpos ya reposan en el camposanto y su alma en el cielo (o en otra Dimensión como dice don César) ¡y casi mejor así!, porque si vieran el infame resultado de sus desvelos se volverían apesadumbrados al cajón.

Bueno, volviendo al lio: ¡qué mejor manera de iniciar esta serie de películas neo transgresoras, que con mi paisano Paco Martínez Soria! Les voy a presentar “Don erre que erre”, divertidísima comedia que, analizada con la perspectiva actual y una mirada crítica, ofrece más ásperas reflexiones de las que uno quisiera.

Como siempre que se pregunta: que noticias prefieres ¿las buenas o las malas? Yo soy (creo que como la mayoría) de los que dice las malas. Así que empezaré con la parte menos amable de mi artículo, comentando amargas realidades subyacentes de esta película que resultan hoy lacerantes.

Esta cinta es del año 1970, y la he elegido en color para anticiparme a los gilipollas que dicen aquello de “esa España en blanco y negro” (dicho con el desprecio que destilan esas piaras de miserables del rojerío). En fin, continuo. Año 1970, resulta que, en España, no te saqueaban bajo el concepto del siniestro I.R.P.F. (Impuesto Rendimientos Personas Físicas), ni los autónomos tenían que realizar esas sangrantes declaraciones trimestrales (Modelo 130), ni toda la jungla documental autonómica (Modelo 425, Modelo 415, etc., etc., etc.). NO, no existían ninguno de esos luciferinos impuestos, ni la miriada de declaraciones tributarias de todo pelaje. No me digan que, ya solo por eso, aquella España no se asemeja bastante al paraíso. Imagínense no estar expoliados, como llevamos desde que murió Franco, ni tener que soportar el sufrimiento de observar el criminal y degenerado destino del dinero, que nos roban con repugnante profusión.

Indudablemente la película no trata esta cuestión porque, seguramente, ni en sus más tortuosas y febriles ensoñaciones, pensarían lo que iba a venir después. Haber asimilado, y tolerado, el expolio fiscal, con una pusilanimidad vergorzante, es algo que figurará, ‘ad eternum‘, en el DEBE de nuestras generaciones.

Si mañana Dios me concediese un único deseo sobre el devenir de la patria, LE PEDIRÍA QUE FULMINASE EL EXPOLIO FISCAL QUE LLEVAMOS SUFRIENDO DESDE HACE MEDIO SIGLO (si los contribuyentes recuperásemos, asimismo, el dinero que nos han robado, el éxtasis que tendríamos se sentiría en todos los confines del universo). Porque el 99,99 % de los problemas de España se derivan del dinero robado, vía impositiva, que ha sido el germen de 1.001 corrupciones y crímenes. Como decía aquella añeja canción “sin dinero, no hay rock and roll”. Esa sencilla frase resume una gran verdad, porque todos estos crápulas esquilmadores sociatas y peperos no nos habrían perjudicado tanto, si no hubiese sido por los descomunales recursos económicos malobtenidos con su voracidad tributaria.

Quiero continuar con mi relato incluyendo detalles más concretos, y explícitos, que sí aparecen en la película. Resulta que nuestro protagonista, en esa delirante primera escena, entra en una gasolinera a repostar (que el gasolinero se este fumando un puro al lado del surtidor es ya de nota) y quiere pagar con un billete de mil pesetas; sí, aquellos emblemáticos billetes de 1.000 pesetas de color verde, que tenían en el reverso la imagen del Banco de España y en el anverso la de José Echegaray, y que descontaminizaban la polución de la ciudad, con el flujo de aire que generaban al sacarlos de la billetera. Esos billetes tenían la cualidad de que mil de ellos pesaban un kilo justo (¿alguien se acuerda?); así que a un millón de pesetas se le denominaba coloquialmente “un kilo”.

Hoy con el equivalente a 1.000 pesetas, que son 6 €, vas a la gasolinera y lo único que das es risa y, por supuesto, no llenas el depósito a no ser que tenga la capacidad de un dedal. La cuestión es que nuestro protagonista se ve comprometido porque el precio del carburante es tan económico, que el gasolinero no dispone de cambio para un billete de tanta envergadura; tampoco lo tienen en el bar aledaño; ni los parroquianos que hay en él pueden, entre todos, juntar ese dinero –acaso tenemos aspecto de haber matao a alguien– llega a decir uno de ellos, mientras fuma saludablemente dentro del bar. Así que empieza una disputa sobre la obligatoriedad legal de disponer de cambio, según el tipo de establecimiento en la que se verán inmersos hasta la Guardia Civil (la pongo en mayúscula porque era la de entonces: por parejas, con tricornio y capa, como Dios manda). En fin, hoy en día, que somos muy pocos los que pagamos los repostajes en efectivo, resulta enternecedora esta secuencia.

¡Cuántas cosas se podían hacer entonces, y comprar, con un billete de mil pesetas!, anda, sal de casa, ahora, con 6 € ¡a ver que haces!, y no me digan que actualice el valor del dinero. Háganse trampas al solitario ustedes solos, que yo estoy muy mayor para aguantar chorradas y soy demasiado gruñón para ser indulgente con mentecatos.

Yo fui uno de los majaderos que se creyó la mandanga de que íbamos a tocar el cielo, con la manos, cuando entró el euro, ¡qué estúpido! El caso es que mi querida Esposa ya me lo advirtió, indicándome que el cambio nos iba a perjudicar porque España perdería autonomía económica al carecer de su capacidad en la regulación monetaria; también que subirían los precios (lo que costaba 100 pesetas pasó a costar un euro) con lo que perderíamos poder adquisitivo. ¿Creen que reblé ante argumentos tan sólidos y lúcidos?. Los maños somos tozudos por natura, pero si lo complementas con ser un gruñón mediosordo, el resultado es deplorable. Ni siquiera tuve la inteligencia de tener presente la experiencia; porque cuando nos casamos, a finales de los 80, hicimos el viaje de novios a Francia, país al que repetiríamos tres años después, y no tuvimos ningún tipo de problema con las, ahora, añoradas pesetas. Como un papagayo repetía la argumentación que evacuaba la televisión mañana, tarde y noche: que el euro es una moneda fuerte; que puedes viajar por Europa sin la molestia de cambiar de moneda; etc., etc. Desde el 2002, en que entró el euro, ni viajes al extranjero (en península los imprescindibles), ni estancia en hoteles, ni cenas en restaurantes, ni copas en los bares y, más que nunca, hemos tenido que mirar la cesta de la compra. En definitiva, pocas veces, para lo que se merece mi cabezonería, mi compasiva Esposa me recuerda aquellas disputas. Ver que el cambio de marras sólo nos ha traído empobrecimiento y miseria es algo que me escuece todavía (y por edad creo que mientras viva).

Y no crean que me olvido de los impuestos indirectos (sí, ésos que se cobran por lo que consumimos: energía, alimentación, ropa, agua, teléfono, etc.), porque si pudiéramos tener el privilegio de la fiscalidad franquista nos reiríamos del I.V.A., si tuviera alguna gracia (que no la tiene). La realidad es que los impuestos de aquellos espléndidos años tenían que ver más con la filantropía que con la palabra ‘impuesto’ (que ya ella misma se califica).

Y que decir de las oficinas bancarias, con aquellos casilleros que contenían los diversos modelos, con las operaciones a realizar (ingresos, pagos, depósitos, etc.). Me resulta imposible no evocar, en este punto, una película emblemática para mi, que ya presenté en este magnífico blog del señor Bakken; es, por supuesto, “Atraco a las tres”, con sus operarios bancarios armados con poderosos sellos de caucho. En fin, si no la han visto se la recomiendo entusiástamente (les adjunto un enlace donde visionarla al final del artículo), y si la han visto seguro que recordarán tan entrañable película.

Ahora vas al banco y ni casilleros, ni modelos, ni sellos de caucho golpeando “amablemente” los formularios, ni nadie fumando (y mucho menos el “puro de la paz” en la oficina del director), ni ná de ná. Eso sí, desde que entras, te zahieren con ‘protolocos‘ a cada cual más ridículo: para pagar los recibos sólo atienden de 10 a 11; para sacar dinero tienes que hacerlo con una tarjeta de crédito en el cajero automático; para que te atiendan personalmente tienes que pedir cita -no digo cita previa, porque todas las citas lo son- (las secuelas por no haber hecho una buena E.G.B. son generalizadas y vergonzantes) y, en fin, vayas a lo que vayas, todo son restricciones que asemejan la oficina bancaria más a una nave espacial hiperdigitalizada y deshumanizada, que a lo que debería ser. Y, ¡mucho ojo!, porque como te descuides te dicen que te descargues una aplicación para móvil (estos indoctos, aún no se han enterado que deberían decir para un esmarfon, porque lo que yo tengo sí es un móvil de los veros, que solo vale para hacer llamadas y no permite estos ponzoñosos usos digitales modernos), esas omnipresentes app, con las que martirizan nuestras neuronas en todos los comercios, instituciones y servicios. Si consigues salir medio vivo del carrusel de despropósitos, te rematan con la imposición de un codigo qr, con el que la entidad bancaria busca mejorar la trazabilidad con el cliente (será la del puyazo que te han metido).

Lo de echar las quinielas, ya es sólo apto para nostálgicos irredentos, y lo dejo para otro día (que ya me estoy extendiendo mucho), a no ser que algún osado lector comente algo al respecto, en la muy confiable opción que ofrece este blog.

Hay muchos más detalles, fíjense bien y traten de trasladar, a día de hoy, lo que sucede en la cinta, lo que se dice y como eran, y son, los lugares y el paisanaje que allí salen. Seguro que se sorprenderán ¡verán cuánto hemos “progresado”!. Y si algún hijo de Satanás les comenta algo sobre “ese cine casposo”, sencillamente mándenlo a hacer puñetas.

Dirige esta agradable película el estupendo José Luis Sáenz de Heredia ¡palabras mayores!, a quien tuve el placer de dedicarle una pentalogía hace poco. Comparten protagonismo con don Paco, ilustres del primoroso fondo de armario patrio de aquellos años: el solvente Tomás Blanco, Guillermo Marín, tan habitual en las filmografías del gran Rafael Gil y del director de esta película; Valeriano Andrés ese entrañable comisario soviético en “Embajadores en el infierno”, Alfonso del Real, Manuel Alexandre, Jesús Guzmán, Félix Dafauce, Santiago Rivero, Rafael de Penagos, José María Escuer, Xan das Bolas, Rafael Hernández, etc., como pueden ver un elenco de primerísimo nivel. También sale un rojo, de ésos que se pusieron las botas de hacer películas, ganar dinero y vivir privilegiadamente con Franco; sí, me refiero a esa inmundicia antropomorfa de josé sacristán, ése franquista hasta el 75 y después “homérico luchador por la libertad y la democracia”.

Mari Carmen Prendes ejerce de paciente cónyuge de don Paco y Joséle Román de hija de ambos, con la particularidad de que ha heredado la misma tozudez que su padre.

En fin, no les enredo mas, abro el telón y les invito a disfrutar de una estimulante película franquista. A buen seguro que, durante hora y media, echarán más de una sonrisa y olvidarán los tenebrosos análisis de mi artículo.

https://m.ok.ru/video/1682373675585

Para los perezosos, como yo, les adjunto también el enlace de “Atraco a las tres”, película del año 1962 dirigida por el mañico José María Forqué

¡MENUDO PROGRAMA DOBLE!